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El puente del Alamillo tiene un “desperfecto” que está controlado

Ana S. Ameneiro | 1 de septiembre de 2018 a las 5:30

La foto que circula por las redes sociales sobre el puente muestra un punto deteriorado de hace muchos años que no reviste problema ni de estructura ni de seguridad, aclara la Junta.  

PUENTE DEL ALAMILLO

Foto: El puente del Alamillo. En el lateral derecho junto al carril bici se aprecia el desperfecto. Autor: José Ángel García.

El monumental colapso del puente de la autovía de Génova en agosto ha generado una cierta alarma en las redes sociales sobre la situación actual del Puente del Alamillo de Sevilla, construido en 1992. En las fotografías que se han difundido de este paso del río, obra de Santiago Calatrava, se observan unos sillares desnivelados en la parte central (ver imagen adjunta).

Pues bien, desde la administración andaluza, encargada de su mantenimiento, la consejería de Fomento y Vivienda así como la Dirección General de Infraestucturas de la Junta han descartado que haya motivo de alarma. Confirman a este periódico que lo que se aprecia en esa foto difundida es “un desperfecto” de hace muchos años, que se viene siguiendo y está controlado, y que no supone problema alguno de seguridad.

“El desperfecto está causado por un movimiento previsto
en la cimentación”

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La foto que ha circulado en las redes: el mensaje con foto difundido por las redes sociales dice que “el Puente del Alamillo se está partiendo hace mucho tiempo” y que se espera que tenga revisiones y no suceda la desgracia de Italia. Fuente: Twitter.

 

Ambas fuentes apuntan que el desperfecto está causado por un movimiento previsto en la cimentación de esos elementos.

“En cuanto a la fotografía en cuestión que circula por las redes, en las que se aprecia una discontinuidad en la alineación de la imposta del cajón metálico central sobre el que se dispone la pasarela, con respecto a la imposta del cuerpo de obra que le da continuidad sobre el estribo del lado Sevilla, se corresponde con un desperfecto que viene siendo seguido desde las inspecciones ya realizadas desde hace muchos años y que es consecuencia del movimiento previsto en la cimentación de estos elementos”, explica la consejería y la Dirección de Infraestructuras.

La Junta reconoce que a la vista es muy llamativo. “Si bien estéticamente este desperfecto llama la atención, estructuralmente y desde el punto de vista de la seguridad de la infraestructura la situación no reviste ningún tipo de problemática, estando totalmente controlada y garantizada su seguridad”, aclara.

“Las inspecciones anuales y especiales concluyen que el puente está en buen estado”

El puente se inspecciona cada año y, de forma especial, cada cinco años; la última especial tuvo lugar en 2016. Y la conclusión de estas inspecciones periódicas es que “el estado general de conservación del puente es bueno y sus elementos fundamentales y estructurantes se encuentran en buen estado, aunque se constatan una serie de desperfectos menores para los que se propone su reparación a corto plazo, reparaciones que en su mayor parte están ejecución o en vías de desarrollarse próximamente”.

“Dada la importancia y singularidad del Puente del Alamillo, al margen de estas inspecciones periódicas se llevan a cabo cada 5 años otras más detalladas y específicas, que son realizadas por personal altamente cualificado y especializado: ingenieros expertos en puentes”, añade la administración.

PUENTE DEL ALAMILLO

Foto: Vista del puente desde el carril bici y peatonal central. Autor: José Ángel García.

 

Las conclusiones de la última inspección especial indican que todo está bien. “La última inspección especial tuvo lugar 2016 y en ella se revisan todos los elementos fundamentales y estructurantes: aparatos de apoyo, juntas de dilatación modulares, estado de tirantes, se lleva a cabo una nivelación del tablero para detectar posibles deformaciones diferenciales de este por pérdida de tensión de los tirantes y una inspección detallada de las vainas y centradores en el anclaje pasivo, tratamientos anticorrosivos en interior y exterior del puente, muros y estribos de hormigón, evolución de fisuración en los mismos, asientos y otros elementos”.

“El puente del Alamillo es objeto de inspecciones continuas y se enmarcan dentro del Sistema de Gestión de Puentes con el que cuenta la Dirección General de Infraestructuras de la Consejería de Fomento y Vivienda para velar por el adecuado mantenimiento y conservación de estas infraestructuras”, explica la Junta.

Lo que se ha reformado

Este programa de inspección y mantenimiento del puente ha supuesto la realización de importantes actuaciones sobre el mismo incluidas dentro de la obra proyecto de amortiguamiento de los tirantes del puente del Alamillo, que contó con un importante presupuesto.

Además de renovar el tratamiento anticorrosivo de la estructura (tanto de los cajones interiores como del exterior), se inyectaron fisuras en elementos de hormigón, se sustituyeron las juntas del estribo del lado Sevilla y se mejoró el pavimento de la pasarela peatonal.

PUENTE DEL ALAMILLO

Foto: Puente del Alamilo. Autor: José Ángel García.

