773 ‘Marítimas’

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de mayo de 2019 a las 10:14

El domingo 16 de mayo de 2004 salía a la calle el primer número de Málaga Hoy. Dos días después, aparecía por primera vez la página Marítimas; una sección fija que, ubicada los martes, se ha convertido en una de las señas de identidad de este diario.

En aquella marítima de estreno, un reportaje reseñaba el crecimiento de la terminal de contenedores, haciendo una especial referencia a las dos grúas que por entonces estaban en activo. Además, en tres noticias breves se hablaba de buques de crucero, de la adjudicación de la  construcción del muelle sur de la estación marítima de levante y un proyecto para una nueva lonja en el puerto de Marbella. Completando esta página que también recuperaba para la prensa escrita malagueña la lista de atraques semanales, la primera columna La Mar de Historia salía a la luz, y lo hacía reseñando al Caronia, un histórico barco que dejó,  tanto en el puerto como en las calles malagueñas una huella imborrable.

Desde aquel 18 de mayo de 2004 hasta la fecha, Málaga Hoy ha publicado un total de  773 Marítimas, un considerable número al que habría que añadir la infinidad de noticias marítimo portuarias aparecidas fuera de esta página semanal. Mencionadas estas cifras, y con la curiosidad de que en el transcurso de  estos 15 años sólo ha habido cuatro martes en los que no se ha publicado Marítimas, hoy me gustaría recordar la primera La mar de Historias.

Nacida como una columna para tratar temas históricos y del día a día portuario, también en determinadas ocasiones se ha convertido en un texto de opinión, en el primero de estos escritos, bajo el título El barco de la lluvia, les hablé del Caronia, un afamado trasatlántico que visitó en múltiples ocasiones  Málaga entre las décadas de 1950 y 1960. Dejando una referencia en los muelles (aún hay quién recuerda la denominada esquina del Caronia), además de varias expresiones populares, las historias malagueñas de aquel  buque de chimenea roja que llevaba su casco pintado con cuatro diferentes tonalidades de verde manzana, me sirvieron para iniciar esta columna. Unos textos, 773 en concreto que, integrados en la página marítima de los martes hace tan sólo uno días cumplieron 15 años.

Caronia postalCARONIA, el primer protagonista de ‘La Mar de Historias’

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de mayo de 2019.

Pocos adornos

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de mayo de 2019 a las 11:58

Desafortunadamente, muchas de las tradiciones que durante siglos han acompañado a los barcos están desapareciendo. Y aunque la nómina de estas pérdidas podría ser muy larga,  en esta ocasión les mencionaré la que hace referencia al engalanado; un asunto del que ya les he hablado en otras ocasiones y que hoy quisiera retomar.

Cuando por algún tipo de causa un barco debe adornarse, y les hablo de adornos exteriores, generalmente, los buques muestran las denominadas guirnaldas.  Estos ornamentos, básicamente consisten en una línea aérea donde van colocadas banderas o luces desde la proa a la popa; un engalanado tradicional que empleando la lengua de Shakespeare, la que habitualmente se usa para los asuntos marítimos, atendería a la denominación “flag dress” o “light dress”; es decir, los vestidos de banderas o luces.

Teniendo en cuenta que los motivos para que un barco se engalane son muy flexibles y con el añadido de que no hay ninguna obligatoriedad en ello, los adornos exteriores se han convertido en una decisión muy arbitraria de los capitanes o las de navieras propietarias de los barcos. Ante esta circunstancia y con la realidad que supone que casi ningún mercante se engalana, los vestidos de banderas o luces han quedado destinados a los buques de guerra y cruceros; un hecho que parece que también está desapareciendo.

Centrándonos en los barcos de turistas,  no hace demasiados años, estos adornos eran casi obligatorios en cada uno de los puertos de atraque; una muy vistosa tradición que en el caso de un inicio de ruta con embarque de pasajeros o una primera escala constituía algo normal para este tipo de buques. En la actualidad, la guirnalda de luces que va instalada permanentemente  y que solo hay que encender pulsando un botón, aún se puede ver en estos barcos; un hecho muy diferente si hablamos del vestido de banderas, un ornamento que se está perdiendo.

Teniendo esto en cuenta, les diré que, atendiendo únicamente a las primeras escalas, sólo uno de los doce buques que hasta la fecha se han estrenado en aguas malagueñas ha lucido la tradicional guirnalda de banderas.  Un muy claro ejemplo de una muy arraigada tradición marítima que se está perdiendo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAÚnico buque de crucero que se ha engalanado en su primera escala malagueña en 2019.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 14 de mayo de 2019.

Detalles

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de mayo de 2019 a las 9:57

Hace unos años, realizando un crucero llegué al puerto de Civitavecchia. Con la emoción de estar en un importante centro crucerístico, mi principal recuerdo de aquel lugar no lo constituyen los barcos y sí una edificación que me llamó la atención. Después de desembarcar y  andar muchos metros por el muelle donde estaba atracado en buque en el que viajaba, me topé con la terminal de cruceros. Impactado ante aquella instalación, entré en una gran carpa; un espacio desangelado donde, además de muchas filas de asientos e infinidad de cintas para dirigir al pasaje, se encontraban dos casetas de policía, unos aseos y varias máquinas de bebidas y golosinas.

Con aquel recuerdo del puerto de Roma y con el símil, quizás excesivo, de esos hangares que se usan para albergar a personas tras cualquier tipo de catástrofe, hoy le contaré algo que, sin punto de comparación, sí podría crea imágenes erróneas que son innecesarias.

Dejando claro que las terminales crucerísticas malagueñas, las de levante y la del muelle dos son unas magníficas instalaciones que  nada tienen  que envidiar a las mejores estaciones marítimas de turistas del mundo, determinados detalles sí que podrían deslucir la buena impresión de los pasajeros que pasan por ellas.

En plena campaña crucerísta y convertido en un atraque para buques de pequeño y mediano porte, el muelle dos está recibiendo en las últimas semanas a un variado número de barcos. Ofreciendo una estación marítima para estos tráficos, esta terminal dispone de una versátil pasarela adaptable a la gran mayoría de estos buques; un pasadizo que hace unos días me llamó la atención.

