Cara y cruz de dos navieras de gran lujo

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de mayo de 2018 a las 8:46

Seabourn Cruise Line duplicará sus escalas respecto a 2017 mientras que Silversea Cruises reducirá su presencia este año con sólo cuatro atraques.

A falta de algo más de una semana para que finalice mayo, y con este mes termine el primer tramo de la temporada alta de escalas de barcos turísticos, de los 106 atraques realizados hasta la fecha y con la previsión anual presentada por la Autoridad Portuaria, se dibuja un significativo hecho protagonizado por dos de las más importantes navieras que operan en el panorama crucerístico internacional.

Formando parte del más selecto y premiado grupo de compañías desde sus respectivas fundaciones en 1987 y 1994, Seabourn Cruise Line y Silversea Cruises vivirán en el presente año en aguas malacitanas la cara y la cruz del éxito.

Y aunque ambas empresas desde que iniciaron sus actividades crucerísticas han apostado muy seriamente por Málaga trayendo a todos los barcos que componen sus respectivas flotas (algunos de estos ya navegan bajo las contraseñas de otras navieras), este año, una de ellas reducirá muy considerablemente su presencia en los muelles malagueños.

Galardonada permanentemente con premios anuales que significan al barco más lujoso, los itinerarios más selectos o la naviera que mejor acomoda a personas que viajan solas o en pareja (la nómina de distinciones en la industria crucerística es interminable), Silversea Cruises rebajará notablemente el número de sus escalas en el presente ejercicio. Con 10 atraques realizados en 2017 por cinco barcos diferentes, la totalidad de su flota salvo los tres buques que realizan expediciones que nunca han tocado el puerto, esta naviera sólo ejecutará en Málaga durante 2018 cuatro atraques cumplimentados por cuatro barcos diferentes.

Frente a esta circunstancia, Seabourn Cruise Line, otra de las compañías que desde su creación no se ha bajado de los primeros puestos en las listas de las empresas crucerísticas más selectas manteniendo una permanente fidelidad con Málaga, en el presente ejercicio duplicará sus escalas con respecto a 2017.  Ante los cuatro atraques realizados el pasado año con dos barcos diferentes, esta naviera que el domingo trajo por primera vez al puerto a su nuevo buque Seabourn Ovation ejecutará ocho visitas cumplimentadas por cuatros de sus barcos; un significativo incremento que la convierte en la compañía de las clasificadas de gran  lujo con mayor presencia en las instalaciones crucerísticas malacitanas en 2018.

IMG_5375Nuevo buque de Seabourn Cruise Line, la naviera de gran lujo que más visitará el puerto en 2018.

Sagas portuarias

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de mayo de 2018 a las 8:36

Permítanme que hoy comience la columna felicitando a Antonio Garrido, patrón de uno de los remolcadores que opera en el puerto, y a su esposa Esther, que fueron padres hace unos días. La venturosa llegada al mundo de este niño al que bautizarán con el nombre de Rodrigo, me sirve de excusa para contarles algunas curiosidades sobre las sagas portuarias.

Y aunque suele ser bastante frecuente, quizás ahora algo menos, que los hijos sigan las sendas  profesionales de sus padres, en los puertos, históricamente los trabajos se han ido perpetuando en las familias; una circunstancia que ha posibilitado generación tras generación la creación de clanes, aunque tal vez, para que esta palabra no moleste a nadie, mejor sería decir sagas portuarias.

Centrándonos en el puerto malacitano, les diré que tanto a pie de muelle como en cualquiera de las múltiples oficinas en las que día a día se trabaja en asuntos marítimos, podemos encontrar muchos claros ejemplos de lo que hoy les estoy contando.

Sin necesidad de dar nombre concretos salvo el de Rodrigo, nuestro protagonista de hoy, les diré que uno de los colectivos portuarios más arraigados al asunto parental es el de la estiba. Y si bien hoy día la competencia laboral para cargar y descargar barcos pasa por una serie cualificaciones profesionales, aún existen trabajadores que, años atrás, vivieron la circunstancia familiar de heredar un puesto en las collas portuarias malagueñas.

Con el recuerdo de algunos de estos apellidos estibadores, otro sector muy vinculado a la familia ha sido, y sigue siéndolo en la actualidad, el de las casas consignatarias; unas empresas en las que la representación de los barcos que llegan al puerto ha pasado por las manos de abuelos, padres y nietos.

