Quince golpes

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de enero de 2016 a las 9:06

En la madrugada del 17 de enero de 1963, con un moderado temporal de Levante, atracaba en el muelle número siete el mercante de bandera inglesa Delphic. Luciendo la contraseña de la compañía británica Shaw Savill and Albion, este mercante con posibilidad de transportar mercancía refrigerada, llegaba al puerto malacitano para embarcar 24 toneladas de carga general.

Cubriendo una línea regular entre diferentes puertos de las islas británicas y Australia, el Delphic, de 173 metros de eslora y 10.690 toneladas de registro, tras fondear su ancla de estribor, quedaba atracado en el muelle siete, teniendo reforzar su amarre mientras realizaba la carga.

Varias horas más tarde, y ya con un intenso temporal fuera de la bocana, el mercante inglés, que había intentado desatracar por sus propios medios, pedía ayuda al Tavira, el remolcador que por aquellos años operaba en el puerto malagueño.

Con el cabo de remolque hecho firme a popa, el Delphic empezó a cobrar el fondeo, y el ancla del buque comenzó a garrear; o lo que es lo mismo, a resbalar por el fondo donde debía estar fijada. Ante aquella situación, y mientras el Tavira tiraba del barco, la proa del mercante golpeó contra el cantil del muelle. Con el remolcador maniobrando para minimizar los daños, el Delphic, antes que quedar nuevamente atracado impactó quince veces contra el muelle número siete; una circunstancia le produjo una vía de agua.

A primeras hora de la tarde de ese mismo día, ya con el temporal amainado, el buque accidentado auxiliado por Tavira y el remolcador Dracante que se encontraba en el puerto, quedaba atracado en el muelle cuatro donde durante tres días estuvo reparando a flote la avería producida por los impactos.

Delphic-19Mercante DELPHIC accidentado en el puerto en enero de 1963.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de enero de 2016.

El barco de 2015

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de enero de 2016 a las 9:15

Siguiendo con una tradición que ya ha superado la década, hoy, en esta primera columna del nuevo año, le hablaré del que en mi opinión ha sido el barco más destacado en 2015 las aguas del puerto Málaga.

Frente a determinadas operativas de carga y descarga, escalas de superyates o estancias de significativos veleros, 2015 pasará a la historia marítima malacitana como el año de la llegada del buque de crucero más grande del mundo.

Realizando un viaje de posicionamiento trasatlántico que lo traía por primera vez a Europa, el 29 de abril atracaba en el muelle Norte de la estación marítima de Levante el Allure of the Seas. Con un certificado oficial de la NASA que lo acredita como el mayor barco turístico construido hasta la fecha (su gemelo el Oasis of the Seas llegado en 2014 es cinco centímetros más pequeño), el buque de Royal Caribbean amarraba en Málaga mostrando unas apabullantes cifras. Unos números que pasan por sus 2.704 camarotes que pueden albergar a algo más de 6.000 pasajeros, 16 cubiertas, siete villas temáticas o sus 12.000 plantas y 7.000 obras de arte exclusivas; unos guarismos que convierten a este super barco en una verdadera revolución dentro de la industria crucerística internacional.

Pero con independencia de esto, y sin olvidar su segunda visita de octubre, lo más destacado de las dos escalas malacitanas del Allure of the Seas fue su enorme repercusión ciudadana. Superando con creces la expectación que el Queen Mary 2 provocó en su primera visita en junio de 2004, el buque de Royal Caribbean congregó en sus respectivas salidas a miles de malagueños; un hecho nada habitual que convierte al Allure of the Seas en buque más significativo llegado a Málaga en 2015.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAALLURE OF THE SEAS en su primera escala europea en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de enero de 2016.

El superyate YAS

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de diciembre de 2015 a las 8:37

Aunque la nómina de los yates que han pasado por el puerto en los últimos doce meses ha sido bastante larga y muy significativa, probablemente, la más destacada escala de 2015 al respecto de este tipo de barcos, fue la que trajo durante dos noches en agosto al yate Yas. Considerado como el octavo buque de recreo privado más grande del mundo, este barco, destaca entre sus similares por una serie características que los especialistas de sector, en su momento, calificaron como revolucionarias.

Reconstruido en 2011 en los astilleros ADM shipyards de Abu Dabi sobre el casco de la fragata de la marina de guerra holandesa Piet Hein, el Yas, encargado por el emir de la segunda ciudad más poblada de los Emiratos Árabes Unidos, fue diseñado interior y exteriormente por el estudio parisino Pierrejean Designer; una empresa dedicada a las reformas de aviones y yates privados.

