El barco de 2018

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de enero de 2019 a las 10:20

Cumpliendo una tradición iniciada el 4 de enero de 2005, hoy, en mi primera columna del año, les contaré el que en mi opinión ha sido el barco más destacado que ha pasado por el puerto de Málaga en el recién finalizado 2018.

Sin olvidar nombres tales como el del Symphony of the Seas, el sucesivo tercer buque de crucero más grande del mundo que fue presentado en aguas malagueñas, el barco de cargas especiales Bigroll Bering que trajo tres grúas de Egipto, el portaaeronaves norteamericano Iwo Jima, las réplicas de las naves de los descubrimientos que celebraron en el muelle dos un festival marítimo o los mercantes: Mississauga Express que inició una ruta de contenedores con Canadá o Great Hope que cumplimentó la mayor descarga de granel de 2018, el buque más significativo  que ha pasado por las aguas malacitanas en el año que acaba de finalizar sería, en mi modesta opinión, el submarino de la Armada española Mistral S-73.

Dejando a un lado las consideraciones lingüísticas sobre si un submarino puede o no estar considerado como un barco, la Real Academia Española sí me permite la similitud, les diré que la llegada del Mistral constituyó todo un acontecimiento.

Procedente de Cartagena, a primeras horas de la mañana del miércoles 31 de octubre, este submarino quedaba amarrado en el muelle número dos. Afrontando su primera visita a Málaga, el S-73, llegaba para realizar en una escala de descanso y abrir sus escotillas a todos los que quisieran conocerlo.

Cumplimentado el atraque y después de que la dotación del Mistral desembarcara para alojarse en un hotel, a las cuatro de la tarde, el submarino iniciaba sus jornadas de puertas abiertas. Bajo un continuo y por momentos intenso chaparrón, muchos malagueños aguardaron pacientemente paraguas en mano para visitar el submarino en la tarde del miércoles, una circunstancia que se volvió a repetir con largas colas en la soleada jornada del jueves 1 de noviembre.

Una escala de tres días en la que algo más de 3.000 malagueños conocieron el Mistral; una circunstancia que convierte a este submarino en el buque más visitado en la historia del puerto. Un motivo más que suficiente para otorgarle el galardón del barco del 2018.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACola en el muelle dos para visitar el submarino MISTRAL.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de enero de 2019.

Sorgo

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de diciembre de 2018 a las 10:02

Aprovechando estas fechas navideñas y tras desearles todo lo mejor, hoy comenzaré haciendo una mención al Baijiu. Para el que no sepa de lo que estoy hablando, les diré que el Baijiu es un licor chino; un destilado que puede alcanzar hasta un 60% de graduación alcohólica y que según los expertos constituye la bebida comercializada más fuerte y que más se consume el todo mundo. Conocido también como alcohol blanco, el Baijiu es un destilado producido con cinco diferentes cereales, siendo el sorgo el principal componente de este espirituoso.

Dicho esto, y con la curiosa anécdota de que siglos atrás, los colonizadores de tierras chinas usaban de forma habitual  este licor como desinfectante, les diré que hace unos días el puerto de Málaga recibió a un barco cargado con sorgo.

Procedente de la localidad estadounidense de Corpus Christi, el bulk carrier de bandera maltesa Ellirea, un mercante de 198 metros de eslora construido en Japón en 2017,  tras una parada en Gibraltar, atracaba en el muelle número siete para  cumplimentar una descarga de 20.000 toneladas de sorgo, una cantidad que, sin nada que ver con su uso vinícola, llegaba a aguas malacitanas para ser almacenada y posteriormente distribuida como alimento para el ganado.

Gestionada la totalidad de esta operativa por la agencia consignataria Condeminas, una grúa móvil y una tolva doble comenzaban a trabajar la pasada semana en jornadas de doce horas para vaciar una bodega y media de este cereal; una no demasiado importante parte de las cinco bodegas completas de sorgo que transportaba el Ellirea que, tras pasar por Málaga, debían finalizar viaje en el puerto de Cartagena.

