Sobre debates, escándalos y árbitrajes

Jesús Ollero | 12 de marzo de 2012 a las 17:12

Cuando la memoria falla siempre se puede mirar por internet, gran aliado para comparar. La política vive al día pero la web tiene memoria, y ante los que critican con dureza a Arenas por evitar un debate que no le favorece se recuerda que Chaves hizo lo mismo en 1996. Desde el PSOE se atiza fuerte, pero desde IU es desde donde se atiza con más tino. Baste ver el recadito de Valderas, que no se fía de la ausencia de Arenas, y de la ex parlamentaria Concha Caballero. Lo que quería ayer ya no me interesa hoy. Política pura, en definitiva.

No todo es debate. Los ERE llaman la atención fuera de Andalucía. Tanto, que ahí va esta perla del director de una emisora deportiva nacional, Paco García Caridad: “Director de Empleo de Junta de Andalucia repartió 930 millones de euros en el caso fraude ERE y Chaves y Griñan no sabían nada. Ja!”. Ni palabra del arbitraje del Betis-Madrid…

 

@DValderasS
“A 24h del debate Arenas sigue: si, no, si, no. Programa oculto hace que no sienta las piernas. No valen excusas”

@conchacaballer
“PP quería q los debates electorales fuesen obligatorios en el Estatuto, ¿por qué se niega ahora Arenas a participar?”

@mdlherran
“Bipartidismo: Que PP sólo hable de corrupción PSOE y PSOE sólo de recortes PP ¿Alguna propuesta PPSOE? NI UNA”

Cosa de dos (IV)

Rafael Román y Juan Ojeda | 12 de marzo de 2012 a las 17:11

Rafael Román. Excusas

AUNQUE sólo hemos consumido un quinto de la campaña electoral, o sea, tres días, las previsiones, en cuanto a contenidos, que muchos hicimos anticipadamente, se van cumpliendo. Es decir que, tanto PSOE como PP, utilizan el trazo grueso a la hora de atacar al adversario. Para los socialistas, los populares tienen cara y hechos de verdugos, porque quieren guillotinar sin compasión servicios públicos esenciales. Para los populares, los socialistas son, o autores, o cómplices de los escandalosos latrocinios, descubiertos con los ERE y asuntos varios. Y no parece que ninguno vaya a bajarse del burro, sobre todo cuando los sondeos de intención de voto -como el que ayer y hoy ha publicado este grupo editorial- no son capaces de asegurarnos quién va a gobernar Andalucía a partir del 25-M. Cada uno es dueño de sus estrategias pero, a mí, que no soy neutral, porque me gustaría ver a Javier Arenas como presidente de la Junta de Andalucía, me habría reconfortado poder seguir una campaña donde se vendiesen proyectos e ilusión, en contra de los miedos, los recelos y el derrotismo. Esa me habría parecido una campaña inteligente y no, como lo que tenemos, un espectáculo de verdugos y ladrones.

 

Juan Ojeda: De verdugos y ladrones

Mucho brío solo ante el espejo y huidizo ante el público. Valiente con los afines, retraído ante la pantalla fría en la que se ven los gestos mínimos y los talantes. Órdagos ante los micrófonos del partido, descarte frente a los de todos. Ése es el telegráfico resumen de la actitud del líder del Partido Popular ante el duelo televisivo al que no acudirá, salvo orden de la jueza Alaya. Se vio en las elecciones generales con el ridículo debate tasado hasta en las comas. Es un escándalo que lo digamos en singular: un solo debate. Tendríamos que aprender en esto de las democracias bicentenarias. Se ve que en esos países los bicentenarios de libertad son de verdad. Aquí, en España, los bicentenarios que celebramos son de dos o tres años, 1812-1814, 1821-1823,…hasta 1977 en que ha comenzado un periodo de democracia larga. Y que dure. Pero se nota que somos recién llegados a los usos democráticos, por lo que tardan en llegar las dimisiones de los implicados en corrupciones de todo orden, por lo que cuesta concretar un debate entre candidatos que se deben a la opinión pública y por la fe del carbonero de los electores que no ponen en la picota a sus políticos cuando se lo merecen.

