Archivos para el tag ‘Mariano Rajoy’

Mayo en diciembre

Rafael Navas | 2 de diciembre de 2015 a las 9:49

Primeras impresiones a poco del comienzo de la campaña: cambio de guiones. Se quejaban los partidos políticos de que en las elecciones municipales no se hablaba de los ayuntamientos, de las cuestiones más cercanas al ciudadano, y de que los candidatos se dedicaban al debate de asuntos nacionales. Y ahora llegan las elecciones generales y no paramos de escuchar a muchos políticos lo mal que lo están haciendo sus contrarios en los ayuntamientos, sobre todo los recién llegados a la política. Se entiende ya por qué Podemos no quiso usar su marca en las pasadas municipales. ¿En qué quedamos? Parece claro que se utiliza lo que más conviene en cada momento. En la campaña de mayo se habló de los ERE y de la Gürtel.

Los candidatos de PSOE, Ciudadanos y Podemos se tutean (y tuitean) entre ellos. Con Mariano Rajoy suena rara esa confianza. Es un arma de doble filo. Supuesta seriedad frente a supuesta cercanía en una campaña que -era cierto lo que se vaticinó en 2011- se celebra en un clima de sobreexposición de los candidatos, de romería por las televisiones y con humo en las redes sociales. Vivimos en la era de los mítines virtuales.

Después del Black Friday en las tiendas, en pocas horas comienza el Black Friday político. La ministra de Empleo, Fátima Báñez, lo adelanta al anunciar que en la provincia de Cádiz, la más castigada por el paro en España, se crearán 100.000 puestos de trabajo la próxima legislatura. No 50.000 ni 150.000. La cifra elegida, redonda toda ella, es un brindis al sol en la tierra de los lunes al sol. Muchos políticos piensan que la memoria de los electores es frágil y que sus promesas son objeto de consumo rápido y masivo, como la comida basura o los gadgets que se compran y venden por internet. Y qué más da a estas alturas un cero más u otra promesa sin cumplir, si ya hemos perdido la cuenta. Y si alguien se atreve a echarla en cara, hablamos de los ayuntamientos.

Vídeos electorales: de la aldea gala a los hitos imposibles

Jesús Ollero | 23 de marzo de 2012 a las 6:15

Los partidos parecen haber reservado creatividad, ese bien escaso, para el final de la campaña. El PSOE va por 8 vídeos y el PP por 6. Se podían haber ahorrado (casi) todos los anteriores. Los socialistas aparecen en un vídeo lanzado ayer llamado 25M, La resistencia andaluza como los indigestos galos que resisten a los romanos peperos: vídeo ameno y mensajes claros, si bien Rajoy aparece a las órdenes de Arenas. Esos romanos no van a la zaga con Las grandes predicciones de la historia, donde equiparan sentencias como que no se llegaría a la luna o que la gente se aburriría de ver a tele a la frase de Griñán de que el PP nunca ganaría en Andalucía. No va a la zaga La trituradora del PSOE (recurrente estos días la trituradora…). El resto, poca cosa. Sólo Equo, con el vídeo de Fernando Colomo, ofreció un buen spot en el minuto 1 de campaña. Todos pueden verse a continuación.

Invalid installation. Please check the 'Embedded Tweets' admin panel. Invalid installation. Please check the 'Embedded Tweets' admin panel. Invalid installation. Please check the 'Embedded Tweets' admin panel.

 

Algunos vídeos electorales

 

PSOE

 

PP

 

IU

 

PA

 

UPyD

 

Equo

Cosa de dos (XII)

Rafael Román y Juan Ojeda | 20 de marzo de 2012 a las 10:30

Rafael Román: Diluvio universal

NI equivocados, ni engañados. Los andaluces han votado en todas las elecciones pasadas lo que han querido, decía ayer mi compañero de columna Juan Ojeda, un hombre noble, donde los haya. De acuerdo totalmente con él. Pero es que la derecha andaluza -y más aún la española- han venido negando esa obviedad desde siempre, hablando en cada convocatoria del voto cautivo andaluz y denigrando a los andaluces por votar socialista hasta hace nada. Parece que en esta campaña las instrucciones para que ni enseñen ni metan la pata han tenido efecto y ya ni denigrarán ni venderán estereotipos desfasados de una Andalucía que no existe, salvo en la copla. Tampoco existió en el acto de La Pepa. Ni por el forro. Ni la bandera andaluza. Y su presidente obligado a ser mudo. Arenas dijo preferir TVE a RTVA para el debate electoral. Está disculpado porque la cosa tenía truco: no era para hacerlo, era para no hacerlo. Se cree ganador y no quiere arriesgar un triunfo que cree ya seguro, como verbalizó Rajoy. ¡Albricias! La derecha española nos perdona, pero con la condición de ganar. Y la que nos puede caer si vuelven a perder será de las lluvias que hacen época. El diluvio universal.