Y si bien esta descarga que les acabo de reseñar no destacará por ser la más abundante que se ha realizado en 2018, la llegada de este sorgo norteamericano sí que ha significado la reentrada de un cereal que desde hacía muchos años no se movilizaba en los muelles malagueños. Un granel agroalimentario que llega para un uso forrajero (por el momento no creo que nadie esté interesado en importar sorgo para elaborar por estos lares el exótico y poderoso Baijiu) y del que muy probablemente volveremos a tener noticias en el transcurso de 2019.

OLYMPUS DIGITAL CAMERADescarga de sorgo en el muelle siete la pasada semana.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAELLIREA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 18 de diciembre de 2018.

Una imagen del pasado

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de diciembre de 2018 a las 10:44

Hace unos días, el puerto fue testigo de una maniobra nada habitual de ver en nuestros días.  Procedente de Cádiz, el pasado jueves día 6 llegaba a aguas malacitanas el buque de crucero Marella Celebration. Finalizando su temporada europea, este veterano barco de turistas con bandera maltesa quedaba atracado en el muelle norte de la estación marítima de levante; una ubicación donde pasaría la noche antes de comenzar, en la jornada siguiente, una larga navegación trasatlántica que lo posicionará en el Caribe hasta abril de 2019.

Atracado de una forma muy especial que ahora les referiré, el Marella Celebration, mientras se aprovisionaba por tierra y recibía combustible por mar, se preparaba para recibir a los pasajeros que, desde Málaga, realizarían una ruta de 13 noches con final en la localidad de Bridgetown, la capital de la isla de Barbados.

Con este interesante programa y antes de detallarles cómo se realizó el atraque de nuestro protagonista de hoy, les reseñaré algunos datos sobre su biografía y la muy especial relación que este buque tiene con el puerto malagueño.

Construido en los astilleros franceses Chantiers de l’Atlantique por encargo de la compañía Holland America Line, este barco, bautizado como Noordam iniciaba su carrera en abril de 1984. Posicionado durante años en el Caribe, en mayo de 2000 realizaba su primera y única escala malacitana; una singular circunstancia que no lo privaría de seguir visitando las aguas malagueñas. Rebautizado  en 2005 como Thomson Celebration, en 2016 este buque regresaba a Málaga y un año más tarde, entre los meses de octubre y noviembre recibía su tercer y actual nombre atracado en el muelle de levante.

Vistos estos antecedentes, ahora sí que les describiré cómo fue el inusual atraque que este barco de 214 metros efectuó hace unos días en el puerto. En su maniobra de entrada y con la intención que posicionar su costado de babor sobre el muelle norte, el Marella Celebration  fondeó su ancla de estribor; una acción que rememoró cómo atracaban la mayoría de los barcos hace décadas. Una maniobra que no he podido saber porqué motivo se hizo y que no se realizaba en las aguas malacitanas desde el año 2002.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMARELLA CELEBRATION atracado con el ancla fondeado.

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Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11 de diciembre de 2018.

A la vela

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de diciembre de 2018 a las 10:04

En noviembre de 2005 (qué rápido pasa el tiempo), en esta misma columna les conté la historia del Gunilla, un velero sueco muy vinculado a Málaga al que hoy, muchos años más tarde, me volveré a referir.

Proyectado  originariamente como un gran yate privado, en 1940, los astilleros AB Oskarshamns comenzaron la construcción de este buque; una goleta de tres mástiles con velas bermudianas que finalmente fue botada en 1945 como un barco de carga. Luciendo su actual nombre y operando en los fríos mares del norte de Europa, el Gunilla, en 1954 sufría una significativa reforma en la que se le instalaba un motor. Aumentada su operatividad para el cabotaje y alargada su eslora en ocho metros, en 1961 este velero era rebautizado como Monica, un nombre con el que trabajó hasta 1965, momento en el que retomó su denominación original. Manteniendo una actividad muy mermada por la evidente competitividad frente a otros barcos mucho mas operativos, en enero de 1997 el Gunilla realizaba su último viaje comercial; una navegación en la que se despedía transportando un cargamento de grano.

Parado en aguas suecas teniendo el desguace como principal horizonte, una institución educativa con sede en la isla de Öckero, a las afueras de Gotemburgo, compraba el Gunilla para transformarlo en un ortodoxo bergantín-goleta e iniciar en agosto de 2002 una nueva vida como barco escuela. Con 49,6 metros de eslora y 405 toneladas de registro bruto, este velero tripulado por 10 marinos que puede embarcar además a 38 escolares, realiza desde entonces rutas educativas de tres meses con estudiantes suecos de bachillerato.