En su extremo, esta pasarela dispone de una rampa que apoya en el muelle; una plancha que facilita el acceso al pasaje de barcos que no han podido conectarse o que están en una ubicación cercana. Situados sobre la rampa, unos postes sostienen un cordón que sirve de pasamanos; un conjunto que hace unos días mostraba un aspecto muy destartalado. Y si bien unos postes torcidos y un cordón sin utilidad sobre una rampa no cambiarán la idea que un pasajero de barco pueda llevarse del puerto, de la estación marítima o de Málaga, tal vez no estaría mal cuidar estos pequeños detalles.

OLYMPUS DIGITAL CAMERADestartalada rampa en el muelle dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 7 de mayo de 2019.

Sin remolcadores

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de abril de 2019 a las 12:01

Este pasado domingo llegaba por primera vez a Málaga el buque de crucero Viking Jupiter. Estrenado en febrero, el último  barco de la compañía Viking Cruises  quedaba amarrado en el muelle número dos; un atraque que le permitió usar la estación marítima situada en el Palmeral de las  Sorpresas.  Atendiendo a esta circunstancia y siguiendo la tradición de realizar un acto de bienvenida a todos los barcos que visitan por primera vez las aguas malagueñas, la agencia Pérez y Cía. y el buque organizaron un encuentro con el capitán. Y aunque las autoridades asistentes fueron muy pocas, les recuerdo que era domingo y que además había que ir a votar, la reunión siguió sus cauces habituales; una escenificación con brindis y canapés donde el intercambio de metopas quedó registrado por diversas fotografías.

Entablada una breve charla, varios de los asistentes preguntaron al capitán por su primera escala malacitana. Valorando muy positivamente las instalaciones y haciendo especial hincapié sobre buen clima, la única objeción que puso el capitán del  Viking Jupiter fue la limitación de espacio a la hora de atracar; una estrechez que no le gustó al tener que compartir ubicación con la fragata de la Armada española Victoria situada en ese mismo muelle.

Dicho esto y antes de proseguir, le comentaré que este barco, en su viaje inaugural en febrero, chocó contra uno de los muelles del puerto griego de El Piero; un incidente que pueden ver en la red de redes y que al parecer, debido a unas fuertes rachas de viento, se saldó con una brecha de 10 centímetros en su casco amén de algunos daños sobre el muelle impactado.

Ante esta circunstancia y con la muy razonable precaución del capitán del Viking Jupiter que, con el práctico a bordo, tenía asignado este atraque, quizás, la mejor opción hubiera sido usar los remolcadores para posicionarse junto a la fragata. Una apuesta segura que no se llevó a cabo y que terminó con la  absurda movilización de ambos remolcadores para el Viking Jupiter, por sus propios medios, pudiera maniobrar de entrada y salida en la dársena del muelle  número dos. Una, si me permiten la expresión, rocambolesca historia que nunca se había dado en el puerto.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAVIKING JUPITER maniobrando en la dársena de Guadiaro para atracar.

A su popa se aprecian los dos remolcadores volviendo a su atraque tras tener

quedejarlo para darmás espacio a la entrada del buque.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de abril de 2019.

Barco y Legionarios

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de abril de 2019 a las 10:08

En la historia del tradicional desembarco del Tercio tres buques han destacado por repetir en varias ocasiones el transporte de estas tropas.

Uno de los espectáculos que destaca a la hora de hablar de la Semana Santa de Málaga, sin duda alguna lo constituye la llegada y  el desembarco de las tropas de la legión en el puerto. Este acontecimiento, que con el que se celebrará en unos días suma ya 77 escenificaciones,  conforma una muy jugosa historia malacitana; un cúmulo de situaciones  en las que, teniendo al Tercio como protagonista principal, quizás se hayan dejado en un segundo plano a los muchos y muy variados buques que durante estas décadas han embarcados a estos militares.

Y aunque en alguna ocasión ya les he hablado de los denominados barcos de la legión, hoy quisiera recordar a los que con más asiduidad han participado en este evento tan singular. Iniciados los transportes en 1930 y tras quedar cancelados los doce siguientes desembarcos, sería en el año 1943 cuando las llegadas de legionarios por mar comenzarían a fraguar su historia malagueña. Con el recuerdo del buque de Trasmediterránea Reina Victoria que, fletado para tal ocasión y procedente de Ceuta, desembarcaba a las tropas del tercio en la tarde del 17 de abril de 1930, la marina mercante se hizo cargo de estas labores entre los años 1943 y 1949. Registrados un total de cuatro barcos diferentes en este periodo de tiempo, el vapor Mogador fue el que más transportes realizó, cumplimentado un primer viaje en 1944 y tres seguidos entre 1946 y 1948.

MogadorMOGADOR

Construido en los astilleros escoceses de Dumbarton en 1.879, este buque de 464 toneladas de registro bruto, 50,4 metros de eslora y capacidad para 50 pasajeros fue bautizado originalmente como José Pérez. Propiedad de un armador ferrolano, el vapor inició su biografía realizando navegaciones de cabotaje alquilado por la Compañía Trasatlántica Española que en 1888 lo compraba y lo rebautizaba con el nombre Mogador. Realizando rutas por el Estrecho y por diversos puertos de Marruecos y tras ser posicionado en el Guadalquivir durante la guerra civil, en 1943 el barco era vendido a la compañía malagueña Cabo Páez Hermanos, momento en el que iniciaría su relación con los viajes de legionarios.

