El regreso de ELEONORA

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de septiembre de 2019 a las 13:06

Hace varias semanas, en concreto el 13 de agosto, el puerto malacitano recibió a un viejo conocido. Me refiero al buque portacontenedores Eleonora Maersk que, procedente de la localidad francesa de Le Havre y con destino a la terminal omaní de Salalah, quedaba atracado en el muelle número nueve.

Integrado en la amplia flota de la compañía danesa Maersk Line, el Eleonora forma parte de una familia de ocho gemelos que en su día navegaron con la consideración de ser los portacontenedores más grandes del mundo. Denominados como buques de la Clase E, por llevar todos ellos un nombre iniciado con esta letra, nuestro protagonista de hoy fue el tercero de la serie; unas construcciones que se llevaron a cabo en los astilleros daneses Odense Steel Shipyard entre los años 2006 y 2008.

Con 397 metros de eslora, 56 de manga y 15,9 de calado máximo, este barco que puede transportar 12.508 TEUS, llegaba por primera a Málaga vez el jueves 30 de julio de 2009, 27 días después de que su hermano Edith Maersk, el penúltimo de la serie, estrenara las escalas malacitanas de esta saga de gigantes.

Procedente del puerto belga de Brujas y con destino al africano de Tánger, tras aquel primer atraque en  el que coincidió con el buque de crucero Balmoral, los portacontenedores Rita Sibum y Casablanca Express, el buque de carga rodada Isla de los Volcanes, el Ferry Juan J. Sister y el catamarán de alta velocidad Milenium Dos, el Eleonora Maersk repetiría una visita en 2010 y dos en 2011.

Completadas aquellas  cuatro escalas, y con el añadido de que todos sus gemelos pasaron por Málaga entre julio de 2009 y noviembre de 2010, ahora, ocho años más tarde, este barco de 170.794 toneladas de registro bruto ha regresado al puerto malagueño en su quinto atraque.

Y aunque en la actualidad hay un buen número de buques portacontenedores que superan los muy altos números de los gemelos de la Clase E, a Málaga llegó en junio de 2016 el MSC London con una mayor eslora y un registro bruto superior, lo que sí está claro es que el Eleonora Maersk, que hace unas semanas volvió al puerto, fue en su momento el  buque más grande, o para ser más exactos, el segundo más  grande que  hasta aquella fecha había amarrado en las aguas malagueñas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAELEONORA MAERSK atracado en Málaga en su última escala de agosto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de septiembre de 2019.

Adiós ORIANA

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de agosto de 2019 a las 10:27

Una semana antes de que se iniciara la Feria, el Puerto informaba sobre los buques de crucero que tenían previsto su atraque durante estos días festivos. Entre los siete que se anunciaban, lamentablemente uno de ellos no llegó, y su ausencia, nos privó de poder dar la despedida a un clásico que con casi toda probabilidad nunca volverá a las aguas malacitanas.

Les estoy hablando del Oriana, un barco que tras 24 años y cuatro meses operando bajo la contraseña de la compañía británica P&O, navega ahora con destino a China para convertirse, con el nombre Piano Land, en el buque insignia de un grupo naviero asiático.

Ante esta circunstancia, y teniendo en cuenta el largo historial que este barco ha tenido en el puerto de Málaga, hoy me gustaría rendir un pequeño homenaje a este buque; un clásico entre los clásicos que visitó por última vez las aguas malagueñas en mayo de este mismo año.

Recuperando el nombre de otro barco que lo precedió, un buque que también frecuentó mucho el puerto malacitano, en el seis de abril de 1995, la reina Isabel de Inglaterra bautizaba a este barco que había sido construido en los astilleros alemanes Meyer. Completado su viaje inaugural en el mismo mes de su bautizo, en mayo de 1995, el Oriana  visitaba por primera vez a Málaga quedando atracado en el pantalán de levante. Mostrando su inconfundible chimenea amarilla, la marca de los buques de P&O, este barco de 260 metros de eslora llegaba convertido en el primero dedicado en exclusividad al mercado crucerístico británico; un hecho que le dio una significativa relevancia internacional.

Operando por todo el mundo y tras haber sufrido algunas reformas, las aguas malagueñas han sido un fiel testigo de la historia de este barco; una trayectoria que nos ha permitido ver cómo, siguiendo el cambio de imagen de la naviera propietaria, el Oriana mostraba en 2015 un nuevo look con la chimenea azul y la bandera del Reino Unido en su proa.

Un intenso historial saldado con un total de 53 atraques y un fondeo; un muy largo periodo de habituales visitas que, culminado con una cancelación, cierra la historia malagueña de un  buque clásico que ahora navega con destino a China para no volver.

Oriana 18-VI-111Buque de crucero ORIANA en una de sus escalas malagueñas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de agosto de 2019.

Decoraciones portuarias

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de agosto de 2019 a las 9:10

En noviembre de 2012, en un artículo que escribí en la página Marítimas de este diario, describía siete elementos decorativos que por aquellas fechas ornaban el recinto portuario malacitano. Tras  aquel escrito y después haber publicado en dos ocasiones, en concreto en 2010 y 2011, sendas referencias a una histórica fuente: la de doña Juana MacCulloch, viuda de don Juan Clemens Ramírez (un importante comerciante exportador de vino y frutos secos), donaba a la comunidad portuaria malagueña en el año 1903, esta pieza, olvidada desde 2007 en un almacén portuario, recuperaba su esplendor en 2013 en los jardines situados junto al Instituto de Estudios Portuarios. Ya con estos ocho elementos decorativos, el año pasado, tres de esculturas  de Elena Laverón que, para conmemorar el bicentenario de la Farola, conformaron la exposición “Caminantes en el Puerto”, eran cedidas por su autora para adornar tres espacios del recinto portuario malagueño.

