Una temporada clásica

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de mayo de 2016 a las 8:13

Hace un par de semanas, la naviera Thomson Cruises se posicionaba en el puerto para cumplimentar una larga temporada que la mantendrá en aguas malacitanas hasta finales del mes de octubre. Con un total de 26 escalas, el Thomson Spirit realizará varios itinerarios crucerísticos de siete noches por el Atlántico y el Mediterráneo teniendo a Málaga como cabecera y final de trayecto.

Pero con independencia de esta significativa circunstancia que incrementará mucho las cifras de atraques en los meses veraniegos, lo que hoy quiero comentarles es la importancia que en este caso tiene el barco que realizará esta temporada malacitana.

Teniendo en cuenta que Thomson Cruises es una compañía dedicada en exclusividad al mercado crucerístico británico, la posibilidad de viajar en un buque clásico, favorece mucho las expectativas a la hora de cumplimentar con éxito 26 escalas; un hecho que dibuja a las claras las preferencias de los potenciales clientes de esta naviera.

Construido en 1983 en los astilleros franceses Chantiers de l’Atlantique, el Thomson Spirit, que con anterioridad llevó los nombres Nieuw Amsterdam y Patriot (curiosamente con ninguno de estos nombres había visitado Málaga), en nada se parece a los actuales hoteles flotantes. Manteniendo un razonable número de pasajeros (1.254 repartidos en 627 camarotes), los interiores y exteriores de este barco que fueron remozados en 2003, dibujan la atmósfera  propia de lo que hasta hace no demasiados años era un buque turístico. Una circunstancia muy apreciada por el mercado crucerístico británico que convierte al Thomson Spirit en uno de los más populares buques de la flota Thomson; algo que promete una más que exitosa campaña en Málaga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERATHOMSON SPIRIT que realizará 26 escalas en Málaga hasta octubre.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de mayo de 2016.

El KONINGSDAM

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de mayo de 2016 a las 9:18

En la industria crucerística,  siempre se ha dicho que los buques de Holland America Line han marcado la diferencia con respecto al resto de barcos turísticos. Y aunque este comentario tal vez sea un tanto categórico, lo que sí está claro, es que esta centenaria compañía destaca por mantener una atmósfera clásica donde los detalles y la tradición dibujan unos ambientes muy diferentes al resto de los buques de crucero que operan en la actualidad.

Con una historia malacitana que se remonta a 1927, la gran mayoría de los barcos turísticos de Holland America Line han pasado por las aguas del puerto, una circunstancia que nos ha permitido ver la evolución de los buques de esta naviera.

Hace unos días, con apenas un mes de vida, el Koningsdam visitaba por primera vez  Málaga convertido en el buque insignia de esta compañía. Bautizado con este nombre en honor al actual monarca holandés, y a la espera de que la reina de los países bajos lo amadrine, este barco llegaba luciendo la más típica imagen modernizada de los tradicionales barcos de Holland America Line. Con su casco de color azul y el inconfundible logotipo de su chimenea, el Koningsdam, además de presentar unos apabullantes números: dimensiones, capacidad de pasajeros, camarotes y demás estándares propios de un buque turístico del siglo XXI, mostraba la peculiaridad de su nombre.

Rompiendo la tradición de esta compañía que mantiene una serie de nombres fijos que se van repitiendo en diferentes barcos, la denominación Koningsdam es la primera vez que aparece en la historia de esta naviera fundada en 1871; un novedoso hecho donde se mantiene el habitual sufijo dam,  imprescindible en todos los buques de Holland America Line.

Koningsdam 1º VEZ 4-V-167KONINGSDAM en su primera escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de mayo de 2016.

El comic del Puerto

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de mayo de 2016 a las 8:44

Con la feria del libro ubicada en el Palmeral de las Sorpresas, he pensado que no estaría nada mal dedicar de vez en cuando una de estas columnas al mundo literario.

Con un significativo número de volúmenes editados sobre la historia marítima de Málaga, y con una no demasiada abundante producción de creaciones de ficción relacionadas con el mundo de la mar y los barcos en esta ciudad, se me ocurre comentarles un libro que en formato de cómic editó la Autoridad Portuaria de Málaga en el año 1998.

Teniendo como única pretensión mostrar al público infantil los avatares de la  historia marítima malacitana, este ejemplar, ilustrado por Juan Álvarez y Jorge J. Gómez Cáceres y documentado por los académicos Francisco Cabrera y Manuel Olmedo, se ha convertido con el paso de los años en una de esas rarezas literarias no demasiado fáciles de encontrar.

‘Historia del Puerto de Málaga’, que así es como se llama este libro, está narrado por Tilu, un joven personaje que viñeta a viñeta y cambiando de atuendo según la época en la que se sumerge, muestra la evolución de los muelles, el puerto y la ciudad de Málaga.

