Christian Radich

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de noviembre de 2015 a las 7:58

Participando de la muy especial circunstancia de ser un barco civil usado temporalmente como un buque escuela militar, el Christian Radich, cumplimentó la pasada semana su habitual visita anual al puerto malacitano.

Construido en 1937 en los astilleros noruegos de Sandefjord, este velero aparejado como una fragata de tres mástiles, comenzó su vida de mar como un barco destinado a la enseñanza de marinos mercantes. Tras cumplimentar su primer viaje trasatlántico en 1939 para visitar la Exposición Universal de Nueva York, el barco siguió navegando hasta 1940, momento en el que las tropas alemanas lo requisaron para ser usado como cuartel general de las tripulaciones de submarinos. Después de ser bombardeado en 1945 y quedar semi hundido en el puerto de Flensburg, el Christian Radich, dos años más tarde fue reflotado para ser restaurado en Noruega.

Manteniendo su aspecto original, esta fragata de casco de acero, 62 metros de eslora y 27 velas que le proporcionan una superficie de empuje de 1.360 metros cuadrados, retomaba su actividad como escuela para marinos civiles; un hecho que la hizo internacionalmente famosa cuando a su bordo se rodó el documental Windjammer, una película filmada en un extraño formato panorámico denominado Cinemiracle.

Reconvertido en 1999 en un buque para estudiantes, y fletado temporalmente por la marina de guerra noruega para la preparación de sus guardiamarinas, el Christian Radich, desde 2007 ha visitado casi ininterrumpidamente una vez al año las aguas del puerto malagueño. Una escala de descanso, siempre otoñal, que nos permite admirar el majestuoso y elegante mascarón de proa (un retrato de la hija del constructor del buque) de un barco de otra época.

2015-11-20 11.02.11CHRISTIAN RADICH atracado en su última visita al puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24 de noviembre de 2015.

Gaona y el mar

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de noviembre de 2015 a las 8:14

Los asiduos a esta columna, seguro que recordarán que en varias ocasiones he escrito sobre el Real Colegio Náutico de San Telmo de Málaga. Hoy, retomo el tema para contarles la excelente iniciativa que han tenido un grupo de profesores del instituto Vicente Espinel al organizar una colosal exposición denominada “Gaona y el mar. El Real Colegio Náutico de San Telmo y las enseñanzas de náutica en el instituto de Málaga”; una muy interesante muestra de lo que fue el colegio de pilotos malacitano entre los años 1787 y 1847, amén de su posterior conversión en escuela de náutica hasta su desaparición en 1923.

Con el especial atractivo de poder ver la corbeta didáctica San Telmo, el barco que los estudiantes de las artes de la mar usaban para aprender las maniobras (la verdadera joya de historia marítima malagueña), la exposición, nos enseña un buen número de documentos de aquel ilustrado colegio de marinos; una escuela en la que se formaron cerca de 600 colegiales que desde Málaga navegaron por todo el mundo.

Completada esta exposición con una serie de charlas y mesas redondas, “Gaona y el mar” ha recuperado la memoria olvidada de la institución marítima más importante que Málaga ha tenido en su historia, una circunstancia que no habría sido posible sin el apasionamiento y la rigurosidad de los profesores Víctor Heredia, Rafael Maldonado y Francisco Pareja, amén de todo el claustro y, por qué no decirlo, de los alumnos del instituto Vicente Espinel.

Un muy acertado y recomendable evento que se prolongará hasta principios del próximo mes, y que permitirá conocer a todo el que se acerque al aula de náutica de Gaona un trozo, quizás el más destacado, de la amplísima historia marítima de Málaga.

2015-11-11 10.08.43Aula de náutica del Instituto Vicente Espinel.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de noviembre de 2015.

Un largo viaje

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de noviembre de 2015 a las 8:13

Muchos de los barcos turísticos que han visitado las aguas malacitanas en las últimas semanas, lo han hecho dentro de viajes trasatlánticos de posicionamiento en los que, en busca de más atemperados climas, dejaban el viejo continente para navegar en las cálidas rutas caribeñas.
En noviembre de 2013, cumplimentando su primera escala en Málaga, el buque Tere Moana atracaba en el muelle dos para iniciar uno de estos viajes. Construido en los astilleros franceses Alstom Leroux entre 1998 y 1999 por encargo de la naviera Compagnie du Ponant, este barco, bautizado como Le Levant, iniciaba una carrera de mar como uno de los más significativos yacht-cruises de aquellos años. Con 3.500 toneladas de registro bruto, 100 metros de eslora, 14 de manga y un calado de 3,5 metros, este buque que también fue clasificado como barco turístico fluvial, podía embarcar a un total de 88 pasajeros en sus 44 camarotes, todos con ventanas exteriores salvo ocho que disponían de un pequeño balcón.
Después de ser reformado y transferido en 2012 a la compañía Paul Gauguin Cruises que lo rebautizó como Tere Moana, este buque ha seguido navegando entre Europa, el Caribe y América del Sur.
Sin haber regresado a Málaga desde su primera visita, hace unos días, con muchas horas de retraso debido al mal tiempo, el Tere Moana atracaba en el muelle norte de la estación marítima de Levante en un viaje con destino a Lisboa, lugar desde donde a finales de este mes comenzará una ruta oceánica hacia la isla caribeña de San Martin, donde iniciará su temporada invernal. Una muy larga travesía para un barco nada parecido a los hoteles flotantes que por estas fechas realizan sus viajes trasatlánticos de posicionamiento.

