Los últimos mohicanos

Javier Chaparro | 15 de noviembre de 2011 a las 9:07

Todos los sondeos pronostican que aumentarán o mantendrán con cierta holgura su representación en aquellas comunidades autónomas donde tradicionalmente han tenido presencia política e institucional. Aragón, Cataluña, Navarra, País Vasco, Cantabria, Galicia, Canarias y Comunidad Valenciana contarán previsiblemente con representación de algún o algunos de sus partidos nacionalistas en el Congreso de los Diputados. No será el caso de Andalucía, donde la presencia del PA-PSA se reduce a algunos ayuntamientos gracias al tirón personal de sus alcaldes y concejales.

Los andalucistas llevan desaparecidos de la Cámara Baja desde 1993 y perdieron su representación en el Parlamento de Andalucía en 2008, tras rechazar un año antes la reforma del Estatuto de Autonomía. PSOE, PP e IU pactaron el proyecto aprobado en referéndum y se repartieron en pedacitos la blanca y verde, quedando el PA en fuera de juego por propia voluntad y torpeza.

En un contexto político donde otros muchos sacan réditos a costa del desplome del PSOE, la marca del andalucismo sigue sin salir a flote. Y si no es ahora, ¿cuándo lo conseguirá? La última oportunidad la tendrán en las andaluzas del año próximo, si es que el tsunami del PP deja algo en pie a su paso. Tataranietos del movimiento romántico del siglo XIX, los herederos de Blas Infante son hoy los últimos mohicanos de un proyecto llamado a su enésima refundación. O a la extinción.

Palancas de cambio

Alberto Grimaldi | 15 de noviembre de 2011 a las 5:30

ESTA campaña parece una clase de matemáticas: todos los días tenemos variaciones con repetición. Dicho de otra forma, sólo los matices de los sondeos aportan noticias, datos, a fuer de ver a un candidato que se sabe ganador dejando correr el reloj y otro que se sabe perdedor multiplicándose –otra vez el cálculo– como si intentar alcanzar la capacidad divina de la ubicuidad garantizase un mejor resultado.

Las encuestas, digo, coinciden, más allá de distribuir escaños, en una constante: el paro es lo que más preocupa a los españoles, que asumen que la única manera que tienen de reducirlo es agarrarse a una palanca de cambio político que engrane otra velocidad y transmita un giro a la barra de dirección de la economía. Esta convicción está arraigada e incluso votantes de todo espectro ven necesario un Gobierno fuerte para aplicar su receta política, por dura que sea. Los hay también, menos, que no la quieren. Eso explica que a cinco días del fin de la campaña se esté discutiendo más de la magnitud de la mayoría absoluta que de si ésta se produce.

Todo ello entraña un doble riesgo para el PP. El primero y obvio es caer en la euforia y en la relajación, porque son las papeletas en las urnas las que decidirán si se alcanzan o superan los 176 diputados y no las proyecciones demoscópicas. El segundo es mucho más importante. Las palancas de cambio que millones de votantes están dispuestos a darle a la R de Rajoy le dejarán estrecho margen de error como gobernante: o las medidas que toma funcionan o el triunfo que se anuncia será efímero. Para complicar la ecuación, a la incógnita de satisfacer las expectativas ciudadanas se añade la de generar en los mercados la confianza que denuncia que falta con el Ejecutivo actual. Y la prima de riesgo en 432 puntos a cinco días de que España se sume al cambio que pide el PP no es alentador. Aunque quizás sólo sea porque Zapatero, pese a que lo escondan, presumió ufano mirando a Italia de que él sí evitó el rescate.

‘Somos madres…': ¿Las cosas del directo?

Jesús Ollero | 15 de noviembre de 2011 a las 4:23

Rajoy, Barberá, Fabra, Trillo, González Pons y Mato, en Valencia. / Efe

Rajoy, Barberá, Fabra, Trillo, González Pons y Mato, en Valencia. / Efe

Igual que al PSC se le fue un poco la mano con el vídeo del tijeretazo mortal, en el PP tampoco han calculado bien el impacto de lo que llaman “chirigota” (¿?) y que ha espantado al más sensato de los lectores de prensa, oyentes de radio y espectadores de televisión. La campaña más audiovisual y digital de la democracia está dejando al aire todo lo que antes se nos escapaba. Cualquier patinazo adquiere una repercusión brutal, más que nada porque el material está al alcance de todos y su distribución es sencillísima y de alcance sideral.