Reseñada esta lista de objetos, y creo que no me he dejado ninguno,  la llegada del nuevo presidente de la Autoridad Portuaria ha traído algunos nuevos elementos ornamentales; unas piezas que, en una ubicación muy precisa y como complemento al gran mástil y a la gran bandera que se colocaron en el mes de julio, completan la decoración de la rotonda ubicada frente al Plaza de la Marina.  En concreto, cuatro anclas que señalan los puntos cardinales reposan sobre sendos bloques de piedra; unos sillares que formaron parte del desaparecido dique de poniente y ahora rematan este conjunto situado frente al edificio de la Autoridad Portuaria.

Ante esta circunstancia, y quizás a falta de una pequeña placa que diera algunos datos sobre las  anclas y las piedras que las sustentan, la idea de inundar los espacios públicos del puerto con objetos históricos se me antoja como muy atractiva; un hecho que permitiría sacar a la luz olvidadas piezas portuarias. Una interesante iniciativa que quizás debería comenzar con la restauración de la Doncella del Puerto que, conocida también como la Sirenita, muestra desde hace décadas, desde que dejó su ubicación  interior en la antigua estación marítima del muelle número tres, una maltrecha y mutilada imagen.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARotonda frente al edificio de la Autoridad Portuaria con los nuevos anclas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 20 de agosto de 2019.

Un candray

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de agosto de 2019 a las 9:50

La Real Academia Española de la lengua, define la palabra candray en su segunda acepción como una embarcación vieja y descuidada. En el argot marítimo,  este significado, añade una serie de cualidades que dibujan lo que sería un barco mal cuidado; un buque lento y peligroso que, con muchos años de vida podría carecer incluso de ciertos  documentos  obligatorios para una normal navegación. Existiendo mares donde estos barcos realizan singladuras sin demasiadas complicaciones (las aguas asiáticas y africanas son las más habituales), de vez en cuando  algún que otro candray recala en un puerto europeo.

Hace no demasiados días,  el muelle seis recibía al buque Inter DJ, un mercante abanderado en la República micronésica de Palaos,  que procedente de Suez y con destino al puerto senegalés de Ziguinchor embarcaba suministros durante dos días.

Y si bien su llegada se hizo con todos sus papeles en regla; de no haber sido así no podría haber entrado y mucho menos salido, el historial de este buque dibuja a la perfección lo que sería un candray. Construido en Japón en 1984, este barco de carga general de 76 metros y 1.932 toneladas de registro bruto iniciaba su biografía abanderado en Panamá con el nombre Toyo Nº 2.  Tras ser renombrado como Woo AM en 1995 luciendo el pabellón de Korea, en 2007, este barco era rebautizado como Mutha Pioneer con bandera de la isla caribeña de Dominika.

Bajo esta denominación, en diciembre de 2014 el Mutha Pioneer embarrancaba en el de la isla de Thilafushi  en las Maldivas; un incidente que se saldó con daños medioambientales.  Varios años más tarde, en concreto en junio de 2018, este mercante en ruta entre Colombo, en Sri Lanka y  Addu en Maldivas, perdía el control y se escoraba de babor; una circunstancia que obligó al rescate de sus 11 tripulantes.  Reflotado un mes después, las autoridades marítimas de Sri Lanka detectaban que este buque había estado navegando con múltiples deficiencias desde 2015.

Solventadas, teóricamente, todas las irregularidades, en 2019 este mercante era renombrado  como Inter DJ; nombre con el que hace unos días llegó a aguas malacitanas con la  exótica bandera de  la República de Palaos. Un candray en toda regla.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque de carga general INTER DJ atracando en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 13 de agosto de 2019.

El EUROPA 2

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de agosto de 2019 a las 9:19

El 27 de mayo de 2013, debido al mal tiempo, llegaba de arribada al Puerto de Málaga el buque de crucero Europa 2. Adelantando un día su atraque previsto para el martes 28, este  buque de la compañía alemana  Hapag- Lloyd Cruises quedaba amarrado en el muelle norte de la estación marítima de levante. Después de aquella visita con pernocta incluida, este barco que se estrenaba en aguas malacitanas tras haber finalizado su viaje inaugural, ha repetido escalas en el puerto de Málaga en cinco ocasiones más; unos escasos atraques que nos ha permitido verlo por última vez este pasado fin de semana.

Pero con independencia de su historial malagueño, el Europa 2 participa de una serie de características que lo convierten en un buque de crucero puntero; un barco que desde su construcción está considerado como uno de los más lujosos del mundo.

Construido en los astilleros franceses STX Europe, nuestro protagonista de hoy, con 42.830 toneladas de registro bruto y 225 metros de eslora puede embarcar a 516 pasajeros distribuidos en 251 camarotes de siete categorías diferentes. Con estas características que lo convierten en un buque de crucero no demasiado grande, el Europa 2 tiene la mayor proporción de espacio público útil  por pasajero que existe en la flota crucerística internacional; una medición real avalada por la  Asociación Internacional de Líneas de Crucero (CLIA).

Frente a este dato que junto a sus altas calidades lo clasifican como un barco de cinco estrellas plus,  aunque esta calificación ya no sería tan cuantificable, el Eupora 2 destaca por llevar a su bordo 900 obras de arte repartidas en unos espacios donde la decoración nada se parece a la de otros buques de crucero.

Pero además de estas singularidades, quizás, otro de los aspectos más destacables de este buque se centre en su internacionalización; un hecho que ha convertido al Europa 2, que inicialmente estaba dedicado en exclusividad al mercado  crucerístico alemán, en un barco asequible para los que no hablen la lengua de Goethe.

Un lujoso buque de turistas con bandera maltesa que ha visitado poco las aguas malacitanas y que,  hasta la fecha, en sus seis escalas siempre ha atracado en los muelles de levante.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEUROPA 2 en su escala malagueña de este pasado fín de semana.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de agosto de 2019.

El fondeo del SVEN

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de julio de 2019 a las 12:06

Los asiduos a la playa de La Malagueta, con toda seguridad, se habrán fijado en un barco que desde  hace varias semanas permanece fondeado en la bahía. Este buque, que para más señas es un portacontenedores, se llama Sven y su historia reciente ha estado muy vinculada al puerto malacitano.

