El programa oculto, en ‘radiopatio’

Jesús Ollero | 11 de noviembre de 2011 a las 14:30

Cualquiera habrá escuchado que Rajoy tiene un programa oculto y que va a hacer cosas terribles cuando llegue (como parece) a la presidencia. Sin entrar a valorar la magnitud de las decisiones que tome, que seguro que no dejan indiferente a nadie, oculto, lo que se dice oculto, igual ese programa al que tanto alude el PSOE no está tan oculto. Al menos en parte. Ya se han encargado desde el propio PP de avanzar detalles tanto en campaña como antes.

La web que recoge todo ese ocultonismo de Rajoy se presenta como un ingenioso portero electrónico (al más puro estilo radiopatio) que en lugar de vecinos tiene temas a esconder por parte del PP. Se dividen, como las escaleras, en diversos bloques: privatizaciones, dependencia, libertad de expresión, mujer, derechos y empleo. Cuando se toca cada timbre del telefonillo sale la respuesta, evidentemente en clave socialista. Grandioso el soniquete final: el ruido clásico de portal abriéndose después de haber llamado al porterillo.

La web viene acompañada de un pdf descargable con los presumibles tijeretazos y el último vídeo de campaña del PSOE, lanzado coincidiendo con la retirada del spot del PSC en el que un paciente terminaba agonizando por la falta de atención médica a causa de los previsibles recortes; en el mismo, se subraya el hecho de que el líder del PP parezca haberle cogido cierta aversión a los medios: apenas da entrevistas, hace tiempo que no permite preguntas en sus comparecencias y en campaña directamente no comparece ante los medios.

Una táctica de efecto bumerán

Alberto Grimaldi | 11 de noviembre de 2011 a las 10:46

Entre los mensajes para endurecer la campaña que el PSOE introdujo anteayer hubo uno que ha provocado que el Consejo General del Poder Judicial ampare a uno de sus miembros de oficio, sin que se le hubiese solicitado. La polémica, como tantas, la desató uno de los políticos más hábiles dando mítines que haya en España, Alfonso Guerra. El diputado sevillano dijo que la juez del caso de los falsos ERE, Mercedes Alaya, actúa en función de la “fuerte relación” que le une al también juez y alcalde de Sevilla del PP, Juan Ignacio Zoido. A Guerra le siguió ayer el número uno por Cádiz, Manuel Chaves, que fue más moderado pero sostuvo la misma tesis de la connivencia. No hay duda de que se trata de una táctica electoral preventiva, que busca evitar que coincidan en la campaña, como ocurrió en los comicios municipales, citaciones a políticos que son candidatos. Temen, en pocas palabras, ver al ex consejero José Antonio Viera haciendo el paseíllo ante el Palacio de Justicia.

La calculada ambigüedad de Guerra fue censurada por el Poder Judicial con reproches de trazo grueso: “Insinuaciones vejatorias contra una mujer”, las califica.

Esta reacción sin embargo no es lo que, a mi juicio, debiera preocupar al PSOE sobre el paso dado. Creo que no ha medido las consecuencias del camino emprendido. Al tratar de señalar que Zoido eligió a la juez que lleva el caso al provocar con una denuncia que fuese a parar a su juzgado por turno de reparto, no ha medido que el efecto perseguido puede volverse contra el PSOE como un bumerán. La Junta ha defendido en todo el proceso de los ERE que fue el Gobierno andaluz quien denunció el asunto en la Fiscalía y que es la primera que busca el reproche penal contra los responsables del mal uso de los fondos de empleo. Y esta tesis entra en contradicción con la táctica desplegada, que puede dar a entender a la opinión pública que los socialistas están intentando tapar la corrupción.

Sopa boba

Javier Chaparro | 11 de noviembre de 2011 a las 10:37

Ha pasado una semana desde el inicio de la campaña electoral y los periódicos hemos empezado a relegar los titulares de las elecciones a un segundo o tercer nivel en nuestras portadas. Mal asunto para todos cuando el proceso de elección del futuro presidente del Gobierno empieza a perder interés y pasa a la categoría de asunto amortizado. Para todos menos para el PP, porque es el único y primer beneficiado con el enfriamiento de la campaña a fin de que los pronósticos de los sondeos se muevan lo menos posible. Tras el cara a cara, y salvo raras excepciones, los populares rebajan el nivel de los debates a los que son invitados colocando a segundos espadas o no aceptando participar, lo que en la práctica supone un boicot. Muy fino y elegante, pero boicot al fin y al cabo. Rajoy será presidente por méritos propios y deméritos ajenos, bien, pero antes de alcanzar el puesto algunos de los suyos empiezan a dar muestras sobre cuál es su modelo a la hora de exponer a la ciudadanía sus propuestas: mítines contados, mucha red social y sopa boba.

