Churretes

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de abril de 2013 a las 9:09

Una de las cosas más habituales de ver cuando un buque de crucero está atracado, es como uno o varios marineros realizan labores de limpieza sobre el casco del barco. Ya sea a pie de muelle o sobre unas muy curiosas barquichuelas de las que ya les hablé hace tiempo, los trabajos por mantener inmaculados los cascos de estos buques constituyen una tarea permanente que se repite en la gran mayoría de los puertos de escala.

Hace unos días, procedente de Cádiz y con destino a Almería, atracaba en el muelle número dos el buque de crucero Wind Star. Este velero moderno de cuatro mástiles, un viejo conocido en las aguas malagueñas (su primera escala en Málaga se remonta a junio de 1989), llegaba dentro de un itinerario crucerístico de ocho días con salida en Lisboa y final en Barcelona.

Y aunque esta escala malacitana no destacó por nada en especial, lo que si llamó mucho la atención, fue la extrema suciedad que el Wind Star mostraba en su casco. La mayoría de los ojos de buey y portalones a lo largo de toda su eslora, se mostraban manchados con churretes de óxido, una circunstancia nada usual en este tipo de barcos.

Teniendo en cuenta que este buque está considerado y publicitado como un exclusivo yate donde la vida a bordo en nada se parece a la que se puede experimentar en un barco de turistas al uso, resulta verdaderamente paradójico ver esta suciedad. Una mugre, aunque sea exterior, totalmente incompatible con los dos mil dólares largos que por persona costaba este crucero de ocho días.

Pero lo más curioso de esta historia, radica en que el casco del Wind Star no se limpió en su escala malagueña, y el exclusivo velero continuó su viaje manchado con sus muchos churretes de óxido.

Churretes de óxido en el casco del WIND STAR.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (29 de abril de 2013).

La leyenda negra del ‘Legend’

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de abril de 2013 a las 8:33

Desde siempre, en mayor o menor medida, los barcos de pasajeros y muy especialmente los de crucero, han tenido sus particulares leyendas negras. Difundidas fundamentalmente por los pasajeros y ocultadas por sus propietarios, la lista de incidentes ocurridos a bordo de estos barcos, constituye un preciado objetivo para  investigadores y biógrafos marítimos.

Hace unos días, visitaba por primera vez el puerto malagueño el buque de crucero Carnival Legend. Construido  en 2001 en los astilleros finlandeses Kvaerner Masa-Yards, este buque, cuarto de una serie de seis barcos, iniciaba su vida de mar en el año 2002.

Tras un curioso incidente el día de su botadura (su madrina, la actriz británica Judi Dench necesitaba de tres intentos para romper la botella de champán sobre el casco del barco), el Carnival Legend comenzaba a operar realizando cruceros por el Caribe. En ese momento, se iniciaba la leyenda negra de este buque.

En julio de 2005, viajando hacia Nueva York, el barco sufría momentáneamente una escora de 14 grados a babor. Un mes más tarde, una densa humareda procedente de la sala de máquinas inundaba la totalidad del buque. En 2006, un pasajero se suicidaba saltando por la borda, y al año siguiente, en plena navegación, el Carnival Legend sufría una pérdida total de energía de casi una hora de duración.

Después de dos años sin incidentes, en septiembre de 2009, nuestro protagonista, saliendo de Cozumel, se aconchaba contra un buque de Royal Caribbean. Tras aquel leve roce, la lista de percances de este barco se completa con dos problemas mecánicos que en 2010 y hace pocas semanas obligaban al buque a  navegar a menor velocidad y a modificar algunos de sus itinerarios crucerísticos.

CARNIVAL LEGEND en su primera visita a Málaga hace unos días.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (23 de abril de 2013).

Aquel curioso plano

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de abril de 2013 a las 8:14

El  26 de septiembre de 2011, atracaba en el puerto el ferry de Acciona Trasmediterránera Murillo. Sustituyendo al también ferry Santa Cruz de Tenerife, este barco, llegaba para hacerse cargo de forma provisional de la rotación que todas las tardes de los lunes se realiza en la línea regular entre  Málaga y Melilla. Al tratarse de un barco mucho más grande que melillero titular, el Murillo, a propuesta de su capitán, estableció su atraque en el muelle de Levante; una circunstancia verdaderamente novedosa y que hasta la fecha nunca se había efectuado.

Después de organizarse una compleja operativa que implicaba el transporte de los pasajeros en autobús desde la estación marítima del muelle tres hasta el muelle de Levante, y la escolta policial de todos y cada uno de los camiones con carga que iban a embarcar o desembarcar en el  ferry, el primer atraque del Murillo se convirtió en toda una odisea.

Con la intención de seguir repitiendo esta operación durante su estancia malagueña (el Murillo tenía previsto mantener sus escalas de los lunes desde septiembre a noviembre), Acciona Trasmediterránea editó un curioso plano en el que se informaba a los pasajeros del nuevo atraque de este barco.