Propiedad de la compañía alemana Reederei Rambow, nuestro protagonista de hoy  fue construido en los astilleros hamburgueses J.J. Sietas, comenzando su vida de mar en 1996 con el nombre Solid. Rebautizado un año más tarde como Lucy Borchard, en 2000, este barco volvería a cambiar de identidad para ser renombrado como Sven.  Con 6.362 toneladas de registro bruto, 121,8 metros de eslora y 18,2 de manga, este pequeño portacontenedores con capacidad para 700 Teus se estrenaba en aguas malagueñas en miércoles 9 de noviembre de 2011 procedente de Ceuta y con destino a Cartagena. Sustituyendo al buque Wec Rubens de la compañía West European Container Line (Wec Line), el Sven comenzaba a trabajar en una línea regular; la denominada Intra Spain Service  que, con rotaciones semanales con inicio y final en Valencia realizaba escalas en  Cartagena, Almería, Málaga y Alicante. Cumplimentada desde entonces esta ruta, el pasado 7 de mayo, este barco, llegado de Alicante y con destino a Ceuta, realizaba su último atraque en la terminal de contenedores; un amarre con el que el Sven cerraba una vinculación semanal con Málaga de algo más de ocho años.

Sustituido pocos días después por el portacontenedores Mistral y quizás, permítanme la licencia, añorando las aguas malacitanas, el Seven regresaba el 14 de junio para quedar fondeado en la bahía. Desde aquella fecha y tras efectuar un fugaz atraque en el muelle siete los días 17 y 18 de julio, nuestro protagonista de hoy permanece en la rada malagueña a la espera de órdenes.

Una larga estancia que podría terminar en una venta o en un cambio de nombre y que, además de estas futuribles circunstancias, posicionan al Sven en la lista de los buques que más tiempo han estado parados frente a las playas de Málaga. Una singular nómina que tiene como primer protagonista al vapor de bandera holandesa Ursula que en 1923 permaneció fondeado 44 jornadas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPortacontenedores SVEN atracado en el muelle siete.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de julio de 2019.

Triste procesión

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de julio de 2019 a las 12:31

El domingo 21 de julio de 2019, pasará a la historia marítima de Málaga por ser el año en el que la procesión  oficial de la Virgen del Carmen se celebró por la mañana. Pero con independencia de esta circunstancia, lo que sí quedará reseñado en los anales, será la mula participación en la mar y la muy pobre imagen que este tradicional cortejo dejó a todos los que asistimos al evento.

Y como quizás estas palabras puedan herir algunas susceptibilidades, creo que lo mejor será narrar con todo lujo de detalles cómo acontecieron las dos horas en las que la patrona de las gentes de la mar fue procesionada por las aguas interiores y exteriores del puerto.

Minutos después de las diez de la mañana, el remolcador  Vehintinueve, tras embarcar a la Virgen Coronada en el muelle número dos, comenzó su solemne navegación. Acompañado el cortejo por el remolcador Vehintiocho, los tres catamaranes que operan como golondrinas, la lancha de Salvamento Marítimo con base en Málaga y una neumática de la Cruz Roja, siete  pequeñas embarcaciones completaban esta procesión; un escaso número de seguidores al que se les agregaron, ya fuera de la bocana, un yatecito y un velero.

Completada la formación y sin demasiadas  personas  a bordo del remolcador que llevaba a la patrona, la procesión, que este año transcurrió sin música, completaba su programa con el tradicional hermanamiento con la virgen submarina situada frente a las playas malagueñas; un encuentro que, sin megafonía, se escenificó con una oración, la salve marinera y el lanzamiento de tres coronas en honor de las gentes fallecidas en el mar.

De regreso al puerto, el cortejo, acompañado de un menor número de embarcaciones de las que habían iniciado la procesión, finalmente concluyó su navegación en el muelle número dos con el desembarco de la patrona.

Y si bien esta tradicional celebración, la oficial de Nuestra Señora del Carmen Coronada, en los últimos años había empezado a tener muy poca participación en la mar, ahora, con la novedosa escenificación mañanera, la cosa no ha mejorado. Una procesión fallida donde quizás sobren algunas cosas y falten otras y que los responsables de este cortejo deberían estudiarán con detenimiento.

Fotos de la procesión

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Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 23 de julio de 2019.

El tercer guerrero

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de julio de 2019 a las 12:34

El pasado viernes, un día antes de su llegada prevista, atracó en aguas malacitanas el Raibow Warrior III, el buque insignia de la organización ecologista Greenpeace. Y aunque la campaña que está realizando debería constituir el contenido de esta columna, creo que, para los lectores de estas líneas, será más interesante comentar algunos aspectos  sobre el barco en sí; un goleta moderna repleta de curiosidades.

Heredando el nombre del primer Rainbow Warrior, este tercer guerrero del arcoíris fue construido en los astilleros alemanes Fassmer con un coste inicial de 23 millones de Euros; una cantidad que se obtuvo en parte mediante una financiación colectiva en la que  participaron algo más de 100.000 personas.  En activo desde octubre de 2011, este velero que participa de la peculiaridad, como no podía ser de otra forma, de haber sido construido con materiales respetuosos con el medio ambiente, desplaza 838 toneladas teniendo una eslora de 58 metros.  Con casco de acero y estructura de aluminio, el Rainbow Warrior monta dos curiosos mástiles dobles en forma de A  donde trabajan cinco velas con una superficie total de 1.290 metros cuadrados. Dotado con varios sistemas de reciclaje interno, el tercer guerrero del arcoíris que puede navegar cuatro semanas sin necesidad de suministros, embarca a 32 tripulantes; una dotación  internacional compuesta en su gran mayoría por voluntarios de esta organización.

Pero con independencia de estas características y con el añadido de ser el primer buque que Greenpeace ha construido por encargo (los anteriores habían sido barcos reformados), las calidades y las especificaciones técnicas y tecnológicas de esta goleta que lleva el mismo tejido en sus velas que el buque escuela Juan Sebastián de Elcano, muy bien se podrían resumir  con un comentario hecho por uno de los directivos de los astilleros alemanes donde se fabricó este buque; unas palabras que aludían a que el tercer guerrero del arcoíris no estaba fabricado  ni con acero ruso ni con madera contrachapada china.