Y si bien para algunos las aventuras de este cicerone tal vez no sean demasiado serias, la visión general de este cómic, en mi modesta opinión, dibuja (nunca mejor dicho), los más importantes hechos que conforman la historia del puerto malagueño.

Con la promesa de que este recorrido tendrá continuidad (así lo refiere Tilu en la penúltima página del libro), ‘Historia del Puerto de Málaga’, además de ser un ejercicio didáctico para niños, constituye una rápida iniciación para esos adultos que, sin ser amantes de los libros, quieran adentrarse en el apasionante mundo marítimo malacitano.

escanear0001Portada del libro ‘Historia del puerto de Málaga’.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de mayo de 2016.

El puerto, Cervantes y el cine

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de abril de 2016 a las 8:39

Al hilo de la actualidad y realizando un ejercicio de malabarismo, hoy  les hablaré de Miguel de Cervantes, el Festival de Cine de Málaga y el puerto.

El 1 de noviembre de 1999, llegaba a aguas malagueñas el bergantín goleta de bandera sueca Amorina. Tras haber realizado  navegaciones por medio mundo, este velero de tres mástiles que entre los años 1934 y 1970 fue un buque faro, iniciaba una larga estancia que lo mantendría posicionado en Málaga hasta el año 2008.

Después  realizar todo tipo de eventos marítimos, incluida la aventura convertirse durante unos pocos meses en un restaurante flotante, este  buque vivía su primer guiño cervantino realizando un viaje a Lepanto convertido en una universidad flotante.

De vuelta al puerto malacitano, el Amorina era vendido a un armador español en 2007. Rebautizado como Cervantes Saavedra y matriculado en Las Palmas de Gran Canaria, este bergantín goleta, tras una serie de trabajos de acondicionamiento atracado en el muelle uno, finalmente dejaba el puerto de Málaga en agosto de 2008. Posicionado en Palma de Mallorca para realizar navegaciones muy similares a las que había efectuado en aguas malacitanas, entre 2011 y 2013 bajo el fingido nombre Estrella Polar, este velero se convertía en el protagonista de la serie de televisión ‘El Barco’.

Terminada aquella aventura cinematográfica, el Cervantes Saavedra quedaba atracado en Valencia a la espera de retomar su  habitual actividad turística.  Con una serie de proyectos  que no llegaron a realizarse, en la actualidad, el bergantín goleta se anuncia a la venta por 1.600.000 euros.

Una historia marítima que relaciona al puerto de Málaga con el cine y con el autor de Don Quijote la de Mancha.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACERVANTES SAAVEDRA atracado en el muelle uno antes de dejar Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de abril de 2016.

Cuatro cambios de imagen

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de abril de 2016 a las 8:26

Al hilo de la celebración de los 100 años de historia de Trasmediterránea (un significativo evento del que se hablará mucho en Málaga), hoy me gustaría contarles una curiosa circunstancia relacionada con el Fortuny, el  actual Melillero titular que cubre la ruta del mar de Alborán.

Tras el impacto que supuso el posicionamiento en aguas malagueñas del Juan J. Sister (si lo recuerdan aquí lo denominamos como el Trasatlántico de Melilla), y la posterior la llegada del Sorolla, en abril de 2015, el Fortuny atracaba en el puerto malacitano para recibir de su hermano gemelo la titularidad de la línea melillense.

Luciendo los colores blanco y rojo  que en la actualidad llevan todos los buques de esta compañía, el Fortuny llegaba a Málaga mostrando en sus costados la marca Trasmediterránea Acciona; una inscripción que en febrero de este año era modificada por el logotipo del centenario.

Pero con independencia de esta circunstancia, y dejando a un lado que el estreno oficial de este emblema se realizó en aguas malagueñas, resultan curiosos los cambios de imagen que, hasta la fecha, ha mostrado el Fortuny en su casco.

Tras ser entregado a Trasmediterránea en 2001, este ferry recién construido comenzaba su vida de mar con los colores verde y azul que por entonces representaban a esta compañía. En 2006, ya pintado de blanco y rojo, los costados de este barco lucieron la marca Acciona Trasmediterránea; un logotipo que en 2013 fue modificado por la inscripción Trasmediterránea Acciona.

Cuatro cambios de imagen para un mismo barco; un ferry, el Fortuny, que si no hay cambios celebrará los 100 años la línea entre Málaga y Melilla, una de las más importantes rutas marítimas de esta compañía.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFORTUNY mostrando en Málaga el logotipo del centenario de Trasmediterránea.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de abril de 2016.

Aprendiendo a navegar

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de abril de 2016 a las 8:23

Este pasado fin de semana, se volvió a repetir una imagen que ya es muy habitual en el puerto malagueño. A bordo del velero de bandera polaca Fryderyk Chopin, un grupo de estudiantes era instruido por la tripulación del barco en los fundamentos básicos de la navegación a vela.

Con estas lecciones prácticas de náutica, estos  jóvenes constituirán el grueso de la dotación de este buque en su próxima salida a la mar; una circunstancia que fundamenta la vida de estos veleros tripulados por estudiantes.

