Una visita fugaz

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de agosto de 2013 a las 12:16

Hace algo más de dos semanas, en concreto el domingo 11 de agosto, el bergantín de dos mástiles La Grace, atracaba a última hora de la tarde en el muelle número uno.

Adscrito a una asociación cívica de nacionalidad checa que lleva el mismo nombre del barco, este velero de 23 metros de eslora, desde 2010, realiza viajes educacionales y turísticos fundamentalmente por el Mediterráneo.

Construido a finales de 2008 en un astillero egipcio especializado en la fabricación artesanal de buques de madera, esta réplica de un bergantín del siglo XVII, luce igual nombre que el barco que capitaneó el marino checo Augustin Herman; un afamado aventurero que además de trabajar para la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales, fue un renombrado bucanero por las aguas del Caribe.

Navegando bajo pabellón checo, y enarbolando en lo más alto de su palo mayor una bandera pirata, La Grace, adquirió fama internacional en la madrugada del 25 al 26 de octubre de 2012, cuando en la playa de El Cable, frente al puerto marbellí de La Bajandilla, el velero quedaba  encallado.  Tras ser reflotado dos semanas después de su accidente, el bergantín fue llevado al puerto de Sotogrande, donde se iniciaba una reconstrucción que finalizaba a principios del presente mes cuando el barco era oficialmente entregado en Gibraltar a su armador.

Realizando muy probablemente unas pruebas de mar, La Grace, sin previo aviso, entraba por la bocana del puerto malagueño y atracaba en el muelle número uno en la tarde noche del domingo 11 de agosto. Después de ser informado por la policía portuaria de la tarifa que debía cumplimentar por el amarre, el bergantín, que no llevaba izada su bandera pirata, dejaba las aguas malacitanas.

IMG_3292LA GRACE atracando en Málaga el domingo 11 de agosto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (27 de agosto de 2013).

Un barco para alemanes e ingleses

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de agosto de 2013 a las 9:38

Hace unos días, el buque de crucero Quest for Adventure efectuaba su primera visita a Málaga. Bajo la contraseña de la compañía británica Saga Cruises, este barco con capacidad para 446 pasajeros, llegaba al puerto malagueño para iniciar un viaje por el Mediterráneo de 14 noches. Pero con independencia de este hecho, el Quest for Adventure, participa de una serie circunstancias que lo relacionan muy estrechamente con Málaga.

Tras su construcción en los astilleros hamburgueses Howaldtswerke Deutsche Werft en 1981, pocos días después de ser entregado, el Astor (con este nombre era botado), llegaba a aguas malacitanas efectuando un crucero promocional destinado a periodistas especializados en viajes. Una semana después, el buque volvía a atracar en Málaga en su primer itinerario crucerístico con pasajeros.

Después de repetir múltiples escalas en los años siguientes, en 1985, el Astor era rebautizado como Arkona. Manteniendo su fidelidad malagueña, este barco, dedicado casi en exclusividad al mercado alemán, en 2002, nuevamente cambiaba de nombre. Navegando como Astoria (su tercer bautismo), el buque siguió frecuentando Málaga, hasta en que 2010, la compañía inglesa Saga Cruises se hacía cargo de él y lo renombraba como Saga Pearl II.

Reconvertido para pasajeros británicos, y tras sólo efectuar una visita a aguas malacitanas en 2012, el barco considerado como el poseedor de la chimenea más fea del panorama crucerístico internacional, cambiaba de denominación por quinta vez.

Un veterano barco que ha dedicado gran parte de su carrera a dos mercados turísticos muy diferentes (el alemán y el inglés), y que durante muchos años, mantuvo una muy estrecha relación con el puerto de Málaga.

P8150012El QUEST FOR ADVENTURE atracado hace unos días por primera vez en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (20 de agosto de 2013).

La bandera de cortesía

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de agosto de 2013 a las 9:16

Hace tiempo, bajo el titular “Vergonzosa ignorancia”, les contaba cómo un buque de guerra inglés atracado en Málaga, izaba una bandera española con el águila de San Juan. Poco tiempo después, otro barco militar, mostraba una peculiar interpretación de nuestra enseña nacional en la que las dos franjas de color rojo duplicaban el tamaño de la amarilla.

Estos imperdonables errores (al tratarse de buques de guerra, quizás habría que emplear un calificativo mucho más contundente), ocurrieron al llevar a cabo una tradición marítima muy antigua.

Sin ser obligatorio, cualquier barco extranjero que atraca en puertos españoles, por cortesía, muestra en lo más alto de su mástil la bandera nacional. Este hecho, y vuelvo a repetir que no es de obligado cumplimiento, lo ejecutan la totalidad de los  buques que bajo cualquier pabellón llegan a aguas españolas; aunque siempre existen algunas excepciones.