Un velero moderno que, tras su estreno malagueño de octubre de 2017, regresa embarcado en una campaña medioambiental en la que se tocarán 14 puertos de ocho países  diferentes.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARAINBOW WARRIOR, el tercer guerrero atracado en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de julio de 2019.

El ZENOBE GRAMME

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de julio de 2019 a las 8:56

En julio de 2002, en concreto entre los días 11 y 16, el puerto de Málaga fue el escenario del final de una de las etapas de la regata Cutty Sark.  Esta ya desaparecida carrera de barcos de vela, en aquella fecha, eligió las aguas malacitanas para la conclusión de una navegación  entre Alicante y Málaga; un tramo de regata que congregó a 19 veleros antes de seguir una ruta que los llevaría a La Coruña.

Con el recuerdo de aquellos días y con la añoranza de unas intensas  jornadas que convirtieron al puerto malacitano en el epicentro mundial de la navegación (algo que hasta la fecha no se ha vuelto a repetir), hoy les hablaré de uno de los buques de vela que participó en este evento y que hace unos días regresó a Málaga.

Llevando el nombre del investigador belga que construyó la primera dinamo que permitió el uso industrial de una máquina de corriente continua, el Zenobe Gramme es un buque de dos mástiles aparejado con velas bermudas.  Construido entre los años 1960 y 1961 en los astilleros Boelwerft  situados río Escalda, este velero de 136 toneladas de registro bruto, 28 metros de manga y una superficie vélica de 700 metros cuadrados, comenzó su vida de mar convertido en un buque de investigación oceanográfica.  Realizando estudios sobre los fondos marinos, en 1968, auspiciado por la Universidad de Lieja, el Zenobe Gramme visitaba por primera vez Málaga dentro una campaña por el Mediterráneo. Reconvertido en 1970 en un barco escuela para estudiantes de la marina de guerra belga, este velero, ya con la numeral A958, centró su carrera en la instrucción militar y en la participación de eventos marítimos internacionales. Ganador de la Cutty Sark en 1976 donde además su dotación obtuvo una mención especial por realizar un rescate, el Zenobe Gramme repetía en  aguas malacitanas en julio de 2002 participando en esta misma regata.

Y aunque su llegada de hace unos días  nada tiene que ver con la conmemoración de aquel atraque, este velero tripulado por siete marinos con capacidad para 10 estudiantes, ha regresado 18 años después de aquel evento. Una escala que recuerda aquellas jornadas en las que el puerto de Málaga fue  el objetivo internacional de la navegación a vela.

IMG_20190707_120419Velero ZENOBE GRAMME atracado este fin de semana en el muelle dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de julio de 2019.

Un atraque histórico

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de julio de 2019 a las 13:42

Hoy les contaré una historia crucerística de record; toda una aventura que, con su parte positiva y negativa,  nunca se había dado en las aguas del puerto malagueño. El pasado jueves, minutos después de las 13:00 quedaba atracado en el muelle norte de la estación marítima de levante el buque de crucero Arcadia.  Realizando un viaje de 19 noches con inicio y final Southampton, este barco que navega bajo la contraseña de la compañía  P&O Cruises llegaba con 2.012 pasajeros.   Pero con independencia de esta circunstancia, la habitual de los buques de turistas que hacen escala en Málaga, el Arcadia atracaba con una avería; un problema mecánico que afectaba al sello que recubre a su hélice de babor. Avisadas todas las autoridades marítimo portuarias, la agencia consignataria Cabeza Marítima gestionaba esta reparación; un arreglo subacuático que requería un equipo de 20 submarinistas además del posicionamiento un pequeño barco de apoyo.

Pero sin entrar en detalles sobre esta reparación y dejando a un lado el hecho de la reducción del número de escalas que tenía previstas este buque en su itinerario de 19 noches, esa sería la parte negativa de esta aventura, me gustaría, mirando en positivo, ver lo que de significativo ha tenido la larga estancia en el puerto de este buque de crucero.

Cumplimentados hasta la fecha un total de 21 atraques en Málaga desde que el Arcadia entrara en servicio en marzo de 2005, este buque de 289 metros de eslora que puede embarcar a un total de 2.388 pasajeros, participa de la peculiaridad de haber sido el único barco de turistas que ha amarrado la terminal de contenedores malagueña; un hecho que ocurría el tres de mayo de 2009 con motivo del desembarco de un pasajero enfermo.

Pero dejando a un lado aquel rápido atraque que ya lo hace destacar en la historia marítima de Málaga, la larga estancia de estos días lo significa aún más frente una circunstancia que no se había visto en aguas malacitanas. Nunca hasta la fecha, un buque de crucero en tránsito y con pasajeros a bordo había estado tres noches en puerto. Toda una aventura causada por una avería que convierte la visita del Arcadia, que por cierto se marcho en la medianoche del domingo, en una escala crucerística de récord.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque de crucero ARCADIA en su histórica escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de julio de 2019.

Amarradores

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de junio de 2019 a las 9:06

La pasada semana, el buque de Salvamento Marítimo Clara Campoamor llegó otra vez a aguas malacitanas. Posicionado  desde febrero de este año en el mar de Alboran compartiendo base  entre Málaga, Almería y Motril, el  que está considerado como el mejor buque de la marina mercante española, era ubicado en uno de los de los tres atraques  que conforman  el muelle de Cánovas. Con infinidad de curiosas peculiaridades que poco a poco les iré desvelando en próximas columnas, el Clara Campoamor participa de una muy  singular circunstancia; un hecho explicable por su misión de rescatador que le posibilita entrar y, especialmente salir, con la mayor celeridad posible ante una emergencia sin tener que usar el servicio de amarradores.