Teniendo a la nación polaca como uno de los principales países en los que parte de los estudios, ya sean básicos o superiores, pasan por unos meses de embarque, la labor que   realizan este tipo de barcos constituye algo habitual en la vida académica de los estudiantes de ese país.

Estando a la cabeza de estos veleros el veterano Pogoria (un barco muy habitual en las aguas malagueñas que combina viajes educacionales con rutas para amantes de la navegación), el Fryderyk Chopin, constituye la segunda opción polaca si hablamos de este tipo de barcos.

Construido en 1992 en los astilleros Dora Shipyard de la localidad Gdansk siguiendo los planos de una goleta de principios del siglo XVIII, este velero de dos mástiles y 55 metros de eslora, desde su botadura, ha navegado siempre con estudiantes.

Adscrito a una escuela canadiense en sus primeros años, y posteriormente gestionada por una universidad privada polaca, en la actualidad, el Fryderyk Chopin, trabaja para una fundación que mantiene la tradición de completar la educación desde la mar. Una circunstancia que nos permitirá seguir viendo a estudiantes aprender nociones de náutica a bordo de este velero atracado en el puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFryderyk Chopin en el muelle número dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de abril de 2016.

Hundido en Tailandia

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de abril de 2016 a las 8:38

En diciembre del pasado año, con el título Noventa y tres escalas, les contaba la historia malacitana de un buque de crucero que durante muchos años frecuentó las aguas del puerto. Tan sólo un par de meses después de escribir aquella columna, los más significativos medios marítimos internacionales anunciaban el extraño hundimiento del barco que se iba a pique bajo el nombre Ocean Dream.

Construido en 1972 en los astilleros italianos Cantieri Navale Del Tirreno & Riuniti por encargo de la compañía P&O Cruises, este buque, que iniciaba su vida de mar con el nombre Spirit of London, muy pronto, y bajo contraseña de la naviera Princess Cruises, saltaría a la fama por ser el coprotagonista de la serie televisiva Vacaciones en el Mar.

Superada aquella etapa y después de navegar con dos nombres diferentes, en 1997, con los colores de la desaparecida compañía Festival Cruceros, este barco, rebautizado como Flamenco, comenzaba una larga carrera que lo convertiría en un muy habitual visitante de las aguas malacitanas.

Vendido tras la bancarrota de Festival Cruceros, el buque comenzaría un extraño baile de nombres y banderas que lo llevarían a navegar desde 2012 como Ocean Dream bajo la contraseña de una compañía china. Sin demasiado éxito en sus itinerarios crucerísticos, el barco, a mediados de 2014 era abandonado por armador en el Golfo de Tailandia, cerca de la localidad de Si Racha. Allí, fondeado a dos millas de la costa y sin tripulación, el 27 de febrero de este año, el Ocean Dream se escoraba de babor para quedar tumbado sobre la mar. Un portalón abierto parece ser la causa del hundimiento de este histórico buque de crucero que visitó en muchas ocasiones el puerto malagueño.

Ocean-Dream-sankOCEAN DREAM tumbado sobre su costado de babor.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de abril de 2016.

Dos días de lluvia

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de marzo de 2016 a las 9:40

Superada la Semana Santa y los sempiternos problemas meteorológicos, hoy les comentaré dos sucesos portuarios relacionados con la lluvia. Y si bien muchas de las operaciones  habituales que se realizan a pie de muelle se ven afectadas cuando las nubes deciden descargar, en algunas ocasiones, el agua caída del cielo ha tomado un protagonismo especial que ha afeado determinados actos más o menos solemnes realizados en los muelles malagueños.

Con motivo de la inauguración del Museo Picasso, el 27 de octubre de 2003, a bordo del buque escuela Juan Sebastian de Elcano, llegaban a Málaga los reyes de España para sellar con su presencia la apertura de esta pinacoteca. Bajo una intensa lluvia, el velero de la Armada española atracaba en el muelle número dos, y la recepción programada en los adoquines portuarios, quedaba cancelada por fuerza mayor.

Varios años más tarde, otro barco de la Armada afrontaba una circunstancia similar. El  20 de marzo de 2008, el transporte de tropas Contramaestre Casado A-01 llegaba a aguas malacitanas para desembarcar a los legionarios del 4º tercio Alejandro Farnesio que, cumpliendo su tradicional cita anual, debían desfilar por las calles en un cortejo procesional. Tras quedar atracado en el muelle 3-A1, el buque, que había cumplimentado toda su maniobra sin la habitual presencia de las tropas cantando en cubierta, debido a una intensa tromba de agua, anulaban la ceremonia de desembarco, y los legionarios, sin poder desfilar tras poner pie en tierra, se subían a unos autobuses para desplazarse a la iglesia de Santo Domingo.

