La mar de Historias

Adiós, BOUDICCA

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de mayo de 2021 a las 12:26

Hoy, vuelvo a traer a esta columna a un barco del que ya escribí hace algunos años. Su varada hace unos días en las playas turcas de Aliaga para ser desguazado, me sirve como argumento para retomar la biografía del Boudicca; un histórico buque de crucero con una significativa trayectoria malagueña.

Construido en 1973 en los astilleros finlandeses Wärtsilä por encargo de la compañía Royal Viking Line, este barco, bautizado como Royal Viking Sky, durante la década de los años setenta fue considerado como uno de los barcos de turistas más lujoso del mundo; una distinción que compartió con sus dos hermanos gemelos.

Coincidiendo con los buques Dalmacija y Azerbaydzhan, el 7 de noviembre de 1977 nuestro protagonista de hoy se estrenaba en aguas malacitanas. Tras aquel atraque, el Royal Viking Sky cumplimentó 12 escalas más; unas visitas que se prolongarían hasta octubre de 1989, un hecho que permitiría verlo atracado en Málaga con los 27 metros de eslora más que se le añadieron en los astilleros alemanes de Bremerhaven en 1982.

Vendido en 1991, y tras cambiar siete veces de nombre hasta 2005, en esta fecha fue adquirido por la compañía Fred Olsen Cruise Lines. Sustituido su sistema de propulsión y rebautizado como Boudicca, este buque regresaba a Málaga el 13 de junio de 2006. Procedente de Trípoli y con destino a La Coruña, el barco atracaba en el muelle número uno, el mismo que lo había albergado años atrás con su nombre original.

Mostrando su afilada proa de violín y su popa redonda, los atributos propios de unos buques de otra época, el 19 de mayo de 2019 el Boudicca cumplimentaba su último atraque malagueño; una estancia en el muelle norte de la estación marítima de levante con la que sumaba 25 escalas con este nombre.

Con la particularidad de haber visitado las aguas malacitanas mostrando tres diferentes colores en su casco; bajo la contraseña de Fred Olsen este buque navegó pintado de blanco, gris carbón y azul, el Boudicca, con sus 48 años de vida de mar ha sido uno de los afectados por la pandemia. Un veterano superviviente de otra época; un elegante y muy eficiente buque de crucero de cuando los barcos de turistas eran barcos y no hoteles flotantes.

Boudicca 22-V-192BOUDICCA en su última escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 25 de mayo de 2021.

17 años de MARÍTIMAS

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de mayo de 2021 a las 12:19

El martes 18 de mayo de 2004, dos días después que Málaga Hoy saliera a la calle, se publicaba la primera página Marítimas. Hoy, 17 años después, la reseña semanal de lo que ocurre en el puerto malacitano sigue a pie de muelle. Completada esta página con infinidad artículos sobre asuntos portuarios, la Marítima de los martes del Málaga Hoy, sólo con siete ausencias en el transcurso de todos estos años, se ha convertido en una de las señas de identidad de este diario. Muchas gracias a todos por el apoyo y la colaboración.

Marítimas MH 18-V-2004Primera MARÍTIMAS, martes 18 de mayo de 2004.

Ventanales

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de mayo de 2021 a las 10:06

Hace unos días, el puerto recibía la visita del super yate Rising Sun. Cumplimentando su tercera escala malacitana, este buque de 138 metros de eslora integrado, como no podía ser de otra manera, en la lista de los barcos de recreo privados más largos del mundo, participa de una curiosa peculiaridad; una circunstancia que, en cierta medida, lo diferencia de los otros grandes yates que navegan por los mares del mundo.

Pero antes de reseñarles esta curiosidad, les diré que el Rising Sun fue construido en 2004 en los astilleros alemanes Lürssen Yachts por encargo del fundador de Oracle Corporation Larry Ellison. Tras pagar por él 337 millones de dólares, pocos años después, este barco pasaba a manos del productor musical, teatral y cinematográfico norteamericano David Geffen, fundador junto a Steven Spielberg de la productora Dreamworks.

Con unos números impresionantes, en sus cinco cubiertas, este super yate que sufría una reforma en 2007, dispone de 82 estancias; unos espacios que suman 8.000 metros cuadrados donde se encuentran ocho camarotes para 16 invitados y 30 cabinas más que sirven de alojamiento para los 45 tripulantes de este barco. Disponiendo de todo lo que un buque de estas características puede llevar a su bordo, las 7.841 toneladas de registro bruto del Rising Sun destilan un cierto aire clásico; unas líneas exteriores en las que destacan fundamentalmente sus dos vistosas cubiertas superiores que, salvo a popa, están totalmente acristaladas. Mostrando multitud de ventanales, esta disposición recuerda mucho a la de los buques de línea británicos de la compañía P&O Line; unos barcos que, debido a sus largas navegaciones a la India a finales del siglo XIX y primeras décadas del XX, debían disponer de grandes espacios de ventilación resueltos en cubiertas con grandes ventanales con o sin cristales.

Teniendo en cuenta que el proyecto exterior del Rising Sun fue realizado por el estudio de diseño náutico británico Bannenberg & Rowell, está claro que la imagen de aquellos veteranos buques de línea que, muchos de ellos reconvertidos en barcos de turistas también pasaron por aguas malacitanas, ha quedado reflejada en una parte de este super yate.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARISING SUN mostrando sus dos cubiertas con ventanales.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 18 de mayo de 2021.

Yate o superyate

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de mayo de 2021 a las 10:10

La Real Academia Española de la Lengua define la palabra yate como una embarcación de gala o de recreo. Frente a esta definición, el término superyate aludiría a una embarcación que supera, excede o está por encima de lo que es un barco de recreo privado; algo fácilmente entendible a simple vista y difícilmente explicable con palabras.

Metidos en esta disquisición, los superyates, aunque también podríamos decir megayates o incluso gigayates (este último término lo usa muy habitualmente el veterano periodista marítimo Juan Carlos Díaz Lorenzo), conforman en la actualidad una amplia flota de barcos que, superando una longitud mínima, y ahí podría estar el quid de la cuestión, muestran tanto en sus exteriores con en sus interiores cosas que, hasta no hace demasiados años eran impensables de ver a bordo de un barco.