Dicho esto y al haber mencionado a los amarradores, hoy les contaré algunos aspectos sobre esta profesión portuaria. Particularizando en Málaga, hasta la década de 1960, el trabajo de amarrar los barcos al muelle constituía una labor un tanto anárquica. Aunque había personas encargadas para esta misión, básicamente,  y sólo les hablo ya en el siglo XX, los consignatarios eran  los que decidían quién debían ejecutar estas funciones. Sobre un amplio grupo de trabajadores que habitualmente cumplimentaban estas misiones, los agentes representantes de los buques eran los contrataban sus servicios; una circunstancia muy similar a la que se deba con las collas de estibadores. De la mano de la autoridad marítima militar, estos diferentes grupos de trabajadores fueron unificados; un hecho que mejoró la situación laboral de los amarradores.

Organizados y creada en diciembre de 1979 la empresa SEPUMASA, la forma de trabajar de los amarradores malagueños ha cambiado considerablemente en las últimas décadas. Además de la uniformidad, el material empleado y las medidas de seguridad con la que ahora se amarran los barcos, los trabajos de este colectivo se han diversificado mucho; unas labores que en la actualidad se complementan con servicios tales como los barqueos a buques fondeados o la vigilancia ante la contaminación portuaria.

Un grupo de trabajadores portuarios que viven los 365 días del año a pie de muelle y del que en otra ocasión les seguiré hablando.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAAmarradores en el atraque de un buque de crucero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 25 de junio de 2019.

Secuestro en Nigeria

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de junio de 2019 a las 10:21

Los más observadores y los que disfruten de una vista de águila, podrán haber apreciado las concertinas que llevan a su bordo los tres grandes remolcadores que, inactivos, se encuentran atracados en el muelle número cuatro. Con una interesante historia que dejo pendiente y una llegada a Málaga cargada de sensacionalismo, estos tres buques, participan de la peculiaridad de lucir las defensas más habituales que llevan los barcos que navegan por zonas susceptibles de ataques piratescos.

Abundando sobre este tema, hoy les vuelvo a traer la aventura de un barco que fue abordado por piratas y que hace unos de días pasó por aguas malacitanas. Procedente de Algeciras y con destino al puerto turco de Ambarli, este pasado sábado atracó en el muelle número nueve el portacontenedores de bandera liberiana Pomerenia Sky.  Fletado por Maersk Line, este buque propiedad del grupo alemán Peter Döhle fue construido en China en 2007. Con capacidad para 2.504 Teus, antes de lucir su actual nombre, este barco de 26.435 toneladas de registro bruto y 208 metros de eslora, navegó bajo las denominaciones CCNI Busan y Hammonia Pomerenia; dos nombres con los que curiosamente mantuvo el mismo puerto de registro.

Pero dejando a un lado los datos técnicos y su biografía, el incidente que hoy les cuento ocurrió el año pasado en una ruta que nuestro protagonista realizaba entre el puerto angoleño de Luanda y el nigeriano de Onne.  Navegando por el Golfo de Guinea, el 27 de octubre de 2018 a veinte millas de la costa nigeriana, el Pomerenia Sky sufría un ataque. Abordado por dos lanchas rápidas, 11 de los 20  tripulantes del portacontenedores: 8 polacos, 2 filipinos y un ucraniano eran secuestrados y llevados a tierra.

Alertadas las autoridades nigerianas y el armador del buque, unas secretas negociaciones en las que también participó el gobierno de Polonia, llevaron finalmente, dos meses después, al rescate de todos los marinos apresados. Una historia de piratas de un barco que hace unos días visitó el puerto. Un ataque en aguas de Nigeria, el mismo país en el que están matriculados dos de los tres remolcadores que, mostrando sus concertinas de protección,  están atracados en el muelle de Heredia.

IMG_7364Portacontenedores POMERENIA SKY atracado en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 18 de junio de 2019.

Reestreno del pantalán

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de junio de 2019 a las 13:24

El pasado 23 de mayo, el buque de crucero Marina reestrenaba el pantalán de levante. Tras haber sufrido unas significativas obras de mantenimiento y sólo haber albergado durante algo más de dos meses a un barco inactivo, el también denominado atraque del dique de levante (ADL), retomaba  una actividad paralizada desde abril de 2018.

Con 110 metros de longitud real, ampliables hasta 146 gracias a los dos duques de Alba que lo flanquean, este espacio constituye el primer atraque crucerístico exterior que tuvo el puerto; una zona de amarre cargada de infinidad de historias de barcos.

Y aunque las anécdotas que podría contarles son muchas y muy variadas, creo que para celebrar el reestreno de este muelle, la mejor historia sería la de su inauguración; una puesta de largo en el que el principal protagonista fue el buque que allí atracó.

Sin ningún tipo de acto oficial, lo mismo que ha ocurrido con su reestreno de hace unas semanas, el lunes 10 de abril de 1977 el buque de crucero Atlas atracaba en este muelle. Procedente de Casablanca y con destino a Barcelona, el Atlas, integrado en la flota de la histórica naviera griega Epirotiki Lines, llegaba al completo de pasaje realizando un itinerario atlántico y mediterráneo. Compartiendo estancia con el italiano Victoria y el ferry finlandés reconvertido en buque de crucero Bore Star, ambos amarrados en el muelle dos, aquella jornada significó el arranque de este muelle; un espacio que originariamente fue denominado como el pantalán de los trasatlánticos.

Y aunque amarrados a sus norayes ha habido muchos barcos; inicialmente  sólo fueron  trasatlánticos – buques de crucero hasta que comenzaron a atracar todo tipo de barcos, no me resisto a realizar una mínima comparativa entre el primer buque turístico que lo inauguró  y el que hace varias semanas lo ha reestrenado. Con 15.015 toneladas de registro bruto, el Atlas, de 153 metros podría embarcar a un máximo de 600 pasajeros; unas cifras muy alejadas de las 66.084 toneladas del Marina que con 203 metros de eslora aloja a 1.250 turistas.

Dos barcos muy diferentes que constituyen el inicio y la continuación de un muelle histórico que ya ha cumplido 42 años de vida.

IMG_6983MARINA reestrenando el pantalán de levante el pasado 23 de mayo.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11 de junio de 2019.

