Las ficciones hipotecarias

Carlos Mármol | 7 de noviembre de 2011 a las 19:42

(…) El 15-M exige, igual que en el 68, lo imposible: la dación en pago, que liberaría a los hipotecados de una deuda eterna y de la marginalidad económica. A los bancos no les gusta la idea. Y esto supone, ya se imaginan, que no llegará muy lejos digan lo que digan Rajoy y Rubalcaba en los mítines. (…)

Leer completo en el blog de Carlos Mármol.

¿’Salvados’ o ‘Perdidos’?

Jesús Ollero | 7 de noviembre de 2011 a las 17:12

‘¿Salvados?’ La doble entrevista de Jordi Évole a los candidatos de los partidos mayoritarios tuvo un balance muy favorable al programa y francamente desfavorable para los interesados. Con Rubalcaba tristón y Rajoy huidizo, el aperitivo del debate no pudo ser más desasosegante. El trabajo del programa fue irreprochable, con notables puntos a favor de los guionistas, pero el resultado queda marcado por detalles que inducen a pensar que, más que Salvados, estamos Perdidos. Una ocasión para lucimiento respectivo se quedó a medias en el caso de Rubalcaba y en nada con Rajoy, quien tenía poco que ganar y se limitó (acertadamente) a mantener su discurso.

De entrada, está feo faltar a la verdad. Difícil explicar el tropezón de Rajoy nada más empezar su intervención con el tema de la falta de entrevistas. Posiblemente no lo esperaba y el presentador se salió del guión esperado. Julia Otero saltó de inmediato por twitter recordando que hace meses que la solicitó. Ella y todos los medios. Cualquiera con un mínimo de sentido común (y más si se dedica a la prensa) recomendaría a Rajoy mostrarse poco. Quien poco habla poco yerra, y máxime cuando no se controla el devenir del discurso. En mítines y actos de campaña el control sobre los mensajes es absoluto. La ausencia de ruedas de prensa es perfectamente comprensible, aunque no guste.

Al otro lado, Rubalcaba daba una imagen bastante más cercana, menos previsible. Aunque sus reiterados noes a los temás más conflictivos resultaron poco o nada convincentes, se agradece el tono. Que comenzara excusándose para ir al váter era absolutamente accesorio, pero ayudaba a romper el hielo, igual que su escenificación de los golpes previos a la entrevista. “Esta no me la pongo ni harto de vino”, dijo al ver la corbata con las jarras de cerveza. Ofreció mayor normalidad, entendiéndola como reacción espontánea. Sus ojos denotaban más nerviosismo que sus respuestas.

Rajoy, futbolero donde los haya, ofreció algún guiño distendido poco natural. Llevaba la lección perfectamente aprendida y, salvo el patinazo de las entrevistas, resultó sobrio y en su papel. Cogió acertadamente el cinturón antes que la tijera (los dos elementos que le ofrecía Évole) aunque sostenga que va a recortar “todo lo recortable” en la administración. Mejor el cinturón, sin duda. Perdió una gran ocasión de zanjar una polémica totalmente prescindible cuando Évole le pasó, además del suyo, el currículum de Ana Pastor “por lo que pueda pasar”. Silencio del candidato… para exponer después su falta de influencia sobre la televisión.

Rubalcaba abusó del café para evitar gesticular mientras se le preguntaba por cuestiones procelosas. Torció el gesto cuando le pusieron un vídeo de Barrionuevo hablando de las “cloacas” de interior. Poco más. Después de eso se escudó en la taza, pero no pudo tapar sus ojos de lado a lado.

Jordi Évole, cada vez más alejado de su papel de agitador en Buenafuente, volvió a salir triunfador. Se quejó (bueno, o se defendió) por twitter de los 23 minutos que le concedió Rajoy, por hora y media Rubalcaba, y un poco también de la fingida ignorancia de los candidatos sobre el coste de la campaña. Volviendo al principio, todo de sentido común.

#elfuturopresidente fue trending topic mundial la noche del domingo, y aguantó entre los nacionales hasta el mediodía previo al debate, cuando emergieron con fuerza #reiniciaeldebate y #undebatedecisivo. Dentro de la división de opiniones habitual, también reflejó la desazón ante ambos candidatos y la victoria moral del presentador.