 

Juan Ojeda: Creerse lo justito

EN este fin de semana, último en que se podían publicar encuestas, y parece que precisamente por culpa de eso, se ha notado una cierta sensación de desánimo entre las filas socialistas. En los tres sondeos conocidos entre sábado y domingo, dos de ellos le daban una holgada mayoría absoluta al PP, mientras que otro lo situaba en esa franja diabólica de entre 54 y 56 escaños. Así que el desánimo debe de venir porque no parecen capaces de encontrar argumentos sólidos que, traducidos en mensajes electorales, sirvan para acortar distancias con lo populares. La reforma laboral ha tenido el efecto que ha tenido, a la espera de la huelga general, pero eso parece que poco o nada tiene que ver con los resultados de las autonómicas. Mientras que el copago sanitario y el anuncio de posibles rebajas en el antiguo PER, que ahora se llama Profea, han sido rechazados con rotundidad, en el primer caso, por Arenas y el mismo Rajoy y, en el segundo, por la ministra de Trabajo, Fátima Báñez. Total, que como decía un candidato del PSOE “to pa ná”. Y es que el personal, harto ya de malas noticias y peores augurios, sólo está dispuesto a creerse lo justito.

Paciencia

David Fernández | 19 de marzo de 2012 a las 13:28

HOY no se sabe quién tiene más ganas de que llegue por fin el 25-M, si los candidatos o los electores. Los primeros ya tienen complejo de revisor de estación de autobuses de tanto mover a la tropa en autocares de un pueblo a otro. Sería bueno que un estudio certificara cuántas personas acuden a los mítines sin cobrar o sin el carné del organizador. Ni Rubalcaba ni Rajoy serían capaces de llenar las plazas de toros a estas alturas de campeonato por voluntad popular. No digamos ya el resto. Ni con la Pantoja de telonera. Por fortuna para las siglas, hay militantes y simpatizantes que ya son auténticos profesionales del discurso. Saben en qué punto aplaudir y cuándo callar, y muy obedientes ellos, no preguntan adónde van cuando suben al autobús. Pero en general, los andaluces desconectaron hace tanto que la mayoría no sabe a ciencia cierta qué se celebra el domingo. Hace 25 años la gente acudía a votar con ilusión. Ahora lo hace por obligación y menos mal, porque los políticos transmiten tanto como Torrente en concierto. Que se sepa, son muy pocos los que se ponen a criticar hoy día la ausencia de Arenas en el debate de Canal Sur. Y tampoco muchos pierden su tiempo hablando de las posibilidades que tiene el PSOE de ganar, cuando la mitad del partido piensa que el triunfo de la otra mitad es su ruina. Para distraer al respetable, los políticos hablan de la reforma del mercado laboral a todas horas. Como si de verdad existiera un mercado al que pudieran acudir los parados andaluces para buscar un puesto no ya de su especialidad, de cualquier cosa. En los mercados de verdad venden carne y pescado, frutas y hortalizas, pero en el supuesto mercado laboral, a lo sumo, el parado encuentra un portal de internet que ofrece cuatro días de camarero y tres de electricista a 200 kilómetros de casa. Hasta que la oferta no se aproxime a la demanda, PSOE y PP tendrán menos crédito que Pinocho en la barra de un bar. La tropa socialista disimula pero participa en esta campaña con el corazón partío entre oficialistas y críticos. Entre la vieja guardia que afila los cuchillos a la espera del 25-M para ajustar las cuentas y los que mandan. Muchos no saben si hay que ganar o perder. Y los populares circulan con más miedo que vergüenza pidiendo el voto: si pierden no habrá isla donde esconderse para algunos, y si ganan, les espera un duro camino. Ya saben, hasta el 25M: paciencia.