Tras una segunda estancia en el muelle de Levante, en su tercera y en sus posteriores visitas, el Murillo amarró en el muelle tres, el lugar habitual de todos los melilleros desde el año 1917.

Pero con independencia de esta circunstancia, lo más singular de esta historia lo constituye aquel pequeño plano informativo. Uno de los más curiosos documentos (por no decir el más), que la Trasmediterránea, o lo que es lo mismo, Acciona Trasmediterránea, ha editado en su casi centenaria relación con el puerto de Málaga.

Plano de atraque del melillero en el muelle de Levante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (16 de abril de 2013).

Una extraña postal

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de abril de 2013 a las 9:09

En las décadas de los años sesenta y setenta, en el siglo pasado, las postales con imágenes portuarias estuvieron muy de moda. Reflejando cualquier tipo de escena relacionada con el mundo de la mar y los barcos, estas tarjetas, sirvieron en muchas ocasiones para mostrar de una manera más o menos artística cómo era el día a día en cualquier puerto de mundo.

Particularizando en Málaga, la colección de postales marítimas publicadas es bastante amplia, teniendo especial repercusión las editadas por la empresa catalana Fisa Escudo de Oro; unas inconfundibles tarjetas que durante muchos años constituyeron, permítanme la expresión, lo más florido en la industria de las postales ya fueran con motivos marítimos o no.

El 15 de marzo de 1972, procedente de Tenerife y con destino a La Valeta, atracaba en el muelle número dos el buque de crucero Angelina Lauro. Reconvertido ese mismo año en un barco para turistas, este buque construido en 1939 comenzaba una nueva carrera que hasta 1977 lo traería al puerto malagueño en 11 ocasiones.

El uno de agosto de 1972, en su tercera escala en Málaga, el Angelina Lauro coincidía con el también buque de crucero Northern Star. Mientras maniobraba en la dársena de Guadiaro para quedar atracado en el muelle uno, alguien fotografió aquella escena, y poco después, la instantánea era editada en forma de postal.

Y aunque aquella fotografía tiene mucho de testimonio (se aprecia muy bien cómo un buque turístico de aquellos años está maniobrando para quedar atracado), quizás, la composición no sea la más adecuada para constituir el motivo de una postal.

Una curiosa imagen que, como otras muchas, compone la rica colección de tarjetas postales malagueñas que existen relacionadas con el puerto.

Postal del ANGELINA LAURO atracando en Málaga en 1972.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (9 de abril de 2013).

Adiós ‘Vehinte’

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de abril de 2013 a las 7:53

El pasado 20 de marzo, el remolcador Vehinte dejaba definitivamente Málaga. Tras haber operado en el puerto durante algo más de cuatro años, este buque, sexto en la historia malagueña de los remolcadores de Clase H, salía con destino al puerto chileno de Punta Arenas para trabajar bajo la contraseña de un nuevo armador.

Tras llegar a Málaga el 27 de enero de 2008, al día siguiente, el Vehinte iniciaba su actividad maniobrando con el portacontenedores Sealand New York. Desde aquel mismo instante, este remolcador comenzaría una muy intensa actividad que lo mantendría operativo hasta noviembre de 2012.

Y aunque la trayectoria de este barco está repleta de todo tipo de maniobras, tal vez, las más significativas acciones malacitanas de este remolcador, podrían pasar por las realizadas a cuatro buques muy diferentes.

En julio de 2009, el Vehinte socorría en la bahía malagueña al portacontenedores Wec Dali que se quedaba sin máquina. En marzo de 2010, de urgencia, nuestro protagonista salía para proteger al catamarán de bandera maltesa Eid Travel que, atracado el espigón pesquero Norte rompía sus amarras debido a un fuerte temporal con viento racheado. Al año siguiente, también en marzo, el Vehinte auxiliaba al buque de crucero Costa Concordia que escalaba en  Málaga con problemas.

Pero quizás, la más importante maniobra de este remolcador en aguas malagueñas la efectuó en abril de 2011 en la controvertida salida del artefacto flotante Santísima Trinidad. Tras romperse la fijación de la que tiraba un remolcador a proa, el Vehinte, a popa, evitó que el Santísima Trinidad colisionara con el Costa Atlantica, atracado en el muelle Norte de la estación marítima de Levante.

Una hache que ya forma parte de la historia del puerto de Málaga.

VEHINTE  saliendo con destino a Chile.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (2 de abril de 2013).

Reyerta portuaria un Martes Santo

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de marzo de 2013 a las 8:10

No todo ha sido siempre idílico con las escalas de los cruceros. En 1957, los marineros de un buque griego se lo pasaron mejor de la cuenta un Martes Santo y, borrachos, agredieron a un guardamuelles en el puerto.