Resulta que en un acto del PP conmemorando el Día de la Familia se entona una versión amable y dulce del Yo quiero tener un millón de amigos de Roberto Carlos, con participación de González Pons (secretario de comunicación del PP), Rita Barberá (alcaldesa de Valencia) y Alberto Fabra (sustituto de Camps al frente del PP valenciano). Algo estomagante pero perfectamente válido. Se ha hecho habitual en actos del PP. Luego, con un coro de madres del colegio donde se celebró el acto, llegó Somos novios, de Armando Manzareno, pero en versión inclasificable.

“Somos madres, mantenemos nuestra casa limpia y pura, como todos, trabajamos sin desdén, no hay duda alguna. Choferesas, enfermeras, cocineras y modistas, pedagogas, cantantes y hasta artistas, cuentacuentos, albañil y economista. Somos madres. Alguna cana en nuestra sien se nos asoma y lloramos cuando el hijo ya mayor nos abandona, nos engaña recibir alguna flor y un achuchón, pero más nos gusta un bolso de Vuitton, sin hacer más comentarios. Somos madres, somos madres, somos madres”. Leer (o escuchar) para creer. [puedes escucharlo aquí]

Es la transcripción literal de la performance, que dejó (dicen) descolocados incluso a los dirigentes del PP. Así, sin anestesia ni nada. ¿Cosas del directo? Lo que no puede pretender el PSOE es que en plena campaña Rajoy desautorice a Fabra. Pedirlo es obligado y ahí queó. Baño de masas, que vote el presidente y a otra cosa. De aquí al domingo ya no se acuerda (casi) nadie. Desde luego, mejor olvidarlo.

Miedo a la derecha

Jorge Bezares | 14 de noviembre de 2011 a las 10:46

En la campaña electoral de 1996, el PSOE sacó a un dóberman para alertar del peligro que suponía la llegada al poder de la derecha. Siguiendo los criterios de Felipe González, que siempre mantuvo que si las cosas van mal es necesario lanzar un bomba atómica electoral y si van bien, dormitar, lo socialistas intentaron combatir la clara victoria del PP que pronosticaban las encuestas -hasta 14 puntos de diferencia en el arranque de la campaña-, insuflando miedo al electorado a través de un perro de una raza considerada peligrosa que simbolizaba a esa derecha que, sobre todo en el medio rural, tenía aún reminiscencias franquistas y no las ocultaba.

Aquellos comicios los ganó el PP por apenas 300.000 votos, pero tocó pelo por primera vez. Los populares, con José María Aznar como capitán general, se mantuvieron en el poder hasta 2004. Y lo cedieron por la mala gestión de los atentados islamistas de Madrid, que puso la victoria electoral en bandeja al PSOE y a José Luis Rodríguez Zapatero. Durante esos ocho años, el PP vacunó a la sociedad española más urbana contra ese “miedo a la derecha” que tan buen resultado siempre había dado a los socialistas en las campañas electorales.

En los últimos comicios municipales y autonómicos, donde Rajoy y los suyos cosecharon un triunfo sin paliativos premonitorio, ese miedo desapareció hasta en el medio rural, con una traslación del voto hacia el centro-derecha muy significativo. A pesar de ello, el PSOE, en esta campaña a la desesperada diseñada por Pérez Rubalcaba, también ha apostado por apelar de nuevo al miedo: miedo a los recortes en educación, sanidad y servicios sociales, miedo a un PP dispuesto a mermar el Estado de bienestar, miedo, en definitiva, a la derecha… Y, aunque en Madrid, Baleares, Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha, sin olvidar a la Cataluña de CiU con apoyo presupuestario de los populares, daban muestras de que sí, de que las tijeras de podar estaban haciendo su trabajo sobre el terreno de las conquistas sociales, el PP no ha parado de crecer en votos durante lo que llevamos de campaña. Tanto es así que ahora la incógnita es si alcanzará o no los 200 diputados. El miedo, el auténtico miedo que se ha movido en esta campaña, el mismo que lleva tres largos años asustando a más de media España, es el paro. Los cinco millones de parados que deja como legado Rodríguez Zapatero han sido demoledores para Pérez Rubalcaba y absolutamente benéficos para Rajoy.