Los debates

Jorge Bezares | 7 de noviembre de 2011 a las 9:41

Que yo recuerde, sólo en las elecciones generales de 1993 los cara a cara entre  los dos principales candidatos fueron algo decisivos. En aquella campaña, José María Aznar ganó el primero en Antena 3 con claridad y contundencia y Felipe González, que se tuvo que poner las pilas con José María Maravall como principal asesor, hizo lo propio en el segundo, en Telecinco. Finalmente, los socialistas lograron la victoria electoral por un estrecho margen de votos. Bien es verdad que la verdadera clave del triunfo resultó ser la presencia del juez Baltasar Garzón como número dos en la candidatura socialista de Madrid. Tres años más tarde, con 14 puntos de diferencia sobre el PSOE, el PP se borró de los debates, y Aznar no compareció ante González. Ganó a falta de un telediario, según recordó hace unos meses el sevillano en la Conferencia Política del PSOE.

En 2000, con la mayoría absoluta cantada, el ex presidente castellano-leonés tampoco le dio bola al candidato socialista, Joaquín Almunia. Cuatro años más tarde, el PP, convencido de nuevo de la victoria, no permitió que Mariano Rajoy, cabeza de cartel designado por Aznar, se enfrentara ante las cámaras a José Luis Rodríguez Zapatero. La victoria de los socialistas permitió que cuatro años después los debates cara a cara formaran parte de la campaña como una especie de derecho democrático de los ciudadanos. En 2008, Rajoy, por detrás en los sondeos, desaprovechó los dos que mantuvo con Rodríguez Zapatero y el PP volvió a perder los comicios.

Ante las elecciones del 20-N, los populares, sobrados en las encuestas desde hace meses, dudaron si mantenerse o borrarse de nuevo. El incidente de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, con la presentadora de TVE Ana Pastor en Los Desayunos –acusó a la televisión pública de imparcialidad en un acto un tanto cínico– hacía presagiar que desertarían. Pero, finalmente, con un margen estratosférico en las encuestas, optaron por mantener las formas democráticas y aceptaron un debate muy tasado con el candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, en la neutral Academia de la Televisión.

Con la crisis económica y los cinco millones de parados como principales bazas argumentales, Rajoy no corre hoy riesgos electorales ni perdiendo. Aunque Pérez Rubalcaba resulta un candidato insuperable en el cuerpo a cuerpo, lo normal es que el gallego le gane desde la moderación, con el traje de presidente del Gobierno puesto durante toda la sesión televisiva. Todo ello a pesar de que su imagen pública sigue instalada en dígitos mediocres, aunque los suyos le hayan descubierto recientemente hasta carisma. Por su parte, el socialista le vencerá en el resto de largo, y agotará de camino su última oportunidad para intentar convencer a los 2,5 millones de votantes socialistas que se lo siguen pensando a estas alturas.

Ausentes en el mitin

Javier Chaparro | 7 de noviembre de 2011 a las 9:36

Las imágenes de televisión ofrecidas por el PSOE de su mitin de Dos Hermanas –nada de incómodas cámaras ajenas– nos dieron una idea fiel del estado de las cosas: protagonismo para los dos cabezas de cartel en las elecciones generales y andaluzas, Rubalcaba y Griñán, junto a Felipe González y Alfonso Guerra. En ese mismo escenario fueron jaleados antaño Zapatero y Chaves. El primero fue el sábado una molesta sombra de la que nadie quiso acordarse; el segundo, un invitado mudo en primera fila después de haber ganado seis procesos electorales consecutivos en Andalucía. Uno y otro representaron en dos etapas del PSOE bien distintas la renovación en el partido, pero ahora son figuras amortizadas y casi enterradas.
El Barómetro de Opinión del Grupo Joly pronosticaba ayer la victoria del PP y hoy le pone nombre a las causas de la debacle socialista: pésima situación económica, enchufismo y corrupción. España tuvo en el pasado tasas de paro altísimas con un tejido productivo más débil y menos competitivo, pero si algo no perdonan los electores es la sospecha de que  le  están robando la cartera. El etéreo programa de Rajoy es lo de menos porque el ansia de cambio se antepone en la sociedad. La pregunta para los socialistas es quiénes serán los encargados de hacer ese cambio interno más allá deldía 20 y cómo gestionar la derrota teniendo unas elecciones andaluzas a unos meses vista. El reloj no se detiene. La campaña acaba de empezar, pero puede que hoy concluya con el debate.

