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¿Qué pasa con la SE-40 de Sevilla?

Ana S. Ameneiro | 12 de octubre de 2017 a las 5:30

La tensa situación con Cataluña y la falta de acuerdo con los vascos alejan la posibilidad de que en 2018 haya dinero estatal para retomar las obras de los cuatro túneles de la segunda ronda de circunvalación de Sevilla, el tramo más caro de la SE-40 –su coste se eleva a 800 millones de euros– y el de mayor dificultad de construcción por su trazado bajo el río. La versión más extendida es que el Ejecutivo de Rajoy acabará prorrogando los Presupuestos Generales de Estado y eso implica la ausencia de inversiones para iniciar un solo kilómetro de las estructuras bajo el agua que se paralizaron, primero por el deseo del Gobierno de Zapatero de sustituir los túneles por un puente, y definitivamente por la crisis económica y los recortes presupuestarios asociados.

Así lo ha confirmado a este periódico el Colegio de Ingenieros de Caminos de Andalucía, que dispone de datos actualizados sobre las pretensiones del Gobierno central en este asunto. La versión que se ha trasladado a los ingenieros de caminos es que la situación política que sufre el país empeora las cosas y que prorrogar los presupuestos estatales supondría que no se destinarían partidas a los túneles en las cuentas de 2018. “A día de hoy no hay nada”, es la frase más repetida.

OBRAS AUTOVÍA SE-40 EN ALCALÁ DE GUADAIRA (SEVILLA)

Foto: El tramo de Alcalá a Dos Hermanas que se abrirá en 2018. Autor: José Manuel Vidal EFE

El Colegio de Ingenieros de Caminos no tiene constancia ni oficial ni en el sector de las noticias que hablan de la opción de buscar una fórmula para el pago de la obra entre el capital privado y el público. Y es más, la considera remota porque implicaría retrasar aún más la construcción de los túneles y gastar más dinero en indemnizaciones a las constructoras que se contrataron en su día. “Usar la fórmula de la colaboración público-privada conlleva cerrar los contratos que ahora están en vigor y volver a sacar a licitación las obras, pero no a corto plazo”, recalcan. Y añaden que “algunas de esas empresas han quebrado y otras compraron una de las tuneladoras”, así como que el cierre de contratos puede darse de una forma amistosa o no (pleito), según los casos.

Son dos UTE de empresas las que resultaron adjudicatarias de los túneles. Por un lado las constructoras en UTE Azvi, OHL y Sando, que hicieron obras previas al montaje de la tuneladora por las que deben ser indemnizadas. Construyeron los muros laterales (pantallas impermeables) del pozo de ataque donde iba a montarse la primera máquina. Gastaron dinero en comprar la tuneladora, una máquina que no pudieron usar nunca y sigue almacenada en naves de Coria. La otra UTE encargada de los los túneles la integraban Aldesa Construcciones, Copisa y Bruesa.

Las empresas que compraron la tuneladora han estado demasiados años soportando gastos de mantenimiento y vigilancia de las obras realizadas y de la maquinaria, especialmente los gastos de seguridad de la tuneladora almacenada. El Gobierno central ha tratado de compensar esos gastos en los últimos años y no se ha planteado rescindir esos contratos.
Por todo ello, los ingenieros de caminos insisten en que “lo más rápido para iniciar los túneles es poner dinero encima de la mesa y que lo demás no es ni inmediato ni para el año que viene”. Y recalcan que “el Gobierno central ya ha dicho que quiere poner en marcha los túneles de la SE-40 sin cambiar nada, por lo que sabemos”.

El Ministerio de Fomento, de quien depende la obra de esta segunda ronda de circunvalación sevillana, tendrá que desvelar qué piensa hacer con el tramo más complicado y costoso de la SE-40, y cuántos años más vamos a tener que seguir esperando los sevillanos el final de obra de esta ronda de 77 kilómetros que empezó a construirse hace ahora una década.