Con el recuerdo de las escalas malacitanas de históricos yates de otra época; podría recordarles las estancias del Catania de 61 metros en 1909, el Deo Juvante II de 44 que en 1956 trajo en su luna de miel a los príncipes de Mónaco Grace Kelly y Rainiero o el conocido Christina de Aristóteles Onassis que en 1958 mostró sus 99 metros de eslora, hoy les reseñaré la corta escala de un barco privado de recreo que no sé muy bien si podría estar clasificado como un superyate.

Atracado en el muelle número dos, hace unos días amanecía el Timeless. Luciendo bandera sueca, este barco que recuerda en sus formas a los muchos pesqueros que, hace unos años, fueron reconvertidos en yates, fue construido en 2008 en los astilleros que la compañía italiana Terranova Yachts tenía en Cerdeña.  Formando parte de una serie de ocho gemelos, todos ellos con diferentes diseños interiores a gusto de sus propietarios, el Timeless fue usado como vivienda por una familia norteamericana; un hogar flotante que navegó por las Bahamas, la costa este de Estados Unidos y el Mediterráneo. Con tres cubiertas útiles y una capacidad máxima para seis personas, con o sin tripulación, este barco que fue reformado en 2014 y 2015, en 2018 fue vendido a su actual propietario que pagó por él algo más de un millón de dólares.

Un barco de recreo privado de 20 metros de eslora. ¿Un superyate?

OLYMPUS DIGITAL CAMERATIMELESS en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11 de mayo de 2021.

Los barcos HAV

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de mayo de 2021 a las 9:33

El pasado mes de abril y con muy pocos días de diferencia, el puerto malacitano recibía a dos buques de una misma naviera. Atracados en los muelles seis y siete, el Arctica HAV y HAV Pike cumplimentaban respectivamente cargas de dolomita y hueso de aceituna molida; unas muy rápidas operativas que, una vez finalizadas, llevaron a estos barcos a dos diferentes localidades del Reino Unido.

Dicho esto, y atendiendo a las reseñas de los buques que acabo de hacerles, hoy les contaré la trayectoria malacitana de la HAV Shipping; una compañía constituida en Noruega en el año 1999. Con su sede central en Bergen y oficinas en Oslo y en la ciudad rusa de Kaliningrado, este grupo naviero realiza diversas operativas marítimas enfocadas desde tres diferentes vertientes: la gestión directa del transporte marítimo, el fletamento de barcos y las contrataciones de tripulaciones.

Dedicada a las navegaciones en rutas fluviales y costeras en Europa, un sector al alza en las últimas décadas, la HAV Shipping, que moviliza carga seca, dispone en la actualidad de una flota de 17 buques; un grupo de diferentes barcos gemelos de entre 82 y 88 metros de eslora construidos entre los años 1982 y 1999.  Matriculados la gran mayoría de ellos en Bahamas, aunque hay dos que lucen las correspondientes banderas de Malta y San Vicente y las Granadinas, y otros dos que navegan bajo el pabellón de Antigua y Barbuda, los barcos HAV, en los últimos años han frecuentado las aguas malacitanas.

Estrenada la contraseña de esta naviera en Málaga en abril de 2001; en aquella ocasión el Baltica HAV atracó en el muelle número seis en un viaje entre los puertos de Almería y Belfast, con posterioridad, los buques: Swedica HAV, Germanica HAV, HAV Snapper, HAV Marlin, Arctica HAV y HAV Pike han visitado los muelles malagueños realizando en ellos diferentes operativas con graneles sólidos.

Unos barcos para navegaciones fluviales que además tienen la posibilidad de ejecutar rutas costeras, a Málaga llegan realizando estas singladuras, muy poco parecidos a los grandes buques de río rusos de más de 100 metros de eslora que también, aunque desde hace mucho más tiempo, visitan los muelles del puerto malacitano.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAARCTICA HAV atracado en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 4 de mayo de 2021.

El galgo

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de abril de 2021 a las 9:47

El día a día en los muelles malagueños, además de los asuntos estrictamente portuarios, genera una serie de situaciones que nada tienen que ver con el mundo de la mar y los barcos. Con esta realidad que dibujaría lo que muy bien podríamos denominar como “las otras historias portuarias”, hoy les narraré una curiosa; un hecho ocurrido hace apenas un par de semanas.

Y como la historia va de perros, permítanme que recuerde a mi buen amigo Jesús, un técnico del puerto de Málaga que, recuperado del virus y aún con secuelas, participa de la cualidad de ser un gran amante de los canes.

En la mañana del martes 13 de abril, un día no muy adecuado para los supersticiosos, un policía portuario descubría a un perro en unas circunstancias muy especiales. Atrapado en un reducido espacio entre dos vallas (entre ellas corre la gran puerta móvil que da acceso al muelle de levante), se encontraba un galgo de color canela. Con el añadido de que el espacio en el que se encontraba se veía reducido al accionar la apertura de la puerta, los intentos del policía portuario por atraer hacia él al tembloroso animal se hicieron infructuosos. Tras ofrecerle agua a la que no acudió, una llamada al centro de control del puerto activó el protocolo para su rescate. Transcurridos algo menos de 30 minutos desde el aviso, y ya con tres policías presentes, un furgón del servicio de recogida del Centro Zoosanitario municipal llegó al muelle de levante. Con la duda de cómo se había podido meter el galgo en aquel lugar, los laceros rescatadores: Juan y Manolo, tras verificar que el perro tenía chip, comenzaron a estudiar la forma de extraerlo. Sin posibilidades de que saliera por donde en teoría había entrado, su nerviosismo tampoco ayudaba nada, la única opción factible pasaba por ser izado; una maniobra que al instante comenzó a ejecutarse. Posicionado el furgón junto a la valla y con el perro laceado entre sus patas traseras y delanteras, uno de los operarios, subido al techo del vehículo lo levantó, y finalmente el asustado galgo quedó liberado.

Una historia, como otras muchas que a diario se viven el puerto de Málaga y que nada tienen que ver con barcos, mercancías o pasajeros.

1618310663867Galgo rescatado en la entrada del muelle de levante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de abril de 2021.

