Sin programas

Javier Chaparro | 11 de marzo de 2012 a las 9:28

NADA de grandes mítines, aunque en el calendario quedan pendientes de fijar las visitas a la provincia de Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba. La primera de ellas se suspendió a comienzos de mes al precipitarse la reunión entre el presidente del Gobierno con los líderes europeos en Bruselas; la segunda es complicado que tenga lugar teniendo en cuenta el escaso apoyo que encontró en Huelva el hoy el secretario general socialista para lograr el liderazgo del partido. Se impone la estrategia de la lluvia fina, los microactos y el contacto directo con los electores, pueblo a pueblo y puerta a puerta. La batalla principal se dará en un conjunto de nueve municipios de tamaño medio que suman el 40% de la población de la provincia, más la capital, donde vive un 30%.

Al menos en el caso de los populares, cada comarca tendrá su proyecto: la construcción de las conducciones de la presa del Andévalo; la culminación de los chares de la Costa y la Sierra; la apertura de la mina de Riotinto y, por último, la autovía Huelva-Cádiz, dirigida a los votantes de la capital, fundamentalmente. Un detalle importante: todos esos planes dependen de una decisión administrativa o requieren de un presupuesto asumible para la Junta de Andalucía, exceptuando la conexión con la provincia vecina, que los populares dejan en manos de la iniciativa privada.

El PSOE también parece haber dejado atrás los grandes proyectos del pasado nunca realizados, como lo demuestra que en la presentación oficial de su programa expusieran como primera propuesta la puesta en marcha de una exposición conmemorativa del 525 aniversario del encuentro entre Europa y América, aunque para ello haya que esperar a 2017, es decir, a la próxima legislatura. Nada de Guggemheims en La Rábida, ni de puentes a Punta Umbría, ni de aeropuertos.

Pero lo más llamativo es que una vez iniciada la campaña electoral ninguno de los principales partidos –tampoco IU, PA, UPyD o Equo– han dejado constancia por escrito de sus promesas para la provincia en un programa que se pueda cotejar. ¿Tan débiles son las promesas que plantean que ni siquiera el papel es capaz de soportarlas? ¿Pretenden improvisar según venga el día? ¿Qué respeto les merecen los electores cuando ni tan siquiera les dan la oportunidad de analizar sus propuestas de forma sosegada a fin de poder confrontarlas con las de sus rivales? ¿Acaso temen que la palabra impresa se les vuelva en contra con el paso del tiempo? Mal andamos si las ideas que pretenden imponerse deben ser expresadas en un puñetero tuit de 140 caracteres.

La falacia de los ‘trending topics’ y la fiesta del absurdo

Jesús Ollero | 10 de marzo de 2012 a las 10:44

¿Los conocen? Trending topics (TT): anglicismo que recoge los temas calientes de la red. Igual en Telecinco han visto cómo jaleaban que un invitado desvergonzado fuera TT sin importar si le ponían como los trapos. En la política está pasando esto. Un partido y otro celebran como un niño con piñata ser TT sin importar la magnitud de las descalificaciones vertidas ni la profunda decepción que cause que inunden twitter unas siglas.

Quitando adeptos, el 90% del resto de comentarios son ataques frontales. Detallo alguno común para que no se diga. Los más suaves: “¿#votapsoe? ¿#votapp? Justin Bieber, vuelve a los TT, por favor”. “#votapp y #votapsoe se alternan en los TT’s. Imposible medir la cantidad de zoquetes que hay en cada uno”. “¿#Votapsoe y #Votapp en los TT? Por favor, que alguien mande unos periódicos de los últimos años a Andalucía”. ¡Hurra!