Dos jornadas que ya forman parte de la reciente historia portuaria malacitana y en que la lluvia tomó un muy especial protagonismo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERATransporte de tropas CONTRAMAESTRE CASADO atracando bajo la lluvia.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 29 de marzo de 2016.

Jueves Santo y Viernes Santo sin carga

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de marzo de 2016 a las 8:18

SIGUIENDO lo que ya es una larga tradición en esta página marítima, hoy Martes Santo, les contaré un hecho ocurrido en el puerto malagueño durante la Semana de Pasión. Corría el año 1947, y en Málaga, como en el resto de España, la religión acaparaba todo lo que acontecía entre el Domingo de Ramos y el de Resurrección. Con un gran número de restricciones que hoy día entendemos que nada tienen que ver con el hecho de ser o no creyente, y por supuesto, con la práctica activa de los ritos religiosos, los Jueves y Viernes santos constituían unos días en los que casi todo estaba prohibido.

cartel SS 1947

Cartel de Semana Santa de 1947.

En el ámbito portuario, una de las cosas que, en parte, se veía más afectada por la Semana de Pasión, eran las operaciones de carga y descarga de barcos; un hecho que se hacía mucho más patente si nos referimos a las jornadas del Jueves y Viernes Santo. Con independencia de ser festivos (en el puerto esto nunca ha sido un inconveniente que paralizar totalmente los trabajos de estiba), en los dos días más significativos de esta semana, los trabajadores dedicados a estas labores, realizaban de una forma un tanto anárquica los embarques y desembarques de mercancías. Si existir ningún tipo de normativa fija, los buques de bandera española sí que podían cargar y descargar los Jueves y Viernes santos, mientras que los extranjeros, durante estas jornadas, se veían obligados a tener que paralizar por completo toda su actividad. Y si bien en los trabajos en barcos españoles, que sí se realizaban, siempre existían algunas gratificaciones especiales, en el caso de los buques no patrios, los habituales dineros bajo cuerda nunca llegaron a movilizar los estibadores de la época. Al respecto de esto que les cuento, en abril de 1947 se vivió en el puerto malacitano una desagradable experiencia que requirió la presencia de la policía municipal.

Procedente de Génova y con destino a Gibraltar, en la tarde del miércoles 2 de abril llegaba al puerto malagueño el buque de bandera británica Bassano. Atracado en el muelle cuatro, este barco de la compañía Ellermans Wilson Line, amarraba para cargar 500 sacos de sal y 180 cajas con mercancías variadas. Consignado por la agencia Cabeza, el capitán del mercante, nada más poner pie en tierra, fue informado por su agente de las circunstancias por las que el barco tenía que permanecer sin actividad hasta la mañana del sábado

Bassano-03BASSANO.

Tras celebrarse una reunión con un representante de los estibadores para negociar la posibilidad de que se comenzara la carga, finalmente, el Bassano pasó la noche del Miércoles Santo sin ningún tipo de actividad. A la mañana siguiente, las plumas de popa del mercante británico comenzaron a moverse. Desaconsejado por el consignatario, el capitán del barco había dado la orden de que los 26 tripulantes del buque comenzaran, por su cuenta y riesgo, el embarque de las mercancías que se encontraban depositadas en el muelle cuatro. Sin ningún representante de la Autoridad Portuaria al que se le pudiera informar, el guardamuelles que se encontraba vigilando en la escala del buque, dio aviso a su superior de que el barco inglés estaba trabajando; una circunstancia que ya habían detectado los pocos estibadores que se encontraban en los muelles.

Movilizados los trabajadores malagueños de la carga, en muy pocos minutos, y sin que el barco hubiera podido embarcar nada, comenzaron los problemas que se saldaron con algún que otro golpe y muchos insultos. Paralizada la actividad, al barco acudieron policías municipales además de un representante del Consulado Inglés que intentó mediar en el conflicto.

Calmados los unos y los otros, el Bassano, custodiado por un guaradamuelles y un policía, pasó el Jueves y el Viernes Santo sin actividad, comenzando su carga a primeras horas del sábado 5 de abril.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de marzo de 2016.

Un accidente con suerte

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de marzo de 2016 a las 8:16

Como les he referido en más de una ocasión, resulta verdaderamente extraño que los buques de la compañía Trasmediterránea hayan tenido tan pocos accidentes en el puerto malacitano. Teniendo en cuenta la habitualidad de realizar a diario dos maniobras, una de salida y otra de entrada, el porcentaje de incidencias dignas de destacar, resulta insignificante teniendo en cuenta que esta naviera, y por ende sus barcos, operan en aguas malagueñas desde hace casi cien años.

En junio de 1976, el buque Vicente Puchol, cubría de forma provisional la línea del mar de Alborán. Tras cumplimentar las operaciones de cargas y el embarque de pasajeros, a medio día del martes 29 de junio, el barco dejaba su atraque para iniciar su navegación con destino a Melilla. Liberado de su amarre, el buque, debido a un fallo en su máquina, chocaba de proa contra la esquina del muelle número seis. Aunque desde el puente de mando se había intentado minimizar el impacto echando el ancla de babor, el Vicente Puchol, no pudo evitar la embestida contra el cantil del trasversal de Poniente.