Hace un mes, amarraba en el muelle dos el buque auxiliar de la marina de guerra inglesa Diligence A-132. Este barco que originariamente fue un buque de apoyo para plataformas petrolíferas y que participó como mercante en la guerra de las Malvinas, en 1983, era comprado por el Ministerio de Defensa Británico para trabajar como barco militar multipropósito.

Atracado a primeras horas de la mañana, el Diligence, que visitaba Málaga por primera vez, no puso la bandera de cortesía. Esa misma tarde, la Policía Portuaria y  la Comandancia Naval de Marina, informaban al buque de este hecho; una circunstancia que a la mañana siguiente se solucionaba con el izado de la bandera española. Un nimio detalle que, al tratarse de un buque de guerra, tal vez podría ser calificado con un adjetivo mucho más contundente.

Diligence A-132 13-VII-139Buque DILIGENCE A-132 atracado en Málaga sin la bandera de cortesía.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (13 de agosto de 2013).

De cargadores a estibadores

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de agosto de 2013 a las 9:21

Hace tiempo, les conté cómo estaba estructurada la estiba en Málaga en el siglo XVII. Aquellos trabajadores portuarios divididos en: palanquines, cargadores, descargadores y barqueros, cumplían de una forma rigurosa sus muy específicas misiones, teniendo cada uno de ellos una licencia especial que justificaba sus trabajos y lo que por ellos podían cobrar.

Aquella estricta clasificación laboral, con el paso de los años se fue relajando, y ya, a mediados del siglo XVIII, la acreditación profesional de todos aquellos trabajadores quedó simplificada bajo la denominación de cargadores de muelles.

Manteniendo una licencia común que regulaba sus tareas y  honorarios, y desvinculados de los barqueros, que sin estar agrupados eran contratados por trabajos, los cargadores malagueños, conformaban la mayor parte del censo laboral que a principios del siglo XIX trabajaba en el puerto de Málaga.

Coordinados por una serie de capataces que gestionaban las operaciones de carga y descarga (éstos eran los que pactaban los trabajos con las agencias consignatarias, navieras o particulares), los estibadores del siglo XIX, sin estar oficialmente agrupados, constituían un compacto colectivo profesional con una serie de reglas y normas, no escritas, muy estrictas.

Manteniendo sus tradicionales grupos de trabajo, las collas, y combatiendo el sempiterno intrusismo; una circunstancia que en Málaga, durante muchos años, incluso ya entrado el siglo XX, fue un hecho habitual, los estibadores se empezaron a agrupar de una forma reglada en 1929, año en el que se creaba la Federación Nacional de Entidades Obreras de los Puertos de España, una agrupación que en 1931 ya existió oficialmente en el puerto malagueño.

1053281_537506866309754_1986293314_oDescarga de un barco en Málaga a  principios del siglo XX.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (6 de agosto de 2013).

Por los mares de Asia

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de julio de 2013 a las 9:18

En 1969, los astilleros finlandeses Wärtsilä Turku entregaban a la compañía sueca Johnson Line el buque portacontenedores Axel Johnson. Tras navegar casi veinte años en diferentes rutas comerciales, en 1986, el barco era vendido a la naviera Regency Cruises que, tras rebautizarlo como Regent Sun, planificó su reconversión en un buque de crucero. Renombrado al año siguiente como Italia y sin haber sido reformado, en 1988, el portacontenedores era adquirido por Costa Cruceros que, en los astilleros genoveses  T. Mariotti lo transformaba en un muy especial buque turístico. Matriculado en Nápoles y con el nombre Costa Marina, aquel novedoso barco de turistas iniciaba su carrera recibiendo los más elogiosos comentarios de la prensa crucerística internacional.

Apodado como el barco de la luz por su amplitud de espacios exteriores y por su vistosa popa acristalada, el Costa Marina, en octubre de 1991 visitaba el puerto malagueño por primera vez. Atracado en el muelle número dos, una multitudinaria fiesta a bordo celebró su llegada; una recepción con la que este buque iniciaba una muy larga y estrecha relación con Málaga.

Después de cumplimentar un total de 103 visitas, el 4 de marzo de 2011, el Costa Marina surcaba por última vez las aguas malacitanas. Varios meses más tarde, Costa Cruceros vendía el barco por 40 millones de dólares a una multinacional asiática que lo rebautizaba como Harmony Princess. Tras recibir el nombre Club Harmony en 2012, en la actualidad, y bajo la bandera de las Islas Marshall, este antiguo portacontenedores reconvertido en buque de crucero, realiza diversos itinerarios turísticos por localidades de China, Japón y Rusia saliendo del puerto sur coreano de Busan.