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Cosa de dos (II)

Rafael Román y Juan Ojeda | 10 de marzo de 2012 a las 10:15

Rafael Román: Acertó Griñán

HASTA los críticos de Pepe Griñán, tras la encuesta del CIS, -que ha preguntado a 3.139 andaluces de 208 municipios-, manifiestan en periódicos y emisoras que acertó convocando de forma separada las elecciones andaluzas de las generales. Ese mérito no se lo puede quitar ya nadie. El del triunfo electoral es otro cantar y es el que está ahora en juego. En plena oleada popular resulta cuando menos llamativo que los andaluces digan que, salvo la unidad del partido, todos los demás parámetros de confianza, identificación con sus ideas, mejores líderes, más capacidad para gobernar y mejor defensa de Andalucía los sigue encarnando el Partido Socialista frente al Partido Popular. “Ganaremos” dijo escueta pero solemnemente Rajoy desde Palma de Mallorca. Pero en Algeciras Arenas pidió humildad, como si barruntara algo raro en el horizonte o escaldado por su trayectoria electoral. Los encuestados diciendo que desean al mismo tiempo que gane el PSOE y que debe haber cambio de gobierno en Andalucía -tan enigmático como el oráculo de Delfos- han hecho posible que la campaña comience en tablas. Más que nunca, los indecisos y los abstencionistas que acudan a votar, decidirán.

 

Juan Ojeda: Te queremos, CIS

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) es nuestro héroe. La encuesta dada a conocer unas horas antes de que comenzase la cuenta atrás electoral, le puso las pilas a todos. A todos, menos a los que se habían hecho un poquito de ilusión y se quedaban fuera, como UPyD y PA. Y eso se notó en el arranque de campaña. Al PP, aunque alguno piense lo contrario, le viene bien que se ponga en duda su mayoría absoluta, porque la confianza plena podría desmotivar a un electorado excesivamente seguro. Al PSOE también le alegró el resultado porque ponía de manifiesto que todavía hay partido, y eso lo va a utilizar para combatir la huelga de brazos caídos en que había caído parte de su electorado, al que ahora puede vender ilusión, y combatir el desánimo y los efectos de su pelea interna. Y de Izquierda Unida, no hablemos, porque está como una moto con esa posible decena de diputados que pueden obtener y que los convertiría en los reyes del mambo. Diego Valderas, consolidado, podría pactar lo que quisiera, o mejor dicho, lo que ya quiere, mientras que Juan Manuel Sánchez Gordillo sólo tendría una décima parte de la opinión. Así que, por una vez, todos contentos con la encuesta. Te queremos, CIS.

Entre el cambio y el recambio

Alberto Grimaldi | 10 de marzo de 2012 a las 10:09

POR tercera vez en diez meses -con el hartazgo que genera- los andaluces estamos llamados a las urnas, esta vez para renovar a los 109 diputados que se sientan en la antigua capilla del hospital de las Cinco Llagas, sede del Parlamento de Andalucía. La tríada se consuma porque el presidente autonómico, José Antonio Griñán, optó por separar su destino del de Alfredo Pérez Rubalcaba en busca de mejores opciones electorales que el 20-N.
Aparentemente, las encuestas parecen darle un resquicio a la esperanza: aun puede conservar el Gobierno de la Junta si el PP no alcanza los 55 escaños que dan mayoría absoluta. Dicho de otro modo, su decisión de retrasar las elecciones autonómicas plantea aún más la disyuntiva entre cambio y recambio. El cambio que propone el PP de Javier Arenas o el recambio del gripado PSOE de Griñán con IU como pieza no original.
Y así estamos los 6.228.955 andaluces censados que están llamados a las elecciones más decisivas en decenios: determinando por un puñado de papeletas si tras 30 años consecutivos de poder hay alternancia o no.
Desde que se puso al timón de la Junta, primero, y del PSOE-A, después, a Griñán nada le ha salido bien. Ahora confía en que en la hora decisiva cambie su suerte. Arenas, que al fin gana con claridad elecciones en Andalucía, acaricia su largo objetivo: presidir la Junta. Las encuestas de hoy no le garantizan la mayoría absoluta, aunque no hay ninguna que no le dé como vencedor. Pírrica será la victoria si no gobierna. Pese a ello creo que las encuestas son las mejores para él, las que más le convienen.
Que no esté asegurado el cambio al cien por cien va a movilizar, a mi juicio, al electorado que lo demanda. La propia consulta del Centro de Investigaciones Sociológicas es muy reveladora en ese sentido: dibuja una Andalucía de izquierdas que ya no confía en el PSOE, llena de indecisos, muchos de ellos antiguos votantes que les avergüenza admitir su traición. Una pregunta lo marca todo: un 46,8% de los 3.140 desaprueba la gestión del Gobierno de Griñán. Sólo le aprueba el 27,5%.
Creo que la participación lo determinará todo. La barrunto baja, como en 1990 -últimas separadas y casualmente también con renovado candidato socialista-; y eso favorece al PP.