Adiós, SOROLLA

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de abril de 2021 a las 10:01

Hace unos días, muchos medios de comunicación nacionales e internacionales reseñaban una noticia marítima de alto calado. El grupo naviero Italiano Grimaldi compraba a Armas Trasmediterránea buques, terminales, almacenes y derechos de explotación en las rutas que la naviera española tenía con las Islas Baleares. Y sin entrar en detalles, y dejando a un lado lo que significará esta operación, hoy emplearé mi columna para loar a un barco; uno de los cinco ferris que ha sido vendido y que, en su amplia vida de mar con los colores de Trasmediterránea, ha tenido una muy estrecha relación con el puerto de Málaga.

Construido en los astilleros vigueses Hijos de J. Barrera, el Sorolla, luciendo el apellido del afamado pintor valenciano, era entregado a la Compañía Trasmediterránea en mayo de 2001. Tras iniciar su biografía navegando en las líneas regulares entre la península y Baleares, este buque de 172 metros de eslora y capacidad para 1.200 pasajeros, en abril de 2002 llegaba por primera vez a Málaga. Atracado en tres muelles diferentes, este buque realizaría en aguas malacitanas una significativa reforma de sus interiores; unos trabajos que se prolongarían durante quince días.

Años después de aquella visita, en concreto en enero de 2013, nuestro protagonista de hoy volvería a Málaga para hacerse cargo de la línea melillense; una suplencia temporal que se convirtió en definitiva en noviembre de 2014, fecha en la que el Sorolla se convertía en el Melillero titular de la ruta sustituyendo al Juan J. Sister.

Adscrito a esta navegación tan solo durante cinco meses, en abril de 2015 era remplazado por su gemelo Fortuny, comenzando desde aquel instante una intermitente relación con en puerto malacitano; una circunstancia que se mantuvo hasta 2019, fecha en la que fue rebautizado como Ciudad de Granada. Ya con su nuevo nombre y tras realizar algunas sustituciones, el 25 de marzo de este año este ferry realizaba su última entrada malagueña; una escala con pernocta incluida que al día siguiente lo llevaría a Barcelona.

Un barco que ya es historia del puerto de Málaga y que ahora, bajo los colores de una naviera italiana comenzará una nueva vida. Hasta siempre Sorolla.

Copia de 1614599732202CIUDAD DE GRANADA, exSorolla en su última escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 20 de abril de 2021.

La GUARRERA

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de abril de 2021 a las 12:48

Aunque sería bastante pretencioso escribir que estas cosas solo ocurren en el puerto de Málaga (con toda seguridad sucederán en otros muchos recintos portuarios nacionales y extranjeros), hoy les reseñaré una muy peculiar situación, por no llamarla de otra forma, visible en el puerto malagueño desde finales de 2020.

El viernes 27 de noviembre de ese año, a las cuatro de la tarde cerraba el bar del puerto. Después de 25 años y ocho meses de continua actividad, la pandemia truncaba un negocio que se había convertido en el centro de neurálgico de la comunidad portuaria; un muy añorado espacio que, en gran medida, ha roto toda la vida social que en él se congregaba.

Y aunque todos lo conocíamos simplemente como el bar, realmente su nombre era Bar Restaurante El Puerto,  los más viejos del lugar apodaban a este local como la guarrera, un singular mote que ahora adquiriría toda su significación semántica; ahora les cuento. Cerradas sus puertas, y ya sin elementos de valor en su interior, el 3 de diciembre de 2020 este local amanecía siniestrado. Reventada su verja y roto uno de los cristales de su puerta, la guarrera sufría un robo; un hecho que al instante empezó a ser investigado.

Colocada primero una cadena en su puerta, y luego un trozo de valla que se amplió con otra para que nadie pudiera acercase, desde entonces, lo que fue la vieja cantina portuaria espera para ver cuál será su futuro. Y aunque la nueva vida de este espacio, y eso lo sabemos todos,  pasa por una concesión que lo convertirá nuevamente en un bar, tal vez, hasta que llegue ese momento, no sería mala idea adecentar este local vacío repleto de basura.

Y así, y con el añadido de que este espacio está situado junto a las dependencias portuarias de Sanidad Exterior, quizás, una limpieza extrema podría ser una primera solución; una actuación que muy bien podría completarse con la colocación de una loca que impidiera la visión interior de este local.

Y aunque el apodo de guarrera quizás fuera demasiado excesivo durante los muchos años en los que el bar del puerto estuvo en activo, ahora, cerrado desde hace unos meses, tal vez este término se quede corto ante la situación en la que se encuentra.

1617100186461Interior de la guarrera, el antiguo bar del puerto.

1617100186453Vista exterior.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 13 de abril de 2021.

El más largo

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de abril de 2021 a las 10:47

Hoy les narraré un récord portuario; uno de esos múltiples detalles ocurridos en los muelles malagueños que en la mayoría de las ocasiones suelen pasar desapercibidos. Pero antes de entrar en materia, les contaré algunas cosas sobre una muy significativa naviera; una compañía de origen holandés que con cierta frecuencia trae a algunos de sus barcos al puerto de Málaga. Fundada en 1898 en la ciudad portuaria de Delfzijl, la denominada Royal Wagenborg, tras iniciar su vida realizando rutas de cabotaje, pronto comenzó a crecer ampliando sus primigenias zonas de navegación. Convertida en la actualidad en una de las más importantes navieras del norte de Europa, Wagenborg, que moviliza 30 millones de toneladas al año, dispone de una amplia flota que supera las 180 unidades; unos barcos que, dedicados fundamentalmente a la carga seca y las cargas especiales, destacan por lucir unos cascos de color gris decorados por una vistosa franja roja.

Dicho esto, les contaré que no hace demasiadas semanas, un barco de esta naviera llegó a Málaga con una avería. Amarrado en el muelle norte de la estación marítima de levante,  el Manisa Emy, un buque de 108 metros de eslora, permaneció en este atraque crucerístico hasta que, una vez reparado, siguió viaje con destino a Sagunto.