El rebautizado CLUB HARMONY antiguo COSTA MARINA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (30 de julio de 2013).

El VICTORIA

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de julio de 2013 a las 10:33

El domingo 6 de enero de 1974, visitaba por primera vez al puerto de  Málaga el buque Victoria. Tras una larga carrera efectuando viajes en línea regular (con pasaje y carga) entre diversos puertos italianos y Hong-Kong, el Victoria se estrenaba como buque de crucero.

Transferido por su propietario, la naviera Lloyd Triestino, a la compañía transalpina Adriática Line, el barco, sin sufrir ningún tipo de transformación, iniciaba una nueva vida turística presentando un ambicioso programa de viajes por Mediterráneo.

Sin perder sus dos clases originales (290 pasajeros en primera y 141 en clase turista), y manteniendo su rica decoración interior, el Victoria entre abril de 1974 y enero de 1975 efectuó cinco viajes. Con inicio y final en Génova, aquellos recorridos hicieron escala en los puertos de: Palma de Mallorca, Cádiz, Funchal, Las Palmas, Casablanca, Tánger y Málaga.

Ya con el León de San Marcos en su chimenea (el logotipo de la compañía Adriática), en 1975, el Victoria efectuó seis itinerarios de 13 días en los que Málaga estaba incluida. Un número de escalas que al año siguiente ascendió a 19.

Tras aquellas tres exitosas temporadas, para 1977, Adriática Line programó 17 viajes turísticos por mar, aunque finalmente, el Victoria sólo efectuó cinco cruceros.

Teniendo como destino el desguace, aquel buque construido en 1953 en los astilleros Cantieri Riuniti dell’Adriatico, fue comprado por la organización cristiana Youth With A Mission que lo reconvirtió en un buque hospital. Asignado a una división de esta organización denominada Mercy Ship y rebautizado como Anastasis, el antiguo Victoria, en uno de sus múltiples viajes solidarios regresaba al puerto malagueño en octubre de 2003.

Cartel anunciador del VICTORIA como buque de crucero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (23 de julio de 2013).

El barco de San Telmo

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de julio de 2013 a las 10:17

Aunque las procesiones que congregan a los fieles de la Virgen del Carmen, ya sea por tierra o por mar, constituyen los más importantes cortejos de gentes relacionadas con el ámbito marítimo, hubo una época, en que otras personas, no vinculadas directamente a esta advocación pero muy relacionadas con el mundo de la mar y los barcos, también salieron desfilando por las calles de Málaga.

Tras constituirse el  Real Colegio Náutico de San Telmo en 1787, y después de quedar perfectamente organizada toda su compleja infraestructura, los alumnos de lo que podríamos denominar como la primera facultad universitaria que existió en Málaga, salían a la calle acompañando a las diferentes procesiones religiosas que por entonces recorrían la ciudad.

Ataviados con sus uniformes de gala y acompañados por sus profesores, los colegiales de número y los porcionistas (así se denominaban los alumnos que cursaban sus estudios en esta institución), participaron en calidad de acompañantes en los más significativos eventos religiosos que hasta 1849, fecha en la que el colegio dejó de existir, se sucedieron en Málaga.

Y aunque la presencia de los santelmistas siempre llamaba la atención, mucho más lo hacía el carro en el que los alumnos de la escuela de náutica transportaban el barco (una embarcación de casi tres metros de eslora aparejada como corbeta) con el que estos jóvenes aspirantes a marinos aprendían las artes de la navegación.

Un barco que aun hoy se conserva, y que, además de constituir la gran joya de la historia marítima malagueña, durante 62 años, el tiempo en el que este colegio de náutica estuvo en la ciudad, fue un fiel protagonista en todos los actos religiosos acaecidos en las calles de Málaga.

Corbeta didáctica del Real Colegio Náutico de San Telmo de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (16 de julio de 2013).

‘El Belfo’

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de julio de 2013 a las 8:50

Desde siempre, los apodos o motes han sido una constante en el día a día de cualquier puerto. Aludiendo a algún defecto físico o característica destacada de las personas que lo reciben, estas denominaciones, en muchos casos, han eclipsado por completo el verdadero nombre y apellidos de los  sujetos a los que alguien en algún momento los rebautizó con un determinado sobrenombre.

Y aunque la historia portuaria malagueña está repleta de muchos y  muy variados apodos, quizás, de entre todos ellos, destaque uno en especial.  Un mote que, empleando una palabra excesivamente literaria y que hoy está prácticamente en desuso, acompañó a un curioso trabajador portuario allá por la década de 1920.