González Pons, tras la pausa vuelve el azote

Jesús Ollero | 7 de noviembre de 2011 a las 6:21

Esteban González Pons, al menos hasta su defensa a ultranza de Camps, apareció como un tipo comedido. Que se ha venido arriba es innegable. En twitter nunca fue conciliador y suele lanzar mensajes severos. Usuario de actividad estelar, ha vuelto tras días de planificación de campaña: “Felipe González (5 M de parados), Rubalcaba (5 M de parados), 10 millones de parados les contemplan mitinear, tan campechanos”. “Felipe, Rubalcaba y Guerra en Sevilla: ‘Algo hicimos más que otros para acabar con ETA’. ¿El GAL?” “Oye, ¿dónde está Zapatero? ¿Existió?” Le contestan “no hay que menospreciar a nadie”. Y responde: “Tienes razón. Y menos a un ex presidente. Estupor ver a Rubalcaba, que resucitó gracias a ZP, avergonzarse de él”. Tremenda su respuesta al militar fallecido en Afganistán:“Acaba de morir otro soldado español en Afganistán. Dolor. Rubalcaba podía explicar mañana si estamos de verdad en una misión de paz o qué.”

Los tuits del día:

@javierarenas_pp
Una persona en el paro es un recorte social. Hay 5 millones de recortes sociales q avalan necesidad del cambio

@iescolar
Felipe y Guerra, en Dos Hermanas. Rajoy y Aguirre, en Madrid. ¿Cuál de las parejas es más impostada?

@conRubalcaba
Faltan 24 horas para el debate. Estoy ultimándolo con mi equipo.Me gustaría que me mandarais ideas y sugerencias #undebatedecisivo RbCb

Otros análisis de la campaña 6/11/11

Alberto Grimaldi | 7 de noviembre de 2011 a las 1:04



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Algo más que un último cartucho

Alberto Grimaldi | 6 de noviembre de 2011 a las 23:31

Más que un quiebro inesperado en la campaña, el debate de esta noche medirá si la R de Rubalcaba sucede a ZP en el PSOE

Por más oculto que esté en esta campaña electoral, José Luis Rodríguez sigue siendo el secretario general del PSOE hasta que el 38º Congreso ordinario del partido elija a su sucesor. La negativa a que, cumpliendo los estatutos, se adelantase la cita orgánica –no era necesario que fuese extraordinario– para encumbrar antes de las elecciones a la R de Rubalcaba como la nueva letra capital de los socialistas que sucediera a una Z y una P maltrechas, sitúa al cántabro ante la tesitura de ganarse los galones en las urnas.

Ante ese reto, el más importante a mi juicio que asume Rubalcaba, el debate de hoy con la R de Rajoy es algo más que el último cartucho, que también lo es, para dar un quiebro inesperado a una campaña en la que el PP lleva una agenda en la que apenas se preocupa de qué hace el adversario.

En la medida en que una R se imponga a la otra en el duelo ante las cámaras –y los españoles– que se vivirá en el prime time televisivo de hoy, el futuro orgánico del PSOE puede variar. El único debate, para mí, será más determinante que si el candidato socialista rebaja el suelo de escaños, que marcó Felipe González (118 en 1977) y no Joaquín Almunia (125 en 2000).

Rubalcaba no ha brillado como candidato en la medida que lo ha hecho siempre como parlamentario y como ministro, tareas en las que se ha situado entre los mejores de la política española. Es más, por momentos ha estado irreconocible.