Superado el periodo civil, en 1950 la Armada española se hizo cargo de los transportes y el 5 de Abril de ese año, el dragaminas Segura traía a unidades del 2º Tercio Duque de Alba. Completados los viajes entre 1951 y 1972 por diez buques diferentes y con la particularidad de que en 1971 no hubo desembarco, el 19 de abril de 1973  llegaba a aguas malacitanas el Conde de Venadito, que hasta la fecha, ostenta el segundo mayor número de viajes con tropas del Tercio para su desfile procesional malacitano.  Construido por Estados Unidos en 1953, este barco de desembarcos de carros que originariamente se llamó Tom Green County, tras ser cedido a España en 1972 era comprado por la  Armada seis años más tarde. Con 5.800 toneladas de desplazamiento y 117 metros de eslora, este veterano que entre otras acciones tomó parte en la guerra de Vietnam, ya con bandera española, Transportó a legionarios en  ocho ocasiones entre su primer atraque y el último en 1988.  Compartiendo este buque travesías  con cinco barcos más, 1991 vería llegar por primera vez a Málaga al Contramaestre Casado. Superado aquel estreno y tras intercalar sus llegadas con cinco barcos hasta 2010, el apodado como ‘el barco de la Legión’ completaba el pasado año su vigésimo primer desembarque; un hecho que lo convierte en el buque de la Armada que más veces ha escenificado esta tradición.

CondeCONDE DE VENADITO L-13.

Todo un espectáculo que este Jueves Santo volverá a congregar en el puerto a miles de malagueños; un desembarco con 77 años de antigüedad en el que las tropas legionarias compartirán protagonismo con un nuevo barco recién estrenado.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA Contramaestre Casado A-01 legionarios 5-IV-1246CONTRAMAESTRE CASADO A-01

Columna especial “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de abril de 2019.

Otro lujo absurdo

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de abril de 2019 a las 9:58

En el año 2005, bajo el título ‘Lujo absurdo’, les contaba en esta misma columna cómo un buque de crucero publicitaba su exclusividad reseñando los inodoros que llevaban todos sus botes salvavidas. Aquella excentricidad, con el paso del tiempo se ha difuminando frente a las muchas y muy diferentes atracciones que se pueden encontrar en  la gran mayoría los buques de crucero modernos; unas instalaciones para el ocio que, en el caso de los grandes yates, superan con creces los límites más insospechados.  Con el impactante  e imborrable recuerdo de las muchas mesas de billar que navegan a bordo de superyates y  hoteles flotantes,  hoy les hablaré de un nuevo lujo absurdo; una rareza que ha pasado por aguas malagueñas hace tan solo unos días.

Atracado en el muelle  número dos, este pasado fin de semana se ha podido ver al yate Spring. Con bandera de Islas Vírgenes, este buque de recreo privado, sin ser uno de los más grandes, participa de la peculiaridad de llamar muy poderosamente la atención. Firmado por Dynamiq Yachts, una compañía que reparte sus construcciones entre varios lugares de Europa, este barco de 39 metros,  con diseños realizados en Holanda, el Reino Unido y Mónaco, comenzaba a navegar en 2017 con el nombre Jetsetter. Fabricado totalmente de aluminio, este yate de 245 toneladas de registro bruto que cambiaba su nombre por el de Spring, dispone de tres cubiertas donde además de espacios interiores y exteriores se encuentran  cuatro suntuosos camarotes para ocho pasajeros. Tripulado por seis personas, este barco posee una plataforma de baño a popa, mientras que a proa, en dos niveles,  se encuentran un solárium, una piscina y una zona deportiva. Y es en este lugar, justo sobre el puente de mando, donde el Spring muestra algo verdaderamente extraño de ver que ya aparecía en los planos originales de construcción. En una balconada, en uno de los mejores sitios de este yate que se alquila por 100.000 euros semanales, van instaladas una sofisticada bicicleta estática y un tapiz rodante; una muy extraña y nada habitual ubicación para estas dos máquinas ¿no les parece? Por cierto,  para el que esté interesado, el barco se vende por 9.250.000 de euros.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABicicleta y tapiz rodante en la cubierta del yate SPRING.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA OLYMPUS DIGITAL CAMERAVistas generales del yate.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 23 de abril de 2019.

El ‘Remocionador’

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de abril de 2019 a las 9:28

Hoy les contaré una historia que está ocurriendo en las aguas del puerto; una  curiosa aventura que, aun sin final, cumplirá mañana tres meses. Pero antes de empezar con esta odisea, les recordaré un término que se usa mucho en el lenguaje marítimo; una palabra que, con una acepción terrestre, describe una maniobra portuaria.  Cuando por algún motivo un barco que se encuentra atracado en un muelle y debe cambiar su ubicación a otro, se dice que el buque ha sufrido una remoción.

Dicho esto, y con el recuerdo del carguero Otto Nübel que enero de 1965 realizó en aguas malacitanas cuatro remociones en dos días (aquella historia ya se las conté), me centraré en la aventura de un barco que hasta la fecha ya ha cambiado de atraque en seis ocasiones.

Convertida desde hace algunos años en una de las empresas más fieles a los astilleros malagueños, la compañía de origen holandés Iver Ships-Vroon traía el pasado 17 de enero a su buque Iver Courage. Procedente de Las Palmas, este asfaltero de 97,5 metros de eslora y 3.811 toneladas de registro bruto construido en China en 2015, llegaba para realizar unas reparaciones. Atracado en el muelle cuatro, este barco pasaba su primera noche en Málaga junto a uno de sus hermanos de flota, el Iver Ambassador  que en esa misma jornada había entrado en el dique flotante Andalucía.  Iniciada una reparación a flote y después de coincidir el 5 de marzo con Iver Action, otro de sus hermanos que amarraba en el muelle seis, nuestro protagonista de hoy, por necesidades de tráfico interno era posicionado en el muelle de levante el lunes 12 de marzo.  Estrenado el pantalán de levante en obras desde noviembre de 2018, el  Iver Courage quedaba allí amarrado en la jornada del 25 de marzo. Apenas unos días después, en concreto el viernes 5 de abril, el asfaltero recibía la orden de regresar al muelle de levante; una maniobra  que tras quedar ejecutada, obligaba a los remolcadores, presentes en todas estas operaciones, a posicionar al barco en el muelle seis debido al fuerte viento reinante. Realizado aquel cambio, el Iver Courage volvía este pasado domingo al pantalán de levante, una sexta remoción que con toda seguridad no será la última.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAIVER COURAGE en el muelle 4 antes de iniciar sus remociones.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de abril de 2019.