El MSC OPERA

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de junio de 2019 a las 12:17

Con toda seguridad, muchos de los lectores a esta columna ya conocerán el accidente que este pasado domingo sufrió en Venecia el buque de crucero MSC Opera.  Realizando un recorrido de siete noches con inicio y final en el puerto italiano de Bari, el barco de MSC Cruceros, navegando por el canal  Giudecca para atracar en el muelle de San Basilio embestía al buque fluvial River Countess; un accidente que minutos después de acontecer ya se podía ver en la red de redes.

Pero con independencia del suceso en sí y dejando la polémica sobre las llegadas de buques de crucero a la ciudad de los canales, hoy, creo que será interesante recordar la historia malagueña de este barco.

Construido en los astilleros franceses  Chantiers de L’Atlantique, el MSC Opera era bautizado  por Sofía Loren en Génova el 26 de junio de 2004. Después de su viaje inaugural en el tocó puertos de Italia, Túnez, Francia y España, nuestro protagonista se estrenaba en aguas malacitanas el sábado uno de abril de 2006. Atracado en el pantalán de levante, este barco, por entonces considerado como el buque insignia de MSC Cruceros, con  aquella escala ha realizado hasta la fecha un total de 14 visitas; unos atraques que nos permitieron verlo por última vez el pasado 26  de marzo. Y si bien el historial malagueño de este barco no es muy significativo, sí que habría dos  hechos que podrían destacarse; unas situaciones muy dispares que ahora les contaré.

El 31 de octubre de 2009, varios meses antes de reformado y alargado 24 metros, el Opera compartió atraque con los buques Zenith y Seabourn Odyssey que cumplimentaba su primera escala en Málaga. Atracado en el muelle de levante, nuestro protagonista sufrió una jornada de intensa niebla otoñal; una de las más significativas vividas en los últimos años.

Pero además de aquella brumosa experiencia, quizás, la anécdota más significativa del MSC Opera en Málaga se vivió en su primera visita. Concertada la tradicional recepción de bienvenida, al acto no acudió nadie, y el consignatario del buque, uno de los agentes de la casa Cabeza, tuvo que lidiar con el protocolo en el primer atraque malagueño de este barco que hace unos días sufrió un accidente en Venecia.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMSC OPERA en su primera escala malagueña de 2006.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 4 de junio de 2019.

Los cinco soviéticos

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de mayo de 2019 a las 9:53

En una red social, hay un grupo dedicado a fotos antiguas de Málaga. Con gran variedad de instantáneas, de vez en cuando, alguno de sus componentes ofrece imágenes del puerto; una circunstancia en la que se rescatan fotografías de gran valor para los que investigamos los temas portuarios.

Hace unos días, me encontré la imagen de un buque ruso atracado en el muelle dos; una instantánea tomada desde el techo de uno de los tinglados situados justo al silo. Sin muchos datos adjuntos, el miembro del grupo que publicaba la foto reseñaba que se trataba de un crucero de la antigua URSS  llegado a aguas malacitanas en los años setenta.

Sin poder ver con claridad el nombre del barco, su estampa me indicó que el buque era uno de los gemelos  de la denominada clase Ivan Franko; unos barcos de pasaje que durante muchos años navegaron luciendo la hoz y el martillo.

Construidos en los astilleros Mathias Thesen en la Alemania del este entre 1964 y 1972, el Ivan Franko, Aleksandr Pushkin, Taras Shevchenko, Shota Rustaveli y Mikhail Lermontov visitaron, especialmente tres de ellos con bastante frecuencia, las aguas malacitanas en las décadas de los años 60, 70 y 80. Con capacidad para 500 pasajeros, estos buques que navegaban bajo las contraseñas de dos navieras estatales de la URSS, participaban de la peculiaridad estar listos para embarcar tropas en cualquier momento; una circunstancia que, durante sus primeros años de vida los convirtió en unos barcos muy austeros. Con curiosidades tan dispares como  las de ser unos de los primeros buques de crucero que llevaron piscina cubierta o con la extraña circunstancia de poseer camarotes para seis personas y aseos con grifos para agua fría, caliente y de mar, los buques de la clase Ivan Franco se estrenaron en Málaga en julio de 1967 cuando en el muelle  número dos atracó el Taras Schevchenco.

Mostrando en su chimenea una franja roja donde en color amarillo se podía ver la hoz y el martillo, estos barcos, en cada una de sus escalas malacitanas llegaron rodeados de curiosidad y misterio. Unas historias que dejo para otra  ocasión  cuando les hable de los muchos taxis que acudían al muelle cada vez que atracaba uno de estos buques.

Ivan FrankoIVAN FRANKO, el primero de los cinco gemelos soviéticos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de mayo de 2019.

773 ‘Marítimas’

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de mayo de 2019 a las 10:14

El domingo 16 de mayo de 2004 salía a la calle el primer número de Málaga Hoy. Dos días después, aparecía por primera vez la página Marítimas; una sección fija que, ubicada los martes, se ha convertido en una de las señas de identidad de este diario.

En aquella marítima de estreno, un reportaje reseñaba el crecimiento de la terminal de contenedores, haciendo una especial referencia a las dos grúas que por entonces estaban en activo. Además, en tres noticias breves se hablaba de buques de crucero, de la adjudicación de la  construcción del muelle sur de la estación marítima de levante y un proyecto para una nueva lonja en el puerto de Marbella. Completando esta página que también recuperaba para la prensa escrita malagueña la lista de atraques semanales, la primera columna La Mar de Historia salía a la luz, y lo hacía reseñando al Caronia, un histórico barco que dejó,  tanto en el puerto como en las calles malagueñas una huella imborrable.

Desde aquel 18 de mayo de 2004 hasta la fecha, Málaga Hoy ha publicado un total de  773 Marítimas, un considerable número al que habría que añadir la infinidad de noticias marítimo portuarias aparecidas fuera de esta página semanal. Mencionadas estas cifras, y con la curiosidad de que en el transcurso de  estos 15 años sólo ha habido cuatro martes en los que no se ha publicado Marítimas, hoy me gustaría recordar la primera La mar de Historias.