El PP habla también de reformar las televisiones autonómicas, pero este debate no toca ahora. Pasa en cambio de largo sobre RTVE y el futuro de sus periodistas, los que han convertido a la cadena pública en líder de audiencia, en referente de independencia y en ejemplo de pluralidad. Si su modelo es la vuelta a los Urdaci -o a las María Antonia Iglesias, tanto monta, monta tanto- mejor que vayamos tirando el mando a distancia por la ventana.

Fumata

Carlos Mármol | 11 de noviembre de 2011 a las 10:28

El refrán, ese hijo bastardo de la gramática parda, la verdadera sabiduría vital, sostiene que cuando una puerta se cierra otra se abre. Debería ser así. Lo malo es cuando lo que se nos ofrece no es una puerta abierta, sino una ventana. De entrada la situación podría parecer lírica. En realidad es siniestra: hay ventanas que se abren no para que tomemos el aire, sino para invitarnos directamente a saltar al vacío. Chau.

Leer completo en Cuaderno de Campaña

La ausencia de ZP

Jorge Bezares | 11 de noviembre de 2011 a las 5:14

Como decía ayer, la ausencia del presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, en la actual campaña electoral tiene, al menos, para un punto y aparte. Que los dirigentes socialistas poco zapateristas – Patxi López, Tomás Gómez o José María Barreda, por ejemplo-, sufridores en silencio durante más una década de sus ocurrencias, celebren su defunción política con una sonrisa casi lo entiendo. Pero que otros, amamantados  y encumbrados por el leonés pese a una incapacidad manifiesta, vayan por ahí renegando de él, pues resulta, principalmente, indecente;  son, digamos, comportamientos claramente iscariotescos, con permiso de San Pedro, que tiene el copyright de la deserción por antonomasia.

Uno de los que estuvo tentado en desmarcarse antes que nadie de Rodríguez Zapatero fue el ministro de Fomento y vicesecretario general del PSOE, José Blanco, que, al principio del lío sucesorio, le preguntó a su espejito mágico si podía ser él. Y éste, de la escuela pragmática y de consultores independientes,  le dijo la verdad: no. Pero su jefe lo devolvió al redil cuando lo nombró portavoz del Gobierno. Y ahí anda, hecho todo un campeón, reduciendo su agenda política para aparecer lo justo y ejerciendo de zapaterista hasta la última bocanada de poder.

Sin embargo, bien visto, haciendo las veces de abogado del Diablo y aplicando un gran angular, no debería resultar muy difícil para los zapateristas salvar gran parte del legado de Rodríguez Zapatero. Más allá de que reconoció tarde la crisis y de los 5 millones de parados, en la actual coyuntura, el líder socialista se va a marchar con la mayoría de las reformas estructurales que le ha requerido la UE y tras haber convocado elecciones anticipadas. Comparándolo con el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, que ni ha hecho ni lo uno ni lo otro y que se parece cada día más a Nerón desde Tarpeya con Roma y el resto de Italia ardiendo a sus pies, pues hay un mundo de berlinas de diferencia.

Y dejará el poder víctima de una crisis que, por lo demás, se ha llevado ya por delante a Brian Cowen en Irlanda, a Gordon Brown en el Reino Unido y a José Sócrates en Portugal; está a punto de hacer lo propio con Yorgos Papandreu en Grecia y con Berlusconi en Italia, y amenaza la reelección de Sarkozy en Francia, Merkel en Alemania y Obama en EEUU. Y veremos a ver cómo evolucionan algunos de los beneficiarios, David Cameron en el Reino Unido, Pedro Passos Coelho en Portugal y Mariano Rajoy (a la espera de que se cumplan los pronósticos el 20-N) en España, en 2012.