Las recetas de los socialistas para combatirlo, tras una reforma laboral que no ha servido absolutamente para nada -bueno, para aumentar algo el trabajo temporal-, no son ahora creíbles para la misma aplastante mayoría que parece dispuesta a otorgarle a Rajoy la segunda mayoría absoluta más amplia desde la restauración democrática tras la que logró en 1982 Felipe González (202 escaños). Guste o no, la fórmula del PP, aunque no se conozca detalladamente a estas alturas, es la alternativa, una forma de esperanza con fecha de caducidad.

Una consejera coherente

José Aguilar | 14 de noviembre de 2011 a las 10:45

Como consejera de Igualdad y Bienestar Social, su gestión presenta luces y sombras. Como líder política, Micaela Navarro atesora valores poco comunes. Por un lado, lo que ha llegado a ser se lo debe en gran medida a sí misma, a su esfuerzo por desafiar la fatalidad a la que le condenaba su origen social y a su afán de aprender y soñar/ambicionar. Por otro, se ejercita en la coherencia. Se ha visto estos días, cuando ha sido la única voz discordante en su partido ante el venenoso comentario de Alfonso Guerra sobre la juez Alaya. Cierto que podía haber centrado su crítica en la injerencia del ex vicepresidente en la independencia de los jueces y sólo denunció el tono machista de su insinuación, pero al menos demostró que su feminismo no es de salón. Alfonso está muy lejos de los tiempos en que dictaba las listas electorales e imponía que quien se moviera no salía en la foto, pero aún queda en el PSOE cierto temor reverencial a llevarle la contraria. A su ataque a Alaya le ha seguido un estruendoso silencio en las filas del socialismo feminista, y hasta un enemigo tan acreditado como Manuel Chaves -es difícil encontrar dos compañeros que se detesten más que Chaves y Guerra- ha pronunciado palabras de comprensión y apoyo. La excepción ha sido Micaela Navarro, que se ha declarado en completo desacuerdo. Ha demostrado que cree de veras en la igualdad y que su defensa de la mujer no se detiene allí donde empieza el interés de partido. El machismo es machismo, lo diga Agamenón o Alfonso Guerra. Un ejemplo de congruencia en esta vida pública ahogada por el sectarismo.

Manda webs (II): El abandono del portal de Rajoy

Jesús Ollero | 14 de noviembre de 2011 a las 1:37

Portal electoral de Mariano Rajoy

Portal electoral de Mariano Rajoy

Si el PSOE ha apostado claramente por el candidato (Rubalcaba, hasta el extremo además), el PP lo ha hecho por el PP. Hizo un intento por convertir a Rajoy en algo más que su candidato con una web electoral presentada pocas semanas antes de la campaña a bombo y platillo. Fue empezar la campaña y el portal, la verdad, se paró. El site del partido está surtidísimo; en el del candidato abundan secciones anticuadas y de mero recordatorio. El pulso de la campaña lo lleva en internet el PP.

Viendo venir la lógica aplastante de las encuestas, el PP está exponiendo lo mínimo a su candidato. Tan poco tan poco que hasta el portal electoral expresamente dedicado a Rajoy presenta un semiabandono poco edificante. La agenda recoge actos ya pasados, no los previstos (con lo cual no sirve de nada). El programa (aquí se le ha dado mucho más protagonismo que en las webs del PSOE) no requiere actualización. Tampoco la biografía, llamada En confianza. Recorriendo España abarca de septiembre de 2008 a octubre de 2011 (o sea, también se paró para la campaña). Rajoy en acción, el videoblog del candidato, sigue en el 14 de octubre. Rajoyistas por el mundo (una joya de obligada visión) no pasó de los dos capítulos iniciales.

