El WIND SURF

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de julio de 2012 a las 8:55

AL igual que en su momento los buques MSC Orchestra y Costa Mágica pasaron a la historia portuaria malagueña por haber sido los primeros en amarrar en los muelles turísticos Sur y Norte respectivamente, el velero de cinco mástiles Wind Surf, también quedará reflejado en los anales del puerto por reinaugurar la actividad crucerística del muelle número dos.

Con una estrecha relación con Málaga, este novedoso velero construido en 1989 y bautizado originalmente como La Fayette, un año más tarde, iniciaba su vida activa de mar con el nombre Club Med 1. Abanderado en Francia y publicitando la exclusividad de sus tecnológicas velas controladas por ordenador, el Club Med 1 llegaba por primera vez al puerto malagueño el 28 de abril de 1997. Tras aquel primer atraque en el pantalán de Levante donde pernoctó, ese mismo año, el barco repetía dos veces más, regresando al año siguiente bautizado ya como Wind Surf bajo la contraseña de la compañía WindStar Cruises.

Desde entonces, este buque de crucero con velas (así se definía a este barco en una revista especializada del sector crucerístico a finales de los noventa), se convertía en un habitual de las aguas malagueñas. A punto de completar 40 escalas y tras haber pasado por todos los muelles que, en las últimas décadas, han sido usados para los buques de turistas (muelles uno y dos, pantalán de Levante, muelle de Levante y atraques Norte y Sur), este velero, participa de una curiosa peculiaridad al respecto de sus estancias en el puerto de Málaga.

Tras haber conocido todos los muelles turísticos malagueños, hace unos días, al reinaugurar el muelle número dos, el Wind Surf regresaba al lugar en el que había quedado atracado en su primera visita a Málaga.

WIND SURF atracado en la reinauguración del muelle dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (17 de Julio de 2012).

Cinco horas de niebla

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de julio de 2012 a las 8:46

SIN entrar en especificaciones técnicas al respecto de lo que es la bruma o la neblina (generalmente todos hablamos de niebla), en los puertos, a la hora de realizar algún tipo de maniobra, este fenómeno atmosférico constituye un verdadero problema.

En los primeros años de presencia de la Trasmediterránea en Málaga, la figura del melillero titular no existía y la línea del mar de Alborán estaba cubierta de una forma habitual por dos o tres barcos.

En mayo de 1927, los buques que navegaban entre Málaga y Melilla eran: el Vicente la Roda, el Vicente Puchol y el Reina Victoria. Éste último, que durante aquel mes sólo trabajó en línea dos semanas, vivió una curiosa experiencia en una de sus llegadas al puerto malagueño. El martes 10 de mayo, una persistente bruma cubría las inmediaciones del puerto. Tras algo más de una hora esperando en la bahía, el capitán del Reina Victoria, ya con el práctico a bordo, tomaba la decisión de entrar para no demorar más tiempo el atraque de su barco. Con una nula visibilidad (así reza una crónica de la época), el Reina Victoria, haciendo sonar sus señales de niebla, entraba muy lentamente por la bocana. Con la dificultad añadida de que había unos barcos fondeados en la dársena de Guadiaro, el vapor, inmerso en una densa bruma, no pudo maniobrar y, frente a su habitual muelle de atraque, el barco, tuvo que esperar tres horas para poder realizar su amarre. Cinco horas más tarde de su horario habitual y ya libre niebla, el Reina Victoria atracaba en el muelle de Cánovas y sus 97 pasajeros, finalmente podían desembarcar.

Una historia que se suma a las muchas ocurridas en el puerto malagueño cuando la bruma, la neblina, o si prefieren, la niebla aparece.

El REINA VICTORIA atracado en el muelle de Cánovas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (10 de Julio de 2012).

Malagueña salerosa

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de julio de 2012 a las 19:22

La marina española, tanto la mercante como la de guerra, han tenido desde siempre una muy curiosa tradición musical que, hoy día, salvo en muy contadas ocasiones, se ha perdido.

Cuando un buque de bandera nacional llegaba a un puerto extranjero, como norma general y mientras se realizaba la maniobra de atraque (igualmente ocurría cuando el barco desatracaba), sonaba por megafonía algún tipo de alegre canción que indicaba que el buque que estaba maniobrando era de nacionalidad española.

Esta tradición que el tiempo fue relajando y que salvo determinados barcos con pasaje y buques de guerra siguieron escenificando, fue algo muy habitual, por ejemplo, en navieras tales como La Compañía Trasatlántica Española y Pinillos; las cuales,  durante  varias décadas (a finales del siglo XIX y principios del XX) mantuvieron viva con un variado repertorio de pasodobles  que sonaban en las escalas que sus barcos realizaban por todo el mundo.

Cuando las líneas regulares trasatlánticas patrias dejaron de existir, la tradición musical desapareció y sólo la Armada continuó haciendo sonar música en los atraques y desatraques.