Nacida como una columna para tratar temas históricos y del día a día portuario, también en determinadas ocasiones se ha convertido en un texto de opinión, en el primero de estos escritos, bajo el título El barco de la lluvia, les hablé del Caronia, un afamado trasatlántico que visitó en múltiples ocasiones  Málaga entre las décadas de 1950 y 1960. Dejando una referencia en los muelles (aún hay quién recuerda la denominada esquina del Caronia), además de varias expresiones populares, las historias malagueñas de aquel  buque de chimenea roja que llevaba su casco pintado con cuatro diferentes tonalidades de verde manzana, me sirvieron para iniciar esta columna. Unos textos, 773 en concreto que, integrados en la página marítima de los martes hace tan sólo uno días cumplieron 15 años.

Caronia postalCARONIA, el primer protagonista de ‘La Mar de Historias’

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de mayo de 2019.

Pocos adornos

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de mayo de 2019 a las 11:58

Desafortunadamente, muchas de las tradiciones que durante siglos han acompañado a los barcos están desapareciendo. Y aunque la nómina de estas pérdidas podría ser muy larga,  en esta ocasión les mencionaré la que hace referencia al engalanado; un asunto del que ya les he hablado en otras ocasiones y que hoy quisiera retomar.

Cuando por algún tipo de causa un barco debe adornarse, y les hablo de adornos exteriores, generalmente, los buques muestran las denominadas guirnaldas.  Estos ornamentos, básicamente consisten en una línea aérea donde van colocadas banderas o luces desde la proa a la popa; un engalanado tradicional que empleando la lengua de Shakespeare, la que habitualmente se usa para los asuntos marítimos, atendería a la denominación “flag dress” o “light dress”; es decir, los vestidos de banderas o luces.

Teniendo en cuenta que los motivos para que un barco se engalane son muy flexibles y con el añadido de que no hay ninguna obligatoriedad en ello, los adornos exteriores se han convertido en una decisión muy arbitraria de los capitanes o las de navieras propietarias de los barcos. Ante esta circunstancia y con la realidad que supone que casi ningún mercante se engalana, los vestidos de banderas o luces han quedado destinados a los buques de guerra y cruceros; un hecho que parece que también está desapareciendo.

Centrándonos en los barcos de turistas,  no hace demasiados años, estos adornos eran casi obligatorios en cada uno de los puertos de atraque; una muy vistosa tradición que en el caso de un inicio de ruta con embarque de pasajeros o una primera escala constituía algo normal para este tipo de buques. En la actualidad, la guirnalda de luces que va instalada permanentemente  y que solo hay que encender pulsando un botón, aún se puede ver en estos barcos; un hecho muy diferente si hablamos del vestido de banderas, un ornamento que se está perdiendo.

Teniendo esto en cuenta, les diré que, atendiendo únicamente a las primeras escalas, sólo uno de los doce buques que hasta la fecha se han estrenado en aguas malagueñas ha lucido la tradicional guirnalda de banderas.  Un muy claro ejemplo de una muy arraigada tradición marítima que se está perdiendo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAÚnico buque de crucero que se ha engalanado en su primera escala malagueña en 2019.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 14 de mayo de 2019.

Detalles

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de mayo de 2019 a las 9:57

Hace unos años, realizando un crucero llegué al puerto de Civitavecchia. Con la emoción de estar en un importante centro crucerístico, mi principal recuerdo de aquel lugar no lo constituyen los barcos y sí una edificación que me llamó la atención. Después de desembarcar y  andar muchos metros por el muelle donde estaba atracado en buque en el que viajaba, me topé con la terminal de cruceros. Impactado ante aquella instalación, entré en una gran carpa; un espacio desangelado donde, además de muchas filas de asientos e infinidad de cintas para dirigir al pasaje, se encontraban dos casetas de policía, unos aseos y varias máquinas de bebidas y golosinas.

Con aquel recuerdo del puerto de Roma y con el símil, quizás excesivo, de esos hangares que se usan para albergar a personas tras cualquier tipo de catástrofe, hoy le contaré algo que, sin punto de comparación, sí podría crea imágenes erróneas que son innecesarias.

Dejando claro que las terminales crucerísticas malagueñas, las de levante y la del muelle dos son unas magníficas instalaciones que  nada tienen  que envidiar a las mejores estaciones marítimas de turistas del mundo, determinados detalles sí que podrían deslucir la buena impresión de los pasajeros que pasan por ellas.

En plena campaña crucerísta y convertido en un atraque para buques de pequeño y mediano porte, el muelle dos está recibiendo en las últimas semanas a un variado número de barcos. Ofreciendo una estación marítima para estos tráficos, esta terminal dispone de una versátil pasarela adaptable a la gran mayoría de estos buques; un pasadizo que hace unos días me llamó la atención.

En su extremo, esta pasarela dispone de una rampa que apoya en el muelle; una plancha que facilita el acceso al pasaje de barcos que no han podido conectarse o que están en una ubicación cercana. Situados sobre la rampa, unos postes sostienen un cordón que sirve de pasamanos; un conjunto que hace unos días mostraba un aspecto muy destartalado. Y si bien unos postes torcidos y un cordón sin utilidad sobre una rampa no cambiarán la idea que un pasajero de barco pueda llevarse del puerto, de la estación marítima o de Málaga, tal vez no estaría mal cuidar estos pequeños detalles.

OLYMPUS DIGITAL CAMERADestartalada rampa en el muelle dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 7 de mayo de 2019.

Sin remolcadores

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de abril de 2019 a las 12:01

Este pasado domingo llegaba por primera vez a Málaga el buque de crucero Viking Jupiter. Estrenado en febrero, el último  barco de la compañía Viking Cruises  quedaba amarrado en el muelle número dos; un atraque que le permitió usar la estación marítima situada en el Palmeral de las  Sorpresas.  Atendiendo a esta circunstancia y siguiendo la tradición de realizar un acto de bienvenida a todos los barcos que visitan por primera vez las aguas malagueñas, la agencia Pérez y Cía. y el buque organizaron un encuentro con el capitán. Y aunque las autoridades asistentes fueron muy pocas, les recuerdo que era domingo y que además había que ir a votar, la reunión siguió sus cauces habituales; una escenificación con brindis y canapés donde el intercambio de metopas quedó registrado por diversas fotografías.