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Arenas se ve ganador

Ignacio Martínez | 12 de marzo de 2012 a las 17:09

NO lo dice, pero Arenas se ve ganador. En especial, si la campaña sigue al tran tran, en perfecta sintonía con la del 20-N. El presumible ganador no se compromete a nada, salvo a ser honrado, trabajador, austero, eficiente, bueno con los funcionarios, dispuesto a eliminar consejerías, direcciones generales y coches de respeto. Ofrece la garantía y crédito de la marca. Como Rajoy en noviembre. Están tan seguros de ganar, que el gurú de la casa, Pedro Arriola, ya está anunciado en un foro el martes 27 para explicar los resultados. Si no estuviese convencido de la victoria, un tipo tan discreto no se arriesgaría. Entre tanto, continúa la batalla electoral con la misma tónica; munición de grueso calibre contra el adversario, que es malísimo por definición. Las dos eres máximas de la política nacional pisan suelo andaluz para seguir con su hispánico duelo a garrotazos. Resumen del fin de semana. R1, o sea Rajoy: Dice que va a seguir con las reformas prudentes. Y que Arenas tiene gente tan buena que no haría un gobierno mejor que el de Griñán, ¡sino trescientos! Será gallego, pero exagera como el andaluz del tópico. Como ven, está lanzado. R2, o sea Rubalcaba: Afirma que el PP viene con más engaños y utiliza Andalucía para vender la misma mercancía conservadora. Cayo Lara no desmerece y pide que el voto pare la reforma laboral. Ninguno dice nada sobre cómo conseguir que Andalucía pase del puesto 16 al 15 en el PIB per cápita español, aunque sólo sea eso. Seguimos esperando soluciones, pero la campaña sólo da para eslóganes. Los dos presidentes también siguen en su tónica habitual; toreo de salón. El saliente Griñán dice que no ganaremos el futuro con reforma laboral sino con investigación y conocimiento. Un hallazgo. Y el entrante Arenas ha estado estupendo. Sostiene que cuando gane va a acabar con el rodillo, la soberbia y la arrogancia. Se da por sobreentendido que se refiere a la soberbia y arrogancia socialista, porque él no padece de semejantes defectos. Por eso va al debate de la televisión pública esta noche. ¿O es que no iba? Si no va es que está tan convencido de su victoria que no quiere arriesgarse. Como Rajoy antes del 20-N, desprecia a la televisión pública, con el mismo guión. Prefiere quedar de arrogante, ahora que todo indica que va a ser el ganador, incluido nuestro barómetro de ayer.

Votos consecuentes

Alberto Grimaldi | 12 de marzo de 2012 a las 10:30

RESULTA que para una vez en 22 años que el debate electoral iba a ser exclusivamente andaluz, ahora lo que tenemos que decidir el domingo 25 es si nos gusta o no la reforma laboral que ha aprobado el Gobierno central y ha obtenido la convalidación del Congreso con casi 200 diputados de los 350 y con el apoyo de cuatro grupos. Eso es al menos lo que ayer nos dijo a los andaluces nuestro aún presidente, José Antonio Griñán.

Durante dos decenios largos, el debate andaluz ha estado sepultado por el nacional en la campaña electoral. Así era porque le convenía al partido gobernante: el PSOE, en aras de la participación, nos convocaba como más le interesaba, unidos a las generales. Y ahora que, también por conveniencia, Griñán nos cita en las urnas de manera separada, pretende hacernos trampa: que examinemos a un Gobierno, el de Mariano Rajoy, que no lleva 60 días en el poder y que ha llegado en el momento más crítico -en términos sociales y económicos- de nuestra democracia, lo que no ha impedido que los cien días de cortesía no durasen ni cien horas.

La trampa tiene intención: se trata de movilizar a una izquierda alejada del PSOE por su gestión y por la corrupción.

Los andaluces estamos convocados el día 25 para examinar la gestión autonómica, la que está en manos del mismo partido desde hace 30 años, con sus luces -que hay muchas- y con sus sombras -que lamentablemente son muchas más-.

Pero a la vista de las encuestas sobre el asunto -la segunda entrega del Barómetro Joly que publicamos hoy lo confirma en línea con otras ya conocidas-, hay mucho voto consecuente en esa marea de sufragios que hubo el último 20-N.