Y aunque los habituales sones que nuestros barcos de guerra usan para mantener viva esta tradición son marchas militares, hace unos días, el puerto de Málaga pudo vivir una experiencia musical fuera de lo común.

Mientras el patrullero Tagomago P-22  realizaba su maniobra de atraque para establecer aquí, de forma permanente, su base de operaciones, por la megafonía del buque sonaba la conocida canción “Malagueña salerosa”. Sin duda alguna, un muy bonito detalle por parte del comandante del buque que quiso agasajar de una forma musical a la que desde ahora será su nueva casa.

TAGOMAGO P-22 atracando.

Les dejo un vídeo con la canción.

http://www.youtube.com/watch?v=kjw-I_pizp0

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (3 de Julio de 2012).

El TAGOMAGO P-22

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de junio de 2012 a las 9:00

EL 30 de septiembre de 2010, el patrullero de la Armada española Izaro P-27 dejaba Málaga. Después de muchas décadas de presencia activa, una serie de reestructuraciones internas en nuestra marina de guerra, privaban al puerto malagueño de la presencia permanente de un buque, quedando así la historia naval malacitana huérfana de un barco.

Tras acometerse una nueva reestructuración que movilizará a varios buques que, posicionados en Canarias, se situarán en diferentes puertos de la Península, hoy, el patrullero Tagomago P-22, hermano mayor del recordado Izaro, llegará a Málaga para establecer aquí su base de operaciones.

Perteneciente a la clase Anaga, una serie de diez patrulleros de la cual es el segundo, el Tagomago, se botaba el 14 de febrero de 1980 para ser entregado a la Armada en enero del año siguiente. Con una dotación compuesta por 27 personas, este buque de 44,26 metros de eslora, 6,60 de manga y un desplazamiento de 319 toneladas, fue diseñado para efectuar misiones de vigilancia marítimo pesquera, control de inmigración y salvamento; teniendo además posibilidades para realizar remolques de emergencia a embarcaciones menores, así como trasbordo de pequeñas cantidades de provisiones.

Con una larga historia de mar, y pasando de puntillas por un incidente que le hizo encallar en una playa lanzaroteña en diciembre de 2003, el hecho más destacado en la biografía de este buque ocurría el 21 de septiembre de 1985 en el banco Sahariano. Realizando labores de búsqueda de un pesquero perdido, desde tierra, el Tagomago recibía 48 impactos de bala que le costaba la vida a uno de los miembros de su dotación.

Todo un veterano de nuestra Armada que, posicionado desde hoy en el puerto de Málaga, aquí, muy probablemente, finalizará sus días.

TAGOMAGO P-22

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (26 de Junio de 2012).

La empavesada

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de junio de 2012 a las 9:21

CUANDO a bordo de un barco (casi siempre atracado o fondeado en puerto) hay que conmemorar algo, el buque se engalana. Por norma general, los adornos que se colocan sobre el barco, suelen reducirse a las guirnaldas de banderas o luces que de una forma aérea recorren la eslora de proa a popa.

Pero con independencia de esta forma de adornar barcos, existe otra modalidad que bajo la denominación de empavesada, se usaba de una forma muy habitual en el pasado, algo que hoy día constituye toda una rareza de ver a bordo de un buque.

Usada especialmente en barcos de guerra, las empavesadas no eran otra cosa que una serie de lonas que, colocadas sobre la borda, adornaban de una forma muy vistosa a los buques que las llevaban.

Con la peculiaridad de que existían lonas de empavesada para invierno y verano (la marina española y especialmente la Armada, tenían unas lonas azules con una franja roja para la estación invernal y otras azules con una franja igualmente azul, de otra tonalidad, para los meses de verano), estas fajas que adornaban los barcos han caído en el olvido.

Y aunque en alguna ocasión determinados buques de guerra extranjeros han tendido a modo de empavesada alguna bandera española sobre su borda, la única oportunidad de ver algo que recuerde a este adorno del pasado se puede ver en el puerto de Málaga el día que se celebra la procesión marítima de la Virgen del Carmen.

El remolcador que se encarga de pasear a la patrona de las gentes de la mar, además de lucir una guirnalda de banderas, coloca en determinadas zonas de su borda largas piezas de tela con los colores de las banderas de España y Málaga, amén de los de la Virgen del Carmen. Una jornada festiva que recuerda una olvidada forma de adornar barcos.

El VEHINTE luciendo una empavesada en la procesión del Carmen.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (19 de Junio de 2012).

El MAERSK PIRAEUS

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de junio de 2012 a las 8:47

El martes 9 de marzo de 2004, atracaba en el muelle número nueve el portacontenedores de bandera alemana Maersk Piraeus. Procedente de San Pedro y con destino al puerto de  Valencia, este buque, estrenaba la actividad comercial de la terminal malagueña.

Después de efectuar un total de 24 escalas, el 19 de junio de 2007,  este buque de 16.915 toneladas de registro bruto, 168 metros de eslora, 27 de manga y capacidad para 1.645 Teus, realizaba su último atraque en Málaga en un viaje que lo llevaba desde Lome a Algeciras.

