Antonio Martos

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de mayo de 2015 a las 8:18

El pasado 16 de abril, fallecía en un hospital malagueño Antonio Martos Cabezas, un buen hombre vinculado al puerto desde antes de su nacimiento. Con tan solo 56 años de edad, y después de sufrir una compleja enfermedad, Antonio zarpaba dejando solos a su esposa, sus dos hijos y a dos desconsolados padres que le han sobrevivido para presenciar esta partida contra natura.

Nacido en septiembre de 1958, el trabajo en las oficinas de pescadería de su padre lo relacionó con el mundo portuario desde sus primeros años de vida. Tras cursar estudios de ingeniería industrial, en el año 1983 Antonio ingresaba en la Autoridad Portuaria malacitana para realizar labores administrativas. Desempeñando diferentes cargos en diversos departamentos (curiosamente su primera ocupación en el puerto fue la misma que había ejecutado su padre), la jefatura de Dominio Público fue su último destino antes de que un trasplante causado por una hepatitis crónica que le acompañó durante casi toda su vida, lo alejara del trabajo.

Con una marcada personalidad; los que lo conocieron bien hablan de su muy especial meticulosidad en los asuntos laborales, la conversación era uno de los principales atractivos de Antonio Martos, un hombre al que todos recordaremos por su amable sonrisa.

Y aunque siempre se ha dicho que los trabajadores del puerto, los a pie de muelle y los de oficina, son una gente muy especial (un tópico absurdo que siempre perseguirá a este colectivo), la desaparición de Antonio Martos Cabezas ha quebrado el semblante de casi todos los que lo conocieron; un significativo hecho que ratifica un especial aprecio por un hombre que gastó sus últimos 32 años de vida trabajando en el puerto de Málaga.

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Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de mayo de 2015.


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