Y aunque existen otros muchos ejemplos, el nacimiento de Rodrigo me lleva a comentarles la vinculación familiar que existe en los remolcadores que operan en las aguas de Málaga. Varias generaciones de marinos acumulan la historia de estos barcos; unos buques en los que tal vez un día nuestro protagonista de hoy navegue de patrón como lo hace en la actualidad su padre.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARemolcadores que patronea Antonio Garrido, el padre de Rodrigo.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de mayo de 2018.

Nuevas golondrinas

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de mayo de 2018 a las 8:54

Si nos remontamos a mediados del siglo XIX, encontraremos que una de las diversiones malagueñas que se podían disfrutar, eran los paseos en barca por las dársenas del muelle. Sorteando a embarcaciones menores que asistían a los buques que permanecían fondeados, aquellos bucólicos paseos desaparecieron cuando un abordaje se llevó la vida de un barquero que estaba paseando a una pareja. Tras aquel incidente ocurrido ya entrado el siglo XX, estos recorridos fueron decayendo, y muy pronto, aparecieron las denominadas golondrinas. Dedicadas a navegar por las dársenas y en algunos casos salir a la bahía, estos barquitos se hicieron muy populares para familias, parejas y turistas que comenzaron a disfrutarlas.

Con el recuerdo del Ciudad de Malaga, Aldapeta y Bahia de la Concha, tres históricos barcos que trabajaron durante la segunda mitad del pasado siglo, en los años ochenta estos tradicionales paseos desaparecieron. Varias décadas después, un matrimonio muy vinculado a la mar apostó por retomar las golondrinas trayendo a Málaga al Andalucia Cat, un moderno catamarán que operó entre 2004 y 2006.

Asentada otra vez la tradición, al Andalucia Cat le siguieron La Pinta, los Pelegrines uno y dos, el Joven María Segundo, el Estrella Fugaz y el Isla de Tabarca II, unas embarcaciones que fueron consolidado estos paseos.

Ante esta circunstancia y con la necesidad de regularizar estos tráficos, en 2017 la Autoridad Portuaria sacaba a concurso la explotación de estas navegaciones; una formalidad ya se había ejecutado en el pasado.

Obtenidos los permisos, desde principios de este año tres barcos salen a navegar ofertando unas opciones de viaje muy diferentes. Intentando captar a un pasaje juvenil  con ganas de sol y baño, el catamarán a vela Mundo Marino compite con el Joven María Segundo, una embarcación que representa a una golondrina tradicional. Frente a estos dos, desde hace unas semanas la goleta de tres mástiles Anne  Bonny completa esta variada oferta; unas muy diferentes posibilidades de salir a la mar y retomar los tradicionales paseos malagueños por la mar.

IMG_5023Goleta de tres mástiles ANNE BONNY una de las nuevas golondrinas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 15 de mayo de 2018.

Biografías

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de mayo de 2018 a las 8:18

Cuando los buques de crucero empiezan a cumplir años, es bastante frecuente que se inicie un baile de nombres y propietarios. Esta circunstancia, en puertos como el de Málaga en el tráfico de barcos turísticos es muy abundante, se puede apreciar con cierta asiduidad; un hecho que en más de una ocasión ya les he reseñado en esta columna.

Hoy, atendiendo al razonamiento que les acabo de hacer, les comentaré una curiosidad al respecto de dos buques llegados con tan solo unos días de diferencia. El pasado 30 de abril, las aguas malagueñas recibían al Asuka II, un barco dedicado en exclusividad al mercado crucerístico japonés. Con el exotismo que supone ver por estos lares a un buque que habitualmente opera en mares muy alejados del Mediterráneo, le diré que este barco ya visitó las aguas malagueñas en el pasado con otro nombre. Integrado en la flota de la naviera de origen norteamericano Crystal Cruises (considerada durante muchos años la mejor compañía crucerística del mundo), el Crystal Harmony escalaba por primera vez Málaga el 23 de mayo de 1992. Tras cumplimentar ocho escalas desde aquella fecha hasta octubre de 1997; unas visitas en las que siempre atracó en el Pantalán de Levante, este barco, en 2006 pasaba a manos de la empresa japonesa Asuka Cruises que lo rebautizaba como Asuka II.

Realizado aquel traspaso, la naviera nipona cedía la gestión de su anterior barco, el Asuka, a la compañía de origen alemán Phoenix Reisen que lo renombraba como Amadea. Después de estrenarse en Málaga en mayo de 2007 y cumplimentar hasta la fecha 14 atraques, el pasado viernes el Amadea atracaba en el muelle número dos para efectuar una larga escala con pernocta incluida.