El parón de la tuneladora de la SE-40 ha costado ya 5,6 millones

Ana S. Ameneiro | 6 de julio de 2016 a las 11:01

La máquina lleva sin actividad cuatro años y gasta 120.000 euros mensuales en vigilancia y mantenimiento Fomento no ha desvelado qué cambios estudiaba en el proyecto de obra

Ayer martes 5 de julio se cumplieron cuatro años de la paralización total en 2012 de las obras de los túneles de la SE-40 bajo el río Guadalquivir, a la altura de Coria del Río. Y lo más grave es que esta ausencia total de actividad constructiva está costando demasiados millones de euros al año.

Según datos a los que ha tenido acceso este periódico, el mantenimiento mensual de la máquina, de acuerdo a los protocolos del fabricante, y los costes de vigilancia para evitar que sea saqueada, suponen un desembolso mensual de 120.000 euros que al año equivale a un gasto de 1,4 millones de euros.

Así pues, la suma de los costes acumulados en estos cuatro años de paralización absoluta de la obra de los túneles arroja un balance de 5,6 millones de euros. Este gasto lo soportan las empresas adjudicatarias de la obra de los túneles Norte (la UTE formada por OHL, Azvi y Sando), aunque bien es verdad que el Ministerio de Fomento ha aprobado partidas importantes en los prespuestos generales en compensaciones por los retrasos de esta y otras obras de la SE-40.

En diciembre de 2012, sin ir más lejos, el entonces director general de Fomento, Jorge Utrecho, aseguró a este periódico que se habían negociado pagos con las constructras por el parón de la tuneladora. Y en 2013, el diputado nacional del Partido Ppopular Ricardo Tarno también admitió que Fomento estaba compensando a las empresas por las pérdidas generadas por los retrasos al menos con parte de los 12 millones de euros aprobados entonces en los presupuestos estatales.

La razón por la que no avanza este tramo del paso del río de la segunda ronda de circunvalación tiene que ver con causas económicas y con las constantes dudas de los técnicos sobre la complejidad del subsuelo, ya que cuando se hizo el Metro de Sevilla el paso del río fue el tramo que más problemas dio a la tuneladora y generó el mayor retraso de la obra.

De hecho, las gravas de enorme tamaño y dureza se comieron literalmente los dientes metálicos del disco de giro de la cabeza de la máquina con la que el gigantesco topo se abre paso bajo tierra. Hubo que sustituir esas cuchillas por otras de acero.

Por esa razón el PSOE de Rodríguez Zapatero apostaba por sustituir los túneles por un puente y al final optó por cambiar el proyecto de los túneles a dos carriles por sentido (en lugar de tres), un cambio que anuló el PP de Mariano Rajoy.

El PP ha insistido durante su mandado en ejecutar los túneles con los tres carriles por sentido del proyecto original cuando mejorara la situación económica. Pero la economía mejoró y la obra sigue paralizada. En enero de 2016, el Ministerio de Fomento admitió que estaba “estudiando las modificaciones necesarias para reiniciar las obras” del paso del río en unos términos que a día de hoy no ha desvelado aún.

En origen, el proyecto se adjudicó con cuatro túneles repartidos en dos subtramos: el Norte es el único que se inició y cuenta con tuneladora, a diferencia del tramo de los Túneles Sur, donde no hay fecha de tuneladora disponible.

Las empresas adjudicatarias rechazan la opción del puente por considerar que supondría un retraso importante en el paso de la SE-40 por el Guadalquivir y añaden que pueden darse condicionantes, probablemente insalvables, si se va a la solución de un puente en lugar de un túnel.

La UTE OHL, Azvi y Sando compró la tuneladora Guadalquivir por cerca de 42 millones de euros de acuerdo a los plazos establecidos en el contrato para ejecutar la obra. La máquina es de grandes dimensiones: 14 metros de diámetro y 150 metros de longitud. Las empresas mantienen que compraron la tuneladora conforme al pliego y con el control y exigencias del Ministerio.

