Los otros

Rafael Navas | 13 de marzo de 2015 a las 2:59

La candidata de Podemos, Teresa Rodríguez, se toma días “para conciliar” en plena campaña electoral. Está muy bien lo de conciliar pero en este caso es como si un bombero se cogiese días libres en plenas Fallas o si lo hiciese una bailaora durante la Feria. Lo que sucede es que la profesora roteña sabe que podría conciliar toda la campaña si quisiera porque sacaría los mismos votos. Vamos, que si decidiese permanecer escondida su partido no obtendría menos apoyo.

El suyo es un caso tipo de candidato claramente por debajo de la marca, como sucede también muchas veces en los grandes partidos, ojo. Rodríguez no tiene una trayectoria profesional dilatada (al contrario que su actividad sindical, más intensa) y cuando se la escucha hablar resulta imposible encontrar propuestas concretas; al estilo de sus compañeros de filas, lo que ofrece son diagnósticos y más diagnósticos de lo que ha pasado en este país los últimos años (algo que ya sabemos todos) y dardos a las grandes multinacionales, ese discurso que tanto vende, en la línea de su paso por Izquierda Anticapitalista. La líder de Podemos en Andalucía está ahí, como podría estar cualquier otro, para recoger la lluvia de votos que le van a caer desde el malestar generalizado hacia la situación económica y la clase política. Lo que se dice estar en el lugar oportuno en el momento oportuno. Y, diga lo que diga, el barómetro de su popularidad no va a bajar como lo demuestra cada día el Opileak que publica este Diario, que la sitúa incluso por encima de Susana Díaz. Fenómeno digno de estudio.

Algo parecido sucede con Ciudadanos. Da igual quién sea el candidato. ¿Alguien conoce a Juan Marín? No, pero ahí está el sanluqueño disputándole la cuarta plaza a Izquierda Unida. No digamos del resto de los miembros de las listas de Podemos y Ciudadanos. El aluvión de votos que prevén recibir no se corresponde ni con el nivel de conocimiento de estos candidatos ni con su experiencia política, por supuesto. Poniéndonos cinematográficos, en esta campaña están el PSOE, el PP e IU, por una parte, y en el lado contrario, los otros. Y, como en la película de Amenábar, por mucho que se cierren las puertas y ventanas a sus candidatos fantasmas, por muy etéreos que sean y no se les visualice, los otros están aquí y han venido para quedarse.

De vídeos y anglicismos

Jesús Ollero | 12 de marzo de 2015 a las 19:45

Audiovisual y redes, magnífica combinación en los tiempos electorales que corren. El consumo de vídeo por internet es espectacular, y creciendo. La campaña tiene sus fases y entre debate y debate se lanza nuevo material para convertir el engagement en algún voto y dulcificar la depauperada imagen del político al uso. Este jueves hubo dos ejemplos, con su correspondiente anglicismo. Qué sería de nosotros para explicar ciertas cosas sin un más o menos atinado anglicismo. Oh my God.

Moreno Bonilla compartió el making off de su último vídeo de campaña, grabado el 18 de febrero en Coín con la colaboración de 30 simpatizantes del lugar y un grupo de técnicos también de allí, de la Ciudad del Cine. Poco habitual, por no decir nada habitual, es ver la tramoya de la realización de un anuncio en campaña política, con los asesores pululando, el candidato recibiendo instrucciones y los extras haciéndose los nuevos.

 

En UPyD se marcaron una suerte de flashmob pero con poco flash y menos mob. Subieron a Toni Cantó al tranvía de Sevilla para presentar a los viajeros al candidato Martín de la Herrán. Muy preparado y poco dinámico. Y había casi más fotógrafos que pasajeros y, por supuesto, se amontonaban en las cercanías del abogado, que en apariencia quedaba algo lejos de su target (precioso anglicismo), de la gente en definitiva. Por mucho que lo intente no se les ve, básicamente.

 

Dicho lo cual, nos quedamos con la buena intención del equipo de Bonilla, que para eso maneja un presupuesto distinto y que ya hizo un vídeo conceptual aceptable con la luz como leit motiv, pero de lo visto hasta ahora sobresale la estética cinematográfica de IU. Una auténtica preciosidad dirigida por Felipe Vara del Rey con poemas de David Eloy en la que los políticos tienen un papel muy secundario. Seguramente por eso lidera el ranking de vídeos electorales con unas sensacionales 50.000 visitas. Bravo.

 

Por detrás, Ciudadanos consigue la nada despreciable cifra de 38.000.