Con el barco parado, los remolcadores Marbella y Torrebermeja, se posicionaban junto al melillero para atracarlo en el muelle del que había partido tan solo unos minutos antes. Ya amarrado, la oficialidad del buque, miembros de la autoridad marítima y un inspector de una aseguradora, revisaban los daños en la proa del Vicente Puchol. Desembarcado todo el pasaje, se iniciaba una reparación de emergencia; una soldadura de una plancha provisional que permitiera, tras una verificación técnica, la navegabilidad del barco.

A última hora de la tarde de ese mismo día, el melillero accidentado recibió la autorización para salir a la mar.

VICENTE PUCHOLVICENTE PUCHOL que chocó contra el muelle seis en junio de 1976.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 15 de marzo de 2016.

Un guiño al pasado

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de marzo de 2016 a las 9:02

Aunque las visitas oficiales de escolares al puerto están temporalmente paralizadas, la pasada semana, un grupo de alumnos del instituto Vicente Espinel (más conocido popularmente como Gaona), cumplimentaron un muy especial recorrido por el recinto portuario malacitano. Tras descubrir el edificio de la Autoridad Portuaria, un gran desconocido para muchos malagueños, algo más de cuarenta escolares de 3º y 4º de la ESO se embarcaron en la golondrina Joven María Segundo para efectuar una travesía que les permitió, además de ver los muelles desde la mar, salir a navegar por la bahía.

Organizada esta actividad como un premio para significar a los más destacados alumnos en la elaboración de una serie de trabajos con motivo del día de Andalucía, el instituto de la calle Gaona, además, ha querido realizar un significativo guiño a su pasado marítimo. Heredero de lo que fue el Real Colegio Náutico de San Telmo, este centro educativo, entre los años 1847 y 1924 impartió enseñanzas náuticas; un hecho que muchos malagueños pudieron descubrir hace no demasiados meses cuando el instituto Vicente Espinel organizó una exposición denominada Gaona y el mar.

Con estos antecedentes, y con la más que probable posibilidad de retomar en breve la actividad docente en temas relacionados con el mundo de la mar y los barcos, los alumnos que hace unos días visitaron el puerto y salieron a navegar, constituyen un vínculo entre el pasado y el presente de este centro educativo.

Y aunque muy probablemente ninguno de los estudiantes que participaron en esta actividad desarrolle una vocación marítima, lo que sí está claro, es que el instituto Vicente Espinel, o si lo prefieren, Gaona, vuelve a mirar a la mar.

IMG_0761Alumnos de Gaona desembarcando de la golondrina JOVEN MARIA SEGUNDO.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de marzo de 2016.

Un atraque inesperado

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de marzo de 2016 a las 8:17

Aunque les parezca un tanto extraño, aún existen buques de carga que en sus rutas comerciales permiten el embarque de un reducido número de pasajeros. Esta circunstancia, que sustenta por todo el mundo a un considerable número de clubes de viajeros que, por ocio, navegan en cargueros, hasta no hace demasiados años constituía una forma muy habitual de viajar.

Al hilo de esto que les cuento, hoy les referiré la escala de un buque mixto que llegó al puerto malacitano en noviembre de 1964 cumplimentando una visita inesperada. Bajo la contraseña de la compañía noruega Wilhelmsen Line, el martes 24 de noviembre, atracaba en el muelle número uno la motonave Tourcoing. Construido en 1947 en los astilleros suecos Kockums M.V., este buque, que heredaba el nombre de un anterior barco de la misma naviera hundido en 1942 durante la Segunda Guerra Mundial, era un carguero de 152 metros de eslora y 6.780 toneladas de registro bruto que, con posibilidad de transportar carga refrigerada, también podía embarcar a un máximo de 12 pasajeros.

Realizando una larga ruta denominada Far East Service, el Tourcoing, que saliendo desde Oslo y tras efectuar 22 escalas, tenía como destino final la localidad japonesa de Yokohama, procedente de Lisboa y teniendo a Barcelona como próximo puerto de amarre, cumplimentó un atraque de algo menos de dos días en aguas malacitanas.

Y mientras el buque cargaba las mercancías que le esperaban en Málaga, los 9 pasajeros que viajaban a bordo salieron para realizar una rápida visita turística. Un recorrido que siempre estaba supeditado a las operaciones del buque que, una vez completada su carga, salía sin esperar a los viajeros que no hubieran regresado a tiempo.

Tourcoing-03Mercante noruego TOURCOING que atracó en noviembre de 1964.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 1 de marzo de 2016.