Varios días después de la marcha de este barco, los astilleros de Mario López recibían al Volgaborg para cumplimentar una reparación en seco.  Luciendo los colores de Wagenborg, este buque construido en 2013 en Holanda constituía todo un récord para el dique flotante Andalucía. Con 7.367 toneladas de registro bruto, 142,6 metros de eslora y 15,8 de manga, el Volgaborg se convertía en el barco más largo entrado hasta la fecha en el dique malagueño.  Mostrando una espectacular proa invertida, a este carguero habilitado para navegar por mares helados, durante tres jornadas se le realizaron unas reparaciones mecánicas además de la pintura de toda su obra viva.

Una muy rápida varada que se convirtió en todo un acontecimiento. Una corta estancia que reseña a este buque de Royal Wagenborg como el de mayor longitud entrado en el dique Andalucía. Un significativo récord portuario del que era obligatorio escribir.

Volgaborg 22-III-21 (18)VOLGABORG sobre el dique flotante malagueño.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de abril de 2021.

La Semana Santa y el puerto de Málaga

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de marzo de 2021 a las 8:41

Reina Victoria en MálagaBuque REINA VICTORIA, el primero que trajo a las tropas legionarias al puerto de Málaga.

Aunque las llegadas en barco de la Legión han vinculado muy estrechamente al mundo cofrade con los muelles malagueños, antes del primer desembarco en 1930, el puerto ya fue testigo de algunas historias relacionadas con la Semana de Pasión.

Este año, al igual que ocurrió en 2020, los legionarios no desembarcarán en el puerto de Málaga. Canceladas las procesiones y todos los actos multitudinarios relacionados con la Semana Santa, este tradicional acto, paralizado desde el 18 de marzo 2019, constituye otra de las múltiples lágrimas que, bajo la pandemia del Covid-19, caerán por las mejillas de los cofrades malagueños a la espera de una Semana de Pasión en la calle en 2022.

Y así, ante esta esperanza y retomando los especiales ‘La mar de Historias’ de todos los Martes Santos publicados en la página Marítimas de Málaga Hoy desde el año 2005, hoy les recordaré tres hechos del pasado que vinculan al puerto con la Semana Santa malacitana; unas historias ocurridas antes de que llegaran los desembarques legionarios.

En 1921, el año en el que se constituyó la Agrupación de Cofradías, un catastrófico suceso aconteció en los muelles malagueños. Minutos después de las 20:15 del 21 de marzo (Lunes Santo), el pailebote de tres palos Nati atracado en muelle transversal explotaba cargado de barriles de gasolina y petróleo que debían viajar a Santander. Envuelto en llamas y mostrando una densa columna de humo, los trabajadores portuarios que se encontraban cerca del buque acudieron a socorrerlo, mientras las campanas de la catedral anunciaban el accidente. Alertadas todas las autoridades locales que se personaron en el puerto, muchos de los malagueños que se encontraban en las calles del centro para ver los desfiles procesionales acudieron también para ver el incidente. Movilizado un retén de bomberos que inició la extinción del fuego acompañado de miembros de la Guardia Civil y Cruz Roja que coordinaron la evacuación de los heridos, las grandes dimensiones del incendio requirieron un mayor número personas para combatir las llamas. Ante esta necesidad, un considerable número de bomberos que se encontraban listos para desplazarse desde el Ayuntamiento a la iglesia de los Mártires donde debían participar en una procesión, fueron avisados. Todos ellos, vestidos con sus uniformes de gala acudiendo a combatir el peligroso incendio del Nati.

Tras aquel incidente que durante unas horas paralizó la noche del Lunes Santo de 1921, unos años más tarde, unos pasajeros de barco pudieron vivir un muy significativo acto cofrade. El 5 de abril (Domingo de Ramos) de 1925, salía por primera vez a la calle la cofradía de la Sagrada Cena Sacramental de Nuestro Señor Jesucristo. Ese mismo día a las 16:00, el buque de la Compañía Trasatlántica Española Infanta Isabel de Borbón fondeaba en la dársena de Guadiaro. Realizando su habitual escala mensual dentro de la línea de Buenos Aires,  una ruta que saliendo de Barcelona paraba en los puertos de Almería, Málaga, Cádiz, Tenerife-Las Palmas, Río de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires, los pasajeros de primera clase de este barco tenían reservada una sorpresa muy especial.  Organizado días antes el evento por don José Luís Duarte, el consignatario de la Trasatlántica en Málaga, los 53 pasajeros de primera clase que navegaban en el Infanta Isabel de Borbón fueron invitados a ver el desfile de la Sagrada Cena desde varios balcones alquilados de calle Larios. Celebrada a las 18:00 una merienda a bordo en la que también participaron los pasajeros de segunda y tercera clase, cada uno de estos en sus correspondientes comedores, los viajeros de primera, acompañados por algunos oficiales del buque desembarcaron para ver la procesión. Aquella iniciativa, la primera y una de las muy pocas que ha vinculado de una forma organizada a pasajeros de barco como la Semana Santa malagueña tuvo un curioso final. Estando establecida las 23:00 como hora límite para regresar al buque (a las doce de la noche el barco debía zarpar), los pasajeros de primera, que iban acompañados por oficiales de la Trasatlántica, no embarcaron hasta las 00:30; una circunstancia que obligó al Infanta Isabel de Borbón a salir a las dos de la mañana, la misma hora en la que según las crónicas de la época se encerró en la iglesia de la Victoria la Sagrada Cena Sacramental de Nuestro Señor Jesucristo.

Infanta Isabel de Borbón cartel

Cartel del INFANTA ISABEL DE BORBÓN.

En unas circunstancias muy similares a las que vivieron los pasajeros del Infanta Isabel de Borbón, un grupo de turistas españoles de barco, en 1930, fueron testigos de un hecho muy significativo para la historia cofrade malagueña.  A primeras horas de la mañana del 17 de abril (Jueves Santo), el buque de la compañía Trasmediterránea Infante Don Jaime quedaba atracado en el muelle número dos. Procedente de Alicante, este barco, que visitaba por primera vez las aguas malacitanas, estaba realizando una ruta turística por los principales puertos de España. A las 11:00, la totalidad de los 195 pasajeros que viajaban a su bordo desembarcaban para visitar la ciudad a pie o en coches de caballo. Una vez finalizados los paseos turísticos, los pasajeros del Infante Don Jaime fueron invitados a almorzar en un restaurante por la delegación malagueña de la Trasmediterránea. Finalizada la comida, la mayor parte de los turistas asistieron a los oficios religiosos para después, de camino al puerto, realizar en diferentes iglesias las tradicionales estaciones de penitencia del Jueves Santo.