Dos barcos muy vinculados en sus biografías (ambos fueron construidos con un año de diferencia los astilleros japoneses Mitsubishi Heavy Industries), que en la misma semana pasaron por las aguas  malagueñas. Una coincidencia que dibuja a la perfección, aunque hay ejemplos mucho más complejos, lo que de curioso tienen los cambios que los buques de crucero van experimentando en sus respectivas vidas de mar.

IMG_5031AMADEA en su última escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de mayo de 2018.

Avalancha de cruceristas japoneses en el puerto

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de mayo de 2018 a las 8:23

Realizando una vuelta al mundo de 102 días ayer atracó el ‘Asuka II’, el mayor buque dedicado al mercado crucerístico nipón.

Finalizado abril con un total de 51 escalas crucerísticas realizadas por 40 buques diferentes, y a la espera de que en octubre se superen estos números, ayer se cerraba el que será uno de los mejores meses de 2018 con la llegada de un significativo barco de turistas. Compartiendo estancia con los buques Costa Pacifica y Arcadia, el Asuka II atracaba en el muelle de levante entre las ocho de la mañana y las nueve de la noche. Dedicado al mercado crucerístico japonés, este buque que ya visitó Málaga en mayo de 2008, llegó a aguas malacitanas cumplimentando una vuelta al mundo de 102 días de duración que se iniciaba el pasado 25 de marzo en el puerto nipón de Yokohama.

Con 708 pasajeros a bordo, la jornada crucerística de ayer se centró fundamentalmente en el exotismo de los turistas japoneses que desembarcaron del Asuka II para realizar diversas rutas. Cumplimentado un amplio programa de excursiones, los paseos por las calles del centro fueron los principales protagonistas de esta escala; una estancia que permitió ver en Málaga a unos cruceristas muy diferentes a los que habitualmente visitan la Capital de la Costa del Sol.

Movilizados en autobuses desde el atraque de levante, los pasajeros de este barco, protegidos por sombrillas y cubiertos, un gran número de ellos, con sombreros, mascarillas y guantes, iniciaron sus itinerarios turísticos a pie desde las columnas del puerto situadas frente a la plaza de la Marina, lugar habitual para el desembarco de los autocares lanzadera que en esta ocasión estaba señalizado con una vistosa bandera escrita en japonés.

Y mientras estos pasajeros que han pagado 26.250 dólares (el precio base por 102 días de embarque para realizar esta vuelta al mundo) visitaban calles y monumentos, en el Asuka II, el mayor barco que hasta la fecha opera para el mercado crucerístico japonés, se podían ver algunos detalles propios de la ceremoniosa cultura nipona. Mostrando en su mástil la bandera marítima de Málaga, un detalle de cortesía que muy pocos buques de turistas cumplimentan, en tierra, dos marineros del barco pintaban en el pavimento del muelle de levante el logotipo de Asuka Cruises, una marca que, como otras, recordará la estancia de este buque en aguas malagueñas.

Una exótica escala que no se volverá a repetir hasta dentro de algunos años, cuando este mismo buque u otro similar regrese al puerto malagueño cumplimentando otra vuelta al mundo para japoneses.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAASUKA II atracado en el muelle de levante mostrando la bandera de Japón.

A medio pintar

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de mayo de 2018 a las 8:15

En los algo más de 21 años que llevo en los muelles malagueños, jamás había visto una cosa como la que hoy les contaré. Pero antes de narrarles esta historia, les pongo en antecedentes. Cuando un buque atraca en puerto, sea cual sea el tipo de barco, es bastante frecuente que la marinería realice labores de pintura sobre el casco. Con rodillos y largas pértigas desde tierra o con extraños esquifes desde la mar, estos trabajos de mantenimiento pretenden ocultar desconchones o manchas de óxido, unas acciones que son más habituales de ver en los buques de crucero.

Partiendo de este hecho, lo que no es nada frecuente es que un barco pinte todo su casco en una breve escala; una circunstancia que se pudo ver en aguas malagueñas hace apenas unos días.

A primeras horas de la mañana del 20 de abril,  a punto de finalizar una ruta crucerística, atracaba en el muelle de levante el buque Black Watch. Procedente del puerto italiano de Livorno, este barco integrado en la flota de la compañía Fred Olsen Cruise Lines, llegaba con la particularidad de traer pintado su casco con dos colores diferentes. En su banda de estribor, este veterano buque que en la década de 1970 fue uno de los más lujosos del mundo, lucía un flamante color azul, mientras que a babor, mostraba la tonalidad gris carbón con la que en 2016 se habían pintado todos los buques turísticos de esta naviera.