Teniendo a Málaga como un puerto de estala fija antes de iniciar una ruta trasatlántica que este año lo llevará a Miami, el pasado 24 de noviembre el Gunilla quedaba atracado en el muelle número dos. Aprovisionado y mientras se efectuaban algunas reparaciones, los nuevos estudiantes embarcados, además de conocer el barco tuvieron que realizar los denominados ejercicios de jarcia. Encaramados a los mástiles, los futuros bachilleres suecos aprendieron cómo hay que moverse y maniobrar para cuando el Gunilla, como se dice en el argot de este tipo de barcos, navegue a la vela.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAGUNILLA atracado en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 4 de diciembre de 2018.

De reestreno

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de noviembre de 2018 a las 10:28

En alguna ocasión ya les he hablado de este barco; un veterano buque de crucero que durante su larga vida de mar se ha significado por una curiosa circunstancia. Me refiero al Saga Pearl II, que este pasado fin de semana visitó las aguas malacitanas de estreno.

Pero antes de comentarles este estreno, mejor sería decir reestreno, les esbozaré algunos datos sobre la biografía de este barco. Construido en 1980 en astilleros hamburgueses Howaldtswerke, este buque, que entraba en servicio un año más tarde, seis días después de comenzar su carrera con el nombre Astor llegaba al puerto malagueño en un su viaje  su inaugural.

Tras aquella escala, el Astor, que originariamente debía haber sido bautizado con el nombre de la diosa Hammonia, la protectora de la ciudad de Hamburgo, comenzaba una intensa vida de mar; una  trayectoria que, hasta la fecha, le ha llevado a navegar con cinco nombres diferentes y cinco banderas distintas. Asiduo de las aguas malacitanas con las denominaciones: Astor, Arkona, Astoria y Saga Pearl II (sólo con su nombre Question of Adventure no visitó Málaga), este veterano de 37 años, desde su construcción, ostentó junto a un gemelo el dudoso galardón de ser el buque de crucero con la chimenea más fea; una singularidad que constituye una de la principales curiosidades de este barco.

Con el añadido de haber navegado entre 1985 y 1990 bajo el pabellón de la República Democrática Alemana y ser uno de los últimos barcos que mostró esta bandera, en 2009, nuestro protagonista de hoy era comprado por el grupo Saga, una multinacional dedicada al mercado  turístico británico. Rebautizado como Saga Pearl II y dedicado a realizar viajes para mayores de 60 años, este barco, tras navegar varias temporadas con los colores de esta compañía: casco azul oscuro y chimenea amarilla, modificaba la pintura de su extraña chimenea; un novedoso y revolucionario diseño que sobre un degradado celeste mostraba diferentes logotipos a babor y estribor.

Luciendo esta peculiaridad en su escala malagueña  de septiembre de 2017, ahora, un año más tarde, Saga Peral II regresa reestrenando otra vez el amarillo en su chimenea; la más fea del mercado crucerístico internacional.

OLYMPUS DIGITAL CAMERASAGA PEARL II luciendo su nueva chimenea amarilla tracado en Málaga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAChimenea amarilla del SAGA PEARL II.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de noviembre de 2018.

Ceremonia de despedida

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de noviembre de 2018 a las 10:42

El pasado martes 13 de noviembre, un mal día para los supersticiosos, llegaba al puerto de la goleta de bandera sueca Falken. Integrado en la marina real de este país, este velero de dos mástiles constituye junto a su gemelo Gladan la base de instrucción práctica para los marinos de guerra suecos.

Construido en los astilleros navales de Estocolmo, el Falken, que luce la numeral S-02, tras su botadura en 1946 comenzaba su vida como buque escuela un año más tarde. Posibilitando que algunos civiles puedan navegar en él y tras participar, en la actualidad ya no lo hace, en algunas de las más las más significativas regatas internacionales de veleros clásicos, esta goleta llegaba hace unos días al puerto tras haber efectuado hace algunas semanas una rápida escala en aguas malacitanas.