Infante don JaimeINFANTE DON JAIME de Trasmediterránea.

Ya a bordo del buque, y mientras esperaban la llegada de diferentes autoridades que habían sido convocadas para una merienda,  a las 17:30, los turistas del Infante Don Jaime pudieron ver cómo entraba en el puerto de Málaga el vapor Reina Victoria; el cual, procedente de Ceuta traía a las primeras tropas de la Legión que desfilarían en la Semana Santa malagueña.

Legión 21-IV-112Desfile de legionarios por el muelle número dos tras su desembarco, año 2011.

Y aunque el Infante Don Jaime salió con destino a Sevilla minutos después de las ocho de la tarde y los turistas no pudieron ver ninguna procesión, aquellos pasajeros sí que presenciaron el primer desembarco legionario; un acto marítimo cofrade que desde entonces se ha celebrado en 77 ocasiones.

Cartel de Semana Santa de Málaga 1930

Cartel de la Semana Santa de Málaga de 1930.

Especial La Mar de Historias 30 de marzo de 2021.

Mercaderías

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de marzo de 2021 a las 10:10

Cuando los barcos transportaban en sus rutas muchas cargas diferentes, las listas donde se reflejaban los elementos embarcados conformaban una muy variopinta nómina; un curioso catálogo de productos que, en la mayoría de los casos, quedaban reseñados bajo el término mercaderías.

Y así, recordando esta palabra ya en desuso que en el pasado tuvo mucha vinculación con el mundo marítimo, hoy les contaré algunas de las muchas mercaderías que llegaban al puerto de Málaga a principios del siglo XX.

Situados en febrero de 1904, les reseñaré qué es lo que reflejaba el parte de carga para Málaga del buque de bandera española Cabo Tortosa. Con 1.551 toneladas de registro bruto y 76 metros de eslora, este vapor construido en 1893 en los astilleros ingleses Joseph L. Thompson and Sons, bajo la contraseña de la naviera Ybarra y Compañía realizaba una línea regular quincenal con pasaje y carga entre Bilbao y Marsella cumplimentando escalas en diferentes puertos intermedios.  Procedente de Almería y con destino a Cádiz, este buque que llegaba el viernes 5 de febrero con 25 pasajeros a su bordo, traía en sus bodegas diferentes mercaderías a nombre de diversos comerciantes e industriales malagueños. Cuantificados todos los productos en bultos, una denominación muy propia de la época, el Cabo Tortosa había cargado en Marsella para Málaga: 4 bultos de quincalla, 17 de vidriería, 100 de envases, 120 de cañamones, 10 de cloruro de cal, 700 de cemento, 105 de ferrería, 3 de botellas vacías, 2 de ferretería y 100 de alpiste. Completando esta lista de importaciones, este vapor descargaba también 1.500 bultos de abono procedentes de Cette.

En cuanto a las mercaderías nacionales, de Barcelona, el Cabo Tortosa dejaba 535 bultos de cemento y 427 de vidrio, mientras que de Cartagena traía 142 bultos de guano y 30 de almendras; un producto que se repetía con 5 bultos más procedentes de Almería.

Una variada nómina de mercaderías, o si lo prefieren de mercancías que, con unas tarifas específicas para cada tipo de producto (cada naviera disponía de listas de precios para las diferentes cargas), en el caso concreto del Cabo Torosa fueron descargada en el puerto malacitano en menos de 24 horas.

22-3-2021 12.3.16 1Vapor CABO TORTOSA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 23 de marzo de 2021.

Los Oldendorff

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de marzo de 2021 a las 9:14

Hace algo menos de un mes, en concreto el pasado 25 de febrero, llegaba a las aguas malacitanas el buque August Oldendorff. Procedente de la localidad marroquí de Nador y con destino al puerto togolés de Lomé, este barco abanderado en Liberia llegaba para cargar 40.000 toneladas de clinker atracado en el muelle número siete.

Pero antes de contarles más cosas sobre aquella estancia, les diré que este buque es propiedad de la compañía Oldendorff Carriers; una naviera con sede en la ciudad alemana de Lübeck que en este 2021 cumple 100 años de vida. Dedicada al transporte de carga seca, esta compañía fundada en 1921 por Egon Oldendorff, en la actualidad moviliza anualmente 320 millones de toneladas; unas cifras gestionadas por 700 buques que, en propiedad o fletados operan en rutas por todo el mundo.

Dicho esto, y con el añadido de la reseña histórica de que está naviera sufrió unas catastróficas pérdidas durante la Segunda Guerra Mundial (de los 13 barcos que componían su flota al inicio del conflicto sólo quedaron dos al finalizar la contienda), retomaré la visita que el August Oldendorff realizó a puerto malacitano hace unas semanas.

Construido en 2015 los astilleros Kure en la localidad japonesa de Hiroshima, este bulk-carrier de 34.349 toneladas de registro bruto, 198 metros de eslora y 32 de manga, pertenece a una serie buques similares (en concreto August tiene un gemelo), fabricados en astilleros chinos y japoneses bajo la denominación Eco-Ultramax.

Luciendo la inconfundible chimenea tricolor de esta naviera donde se muestran las letras EO, las iniciales del fundador de esta compañía, el August Oldendorff, atracado en el muelle número siete con la ayuda de dos remolcadores cumplimentaba una carga que prolongó durante cinco días; una operativa que dejaba dos significativos hechos para la historia portuaria malacitana.

Sin haber sido los barcos de esta naviera demasiado habituales, la llegada de nuestro protagonista de hoy se escenificaba 14 años después de la última visita que un buque de esta compañía; un regreso tras muchos años de ausencia que se completaba con el hecho de que el August Oldendorff realizaba su primera escala en aguas malagueñas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAAUGUST OLDENDORFF maniobrando para atracar en el muelle siete.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de marzo de 2021.