Construido entre los años 1997 y 1998 en los astilleros surcoreanos Hanjin Heavy Industries & Construction Co., Ltd. de Ulsan, este buque, iniciaba su carrera comercial con el nombre de Hansa Calypso. Tras navegar durante varios meses como Cma Hakata y  volver a retomar su nombre original, el año 2000, el buque era rebautizado como Maersk Piraeus.

Una vez completadas las diversas rutas que casi durante tres años trajeron a este buque a la terminal de contenedores malagueña, el Maersk Piraeus, varios días después de su último atraque en Málaga, cambiaba de identidad para volver a llevar pintado sobre su casco el  nombre que originalmente había recibido el día de su bautismo.

En la actualidad, el Hansa Calypso,  que opera bajo la contraseña de la compañía alemana  Leonhardt & Blumberg, navega fundamentalmente en rutas por los lejanos mares de Asia luciendo pabellón liberiano. Un modesto barco muy similar a los muchos portacontenedores de pequeño y mediano porte que han pasado y pasan por Málaga y al que le cabe el honor de haber sido el primero que trabajó en la terminal del muelle número nueve. Un significativo nombre, Maersk Piraeus,  para historia moderna del puerto.

MAERSK PIRAEUS atracado en la terminal de contenedores de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (12 de Junio de 2012).

Alemanes

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de junio de 2012 a las 8:48

DESDE principios del siglo XX, los buques de compañías alemanas con pasajeros alemanes, convirtieron al puerto de Málaga en un punto de escala fija para sus diferentes itinerarios turísticos por mar. Con esta premisa y con una habitualidad mantenida durante años, las navieras dedicadas en exclusividad al mercado germano, han seguido trayendo sus barcos a Málaga de una forma continuada y permanente.

Un claro ejemplo de lo que les digo, se pudo vivir en las instalaciones crucerísticas malagueñas tan solo hace unos días. El martes 29 de mayo, atracaba en el muelle Sur de la estación marítima de Levante el buque Hamburg y al día siguiente, en el mismo muelle, amarraba sus estachas el Columbus 2.

Dedicados ambos en exclusividad al turismo marítimo alemán, estos dos buques llegaban con una muy especial particularidad; un hecho verdaderamente significativo y curioso que potencia la tesis de que el puerto malagueño es un importante destino para este mercado turístico.

Fletado recientemente por un periodo de diez años a Hapag-Lloyd, la más importante compañía naviera alemana de la historia, el Hamburg que antes de ser alquilado se llamaba C. Columbus, visitaba por primera vez Málaga bajo la contraseña de Plantours & Partner, un significativo operador turístico germano. Sustituyendo al fletado C. Columbus, el día 30 de mayo y bajo los colores de Hapag-Lloyd, atracaba también por primera vez en Málaga el Columbus 2; un barco alquilado por esta compañía alemana a una naviera de origen norteamericano.

Un extraño y tal vez demasiado complicado baile de compañías, nombres y barcos, que deja muy a las claras la importancia que para el mercado crucerístico alemán tiene el puerto de Málaga.

HAMBURG y COLUMBUS 2.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (5 de Junio de 2012).

El MERMOZ

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de mayo de 2012 a las 8:51

EL 2 de octubre de 2002 llegaba a Málaga el buque de crucero Serenade. Coincidiendo en puerto con el también buque turístico Constellation, el Serenade, que procedente de Limasol viajaba con destino a Civitavecchia, atracaba en el muelle número dos en la que sería su última visita malagueña.

Construido en 1957 por encargo de la compañía de navegación Fraissinet et Cyprien Fabre, este buque, era bautizado como Jean Mermoz para cubrir una línea regular de pasaje y carga entre Marsella y diversos puertos de África.

Aún trabajando como buque de línea, el 22 de abril de 1962, el Jean Mermoz escalaba en Málaga, y atracado en el muelle uno, a su bordo, se celebraba una sonada recepción para conmemorar su primera visita malagueña. Tras una escala más con ese nombre, habría que esperar a abril de 1971 para volver a ver amarrado en Málaga a este barco, aunque en aquella ocasión, regresara rebautizado como Mermoz y reconvertido en buque de crucero. Ya con una única clase y manteniendo algunos detalles que recordaban su pasado como barco de línea, este buque, que fue uno de los primeros buques de crucero en llevar a bordo una guardería, navegó por todo el mundo realizando viajes turísticos de una forma muy exitosa.

Después de varios cambios de armador (este buque durante unos años perteneció a Costa Line, lo que hoy es Costa Cruceros), el Mermoz que hasta agosto de 1999 realizaba 28 visitas turísticas en puerto de Málaga, ese mismo año, y ya en franca decadencia frente a los modernos buques de cruceros, era renombrado como Serenade.