Otro bautizo

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de abril de 2019 a las 9:13

Hace unos días visité por tercera vez el buque de crucero Norwegian Spirit. Aprovechado que el recorrido fue muy diferente a los que había hecho con anterioridad, pude ver algunas cosas que aún no conocía de este barco. Justo detrás del puente de mando, me enseñaron una estancia donde se atesoraban los regalos que el barco había recibido. Esta sala, que en otros buques se reduce a una pared donde están colgadas  las metopas, mostraba, además de regalos, objetos relacionados con la biografía del barco; un historial que se remonta a 1998 cuando este buque  se botó y bautizó con el nombre SuperStar Leo. De entre todos estos objetos, el que más me sorprendió fue un trozo de botella de champán de la marca Möet & Chandon que, con un lazo dorado, estaba enmarcado recordando el bautizo de este buque.

Esta vivencia, me sirve para hablarles de la ceremonia de bautismo que hace unos días se realizó en el puerto al buque de crucero Marella Explorer 2. Siendo ortodoxo y aferrándome a la más rancia tradición marítima, les diré que los barcos sólo se bautizan una vez, y que los posteriores cambios de nombres podrían ser denominados como rebautizos o simplemente como cambios de nombre.

Dicho esto y volviendo al evento del Marella Explorer 2, el botellazo de champán que recibió en una oscura noche de marzo malagueña atracado en el muelle norte de la estación marítima de levante quedó pobre; una pobreza nada comparable a los bautizos de barcos que todos hemos visto alguna vez amadrinados por personalidades que, a plena luz del día, estrellan una botella contra el casco del barco bajo una lluvia de serpentinas y muchos aplausos.

Pero como todo lo que se mueve alrededor de los barcos de turistas es un negocio y un cambio de nombre genera mucha publicidad y muchos embarques, estas ceremonias, que son muy rentables para las compañías propietarias de los buques y para, en este caso, el puerto de Málaga (que se celebren aquí muchos más bautismos), se resumen en una gran fiesta a bordo en la que los invitados ven una pantalla gigante como un anónimo marinero acciona una palanca para que una botella de champán se estrelle contra el casco de un barco. Bautizo completado.

Norwegian Spirit 26-III-195Botella de champán del bautizo del SUPERSTAR LEO ahora NORWEGIAN SPIRIT.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de abril de 2019.

El ROZEL

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de marzo de 2019 a las 8:45

Con el recuerdo de Ángela, una ejecutiva de Trasmediterránea que hace unos días dejaba la compañía y su trabajo en el puerto, hoy les hablaré del Rozel, un barco con una apasionante historia que fugazmente navegó para Trasmediterránea. Atendiendo a su historial malagueño, les diré que este ferry operó en la ruta del mar de Alborán  entre los meses de abril y octubre de 1992. Sustituyendo al melillero titular, este buque llegaba en régimen de fletamento; un breve alquiler que Trasmediterránea negoció con la empresa de origen británico Cenargo International, propietaria de este ferry desde 1986.

Posicionado en aguas malagueñas el miércoles 15 de abril de 1992, el Rozel, luciendo en su chimenea los colores de Trasmediterránea y el nombre de la compañía en sus costados, en esa misma jornada comenzaba sus trabajos en línea. Mostrando la bandera de Bahamas y la matrícula de Nassau, este ferry,  desde su primer viaje marcó sustanciales diferencias con las operativas de los habituales melilleros. Embarcada una tripulación internacional en la que el  inglés era la lengua que se hablaba, el Rozel, que durante la gran parte de su estancia malagueña tuvo como viajera permanente a la esposa de su capitán, cumplió  a la perfección su contrato; un flete que finalizó el miércoles 14 de octubre tras haber realizado un total de 91 viajes a Melilla.

Pero con independencia de su breve estancia malacitana y dejándome en el tintero algunas curiosidades, lo que realmente resulta sorprendente es la  muy escasa información, por no decir ninguna, que se puede encontrar sobre este buque durante el periodo en el que navegó con los colores de Trasmediterránea. Dejando a un lado a los historiadores nacionales que de forma permanente escriben sobre los barcos de esta centenaria compañía; unos estudiosos que se han olvidado completamente del Rozel, la amplia plantilla de investigadores internacionales especializados en ferries que antes sembraban con sus publicaciones las librerías y ahora lo hacen en la red de redes, tampoco  han acertado demasiado al contar  la historia de este barco; un buque del que les volveré a hablar y  que durante unos meses navegó como uno de nuestros Melilleros.

ROZELROZEL antes de navegar para Trasmediterránea como Melillero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de marzo de 2019.

Una nueva marca

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de marzo de 2019 a las 10:06

Los asiduos a esta columna, tal vez recuerden cuando les hablé de las marcas que se pueden leer en algunos de los muelles malagueños. Estas inscripciones, realizadas de una forma más o menos esmerada y que muestran el nombre de un barco o sus iniciales, se usan para fijar la posición del atraque; una señal en tierra que generalmente coincide con el puente de mando del buque y que facilita el amarre de este.

Existiendo marcas en los muelles del melillero y en una determinada zona del número cuatro (los espacios que usan los buques que navegan en línea regular), en el puerto malagueño, la mayor parte de estas inscripciones están situadas en los atraques crucerísticos; siendo el muelle de levante y sus tributarios norte y sur los que más marcas poseen.

Atendiendo a esta circunstancia que para algunas navieras es una tradición, hoy les contaré una de las últimas marcas, si no la última, que se ha pintado en el puerto; una inscripción que quedaba inmortalizada el 15 de enero de este mismo año.