 

Para que nos hagamos una idea del mérito, el spot de campaña que Teresa Rodríguez grabó en Bruselas va por 30.000, muy por encima del paseo por el parque de Susana Díaz –“soy Susana, tú me conoces”– lanzado por el PSOE al inicio de la campaña y que apenas llega a 7.000, mil más que el #EREseUnaVez del PP.

 

 

 

Tristamente, el que triunfó de lo lindo fue Monago, que no retiró el vídeo de Er Vidente y superó de largo las 200.000 visitas.

Entre Bauzá y el Madrid

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 12 de marzo de 2015 a las 16:57

Juanma Moreno se ha dado esta mañana un paseo electoral por territorio amigo, Estepona, rodeado de sus afectos en el partido y con la compañía estelar del presidente balear, José Ramón Bauzá. Tiene el líder isleño hechura de triunfador cuando pasea por la calle. Va tan suelto y sobrado de empatía que casi se come al candidato, quien no es que sea manco en esto de repartir besos y abrazos en busca de votantes. Ambos comparten ese nuevo perfil de líder popular al que le pica la corbata y son más de chaquetita sport y vaqueros desgastados.

Juanma y Bauzá, que no hay confianza para llamarle José Ramón, pasean por tiendas, bares y bancos. En el banco, que antes fue caja, se encuentran con una gruppie popular. Mari Carmen Flores vive ahora en Valencia porque su marido tuvo que emigrar allí en busca de trabajo, pero es malagueña y esteponera de pro. “A mi no me hace falta que me convenzan y si hay que hacer campaña se hace”, afirma orgullosa a los periodistas. Está entregada y confía mucho en la capacidad de los populares, tanto que “voy a hablar con el alcalde a ver si le consigue algo a mi marido, que yo no quiero estar en Valencia”. Para su marido y para su hija, “la pequeña”.

El paseo continúa entre besos y abrazos hasta que los medios asaltan al presidente balear para lograr unas palabras de apoyo a su compañero. Bauzá repite los tópicos, que si es el mejor, que si tiene experiencia, que si está cargado de ilusión, que si es el único que garantiza el cambio… y que hay que reflexionar. Hasta los periodistas tenemos que reflexionar si queremos el cambio, así que tenemos que votar a Juanma, afirma tranquilo. Hasta ahora nos habían confundido con miembros del PP e incluso nos habían reñido por ir en un autobús con una gran cara del candidato, pero no nos habían pedido el voto.

El voto lo tiene decidido Antonio, quien, textualmente “regenta y paga las facturas” de una tienda de ropa llamada Apresto situada al principio de la calle Real de Estepona. Ha sido el primer agraciado con el apretón de manos del aspirante y su petición de voto. No se tapa Antonio en lo del sufragio, que lo tiene claro, tanto como que el domingo 22 “si gana el Madrid ya tenemos el día completo”. Está difícil la cosa.

La familia no es lo primero

Manuel Barea | 12 de marzo de 2015 a las 11:54

La familia es un refugio, no la guarida de un comando. Cuando se la organiza como un grupo de asalto deriva en salvaje, en una parentela caníbal que acaba devorándose a sí misma. En el bosque de la corrupción política hemos tenido que reparar en árboles genealógicos de sagas que parecen salidas de una fusión entre los Soprano y los Botejara. Hay exhibiciones vomitivas: lo que enseñan es repugnante. Intentas retirar la mirada, pero te obligan a verlo todo, como a Alex el drugo. Tanto tejemaneje al descubierto ha desembocado en un entusiasmo impúdico y morboso por saber al detalle absolutamente todo lo que concierne a un candidato. Hay campañas que parecen encargadas a los de Women’s Secret. Y así también las leyes. De forma que los aspirantes a gobernarnos nos hablan de sus cónyuges, padres, hijos, padrinos, primas, cuñados y, como en las esquelas, demás familia. Mirad qué limpios son todos, nos dicen. Y nos cuentan a qué se dedican, cuál es la marca de su coche, cuánta pasta guardan en el banco y los metros que tiene el piso en el que veranean. A tanto oscurantismo que algunos han aprovechado estos años para forrar los riñones de hasta el más tonto del clan lo ha sustituido el afán por colgar toda la privacidad en el tendedero. ¿Tan sospechosos se sienten que hoy, sí, tienen que orear sus posesiones, trapos y secretos a la vista de todos? No quisiera verme en el pellejo del pariente directo de un político desesperado por triunfar dispuesto a dejar en pelotas a la familia con tal de que lo tomen por honrado. Con el camelo de la transparencia hasta el número de pulgas que tiene el perro de tal o cual diputado se publicará en el BOJA. Pero bastaría con que cumplieran su palabra, la promesa o el juramento que hacen en su investidura. Sólo eso. Así, tranquilos con nuestros gobernantes, nos importará un pijo lo que hagan sus familias. Nosotros ya tenemos las nuestras.