Una intriga real

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de marzo de 2021 a las 9:54

Hace unos días, el puerto malacitano recibió al Prince Abdulaziz, el yate real de Arabia Saudí. Rodeado de los misterios que envuelven a este tipo de barcos, un detalle de él me llamó poderosamente la atención; una circunstancia me suscitó una pregunta a la cual no le encuentro respuesta. Pero antes de entrar en materia, les recordaré dos aspectos ya tratados en esta columna y que añadirán un mucho de misterio a lo que hoy les cuento.

En la marina mercante, desde hace muchas décadas, las banderas de conveniencia son algo muy habitual. La posibilidad de que un barco navegue bajo un determinado pabellón distinto al del país de su propietario, posibilita una serie de beneficios económicos; unas circunstancias que repercuten en las tripulaciones que, en base al país de la bandera, trabajan y cobran sus salarios.

Dicho esto, ahora les comentaré qué es lo que significa el término barco de estado. Atendiendo a una simple pero muy clara definición, los barcos de estado son aquellos que son propiedad de un país y que, explotados por este, lo representan realizando servicios oficiales no comerciales.

Ya con estos dos conceptos, y retomando a la escala de hace unos días del Prince Abdulaziz, les diré que este yate regio llegó a aguas malacitanas luciendo la bandera de las Islas Marshall; una circunstancia verdaderamente llamativa.

Ante este hecho, habría que preguntarse ¿cómo es posible que este yate real no navegue bajo el pabellón de su país?, y como la cuestión se queda corta, también creo acertado cuestionar ¿es el Prince Abdulaziz un barco de estado?  Con estas incógnitas y con las imágenes malagueñas de los yates regios de Catar u Omán que mostraban las banderas de sus países, les diré que, para crear algo más de confusión, el Prince Abdulaziz, en su escala malacitana de 2017 sí que mostraba la bandera de Arabia Saudí.

Una curiosa intriga que se podría acentuar si les digo que la matrícula de Jaluit, el puerto de Islas Marshall donde está registrado este yate, se podía ver pintada en letras doradas sobre una tablilla en la popa del Prince Abdulaziz; un postizo que ocultaba el nombre Jeddah, el puerto de Arabia Saudí con el que un día navegó este yate real.

Prince Abdulaziz 4-III-21 (19)PRINCE ABDULAZIZ mostrando su bandera de Islas Marshall.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de marzo de 2021.

Hace 100 años

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de marzo de 2021 a las 9:59

Hace unos días, un buen amigo me preguntaba sobre cómo han cambiado los tráficos en el puerto de Málaga de unos años acá. Ahorrándoles aquel parlamento, y aunque existen muchos otros factores, el quid de la cuestión radica en qué se transportaba y cómo eran los barcos que lo hacían.  Retomando un ejercicio que ya en otras ocasiones he hecho, hoy les contaré qué es lo que se cocía en el puerto malagueño hace 100 años.

El miércoles 2 de marzo de 1921 amaneció nublado. Con una temperatura primaveral, en aquella jornada, los muelles malacitanos albergaban un total de 23 barcos; un muy claro ejemplo del tráfico marítimo de la época. Estando como Melillero titular el vapor Monte Toro, que curiosamente aquel día no entró en Málaga, en operaciones de carga y descarga se encontraban 13 buques; siete vapores y seis veleros de diversas nacionalidades que, procedentes puertos españoles y extranjeros movilizaban lo que por aquel entonces se denominaba carga general. Además de éstos, amarrado en el transversal, lo que hoy son los muelles seis y siete, se encontraba el vapor español Inocencio Figaredo que, procedente del puerto americano de Tampa estaba ejecutando una descarga completa de fosfato.

Con esta actividad, la jornada del 2 de marzo de 1921 se completaba con la entrada de dos barcos muy diferentes. Por una parte, de arribada con una vía de agua, llegaba el velero de bandera inglesa Cyril 7 que, transportando bacalao pedía permiso para desembarcarlo y reparar su avería.  Además, el vapor de naviera William Thomson & Co. Cronstadt, con sus 75 metros de eslora y luciendo su vistosa chimenea de color amarillo, procedente del puerto de Alejandría, atracaba en el muelle transversal para descargar gasolina.

Completando esta revisión, les diré que en aquella jornada, seis vapores y tres veleros dejaron las aguas malacitanas con destino a: Gibraltar, Marbella, Setúbal, Bridgetown, Valencia, Londres, Barry y Torrevieja.

Y aunque las comparaciones son odiosas, lo que está muy claro es que los tipos de mercancías y los barcos que las transportaban hace un siglo han cambiado mucho; una circunstancia que ha modificado muy considerablemente los tráficos en el puerto de Málaga.

Monte ToroVapor MONTE TORO.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de marzo de 2021.

Los NAVIS

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de febrero de 2021 a las 12:54

Hoy les contaré algunas curiosidades de dos barcos gemelos; dos buques que este año, y con algo menos de un mes de diferencia, han pasado por las aguas malacitanas. Pero antes de entrar en materia, y recordando un par de columnas ya publicadas hace algunos años, les reseñaré algunas particularidades de los denominados barcos de río. Construidos originariamente para realizar singladuras fluviales, estos buques, que hasta no hace demasiados años sólo podían surcar grandes ríos o canales, en la actualidad, también pueden efectuar navegaciones en mar abierto. Teniendo como principal exponente, al hablar de este tipo de barcos, a la flota mercante rusa, la historia portuaria malagueña de las últimas décadas está repleta de llegadas de buques de río mostrando sus nombres en alfabeto cirílico.

Y así, con el recuerdo de los atraques de los barcos de las clases Sormovskiy y Volzhskiy que, luciendo siempre estos nombres genéricos sólo se distinguían por sus diferentes numeraciones, hoy les contaré las recientes visitas malacitanas de los Navis. Diseñados como buques multipropósito con capacidad para carga seca, la compañía State Transport Leasing Company PJSC, en 2018 contrataba con el astillero ruso Okskaya la construcción de ocho gemelos; unos barcos que inicialmente estaban destinados a la navegación por una ruta interior entre los mares Caspio y de Azov surcando los ríos Volga y Don y el canal que los une. Con 4.982 toneladas de registro bruto, 123 metros de eslora, 16 de manga y 5,5 de calado, en la actualidad, siete de los ocho hermanos Navis ya operan en rutas fluviales además de en algunas singladuras costeras.