El miércoles 17 de abril de 1957, bajo el titular “Batalla campal en el puerto”, un periódico malagueño publicaba una nota sobre un incidente protagonizado por los tripulantes de un buque turístico atracado en Málaga. Y aunque tal vez aquel titular fuera un tanto excesivo, lo que sí está claro, es que la noche del Martes Santo de aquel año en el puerto, no fue nada tranquila.

A las 11 de la mañana del 16 de abril de 1957, el buque de pasaje Adriatiki atracaba en el muelle número tres. Procedente de Palma de Mallorca realizando un itinerario crucerístico de ocho días, este buque, escalaba por primera vez en aguas malagueñas.

Construido entre 1942 y 1943 en los astilleros Canadian Vickers Ltd. de Montreal por encargo de la marina de guerra norteamericana, este barco (una fragata ligera perteneciente a una clase  denominada ‘River’), nada más ser botado, fue transferido a la  marina real británica con el nombre HMS Lossie.  Finalizada la Segunda Guerra Mundial, el buque era vendido para su uso civil. Tras navegar varios años bajo el nombre Teti, en 1955, la naviera griega Typaldos Brothers lo compraba rebautizándolo como Adriatiki.  Remodelado para navegar con pasajeros y realizando uno de sus primeros cruceros turísticos, el buque llegaba a Málaga en abril de 1957 al completo de pasaje.

ADRIATIKI.

Con una muy cuidada organización (similar a la que hoy día ejecutan los buques de crucero), los turistas que venían a bordo del Adriatiki, divididos en dos grandes grupos, salían del recinto portuario para cumplimentar una excursión a Granada y varios recorridos monumentales por la ciudad.

Teniendo en cuenta que la escala malagueña iba a ser larga (la previsión de salida era para las once de la noche) y que en el barco no se había quedado ningún pasajero, los tripulantes que no estaban de guardia obtuvieron un par de horas extras de permiso para bajar a tierra.

A media tarde, dos policías municipales escoltaron a bordo del buque a tres marineros griegos borrachos que habían provocado un incidente en una taberna malagueña. Minutos antes de las ocho, hora en la que todo el personal del Adriatiki debía estar a bordo, un grupo de tripulantes, algunos de ellos bebidos, fueron llamados al orden por un guardamuelles justo cuando entraban al recinto portuario.

Aquel aviso, fue el desencadenante de una agresión al guardamuelles y el inicio de una reyerta a la altura de las columnas que dan acceso al puerto. En auxilio de su compañero, otros guardamuelles, algunos trabajadores del puerto, e incluso varios viandantes, se enzarzaron en una pelea con los marineros griegos.

Solventado el incidente por varios carabineros que acudieron para poner orden, aquella reyerta portuaria del Martes Santo de 1957 se saldó con varios heridos leves y con la detención de cinco tripulantes del buque turístico.

Tras tener que retrasar su salida para liberar a los marineros arrestados, el Adriatiki, finalmente dejó las aguas malagueñas con destino Tánger a las dos de la madrugada del Miércoles Santo.

Cartel de Typaldos, compañía propietaria del ADRIATIKI.

 “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (26 de Marzo de 2013).

Sin nombre a proa

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de marzo de 2013 a las 8:32

El pasado 20 de febrero, llegaban de arribada a Málaga el remolcador de bandera británica Princeton y la draga de cuchara Von Rocks.  Viajando desde Valencia al puerto marroquí de Jorf Lasfar, este tren de remolque, se refugiaba del mal tiempo en aguas malagueñas, atracando, tanto el remolcador como la draga,  en el muelle número dos.

Pero con independencia de lo que de interesante tiene ver un tren de remolque (un remolcador que navega tirando de un barco o de un artefacto flotante), lo más destacado de esta llegada, lo constituyó la presencia del remolcador Priceton.

Construido en 1965 en los astilleros alemanes Schulte & Bruns, este pequeño buque de 28, 7 metros de eslora y 148 toneladas de registro bruto, tras llevar los nombres Kapitan Engler (en dos ocasiones) y  Alex Falck, en 2005 se rebautizaba con su actual denominación, navegando para la compañía de origen inglés Griffin Towage & Marine.

Con base en el puerto Poole, en la costa Sur de las islas británicas, este remolcador, al igual que los otros tres que operan para esta compañía, realiza todo tipo de remolques; ya sean costeros, de altura o de emergencia.

Y aunque el Princeton podría destacar por su aspecto de viejo remolcador o por la reducida potencia de tiro de la que dispone (la propia de un barco de 1965), la mayor curiosidad visual de este buque reside en el lugar donde lleva pintado su nombre a proa. Teniendo en cuenta que cualquier barco, como norma habitual, luce su nombre en el casco (tanto a proa como a popa), el Pricenton, debando sus amuras libres, muestra su nombre en el puente de mando.

Una circunstancia no demasiado ortodoxa que imprime personalidad a este viejo remolcador que se refugió del mal tiempo en Málaga.