¡Es Andalucía estúpido!

Ignacio Martínez | 10 de marzo de 2012 a las 10:07

HAN arrancado la campaña partidos de risa. Repasen las fotos de la noche del jueves. Pero se ponen muy serios para descalificar al adversario. Resumen de lo publicado: Para el PP los socialistas son unos corruptos que llevan 30 años y se tienen que ir. Para el PSOE los populares no deben llegar porque van a privatizar la sanidad, la educación y lo que se les ponga por delante, para hacer negocio. ¿Algo más? De momento, no. Pobre balance. Los que llevamos años reclamando elecciones separadas para que se hablara de Andalucía nos estamos quedando con las ganas. Nunca unas autonómicas han estado más en clave estatal. Para los estrategas de los dos grandes partidos esta región es la joya de la corona y se disponen a conservarla o a conquistarla sin explicar dónde ven su futuro. La confrontación se desarrolla aquí, pero el objetivo es nacional. Esto es lo que hay. En la campaña electoral que Clinton le ganó a Bush padre en 1992, su estratega de campaña colgó un cartel en las oficinas del candidato con un lema insistiendo en que la economía iba a decidir la votación. No era el único eslogan de aquel cartel. Eran tres. 1. Cambio versus más de lo mismo. 2. La economía, estúpido. 3. No olvidar el sistema de salud. Estos políticos se disputan el dominio de Andalucía, pero no hablan de los fondos europeos que se decidirán en unos meses, ni de industria, ni de pesca, ni de agricultura, ni de infraestructuras. Aquí la película es la de corruptos contra los privatizadores. Parafraseando a James Carville me permito recordar ¡es Andalucía, estúpido! Pero verán como no sirve de nada.

La lucha del PSOE contra la abstención

Javier Chaparro | 10 de marzo de 2012 a las 6:47

Mucha tranquilidad de principio en las huestes del Partido Popular. Demasiada a juzgar por el discreto número de asistentes al acto de apertura de campaña en un céntrico hotel de la capital onubense. Unas cincuenta personas frente al centenar largo que congregó el PSOE en la acera opuesta de la Alameda Sundheim, en un establecimiento hostelero más moderno y acorde a la imagen que debe trasladar una formación a la hora de pedir el voto. 1-0. Primer asalto ganado por incomparencia del contricante. Al día siguiente y la luz de la encuesta del CIS, en la Plaza del Punto se pusieron las pilas a toque de corneta para la movilización: la caravana de los populares recorrió catorce municipios de la provincia a la búsqueda del votante indeciso. Un café aquí y otro allá para entrar en contacto directo con la ciudadanía.

Es un clásico en todas las campañas electorales, pero más aún en la presente: la abstención es la gran enemiga del PSOE-A y el próximo día 25 es previsible que un número amplísimo de potenciales electores socialistas se quede en casa como consecuencia del desánimo generado por una derrota que se da por anticipada. Si hace cuatro años se acercaron a las urnas el 73,65% de los llamados a votar, en esta ocasión puede haber una caída de en torno quince puntos en ese porcentaje a tenor del pronóstico que algunos expertos comentan en privado. Y de esos abstencionistas, apuntan, seis de cada diez serán previsiblemente antiguos electores socialistas. Mal negocio para los de Griñán en un domingo jalonado de pregones de Semana Santa.