Tras varias temporadas realizando cortos viajes por mar bajo la contraseña de Louis Cruises, en 2008 el barco era vendido para el desguace con el nombre Serena.

MERMOZ atracado en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (29 de Mayo de 2012).

Fotos curiosas: El deporte más jugado a bordo

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de mayo de 2012 a las 13:21

Ya en alguna ocasión les he hablado de este tema, y hoy, vuelvo sobre él por lo curioso del asunto.

A poco que se fije uno, es muy frecuente ver cómo los buques portacontenedores llevan, aprovechando alguno de los pocos espacios libres de que disponen, una canasta de baloncesto.

Hace unos días, llegaba al puerto malagueño el buque de bandera inglesa CMA CGM CENDRILLON, y a bordo de este portacontenedores de 334 metros de eslora y  90.931 toneladas de registro bruto, se podía ver otra canasta de baloncesto.

CMA CGM CENDRILLON maniobrando para entrar en Málaga.

Aprovechando un espacio en la cubierta principal a popa, este barco matriculado en Londres dispone de una canasta y un espacio algo más amplio de lo habitual para practicar este deporte.

Canasta y campo de baloncesto delCMA CGM CENDRILLON.

Hace muchos años, se decía que a bordo de los barcos mercantes, lo único que se hacía en el tiempo libre, era dormir y jugar a las cartas (o a otros juegos de mesa). Hoy día, además de disponer de diversas opciones de ocio, los tripulantes de estos barcos pueden practicar algún deporte, y por lo que parece, el basket es el más habitual.

Les dejo dos ejemplos más de canastas a bordo.

MOL SASSANDRA.

SANTA GIANNINA. En este caso el tablero lleva el mismo logo que la chimenea, el escudo del armador

Siempre lo mismo

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de mayo de 2012 a las 7:54

LA pasada semana se celebraba en nuestra ciudad la Semana Marítima Europea. Con un programa repleto de diferentes actividades, esta conmemoración que llegaba por primera vez a Málaga ha pasado sin pena ni gloria y sin demasiado tirón popular. Pero independientemente de esta valoración más o menos acertada, lo que hoy me gustaría reseñarles es que cada vez que se habla de la mar en nuestra ciudad se vuelve al manido tópico de la Málaga marinera, un hecho que siempre pasa por la barca de jábega y el recuerdo de una actividad pesquera del pasado muy desconocida y sobre todo, muy mitificada.

Teniendo la Plaza de la Constitución como escaparate para este evento, resulta bastante triste y decepcionante que lo único que los organizadores de esta semana han mostrado a la ciudad haya sido un sardinal, una barca de jábega y un bote en construcción. Ante este pobre despliegue, habría que preguntarse si en la Málaga del siglo XXI no hay más cosas relacionadas con el mundo de la mar y los barcos suficientemente dignas o significativas de ser expuestas en unas jornadas de estas características.

Sin olvidarnos de nuestro pasado (esta columna abunda en historias de ese tipo), la Málaga marítima (Europea) de nuestros días, pasa por mucho más que por unas barcas de pesca tradicional. Dejando a un lado el tráfico crucerístico, ya suficientemente publicitado, la Málaga marítima (Europea) de 2012 también está conformada por otras muchas cosas; cosas tales como los contenedores, el Instituto Oceanográfico, los estudios arqueológicos o las muchas empresas portuarias o no que día a día trabajan por mantener una actividad comercial y que nada tienen que ver con esas barcas que al parecer son nuestra más significativa seña de identidad marítima.

Barca de jábega en la Plaza de la Constitución.

El capitán Casares

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de mayo de 2012 a las 8:38

LA pasada semana, fallecía el capitán de la marina mercante malagueño José María Casares Barroso. Tras una dura enfermedad que muy pocos conocimos y que sufrió con ejemplaridad, José María se fue y en el recuerdo nos dejó su muy especial forma de ser y su desmesurado amor por la mar y los barcos.

Vinculado a la Trasmediterránea, compañía en la que pasó la gran mayoría de su vida de mar, el capitán Casares, como él me permitía llamarlo de una forma cómplice y cariñosa, aun residiendo en Cádiz, nunca se olvidó de su ciudad natal, y cada vez que la ocasión le era propicia, regresaba a Málaga y al puerto que tanto quería.

Después de cubrir durante años diversas rutas en diferentes buques (sus destierros como a él le gustaba decir), José María, ya al final de su carrera, conseguía el mando del ferry Las Palmas de Gran Canaria, y con “su barco”, regresaba temporalmente a Málaga para cubrir, durante varias campañas, la ausencia del melillero titular.

Y aunque nunca se separó de su cámara fotográfica (las instantáneas tomadas desde los alerones de los puentes de mando de los buques en los que navegó fueron una constante durante su carrera), el capitán Casares, una vez jubilado, se volcó en su afición por fotografiar barcos.

Ubicado siempre en los mismos lugares tanto en Cádiz como en Málaga (el desaparecido morro de Poniente era su punto preferido de disparo cuando estaba en su tierra), José María Casares vivió sus últimos años enganchado a las fotos mientras recordaba sus muchas vivencias en la mar.