PRINCETON atracado en el muelle 2.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (19 de Marzo de 2013).

La fuente de doña Juana

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de marzo de 2013 a las 8:07

Sería muy pretencioso por mi parte, pensar que las columnas escritas en la página marítima de este diario en julio de 2010 y diciembre de 2011, han sido el desencadenante para que la Autoridad Portuaria recupere una pequeña pieza ornamental que durante varios años ha permanecido olvidada en uno de los almacenes del puerto.

Les hablo de la fuente que doña Juana MacCulloch, viuda de don Juan Clemens Ramírez (un importante comerciante exportador de vino y frutos secos), donaba a la comunidad portuaria malagueña en el año 1903.

Tras ser retirada en mayo de 2007 junto a otra fuente  ubicada en unos pequeños jardines que existían  en la cara Oeste del edificio de la Autoridad Portuaria, esta histórica pieza, sustituida por unas plazas de aparcamiento, quedaba mal protegida (cubierta sólo con varios neumáticos) en el exterior de unos almacenes cerca de pescadería a la espera de ver cual sería su futuro.

Tras dormir el sueño de los justos durante algo más de cinco años, finalmente, hace un par de  semanas, la fuente de doña Juana MacCulloch era colocaba en los jardines del Instituto de Estudios Portuarios.

Con la alegría de ver  cómo se ha recuperado una de las más antiguas piezas ornamentales que existen en el puerto de Málaga, sólo habría que referir, a modo de curiosidad, que la leyenda que ordenó grabar doña Juana en esta fuente: “He hecho construir esta fuente para uso de los marineros y trabajadores del muelle”, contrasta y mucho, con el cartel que anuncia que el agua que brota por los dos surtidores de ésta no es potable.

Una simple anécdota que no empaña para nada el significativo hecho de haber liberado de un castigo de años a una histórica pieza del patrimonio portuario malagueño.

Fuente en el jardín del Instituto de Estudios Portuarios.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (12 de Marzo de 2013).

De Moldavia

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de marzo de 2013 a las 17:11

Resulta verdaderamente curioso, que países que no están bañados por la mar, dispongan de una flota de barcos mercantes. Así ocurre con la República de Moldavia, un territorio proveniente de la desaparecida Unión Soviética que, desde hace unos años, está incrementando el número de buques que navegan luciendo sus colores. Si estar considerado de una forma oficial como un país de los denominados de bandera de conveniencia, Moldavia, que en 2008 sólo disponía de 8 mercantes registrados, hoy día, está a punto de alcanzar los 300 barcos abanderados; una sorprendente cifra para un país sin litoral.

Y como la presencia de un barco con esta bandera es, en un puerto como el de Málaga, algo bastante novedoso, les diré que hace unos días, atracaba en el muelle siete el Ilis, un buque con la posibilidad de navegar tanto en ríos como en mar abierto que amarraba para cargar dolomita.

Matriculado en la localidad de Giurgiulesti, un puerto franco de ese país, este buque construido en Alemania en 1985, tras navegar con tres nombres y banderas diferentes, desde 2012 luce el pabellón moldavo.

Propiedad de un armador turco y gestionado por una empresa griega, el Ilis, con 1.525 toneladas de registro bruto, 74 metros de eslora, 12 de manga y 3,6 de calado, constituye en la mayoría de los puertos que visita, al igual que sus casi 300 hermanos de bandera, toda una curiosidad.

ILIS atracado en el muelle número siete del puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (5 de Marzo de 2013).

Baile de nombres

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de febrero de 2013 a las 12:29

Hace unos días, el barco de bandera holandesa Clipper Athena entraba en el dique flotante malagueño. Con la previsión de permanecer en seco algo menos de dos semanas para efectuar una serie de reparaciones, este buque de carga general, es el más grande que hasta la fecha ha varado en el dique Andalucía.

Pero con independencia de esta circunstancia y  dejando a un lado el hecho de que se trate de su primera visita a Málaga, lo más significativo en la biografía de este joven barco, es su  dilatado y curioso historial de nombres.

Construido en 2006 en los astilleros holandeses Damen Shipyard Hoogezand por encargo de la compañía Drenth Ship Consult (afincada también en los Países Bajos), el barco iniciaba su vida comercial con el nombre Norgenstond I. Un año después, fletado por la naviera alemana Beluga Shipping (esta compañía fue una de las primeras en probar grandes parapentes a proa de los barcos para complementar su propulsión), el buque pasó a llamarse Beluga Locomotion.

Tras llevar durante unos meses, en 2008, el nombre Kent Locomotion y volver a navegar ese mismo año, otra vez, como Beluga Locomotion, en diciembre de 2009, el barco recuperaba su nombre original y su casco que siempre había sido de color azul se pintaba de rojo.

Apenas unos meses después, en concreto en mayo de 2010, este carguero de 8.999 toneladas de registro bruto, nuevamente pintado de azul, era renombrado como Kent Sunrise.