De origen argelino, Nicolás  Martinet (existe alguna  reseña que lo  apellida como Martínez), desembarcaba en el puerto malacitano a mediados de 1922. Teniendo como lenguas maternas el árabe y el francés, y hablando también algo de español, tras haber trabajado en diversos puertos del Norte de África, este mestizo se aposentó en Málaga para desempeñar una peculiar actividad portuaria.

Convertido en lo que hoy muy bien podríamos denominar como un agente comercial libre, Nicolás, durante años, sirvió como intermediario para todo tipo de gestiones a pie de muelle. Trabajando de intérprete o viajando como representante eventual de algunas empresas consignatarias de la época, aquel joven argelino, pronto se convirtió en alguien muy conocido en el ambiente del puerto, y por ende, le llegó su mote.

Atendiendo a una muy especial fisonomía facial, debido sin duda a su mestizaje, Nicolás, lucía un abultado labio inferior; una circunstancia que llevó a  los portuarios malagueños a apodarlo como ‘El belfo’.

Vista del puerto en la década de los años 20.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (9 de julio de 2013).

Nueva imagen

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de julio de 2013 a las 7:31

El 7 de enero de 2006, coincidían en el puerto los ferries Ciudad de Valencia y Ciudad de Salamanca. Aquella curiosa circunstancia, además de permitirnos ver juntos a dos buques gemelos (ambos fueron los últimos ferries  de la Clase Canguro gestionados por Trasmediterránea), sirvió como presentación oficial  en Málaga de los nuevos colores de esta veterana naviera tras ser comprada por el grupo empresarial Acciona.

Manteniendo su casco en blanco, el Ciudad de Valencia, mostraba en sus costados una de franja roja que, en la mitad de la eslora del barco, se interrumpía para dejar paso a un logotipo que causó un verdadero revuelo en el mundo marítimo nacional e internacional.

Acompañando a la hoja de encina seña de identidad de este grupo empresarial, aparecía el nombre Acciona, y bajo éste, en un tamaño mucho menor, se mostraba la marca   Trasmediterránea.

Aquella circunstancia, que para muchos significó la total pérdida de identidad de una de las más importantes navieras del panorama marítimo español, pronto quedó en el olvido, y los buques de Acciona Trasmediterránea continuaron navegando luciendo su nueva contraseña.

Hace unos días, realizando la rotación que esta compañía efectúa todos los lunes (en esta el Melillero titular es sustituido por otro buque), el Sorolla llegaba al puerto mostrando una significativa novedad.

Debido a un cambio de identidad corporativa, aquel logotipo que tanto dio que hablar, venía cambiado. Perdiendo protagonismo la hoja de encina y la marca Acciona, el nombre Trasmediterránea volvía a destacar sobre el casco de este barco.

Una nueva imagen que poco a poco se extenderá a todos los buques de la flota de esta compañía, y que recupera el nombre de una naviera histórica.

Nuevo logotipo sobre el casco del buque SOROLLA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (2 de julio de 2013).

‘Shopping Center’

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de junio de 2013 a las 12:26

Por mucho que se empeñen unos y otros, lo que ofrece el centro comercial Muelle Uno, ni por asomo  está ideado para los miles de turistas que llegan a Málaga en barco. Ofertar ropas de marca, artículos de regalo (que no souvenirs) o gastronomía no autóctona, resulta algo verdaderamente absurdo. Y lo es, por el simple hecho de que todo eso y mucho más, ya lo tienen los pasajeros en los buques en los que pasan sus vacaciones en el mar.

Y como esto que les digo podría parecer una opinión muy personal, les contaré una circunstancia muy esclarecedora que refleja el nulo interés que, para los turistas de barco, despierta este centro comercial.

Los pasajeros de cualquier buque de crucero que atraca en los muelles Norte o Sur de la estación marítima de Levante, necesitan de un autobús lanzadera, ya sea público o privado, para poder llegar al centro de la ciudad.  Los días en los que no hay barcos turísticos atracados en el muelle del Palmeral, estos autobuses circulan por el interior del puerto, y en las inmediaciones del centro comercial  Muelle Uno, realizan unas paradas obligatorias que oscilan entre 2 y 4 minutos.

Tras quedar estacionado el bus en alguna de estas paradas, su conductor, en un inglés más o menos ortodoxo y a la voz de “shopping center” (centro comercial), informa a los pasajeros que durante varios minutos hay que quedarse allí, y que el final del trayecto está en las columnas del puerto, o lo que es lo mismo, en el centro de la ciudad. Muy pocos turistas de barco, por no decir ninguno, desde que se han establecido estas paradas, han subido o bajado en ellas, un hecho muy significativo que demuestra un escaso interés por visitar algo que ya tienen en sus respectivos buques de crucero.

Parada de autobús cerca del centro comercial Muelle Uno.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (25 de junio de 2013).