Además está el punto y final de ETA. Después de ser acusado por la caverna, por ejemplo, de bajarle los pantalones al Estado de Derecho para que los terroristas lo sodomizaran (sic), merece, al menos, el reconocimiento de que esta lacra ha llegado a su fin bajo su mandato. Alguna responsabilidad tendrá también en lo bueno, ¿no?

Una ‘caca’ de debate

Jesús Ollero | 10 de noviembre de 2011 a las 8:55

Después de la avalancha informativa del careo Rajoy-Rubalcaba del lunes, la televisión pública había programado un debate a 5 con representantes destacados de los partidos con grupo parlamentario propio (PSOE, PP, CiU y PNV) más IU (que al final participó en detrimento de ERC). Guión similar al debate entre los presidenciables salvo en un detalle sorprendente.

Plano general del debate a 5 de TVE

Plano general del debate a 5 de TVE

Quien más y quien menos no lo notó, porque con la segmentación de la TDT todo se complica. Los televidentes estaban viendo un debate, más o menos plomizo. Los de Ono estaban viendo una mierda de debate. Literal. Al pulsar la tecla que informa sobre el programa en emisión, aparecía “caca”, con “deportes-magazín” como tipo de programa. Y no fue cuestión ideológica, pues la misma “caca” rotulaba la intervención de Jauregui, de Gallardón, de Llamazares, de Erkoreka y de Macias. Difícil pensar en un fallo técnico. ¿Anonymous? ¿La indignadísima Rosa Díez? ¿Un técnico con guasa? Misterios.

Jauregui interviene en el debate a 5 de TVE

Jauregui interviene en el debate a 5 de TVE

Gallardón, durante el debate a 5 de TVE

Gallardón, durante el debate a 5 de TVE

Herencias

Alberto Grimaldi | 10 de noviembre de 2011 a las 8:41

La situación de España no se arregla acudiendo al albacea. No se trata de elegir entre las herencias del pasado (ambas con sus luces y sus sombras), sino de averiguar cómo salir del túnel sin causar (todavía) más sufrimiento. Nos lo explicó hace algunos siglos La Celestina: “La ajena luz nunca te hará claro si la propia no tienes. No existe más linaje que las propias obras”.

Leer completo en el blog de Carlos Mármol.

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Vuelta de tuerca

Alberto Grimaldi | 10 de noviembre de 2011 a las 8:35

Inteligencia es adaptarse a los cambios –sostiene Hawking– y, siguiendo su axioma, el PSOE opta por endurecer la campaña.

A la vista de cómo avanza la campaña, que esta medianoche pasa su ecuador, crece mi convicción de que el equipo de campaña de la R de Rubalcaba admira el pensamiento de Stephen Hawking.
El célebre físico británico define la inteligencia como la habilidad de adaptarse a los cambios. Y siguiendo a pies juntillas ese axioma, fracasado el intento de darle un vuelco a la campaña en el único debate con la R de Rajoy, lo inteligente es adaptarse y variar la hoja de ruta. Y eso es justamente lo que desde ayer hizo el PSOE, darle una vuelta de tuerca al tono de su campaña. Los socialistas lo escenificaron en varios frentes: por un lado un endurecimiento de sus mensajes y, por el otro, recurrir sin tapujos para captar votos al comunicado en el que ETA dijo que ya no matará ni extorsionará más, poniendo fin a su ciega lucha de fieras de casi cuarenta años con más 800 muertos como balance. Pero el que sigue atribuyéndose el papel de sangriento vigilante de nuestra democracia.

En contraposición, los estrategas de la R de Rajoy también han comprendido que si el debate no fue, como pretendían, el punto de inflexión que les hiciera adaptar su plan ya trazado, lo único sensato es intensificar el mensaje en el que creo –lo he sostenido aquí desde el primer día– se basa todo: el paro. Porque hay un automatismo que sitúa como culpable del paro a Zapatero (y si no salta éste, ya dijo él en una de sus pocas apariciones en mítines que se sentía el responsable).

Dudo que la vuelta de tuerca funcione frente a la cruda realidad de los cinco millones de parados. Pero tanto para el resultado electoral como para sus consecuencias orgánicas, me atrevo a recomendar al PSOE otra cita de Hawking: “Cuando las expectativas de uno son reducidas a cero, uno realmente aprecia todo lo que sí tiene”.