Justo dos años después y por tercera vez en su corta biografía, el buque recuperaba su primer nombre; uno hecho que sólo duraría unos meses cuando en octubre de 2012 el barco era rebautizado con su actual nombre Clipper Athena.

Un curioso y complicado baile de nombres para el buque más grande que, hasta la fecha, ha entrado en el dique flotante malagueño.

El CLIPPER ATHENA en el dique flotante malagueño.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (26 de Febrero de 2013).

Las dos escalas del ‘Destiny’

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de febrero de 2013 a las 12:33

El martes 29 de octubre del año 1996, el buque de crucero Carnival Destiny fondeaba durante unas horas en la bahía de Málaga. Sin pasajeros y aún con personal técnico del astillero italiano Fincantieri Cantieri Navali a bordo, este buque, efectuaba un viaje de posicionamiento con destino a Miami para, desde allí, realizar su crucero inaugural a finales de noviembre.

Considerado en los inicios de su  carrera como el buque de crucero más grande del mundo, el Carnival Destiny con 272 metros de eslora, 35 de manga y una capacidad para 2.640 pasajeros, fue el primer barco turístico que superó las 100.000 toneladas de registro bruto; un muy significativo hecho que lo mantuvo en lo más alto del ranking crucerístico internacional durante varios años.

Tras completar una larga y exitosa vida de viajes y ser la inspiración para la construcción de cuatro buques similares (sobre su diseño original, con algunas modificaciones, existen dos barcos que navegan para Carnival Cruise Lines y otros dos que lo hacen bajo la contraseña de Costa Cruceros), el Carnival Destiny, afrontará entre los meses de febrero y abril de este año una importante remodelación. Una reforma que costará 155 millones de dólares y que culminará con su cambio de nombre. El barco será rebautizado como  Carnival Sunshine.

Pero antes de que esto ocurra y realizando un viaje de posicionamiento similar al que efectuó en octubre de 1996, el Carnival Destiny, en esta ocasión casi al completo de pasaje, atracaba hace unos días por primera vez en el puerto de Málaga.

Dos escalas muy diferentes que, separadas por muchos años, convierten la historia malagueña del Carnival Destiny, más aún si jugamos con las palabras, en una muy caprichosa y singular jugada del destino.

CARNIVAL DESTINY atracado la pasada semana en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (19 de Febrero de 2013).

Billar a bordo

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de febrero de 2013 a las 17:40

Aunque existen infinidad de fotografías que desvelan cómo era el ocio a bordo de los  viejos trasatlánticos, tal vez, una de las instantáneas más repetidas, es la que muestra a varios pasajeros jugando al tejo en la cubierta de alguno estos barcos del pasado.

Y aunque el tejo, ya saben, el juego de colocar usando una especie de remo un pequeño disco dentro de un casillero numerado pintado en el suelo, es hoy día un divertimento que sigue estando presente en los barcos turísticos, el ocio a bordo de estos buques ha cambiado mucho.

Tras la moda del tiro al plato, algo que divirtió mucho a los pasajeros de los buques de crucero en los años sesenta y setenta, la tecnología se ha ido apoderando de las actividades lúdicas en los barcos de turistas. En nuestros días, la gran mayoría de los super hoteles flotantes ofertan simuladores de fórmula uno, cines Imax con asientos móviles o piscinas con olas para practicar surf entre otras muchas cosas.

Pero lo que sin duda alguna raya lo verdaderamente absurdo y ésta es una opinión muy personal, es que a bordo de estos barcos existan mesas de billar.

Uno de los primeros buques que llegó a Málaga con una de estas mesas situada uno de sus múltiples salones fue el barco de P&O Cruises Azura en mayo de 2010. Un hecho que desde entonces se ha repetido en diferentes ocasiones con otros hoteles flotantes atracados en aguas malagueñas.

Pero como la sofisticación referida al ocio en estos barcos es cada día más inverosímil, les comento que ya existen buques que disponen de mesas de billar americano en las que un complicado sistema giroscópico nivelante (sí lo denominan), mantiene las bolas inmóviles incluso cuando, con mala mar, el barco se mueve más de lo habitual.

Mesa de billar americano a bordo del buque AZURA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (12 de Febrero de 2013).

158 escalas

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de febrero de 2013 a las 11:18

Hoy les contaré la historia de un significativo barco que visitó Málaga de una forma continuada durante algo menos de 40 años.

Navegando primero en línea regular con pasajeros y posteriormente realizando cruceros turísticos, este buque, saldó su paso por el puerto malagueño contabilizando un total de 158 escalas; un número verdaderamente sorprendente sólo superado por los melilleros que han cubierto la ruta del mar de Alborán.