Pero antes de hablarles de esta señal, les daré algunos datos del Aidamar, el buque que hace algo más de dos meses dejó su marca en Málaga.  Integrado en una serie de siete barcos  denominados Clase Sphinx (esfinge), nuestro protagonista de hoy, el sexto en la lista de estos gemelos, comenzaba a navegar en mayo de 2012. Construido en los astilleros alemanes Meyer Werft y bautizado en Hamburgo, el Aidamar, manteniendo la vistosa decoración de su casco que conforma la principal seña de identidad de los buques Aida, se estrenaba en aguas malacitanas el 4 de mayo de 2014. Tras aquel primer atraque en el muelle norte de la estación marítima de levante, este barco repetía visitas en febrero de 2015 y diciembre de 2018; unas escalas en la que siempre amarró en el mismo muelle.  Con este breve historial, quizás el más pobre de los buques Aida que tan habituales son en aguas malagueñas, el Aidamar cumplimentaba en enero y febrero de este año dos nuevos atraques. En su primera visita de 2019, marineros del buque pintaban en el muelle norte con una plantilla la marca del Aidamar; una colorista inscripción que ya forma parte de la  amplia colección que existe  los muelles malagueños.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPlantilla sobre la que se pintó la marca del AIDAMAR en el muelle nueve.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de marzo de 2019.

Secuestrado en Somalia

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de marzo de 2019 a las 10:04

Hoy les contaré una historia de piratas; toda una aventura que tiene como protagonista a un barco que en la actualidad  se encuentra en aguas malacitanas.  Pero antes de comenzar, me gustaría  recordarles qué  significa, en términos marítimos, la denominación  Supply; una referencia que  en nuestra lengua explicaría lo que es un  remolcador multipropósito de altura, un barco con muy diferentes posibilidades capaz de realizar, entre otros múltiples trabajos, remolques, salvamentos o tareas de apoyo a plataformas.

Aclarada la terminología, les diré  que la biografía de nuestro protagonista de hoy se iniciaba en los astilleros holandeses Tille Scheepsbouw en 1981, momento en el que este supply  comenzaba a trabajar bautizado como Smit Lloyd 72. Adquirido en 2009 por la compañía italiana Micoperi Marine Contractors, este remolcador de altura,  renombrado como Buccaneer, en ese mismo año sufría un  muy grave incidente. Navegando por el Golfo de Adén, un grupo de piratas somalíes secuestraba el barco en la jornada 11 de abril. Retenidos los 16 tripulantes que iban a bordo: 10 italianos, 5 rumanos y un croata, el buque era llevado a las costas del norte de Somalia para desde allí iniciar las negociaciones sobre su rescate. Tras cuatro meses de conversaciones,  finalmente,  en agosto de 2009  el gobierno italiano conseguía liberar al Buccaneer y a su tripulación; una acción en la que oficialmente no se realizó ningún desembolso económico.

Superado aquel hecho, este supply siguió trabajando, y a finales del año pasado, con una avería en su sistema de propulsión, el Buccaneer llegaba a Málaga. Procedente de Algeciras, este barco de 1.671 toneladas de registro bruto y 73 metros de eslora con matrícula de Rávena quedaba atracado en el muelle cuatro en la mañana del 11 de diciembre. Tras ocho  días de espera el buque entraba en dique y, sin haberse completado su reparación, el 3 de enero el  Buccaneer volvía a amarrar en el muelle de Heredia.

A la espera de que se remate el arreglo, una circunstancia que requerirá una nueva varada, el Buccaneer, el supply que durante cuatro meses estuvo secuestrado por piratas somalíes permanece en aguas malacitanas. Toda una historia.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAOLYMPUS DIGITAL CAMERABUCCANEER atracado en el muelle cuatro a la espera de finalizar su reparación.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de marzo de 2019.

Gramática

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de marzo de 2019 a las 11:19

El domingo 17 de febrero de 2019 el puerto de Málaga vivió una jornada histórica. Sin ningún tipo de relevancia institucional,  ferry de Trasmediterránea que cubre la ruta entre Málaga y Melilla, cambiaba de nombre; una muy significativa circunstancia que nunca se había dado en aguas malacitanas.

Tras haberse incorporado como titular de la línea del mar Alborán a finales de abril de 2015, el Fortuny, mostrando desde el martes 5 de febrero de este año la nueva imagen corporativa de Trasmediterránea, remataba unos días después su nueva apariencia con un cambio de nombre. Siguiendo la política de esta naviera de retomar la denominación de ciudades españolas en sus barcos, el apellido del pintor catalán con el que  fue bautizado en los astilleros gaditanos del Grupo Izar en diciembre de 2000, era cambiado en aguas malagueñas por el de Ciudad Autónoma Melilla; un guiño a la historia de esta compañía que ya tuvo un Ciudad de Melilla  que navegó entre los años 1931 y 1957.

Y aunque la idea de retomar nombres tradicionales de barcos antiguos es algo muy interesante, hay muchas navieras que lo hacen, el caso del Ciudad Autónoma Melilla suscita un sustancial interrogante.  Siendo estrictos con el lenguaje y aludiendo a la gramática, llama poderosamente la atención que el nuevo nombre de este veterano ferry  no sea Ciudad Autónoma de Melilla; una peculiar circunstancia que seguro  que tendrá una explicación.

Teniendo en cuenta que el nombre oficial de esta bella localidad española es Ciudad Autónoma de Melilla, resulta raro que Trasmediterránea, recuperando una tradición, haya decidido prescindir de un preposición a la hora de rebautizar a este ferry.

Frente a esta curiosidad y desconociendo el motivo de este error gramatical,   solo se me ocurre que la posible causa de esta inexactitud podría tener relación con el hecho de no  querer alargar demasiado el nombre del barco; una circunstancia que esta compañía no contempló con su ya desaparecido buque Ciudad de Santa Cruz de la Palma ni con el, aún en activo, Las Palmas de Gran Canaria. Toda una nimiedad frente a los 100 años que ha tardado Trasmediterránea en poner la tilde a su nombre ¿no les parece?

OLYMPUS DIGITAL CAMERACIUDAD AUTÓNOMA MELILLA ex FORTUNY.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 4 de marzo de 2019.

‘Luna’ y sus cachorros

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de febrero de 2019 a las 10:47

Hoy no les hablaré de barcos, les contaré una historia cargada de humanidad ocurrida en el puerto hace tan sólo unos días. Pero antes de entrar en materia, les haré una breve referencia sobre la amplia fauna que de forma habitual e itinerante vive alrededor de los muelles. Aunque siempre se ha dicho que las ratas constituyen la población  portuaria más abundante, se sorprenderán al saber que compartiendo hábitat con estos redores, cohabitan una gran cantidad de animales; una muy marga lista de especies que por tierra mar y aire tienen como principal  zona de actuación el recinto portuario malacitano.