Total, que la actividad real permanece en la web del PP, que sí se presenta completa y con cada tema bien a la vista. Lo único actual del portal de Rajoy son los últimos vídeos y el último mensaje en Twitter. Abandono total, pues.

El reverso del ‘voto útil’

Alberto Grimaldi | 14 de noviembre de 2011 a las 1:30

EL hundimiento socialista por efecto de un arrollador maremoto popular que tocará costa el próximo domingo, atendiendo al sistema de alerta de tsunamis que conformaron ayer la práctica totalidad de los diarios de ámbito nacional con sus respectivos sondeos, llegó ayer al grado de inevitable y medido en la escala del comportamiento de la R de Rajoy. En uno de los mayores mítines, lejos de la prudencia y la moderación demostrada, saltó eufórico en el escenario y le dijo a las miles de personas que llenaban el coso de Valencia: “Amigos, amigas, creo que vamos a ganar las elecciones”. Sagaz que estuvo.
Cuanto más se acercan las encuestas a la fecha electoral –hoy conoceremos las últimas consultas que se pueden difundir– más se afianza el crecimiento del PP hacia el entorno de los 190 diputados y más se acota la derrota de la R de Rubalcaba hacia el peor resultado del PSOE en democracia, menos de 115 escaños. Y, al tiempo, IU logra crecer hasta casi doblar el mínimo para tener grupo propio, condición que perdió en 2008.
Es innegable que el rechazo que la gestión de Zapatero –sus mentiras, primero, y sus medidas erráticas, después– ha causado en el electorado que le dio la victoria por dos veces una dispersión del voto ideológico de izquierda, del que IU se beneficia. Pese a ello, la federación se conjura ante el llamamiento al voto útil por parte del PSOE (ya lo hizo ayer Felipe González). Pero el vuelco, el cambio como el de 1982 que se anuncia, no puede explicarse sólo por la dispersión del votante de izquierda hacia otras opciones o el desencanto de la abstención. No. Como en mayo, los indecisos rehúsan decir que votarán a Rajoy. Es el reverso del voto útil, que lo decanta todo: miles de votantes que van a cambiar su voto de PSOE a PP. Pura alternancia.

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De agendas ocultas

Alberto Grimaldi | 13 de noviembre de 2011 a las 13:09

ESTA campaña anodina de las dos R sigue teniendo desde el primer día las mismas argumentaciones cuando queda ya menos de una semana para que los españoles nos expresemos en las urnas.

El PP no se sale del guión de recordar la cruda realidad de que el Gobierno del PSOE ha creado una tasa de paro récord y el PSOE no sale de su intención, vana, de sembrar dudas ante la agenda oculta que atribuye a la oferta del PP.

No seré yo quien niegue que la propuesta de la R de Rajoy es, a sabiendas, poco concreta. Pero tampoco sería honesto no admitir que pide el voto para acometer las reformas necesarias para lograr que la economía crezca al ritmo suficiente –entre el 2,5% y el 3% del PIB como mínimo– para crear empleos. Incluso creo que el PP se pasa de prudente, porque barrunto que una nada desdeñable cantidad de electores le votará para que haga lo que hay que hacer –sin llegar a la nadería que expresó el presidente balear– para salir del valle de lágrimas en el que estamos.

Entre las filas de la R de Rubalcaba, empero, lo que detecto es falta de convicción. Y razones tienen: es muy difícil defender que el oponente tiene una agenda oculta que no está en el programa y traerá calamidades, cuando nada de lo que ha sufrido este país desde mayo de 2010 bajo la batuta de José Luis Rodríguez Zapatero venía en el programa socialista de 2008.

Seguramente por eso, por la endeblez argumental y la convicción quebradiza, sí abunda algo en esta campaña que no esperaba: las traiciones del subconsciente del candidato del PSOE. Al grave error de Rubalcaba de tratar a Rajoy como próximo presidente del Gobierno se han unido sus comentarios ante el interrogatorio de seguidores en Twitter: asumió que no dimitirá la noche electoral –”esa noche no”, dijo–, descubriendo que por la única agenda oculta por la que pelea es por la que se desarrolle en la vida orgánica de su partido a partir del día 21.