No es partidario

José Aguilar | 19 de marzo de 2012 a las 13:26

LO van a conseguir. Los populares, me refiero. Se propusieron que la campaña fuese para Javier Arenas un paseo triunfal y que nada ni nadie frenase su camino hacia la victoria en el sprint final. Y menos que nada y que nadie, el Gobierno de la nación. Bueno, alguien estaba todavía en menos condiciones de obstaculizar la larga marcha -cuarta etapa ya- de Arenas al Palacio de San Telmo: los socialistas, que llevan años disparándose en las dos piernas. Vencido de antemano el enemigo principal, Mariano Rajoy ha cuidado de que Javier (ahora no es el Arenas, sino Javier, como le nombran sus innumerables amigos sobrevenidos) no padezca desapegos ni merma de votos por culpa de los ajustes y recortes. Rajoy se las ha apañado para no sacar los presupuestos del Estado hasta después del 25-M -y que se fastidie Europa-, y para no explicar dónde aplicará las tijeras para ahorrar los 35.000 millones comprometidos (más allá de trasladar el marrón a las autonomías, que también son del PP). ¿Copago sanitario, dicen? “Si me preguntan a mí, personalmente yo no soy partidario del copago en la sanidad”, aseguró el sábado el presidente del Gobierno. Lo mismo, exactamente, que había dicho en la campaña de las generales sobre la subida de impuestos. No era partidario, pero los subió nada más llegar al poder. Culpa de los socialistas, claro, que le dejaron una herencia ruinosa. Con el copago le pasará igual: él personalmente no quiere implantarlo, pero lo implantarán las comunidades autónomas bajo su inspiración, porque no tendrán más remedio. Menos Andalucía cuando gane Arenas, que personalmente tampoco es partidario. Por supuesto.

Empachados

David Fernández | 13 de marzo de 2012 a las 12:53

ARENAS no quiso debatir anoche por miedo a perder el terreno ganado y seguirá abonado al monólogo por ahora. Sus encuestas deben otorgarle un triunfo tan rotundo, que no quiere arriesgarse ni ante un PSOE en horas bajas. Tampoco le interesa explicar al detalle su plan de ajuste puesto que será, como diría Rajoy, muy doloroso. Y ni siquiera en el terreno de las denuncias por corrupción se iba a sentir cómodo, ya que más allá del escándalo de los ERE, su partido, en otras comunidades, también tiene que callar. “Además, presi, los andaluces no han pedido un debate”, le convencieron. Otros partidos darían media vida por cinco minutos en horario de máxima audiencia. Pero el miedo escénico impidió a Arenas hacer lo que Rajoy -y con las mismas encuestas- en noviembre: acudir al cara a cara con su adversario. ¿Para qué tanto insistir en elecciones por separado, entonces?

Cierto que Rajoy tenía mucho más difícil decir ‘no’ ante la presión mediática y que rehuir el debate andaluz es más barato. Con ello, ha dejado con un palmo de narices a Griñán, que se tiene que agarrar a un milagro para dar la vuelta a los sondeos y cualquier ocasión extra le puede venir de perlas. Tal vez si el PSOE no hubiese renunciado a su pasado más reciente, alimentando sus luchas internas entre sus colaboradores y la vieja guardia de Chaves, otro gallo le cantaría a Griñán. Si no hubiese apartado por decreto de la primera línea a quienes lo auparon -pasando de discípulos a malditos- hoy los socialistas no buscarían ese clavo ardiendo. El espectáculo fue de locos y un partido que no se quiere es difícil que conecte y transmita confianza. Anoche Griñán quiso debatir, pero en 30 años no le importó al PSOE demasiado. Antes ganaba de calle, ahora no. En condiciones normales, los ciudadanos lamentarían que no haya debate. Tras más de un año de campaña -cuando no las municipales, las generales o ahora las autonómicas-, están empachados de política. Una pena, porque habría estado bien que hablaran sin tapujos de sus planes para el futuro próximo.