Chup, chup

Javier Chaparro | 12 de marzo de 2015 a las 11:52

En una entrevista concedida a Paquiño Correal para los periódicos del Grupo Joly hace ahora un año, Luis Bassat, uno de los grandes publicistas españoles y autor del Libro rojo de la publicidad, subrayaba que, a la hora de promocionar un producto, los grandes presupuestos no siempre son garantía de éxito. Como ejemplo, recordaba el fracaso estrepitoso cosechado por un fabricante de chocolate blanco en el lanzamiento de una nueva marca porque el eslogan elegido, Blanca alternativa, no fue entendido por un tercio aproximado de la población, lo que en la práctica venía a suponer ni más ni menos que renunciar por anticipado a un tercio de la clientela potencial. Toda la inversión realizada en la costosa campaña se fue por el sumidero. ¿El mejor eslogan?, fue la siguiente pregunta al experto: Chup, chup, Avecrem, respondió. Una genialidad con su firma. Nada como una onomatopeya sencilla y evocadora para captar de inmediato la atención del cliente, hasta el punto de que éste es capaz de recordarla pasadas varias décadas.
Podemos hizo eslogan de su propio nombre en las elecciones europeas de 2014. El Yes, we can de Obama había mostrado ya antes su eficacia. Los cinco eurodiputados liderados por Pablo Iglesias, salidos casi de la nada e inadvertidos por todas las empresas demoscópicas, constituyeron toda una demostración de fuerza. Ahora, con el tiempo corriendo todavía a su favor, Podemos sigue el ejemplo de Bassat. Tic, tac, tic, tac, proclama Iglesias desde el púlpito. La hora del cambio. Fácil y directo. ¿Quién da más? ¿Quién quiere más? Tan es así que Teresa Rodríguez se permitió el lujo de desmarcarse de todos y no comparecer en el gallinero del debate a siete bandas en Canal Sur. Podemos da a su amplísima clientela lo que ésta reclama. Respuestas simples a problemas complejos, pura demagogia, pero para buena parte del electorado esa apuesta sigue siendo la más creíble, la más fresca. A las caravanas electorales les restan aún bastantes kilómetros que recorrer, pero a este ritmo a algunas se le vas a pudrir el pescado antes de llegar a destino. “En política, nadie le dice al jefe lo que está mal”, fue el titular de aquella entrevista.

El espejo

David Fernández | 12 de marzo de 2015 a las 11:48

Da gusto seguir la campaña. Es más, habría que convocar elecciones cada seis meses para que los problemas del día a día no caigan en la depresión. Oír a nuestros representantes porfiando por subirle la pensión a todo quisque es una delicia, aunque mayor gozo provoca verlos pasear para mezclarse con la gente normal, sin que le salgan ronchas. Algunos lo cuentan como toda una experiencia: “¡Ayer merendé con los vecinos del barrio!”. Tremendo. Los mismos que salían del despacho con barba y sombrero para pasar desapercibidos y practicar política de reservados, ahora son capaces de gritar con un megáfono para saludarle y darle un abrazo que le cortará la respiración: “¿Ya no te acuerdas de mí, querido?”.

Los políticos no tienen nada que ver con los candidatos, aunque sean la misma persona. Los primeros, por lo general, se muestran más inaccesibles que una estrella de rock. Pero cuando les confirman que irán en la lista se transforman en la persona más servicial del planeta frente al ciudadano, logrando que el camarero de El Guateque parezca un aficionado a su vera. Cambian de registro como el que pide una nueva ronda con tal de no perder la silla, como le ocurrió a Peter Sellers. Para mostrarse más cercanos que nunca, si les resulta imposible atender a cada ciudadano en persona, cogen el teléfono y responden los correos. Muestran interés hasta por los amigos del tarot y no les escucharán decir no.

Un joven curado de espanto adorna las papeleras que le salen al paso con pegatinas en las que se puede leer: Deposite aquí su voto. Tampoco es para ponerse así. Al fin y al cabo, los candidatos son fiel reflejo de la sociedad, y ellos no son los únicos responsables de que los mejores huyan de la política. Simulando que no ocurría nada, todos consentimos tantos abusos que casi logran arruinar la confianza en el porvenir. En cualquier empresa seria, habrían durado un minuto al frente del consejo de administración. Pero ni España es un país serio, ni Andalucía tampoco.