Pero dejando a un lado a las ratas y sin entrar en los animales que nadan o vuelan,  les diré que los gatos constituyen un muy alto porcentaje de la fauna que de forma habitual  vive en el puerto malagueño; un hecho  nada extraño teniendo en cuenta que Málaga es una ciudad de gatos callejeros.

Teniendo esto en cuenta y dejando para otra ocasión las aventuras de un trabajador portuario que a diario alimenta a estos felinos, la historia que hoy quiero contarles se centrará en perros; una especie que desconocía que viviera en los muelles malacitanos.

Controlada la población canina por la policía portuaria, hace unos días, uno de los agentes que patrulla los muelles y al que llamaremos Paco,  detectaba a una perra preñada; un animal  conocido en el puerto que, con entradas y salidas, se movía por los márgenes del río. Bautizada en la distancia como Luna, este animal, tras perderse durante un tiempo reaparecía cerca de la Federación de Vela en la zona de San Andrés. Atento a sus movimientos y viendo que la perra que ya había parido no se movía de las rocas que conforman la escollera de esta zona, Paco, junto a sus compañeros de guardia, avisaba a la Protectora de Animales. Personada una responsable de esta institución acompañada de Paco y una voluntaria, la primera medida pasó por atrapar a Luna; una acción que se realizó con una  jaula cebada con trozos de pollo.  Capturada la madre, cinco cachorros fueron sacados sanos y salvos de las rocas. Una aventura con final feliz que mantiene a Luna y a sus retoños portuarios en una casa de acogida a la espera de ser adoptados.

Luna y cachorros

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IMG-20190219-WA0015LUNA y sus cachorros portuarios.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de febrero de 2019.

El misterio del DUBA

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de febrero de 2019 a las 10:11

Hace algún tiempo, un portuario me hablaba de unas extrañas voces que, según a él le habían contado, se escuchaban en el interior del desaparecido silo malagueño. También, otro trabajador de los muelles me narraba la historia de un saca mantecas que durante algunos años operó desde el muelle pesquero. Estas dos referencias, poco  o nada verificables, me sirven como introducción para hablarles de misterios; unas circunstancias nada documentadas en la prolija historia portuaria malacitana.

Y si bien lo que hoy les contaré poco tiene de misterioso, quizás, las vicisitudes que acompañan a estos hechos, muy bien podrían encajar bajo la denominación de misterio; toda una aventura marítima vivida con pocos meses de diferencia en las aguas del puerto malagueño.

Pero dejando  a un lado estas disquisiciones, les diré que el protagonista de esta historia es el buque Duba Bridge, un barco de 1976 que Baleària fletaba a un armador egipcio para cubrir la línea entre Málaga y Melilla.  Constituida  en junio de 2018 la compañía Marítima Alborán, una sociedad compartida ente Marítima Peregar y Baleària, este buque chipriota, llegaba a aguas malagueñas el día  14 de junio. Maniobrando con un remolcador y mostrando sus 42 años de vida, el Duba, tras varios cambios de atraque y  después de realizar a su bordo una recepción con autoridades, en la jornada del lunes 18 salía a las 22:45. Con la previsión de llegar a Melilla a las 06:00 del día siguiente y con diferentes directivos de la nueva compañía estrenando este viaje inaugural, el buque sufría una avería en su máquina y atracaba en la ciudad autónoma con 6 horas de retraso.

Tras aquel incidente y después de su reparación, el Duba Bridge era reposicionado en una ruta entre Denia e Ibiza; una línea que dejaba hace unas semanas para regresar a Málaga y volver a navegar en el mar de Alborán.  Llegado el pasado cinco de febrero, en esa misma jornada, el buque iniciaba sus navegaciones melillenses y tres  días después, nuevamente averiado, dejaba esta ruta.

Y aunque las causas de estas cancelaciones tienen una clara explicación, reconocerán conmigo  que algo de misterioso sí que tienen las aventuras de este buque en las aguas malagueñas.

Duba Bridge 14-VI-1815DUBA BRIDGE en su primera llegada a Málaga en junio de 2018.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de febrero de 2019.

Octubre crucerístico II

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de febrero de 2019 a las 10:10

Como lo prometido es deuda, hoy retomaré un tema del que ya escribí hace unas semanas; un asunto que en mi modesta opinión constituye lo más importante que, hablando de temas crucerísticos, ha vivido el puerto malagueño en toda su historia.

Contabilizados 60 atraques realizados por 41 buques diferentes, octubre de 2018  pasará a los anales del puerto de Málaga como un mes redondo; cinco semanas en las que los muelles malagueños experimentaron unos  tráficos continuados que dibujan a la perfección lo que es un puerto crucerísico de primer nivel.

Frente a esta circunstancia y sin olvidar la nula repercusión institucional que se le dio a este mes, hoy les traigo otra de las muchas historias que se vivieron en el octubre crucerístico malagueño de 2018.

Atendiendo a la infinidad de estadísticas que se pueden sacar de estas  escalas y de los  barcos que las cumplimentaron, creo que es interesante comentar cual fue el buque que más veces frecuentó las aguas malacitanas en este histórico mes.  Integrado en la flota de MSC Cruceros desde 2013, el MSC Preziosa realizó entre los día 1 y 31 de octubre un total de cinco atraques; unas visitas rodeadas de unas curiosas circunstancias.

Efectuando un itinerario Atlántico y Mediterráneo, el Preziosa estrenó el mes amarrando en el muelle sur de la estación marítima de levante. Llegado de Génova y saliendo para Casablanca, este buque de 333 metros de eslora y capacidad para 4.345 pasajeros repetiría estancia los días 10, 19 y 28, manteniendo en estas visitas el mismo atraque y los mismos puertos de origen y destino.