El MILENIUM TRES

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de junio de 2013 a las 7:48

El 27 de noviembre de 2006, el puerto se vistió de gala. Con motivo de la presentación oficial del catamarán rápido de Acciona Trasmediterránea Milenium Tres, un variado número de autoridades (además de las malagueñas encabezadas por el alcalde, estaba el presidente la naviera y la que por entonces era ministra de Fomento), asistieron al acto.

Tras finalizar aquel evento que se volvió a repetir en el puerto de Melilla, dos días después, el Milenium Tres comenzaba a operar en la línea regular de alta velocidad que Acciona Trasmediterránea gestiona todos los veranos en Málaga desde 2002.

Heredero de los ferries Alcantara y Almudaina, los dos monocascos que iniciaron la ruta rápida en el Mar de Alborán, el Milenium Tres, llegaba al puerto malacitano recién salido de los astilleros australianos Incat.

Tras efectuar un viaje de posicionamiento de 12.000 millas y 20 días de duración en el que se realizaron cinco escalas para cargar combustible y víveres, el catamarán, tras pasar por Algeciras, llegaba al puerto malagueño en la mañana del 25 de noviembre de 2006.

Una vez terminadas todas las presentaciones, el Milenium Tres comenzó a navegar entre los puertos de Málaga y Melilla en la jornada del miércoles 29 de noviembre, cubriendo desde aquella fecha y hasta finales de aquel año la línea veraniega de alta velocidad.

Después de cumplimentar la campaña de 2007 e iniciar la de 2008, en julio de ese año, sus mejores capacidades técnicas (en especial su rampa autoportante de popa), lo llevaron a Algeciras. Tras cubrir durante unos años la ruta rápida del Estrecho, hace unos días, el Milenium Tres, de una forma provisional, regresaba a Málaga, el puerto que lo vio iniciar su vida de mar.

MILENIUM TRES atracando en Málaga en 2007.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (18 de junio de 2013).

El AMERIKANIS

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de junio de 2013 a las 13:09

El 18 de septiembre de 1996, atracaba en el muelle número dos el buque de crucero Amerikanis. Realizando una breve escala que apenas lo tuvo en Málaga 65 minutos, éste barco, viajaba con destino al puerto griego de Eleusis para quedar amarrado a la espera de ser vendido para el desguace. Construido en los astilleros Harland & Wolff de Belfast entre los años 1951 y  1952, y bautizado como Kenya Castle para la naviera británica Union-Caslte Line, este barco de 17.041 toneladas de registro bruto y capacidad para 526 pasajeros en clase única, inauguraba su carrera en la mar efectuando un crucero turístico de dos semanas que lo traía al puerto malagueño el 16 de marzo de 1952.

Después cubrir durante muchos años diversas rutas (con pasajeros y posibilidad carga) entre diferentes puertos del Reino Unido y África, en 1967, la naviera de origen griego Chandris compraba el barco. Tras sufrir una significativa reforma, y después de ser rebautizado como Amerikanis, el barco, que inicialmente pretendía establecer una línea regular de pasaje entre El Pireo y Nueva York, comenzaba a operar en exclusividad como buque turístico en el año 1970.

Combinando itinerarios en la Bahamas y Europa fundamentalmente, el Amerikanis visitaba por primera vez el puerto de Málaga en mayo de 1979, regresando nuevamente a aguas malacitanas, una vez en 1995 y tres en 1996.

Tras permanecer algo más de cuatro años parado en Grecia, el Amerikanis, en 2001 viajaba a la India para ser desguazado en las playas de Alang. Un verdadero clásico que sin haber frecuentado mucho las aguas malagueñas, sí estuvo presente en los dos más significativos hechos de sus 44 años de vida; su viaje inaugural y su último viaje comercial.

AMERIKANIS

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (11 de junio de 2013).

Reyes ‘El Moreno’

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de junio de 2013 a las 18:07

Aunque a principios de 1940 el tráfico portuario malagueño estaba bastante restablecido, las duras condiciones vividas en los años de la Guerra Civil, aun eran patentes en el día a día del puerto. La estiba, quizás el colectivo más perjudicado por el conflicto, en aquel año 1940, experimentó un importante cambio. Con las collas de estibadores muy mermadas, los responsables de la carga y descarga de barcos iniciaron un reclutamiento general de trabajadores. Tras ser seleccionados los jornaleros portuarios más habituales (por aquellos años era frecuente contratar a braceros para una sola jornada), las collas  de estibadores se fueron completando, y éste colectivo volvió a trabajar en unas condiciones muy similares a las que existieron antes de la Guerra.