Los martes en rosa

José Aguilar | 12 de marzo de 2015 a las 4:24

Martes en rosa. Se frenó, por ley, el frenesí de inauguraciones que le entraba a los gobernantes en cuanto convocaban elecciones. Un no parar de cintas cortadas, primeras piedras puestas -a veces eran primeras y últimas-, carteles anunciadores de obras y convenios ambiciosos y promisorios de paraísos destinados al olvido. No se ha frenado, en cambio, la otra variedad de pulsión delirante de quienes afrontan las elecciones desde el privilegio del poder: el desparrame de millones en realizaciones y proyectos para los que extrañamente no ha habido dinero en toda la legislatura. Se convocan oposiciones en la sanidad y la enseñanza, se impulsan planes diversos de presunto fomento del empleo, se invierten los fondos europeos que estaban a punto de caducar, se impulsa al fin la rehabilitación de viviendas sociales y se restablece la paz a los sufridores de recortes que parecían imprescindibles. ¿Cuántos martes -el día de reunión del consejo de gobierno de la Junta- no pasaban en blanco porque no se aprobaba ni un simple decreto? Ahora los martes son en rosa: el color con el que se pinta la vida que le espera a los andaluces si votan bien.

Esto mismo tendré que escribirlo de Rajoy cuando convoque elecciones generales.

Y el ganador del debate a 7 fue… ¿Agustín Bravo?

Jesús Ollero | 11 de marzo de 2015 a las 19:59

Dos figuras planearon durante toda la emisión del debate de 7 partidos, incluyendo a los minoritarios, emergentes, nuevos o como queramos llamarles: sin representación actual. La primera era obvia: Teresa Rodríguez. La segunda: Agustín Bravo. “¿Agustín Bravo? ¿No les gustó el presentador?” Nooo: Constantes comparaciones entre el representante del PP (Carlos Rojas, portavoz parlamentario) y el terror de la mujer madura en Canal Sur durante años. Fotomontajes y adjetivos de todo tipo para sostener la similitud, que hay que reconocer como afinada. Guasa gorda.

Teresa no estaba; muchos comentarios respecto al error de la líder de Podemos, que entre tanto hombre (viejuno, añado) habría destacado sobremanera. Otra edad, otro perfil, discurso presumiblemente más fresco y además mujer, una nota distintiva que Podemos despreció y que en generl se les afeó. Distinto es que, asómbrense, el representante de Podemos, Jesús Rodríguez, saliera del debate aún más convencido de la necesidad de listas cremallera (las hace todos, o casi) lamentando que de entre 7 no hubiera ninguna mujer. Desahogo máximo. ¿No tenía que estar tu Teresa?

Fue el remate a las continuas referencias al represenante de Podemos como “iluminado”, porque no paraba de mirar hacia arriba, como buscando inspiración. A De la Herrán se llamó gritón (estos picapleitos…), asombró con “el menda lerenda” y hubo división de opiniones respecto a las notas. Juan Marín (C’s) no paraba de leer y Mario Jiménez indignó con su chuleta para pedir el voto. Antonio Jesús Ruiz (PA) dejó en orsay a los emergentes al alertar de que proponían eliminar el el principio de ordinalidad.

Los novatos agotaban el tiempo fácil y surgió Maíllo again como beneficiario (quizás con el PA) al contrario que los emergentes.
Las frases
@JesusRodr_
Salgo más convencido de la necesidad de las listas cremalleras y medidas de igualdad. 7 partidos debatiendo y ninguna mujer

@UPyD_prensa
“Quién ha denunciado el enchufazo en la Cámara de Cuentas? El menda lerenda, de @UPyD” @mdlherran

De tomates y zapatos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 11 de marzo de 2015 a las 17:51

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Sexto día de campaña; mañana agrícola-campestre. Toca la cooperativa Las Nieves, en Los Palacios, y la explotación de pasto moreno que David Martín tiene cerca de allí. En la cooperativa huele de maravilla a fruta fresca y a verduras recién cortadas. Sus más de 1.000 socios son unos valientes que hace años decidieron ampliar negocio con un supermercado con el que frenar a la gran distribución y hacer las delicias de los clientes. Precio y calidad, clave del negocio. Las mandarinas, qué buena pinta que tienen, salen a 0,60 el kilo; las manzanas rojas para el recreo de los niños, a 0,85; el tomate pera para un buen salmorejo, a 0,75; el melón presiesta, a 1,25, o el coco, sí el coco, a 0,95. Y luego está el tomate de ensalada, el rey de la casa. Con monárquico nombre Corona de Las Nieves, a 0, 65. Este tomate, créanme, te mira a los ojos pidiendo que lo cortes con cariño a rodajitas, lo riegues con un oliva virgen extra cordobés, le piques unos ajitos de los que por allí hay, lo decores con un poquito de sal y lo riegues con una cervecita fresca. Manjar de dioses.