Mostrando su elegante casco blanco y sus dos mástiles en los que van montadas nueve velas con una superficie de 680 metros cuadrados, el Falken, con 220 toneladas de desplazamiento y 39,9 metros de eslora, atracaba en la tarde del martes 13 en el muelle uno para cumplimentar un cambio de tripulantes.

Realizando uno de sus habituales viajes de instrucción, una ruta iniciada el pasado mes de septiembre que finalizará en mayo de 2019, el Falken, en navegación por el Mediterráneo y Canarias, elegía el puerto malagueño para despedir a los cadetes que durante cuatro semanas han viajado a bordo de esta goleta.

Con los nervios propios de la vuelta a casa, la totalidad de los 26 oficiales embarcados, el doctor y parte de los 12 tripulantes que habitualmente navegan en este velero, ya con sus petates listos, realizaron  en la tarde del miércoles 14 una muy significativa ceremonia.

Llamados a formación, los cadetes y tripulantes quedaban posicionados en tierra junto al Falken, mientras el segundo de a bordo anunciaba la presencia del comandante. Frente a su dotación, el alférez de navío al mando de la goleta, tras unas palabras de agradecimiento, entregaba a cada uno de los oficiales un diploma y un certificado con las horas de navegación en este histórico barco. Una curiosa ceremonia militar que tras una foto de grupo finalizaba con una pequeña fiesta antes del ansiado regreso a casa.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACeremonia de entrega de diplomas a la tripulación del FALKEN en el muelle uno.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 20 de noviembre de 2018.

Coincidencias crucerísticas

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de noviembre de 2018 a las 10:44

Hoy comenzaré aludiendo a mi buen amigo Pedro; un hombre vinculado desde hace décadas al mundo de la vela y curtido en mil y una batallas en la mar. Propietario de un precioso velero de 12,9 metros amarrado en el muelle número uno en el que he tenido la suerte de navegar (aunque no todo lo que me hubiera gustado), en los últimos meses, Pedro me pregunta con mucho interés sobre los atraques crucerísticos en Málaga.

Y aunque en determinados asuntos relacionados con la industria de los barcos turísticos en el puerto malacitano soy algo crítico (siempre hay cosas que se pueden mejorar), las respuestas que de forma continuada doy a Pedro atienden a lo que de exitosa tiene la labor crucerística que desde hace años se está realizando en las aguas malagueñas.

Alcanzado hace unos días el histórico hito que convierte a octubre de 2018 en el mes en el que más escalas se han realizado y  más buques de cruceros han visitado Málaga, la buena marcha de este mercado también se podría medir por otra serie de factores; unos parámetros muy variados que convierten  al puerto malagueño en un  significativo punto de atraque.

Uno de estos factores de los que les hablo, haría referencia a la posibilidad de que dos buques de una misma naviera coincidan un mismo día en puerto; una circunstancia que explica la importancia del lugar de escala donde concurren en una jornada barcos de una misma compañía realizando diferentes rutas crucerísticas.

Al hilo de esto, el pasado cuatro de noviembre el Puerto anunció la llegada conjunta de los veleros Sea Cloud y Sea Cloud II, dos buques que ya habían coincidido en aguas malacitanas en abril de 2016. Este ejemplo, que ratifica muy a las claras lo que de importante tiene Málaga para la industria crucerística se ha repetido en lo que llevamos de 2018 en otras tres ocasiones; unos atraques que en mayo hicieron coincidir a los buques Silver Muse y Silver Spirit (considerados como los más lujosos del mundo),  en octubre a los gemelos Costa Pacifica y Costa Favolosa y tan sólo hace unos días al Marella Discovery y Marella Celebration. Tres coincidencias que, sin ser anunciadas, dibujan el éxito crucerístico que vive el puerto malagueño.

Silver Muse y Silver Spirit 17-V-2018SILVER MUSE y SILVER SPIRIT atracados en el puerto de Málaga el pasado mes de mayo.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 13 de noviembre de 2018.

Una nueva descortesía

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de noviembre de 2018 a las 9:58

El lunes 15 de enero llegaba al puerto el destructor de la marina real inglesa Duncan. Atracado en el muelle de levante y abriendo la nómina de los “guerreros” que visitaban Málaga en 2018,  el Duncan entraba para cumplimentar una operativa de repostaje barco a barco; una maniobra que lo convertía en el primer buque militar de la historia del puerto que tomaba combustible de esta manera.