La actuación principal estuvo centrada en los tirantes, que sufrieron una inspección muy intensa, se rehabilitaron con la sustitución de centradores y fueron dotados de amortiguadores para evitar los movimientos excesivos que ante determinada combinación de viento y agua venían sufriendo.

Al igual que el Alamillo, la Junta explica que las inspecciones se realizan anualmente en la provincia de Sevilla en un total de 64 estructuras de este tipo existentes en la red viaria autonómica. “En la actualidad se están llevando a cabo las actuaciones de inspección y control correspondiente a 2018. Estas inspecciones tienen como objeto detectar posibles desperfectos o daños sobre elementos de la estructura o situaciones que pudieran provocar un deterioro de la misma”.

¿Por qué Sevilla no tiene más Metro?

Ana S. Ameneiro | 17 de septiembre de 2016 a las 5:00

La Junta ha preferido invertir 935 millones en otros metros y tranvías ajenos a las dos únicas grandes ciudades andaluzas: Sevilla y Málaga

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El delegado de Fomento de la Junta en Sevilla, Jesús Sánchez y el gerente de Metro, Jorge Maroto, ayer en la exposición fotográfica sobre movilidad en la estación Puerta Jerez. Foto: D.S.

Sevilla sólo dispone de una línea de Metro de 18 kilómetros en lugar de las cuatro que aprobó en su día la Junta de Andalucía, y así estaremos como mínimo hasta 2020, porque la Administración andaluza, con las competencias en este transporte, ha preferido dispersar sus inversiones en tranvías y metros por otros municipios andaluces. Concretamente, ha construido en solitario los tranvías de Vélez-Málaga y Jaén (ambos sin uso), el tren tranvía de Bahía de Cádiz (en obras) y el Metro de Granada (finalizado)gastándose más de 935 millones de euros, pese a que no son ni de lejos las zonas más pobladas de la comunidad.

Es sorprendente que el criterio de población no cuente para la Junta, siendo Sevilla y Málaga las grandes ciudades de Andalucía con las áreas metropolitanas más pobladas de la comunidad, con 1,3 millones de habitantes la de Sevilla y 960.000 habitantes la de Málaga, según el Atlas del Ministerio de Fomento de 2015 sobre las grandes áreas urbanas de España. Como hicieron Madrid, Cataluña y Valencia en su día con sus capitales, lo razonable era completar antes que nada en ambas ciudades andaluzas los transportes ferroviarios que se proyectaron y aprobaron, y luego continuar con el resto de aglomeraciones urbanas con menos peso. Pues no. Aquí la Junta acabó de construir en 2009 la única línea de Metro en Sevilla que va desde Mairena a San Juan y atraviesa parte de Sevilla y Los Quintos (Dos Hermanas), pese a que la red completa de cuatro líneas del Metro se aprobó en 2002 por el Gobierno andaluz. Y en Málaga ha hecho dos líneas de Metro con 14,8 kilómetros.

En lugar de priorizar los metros en Sevilla y Málaga, la Consejería de Fomento y Vivienda de la Junta echa ahora las culpas de que no haya más Metro en Sevilla al Estado, del que dice que no quiere aportar más dinero por la situación presupuestaria, por lo que la Administración andaluza no puede soportar en solitario los 3.000 millones que cuestan las tres líneas que quedan para completar la red aprobada.

Sin embargo, la Junta no dice que desde 2012 ha dejado más que claro que su prioridad de inversión en transporte no es Sevilla, porque consideraba que Sevilla era la única ciudad con metro. “Tenemos en estos momentos la certidumbre de que los únicos que tienen metro son los sevillanos”, dijo en septiembre de 2012 el entonces presidente andaluz José Antonio Griñán, quien añadió que la prioridad era acabar los metros de Málaga y Granada.

La tesis actual de la Junta de que sin el Estado no puede hacer nada hace aguas por dos motivos. Por un lado, porque el Gobierno andaluz no ha dudado en construir en solitario, sin apoyo alguno, otros transportes ferroviarios (metros y tranvías) en otros municipios andaluces con mucho menos peso en población que Sevilla y su área metropolitana, y con una inversión global que supera los 935 millones de euros. Es el caso de los tranvías de Vélez-Málaga y Jaén, donde se gastó más de 137 millones que no han servido para nada, puesto que ahí están las obras hechas y sin uso a día de hoy; el tren tranvía de Bahía de Cádiz, que ha costado 240 millones de euros, y el Metro de Granada, con un coste de 558 millones de euros. En Sevilla su inversión más reciente ha sido los 177 millones de euros en solitario para el tranvía de Alcalá de Guadaíra que conecta con la línea 1 de Sevilla.

En segundo lugar, la Junta sostiene como un mantra que el Estado no quiere colaborar con el Metro de Sevilla basándose en declaraciones que hizo en 2012 el entonces número 2 del Ministerio de Fomento, Rafael Catalá, sobre que de momento no había financiación para nuevas líneas.

Han pasado ya cuatro años de aquellas declaraciones. Y lo cierto es que el Estado ha puesto dinero en los metros de Sevilla y Málaga cuando se le ha pedido, por ser ambas grandes ciudades. Sólo hay que querer hacerlos.