Y aunque unos absurdos avatares impuestos caprichosamente por la vida rompieron nuestra amistad poco tiempo antes de su muerte, sirvan estas palabras para recordar a un gran hombre y marino al que nunca olvidaré.

José María Casares a bordo de su barco en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (15 de Mayo de 2012).

La espía rumana

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de mayo de 2012 a las 8:17

AL hilo de la historia que hace unas semanas les contaba sobre El hombre del traje (aquel supuesto espía que viajaba regularmente en el melillero allá por la década de los años cuarenta), hoy les narraré un extraño suceso ocurrido en el puerto en marzo de 1934.

A bordo del Empress of Japan, un buque de línea regular trasatlántica que realizaba un puntual viaje que hoy denominaríamos crucerístico, llegaba una mujer de 30 años de nacionalidad rumana llamaba Cristeta Boulagne. Sola y con una pequeña maleta como único equipaje, aquella misteriosa joven que había tomado un camarote de primera clase en un puerto francés, viajaba con destino a Italia en aquel barco que, tras visitar Lisboa y Cádiz, tocaba Málaga para seguir viaje a Barcelona en un itinerario turístico por el Mediterráneo.

Aislada y sin participar en ninguna de las actividades que se habían realizado a bordo, la joven rumana, al llegar a Málaga recibía un misterioso telegrama, y al instante, desembarcaba sin dar explicaciones para alojarse en un céntrico hotel de la ciudad.

Varias horas más tarde, en el momento en el que el barco se preparaba para salir, otro misterioso telegrama que obligaba a paralizar la maniobra, llegaba a bordo informando al capitán que la joven rumana no debía abandonar el buque.

Ante la imposibilidad de retrasar su salida, el Empress of Japan seguía viaje y Cristeta Boulagne, tras pasar una noche en el hotel, dejaba Málaga en un taxi con destino a Madrid.

Una singular historia que un diario de la época tituló como “La misteriosa historia de la espía rumana”, en la que se reseñaba una enigmática clave de tres cifras (la que recibió en el telegrama) y que al parecer fue el motivo de la rápida huida de esta joven hacia la capital de España.

Empress of Japan, en el que llegó a Málaga en 1934 Cristeta.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (8 de Mayo de 2012).

El ROMA

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de mayo de 2012 a las 8:24

EL 14 de abril de 1968 atracaba en el muelle número uno el buque de crucero Roma. Procedente de Génova y con destino a Palma de Mallorca, este barco, propiedad de la compañía italiana Lauro Lines, llegaba al puerto malagueño por primera vez para realizar una serie de viajes turísticos por mar. Construido en 1942 en San Francisco como un carguero de la clase C3, este buque, un año después de ser entregado, se reconvertía en un portaaviones auxiliar que la marina de guerra norteamericana comisionaba a la Royal Navy con el nombre de Fencer.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, en 1946, tras regresar a Estados Unidos, el barco quedaba en la reserva, y en 1950 se vendía a la compañía Lauro Lines para, tras una importante reforma, ser usado como buque de pasaje. Después de su reconversión, en 1951 rebautizado como Sydney, el barco iniciaba su carrera con pasajeros en viajes regulares entre Génova y diferentes puertos australianos. Tras unos años convertido en barco de emigrantes (desde 1960 simultaneó viajes en línea con itinerarios crucerísticos), en 1967 retomando el nombre de su gemelo Roma desguazado ese mismo año, navega casi en exclusividad efectuando recorridos turísticos fundamentalmente por el Mediterráneo.

Con 150 metros de eslora y 14.708 toneladas de registro bruto, el Roma, durante su carrera como buque de crucero bajo la contraseña de Lauro mantuvo las categorías de primera y clase turista, una reminiscencia de su anterior vida como barco de línea. Tras unas exitosas campañas crucerísticas que tuvieron a Málaga como puerto de escala habitual entre 1968 y 1970, el buque, vendido en 1969, comenzó una errática carrera de cambios de nombres que lo llevaron al desguace en 1975.

ROMA (antiguo SYDNEY).

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (1 de Mayo de 2012).

El buzón de correos

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de abril de 2012 a las 8:45

En más de una ocasión, les he hablado de determinadas fotos portuarias que me hubiera gustado tomar y que por múltiples motivos no pude hacer. Una de estas instantáneas, quizás de las más deseadas por el hecho de no tenerla, es la del singular buzón de correos ambulante que a diario se colocaba en la escala de los melilleros.

Desde el año 1920, todos los buques de la Compañía Trasmediterránea que han cubierto la línea regular entre los puertos de Málaga y Melilla, han lucido una muy especial bandera nacional con las iniciales C M (Correo Marítimo), indicativas de ser buques subvencionados estatalmente y encargados de transportar oficialmente el correo. Hoy día, la correspondencia que se embarca en los buques de línea regular, llega a bordo de un camión, y el encanto de aquel buzón de correos de quita y pon ya no existe.