Mientras los pasajeros desembarcaban para realizaban diferentes actividades turísticas, la marinería del Black Watch comenzó a tapar el color gris del casco para sustituirlo por el que llevaba en su otra banda. A pié, con varias grúas y con una pequeña plataforma flotante, la tripulación del barco iniciaba unos trabajos contra reloj, ya que el costado de babor el Black Watch debía estar repintado antes de su horario de salida.

Finalmente, minutos antes de las seis de la tarde, momento en el que este veterano barco dejó las aguas malagueñas con destino a Southampton, el costado izquierdo del Black Watch estaba pintado, y buque dejaba el puerto mostrando el nuevo color azul de su casco.

IMG_4653Marineros del BLACK WATCH repintando el casco del barco.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 1 de mayo de 2018.

Libros

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de abril de 2018 a las 10:27

Una jornada después de celebrar el Día Internacional de Libro, les hablarle de publicaciones relacionadas con el puerto de Málaga. Con una justa biblioteca en la que la historia, salvo la que hace referencia a los barcos que durante siglos han pasados por los muelles malagueños, centra el grueso del total de las obras editadas hasta la fecha, hoy les comentaré los tres últimos ejemplares que, sobre el tema, han salido a la luz.

Aprovechando la celebración el año pasado del bicentenario de La Farola, la Autoridad Portuaria quiso conmemorar el evento con una  propuesta de tres volúmenes muy diferentes; unos libros que acapararon el cumpleaños de una de las principales señas de identidad arquitectónicas de la capital malagueña.

Con el patrocinio de Puertos del Estado, Francisco Cabrera Pablos nos regalaba el libro: Joaquín María Pery y Guzmán y aquella Málaga que fue (1800/1835), un excepcional volumen  que narra la biografía y obras de este marino ingeniero autor de La Farola.

Bajo el título Monumenta Cartographica Malacitana, Portus y Civitas, Manuel Olmedo Checa y Francisco Cabrera Pablos presentaban una irrepetible publicación donde se recopilan planos, dibujos y mapas que muestran la evolución del puerto y la ciudad.  Tras estos dos libros, el ilustrador Juan de Aragón afrontaba la revisión de un comic que sobre la historia del puerto se había editado en 1998; una obra que salía a la luz en octubre del pasado año bajo el título: Puerto y Ciudad. Bicentenario de la Farola.

Tres volúmenes que, con independencia de su gran calidad, pasarán a la historia por ser los que sirvieron para conmemorar los 200 años de La Farola. Una celebración centrada en los libros; todo un acierto.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALibros editados con motivo del bicentenario de La Farola.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24 de abril de 2018.

Un mismo nombre

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de abril de 2018 a las 8:51

AUNQUE en alguna otra ocasión ya he tratado el tema, hoy retomaré el asunto para hablarles de barcos que han llevado el mismo nombre. Centrándonos en el ámbito crucerístico y dejando para otra ocasión a los mercantes, comenzaré por mencionar a Holland America Line, una de las navieras de referencia en la industria de los viajes por mar. Convirtiendo este hecho en una tradición, esta centenaria compañía desde su creación hace décadas ha perpetuado los nombre de su barcos, unas denominaciones que se han ido repitiendo y que nos permitirían estudiar a la perfección la evolución de cómo han sido los buques de crucero desde 1895, fecha en la que esta naviera realizó su primera ruta comercial con turistas, hasta nuestro días.

Pero con independencia de esta circunstancia y sin olvidar a otras muchas compañías que, en menor medida han seguido la misma tradición de Holland America Line, hoy les hablaré de dos pequeños buques de navieras muy diferentes que han visitado el puerto malagueño luciendo un mismo nombre.

Corría el mes de marzo de 2003 cuando, cubriendo un largo itinerario por el Mediterráneo, el Corinthian amarraba por primera vez en la capital malagueña. Luciendo la contraseña de la naviera SunBay Cruises, este buque de 88 metros de eslora y una capacidad de hasta 48 pasajeros que ya había visitado los muelles malacitanos con otros nombres, repetía escala ese mismo mes antes de quedar convertido algunos años más tarde en un yate privado.