De entre todos los trabajadores contratados, uno de ellos, llegó al puerto sin ninguna experiencia y con una importante carta de recomendación bajo el brazo. Fruto del matrimonio de un militar destinado en Melilla y una joven marroquí, con apenas 17 años, Reyes Fernández se incorporaba a una de las collas de estibadores malagueños a finales de febrero de 1940.

Rechazado por sus compañeros desde su primer día de trabajo, Reyes fue asignado al grupo de ‘El mellao’ (éste era el apodo del capataz del la colla), comenzando así una muy breve y accidentada vida portuaria.

Tras ser rebautizado como ‘El moreno’, debido sin duda al tono oscuro de su piel, Reyes, después de unos días en los muelles, iniciaba su segunda semana laboral con dos dedos de su mano derecha rotos. Trabajando a duras penas, un desafortunado accidente lo mandaba al hospital contusionado y con varias costillas fracturadas. Una vez recuperado, ‘El moreno’ nunca más volvió al puerto.

Estibadores cargando un barco en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (4 de junio de 2013).

La barcaza antillana

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de mayo de 2013 a las 9:03

El 27 de diciembre de 2012, procedente de la localidad mauritana de Nouadhidou, llegaba al puerto de Málaga el remolcador Felis. Con apenas 277 toneladas de registro bruto y 31 metros de eslora, este buque abanderado en San Vicente y las Granadinas construido en 1972, traía a remolque a la barcaza Ans, una plataforma flotante multipropósito de 677 toneladas que venía a reparar.

Tras quedar amarrados ambos en el muelle número seis, varios días después de su llegada, el remolcador  ponía rumbo a la ciudad portuaria holandesa de Ijmuiden, quedando la barcaza a la espera de entrar el en dique flotante de Mario López.

Matriculada en Basseterre, capital de la exótica isla antillana de San Cristóbal y Nieves, la barcaza Ans, propiedad de una empresa de origen holandés dedicada a suministrar embarcaciones para diversos trabajos marinos, llegaba a aguas malacitanas para realizar una serie de reparaciones en seco y a flote.

Tras permanecer varias semanas amarrada en el muelle seis, el 14 de enero, la barcaza, con la ayuda de los dos remolcadores malagueños de la Clase H,  finalmente entraba en el dique flotante. Cumplimentados todos sus trabajos en seco, el 11 de febrero, la plataforma regresaba al muelle seis donde se culminaba su reparación a flote.

Una vez lista y con la intención de navegar remolcada hasta Italia, la barcaza Ans, desde mediados de marzo permanece a la espera de dejar las aguas malagueñas; una circunstancia que se está retrasando y que ya ha motivado, en varias ocasiones, el tener que moverla para facilitar así el tráfico comercial de buques en el muelle seis.

Una historia aun sin final que podría mantener a esta plataforma de matrícula antillana muchos meses en el puerto de Málaga.

Barcaza ANS atracada en el muelle seis tras su reparación.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (28 de mayo de 2013).

El barco del Cisne

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de mayo de 2013 a las 9:00

Aunque la tendencia actual en la industria de los viajes turísticos por mar se centra fundamentalmente en los hoteles flotantes, afortunadamente, aun se mantienen activos muchos buques de crucero nada parecidos a los superbarcos que estamos acostumbrados a ver con miles de pasajeros y tripulantes a bordo.

Uno de estos buques, que muy bien podríamos denominar como clásicos, es el Minerva; un pequeño barco turístico al que le une una muy estrecha relación con el puerto de Málaga.

Construido a partir del casco de un buque de investigación que, la desaparición de la Unión Soviética dejó inacabado en un astillero Ucraniano, este barco, tras ser adquirido y reconvertido en un buque de crucero para la naviera Swan Hellenic, en junio de 1996 iniciaba su carrera con el nombre de Minerva.

Realizando uno de sus primeros viajes, en agosto de ese mismo año, el Minerva se estrenaba en Málaga. Con  12.449 toneladas de registro bruto, 133 metros de eslora y una capacidad  máxima para 350 pasajeros, este buque, completaba nueve escalas  malagueñas hasta mediados de 2003, año en el que era rebautizado como Saga Pearl.

Después de efectuar cuatro visitas bajo los colores de la compañía Saga  y cambiar su  nombre en varias ocasiones, en 2007, el buque volvía a navegar como Minerva, regresando a Málaga 2008.

Convertido en un habitual, y manteniendo varias escalas al año, en 2012, tras sufrir una millonaria reforma en la que se le añadieron balcones y se reestructuraron algunos de sus camarotes y lugares comunes, el Minerva volvía a los muelles malagueños.

Un verdadero clásico conocido internacionalmente por su elegante cisne blanco pintado en su chimenea que, desde que comenzó a navegar, ha sido un fiel visitante del puerto de Málaga.