Con 141 metros de eslora y una capacidad para 60 invitados, este buque, manteniendo su original casco militar de acero, tiene construida toda su superestructura en una aleación de plástico y fibra de vidrio; un material muy ligero y resistente que le permite mostrar una serie de estructuras curvas entre las que destaca una enorme cúpula que se ha convertido en la seña de identidad de este yate.

Montando además un innovador sistema en sus máquinas que pretende reducir al mínimo la contaminación, el Yas, con 53 tripulantes y bandera de las Islas Caimán, llegó a Málaga procedente de Tánger el 29 de agosto, dejando dos días más tarde su atraque en el Pantalán de Levante para seguir viaje con destino a Barcelona.

Una estancia, la del octavo yate más grande del mundo, que pasó por las aguas malacitanas sin pena ni gloria.

YAS in Málaga 30-VIII-2015 (2)Yate YAS atracado en el pantalán de Levante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 29 de diciembre de 2015.

Cena navideña en tierra

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de diciembre de 2015 a las 8:19

En la tarde del 24 de diciembre de 1921, procedente de Buenos Aires y con destino a Barcelona, llegaba al puerto malacitano el vapor Catalina. Con 61 pasajeros de primera, 50 de segunda, 180 de tercera y 155 en acomodación emigrante, este buque entraba en Málaga trayendo en sus bodegas 505.000 kilos de maíz y 605 cueros secos de becerro.

Construido en los astilleros escoceses Charles Connell & Co. en 1893 para Pinillos Sáenz y Compañía (posteriormente Pinillos Izquierdo y Compañía), este vapor de 5.291 toneladas de registro bruto y 122,5 metros de eslora, en el momento de su entrega, estuvo considerado como el barco de mayor tonelaje de la flota mercante española, amén de ser el que más capacidad de carga tenía.

Asiduo visitante de las aguas malacitana desde el comienzo de su vida de mar, tras cumplimentar una larga carrera en una ruta a La Habana, en 1916, el Catalina quedaba asignado a la línea Barcelona Buenos Aires, una singladura en la que Málaga estaba incluida tanto en los viajes de ida como en los de vuelta.

Pero retomando la escala del 24 de diciembre de 1921, debido a la fecha y con la necesidad de realizar una carga con destino a la Ciudad Condal, el vapor de Pinillos decidió quedar atracado hasta el día 25; un hecho que ya se había informado con anterioridad a la agencia Viuda de P . López Ortiz encargada del buque en Málaga.

Ante esta circunstancia, la empresa consignataria ofreció a los pasajeros del Catalina la posibilidad de celebrar una cena Nochebuena en el hotel Niza situado en la Calle del Marqués de Larios. Dos oficiales del vapor y 72 pasajeros desembarcaron para el evento, regresando a bordo del barco de Pinillos varias horas más tarde para seguir su viaje a Barcelona el día de Navidad.

114_Linea+Pinillos_1910Cartel anunciador de la línea Pinillos que operaba en el puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de diciembre de 2015.

El guerrero irlandés

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de diciembre de 2015 a las 8:42

Desde siempre, el coleccionismo de objetos relacionados con los barcos de guerra ha constituido una verdadera pasión, o si me lo permiten, obsesión, para los aficionados a los temas navales. Y si bien las gorras que se usan a bordo siguen siendo los elementos más cotizados, los escudos o logotipos en forma de parches, desde hace unos años, también conforman uno de los más valiosos objetos para este tipo de coleccionistas.

Al hilo de esto, hoy me gustaría comentarles una curiosa imagen que se ha podido ver en el puerto malagueño no hace demasiados días. Con apenas un año de vida de mar, la pasada semana, llegaba a aguas malacitanas en su primera visita el patrullero de la marina de guerra irlandesa Le Samuel Beckett P-61. Dedicado a la protección pesquera y al salvamento y rescate, este buque de 2.256 toneladas de registro bruto y 90 metros de eslora, atracaba en el muelle dos en lo que se denomina habitualmente una escala de descanso.

Combinado el aspecto de un barco de guerra muy tecnológico con la más rancia tradición de un trozo de madera donde se mostraba su nombre, Le Samuel Beckett llamaba poderosamente la atención por un curioso dibujo que destacaba sobre su sobrio color gris militar.

Enmarcado en un círculo de rojo, la chimenea del patrullero mostraba la imagen de Yoda, el maestro Jedi de la Guerra de las Galaxia luciendo un gorro de marinero y una espada láser con los colores de la bandera irlandesa.

Una curiosa imagen poco ortodoxa para los puristas y nada parecida al escudo oficial del buque, y que seguramente, si se ha reproducido en gorras, parches o cualquier otro tipo de elemento, constituirá todo un tesoro para los apasionados coleccionistas de objetos navales.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALogotipo de la chimenea del patrullero irlandés LE SAMUEL BECKETT.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 15 de diciembre de 2015.