El debate

Rafael Ruiz | 13 de marzo de 2012 a las 12:11

Si no me he informado mal, la juez Alaya –muy fan del troley de su señoría– acaba de mandar provisionalmente a la sombra al ex director general de Trabajo de la Junta. Si no he entendido malamente la cuestión, la decisión se encuadra en un escándalo fenomenal que, muchos millones de euros aparte, se ha llevado por delante la honra y la fama de personas principales del partido que gobierna la autonomía desde 1982. Si la prensa que yo he leído en los últimos meses no es la de Mozambique, dicho partido, el socialista, ha recibido collejas hasta en el cielo de la boca por el comportamiento del encausado estrella que, según testimonio obrante, buscaba refugio en paraísos artificiales a costa, al parecer, del dinero que todos dejamos de gastar en tabaco rubio y gin-tónic.
Si las emisoras de radio que se escuchan no se equivocan, cosa que pudiera suceder llegado el caso, a las elecciones autonómicas se llega con una destacada distancia del PP en los sondeos que sólo podría paliar un gobierno de coalición entre partidos de izquierda. Si no hay error, en el periodo previo a la campaña electoral se ha desarrollado un proceso de elaboración de candidaturas donde algunos se han ido dejando más jirones de piel de los debidos producto de una bronca interna de alto nivel. Si no yerra la memoria, el PSOE ha perdido pie incluso en caladeros de voto tradicional como el funcionariado de la Administración autonómica y, al parecer, el candidato Javier Arenas tiene la experiencia y la labia que se le supone para defender las medidas impopulares adoptadas por Mariano Rajoy.
Si el presupuesto y la economía andaluza llegan a estas elecciones en estado calamitoso, obligando a que las farmacias tengan que pedir un préstamo para inyectar liquidez en el sistema y no dejar de servir medicamentos, a que la obra pública se encuentre hundida y el desempleo disparado, a que se haya convocado una huelga general de esas que no crea empleo.
Si todo eso es verdad, según parece, ahí va la pregunta: ¿qué puñetas hace el Partido Popular dándole tantas vueltas a asistir a un debate televisado con José Antonio Griñán?

Votos consecuentes

Alberto Grimaldi | 12 de marzo de 2012 a las 10:30

RESULTA que para una vez en 22 años que el debate electoral iba a ser exclusivamente andaluz, ahora lo que tenemos que decidir el domingo 25 es si nos gusta o no la reforma laboral que ha aprobado el Gobierno central y ha obtenido la convalidación del Congreso con casi 200 diputados de los 350 y con el apoyo de cuatro grupos. Eso es al menos lo que ayer nos dijo a los andaluces nuestro aún presidente, José Antonio Griñán.

Durante dos decenios largos, el debate andaluz ha estado sepultado por el nacional en la campaña electoral. Así era porque le convenía al partido gobernante: el PSOE, en aras de la participación, nos convocaba como más le interesaba, unidos a las generales. Y ahora que, también por conveniencia, Griñán nos cita en las urnas de manera separada, pretende hacernos trampa: que examinemos a un Gobierno, el de Mariano Rajoy, que no lleva 60 días en el poder y que ha llegado en el momento más crítico -en términos sociales y económicos- de nuestra democracia, lo que no ha impedido que los cien días de cortesía no durasen ni cien horas.

La trampa tiene intención: se trata de movilizar a una izquierda alejada del PSOE por su gestión y por la corrupción.

Los andaluces estamos convocados el día 25 para examinar la gestión autonómica, la que está en manos del mismo partido desde hace 30 años, con sus luces -que hay muchas- y con sus sombras -que lamentablemente son muchas más-.

Pero a la vista de las encuestas sobre el asunto -la segunda entrega del Barómetro Joly que publicamos hoy lo confirma en línea con otras ya conocidas-, hay mucho voto consecuente en esa marea de sufragios que hubo el último 20-N.

Salvo en lo concerniente al bolsillo -que a nadie, a mí tampoco, le gusta que se lo toquen-, la mayoría del votante de Rajoy le situó en La Moncloa para que tomara decisiones y cambiara el rumbo. Y decisiones ha tomado: tan duras como necesarias. Para examinarlo con un mínimo de rigor no bastan ni 60 días ni 600. Cuando la legislatura a Cortes Generales encare su recta final será el momento.

Los andaluces queremos medir ahora nuestro autogobierno: qué se ha hecho con él. Para eso Griñán nos ha convocado. Para lo anterior, ya lo hizo Zapatero en julio para noviembre. Y el veredicto fue nítido.

¿Es suficiente el vuelco andaluz?

Alberto Grimaldi | 21 de noviembre de 2011 a las 6:57

LA indiscutible mayoría absoluta que logró anoche la R de Rajoy, con el mejor resultado para su partido en la democracia, tiene sabor andaluz, aunque España se haya teñido de azul PP en todas las comunidades autónomas, salvo donde el voto nacionalista vence: Euskadi y Cataluña.