Construido con una simple tabla con su correspondiente ranura bajo la cual colgaba una saca de correos, este singular artilugio se situaba junto a la escala del barco nada más llegar a puerto, y unos minutos antes de salir (era lo último que se hacía antes de soltar las estachas), un marinero quitaba el improvisado receptáculo que era entregado a un funcionario de Correos, el ambulante, que durante el transcurso de la travesía clasificaba toda esta correspondencia.

Aquel tan especial buzón que tantos malagueños y melillenses usaron a diario para depositar sus cartas de última hora, se mantuvo activo durante muchos años, hasta que un día, allá por la década de los años setenta desapareció.

Una imagen de otra época que muchos recordarán, y que forma parte de las múltiples fotos portuarias que, desafortunadamente, no pude tomar y que no están en mi archivo.

Camión de Correos entrando en el Melillero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (24 de Abril de 2012).

El cuarto Nieuw Amsterdam

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de abril de 2012 a las 7:20

SI hubiera que hablar de la tradición marítima por excelencia, sin duda alguna, habría que mencionar a la compañía Holland America Line. Fundada en el año 1873, esta naviera de origen holandés, además de tener buques de carga al uso, fundamentalmente operó desde sus inicios con barcos de línea regular transportando emigrantes entre Europa y Estados Unidos. Tras imponer en 1883 a todos los nombres de sus barcos de pasaje el sufijo dam (en holandés dique o presa), esta compañía realizaba su primer viaje turístico en 1895 entre los puertos de Roterdam y Copenhague. Después de navegar muchos años en rutas trasatlánticas, cuando los buques de línea ya no eran rentables, Holland America Line que ya sólo operaba con pasajeros, reconvirtió a sus barcos en buques de crucero, manteniendo en todos ellos el sabor de aquellos viejos y lujosos trasatlánticos de otra época.

Con una flota donde la tradición mantiene permanentemente algunos nombres del pasado, el puerto de Málaga recibía por primera vez en la jornada de ayer al cuarto Nieuw Amsterdam, un superhotel flotante que perpetúa un nombre histórico en esta compañía. Tras un primer Nieuw Amsterdam que navegó entre 1906 y 1932, un segundo buque con este mismo nombre visitaba el puerto malagueño en cinco ocasiones entre los años 1953 y 1967 (curiosamente de todas estas visitas sólo en una ocasión, el barco atracó en el puerto). En el año 2000, el tercer Holland America Line también denominado así escalaba en Málaga. Procedente de Cádiz y con destino a Barcelona, ayer el cuarto Nieuw Amsterdam atracaba en el muelle norte de la estación marítima de Levante, y la tradición marítima por excelencia volvía a estar presente en el puerto de Málaga.

Cuarto NIEUW AMSTERDAM en su primera escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (17 de Abril de 2012).

Un nuevo barco para Marítima Peregar

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de abril de 2012 a las 18:08

Nuevo barco para la línea de Málaga con Ceuta y Melilla.

La naviera malagueña Marítima Peregar adquiere el buque FESTIVO para cubrir su conexión regular con las localidades del norte de África.

Los muelles de Málaga están de estreno. Hoy llega el buque de carga rodada Festivo  al puerto para hacerse cargo de  la línea regular que la compañía malagueña Marítima Peregar mantiene desde hace años con Ceuta y Melilla.

Recogiendo el testigo del Volcan de Tinache y de otros buques anteriormente, y en sustitución del Isla de los Volcanes, el Festivo,  adquirido por Marítima Peregar a una compañía de origen holandés, comenzará sus trabajos en línea a principios del mes de mayo.

Después de quedar hoy atracado en el muelle 3 A3 y ser oficialmente entregado por su antiguo armador a sus nuevos propietarios, el Festivo necesitará varias semanas de trámites para cambiar de bandera y poder iniciar sus navegaciones que hasta ese momento seguirán a cargo del Isla de los Volcanes.

Tras salir de Estocolmo el 23 de marzo, el buque que llega con 11 tripulantes (aun al cargo de su antiguo propietario) más  los que serán su nuevo capitán y jefe de máquinas,  fondeaba en la bahía malagueña en la tarde del pasado miércoles a la espera de recibir las órdenes para entrar en lo que desde hoy será su nuevo puerto base.

Construido en 1979 en los astilleros suecos Karlskronavarvet con el nombre Baltic Press, este buque de 6.413 toneladas de registro bruto, 136 metros de eslora y 16 de manga, en 2008 era rebautizado como Festivo, realizando durante su carrera por el Norte de Europa y el Mediterráneo diferentes recorridos en línea regular.

FESTIVO fondeado en la bahía de Málaga.