El 13 de julio de 1968, atracaba por primera vez en el puerto de Málaga el buque de bandera italiana Guglielmo Marconi. Bajo la contraseña de la compañía Lloyd Triestino, este barco de 27.905 toneladas de registro bruto con capacidad para 1.750 pasajeros (156 en primera y 1.594 en clase turista), llegaba cumplimentando una línea regular entre Génova y diferentes puertos australianos. Después de aquella primera visita, entre los años 1968 y 1975, el Guglielmo Marconi completó un total de 75 escalas en Málaga, navegando siempre como buque de pasaje.

Tras cubrir durante unos años una ruta con Sudamérica, en 1979, el barco comenzó a ser usado en exclusividad para recorridos turísticos. Transferido en 1983 a Costa  Line (lo que hoy es Costa Cruceros), el buque, tras dos años de reformas, iniciaba una nueva vida rebautizado como Costa Riviera.

Con el atractivo reclamo de su pasado, durante diez años, este barco realizó exitosos recorridos por el Caribe y Alaska. Tras un fallido cambio de nombre en 1993, al año siguiente, ya posicionado en el Mediterráneo, el Costa Riviera visitaba por primera vez Málaga el 28 de octubre de 1994. Tras aquel primer atraque y hasta abril de 2001 (año en que sería desguazado), el Costa Riviera visitó el puerto malagueño en 83 ocasiones.

Imagen del COSTA RIVIERA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (5 de Febrero de 2013).

Matriculado de Zanzíbar

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de enero de 2013 a las 9:43

A principios de marzo de 2011, el buque de carga rodada Volcan de Tinache dejaba el puerto de Málaga. Vendido por Marítima Peregar a una compañía maltesa, este barco, se despedía de las aguas malagueñas rebautizado como Enrica M. y abanderado en Panamá.

Tras cumplimentar durante varios meses una línea regular entre Malta e Italia con la misma fisonomía con la que había dejado Málaga (casco blanco y una línea asimétrica de color azul), en abril de 2012, el Enrica M. cambiaba de nombre y bandera. Renombrado como Caroline y matriculado en el puerto tanzano de Zanzíbar,  el aspecto exterior del barco cambiaba. Sobre su casco,  pintado ahora en azul, se podía leer en letras amarillas el nombre de la naviera de origen turco Fergün Lines, nueva operadora de este buque.

A finales de 2012, con la creación de la compañía Mediterranean Maritime Services Limited, una empresa naviera compuesta por armadores malteses, turcos y chipriotas, el Caroline, manteniendo su puerto de registro, volvía a cambiar de nombre.  Rebautizado como Carolyn y con su casco pintado de verde con las iniciales de su nuevo armador en color blanco, el viejo Volcan de Tinache inauguraba 2013 cubriendo una línea regular de carga rodada entre los puertos de Malta, Misurata en Libia y Augusta en Sicilia.

Tras cumplimentar una intensa carrea de 15 años en el archipiélago canario bajo la contraseña de la naviera Armas, y trabajar durante 14 años más a cargo de Marítima Peregar cubriendo la ruta entre Málaga, Ceuta y Melilla, el recordado Volcan de Tinache, después de tres cambios de nombre en algo menos de dos años, sigue al pié del cañón. Un buque que fue malagueño y que ahora navega bajo la exótica bandera de Tanzania.

CAROLYN antiguo VOLCAN DE TINACHE (Foto ILHAM ©)

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (29 de Enero de 2013).

Los daños del ‘Trinidad’

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de enero de 2013 a las 9:13

La  estancia del Santísima Trinidad en el puerto (aquella idealización del más famoso navío de guerra español del siglo XVIII), pasará a los anales de la historia marítima de Málaga como un verdadero fracaso. Con una gestión no demasiado acertada, lo que pudo haber sido un muy atractivo reclamo, se convirtió, durante los años en que este artefacto flotante permaneció atracado en los muelles malagueños, en un verdadero problema.

Y aunque las vicisitudes del Trinidad fueron muchas; se podrían recordar todos y cada uno de sus accidentados cambios de muelle o su esperpéntico remolque a Alicante, existe una historia que ilustra a la perfección lo mucho que de atrezo y nada de marinero tenía aquel artefacto flotante.

En abril de 2009, un fuerte temporal del Sur azotó las costas malagueñas. En el puerto, los buques reforzaban sus amarras y el Santísima Trinidad, sufría las consecuencias de aquellas condiciones climatológicas.

Atracado en el muelle número dos, el viento y la resaca que dejaba la mar en la dársena de Guadiaro, hicieron que el artefacto flotante golpeara en reiteradas ocasiones con las defensas de caucho de este muelle. Paradójicamente, estas protecciones que sirven para evitar daños a los barcos atracados, en el caso del Trinidad, causaron numerosos desperfectos sobre su casco.