Salvo en lo concerniente al bolsillo -que a nadie, a mí tampoco, le gusta que se lo toquen-, la mayoría del votante de Rajoy le situó en La Moncloa para que tomara decisiones y cambiara el rumbo. Y decisiones ha tomado: tan duras como necesarias. Para examinarlo con un mínimo de rigor no bastan ni 60 días ni 600. Cuando la legislatura a Cortes Generales encare su recta final será el momento.

Los andaluces queremos medir ahora nuestro autogobierno: qué se ha hecho con él. Para eso Griñán nos ha convocado. Para lo anterior, ya lo hizo Zapatero en julio para noviembre. Y el veredicto fue nítido.

Sin debate a tres bandas

Javier Chaparro | 12 de marzo de 2012 a las 10:28

UNA campaña electoral sin debates entre los principales candidatos es como un desfile de modelos con ropa de mercadillo, una exhibición de ropa vieja o de todo a cien. Más de lo mismo, pura atonía. La negativa de Javier Arenas a personarse hoy en los estudios de Canal Sur para confrontar su programa de gobierno con los de José Antonio Griñán y Diego Valderas es una mala noticia porque transforma la campaña en una cuestión onanista de aplausos y vítores de la militancia, en un frontón en el que la pelota siempre viene de cara.

El candidato del PP andaluz habrá calculado muy posiblemente que la polémica por su incomparecencia en el debate ante sus principales adversarios políticos quedará amortizada dentro de unos pocos días. Puede incluso que no haya que esperar ni 24 horas porque bastará con que alguien lance una bengala para fijar la atención informativa en otro punto, ya sea un oportuno auto judicial o un nuevo escándalo sobre los ERE aireado en titulares de prensa. La foto de Arenas, en cambio, se habrá enriquecido con un nuevo perfil, semejante a la de esos chiquillos que, dueños de la pelota, deciden cuándo y cómo comienza y termina el partido. ¿Mantendría la misma posición si los sondeos no le fuesen tan propicios? Probablemente, no.

De la encuesta de Commentia publicada entre ayer y hoy por los diarios del Grupo Joly, dos datos explican el avance de los populares: el 22,7% de quienes votaron hace cuatro años al PSOE considera que es necesaria la alternancia política en Andalucía y, entre los jóvenes –muchos de los cuales se incorporan por vez primera como electores en unas autonómicas– seis de cada diez muestra de forma abierta sus simpatías por el Partido Popular. ¿Para que estropearnos la fiesta con un debate?

De Guerrero a Chiquito de la Calzada, un paso

Jesús Ollero | 11 de marzo de 2012 a las 17:19

Imposible obviar en público el temita Guerrero, ese invitado estelar a la campaña andaluza, ni rastro en los twitter socialistas. Arenas se viene arriba y tira a dar con toda la lógica: “Dos presidentes de la Junta tienen que responder a que casi mil millones de los parados se repartían en secreto”. Antonio Sanz ni hablamos: “Ingresa en prisión una forma de gobernar”.
Con los ERE dinamitando toda opción socialista de mantener San Telmo, el entorno griñanístico se centra en la espantá de Arenas del debate de Canal Sur, con referencias hasta a Chiquito de la Calzada. Miguel Ángel Vázquez le llama “¡cobaardeer!” y recuerda que prometió “más debates y menos gasto en publicidad” y que va para cero debates “y una pasta en publicidad. Miente tela”. Puede, pero no parece que sea suyo el ridículo que menciona el coordinador de la campaña 2.0 de Griñán…

@javierarenas_pp
“Satisfechas todas mis ambiciones políticas y personales, me falta que Andalucía sea la 1ª de España y de Europa”

@micaela_navarro
“Me quedo con una frase de @garciapage: No se fíen de Arenas, el PP hace lo contrario de lo que promete”

@antoniosanz
“Ingresa en prisión una forma de gobernar. Las consecuencias de repartir dinero público sin ley y control, en la cárcel”