Con  algo más de 1.100 metros lineales para carga en su cubierta principal, una cifra que duplica la capacidad del Isla de los Volcanes, y con la posibilidad de cargar contenedores en su cubierta superior, el Festivo amplía sustancialmente sus posibilidades; un hecho que incrementará el tráfico de mercancías que desde Málaga navegan a los vecinos puertos de Ceuta y Melilla.

Y aunque el Festivo mantendrá su nombre, Marítima Peregar cambiará la bandera del buque, pasando ésta del registro gibraltareño a pabellón español y matrícula de Santa Cruz de Tenerife. Una decisión que convierte a esta naviera malagueña (activa en el puerto desde 1978) en una de las pocas compañías españolas que apuesta por navegar con barcos tripulados y abanderados en nuestro país.

 

Marítimas (10 de Marzo de 2012).

Temeridades

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de abril de 2012 a las 8:54

Los eventos marítimos que se realizan en el puerto y en los que hay participación popular a bordo de diferentes tipos de embarcaciones casi siempre, además de dejar imágenes curiosas, suscitan situaciones verdaderamente peligrosas.

Como es tradición, muchos malagueños salían a la mar en la mañana del Jueves Santo para recibir al barco que traía a la Legión. Posicionados alrededor del buque (este año se trataba del Contramaestre Casado), una variopinta flotilla de embarcaciones intentaba colocarse lo mejor posible para ver la maniobra de atraque y escuchar los cánticos legionarios a bordo del barco que los traía a Málaga en su cita anual.

Pasada la bocana y ya con los remolcadores de la clase H auxiliando al buque, a estribor de éste aparecía una barca de jábega engalanada con una bandera de Málaga a proa y una nacional a popa. Debido a la lentitud de la maniobra, los esforzados remeros conseguían posicionarse a pocos metros del costado del buque, y, ya en la dársena de Guadiaro, se colocaban en primera fila de mar para ver el espectáculo.

Con el Contramaestre Casado apoyado, que no atracado, en el muelle dos y mientras los legionarios desembarcaban, la barca de jábega se situaba en la popa del buque en una posición nada ortodoxa en lo que sería la maniobra habitual de un barco.

Pero rizando el rizo (permítanme la expresión) del más absoluto desconocimiento náutico, a un metro escaso de la popa del barco se colocaba un frágil esquife de apenas tres metros de eslora para, pegado al muelle y dentro de la zona de aguaje de la hélice del Casado ver cómo desfilaban las tropas. Dos verdaderas temeridades que algún día se tornarán en accidentes y que alguien debería impedir.

Barquilla a popa del CONTRAMAESTRE CASADO el Jueves Santo.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (10 de Abril de 2012).

Cargadores de tronos

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de abril de 2012 a las 17:57

Cargadores de tronos

José ‘El Caimán’ vivió la época en la que los trabajadores del puerto eran fundamentales para la Semana Santa · Estuvo más de 30 años sacando tronos.

LOS hechos más significativos acontecidos en la historia de Málaga, han tenido siempre, de una u otra forma, una muy estrecha relación con el puerto. Y aunque ahora, tal vez esos recuerdos no sean demasiado gratos para algunos, durante muchos años, la Semana Santa (un claro ejemplo de acontecimiento de relevancia para la ciudad), se nutrió de portuarios para salir a la calle.

Finalizada la Guerra Civil, la Málaga portuaria, con una población activa que superaba los mil trabajadores a pie de muelle, constituyó un muy importante pilar en la Semana de Pasión. Convertidos en unas piezas fundamentales, los hombres que día a día cargaban y descargaban barcos echándose todo a sus espaldas, portaron, durante muchos años, la gran mayoría de los tronos que salían en procesión.

Con 67 años, José Guerrero Triano, apodado El Caimán, es uno de los supervivientes de aquella época; una época en la que los cargadores del puerto, por una semana, se convertían también en cargadores de tronos. Hijo y nieto de portuarios, a los 16 años, José comenzó a trabajar en los muelles, y ese mismo año, se estrenaba sacando la Virgen de La Sentencia. Tras aquella primera experiencia que le aportó 35 pesetas, amén de un paquete de tabaco y un bocadillo (estos eran los honorarios de la época para un cargador portuario por sacar un trono), el hijo de El Caimán padre siguió la tradición familiar, y año tras año, simultaneó el trabajo en los muelles con el del varal.

José ‘El Caimán’, la semana pasada en el puerto de Málaga.

Trabajando a dos hombros (cada día con uno diferente), José recuerda su primera Semana Santa completa; una semana en la que de domingo a domingo sacó, junto a otros cargadores portuarios: La Cena, las vírgenes de El Cautivo, El Rocío, La Paloma, Mena, La Expiración, El Sepulcro, y finalmente, el trono del Resucitado.

“Los capataces nos tallaban un rato antes de salir, y tras darnos la ropa el tabaco y el bocadillo, comenzábamos el trabajo sabiendo que si se hacía bien, casi siempre había algún dinerillo más de lo inicialmente se había contratado” comenta José. Con un ticket en el bolsillo que era picado a mitad del recorrido (así se verificaba que el trabajo bajo el varal se realizaba), al final del desfile, los cargadores portuarios recibían su paga; un dinero que en la mayoría de los casos se gastaban minutos después de la procesión compartiendo vino en alguna taberna.