La esperanza del PSOE es que los andaluces nos les castiguen por tercera vez en un año tras los varapalos de los comicios municipales y generales. Ésa fue la apuesta del presidente de la Junta al optar por una convocatoria separada de las autonómicas.

Candidatos ‘on tour': “Os dejo con mi equipo”

Jesús Ollero | 9 de marzo de 2012 a las 10:28

Paso atrás de los políticos (un decir: ya estaban detrás en esto) y paso al frente de “mi equipo”. “Mi equipo” es la figura en la que los políticos derivan el tuiteo para hacer ver que no están hablando y escribiendo a la vez (porque es imposible, vaya) sin perder credibilidad. Podría pensarse que son ellos los que le dan al teclado de la Blackberry o el Iphone, principales smartphones de la política cuando la realidad es que “mi equipo” es lo normal.

La campaña impulsa la masiva retransmisión de actos por parte de “mi equipo”. Quien siga a los presidenciables, que se acostumbre a ello: el político tiene ya bastante como para gestionar durante el día su twitter. A ratos, vale; pero para eso ya está “mi equipo”. Con esta crisis, algunos ni tienen “mi equipo”. No hay más que leer a Pilar González (PA) para ver que es ella la que ha comido berza en Puerto Real y elige esos llamativos hashtags. Buen provecho.

 

@pepegrinan
“Arenas no quiere debatir porque no quiere dar la cara a los andaluces para que no puedan comparar los proyectos”

@javierarenas_pp
“El actual presidente de la Junta de Andalucía está obligado a dar a los andaluces una explicación del escándalo de los fondos públicos”

@pilaresdiferent
“Hemos almorzado una berza espectacular con mujeres en Puerto Real. Ahora, a reunirme con mujeres en Jerez. Andaluzas #PAlante”

La campaña de Guerrero

José Aguilar | 9 de marzo de 2012 a las 10:26

Mientras tirios y troyanos ultimaban sus primeros mítines formales -llevan mitineando ni se sabe desde cuándo-, Francisco Javier Guerrero deponía ante la juez Alaya. En su doble significado: declaraba su verdad sobre los ERE y ensuciaba la escena política andaluza, mayormente sobre las cabezas de sus superiores durante los diez años que fue director general de Trabajo. Esta será la campaña de Guerrero, sin antifaz ni épica. Se ha abierto, como digo, con su doble deposición ante la instructora, y se cerrará prácticamente con la de su chófer y camarada de juergas y chanchullos, estratégicamente convocada en vísperas de que los andaluces dicten su veredicto. Un veredicto que también se verá influenciado por el escándalo que tiene a Guerrero como agente protagonista estelar, aunque ni mucho menos único. Precisamente la calidad, condición e implicación de otros agentes es lo que más puede definir en qué medida el escándalo de los ERE determina el resultado que las urnas arrojarán el día 25. Claro que no sólo de corrupción viven los votantes a la hora de despejar sus dudas. Se me ocurren otros factores con peso en la construcción del sufragio popular: las reformas y recortes del Gobierno de la nación, el desgaste de un sistema político que dura ya treinta años, las responsabilidades en la crisis, el pavoroso desempleo, al malestar de los funcionarios, el doble castigo ya infligido a los socialistas en 2011, la gran oleada conservadora… Más lo que está siempre presente: la ideología y los intereses de cada uno. Todo gravita sobre el que entra a solas en la cabina.