El MUSTELA

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de febrero de 2016 a las 8:22

En la década de 1860, el Mustela fue uno de los más conocidos veleros que operaron en el puerto malacitano. Propiedad un marino holandés apellidado Daaf (no está muy claro si éste era su nombre de pila o su apellido), este barco, durante unos años navegó de forma regular entre Málaga y Gibraltar.

Pero con independencia de esta circunstancia, lo más destacado de aquel barco lo constituía su muy especial forma; una estructura habitual en los mares del Norte de Europa nada frecuente en las cálidas aguas del Mediterráneo.

El Mustela, que aludía con su nombre a la denominación latina del armiño, uno de los más significativos miembros de la fauna de los Países Bajos, era un típico barco de carga holandés; un velero de un solo mástil con botalón donde se aparejaban una gran vela cangreja y uno o dos foques. Y aunque estas características eran muy parecidas a la de los místicos, las naves autóctonas de la cuenca Mediterránea, la más significativa peculiaridad de este barco (quizás esto lo hizo tan popular al ser tan diferente al resto de los buques que operaban en aguas malagueñas), eran las dos grandes planchas de madera que iban situadas sobre sus costados en el centro de su eslora. Estas piezas, que técnicamente se denominan orzas de deriva, son unos estabilizadores que este tipo de veleros, con el fondo plano, llevaban para mejorar su navegabilidad.

Realizando una salida fija todos los lunes con destino a Gibraltar, el Mustela, que además de carga podía embarcar a algunos pasajeros, navegó durante al menos diez años por las costas malagueñas adquiriendo una muy especial popularidad; un hecho, fruto sin duda de sus muy especiales formas que lo convertían en un velero diferente.

CIMG2696.1Réplica de un velero holandés similaer al MUSTELA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 23 de febrero de 2016.

Cristales rotos

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de febrero de 2016 a las 8:28

Las averías de todo tipo y los pequeños accidentes, constituyen una constante en cualquier barco que esté en activo. Particularizando en los buques de crucero, en la mayoría de los casos, estos incidentes pasan inadvertidos para los pasajeros, aunque en determinados ocasiones, el turista que viaja a bordo de uno de estos barcos sí que sufre directamente las complicaciones de cualquiera de estos problemas.

Adelantando un día su previsión de llegada, el 24 de noviembre de 2015, el buque Tere Moana atracaba en el muelle número dos. Procedente de Motril y con destino a Gibraltar, este barco de 3.500 toneladas de registro bruto, 100 metros de eslora y una capacidad máxima para 88 pasajeros repartidos en 44 camarotes (todos ellos con ventanas exteriores salvo ocho que disponen de un pequeño balcón), amarraba en aguas malacitanas tras haber sufrido un golpe de mar. Sin demasiados daños a la vista, quizás, lo más aparatoso de aquel incidente se podía apreciar en dos de los cristales que cubrían las ventanas de uno de sus camarotes en la cubierta número cuatro en la banda de estribor. Con un portillo cubierto por una plancha de madera, y otro mostrando significativas grietas en un cristal que aun se mantenía intacto, aquella rotura, de haber estado ocupados esos dos camarotes (desconozco si lo estaban o no), habría significado el inmediato realojo de sus habitantes a otro, amén de alguna que otra contraprestación para evitar cualquier tipo de reclamación.

Un leve incidente ocurrido a pequeño barco que originalmente fue clasificado en 1999, el año de su construcción, como un yatch-cruise, y que hoy, además de realizar viajes por ríos, navega en itinerarios crucerísticos por mar abierto.

Tere Moana 25-XI-159Daños en las ventanas de los camarores del TERE MOANA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de febrero de 2016.

Tres días de espera

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de febrero de 2016 a las 8:30

Procedente de Marsella y con destino a Londres, el siete de noviembre de 1935 atracaba en el puerto de Málaga el mercante de bandera inglesa City of Lancaster. Transportando diversas mercancías, este buque de la compañía Ellerman Lines Ltd. de Liverpool, llegaba de arribaba con un cadáver a bordo. Tras quedar amarrado en el muelle número cuatro a media mañana, el consignatario del barco comenzaba una serie de gestiones encaminadas al desembarco del fallecido; unos complejos trámites que se prolongaron más de lo deseado.

Varios días después de haber salido de Marsella, el ayudante de cocina, un marinero de 38 años de origen australiano, aparecía sin vida en su camarote. Tras comprobarse el deceso, el buque ponía rumbo a Málaga, lugar designado por naviera propietaria del barco para gestionar los trámites de la muerte y el desembarco del fallecido.

Con la presencia a bordo de dos funcionarios sanitarios, amén del consignatario y un representante del gobierno británico que, además de cumplir su misión diplomática sirvió como intérprete, la policía, que también acudió al City of Lancaster, decidió tomar una declaración a todos los tripulantes del buque; unas entrevistas que se realizaron al día siguiente de la llegada del barco a puerto.