Pero con independencia de lo que les acabo de contar,  lo habitual de un barco que realiza una ruta fija durante un tiempo, el MSC Preziosa cumplimentó una quinta escala no prevista bajo unas muy especiales circunstancias.  El domingo 14 de octubre, minutos antes de las seis de la mañana nuestro protagonista atracaba en el muelle de levante tras cancelar una visita a Lisboa para evitar la tormenta-huracán Leslie; un hecho que lo trajo a Málaga para desembarcar a 282 pasajeros antes de seguir viaje con destino a Barcelona. Otra de curiosidad vivida en el histórico octubre crucerístico malagueño de 2018. Habrá más.

MSC Preziosa 10-X-181MSC PREZIOSA en una de sus escalas malagueñas de octubre de 2018.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de febrero de 2019.

Nuevo look

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de febrero de 2019 a las 10:28

En abril de 2016, en esta misma columna con el título “Cuatro cambios de imagen”, les contaba las transformaciones que hasta esa fecha había sufrido el ferry de Trasmediterránera Fortuny, el  actual Melillero titular de la línea del mar de Alborán.

Tomando como referencia aquel escrito, hoy retomo esta historia para hablarles de un nuevo cambio; una quinta transformación sufrida por este buque que viene con un misterio incluido. Integrado en el grupo de los denominados superferries, el Fortuny, construido entre los años 1999 y 2001 en los astilleros gaditanos del grupo Izar era entregado a Trasmediterránea en junio de 2001, fecha en la que empezaba a navegar  compartiendo con su hermano gemelo el Sorolla las rutas que enlazaban Barcelona y Valencia con Palma de Mallorca.

Luciendo hasta 2006 los colores azul y verde con los que se identificaba por entonces a esta naviera, el Fortuny cambiaba de imagen para mostrar en blanco y rojo marca Acciona Trasmediterránea en sus costados.  Modificado este nombre por el de Trasmediterránea Acciona en 2013,  el 28 de abril de 2015 nuestro protagonista de hoy llegaba a Málaga para hacerse cargo de la línea melillense.

Tras posicionarse como Melillero titular, en febrero de 2016 este ferry experimentaba su cuarto cambio; una transformación que, con un nuevo logotipo,  celebraba el centenario de esta compañía.

Mantenida esta imagen, el Fortuny, tras realizar una última llegada malacitana el ocho de enero, salía con destino a Gibraltar para cumplimentar su revisión anual y cambiar otra vez de apariencia.

Luciendo la nueva imagen corporativa de Trasmediterránea; una vuelta al pasado que recupera el gallardete original con el que se fundó esta compañía en 1917, el Fortuny regresaba a Málaga este domingo mostrando su quinto look. Atracado en el muelle dos y estrenado un acento en la palabra Trasmediterránea que nunca se había visto en los barcos de esta compañía, el Melillero titular volverá a navegar hoy en su ruta habitual. Un regreso novedoso al que hay que añadir la misteriosa circunstancia de cuándo cambiará de nombre;  un hecho ya anunciado en la web de esta naviera que al parecer lo rebautizará como Ciudad de Melilla.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFORTUNY luciendo los nuevos colores de Trasmediterránea.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de febrero de 2019.

Extraña matrícula

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de enero de 2019 a las 10:16

Hoy les contaré una de esas raras curiosidades que de vez en cuando puedo ver a pie de muelle. Rodeada de un cierto misterio y sin una explicación, la historia a la que me referiré se produjo a finales de diciembre del pasado año en aguas malacitanas.

Con una importante carga de trabajo, como viene ocurriendo desde hace varios años, los astilleros de Mario López, combinando las varadas con las reparaciones a flote, recibían el miércoles 28 de noviembre al buque tanque Scot Bremen. Consignado por la agencia Condeminas, este barco que llegaba procedente de Gibraltar entraba en el dique Andalucía para realizar una serie de revisiones además de pintar su deteriorado casco.

Integrado en la flota de la compañía Scot Tanker, una naviera fundada en 2015 con sede en Estambul que opera en la actualidad con ocho tanques químicos gemelos, el protagonista de nuestra historia de hoy iniciaba su vida de mar en el año 2003. Construido en los astilleros Rumanos de Galati, este barco, bautizado con el nombre Wappen Von Bremen comenzaba a navegar bajo bandera de Liberia para la naviera alemana Poseidón.

Con 5.145 toneladas de registro bruto y 116,8 metros de eslora, en 2015, el buque era adquirido por la compañía Scot que lo registraba en Malta con matrícula de La Valeta. Tras sufrir unos extraños cambios de nombre, en concreto cuatro en los que siempre mantuvo la marca Scot, en 2018 el barco era rebautizado como Scot Bremen.

Llegados a este punto, les diré que este buque que entraba en el dique malagueño el 28 noviembre salía de él en la jornada del 17 de diciembre. Luciendo una pintura inmaculada, el barco quedaba atracado en el muelle seis a la espera de ultimar algunos detalles antes de salir con destino a Las Palmas de Gran Canaria. Al día siguiente de su puesta a flote, mientras lo fotografiaba, me sorprendí al ver un curioso detalle en su popa. Bajo el nombre Scot Bremen se mostraba con letras blancas recién puestas la palabra Vallet; una denominación que no se corresponde al nombre Valletta con el que llegó y que designa a este puerto de registro maltes en lengua inglesa. Una extraña matrícula con la que este buque, si no estoy equivocado, dejó las aguas malagueñas tras su varada.

OLYMPUS DIGITAL CAMERASCOT BREMEN mostrando su extraña matrícula.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 29 de enero de 2019.

Los gatos japoneses

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de enero de 2019 a las 10:19

Con el título Ratas y rateras, el 3 de agosto de 2004 les hablé en esta misma columna de unos curiosos elementos que lucen la gran mayoría de los barcos cuando están atracados. Con la función de evitar que las ratas autóctonas de cada puerto puedan embarcarse, los buques, habitualmente colocan en sus cabos de amarre unos discos para impedir el acceso de nuevos roedores a bordo.

Fabricados en metal, aunque también los hay de plástico, la forma, la decoración y  sobre todo la colocación de las rateras, depende de cada barco; un hecho que permite ver una gran variedad de estos discos.

Con el imborrable recuerdo de los maceteros de plástico que usó durante su estancia malagueña el Santisima Trinidad, hoy, retomo este tema para hablarles de unas rateras que me llamaron mucho la atención.