Tere Moana 16-XI-13 1ª VEZ40TERE MOANA en su primera visita a Málaga en noviembre de 2013.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de noviembre de 2015.

Otro barco parado

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de noviembre de 2015 a las 8:06

La presencia de buques parados o inactivos constituye una constante en cualquier puerto del mundo. Ya sea por invernada, avería, reparación, detención o cualquier otra causa, la estancia prolongada de un mayor o menor número de barcos amarrados sin actividad podría incluso hasta determinar la importancia del puerto en el que se encuentran.

Particularizando en Málaga, desde hace muchas décadas, los muelles malacitanos no se han visto privados de algún que otro buque parado en diferentes circunstancias. Con el recuerdo de lo que los portuarios bautizaron irónicamente como la Armada Invencible (aquellas dos golondrinas que junto a otras embarcaciones menores estuvieron durante años pudriéndose en la ochava), y sin olvidar a los Blue Wave, Eid Travel, Arhon o Mayak, que tras cambiar de nombre se escapaba una noche de diciembre de 2014, desde hace unos meses, el puerto alberga a un nuevo barco que podría alargar mucho tiempo su estancia malagueña.

Abanderado en la República Democrática del Congo, el Just Reema, un buque de carga general de 92 metros de eslora y 1.934 toneladas de registro bruto construido en Alemania en 1978, llegaba a aguas malacitanas en junio de este año tras ser detenido en alta mar con 15.000 kilos de hachís.

Ejecutadas las pertinentes actuaciones en las que se descargó la droga y se detuvieron a sus nueve tripulantes, el buque pasaba del muelle número siete al espigón pesquero Norte, lugar donde desde entonces permanece atracado.

Pendiente de los dictámenes judiciales, el Just Reema, acumulando roña espera ver cual será su futuro; un futuro que apunta a una prolongada estancia que lo convertiría en otro de los muchos barcos parados en la historia portuaria malacitana.

IMG_0019Buque JUST REEMA atracado sin actividad en el Espigón Pesquero Norte.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de noviembre de 2015.

Libre de impuestos

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de octubre de 2015 a las 8:19

Desde siempre, el tabaco libre de impuestos ha sido una mercancía muy valiosa a bordo de un barco. Destinado al consumo de las tripulaciones o como producto para ser vendido (en el caso de los buques con pasajeros), este tabaco, denominado de entrepot, en el pasado y por supuesto hoy día, constituye una moneda de cambio imprescindible en cualquier tipo de buque.

Y sin entrar en la picaresca, siendo amable con la expresión, de los contrabandos a mayor o menor escala (sobre esto hay más de una jugosa historia que ya les contaré), hoy les hablaré de un curioso hecho que viví hace unos años.

Con la misión de sustituir temporalmente al ferry Juan J. Sister, el por entonces titular de la línea entre Málaga y Melilla, el 30 de mayo de 2007, llegaba a aguas malacitanas el buque Las Palmas de Gran Canaria. Tras permanecer dos días en el muelle número cuatro, el viernes 1 de junio, después de que el Sister pasara al muelle dos, Las Palmas de Gran Canaria se posicionaba en el habitual amarre de los Melilleros. Mientras el ferry sustituto maniobraba para atracar, a pie de muelle, varios marineros y dos guardias civiles custodiaban una serie de cajas que momentos antes habían sido descargadas del Juan J. Sister.

Nada más quedar amarrado el barco, aquel cargamento donde fundamentalmente iba tabaco entraba por la proa del ferry. Tras quedar verificada que la cantidad de cajas procedentes del Sister eran las mismas que habían llegado a bordo de Las Palmas de Gran Canaria, los dos agentes de la autoridad desembarcaban, y la mercancía libre de impuestos quedaba a disposición para ser reubicada en la tienda del buque. Una curiosa historia que ilustra lo importante que es el tabaco a bordo de un barco.