Y aunque el primero de estos buques que visitó Málaga fue el Navis-6 que, en septiembre de 2020 atracó en la terminal del muelle número nueve, la curiosidad que hoy les quiero destacar ocurría hace muy poco tiempo cuando los hermanos Navis-5 y Navis-3, con tan sólo 29 días de diferencia y atracados ambos en la misma posición en el muelle número seis, cargaban huesos de aceituna molida con destino a la localidad italiana de Vasto.

Una moderna familia rusa de barcos de río que muy probablemente volverá a las aguas malacitanas a por nuevas cargas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERANAVIS-3 cargando hueso de aceituna molida en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 23 de febrero de 2021.

El vapor CID (II)

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de febrero de 2021 a las 9:40

Retomando la historia del vapor Cid que les conté en mi anterior columna, hoy les narraré como este buque, que durante 15 años visitó mensualmente Málaga en una línea regular con pasaje y carga, durante unos meses entre 1859 y 1860 se convirtió en un barco hospital.

Iniciada la denominada Primera Guerra de Marruecos, el gobierno español alquiló algunos barcos para transportar a las tropas heridas; siendo el Cid el primero que se habilitó para tal efecto. Con la ventaja de ser un vapor de ruedas laterales, algo que en teoría le daba una mayor estabilidad a la hora de navegar con soldados maltrechos, este buque reformó sus bodegas para convertirlas en salas de hospitalización. Sin que se sepa el número fijo de heridos que podía embarcar, en el Cid se colocaron una serie de literas, de dos alturas, para los heridos. Equipada cada cama con un cabecero, un colchón, dos sábanas, dos mantas y un arcón para cada soldado, este barco convertido hospital que disponía de un amplio botiquín y llevaba uno o dos médicos, cinco practicantes, un farmacéutico y varios enfermeros, se estrenó en la evacuación de tropas el 27 de noviembre de 1859 cuando trajo a Málaga a 160 heridos. Después tener que lidiar en esta primera singladura con un caso de cólera, probablemente este contagio fue el que desencadenó la epidemia malagueña de esta enfermedad acaecida a principios de 1860, el Cid, tras aquel estreno cumplimento seis viajes documentados al puerto de Málaga; unas navegaciones que finalizaban el 20 de enero de 1860 cuando procedente de Tetuán desembarcó a 157 militares.

Con la circunstancia de que este vapor, debido a la posición de sus ruedas laterales no podía atracar y tenía que fondear en alguna de las dársenas del puerto, los desembarcos de los heridos debían que hacerse con una grúa a una barcaza; unas maniobras que ralentizaban mucho las llegadas a tierra.

Tras una última entrada malagueñas como buque hospital; en aquella ocasión, el 19 de abril de 1860 carboneó y siguió viaje hacia Barcelona con algunos heridos, el Cid, una semana más tarde se reincorporaba a sus trabajos en línea y, como había hecho desde el inicio de su carrera regresó a Málaga con pasaje y carga.

Lord-Elgin-4-770x472Vapor de ruedas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de febrero de 2021.

El vapor CID (I)

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de febrero de 2021 a las 9:32

Hoy les contaré la biografía de un barco histórico; un muy desconocido buque que durante toda su vida de mar mantuvo una estrecha relación con el puerto de Málaga. Construido en los astilleros de Mahón en 1848, el vapor Cid, adscrito a la Sociedad de Navegación e Industria, fue botado el 27 de agosto de ese mismo año, entrando en servicio en enero de 1849. Gemelo de un hermano mayor llamado Nuevo Balear, el Cid era un vapor de ruedas laterales; el segundo que se construía en España para realizar navegaciones de cabotaje. Sin demasiados datos sobre él, este buque de 56 metros de eslora y 8 de manga estaba construido en roble italiano con un forro en su casco de cobre. Desplazando 118 toneladas, el Cid, que podía transportar pasaje y tenía una capacidad para 118 toneladas de carga, tras viajar desde Mahón a Barcelona donde se le instaló la máquina de vapor de 130 caballos que lo propulsaba, comenzó su vida de mar en una línea comercial entre Marsella, Barcelona y Cádiz. Realizando dentro de esta ruta escalas fijas en: Ciotat (una localidad cercana a Marsella), Valencia, Alicante, Cartagena, Almería, Málaga y Algeciras, además de paradas no regladas y según necesidades en: Civitavecchia, Génova, Nápoles y Gibraltar, el vapor Cid comenzó a anunciarse en la prensa malacitana en enero de 1849, fecha en la que comenzó sus navegaciones. Reseñadas dos llegadas fijas al mes, una procedente de Almería y otra desde Algeciras o Gibraltar con tan sólo siete días de diferencia, la primera escala que aparece en una lista de buques entrados en el puerto de Málaga corresponde al martes 10 de abril de 1849. Desde aquella fecha, las entradas malagueñas del Cid se hicieron habituales hasta el 30 de julio de 1863, día en el que procedente de Algeciras, este vapor realizaba su última escala en aguas malacitanas.

Tras 15 de años de vida, este vapor, que no encontró un comprador tras ponerse a la venta, muy probablemente fue desguazado. Una histórica y muy desconocida biografía que les ampliaré próximamente cuando les cuente cómo el Cid, reconvertido durante algunos meses entre 1859 y 1860 en un barco hospital, trajo al puerto malacitano a militares heridos procedentes de África.

France-Spain_Portugal_Steamer-LebretonVapor de ruedas similar al CID.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de febrero de 2021.

La incógnita del HANSEATIC

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de febrero de 2021 a las 9:52

Corría abril de 1999 cuando, tras pedir los permisos pertinentes, obtuve la autorización para visitar el Hanseatic. Con el interés de llevar un nombre histórico, y con el añadido de ser uno de los primeros barcos turísticos que navegaban por el mundo calificados como buques de expedición, aquel embarque, aunque ya había hecho algunos otros, me produjo un cierto nerviosismo.

Atracado en el muelle numero dos junto al buque de crucero Astra II, el Hanseatic, del que ya les conté algunas cosas hace un tiempo, realizaba su segunda visita malagueña; una escala que lo traía procedente de Motril y lo llevaba a la localidad portuguesa de Portimao.