Una década después, en concreto en enero de 2013, un nuevo Corinthian convertido en un buque para realizar expediciones llegaba al puerto. Desde aquel atraque y con el añadido de haber cambiado de armador en una de sus escalas en aguas malacitanas y ser uno de los barcos turísticos que más veces a pernoctado en aguas de la capital, este buque de 88 metros de eslora y capacidad para albergar un máximo de 98 pasajeros nos ha visitado hasta la fecha en 14 ocasiones. Dos barcos muy similares que han pasado por Málaga luciendo un mismo nombre, añadiendo la coincidencia de llevar sus respectivos cascos pintados de azul. Una singular curiosidad poco frecuente de ver en los puertos en los que habitualmente atracan este tipo de buques.

Dos Corinthian

Los dos CORINTHIAN llegados al puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de abril de 2018.

Viajes de estudios

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de abril de 2018 a las 9:02

En el verano de 1933, la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Madrid organizó un crucero universitario por el Mediterráneo. A bordo del buque de Trasmediterránea Ciudad de Cadiz, 188 profesores y estudiantes realizaron una ruta de 45 días; un viaje cultural que, con salida en Barcelona y llegada en Valencia visitó: Túnez, Egipto, Palestina, Turquía, Grecia,  Italia, Malta, Creta, Rodas y Palma de Mallorca.  Aquella navegación apoyada por intelectuales de la talla de Gregorio Marañón o José Ortega y Gasset, sin duda alguna constituyó un hecho histórico; toda una aventura cultural que quedó reflejada en exposiciones, libros y un documental.

Y si bien aquella expedición no pasó por Málaga, su recuerdo me sirve de excusa para hablarles de los viajes de estudios que a bordo de buques de crucero se están realizando desde aguas malacitanas.  Y aunque existen referencias históricas puntuales de viajes marítimos con estudiantes, desde hace algunos años, un nicho de negocio muy bien gestionado entre agencias de viajes y navieras, está potenciando estas rutas; unas navegaciones que parecen haberse fijado en el puerto malagueño.

Teniendo a Pullmantur como una de las pioneras en este tipo expediciones, otras navieras, aprovechando temporadas de baja ocupación, han puesto a algunos de sus barcos al servicio de estos viajes; unas rutas que ya han traído este año a Málaga a buques de las  compañías: Grandi Navi Veloci o Celestyal Cruises.

Y aunque aquel histórico viaje de 1933 nada tiene que ver con los que se están realizando en la actualidad, lo interesante es que puerto se convierta en un centro de embarque y desembarque de estudiantes; un opción que traerá más barcos a Málaga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACELESTYAL OLYMPIA que salió la pasada semana de Málaga con un viaje de estudios.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de abril de 2018.

Un ferry del norte

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de abril de 2018 a las 9:45

El pasado 19 de marzo llegó al puerto un ferry de Trasmediterránea que nunca había venido a Málaga. Procedente de Palma de Mallorca, el Almariya, una de las últimas adquisiciones de esta naviera centenaria, atracaba para descargar en el muelle número nueve una serie de coches de alquiler antes de reincorporarse a su ruta habitual ente Almería y Nador.

Y aunque será difícil ver a este buque otra vez por aguas malagueñas, su interesante trayectoria me sirve para contarles cómo este ferry pasó de las frías rutas del norte de Europa a las navegaciones por el Mediterráneo.

Construido entre 1980 y 1981 en los astilleros A.G. Weser en la localidad alemana de Bremerhaven, este buque iniciaba su vida de mar con el nombre Olau Hollandia para la naviera danesa Olau Line. Con 22.152 toneladas de registro bruto y 153 metros de eslora, este ferry se estrenaba en una ruta mixta (embarcando pasajeros y transportando vehículos y carga rodada) entre el Reino Unido y Holanda. Bajo las contraseñas de dos nuevos armadores que lo rebautizaron como Nord Gotlandia y Nordlandia, este barco cubrió entre los años 1989 y 2013 una  línea regular  que enlazaba los puertos de Helsinki y Tallín. Después de sufrir algunos accidentes y quedarse atrapado en dos ocasiones en las aguas heladas de Helsinki, en junio de 2013 el barco era comprado por la naviera Isabella Cruise que lo registraba en Belice con el nombre Isabella I. Fletado en 2013 y 2015 por Trasmediterránea, finalmente, esta compañía lo compraba en 2016. Después de sufrir algunas reformas en los astilleros de Gibraltar, este veterano ferry era matriculado en Chipre y renombrado como Almariya para navegar en la línea regular entre Almería y Nador.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFerry ALMARIYA saliendo del puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de abril de 2018.