Si en el cara a cara de esta noche, el candidato socialista muestra mayor solvencia que un Rajoy al que la inercia del triunfo cantado le lleva en volandas, podrá presentarse con garantías de seguir siendo el jefe de la oposición como secretario general. Sobre todo porque por muy grande que sea la victoria del PP, el crédito que obtenga será más corto que largo y dependerá de la capacidad real de su futuro Gobierno de hacer que baje el paro lo suficiente en la próxima legislatura.

Transición en el país de ciudades

Javier Chaparro | 6 de noviembre de 2011 a las 21:34

Manuel Chaves y el equipo que le rodeaba, tanto en el Gobierno andaluz como en el PSOE-A, solían preparar unos meses antes de que se celebrasen las elecciones andaluzas (y él disputó seis) una apretada agenda de visitas por toda la comunidad autónoma, especialmente por los municipios de tamaño medio que superan los 20.000 habitantes y que componen la columna vertebral de la comunidad. Ese “país de ciudades” con el que el profesor Domínguez Ortiz definió Andalucía. Así, con el pretexto de acudir a actos oficiales, el candidato socialista se dejaba ver entre propios y extraños venciendo su innata timidez y aprehensión por las multitudes. Hacía campaña, en suma.

Cuentan que algunos asesores de José Antonio Griñán se han desesperado a veces por su negativa a seguir esos pasos, a desplazarse los fines de semana lejos de Sevilla pese a que para muchos andaluces sigue siendo un gran desconocido. Javier Arenas le lleva ventaja sobrada en este terreno, tantos como años y kilómetros en la carretera. Y ahora en los sondeos. Trasladados los resultados que ayer arrojó el CIS a unas elecciones autonómicas, el PP ganaría por vez primera las elecciones en nuestra comunidad. Y de forma sobrada. Tarradellas (1899-1988) sostenía que la Transición española no concluiría hasta que la derecha no ganase una elecciones. Aznar lo hizo en 1996, pero Andalucía sigue pendiente ese paso histórico.

Impacto mundial de un mitin con tintes ‘vintage’

Jesús Ollero | 6 de noviembre de 2011 a las 6:16

Había mucha expectación a pesar de la guasa sobre la renovación socialista visto que el evento estrella del inicio de campaña en Andalucía era un mitin de Rubalcaba en la Dos Hermanas de Toscano con Felipe González, Alfonso Guerra y José Antonio Griñán. Lo que vienen a ser nuevos valores. Decían que si reestrenaban No es país para viejos, que si iban a llegar en un Delorean (ya saben, el deportivo de Regreso al futuro), etc., pero capitalizaron la atención de twitter gran parte del día y convirtieron durante un rato largo la intervención de Guerra en trending topic mundial. Entre otras cosas, por sus insinuaciones sobre la pretensión del PP de retrasar el comunicado de ETA, y por todo el abanico de frases apocalípticas viralizadas a toda velocidad por redes. Como todo no podía ser bueno… “González y Guerra anulan a Rubalcaba en el mayor mitin de la campaña socialista. Entre estos dos y Pepiño se cargan al #psoe #doshermanas”.

Los tuits del día:

@conRubalcaba
Volviendo a Madrid con toda “la fuerza del sur”. Gracias a Felipe y a Alfonso y sobre todo a los andaluces. #votaporloquequieres. RbCb

@7vueltas
Ni el mitin en #DosHermanas de @conrubalcaba ha conseguido que @marianorajoy siga arrasando en las menciones en twitter. 71k a 26k hoy #20N

@xavimartinez
Yo le dije a Zapatero: “Venga crack, preséntate a las elecciones” #culpablefacts

Carlos Mármol: Los humores de Hipócrates

Alberto Grimaldi | 5 de noviembre de 2011 a las 22:30

salud-temperamento-20N

Los expertos dicen: se puede votar con las tripas o con el corazón. Rara vez con la cabeza. Al menos, en España.

Si tal regla fuera cierta –esperemos que admita excepciones– parece evidente que el sentir que detectan las encuestas (las urnas confirmarán o desmentirán la mayor) es algo así como una pulsión interior procedente del bajo vientre. Seguir leyendo en Cuadernos de campaña.

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