Realizada la visita comprobé de primera mano lo que era un buque de estas características; un pequeño gran barco de lujo nada parecido a los primeros hoteles flotantes que ya por entonces se empezaban a poner de moda.  Tras aquella escala, nuestro protagonista de hoy, con sus 128 metros y su habilitación para navegar por mares helados, repitió sus visitas malacitanas adscrito a la compañía Hanseatic Tours. Cumplimentadas desde su estreno un total de 14 escalas, en septiembre de 2011 el Hanseatic apareció en Málaga luciendo los colores de la compañía Hapag-Lloyd Cruises; un cambio contraseña que vino precedido de unas mejoras realizadas en los astilleros hamburgueses de Blohm+Voss. Mostrando estos colores y tras efectuar tres vistas más, el Hanseatic se despedía de las aguas malacitanas el 22 de mayo de 2013, unas semanas antes de sufrir un grave incendio mientras permanecía varado en dique en la localidad alemana de Bremerhaven.

Comprado en 2017 por la compañía canadiense One Ocean Expeditions, este veterano construido en Finlandia en 1991, tras cambiar su bandera bahameña por la de Portugal fue rebautizado como RCGS Resolute. Iniciada su carrera con problemas financieros y cancelados algunos itinerarios, marzo de 2020 significaría un punto de inflexión en la biografía de este barco. Navegando por la costa venezolana, el RCGS Resolute colisionó y hundió a la patrullera de la marina de guerra de Venezuela Naiguatá; un muy extraño hecho que muy probablemente significará el final un barco que pasó por el puerto de Málaga.

escanear0002El HANSEATIC en su segunda escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de febrero de 2021.

Pinchados

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de enero de 2021 a las 10:56

Aunque en más de una ocasión les he contado curiosidades sobre el argot que se usa a bordo de los barcos, hoy, abundando sobre el tema les reseñaré una expresión muy propia de los remolcadores. Teniendo la misión en puerto de ayudar en las maniobras atraque y desatraque, los remolcadores, además de tirar de los barcos los empujan; una circunstancia esta que me lleva a la expresión que les quiero referir.  Y así, cuando un remolcador está apoyado en el buque sobre el que está maniobrando se dice que está “pinchado”; una acción que le permite aplicar su potencia de empuje para posicionar a los barcos en su correcto lugar de atraque.

Realizando siempre estas actuaciones manteniendo un cabo de remolque, los empujes sobre el buque que se está moviendo requieren de una precisión milimétrica; unos trabajos que puede mantener a los remolcadores pinchados al casco de un barco durante bastantes minutos.

Ante este hecho, y dejando a un lado algunas maniobras interminables que mantienen a los remolcadores pegados durante demasiado tiempo, el estar pinchado, en determinadas ocasiones ha solventado algunas situaciones de emergencia. En octubre de 2006, el buque de crucero Boudicca llegaba a Málaga con un fuerte temporal. Atracado en el pantalán de levante, el viento que le azotaba comenzó a romper los cabos de amarre a tierra, y los remolcadores Diheciseis y Dihecisite tuvieron que pincharse y empujar a este barco de turistas durante varias horas.  Unos años más tarde, en concreto en abril de 2009, la fragata inglesa St. Albans F-83, amarrada en el muelle de levante y golpeada por fuertes rachas de viento, demandó de urgencia la presencia del remolcador Diheciocho que, con el añadido del oleaje residual que entraba por la bocana, durante algo más de una hora se pinchó al buque de guerra mientras se reforzaban sus cabos de amarre.

Una acción que se puede ver a diario en aguas malagueñas; una expresión propia de los remolcadores a la que volveré en otra ocasión para contarles la historia de aquel cocinero que, a bordo de su barco, ofreció unas manzanas a la tripulación de unos de los remolcadores mientras, pinchados, esperaban terminar el atraque de aquel buque en el muelle siete.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARemolcador pinchado a un buque portacontenedores.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de enero de 2021.

El anuncio del camión

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de enero de 2021 a las 9:30

Desde siempre, el puerto de Málaga ha tenido una muy estrecha relación con el mundo cinematográfico. Mostrando encuadres que muchas veces no los hacían reconocibles, los muelles y edificios portuarios malacitanos han servido para recrear infinidad de escenarios de películas; unos espacios que también ha sido utilizados para realizar todo tipo de anuncios publicitarios.

Poniendo el foco en los anuncios, y recalcando que es muy frecuente ver grabaciones de spots en las instalaciones portuarias malagueñas, hoy les contaré un rodaje realizado a bordo de un barco muy relacionado con el puerto de Málaga. Corría el año 2008 cuando la empresa alemana Mercedes-Benz decidía efectuar una filmación promocional de uno de sus camiones; una historia que narraba como una cabeza tractora con su correspondiente remolque embarcaba y viajaba a bordo de un barco. Elegido el buque de carga rodada Isla de los Volcanes que por entonces realizaba las rutas entre Málaga y los puertos de Ceuta y Melilla, durante 12 horas, el tiempo por el que fue alquilado el barco, un equipo de 40 personas tomaba al asalto el buque de Marítima Peregar para ejecutar una grabación que se complementaría con una serie de escenas tomadas en la provincia de Cádiz.

Escenificando la llegada nocturna de un reluciente camión de color rojo que, bajo una lluvia ficticia, entraba en el barco y se posicionaba junto a otro en la cubierta exterior del Isla de los Volcanes, este anuncio, mostraba como el conductor del Mercedes, en vez de usar los camarotes que este buque tenía destinados al descanso de los camioneros, elegía la cabina de su camión para pasar la noche; una confortable pernocta en alta mar antes de amanecer en un soleado día entrando en el puerto malacitano listo para el desembarque.

Aquel spot, pese a la habitualidad con la que se filman este tipo de películas cortas en el puerto malagueño, constituye toda una rareza. Una grabación publicitaria a bordo de un barco navegando que recuerda a las que se efectuaron en el remolcador Fuengirola promocionando un refresco o la que tuvo como protagonista al bergantín goleta Amorina que salió a la mar para vender las excelencias de una marca de cerveza.

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Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de enero de 2021.