Pregón del se acabó lo que se daba

David Fernández | 11 de marzo de 2012 a las 17:17

CÓMO ha cambiado el cuento. Los políticos, como cualquier especie animal, han cambiado el chip para adaptarse al medio. Durante décadas, te prometían en campaña desde un piso gratis a lo mucho que te iban a dar en el futuro inmediato: hospitales, autovías, ciudades de la justicia, aeropuertos, menos impuestos, más ingresos y jamón de pata negra para todos… Al acceder al poder y tras pagar las facturas pendientes, cumplían la mitad de la mitad, sólo hay que mirar alrededor, pero quedaban de lujo. Ahora -tremenda recesión mediante- te prometen lo mucho que te van a quitar para ganarse tu confianza. Del arte de lo posible han pasado al se acabó lo que se daba. De aperitivo y en tono solemne te garantizan, como si fuera tan fácil, que “nosotros no caeremos en la corrupción”. Un detalle, que se agradece. Y a continuación, te hablan como el ejecutivo del comité de riesgo de cualquier tabanco: “Hoy no se fía y mañana tampoco”. Es lo que marcan sus asesores de comunicación o, como se conoce en el mundo anglosajón por su facilidad para curvar la realidad, los spin doctors. En su empeño por demostrar que tienen la tijera más grande, los candidatos parecen pregoneros a veces: “Se acabó el despilfarro público, no más tranvías, viva la optimización de recursos. Para ahorrar, también bajaremos los sueldos a todo quisque, incentivaremos el uso del tupperware, eliminaremos la administración periférica”… Saben que el personal ahora escucha con mucha atención, pendiente de cada euro, y basta que uno prometa una nueva autovía para que su adversario denuncie tal barbaridad. La clave está en comprobar hasta dónde aguantan los electores frente a tantas rebajas en esta carrera sin freno por un puñado de votos. Porque de prometer miles de puestos de trabajo a asomar miles de familias al paro, que es de lo que se trata cuando cae la inversión pública, dista un mundo de inseguridad. Lo fácil es salir del paso vendiendo al respetable que la mejor solución para combatir la crisis es volver a la playa con filetes empanados, tortillas y los pimientos asados. Esto no tiene mérito. Lo difícil es ilusionar y mantener las cotas alcanzadas desde el esfuerzo, dentro de un orden y con un horizonte posible.

Cosa de dos (III)

Rafael Román y Juan Ojeda | 11 de marzo de 2012 a las 17:17

Rafael Román: No era el lechero

A las 1.40 de la madrugada los agentes de la Policía Judicial al fin detuvieron al antiguo director general de Trabajo de la Junta y la campaña hizo un bucle cuando ingresó en prisión. Tras llevar un año imputado, ha sido detenido y encarcelado en el segundo día de campaña. La Junta de Andalucía ha manifestado que supone un avance significativo y confía en la justicia, yo sólo en la del otro mundo, si hay. Si la guerra es la continuación de la diplomacia por otros medios, que decía Von Clausewits, la justicia no se puede convertir en la política por otros medios y cuanto más lejos esté de esa imagen mejor para la justicia. En esta ocasión no lo ha conseguido. Ni siquiera en las formas. No era el lechero el que llamaba a la puerta a las dos de la mañana, sino la Guardia Civil, contraviniendo la definición de Churchill sobre la democracia, régimen en que a esa hora sólo te puede llamar el lechero. Lo que pasa es que aquí no hay lecheros. Será por eso.
Todo está bien empleado con tal de quitar de en medio esta anomalía histórica que ha llamado a la Andalucía que ha votado socialista el Sr. Gallardón. Anomalía era la dictadura y él ha podido informarse de primera mano.

 

Juan Ojeda: Ése es el debate

SALVO que a última hora haya una solución de emergencia, lo que no parece muy probable, el debate de mañana en la televisión autonómica, entre los tres candidatos a la Presidencia de la Junta con representación parlamentaria, va a ser cosa de dos. Y no es que uno sea tan ingenuo como para creer que un debate televisivo puede variar sustancialmente los futuros resultados electorales pero, en este caso, tal como está la cosa, con las encuestas tan ajustaditas, puede influir en un punto, arriba o a abajo, y ese punto puede ser decisivo para la mayoría absoluta, o no, que puede cambiar un ciclo histórico.
La verdad es que ese debate, al que parece que sólo asistirán Griñán y Valderas, sería una discusión entre futuros socios, con no mucho interés, porque no se enfrentarían dos fórmulas diferentes de gobierno, ya que o gobiernan juntos o no gobierna ninguno. De ahí, que para el PP, estratégicamente, no le va mal su ausencia del debate, y puede compensarle del evidente castigo que va a sufrir por su calculada negativa. Y luego, el otro debate, un cara a cara entre Griñán y Arenas, que es lo que tiene morbo, no debería faltar, porque es lo que la gente quiere ver. Porque ése el debate.