Noventa y tres escalas

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de diciembre de 2015 a las 9:58

Hace tan sólo unos días, en concreto el pasado 3 de diciembre, el Condado de los Ángeles y la ciudad de Santa Clarita proclamaron el Princess Cruises Day. Esta festividad que conmemoraba los 50 años de vida de compañía Princess Cruisess, tuvo como invitados de excepción a los actores de la serie televisiva Vacaciones en el Mar, una exitosa producción que se mantuvo en antena entre los años 1977 y 1986. Y aunque el principal protagonista de esta serie fue el afamado Pacific Princess, el barco donde se rodaron los primeros capítulos de la trama fue el Sun Princess, un buque muy relacionado con el puerto de Málaga.

Tras su construcción en 1972 en los astilleros italianos Cantieri Navale Del Tirreno & Riuniti por encargo de la naviera P&O Cruises, el Sprit of London, que así es como fue bautizado, pasaba dos años después a la compañía Princess Cruises que lo renombraba como Sun Princess. Completada una larga carrera luciendo el logotipo de la doncella con los cabellos al viento, y tras navegar durante seis temporadas como StarShip Majesty, en 1988 el barco pasaba a la compañía CTC que lo rebautizaba como Southern Cross. Mostrando un vistoso casco de color rojo, el 30 de agosto de 1995 visitaba por primera vez las aguas malacitanas. Cumplimentadas dos escalas más con la misma contraseña, el 5 de diciembre de 1997, el buque regresaba al puerto malagueño con el nombre Flamenco bajo el logotipo de Festival Cruceros. Desde aquella visita y hasta el 23 de diciembre de 2003, este barco cumplimentó un total de 93 atraques; un hecho que lo convierte, al buque donde se inicio la serie Vacaciones en el Mar, en uno de los barcos turísticos que más veces ha visitado Málaga hasta la fecha.

Flamenco 25-V-2001FLAMENCO en una de sus múltiples visitas a Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de diciembre de 2015.

La Málaga musulmana

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de diciembre de 2015 a las 16:48

El Ataifor de la Nao es un plato de cerámica en el que se aprecia el dibujo de un barco de dos mástiles navegando a toda vela. Esta pieza de loza vidriada de 54 centímetros de diámetro encontrada en la Alcazaba de Málaga y datada en el siglo XIV, muy bien nos podría ilustrar sobre los buques que surcaban la mar en las últimas décadas de la existencia de Al-Ándalus.

Sin demasiada iconografía al respecto, los barcos que desde la Málaga musulmana navegaron a los más recónditos parajes del mundo conocido, muy bien podrían dividirse en cuatro grandes grupos; una clasificación que se irá ramificando si comprobamos las múltiples variaciones ejecutadas sobre lo que serían los estándares básicos de las naves de la época.

Atendiendo a su tamaño, el buque de mayor porte en la época musulmana fue la Galera. Dedicados al comercio y a la guerra, estos barcos navegaban combinando la vela y el remo; una circunstancia muy favorable que sólo se veía mermada por su escasa manga y calado, un hecho que les dificultaba afrontar el mal tiempo en la mar.

Combinando el transporte de mercancías con el embarque de pasajeros, el Cog, de origen nórdico, sobrevivió a la época musulmana, siendo uno de los precursores de las naves del descubrimiento de América.

Pero quizás, los buques más significativos de Al-Ándalus fueron el Laud y, especialmente, la Tartana, dos veleros de pequeño porte que, con infinidad de modificaciones, constituyeron lo más abundante de las flotas musulmanas civiles y militares durante su estancia en la Península Ibérica. Como una evolución de éstos, y con una notable influencia norteafricana, el Jabeque se convertiría en uno de los más claros exponentes del barco andalusí en las costas malacitanas.

jabequeJABEQUE típico de la época.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 1 de diciembre de 2015.

Christian Radich

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de noviembre de 2015 a las 7:58

Participando de la muy especial circunstancia de ser un barco civil usado temporalmente como un buque escuela militar, el Christian Radich, cumplimentó la pasada semana su habitual visita anual al puerto malacitano.

Construido en 1937 en los astilleros noruegos de Sandefjord, este velero aparejado como una fragata de tres mástiles, comenzó su vida de mar como un barco destinado a la enseñanza de marinos mercantes. Tras cumplimentar su primer viaje trasatlántico en 1939 para visitar la Exposición Universal de Nueva York, el barco siguió navegando hasta 1940, momento en el que las tropas alemanas lo requisaron para ser usado como cuartel general de las tripulaciones de submarinos. Después de ser bombardeado en 1945 y quedar semi hundido en el puerto de Flensburg, el Christian Radich, dos años más tarde fue reflotado para ser restaurado en Noruega.