Cabeza de león

Jorge Bezares | 10 de noviembre de 2011 a las 5:05

En plena precampaña, en un foro madrileño muy fino donde se desayuna croasanes con café mientras un señor habla y contesta preguntas, el ex presidente Felipe González irrumpió declarando que el candidato socialista a la presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, debía dejar el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero “ya” (sic) para centrarse en su trabajo como candidato. El cántabro, muy presionado por la prensa, que un día sí y otro también le preguntaba para cuándo lo dejaría, le replicó, afectado por la intromisión, que se ahorrara el consejo porque sabía “muy bien” qué hacer. Posteriormente, en un corrillo con periodistas, el todavía vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior deslizó, medio en broma, medio en serio, que Felipe estaba gagá. Ja, ja, ja (y echó unas risas).

Posiblemente, si las encuestas no hubieran llevado meses anunciando que el PSOE iba camino de cosechar un desastre político histórico en las elecciones generales del próximo 20 de noviembre, hubiera podido hasta tener razón este diputado de Cádiz más Cazalla y Constantina: el sevillano alterna momentos de lucidez con alguna salida de auténtica ventolera. También es verdad que, por su condición de jarrón chino, se lo puede permitir. “¡Qué carajo!”, que diría él. Pero mira por dónde, ante una veta tan fea, Pérez Rubalcaba ha tenido que tirar de Felipe, que está volcado en la campaña como si fuera cabeza de león.

Desde la campaña de los comicios de 1996, a los que concurrió por última vez como candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno, no tenía tanto protagonismo. Es, dejando al margen al propio Pérez Rubalcaba, el “compañero” más solicitado por las agrupaciones del PSOE, incluidas las de Cataluña, donde el PSC llegó a prescindir de facto de él en, por ejemplo, la campaña del referéndum sobre el Estatut. Durante estos once años de este zapaterismo que ahora está conociendo amargamente sus últimos días, el primer presidente del Gobierno socialista tras la restauración democrática fue apartado, ninguneado o ignorado en más de una ocasión. El vicesecretario general del PSOE, José Blanco, fue el encargado de ejecutar las órdenes de la superioridad. En esos días, quienes se declaraban felipistas se exponía a una  condena demoledora: aprenderse de memoria El nuevo republicanismo de Petit y recitarlo de memoria en la Casa del Pueblo.

Es curioso ver cómo algunos significados seguidores del leonés le aplauden ahora a rabiar y dan la espalda de forma ignominiosa a su todavía secretario general. Pero esa es otra historia. El caso es que Felipe no para de un lado para otro en un intento de ayudar a Pérez Rubalcaba y a su partido a paliar la derrota. Pero también se entrena para dar la batalla electoral de Andalucía, donde jugará un papel que aún nadie puede concretar.

El milagro de Rosa y Felipe

José Aguilar | 10 de noviembre de 2011 a las 5:01

Lo que el GAL separó lo ha unido una campaña marcada por la necesidad. Rosa Aguilar, la candidata del PSOE por Córdoba, fue como portavoz de IU en el Congreso uno de los azotes más vehementes de Felipe González cuando la guerra sucia contra el terrorismo. O sea, cuando desde las entrañas del Estado –¿o eran las cloacas?– se creyó legítimo enterrar en cal viva a terroristas torturados o secuestrar por error a un pobre hombre que ni era terrorista ni nada. No son calumnias: los dos casos están juzgados por los tribunales y altos cargos de Interior pagaron con la cárcel su incursión en esta vía, ilegal y contraproducente, para acabar con ETA. Por aquel tiempo, ya digo, la ex alcaldesa de Córdoba identificó a González como la X de la cúspide de los GAL que había teorizado Garzón –otro que sucumbió a los encantos de Felipe– y dijo que el presidente tenía las manos manchadas de sangre. Luego a Rosa Aguilar la aburrieron en IU y le pudo su ambición –a medias– y pasó de alcaldesa poscomunista a consejera de la Junta y ministra del Gobierno socialista en un par de años. Ya entonces, claro, pidió públicamente perdón a Felipe. Ahora ha sellado su arrepentimiento con un almuerzo, y abrazo, en su propia tierra cordobesa. Comieron garbanzos con langostinos y jarrete de ternera, y los dos dijeron sentirse muy a gusto. Un milagro que, como el de los panes y los peces, trata de la multiplicación. De la multiplicación de las dificultades y de la multiplicación de los votos (más difícil que la de los panes y los peces).