MINERVA atracado en el muelle número dos del puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (21 de mayo de 2013).

Dos supervivientes

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de mayo de 2013 a las 8:13

Cuando a finales de 2013 o a principios de 2014, aparezca el habitual resumen portuario del año recién terminado, una de las reseñas de importancia, debería aludir a la presencia  en  aguas malacitanas de la patrullera de la Armada española Medas P-26.

Empleando la muy antigua y tradicional terminología de las entradas y salidas a puerto de cualquier buque de guerra, el Medas,  “procedente de la mar y con destino a la mar”, realizaba una breve escala en Málaga los pasados días 23 y 24 de abril. Abarloado a su hermano gemelo el Tagomago P-22 (la patrullera que tiene en el puerto malagueño su base de operaciones), durante unas cuantas horas, ambos barcos mostraron una singular imagen. Una instantánea de dos de los tres supervivientes de una clase a punto de desaparecer.

Adscritos al Plan General de la Armada de 1977, un ambicioso proyecto que tendría como resultado la fabricación por parte de la Empresa Nacional Bazán de 10 patrulleros destinados a la vigilancia costera, control pesquero y salvamento, el  31 de enero de 1979 arrancaba la construcción de los cuatro primeros buques de una serie que llevaría los nombres de diferentes islas o islotes del litoral español.

Tras ser entregado en octubre de 1980 el primero de ellos, el Anaga P-21 (el buque que daba nombre a la clase), entre los años 1981 y 1982 se completaba la totalidad de la serie. Después de una primera baja, la del Deva P-29 en julio de 2004, seis de los patrulleros de la clase dejaban de navegar en los años 2010 y 2012. Permaneciendo activos ya sólo tres de ellos (Tagomago P-22, Medas P-26 y Tabarca P-28), el ver juntas a dos de estas unidades como hace poco tiempo ocurrió en el puerto de Málaga, constituye toda una rareza.

El TAGOMAGO P-22 y el MEDAS P-26 juntos en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (14 de mayo de 2013).

Una extraña exigencia

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de mayo de 2013 a las 8:36

Al hilo de las respectivas visitas, este pasado fin de semana, de los buques turísticos SeaDream I y SeaDream II, hoy les contaré la singular historia que uno de ellos vivió en Málaga hace algunos años.

Tras iniciar su ya larga relación con el puerto malacitano con los nombres Sea Goddess I y II,  escalando bajo las contraseñas de las navieras Sea Goddess Cruises y Cunard Line, ambos barcos, cambiaban de armador siendo rebautizados como Seabourn Godess I y II.

Después de efectuar el Seabourn Goddess I su primera visita malagueña en abril de 2000, en octubre de aquel mismo año, llegaba su gemelo el Seabourn Goddess II. Procedente de Palma de Mallorca, a las ocho de la mañana el buque quedaba atracado en el muelle número dos. Engalanado con la típica guirnalda de bandera propia de las primeras escalas, a media mañana, a bordo del barco se iniciaban unos trabajos no demasiados frecuentes de ver en una escala al uso.

Empleando una grúa situada a pie de muelle, el radomo principal del buque (la bola de comunicaciones que llevaba situada junto al mástil), se abría para efectuar algún tipo de reparación.  Finalizados los trabajos y ya con el radomo cerrado, el Seabourn Goddess II dejaba el puerto a las seis de la tarde, quedando fondeado en la bahía hasta las nueve de la noche, momento en el que seguía su viaje con destino a Cádiz.

Con la peculiaridad de que el barco había sido alquilado por un misterioso jeque árabe para iniciar desde Málaga un viaje privado, los corrillos portuarios comenzaron a hablar de que aquella reparación y el posterior fondeo, atendían a una caprichosa exigencia del jeque que había exigido una serie de cambios en el sistema de comunicaciones del Seabourn Goddess II.

SEABOURN GODDESS II en su primera escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (7 de mayo de 2013).

Churretes

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de abril de 2013 a las 9:09

Una de las cosas más habituales de ver cuando un buque de crucero está atracado, es como uno o varios marineros realizan labores de limpieza sobre el casco del barco. Ya sea a pie de muelle o sobre unas muy curiosas barquichuelas de las que ya les hablé hace tiempo, los trabajos por mantener inmaculados los cascos de estos buques constituyen una tarea permanente que se repite en la gran mayoría de los puertos de escala.

Hace unos días, procedente de Cádiz y con destino a Almería, atracaba en el muelle número dos el buque de crucero Wind Star. Este velero moderno de cuatro mástiles, un viejo conocido en las aguas malagueñas (su primera escala en Málaga se remonta a junio de 1989), llegaba dentro de un itinerario crucerístico de ocho días con salida en Lisboa y final en Barcelona.