Las palmas de Gran Canaria 10-V-096Proa del ferry LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de octubre de 2015.

El retaso soviético

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de octubre de 2015 a las 7:46

El lunes 14 de agosto de 1978, procedente de Lisboa, atracaba en el muelle número cuatro el barco de bandera soviética Vladimir Favorskiy. Mostrando en su chimenea blanca la hoz y el martillo sobre una franja de color rojo, este buque de carga general llegaba a aguas malacitanas para efectuar una reparación de tres días.

Construido en los astilleros finlandeses Uusikaupunki entre los años 1972 y 1973, este barco de 3.184 toneladas de registro bruto y 79,2 metros de eslora, desde su entrega, navegaba bajo la gestión de una de las múltiples empresas que, por aquellos años, operaban adscritas al partido comunista de la URSS.

Pero con independencia de esta significativa circunstancia, lo más destacado de este mercante era su complejo sistema de carga y descarga; una evolución de los mecanismos que los constructores navales de Estados Unidos emplearon en los buques de las clases Liberty y Victory durante la segunda guerra mundial.

Sobre dos mástiles paralelos a popa y uno a proa, el Vladimir Favorskiy disponía de tres grandes puntales o brazos de grúa gestionados por un complejo entramado de cables y poleas que posibilitaban la carga y descarga en sus tres bodegas.

Con la intención de reponer algunos de estos cables, un grupo de operarios llegados ex profeso desde la Unión Soviética comenzaron a trabajar a bordo en la mañana del 15 de agosto. Tras aplazarse un día la salida, que inicialmente estaba prevista para el viernes 18, los trabajos se fueron retrasando hasta el día 27, jornada en la que el buque soviético salió a la bahía a esperar órdenes.

Una curiosa reparación la que trajo al mercante Vladimir Favorskiy a Málaga para tres días, y que finalmente, se prolongó mucho más de lo previsto.

583062Mercante soviético Vladimir Favorskiy con su aparatoso aparejo de cables.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 20 de octubre de 2015.

El tesoro de 1954

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de octubre de 2015 a las 8:25

A principios del verano de 1954, en los corrillos portuarios malagueños se comenzó a hablar de que un tesoro llegaría al puerto. Sin más datos sobre el asunto, las elucubraciones se dispararon, y en los muelles malacitanos se comenzó a hablar de un descomunal cargamento de oro, plata e incluso piedras preciosas.

Y aunque el paso de los meses calmó mucho aquella expectación, en septiembre, la agencia consignataria Cabo Hermanos anunció la llegada de un buque inglés que procedente de Asia realizaría un descarga especial. Con aquella información regresaron los comentarios, y el tesoro esperado volvió a ser el centro de todas las charlas en el puerto.

Habiendo iniciado su viaje en Ceilán y teniendo como final de trayecto la localidad inglesa de Liverpool, el mercante de la compañía Harrison Line Factor, tras realizar una escala previa en Orán, atracaba en el muelle número dos el miércoles 13 octubre.

Completado el amarre, de la bodega de proa de este barco de 141 metros de eslora construido en 1948, se descargaron 15 misteriosas cajas que fueron subidas a dos camiones que esperaban a pié de muelle. Cumplimentados todos los trámites pertinentes y mientras el Factor cargaba algunos suministros, los camiones dejaron el recinto portuario malacitano con destino a Madrid.

Ejecutada la operativa, finalmente los curiosos portuarios malagueños pudieron saber cual era el tesoro que se había desembarcado. Aquellas 15 misteriosas cajas albergaban una serie de colmillos de elefante. Una muy especial mercancía procedente de la lejana y exótica tierra de los elefantes que nada tenía que ver con los cargamentos de oro, plata y piedras preciosas que habían imaginado los trabajadores del puerto.

Factor-02Mercante FACTOR que trajo a Málaga un cargamento de colmillos de elefante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 13 de octubre de 2015.

El velero del Zar

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de octubre de 2015 a las 8:16

Compartiendo estancia con los veleros La Grace y Pogoria, este fin de semana atracó en aguas malacitanas la fragata de bandera rusa Shtandart. Construido entre los años 1994 y 2000 en los astilleros de la ciudad de Olonets, este barco, es una fiel réplica del buque insignia de la flota del zar Pedro I el Grande; un velero que navegó fundamentalmente por el mar Báltico entre los años 1703 y 1719.

Sin planos de construcción, y con la idea de aprovechar algunos retos originales que se encontraban en tierra de 1727, fecha en la que el velero fue desmantelado, en 1994, un grupo de entusiastas del mundo de la mar planificó su construcción tal y como, tras su desguace, había ordenado Catalina I, la sucesora del zar Pedro.