Formalizado aquel trámite no demasiado habitual, las gestiones para desembarcar al cadáver se fueron alargando, y el buque, dos días después de su atraque aún mantenía a su tripulante muerto a bordo. Finalmente, en la mañana del domingo 10 de noviembre, el marinero fallecido fue desembarcado del City of Lancaster para, por carretera, ser llevado a Gibraltar. Mientras esto ocurría, el buque de la Ellerman Lines dejaba Málaga con destino a Londres.

City_of_Lancaster-1924CITY OF LANCASTER que trajo al puerto a un tripulante muerto de 1935.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de febrero de 2016.

Sólo dos escalas

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de febrero de 2016 a las 9:53

Hoy les contaré la breve historia malagueña de un barco de pasaje muy famoso. Construido en los astilleros genoveses Ansaldo por encargo de la naviera Italian Line, el Leonardo da Vinci, en junio de 1960, iniciaba su vida de mar cubriendo la línea regular entre Génova y Nueva York. Sustituyendo al afamado Andrea Doria que se hundía tras un grave accidente en el año 1956, el Leonardo, manteniendo la tradición de los más reputados barcos de pasaje italianos, dejaba la ruta trasatlántica en 1965 para navegar como un buque de crucero.

Con el principal inconveniente de su acomodación en tres clases, que fue reestructurada en una única modalidad de pasaje, el Leonardo da Vinci, comenzó su nueva vida de barco turístico realizando grandes viajes. Cumplimentando su primera gran ruta, y ya con su casco de color blanco (mientras navegó en línea regular lo llevaba pintado de negro), el 7 de abril de 1966, dentro de un crucero de 42 días con inicio y final en Nueva York, el barco de la Italian Line llegó a Málaga. Con 531 pasajeros a su bordo, el Leonardo da Vinci, realizó fondeado en la bahía su primera visita malagueña; una escala de siete horas que se prolongó entre las ocho de la mañana y las tres de la tarde.

Varios meses después, en concreto el 14 de octubre, el Leonardo volvió a Málaga. Cumplimentando una ruta denominada Crucero de Gran Gala, un viaje de 32 días con escalas en 17 puertos de ocho países diferentes, el buque italiano que traía 560 pasajeros, la gran mayoría de ellos de nacionalidad norteamericana, quedó fondeado en la bahía permaneciendo en aguas malacitanas durante once horas. Tras aquellas dos visitas, el afamado Leonardo da Vinci nunca más regresó a Málaga.

Leonardo da Vinci-08LEONARDO DA VINCI que sólo visitó Málaga en dos ocasiones.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de febrero de 2016.

200 metros de atraque

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de enero de 2016 a las 8:54

El miércoles 8 de septiembre de 1965, el puerto vivió una muy significativa jornada. Realizando un viaje trasatlántico que desde Nueva Orleans lo traía a Viejo Continente, el carguero de bandera liberiana World Chieftain llegaba por primera vez a Málaga para descargar 7.000 toneladas de maíz. Integrado en la flota del armador griego Stavros S. Niarchos, reconocido competidor de afamado naviero Aristóteles Onassis, el buque se posicionaba en el muelle número uno, constituyendo aquel amarre, uno de los más importantes que hasta la fecha se habían realizado en ese atraque.

Pero con independencia de esta llegada, que además, era la primera que realizaba al puerto malagueño un barco de Niarchos, lo más destacado de esta visita se centra en la curiosa historia de este buque.

Construido en 1943 en los astilleros Sun Shipbuilding Company de Pensilvania por encargo del gobierno de los Estados Unidos, este buque tanque iniciaba su vida de mar como Missionary Ridge. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, en 1947, el barco pasaba a manos de una de las compañías de Stavros S. Niarchos que, tras mantener su original denominación, lo rebautizaba en 1956 como World Traveller. Reformado y alargado 31 metros, este petrolero de construcción militar se transformaba tres años más tarde en un granelero de 191 metros; un significativo hecho que se complementaba con su nuevo nombre World Chieftain.

Finalizada su descarga malagueña de maíz, aquel buque, que durante una semana había ocupado algo más de 200 metros de atraque en el muelle número uno, siguió su ruta. Una destacada estancia de un barco que, tras navegar con cuatro nombres más, en 1977 era desguazado en el puerto taiwanés de Kaohsiung.

24-1-2016 17.1.30 1Carguero WORLD CHIEFTAIN que atracó en el muelle uno en septiembre de 1965.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de enero de 2016.

Cargado y descargado

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de enero de 2016 a las 8:31

Desde siempre, teóricamente, los estudios de estabilidad a la hora de realizar la cargar un barco, han conformado una de las inspecciones previas imprescindibles para poder salir a la mar. Con el fin de que la estiba de todas las mercancías sea la correcta, las autoridades de puerto certifican esta circunstancia; un hecho que en determinadas ocasiones puede complicar o retrasar los planes de navegación.