Sometidos al imperio de la red

David Fernández | 9 de marzo de 2012 a las 10:19

Resulta sorprendente la tranquilidad con que los políticos se expresan en las redes sociales. Les atraen porque les permiten lanzar consignas sin que nadie les interrumpa. Los más ocurrentes también compiten a ver quién dice la pamplina más grande por ejemplo en Twitter, aun a costa de olvidarse de dar la cara en la vida real. Muy pronto el virtual Recio le pedirá a Griñán, mientras comparten mesa y mantel, que le pase la sal a través de un tuit, tan inmerso como está en su mundo de ficción. Nadie puede discutir la habilidad de los políticos de hoy para navegar en internet, aunque la mayoría no tenga pajolera idea de cómo frenar el paro ni sepa transmitir confianza a las compañías que abandonan la región. Esto requiere carisma y cargarse de razones, pero tachar al adversario de mentiroso y lanzarlo al aire en 140 caracteres es muy fácil. Los populares ya se aplican tan a fondo en las redes que celebran la victoria de manera virtual. Algunos se repiten como el gazpacho pensando que dan un mitin y estresan tela. Lo bueno es que puedes dejar de seguirlos. Son las reglas del mundo virtual. Y más de uno preguntará de dónde demonios sacan tiempo. El truco está en que dedican a personas de su confianza a enviar dardos en la red cuando están ocupados. ¿Dónde quedan la palabra y el discurso? En el espacio infinito.

Anoche, en lugar de pegar carteles, varios candidatos se presentaron en Facebook. Internet ha cambiado tanto las relaciones sociales que hasta los mítines se fabrican en serie. Sometidos al imperio de la red, a muchos da pena verlos totalmente desbordados por la vida real: prometen un cambio que ya trajo internet y que aún les supera. A fuerza de un enorme sacrificio, ya son tan inteligentes como su teléfono, y pueden a un tiempo chatear y reenviar un mail. Ahora bien, ¿los han visto encima de los conflictos laborales de la región? Cuantos más canales tienen a su alcance, más lejanos se les ve, porque su acercamiento sabe a pura ficción. Y con las nuevas tecnologías ocurre a veces como con la comida rápida, que puede parecer basura y acabar todo en una papelera de reciclaje con un simple click.

Mayoría absoluta de 56 diputados

Javier Chaparro | 9 de marzo de 2012 a las 10:16

Minuto cero de la campaña electoral. Lo de los quince apasionantes días por delante lo dejamos para mejor ocasión. La bolsa de indecisos, sobre todo entre los que votaron en otras ocasiones al PSOE, será nuevamente decisiva. El debate a tres en Canal Sur también puede ser clave, aunque queda por saber si Javier Arenas optará por la táctica rajoniana de una campaña semimeliflua o si apretará los dientes hasta el final a la vista del sondeo del CIS. Tiene clac mediática suficiente a su alrededor para hacer el trabajo de infantería. En el otro bando, son 125.000 los electores que los socialistas se han propuesto rescatar de entre los desencantados a causa del paro y la corrupción. Eso contando con que Izquierda Unida haga de lazarillo en medio de la noche para llevarles de nuevo al Gobierno de la Junta de Andalucía.

La mayoría absoluta son 55 diputados. Eso dicen las matemáticas, pero otra cosa es la cosa política. El cabeza de lista de la federación de izquierdas por Sevilla es Juan Manuel Sánchez Gordillo, que jura y perjura que jamás dará su voto para que los socialistas celebren su 31 años cumpleaños en el Palacio de San Telmo. La suma de parlamentarios de PSOE e IU deberá ser pues, como mínimo, de 56 sobre 109. ¿Cuántos votos le resta el alcalde de Marinaleda a su formación? ¿Y cuántos suman otros candidatos en otras circunscripciones?

Con un PSOE en los momentos más bajos de su historia en Andalucía, los de Valderas aspiran a sumar según las encuestas un puñado de escaños sobre los seis actuales. La izquierda plural dejó atrás a Los Verdes y el Pasoc, así como a muchos independientes, con los que consiguió aquella veintena de diputados en 1994. Ahora sólo el PCA malconvive con el CUT de Sánchez Gordillo. La reflexión queda pendiente de abordaje para después del 25-M. Empieza el partido.