Sin poder aprovechar ninguno de los restos que quedaban, la réplica de la fragata, fabricada en su totalidad con maderas de roble y pino, se hacía a la mar en junio de 2000 bajo el control de la marina de guerra rusa y la gestión de un grupo de empresas privadas constituidas en una asociación.

Con 128 toneladas de registro bruto y 34,5 metros de eslora, la Shtandart, que en sus tres mástiles monta un total de 14 velas con 620 metros cuadrados de superficie, navega por el mundo participando en los más importantes eventos marítimos. Manteniendo una tripulación fija de 6 personas más 19 alumnos que embarcan y desembarcan en sus diversas travesías (este buque sigue la tradición de otros barcos que navegan con jóvenes para su instrucción náutica), la fragata del zar Pedro I el Grande está considerada como una verdadera joya de la navegación; un velero repleto de detalles de otra época que ha pasado por el puerto de Málaga, todo hay que decirlo, sin pena ni gloria.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFragata rusa SHTANDART atracada en el muelle dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de octubre de 2015.

Sal robada

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de septiembre de 2015 a las 8:53

En la segunda mitad de la década de 1960, el puerto de Málaga recibió una significativa cantidad de cargamentos de sal. Procedente la gran mayoría de los embarques de las salinas de la localidad murciana de San Pedro del Pinatar, la carga que llegó ensacada y también en toneles, tenía como destino diferentes  lugares de Andalucía.
Descargada la sal en el muelle número cuatro, los tinglados ubicados en este lugar, fueron los encargados de almacenar la mercancía a la espera de su transporte por carretera.
Cumplimentadas con éxito las primeras operativas, en junio de 1961, tras haberse recibido un  total de once descargas, una serie de barriles con sal no pudieron seguir su destino. Rotos y con unas considerables pérdidas, 25 toneles tuvieron que ser descartados; una circunstancia que en un principio no llamó demasiado la atención.
Manteniéndose los habituales descartes propios de la estiba (siempre se dañaban en la descarga y almacenamiento algunos sacos o barriles), en el viaje número quince las cuentas empezaron a no salir. Al día siguiente de haberse depositado en el tinglado los 300 toneles y 200 sacos que habían llegado, faltaban en el almacén 20 sacos; una significativo número que disparó las alertas.
Alertada la policía y estando bajo sospecha todos los trabajadores portuarios que habían participado en aquella operativa, una  investigación concluyó que el que había robado la carga era uno de los camioneros implicado en el transporte. Tras haber estado negociando con los descartes de los 25 toneles dañados (aquella sal fue vendida en pequeñas cantidades), los sacos desaparecidos habían sido vendidos y retirados horas después de su desembarque mientras aún estaban a pie de muelle.

9Vista del puerto en la década de 1960.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 29 de septiembre de 2015.

Remociones

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de septiembre de 2015 a las 9:29

Este pasado domingo, el ferry Sorolla, que por motivos técnicos está sustituyendo temporalmente al Fortuny, el melillero titular, realizaba una serie de cambios de atraque para revisar sus sistemas de evacuación de pasajeros. Tras cumplimentar el desembarco del pasaje en su habitual lugar de amarre, el barco pasaba al muelle número dos; un cambio de ubicación que se repetiría hasta dos veces en el transcurso de esa misma jornada.

Estos cambios de muelle, atendiendo a la más rancia terminología portuaria, son las denominadas remociones, algo que no suele ser habitual cuando un barco atraca para cumplimentar una operativa ya sea de carga o descarga.

Pero como siempre hay excepciones, lo que hoy les contaré, muy bien podría ser una de las remociones más curiosas vividas en los muelles malacitanos en las últimas décadas.

El 5 de enero de 1965, procedente de Cádiz y con destino a Tánger, llegaba al puerto de Málaga el mercante de bandera alemana Otto Nübel. Con 825 toneladas de registro bruto y 70 metros de eslora, este carguero adscrito a la compañía Emder Dampfer que además podía embarcar a cuatro pasajeros, realizaba navegaciones de cabotaje por gran parte del litoral Mediterráneo.

Después de quedar atracado en el muelle número tres, el buque que llegaba para cargar varios tipos de mercancías, comenzaba ese mismo día un baile de muelles que en tan sólo dos jornadas lo posicionó en cuatro lugares diferentes. Tras efectuar una primera operación en el muelle tres, un cargamento de sacos de grano lo esperaba en el muelle número seis, para embarcar luego barriles con aceite de maquinaria en el muelle cuatro y finalizar su operativa cargando unas cajas con muebles en el muelle dos.

Otto NubelMercante ‘Otto Nübel’ que realizó cuatro remociones en enero de 1965.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de septiembre de 2015.