Manda webs (I): Rubalcaba sepulta la marca PSOE

Jesús Ollero | 13 de noviembre de 2011 a las 2:16

Encabezamiento de la web electoral de Rubalcaba

Encabezamiento de la web electoral de Rubalcaba

Al enfocar el proceso electoral, el PSOE dio un valor estratosférico a la figura del candidato. Con la marca del partido tocando fondo por el rechazo derivado a la gestión de la crisis, la otrora infalible marca PSOE aparece absolutamente sepultada por la figura de Alfredo Pérez Rubalcaba. Si a la opinión pública se le intentó convencer del efecto Rubalcaba, en Internet más aún.

Su web de campaña, tomando la misma estética que el portal del PSOE, profundiza aún más en el liderazgo del candidato. Muy completa en cuanto a su oferta, no logra que el contenido de fondo, el no audiovisual, tenga el acceso más fácil: a pesar de reforzar las tres ideas básicas (escuchar, hacer, explicar) en el menú principal hay que pinchar para saber qué se va a encontrar dentro, pues esas opciones superiores no definen en sí mismas el contenido al que dan acceso.

La presencia audiovisual es muy notable, a buena calidad (incluso streamings) y centra el portal, conscientes en el PSOE del altísimo consumo de vídeo. Una frase lapidaria, ilustrada con una foto tristona del candidato, da paso a un nuevo bloque de vídeo en el que se seleccionan las últimas entradas y las más vistas. A la derecha, sin tanto protagonismo, los especiales del programa oculto (el telefonillo ya mencionado aquí), el mapa de los recortes del PP y ¡albricias! el programa. Notas de prensa, agenda y redes aparecen ya bastante abajo. Uno de los errores más claros del portal es precisamente que las redes están poco valoradas.

Letras descontadas

Alberto Grimaldi | 12 de noviembre de 2011 a las 0:15

Las doce páginas de entrevista que el diario Gara le dedicó ayer a los portavoces de ETA irrumpieron en la campaña para recordarnos que los terroristas vascos siguen perdonándonos la vida ahora que han asumido la cruel inutilidad de sus asesinatos durante casi 40 años.

Ni siquiera la revelación de que el desarme de sus comandos “está en la agenda” de la organización criminal -que es algo muy distinto de anunciar la destrucción de su arsenal- puede considerarse un hito
relevante a tenor del comunicado que hicieron el pasado 20 de octubre, justo 31 días antes de ir a las urnas.

Y es que la inadmisible tergiversación histórica y los condicionantes
que citan en la entrevista sólo pueden verse como proclamas de campaña para un electorado concreto, el que está dispuesto a votar a Amaiur dentro de nueve días.

En el País Vasco estas elecciones está en juego el reparto del voto
soberanista y, a tenor de los sondeos, está muy dividido y amenaza con mermar seriamente al PNV, que además de estar en la oposición perdería
la centralidad política de Euskadi.

Respecto al ámbito nacional, ni el comunicado del fin definitivo de la
violencia ni el preaviso de desarme que hicieron ayer los criminales
tendrán a mi juicio una relevancia sustancial en las urnas.

Sus anuncios son letras descontadas y, por más que lo busque el PSOE,
tiene que asumir que la ciudadanía contaba con el fin de ETA hace
mucho tiempo, gracias a una política de unidad para aplicar la
expulsión del juego político combinada con un constante acoso policial
medido en detenidos. Sobre esto último, creo que el PSOE olvida que en
su primera legislatura con Zapatero, cuando más división hubo fue
porque el PP pedía un regreso a estos parámetros de ni agua al
terrorismo. Incluso pienso que la postura que las dos R mantuvieron en
el debate aclara que Rubalcaba asume que no puede presentar al cobro
letras descontadas.

Cuando ETA confiesa que el desarme está en su agenda sólo trata de
ganar al PNV la batalla por el voto soberanista vasco