Y aunque esta escala malacitana no destacó por nada en especial, lo que si llamó mucho la atención, fue la extrema suciedad que el Wind Star mostraba en su casco. La mayoría de los ojos de buey y portalones a lo largo de toda su eslora, se mostraban manchados con churretes de óxido, una circunstancia nada usual en este tipo de barcos.

Teniendo en cuenta que este buque está considerado y publicitado como un exclusivo yate donde la vida a bordo en nada se parece a la que se puede experimentar en un barco de turistas al uso, resulta verdaderamente paradójico ver esta suciedad. Una mugre, aunque sea exterior, totalmente incompatible con los dos mil dólares largos que por persona costaba este crucero de ocho días.

Pero lo más curioso de esta historia, radica en que el casco del Wind Star no se limpió en su escala malagueña, y el exclusivo velero continuó su viaje manchado con sus muchos churretes de óxido.

Churretes de óxido en el casco del WIND STAR.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (29 de abril de 2013).

La leyenda negra del ‘Legend’

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de abril de 2013 a las 8:33

Desde siempre, en mayor o menor medida, los barcos de pasajeros y muy especialmente los de crucero, han tenido sus particulares leyendas negras. Difundidas fundamentalmente por los pasajeros y ocultadas por sus propietarios, la lista de incidentes ocurridos a bordo de estos barcos, constituye un preciado objetivo para  investigadores y biógrafos marítimos.

Hace unos días, visitaba por primera vez el puerto malagueño el buque de crucero Carnival Legend. Construido  en 2001 en los astilleros finlandeses Kvaerner Masa-Yards, este buque, cuarto de una serie de seis barcos, iniciaba su vida de mar en el año 2002.

Tras un curioso incidente el día de su botadura (su madrina, la actriz británica Judi Dench necesitaba de tres intentos para romper la botella de champán sobre el casco del barco), el Carnival Legend comenzaba a operar realizando cruceros por el Caribe. En ese momento, se iniciaba la leyenda negra de este buque.

En julio de 2005, viajando hacia Nueva York, el barco sufría momentáneamente una escora de 14 grados a babor. Un mes más tarde, una densa humareda procedente de la sala de máquinas inundaba la totalidad del buque. En 2006, un pasajero se suicidaba saltando por la borda, y al año siguiente, en plena navegación, el Carnival Legend sufría una pérdida total de energía de casi una hora de duración.

Después de dos años sin incidentes, en septiembre de 2009, nuestro protagonista, saliendo de Cozumel, se aconchaba contra un buque de Royal Caribbean. Tras aquel leve roce, la lista de percances de este barco se completa con dos problemas mecánicos que en 2010 y hace pocas semanas obligaban al buque a  navegar a menor velocidad y a modificar algunos de sus itinerarios crucerísticos.

CARNIVAL LEGEND en su primera visita a Málaga hace unos días.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (23 de abril de 2013).

Aquel curioso plano

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de abril de 2013 a las 8:14

El  26 de septiembre de 2011, atracaba en el puerto el ferry de Acciona Trasmediterránera Murillo. Sustituyendo al también ferry Santa Cruz de Tenerife, este barco, llegaba para hacerse cargo de forma provisional de la rotación que todas las tardes de los lunes se realiza en la línea regular entre  Málaga y Melilla. Al tratarse de un barco mucho más grande que melillero titular, el Murillo, a propuesta de su capitán, estableció su atraque en el muelle de Levante; una circunstancia verdaderamente novedosa y que hasta la fecha nunca se había efectuado.

Después de organizarse una compleja operativa que implicaba el transporte de los pasajeros en autobús desde la estación marítima del muelle tres hasta el muelle de Levante, y la escolta policial de todos y cada uno de los camiones con carga que iban a embarcar o desembarcar en el  ferry, el primer atraque del Murillo se convirtió en toda una odisea.

Con la intención de seguir repitiendo esta operación durante su estancia malagueña (el Murillo tenía previsto mantener sus escalas de los lunes desde septiembre a noviembre), Acciona Trasmediterránea editó un curioso plano en el que se informaba a los pasajeros del nuevo atraque de este barco.

Tras una segunda estancia en el muelle de Levante, en su tercera y en sus posteriores visitas, el Murillo amarró en el muelle tres, el lugar habitual de todos los melilleros desde el año 1917.

Pero con independencia de esta circunstancia, lo más singular de esta historia lo constituye aquel pequeño plano informativo. Uno de los más curiosos documentos (por no decir el más), que la Trasmediterránea, o lo que es lo mismo, Acciona Trasmediterránea, ha editado en su casi centenaria relación con el puerto de Málaga.

Plano de atraque del melillero en el muelle de Levante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (16 de abril de 2013).