Fue fabricada en Francia y diseñada específicamente para esta obra. Las constructoras descartan alquilar o vender la máquina para ahorrarse el gasto anual en mantenimiento. Aseguran que no es posible destinar la tuneladora a otro proyecto por el diseño específico con que se fabricó para adaptarse al tipo de terreno de Sevilla, con un diámetro concreto y una metodología determinada, según las fuentes consultadas.

Desde marzo del año 2012 la tuneladora Guadalquivir está acopiada en la zona de obra, en la orilla de lo que en tiempos romanos fue el Lacus Ligustinus, el mar interior antesala de la vieja Hispalis.

Tras cuatro años de paralización, no hay fecha prevista de reinicio para este tramo imprescindible para la SE-40, y ni siquiera se ejecuta la partida de 9,7 millones incluida en los presupuestos de 2016 para los túneles, que es claramente insuficiente.

Es urgente que el nuevo Gobierno central que salga de los pactos tras las elecciones generales celebradas el pasado domingo 26 de junio tome una una decisión política que no llega y destine una asignación presupuestaria realista a las necesidades de la obra. El alcalde de Sevilla Juan Espadas ha dicho que lo exigirá a Madrid.

SE-40 Sevilla: El dilema de cruzar el río con puente o con túneles

Ana S. Ameneiro | 3 de julio de 2016 a las 6:30

Las dudas del Ministerio de Fomento sobre la opción más adecuada y la falta de inversiones eternizan la obra de la SE-40

El año que viene la obra de la segunda ronda de circunvalación de Sevilla, la SE-40, cumplirá diez años y los sevillanos tendremos que reclamar un premio a la paciencia. Por esperar lo indecible a una carretera que se califica como estratégica para el tejido productivo de la provincia y para aliviar el embudo de la SE-30 y que no llega. A este paso nos plantamos en los veinte años largos que se tardaron en conectar Sevilla con Huelva por la autovía del Quinto Centenario. Veremos.

Como siempre, el problema de fondo es la falta de inversiones públicas (antes, durante y después de la crisis) y la escasa planificación. Y en este caso cuenta también que se diseñó en tiempos de vacas gordas con un coste de 1.350 millones de euros, de los que más de la mitad (850 millones) se lo llevan los cuatro túneles proyectados para cruzar el río a la altura de Coria. Poco después de empezar las obras llegó la crisis y los recortes públicos y el Gobierno de turno se planteó sustituir los túneles por un puente para ahorrar presupuesto, o bien reducir los carriles subterrános de tres a dos. La idea era rebajar el proyecto ya adjudicado de los túneles.

Y de ahí no hemos salido. La carretera va avanzando lentamente en el resto de tramos, pero no avanza un centímetro en el río, donde los presupuestos estatales de 2016 han destinado únicamente 9,7 millones para los túneles Norte y 32,6 millones para los túneles Sur. El Ministerio de Fomento y sus técnicos llevan años enfrascados en el dilema sobre puente o túneles, sin soluciones eficaces y sí muchas declaraciones políticas. Después de nueve años de obras ya está bien de dudas.

Con la opción de los túneles les surge la incertidumbre de si la complejidad del subsuelo de gravas del río dará problemas a las tuneladoras, como los dieron en la primera línea del Metro de Sevilla. Pero si la tuneladora del Metro dio problemas en el río es porque no se hicieron los estudios suficientes y serios sobre el terreno de Sevilla antes de adjudicar la obra. La adjudicación fue sobre un mero proyecto básico del Metro sin el detalle que obliga un proyectos constructivos. Por eso decimos que la falta de planificación es otro de los problemas del eterno retraso de la SE-40. Si se estudia bien el subsuelo, la tuneladora que está parada y sin actividad desde 2012 debería haberse diseñado conforme a esos estudios.

Con la opción del puente, que abarata a la mitad el coste del paso del río, salen detractores que opinan que los plazos se dispararían por la redacción de otro proyecto que podría no tener autorización ambiental favorable. Por favor, hagan algo pero háganlo ya. La SE-40 cuesta lo mismo que la línea 4 del Metro de Sevilla que proyectó la Junta.