Delante de los tomates dio Juanma Moreno su rueda de prensa de mediodía rodeado de la habitual clac vestida de campaña. El candidato mantiene su sempiterno atuendo sport y quienes le acompañan hacen lo que pueden. Juan Bueno, el número uno de Sevilla, decidió quitarse la corbata a pesar de llevar traje y castellanos, una costumbre heredada de Javier Arenas que sigue quedando tan mal en él como en Javier Arenas. Si dios inventó las americanas y los chinos (pantalones) fue precisamente para evitar que alguien vaya en traje sin corbata. No invente, caballero.

En los cargos políticos falla casi siempre el look rural, lo que les lleva a los pobres a moverse por el campo como si fueran madrileños que lo más verde que han visto en su vida es la maceta de romero que tienen en su casa. Me ha conmovido esta mañana la presencia de un señor de muy sevillanas maneras con tan poca pinta de cargo público como de agricultor, De arriba hacia abajo: gomina, gafas de sol redondas de pasta, chaleco anudado al cuello, camisa de rayas, vaqueros estudiadamente gastados y zapatos, qué zapatos, de ante y con escudo nobiliario bordado. Esperaba tranquilo y pausado al candidato a la puerta de la cooperativa, con ese aire como de yo pasaba por aquí pero llevo varios días preparando la cita. No sé si habrá saludado al candidato, lo que estoy seguro es que no se ha subido al tractor.

Y luego nos hemos ido a conocer a David, un joven de 33 años que nos ha contado a pie de obra, o de plantación que el mismo, su experiencia emprendedora con el pasto moreno. Al candidato se le ha visto suelto, se ha agachado a tocar la hierba y se ha interesado mucho por el devenir empresarial de David. Todo perfecto, con cuña para resaltar los logros obtenidos en la ultima PAC incluida. Cercanía y apoyo al agro andaluz. Hasta que se ha hecho el silencio y alguien ha dicho al fondo: “Nos hemos equivocado de zapatos”. Silencio general. Aquí no ha pasado nada, pero señora, al campo no se puede venir de cualquier manera. Por mucho que estemos en campaña.

El debate sobre el debate

Rafael Navas | 11 de marzo de 2015 a las 11:40

Una de las cosas más curiosas de un debate electoral es el debate que luego se produce sobre el debate. Incluso a veces nos encontramos con debates acerca de las personas que han debatido sobre el debate original. Bueno, una campaña debe ser eso, debatir y debatir y cuanto más mejor, sobre todo si lo hacen los candidatos. Ya sabemos que los debates electorales en España no tienen tanta importancia y no son tan decisivos como en otros países (en los Estados Unidos hasta hacen películas con ellos), y menos cuando se trata de debates a tres (debatres se podrían llamar) como el del pasado lunes en Canal Sur, que probablemente no haya cambiado el sentido ni de medio voto aunque, eso sí, ha dado y dará mucho juego a quienes debatimos sobre los debates. ¿Quién ganó? Esa es la pregunta que todo el mundo se empeña en contestar desde los debates sobre el debate pero que a la gran mayoría de los votantes importa más bien poco porque, sencillamente, es imposible de saber a ciencia cierta. No existen debatómetros que midan, como en los combates a puntos, quién se llevó el gato al agua. Naturalmente, a la hora de hacer balances, las formaciones políticas (incluidas las que no participaron en el debate) barren para casa y se quedan con lo que les interesa. ¿Vale más un gesto, una sonrisa, que una buena frase? Y en este último caso, ¿qué es una buena frase en un debate? Los candidatos, con no meter la pata ya tienen bastante. Ni la oratoria de Emilio Castelar valdría hoy para pasar por encima del adversario cuando lo que está en juego depende en gran parte de la marca, de las siglas del partido, y en esta ocasión también de la intensidad del cabreo del personal con quien gobierna. El candidato que llega a un debate gobernando, en este caso Susana Díaz, siempre tiene más que perder que los que aspiran a hacerlo, de ahí las reticencias que la mayoría de los presidentes (o los alcaldes, como ya veremos dentro de un par de meses) ponen a la hora de enfrentarse a un atril. Más de uno y de una se estará acordando a estas alturas de quien inventó (o copió de los americanos) esos malos tragos, con lo a gusto que estaban los candidatos pegando carteles, dando mítines y esperando la llegada del voto caído del cielo.