Realizando una vuelta al mundo de 102 días, el 30 de abril del año pasado llegó a aguas malacitanas el buque de bandera japonesa Asuka II. Atracado en el muelle de levante, una avalancha de turistas nipones protegidos con sombrillas y ataviados con guantes, gafas y máscaras desembarcaban para visitar la ciudad, mientras el barco, atendiendo a una cortesía que muy pocos buques de crucero cumplimentan, mostraba izada en su mástil la bandera marítima de Málaga. Ante aquel hecho, y con el añadido de que unos marineros estaban pintando sobre el pavimento del muelle, justo a la altura del puente de mando, la marca de Asuka Cruises, pude apreciar con sorpresa las curiosas rateras que se habían colocado tras el atraque este barco matriculado en Yokohama.

Colgados sobre los cabos de amarre se podían apreciar unos discos metálicos de los que pendían en su parte inferior dos cuerdecitas; un par cabitos amarrados a unos pequeños sacos que, probablemente cargados de arena o un material similar, tenían la misión de mantener la verticalidad de este disco. Pero con independencia del sistema y teniendo en cuenta que algunos de estos elementos no estaban bien encajados en los cabos de amarre,  lo más curioso de las rateras del Asuka II era su decoración. Pintados sobre estas estructuras aparecían unos gatos; unos felinos que allí posicionados debían impedir que las ratas pudieran acceder a bordo.

IMG_20180430_113340Una de las rateras del ASUKA II.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de enero de 2019.

Octubre crucerístico I

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de enero de 2019 a las 10:30

El recién finalizado 2018 pasará a la historia portuaria malacitana por varios hechos muy significativos. Entre ellos, quizás uno de los más destacados, debería haber sido el exitoso mes de octubre crucerístico; cinco semanas en las que el puerto alcanzó unas cifras de barcos y escalas que nunca se habían dado en los muelles malagueños.

Con unos históricos datos que se saldaron con 60 atraques realizados por 41 buques diferentes, el octubre crucerístico de 2018 pasó institucionalmente muy de puntillas; un hecho inexplicable que también forma ya parte de estos intensos 31 días de barcos.

Sabedor de esta significación; ya conocen el refrán: “Más sabe el diablo por viejo que por diablo”, me propuse recopilar datos y fotografiar todas estas escalas; una circunstancia que me permitiera tener constancia de este  importante acontecimiento.

Y aunque uno está acostumbrado a fotografiar barcos a diario, ya son más de 20 años a pie de muelle, la necesidad de captar todas las escalas del octubre crucerístico de 2018 casi me superó; aunque finalmente, mi excesivo apasionamiento y el reto que me había propuesto venció la apatía de algunas jornadas en las que el objeto a captar era un buque que ya había retratado en otras ocasiones.

Con la intención de ir contándoles algunas de las anécdotas vividas en este octubre crucerístico de 2018, hoy comenzaré por hablarles de unas fotos tomadas el domingo 28 octubre. Tras captar sus tres anteriores atraques del mes, en esta jornada acudí al muelle norte de la estación marítima de levante para fotografiar al buque Marella Spirit.  Con la peculiaridad de haber sido días antes el protagonista de unos polémicos fuegos artificiales, este buque, además de finalizar una campaña de escalas semanales iniciada en mayo, salía de aguas malacitanas sin pasaje y con el logotipo de su chimenea borrado; una acción que la marinería del Marella Spitit realizó durante su última estancia malagueña.

Unas fotos que se podrían complementar con una noticia que un día después daban los medios internacionales; una información que anunciaba el desguace del Marella Spirit. Pronto les contaré más cosas ocurridas en el octubre crucerístico malagueño de 2018.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMARELLA SPIRIT dejando Málaga tras su última escala de octubre de 2018.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 15 de enero de 2019.

El barco de 2018

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de enero de 2019 a las 10:20

Cumpliendo una tradición iniciada el 4 de enero de 2005, hoy, en mi primera columna del año, les contaré el que en mi opinión ha sido el barco más destacado que ha pasado por el puerto de Málaga en el recién finalizado 2018.

Sin olvidar nombres tales como el del Symphony of the Seas, el sucesivo tercer buque de crucero más grande del mundo que fue presentado en aguas malagueñas, el barco de cargas especiales Bigroll Bering que trajo tres grúas de Egipto, el portaaeronaves norteamericano Iwo Jima, las réplicas de las naves de los descubrimientos que celebraron en el muelle dos un festival marítimo o los mercantes: Mississauga Express que inició una ruta de contenedores con Canadá o Great Hope que cumplimentó la mayor descarga de granel de 2018, el buque más significativo  que ha pasado por las aguas malacitanas en el año que acaba de finalizar sería, en mi modesta opinión, el submarino de la Armada española Mistral S-73.

Dejando a un lado las consideraciones lingüísticas sobre si un submarino puede o no estar considerado como un barco, la Real Academia Española sí me permite la similitud, les diré que la llegada del Mistral constituyó todo un acontecimiento.

Procedente de Cartagena, a primeras horas de la mañana del miércoles 31 de octubre, este submarino quedaba amarrado en el muelle número dos. Afrontando su primera visita a Málaga, el S-73, llegaba para realizar en una escala de descanso y abrir sus escotillas a todos los que quisieran conocerlo.

Cumplimentado el atraque y después de que la dotación del Mistral desembarcara para alojarse en un hotel, a las cuatro de la tarde, el submarino iniciaba sus jornadas de puertas abiertas. Bajo un continuo y por momentos intenso chaparrón, muchos malagueños aguardaron pacientemente paraguas en mano para visitar el submarino en la tarde del miércoles, una circunstancia que se volvió a repetir con largas colas en la soleada jornada del jueves 1 de noviembre.

Una escala de tres días en la que algo más de 3.000 malagueños conocieron el Mistral; una circunstancia que convierte a este submarino en el buque más visitado en la historia del puerto. Un motivo más que suficiente para otorgarle el galardón del barco del 2018.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACola en el muelle dos para visitar el submarino MISTRAL.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de enero de 2019.