Tras este comentario, hoy les contaré qué le ocurrió al vapor de bandera francesa Anatolie en su escala malagueña de febrero de 1913. Integrado en la flota de la naviera gala Compagnie de Navigation Paquet, este buque construido en 1884, cubría por aquellos años una línea regular entre Marsella y diferentes puertos del Norte de África.

Después haber cumplimentado dos viajes redondos en el mes de enero, el Anatolie, que se encontraba en Orán, recibió la orden de atracar en Málaga para cargar 300 toneles de aceite con destino a Marsella.

Amarrado en el muelle número cuatro en la mañana del 20 de enero, ese mismo día se inicia el embarque de los toneles malagueños. Con parte de las bodegas ocupadas por otras mercancías, a mitad de la operación, el vapor francés empezó a mostrar una significativa escora hacia su banda de estribor. Paralizada la carga y con el buque inclinado hacia el lado donde se encontraba atracado, los toneles ya estibados tuvieron que ser desembarcados, y el Anatolie, además, tuvo que reestructurar parte de las mercancías que desde Orán venían posicionada en sus bodegas.

Aquella operativa, que proporcionó a los estibadores malagueños unos jugosos jornales, se prolongó durante una semana, momento en el que finalmente el Anatolie pudo seguir su viaje a Marsella.

AnatolieVapor de bandera francesa ANATOLIE.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de enero de 2016.

Quince golpes

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de enero de 2016 a las 9:06

En la madrugada del 17 de enero de 1963, con un moderado temporal de Levante, atracaba en el muelle número siete el mercante de bandera inglesa Delphic. Luciendo la contraseña de la compañía británica Shaw Savill and Albion, este mercante con posibilidad de transportar mercancía refrigerada, llegaba al puerto malacitano para embarcar 24 toneladas de carga general.

Cubriendo una línea regular entre diferentes puertos de las islas británicas y Australia, el Delphic, de 173 metros de eslora y 10.690 toneladas de registro, tras fondear su ancla de estribor, quedaba atracado en el muelle siete, teniendo reforzar su amarre mientras realizaba la carga.

Varias horas más tarde, y ya con un intenso temporal fuera de la bocana, el mercante inglés, que había intentado desatracar por sus propios medios, pedía ayuda al Tavira, el remolcador que por aquellos años operaba en el puerto malagueño.

Con el cabo de remolque hecho firme a popa, el Delphic empezó a cobrar el fondeo, y el ancla del buque comenzó a garrear; o lo que es lo mismo, a resbalar por el fondo donde debía estar fijada. Ante aquella situación, y mientras el Tavira tiraba del barco, la proa del mercante golpeó contra el cantil del muelle. Con el remolcador maniobrando para minimizar los daños, el Delphic, antes que quedar nuevamente atracado impactó quince veces contra el muelle número siete; una circunstancia le produjo una vía de agua.

A primeras hora de la tarde de ese mismo día, ya con el temporal amainado, el buque accidentado auxiliado por Tavira y el remolcador Dracante que se encontraba en el puerto, quedaba atracado en el muelle cuatro donde durante tres días estuvo reparando a flote la avería producida por los impactos.

Delphic-19Mercante DELPHIC accidentado en el puerto en enero de 1963.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de enero de 2016.

El barco de 2015

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de enero de 2016 a las 9:15

Siguiendo con una tradición que ya ha superado la década, hoy, en esta primera columna del nuevo año, le hablaré del que en mi opinión ha sido el barco más destacado en 2015 las aguas del puerto Málaga.

Frente a determinadas operativas de carga y descarga, escalas de superyates o estancias de significativos veleros, 2015 pasará a la historia marítima malacitana como el año de la llegada del buque de crucero más grande del mundo.

Realizando un viaje de posicionamiento trasatlántico que lo traía por primera vez a Europa, el 29 de abril atracaba en el muelle Norte de la estación marítima de Levante el Allure of the Seas. Con un certificado oficial de la NASA que lo acredita como el mayor barco turístico construido hasta la fecha (su gemelo el Oasis of the Seas llegado en 2014 es cinco centímetros más pequeño), el buque de Royal Caribbean amarraba en Málaga mostrando unas apabullantes cifras. Unos números que pasan por sus 2.704 camarotes que pueden albergar a algo más de 6.000 pasajeros, 16 cubiertas, siete villas temáticas o sus 12.000 plantas y 7.000 obras de arte exclusivas; unos guarismos que convierten a este super barco en una verdadera revolución dentro de la industria crucerística internacional.

Pero con independencia de esto, y sin olvidar su segunda visita de octubre, lo más destacado de las dos escalas malacitanas del Allure of the Seas fue su enorme repercusión ciudadana. Superando con creces la expectación que el Queen Mary 2 provocó en su primera visita en junio de 2004, el buque de Royal Caribbean congregó en sus respectivas salidas a miles de malagueños; un hecho nada habitual que convierte al Allure of the Seas en buque más significativo llegado a Málaga en 2015.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAALLURE OF THE SEAS en su primera escala europea en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de enero de 2016.