Miedo frente a miedo

José Aguilar | 11 de marzo de 2012 a las 17:14

A Javier Arenas le ha entrado miedo a un debate cara a cara con Griñán y ha encontrado pretextos para rehuirlo. No es el miedo cobarde del que se cree inferior, sino el miedo táctico del que se piensa triunfador y sabe que cualquier traspié ante la masa televidente apuntalaría a quien no tiene nada que perder porque parte rezagado de la carrera, que es Griñán. De miedos está bien despachada esta campaña. ¿Qué decir del miedo del partido que lleva treinta años sin bajarse del coche oficial a tener que preguntar cuánto cuesta un billete de autobús? Pero, al final, el resultado de las elecciones lo pueden decidir miedos que anidan al otro lado de la barrera, allí donde se ubican los votantes. Los electores que anhelan el cambio y los fieles a unas siglas pase lo que pase están ya contados. La incógnita está en el colectivo de indecisos que, tal como están las cosas, puede ser decisivo. Un bloque lo componen los que, queriendo el cambio, temen que Arenas traiga unas tijeras complementarias de las de Rajoy. Otro bloque, los que, simpatizando con el socialismo, se asustan de que el PSOE siga con los ERE y comparta gestión con Sánchez Gordillo. El miedo de unos y el miedo de otros miden sus fuerzas el 25-M. Quizás sean más poderosos que la simpatía y la esperanza. Ya es triste. Y Guerrero, en chirona. ¡Qué miedo!

Gente joven sentada al fondo

Rafael Ruiz | 11 de marzo de 2012 a las 17:13

DESDE que los mítines cayeron en manos -horror- de los expertos en comunicación electoral, resulta que al orador le colocan de fondo, invariablemente, a grupos de mozuelos y mozuelas que miran arrebatados a su jefe de filas. Todos los políticos quieren dar esa imagen de gente principal que se rodean de ideas frescas, de futuro, de la sal de la tierra, del porvenir de España.

No se equivoquen. Hay que desconfiar por sistema del uso cosmético de la juventud. Si los partidos políticos hubieran incluido en sus estatutos la imposibilidad de acceder a un cargo público sin tener un empleo remunerado o una mínima experiencia laboral, otro gallo (les) hubiera cantado. Revisar las estructuras de las organizaciones políticas es un no parar de llorar con esas vidas breves dispuestas a hacer lo que hubiere menester por ser profesional de la vida pública. Lo que en el país de los soviet se llamaba un apparatchik y, en estas tierras, un liberado.

Movimientos sociales progresistas compuestos por gente muy joven -los indignados, los estudiantes valencianos- ofrecen una realidad contradictoria a la que arrojan las encuestas. Según el Barómetro Joly, el primer grupo de población que desea un cambio de color político -a favor del Partido Popular- en la Junta de Andalucía el próximo 25 de marzo es el de las personas que, por edad, no pudieron votar en las elecciones autonómicas de 2008. En total, un 59%.

Un estudio de la Universidad Pablo de Olavide ha preguntado directamente por el sentido del voto. Si las autonómicas tuvieran como censo, exclusivamente, a los alumnos de dicho centro, un 25% de los votos irían al PP, un 19% serían para el PSOE y un 13% acabarían en IU. Arenas es el político mejor valorado.

Si los chicos que aparecen en esos mítines se reclutasen aleatoriamente en la calle, la mitad de las sillas estarían ocupadas por parados con unas perspectivas inabarcables de precariedad. El lugar en el que se encuentran es metafórico: al fondo del escenario. Detrás. Ahora les prometen futuro. Vale.