Y aunque esta  fragilidad, la referida a la tablazón con la que está construido esta idealización histórica, ya se hizo patente cuando alguno de los remolcadores malagueños debió apoyarse sobre él para moverlo, aquellos daños provocados en abril de 2009, constituyeron los más significativos que este artefacto flotante sufrió durante toda su estancia malagueña. Unos desperfectos producidos por unas defensas de muelle.

Detalle de los daños ern el casco del Santísima Trinidad.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (22 de Enero de 2013).

El ‘Cabo Santo Tomé’

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de enero de 2013 a las 9:22

El 31 de enero de 1932, varios periódicos malagueños reseñaban el atraque del buque de bandera española Cabo Santo Tomé. Recién entregado a su propietario, la naviera de origen sevillano Ybarra y Cía., este barco, llegaba por primera vez al puerto de Málaga en su viaje inaugural, cubriendo una línea regular de pasaje y carga denominada Mediterráneo-Brasil-Plata.

Con 17.000 toneladas de registro bruto y 152 metros de eslora, el Cabo Santo Tomé que disponía teóricamente de tres clases (de lujo con dos camarotes, única, también con dos cabinas y una amplia tercera clase), se publicitaba en el año 1932 por sus buenas aptitudes para navegar, además de por sus muy cuidados acabados, entre los que se destacaban sus alojamientos de tercera para dos, cuatro y seis personas con literas metálicas y  lavabos de porcelana.

Tras cumplimentar su primera escala malacitana, en la que procedente de Alicante continuó viaje con destino a Cádiz, Santos, Montevideo y Buenos Aires, en años posteriores, el buque de Ybarra, aunque no de una forma regular, visitó Málaga atracando en la mayoría de las ocasiones en el muelle de Cánovas (muelle número 3).

Durante la Guerra Civil y navegando bajo el gobierno de la República, el Cabo Santo Tomé, reconvertido en crucero auxiliar, realizó diferentes singladuras transportando mercancías y material bélico. El 10 de octubre de 1937, los cañoneros Dato y Cánovas del Castillo, tras un intenso intercambio de artillería lo hundían frente a las costas de Argelia.

Una historia con un dramático final y en la que el nombre de unos de los cañoneros que terminó con Cabo Santo Tomé coincide con el muelle en el que atracó este buque en la mayoría de sus visitas malagueñas.

CABO SANTO TOMÉ

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (15 de Enero de 2013).

El barco de 2012

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de enero de 2013 a las 11:59

Cumpliendo con lo que ya es una tradición en mi primera columna del año, hoy le expondré, el que ha sido en mi opinión, el buque más significativo en Málaga en el recién finalizado 2012.

Y aunque la nómina de barcos que han pasado por el puerto en los últimos 12 meses daría juego para destacar a más de uno; aquí se podrían mencionar al Adventure of the Seas, al carguero multipropósito Bernd  o al moderno remolcador Vehinticinco, el buque del la compañía Marítima Peregar Festivo, es, sin duda alguna, el más representativo de 2012.

Después de mantener muchos años en activo a los roros Volcan de Tinache e Isla de los Volcanes en la línea regular de carga rodada que enlaza Málaga con los puertos de Ceuta y Melilla, esta naviera malagueña, vendía escalonadamente sus dos viejos buques para comprar el Festivo.

Tras llegar procedente de Estocolmo y permanecer varios días fondeado en la bahía, el  10 de abril del pasado año, finalmente el buque atracaba en el muelle 3 A3. Después de una meticulosa inspección por parte de Capitanía Marítima y tras su cambiar bandera y su puerto de registro, el Festivo iniciaba sus trabajos en línea regular el sábado 12 de mayo.

Construido en 1979 en los astilleros suecos Karlskronavarvet, este buque 136 metros de eslora, 16 de manga y 6.413 toneladas de registro bruto, en sus dos cubiertas tiene la posibilidad de transportar 72 remolques de dimensiones  estándar. Una capacidad que supera los 1.100 metros lineales, y que lo convierte en el mayor buque que hasta la fecha ha navegado bajo la  contraseña de Marítima Peregar.

Y aun siendo un barco con muchos años de mar, el hecho de sustituir a dos buques históricos y seguir cubriendo una importante línea regular de carga, convierten por méritos propios al Festivo en el barco más significativo en Málaga en  2012.

FESTIVO en una de sus primeras entradas en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (8 de Enero de 2013).

Una extraña escala

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de diciembre de 2012 a las 13:17

El miércoles 6 de abril de 2011, el buque AidaBella llegaba a las instalaciones crucerísticas malagueñas para cumplimenta su séptima visita de aquel año. Procedente del puerto de Cádiz y con unas condiciones climatológicas muy desfavorables, el barco necesitaba del auxilio de los remolcadores Vehinte y Vehinticuatro para atracar en el muelle Sur de la estación marítima de Levante. Cumpliendo con una, permítanme la expresión, estricta puntualidad germánica, el AidaBella, a pesar de la mala mar que se había encontrado, amarraba a las 6:50, diez minutos antes de la hora en la que estaba previsto su atraque.