Manteniendo su aspecto original, esta fragata de casco de acero, 62 metros de eslora y 27 velas que le proporcionan una superficie de empuje de 1.360 metros cuadrados, retomaba su actividad como escuela para marinos civiles; un hecho que la hizo internacionalmente famosa cuando a su bordo se rodó el documental Windjammer, una película filmada en un extraño formato panorámico denominado Cinemiracle.

Reconvertido en 1999 en un buque para estudiantes, y fletado temporalmente por la marina de guerra noruega para la preparación de sus guardiamarinas, el Christian Radich, desde 2007 ha visitado casi ininterrumpidamente una vez al año las aguas del puerto malagueño. Una escala de descanso, siempre otoñal, que nos permite admirar el majestuoso y elegante mascarón de proa (un retrato de la hija del constructor del buque) de un barco de otra época.

2015-11-20 11.02.11CHRISTIAN RADICH atracado en su última visita al puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24 de noviembre de 2015.

Gaona y el mar

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de noviembre de 2015 a las 8:14

Los asiduos a esta columna, seguro que recordarán que en varias ocasiones he escrito sobre el Real Colegio Náutico de San Telmo de Málaga. Hoy, retomo el tema para contarles la excelente iniciativa que han tenido un grupo de profesores del instituto Vicente Espinel al organizar una colosal exposición denominada “Gaona y el mar. El Real Colegio Náutico de San Telmo y las enseñanzas de náutica en el instituto de Málaga”; una muy interesante muestra de lo que fue el colegio de pilotos malacitano entre los años 1787 y 1847, amén de su posterior conversión en escuela de náutica hasta su desaparición en 1923.

Con el especial atractivo de poder ver la corbeta didáctica San Telmo, el barco que los estudiantes de las artes de la mar usaban para aprender las maniobras (la verdadera joya de historia marítima malagueña), la exposición, nos enseña un buen número de documentos de aquel ilustrado colegio de marinos; una escuela en la que se formaron cerca de 600 colegiales que desde Málaga navegaron por todo el mundo.

Completada esta exposición con una serie de charlas y mesas redondas, “Gaona y el mar” ha recuperado la memoria olvidada de la institución marítima más importante que Málaga ha tenido en su historia, una circunstancia que no habría sido posible sin el apasionamiento y la rigurosidad de los profesores Víctor Heredia, Rafael Maldonado y Francisco Pareja, amén de todo el claustro y, por qué no decirlo, de los alumnos del instituto Vicente Espinel.

Un muy acertado y recomendable evento que se prolongará hasta principios del próximo mes, y que permitirá conocer a todo el que se acerque al aula de náutica de Gaona un trozo, quizás el más destacado, de la amplísima historia marítima de Málaga.

2015-11-11 10.08.43Aula de náutica del Instituto Vicente Espinel.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de noviembre de 2015.

Un largo viaje

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de noviembre de 2015 a las 8:13

Muchos de los barcos turísticos que han visitado las aguas malacitanas en las últimas semanas, lo han hecho dentro de viajes trasatlánticos de posicionamiento en los que, en busca de más atemperados climas, dejaban el viejo continente para navegar en las cálidas rutas caribeñas.
En noviembre de 2013, cumplimentando su primera escala en Málaga, el buque Tere Moana atracaba en el muelle dos para iniciar uno de estos viajes. Construido en los astilleros franceses Alstom Leroux entre 1998 y 1999 por encargo de la naviera Compagnie du Ponant, este barco, bautizado como Le Levant, iniciaba una carrera de mar como uno de los más significativos yacht-cruises de aquellos años. Con 3.500 toneladas de registro bruto, 100 metros de eslora, 14 de manga y un calado de 3,5 metros, este buque que también fue clasificado como barco turístico fluvial, podía embarcar a un total de 88 pasajeros en sus 44 camarotes, todos con ventanas exteriores salvo ocho que disponían de un pequeño balcón.
Después de ser reformado y transferido en 2012 a la compañía Paul Gauguin Cruises que lo rebautizó como Tere Moana, este buque ha seguido navegando entre Europa, el Caribe y América del Sur.
Sin haber regresado a Málaga desde su primera visita, hace unos días, con muchas horas de retraso debido al mal tiempo, el Tere Moana atracaba en el muelle norte de la estación marítima de Levante en un viaje con destino a Lisboa, lugar desde donde a finales de este mes comenzará una ruta oceánica hacia la isla caribeña de San Martin, donde iniciará su temporada invernal. Una muy larga travesía para un barco nada parecido a los hoteles flotantes que por estas fechas realizan sus viajes trasatlánticos de posicionamiento.

Tere Moana 16-XI-13 1ª VEZ40TERE MOANA en su primera visita a Málaga en noviembre de 2013.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de noviembre de 2015.