De los once diputados que garantizan la mayoría absoluta, ocho son andaluces, ganados además uno por provincia. Para hacernos una idea de lo que esto representa basta compararlo con los resultados de 2000: José María Aznar logró la primera y única mayoría absoluta sin ganar en Andalucía. Ahora, Rajoy no sólo gana por primera vez en la comunidad con un vuelco tan histórico como el nacional –sólo Felipe González tuvo un éxito equiparable en 1982 cuando pasó de la oposición al récord de escaños obtenido nunca en democracia, de121 a202–, sino que sin los escaños ganados en Andalucía, no tendría manos libres.

José Antonio Griñán es el primer secretario general del PSOE-A que es derrotado por el centro-derecha en 34 años. Ni siquiera UCD, que gobernó en las dos primeras legislaturas, lo logró. Pese a todo ello, en esta hora feliz para el PP andaluz de Javier Arenas me surge la duda de si este triunfo es suficiente para gobernar la Junta en cuatro meses. Porque, aún con vuelco histórico, IU ha logrado volver al nivel de 2000 –no sacó un tercer diputado en Cádiz por que esta provincia perdió un escaño que ganó Madrid–, y el porcentaje de votos de la suma PSOE e IU casi iguala al logrado por un PP en su mejor momento.

Griñán apostó por separar los comicios para resucitar la confrontación a un Gobierno que tomará duras medidas de aquí a marzo e intentar así, perdida ya la hegemonía, salvarla Junta. Los electores dirán si es así.

La ausencia de ZP

Jorge Bezares | 11 de noviembre de 2011 a las 5:14

Como decía ayer, la ausencia del presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, en la actual campaña electoral tiene, al menos, para un punto y aparte. Que los dirigentes socialistas poco zapateristas – Patxi López, Tomás Gómez o José María Barreda, por ejemplo-, sufridores en silencio durante más una década de sus ocurrencias, celebren su defunción política con una sonrisa casi lo entiendo. Pero que otros, amamantados  y encumbrados por el leonés pese a una incapacidad manifiesta, vayan por ahí renegando de él, pues resulta, principalmente, indecente;  son, digamos, comportamientos claramente iscariotescos, con permiso de San Pedro, que tiene el copyright de la deserción por antonomasia.

Uno de los que estuvo tentado en desmarcarse antes que nadie de Rodríguez Zapatero fue el ministro de Fomento y vicesecretario general del PSOE, José Blanco, que, al principio del lío sucesorio, le preguntó a su espejito mágico si podía ser él. Y éste, de la escuela pragmática y de consultores independientes,  le dijo la verdad: no. Pero su jefe lo devolvió al redil cuando lo nombró portavoz del Gobierno. Y ahí anda, hecho todo un campeón, reduciendo su agenda política para aparecer lo justo y ejerciendo de zapaterista hasta la última bocanada de poder.

Sin embargo, bien visto, haciendo las veces de abogado del Diablo y aplicando un gran angular, no debería resultar muy difícil para los zapateristas salvar gran parte del legado de Rodríguez Zapatero. Más allá de que reconoció tarde la crisis y de los 5 millones de parados, en la actual coyuntura, el líder socialista se va a marchar con la mayoría de las reformas estructurales que le ha requerido la UE y tras haber convocado elecciones anticipadas. Comparándolo con el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, que ni ha hecho ni lo uno ni lo otro y que se parece cada día más a Nerón desde Tarpeya con Roma y el resto de Italia ardiendo a sus pies, pues hay un mundo de berlinas de diferencia.

Y dejará el poder víctima de una crisis que, por lo demás, se ha llevado ya por delante a Brian Cowen en Irlanda, a Gordon Brown en el Reino Unido y a José Sócrates en Portugal; está a punto de hacer lo propio con Yorgos Papandreu en Grecia y con Berlusconi en Italia, y amenaza la reelección de Sarkozy en Francia, Merkel en Alemania y Obama en EEUU. Y veremos a ver cómo evolucionan algunos de los beneficiarios, David Cameron en el Reino Unido, Pedro Passos Coelho en Portugal y Mariano Rajoy (a la espera de que se cumplan los pronósticos el 20-N) en España, en 2012.

Además está el punto y final de ETA. Después de ser acusado por la caverna, por ejemplo, de bajarle los pantalones al Estado de Derecho para que los terroristas lo sodomizaran (sic), merece, al menos, el reconocimiento de que esta lacra ha llegado a su fin bajo su mandato. Alguna responsabilidad tendrá también en lo bueno, ¿no?