Azotado por unas muy fuertes rachas de viento, el buque de 69.203 toneladas de registro bruto y 252 metros de eslora quedaba atracado con un total de 21 cabos de amarres; un nada habitual número de estachas que pretendía mantener al barco fijado al muelle de una forma segura.  Ante la posibilidad de la rotura de alguno de estos cabos, el buque pidió al remolcador Vehinte que, posicionado a proa, le empujara de forma permanente para no despegarse del muelle. Quince minutos después, el remolcador Vehinticuatro era requerido para mantener la popa del “Bella” pegada al muelle Sur.

Ante aquella complicada situación, quince minutos antes de las diez de la mañana, el buque, que no había desembarcado a ninguno de sus pasajeros, decidía dejar el puerto. Ayudado por los dos remolcadores malagueños, el AidaBella salía a mar abierto para capear el temporal con la intención de regresar si las condiciones climatológicas se lo permitían. Tras varias horas de espera navegando frente a las costas de Málaga, finalmente, el “Bella” cancelaba oficialmente su escala y ponía rumbo al puerto de Tánger.

AIDABELLA saliendo del puerto de Málaga el 6 de abril de 2011.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (24 de Diciembre de 2012).

Suciedad ignorada

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de diciembre de 2012 a las 11:30

Sería bueno recordar a todos los que se rasgan las vestiduras ante la posibilidad de obtener recursos naturales de los fondos marinos en las costas de Málaga, que año tras año, el litoral malagueño experimenta agresiones que pasan desapercibidas o, que en el mejor de los casos, se solucionan tarde y mal.

El 4 de octubre de este año, la bahía de Málaga amanecía sembrada por una enorme isla de suciedad flotante. Con varios centenares de metros de longitud, esta mancha compuesta por cañas y ramas de árboles fundamentalmente, amén de todo tipo de basura inorgánica, tras permanecer a la deriva durante muchas horas, finalmente desembarcaba plácidamente en las playas de la Malagueta y en las dársenas del puerto.

Esta circunstancia, fruto de unas intensas lluvias otoñales que arrojaron a la mar por diferentes arroyos y riachuelos todo tipo de desperdicios, no es la primera vez que ocurre y desgraciadamente, no será la última.

Y aunque estas manchas, en nada se parecen a otras que dañarían gravemente las costas malagueñas, lo que sí está claro, es que estas mareas que sí producen daños (una de las embarcaciones turísticas que da paseos por la bahía sufría una avería al chocar contra uno de los troncos que componían esta isla flotante), venden mucho menos polémica a la hora de hablar de la protección ante posibles agresiones medioambientales en la mar.

Si las cosas se hacen bien, efectuar prospecciones y posteriormente extraer recursos a muchas millas de la costa, no debería suponer un riesgo  de contaminación mayor que el que año tras año suponen las avalanchas de suciedad que la tierra arroja a la mar y que, los que tantas vestiduras se rasgan, no parecen tener demasiado en cuenta.

Mancha de suciedad en la bahía.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (18 de Diciembre de 2012).

Maletas de emigrantes

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de diciembre de 2012 a las 19:38

Corría el año 1902 y el puerto de Málaga gozaba de un abundante tráfico de buques de pasaje. Cumplimentando líneas regulares (fundamentalmente con destino a Centro y Sudamérica), diferentes navieras nacionales y extranjeras escalaban en el puerto malagueño para realiza embarques.

Y aunque los buques que efectuaban estos trayectos disponían de tres clases, la mayoría de los embarques que se realizaban en Málaga eran de tercera. Infinidad de emigrantes (muchos de ellos con sus familias), subían a estos barcos para iniciar en  tierras americanas una nueva vida.

Por aquellos años, aun existiendo un importante movimiento de pasajeros, el puerto malagueño no disponía de un servicio de maleteros. Los equipajes, en el caso de no poder ser embarcados por sus propietarios, se transportaban a bordo por mozos del barco o por personas que se ganaban unas monedas con estos trabajos de muelle.

Y aunque el caos de los embarques de emigrantes, milagrosamente, y siempre con algún que otro incidente, salía bien, en un momento dado, el transporte de maletas y bultos de estos pasajeros comenzó a ser problemático.

Los portuarios que realizaban estas labores, muchos de ellos estibadores, comenzaron  a no poder subir a estos barcos, especialmente los de bandera española, quedando el lucrativo negocio del embarque de maletas en manos de los tripulantes de estos buques.

Ante esta situación, muchos de los portuarios malagueños afectados por este hecho, sabotearon algunos embarques. El 13 de septiembre de 1902, el buque de la Compañía Trasatlántica Española Manuel Calvo en línea regular con Centroamérica sufría un considerable retraso en su salida por culpa de una protesta que les contaré en otra ocasión.

MANUEL CALVO.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (11 de Diciembre de 2012).