Con algunos incidentes modificados y magnificados por el paso de los años, la presencia de los portuarios en los tronos de Málaga fue decayendo a finales de los años sesenta, siendo sustituidos éstos por otro tipo de portadores pagados que precedieron de los actuales hombres de trono.

Jubilado en 2004 tras 44 años de vida portuaria y cerca de 30 bajo un trono, El Caimán resume su paso por la Semana Santa como “una época feliz y gloriosa”. Emocionado al recordar a los compañeros que se fueron, José sonríe recordando aquel cartucho de pescado frito que, un año, el mayordomo de La Estrella les dio a los portuarios tras su desfile, o aquellas zapatillas de tela blanca marca La Rueda que todos los cargadores de los muelles lucieron bajo la virgen de Zamarrilla y que no aguantaron el recorrido. Una verdadera institución de una Semana Santa muy diferente a la de hoy día.

El Caimán, derecha, y su padre, agachado, con la Cena en los 60.

Especial “LA MAR DE HISTORIAS” publicado en la página Marítimas (3 de Abril de 2012).

Unos barcos diferentes

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de marzo de 2012 a las 8:56

AUNQUE ya estamos acostumbrados a ver grandes buques portacontenedores atracados en el puerto de Málaga, todavía resulta impresionante la llegada de uno de estos superbarcos a la terminal del muelle número nueve. Sin tratarse de los portacontenedores más grandes del mundo, en apenas dos semanas, dos buques gemelos han pasado por las aguas malagueñas luciendo una muy especial imagen.

Procedente de Valencia, la pasada semana atracaba en la terminal de contenedores el Maersk Edison, y varios días más tarde, también llegado de la capital del Turia, el Maersk Edinburgh amarraba para realizar su correspondiente operativa de carga y descarga. Construidos ambos en los astilleros surcoreanos Hyundai Heavy Industries entre los años 2010 y 2011, estos buques conforman una serie de trece gemelos llamados inicialmente clase Pearl, aunque en la actualidad, debido a que gran parte de la serie navegan bajo la contraseña de Maersk Line, atienden a la denominación de buques de la clase Edinburgh. Con 366 metros de eslora, 48 de manga y un calado que supera los 14 metros, estos dos gigantes de algo más de 141.000 toneladas de registro bruto, pueden transportar un total de 13.092 TEUS, una cifra que los convierte en uno de los buques más capaces dentro de la flota internacional de portancontenedores.

Pero con independencia de estos astronómicos números, quizás, lo que convierte a estos barcos en especiales, es su muy particular diseño. Con su superestructura en el centro de la eslora (en la mitad del barco), la chimenea va situada a popa, una peculiaridad no demasiado habitual en este tipo de buques que los convierte en diferentes frente a los grandes superportacontenedores de su especie.

MAERSK EDINBURGH atracado en la terminal de contenedores.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (27 de Marzo de 2012).

Con un mismo nombre

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de marzo de 2012 a las 7:57

Resulta algo curioso que haya barcos que naveguen llevando el mismo nombre. Y aunque nunca ha existido una prohibición expresa para que dos o más buques compartan nombre, hasta no hace demasiados años, los armadores se afanaban en que sus buques lucieran un nombre único que no estuviera repetido. En el sector de los barcos de pasaje (de esto ya les hablé), es tradición que determinados nombres se perpetúen con los años; y así, sucesivos barcos de una misma compañía, mantengan pintado en sus cascos un nombre tradicional de forma permanente. Un claro ejemplo de esto, podría ser el caso del Caronia, un nombre que la afamada compañía británica Cunard Line, dedicada primero al transporte de pasajeros y posteriormente al de turistas, mantuvo durante muchas décadas con tres diferentes barcos que, en diferentes épocas, tocaron el puerto malagueño.

Pero independientemente de esta circunstancia, lo que hoy les quiero reseñar, es la curiosa coincidencia de algunos mercantes que han pasado por Málaga con un mismo nombre. En abril de 2004, llegaba a la terminal del muelle número 9 en un viaje entre Norfolk y Livorno el portacontenedores de bandera alemana Telamon. Hace apenas un par de días, en el muelle 6, atracaba para cargar dolomita un pequeño buque abanderado en Antigua y Barbuda llamado igualmente Telamon.

Y aunque estas coincidencias suelen darse en el transcurso de los años, lo que es verdaderamente singular, es que dos barcos con el mismo nombre coincidan atracados en un mismo puerto a la vez. En Málaga, hace algo menos de un mes, dos buques muy diferentes llamados respectivamente Herakles coincidían atracados casi frente a frente; uno en el muelle número 6 y otro en el 7.

Los dos HERAKLES atracados en Málaga hace unos días.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (20 de Marzo de 2012).