Entablada una breve charla, varios de los asistentes preguntaron al capitán por su primera escala malacitana. Valorando muy positivamente las instalaciones y haciendo especial hincapié sobre buen clima, la única objeción que puso el capitán del  Viking Jupiter fue la limitación de espacio a la hora de atracar; una estrechez que no le gustó al tener que compartir ubicación con la fragata de la Armada española Victoria situada en ese mismo muelle.

Dicho esto y antes de proseguir, le comentaré que este barco, en su viaje inaugural en febrero, chocó contra uno de los muelles del puerto griego de El Piero; un incidente que pueden ver en la red de redes y que al parecer, debido a unas fuertes rachas de viento, se saldó con una brecha de 10 centímetros en su casco amén de algunos daños sobre el muelle impactado.

Ante esta circunstancia y con la muy razonable precaución del capitán del Viking Jupiter que, con el práctico a bordo, tenía asignado este atraque, quizás, la mejor opción hubiera sido usar los remolcadores para posicionarse junto a la fragata. Una apuesta segura que no se llevó a cabo y que terminó con la  absurda movilización de ambos remolcadores para el Viking Jupiter, por sus propios medios, pudiera maniobrar de entrada y salida en la dársena del muelle  número dos. Una, si me permiten la expresión, rocambolesca historia que nunca se había dado en el puerto.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAVIKING JUPITER maniobrando en la dársena de Guadiaro para atracar.

A su popa se aprecian los dos remolcadores volviendo a su atraque tras tener

quedejarlo para darmás espacio a la entrada del buque.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de abril de 2019.

Barco y Legionarios

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de abril de 2019 a las 10:08

En la historia del tradicional desembarco del Tercio tres buques han destacado por repetir en varias ocasiones el transporte de estas tropas.

Uno de los espectáculos que destaca a la hora de hablar de la Semana Santa de Málaga, sin duda alguna lo constituye la llegada y  el desembarco de las tropas de la legión en el puerto. Este acontecimiento, que con el que se celebrará en unos días suma ya 77 escenificaciones,  conforma una muy jugosa historia malacitana; un cúmulo de situaciones  en las que, teniendo al Tercio como protagonista principal, quizás se hayan dejado en un segundo plano a los muchos y muy variados buques que durante estas décadas han embarcados a estos militares.

Y aunque en alguna ocasión ya les he hablado de los denominados barcos de la legión, hoy quisiera recordar a los que con más asiduidad han participado en este evento tan singular. Iniciados los transportes en 1930 y tras quedar cancelados los doce siguientes desembarcos, sería en el año 1943 cuando las llegadas de legionarios por mar comenzarían a fraguar su historia malagueña. Con el recuerdo del buque de Trasmediterránea Reina Victoria que, fletado para tal ocasión y procedente de Ceuta, desembarcaba a las tropas del tercio en la tarde del 17 de abril de 1930, la marina mercante se hizo cargo de estas labores entre los años 1943 y 1949. Registrados un total de cuatro barcos diferentes en este periodo de tiempo, el vapor Mogador fue el que más transportes realizó, cumplimentado un primer viaje en 1944 y tres seguidos entre 1946 y 1948.

MogadorMOGADOR

Construido en los astilleros escoceses de Dumbarton en 1.879, este buque de 464 toneladas de registro bruto, 50,4 metros de eslora y capacidad para 50 pasajeros fue bautizado originalmente como José Pérez. Propiedad de un armador ferrolano, el vapor inició su biografía realizando navegaciones de cabotaje alquilado por la Compañía Trasatlántica Española que en 1888 lo compraba y lo rebautizaba con el nombre Mogador. Realizando rutas por el Estrecho y por diversos puertos de Marruecos y tras ser posicionado en el Guadalquivir durante la guerra civil, en 1943 el barco era vendido a la compañía malagueña Cabo Páez Hermanos, momento en el que iniciaría su relación con los viajes de legionarios.

Superado el periodo civil, en 1950 la Armada española se hizo cargo de los transportes y el 5 de Abril de ese año, el dragaminas Segura traía a unidades del 2º Tercio Duque de Alba. Completados los viajes entre 1951 y 1972 por diez buques diferentes y con la particularidad de que en 1971 no hubo desembarco, el 19 de abril de 1973  llegaba a aguas malacitanas el Conde de Venadito, que hasta la fecha, ostenta el segundo mayor número de viajes con tropas del Tercio para su desfile procesional malacitano.  Construido por Estados Unidos en 1953, este barco de desembarcos de carros que originariamente se llamó Tom Green County, tras ser cedido a España en 1972 era comprado por la  Armada seis años más tarde. Con 5.800 toneladas de desplazamiento y 117 metros de eslora, este veterano que entre otras acciones tomó parte en la guerra de Vietnam, ya con bandera española, Transportó a legionarios en  ocho ocasiones entre su primer atraque y el último en 1988.  Compartiendo este buque travesías  con cinco barcos más, 1991 vería llegar por primera vez a Málaga al Contramaestre Casado. Superado aquel estreno y tras intercalar sus llegadas con cinco barcos hasta 2010, el apodado como ‘el barco de la Legión’ completaba el pasado año su vigésimo primer desembarque; un hecho que lo convierte en el buque de la Armada que más veces ha escenificado esta tradición.

CondeCONDE DE VENADITO L-13.

Todo un espectáculo que este Jueves Santo volverá a congregar en el puerto a miles de malagueños; un desembarco con 77 años de antigüedad en el que las tropas legionarias compartirán protagonismo con un nuevo barco recién estrenado.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA Contramaestre Casado A-01 legionarios 5-IV-1246CONTRAMAESTRE CASADO A-01

Columna especial “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de abril de 2019.