Una vez amarrado, el consignatario, tras gestionar sus tareas a bordo,  informaba al barco que no había puesto la bandera española de cortesía. Obviando el comentario y sin izar el pabellón, la Comandancia Naval, atenta a esta circunstancia, reiteraba el aviso aludiendo a unas buenas maneras que, sin existir una expresa obligación, cumplen todos los barcos que visitan aguas españolas.

Haciendo caso omiso de esta segunda recomendación, a bordo del Duncan se celebró una recepción la tarde de su llegada; una fiesta con muchos asistentes, algún que otro político y numerosos miembros de la colonia británica en Málaga. Invitado al evento, nada más subir al barco, un oficial del buque me dio la bienvenida antes de presentarme a la comandante del Duncan, una señora que me saludó chapurreando la lengua de Cervantes. Hechas las presentaciones, muy cortésmente y siempre atento a que no me faltara una bebida o que no se me escapara un canapé, el oficial que me había tocado, sin separarse ni un instante de mí, me presentó al capellán, al doctor y a uno de los responsable de la seguridad del Duncan, un corrillo de conversación en el que tuve que aplicar mi mejor inglés para que estos marinos hicieran por entenderme.

Finalizada la fiesta, el Duncan, que llegaba antes de tomar el mando de una agrupación de la OTAN, tras repostar combustible, dejaba el puerto el 18 de enero sin haber querido izar la bandera española.

Dicho esto, les comentaré que hace unos días llegó a Málaga el buque de la marina real inglesa Echo para realizar una escala de descanso. Atracado primero en el muelle dos y luego en el siete, este barco, siguiendo la descortés tradición de los buques de guerra ingleses no quiso enarbolar la bandera de nuestro país.  Y yo me pregunto ¿Qué habría pensado sobre esto don Blas*?

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque de la marina real inglesa ECHO atracado en el muelle dos sin la bandera española de cortesía.

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El día 30 de octubre el ECHO cambiaba de atraque pasando del muelle dos al muelle siete.

En esta nueva ubicación siguió sin izar la bandera española de cortesía

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de noviembre de 2018.

*Don Blas de Lezo y Olavarrieta (Pasajes, Guipúzcoa, 3 de febrero de 1689-Cartagena de Indias, Nueva Granada, 7 de septiembre de 1741)

El rescatador averiado

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de octubre de 2018 a las 10:15

En la última semana de abril de 2017, las malas condiciones climatológicas, trajeron al puerto de Málaga al buque de bandera holandesa Seefuchs. Con una biografía que se remonta a 1958, este barco de 26 metros de eslora que durante décadas trabajó como pesquero para posteriormente navegar como buque de investigación y barco  turístico, llegaba fugazmente a aguas malacitanas tras haber sido comprado por la organización humanitaria Sea-Eye; una entidad sin ánimo de lucro que, en algo menos de un mes tras su adquisición, lo posicionaba  en las aguas del Mediterráneo. Manteniendo un aspecto avejentado por sus muchos años de mar y mostrando el color rojo en su casco,  el Seefuchs rescata desde entonces a náufragos de pateras en las costas de Libia.

Hace apenas unas semanas, en concreto a principios de octubre, el puerto recibía la petición de atraque del buque Sea-Eye que, en calidad de embarcación turística, reclamaba un amarre en una de las zonas destinadas a este tipo de barcos. Sin posibilidad para atender esta propuesta y con la alternativa de quedar ubicado en el muelle de Heredia, el Sea-Eye entraba en aguas malacitanas mostrando su muy peculiar imagen y su matrícula de Ámsterdam. Pintado de verde y luciendo en sus costados la palabra rescate; un término que aparece escrito en inglés y árabe además del logotipo de la organización que lleva su mismo nombre,  este antiguo pesquero de 133 toneladas de registro bruto gemelo de Seefuchs e integrado en la flota de esta entidad desde 2016, llegaba al puerto malagueño con una avería en su máquina.

Con la previsión de realizar una reparación rápida, cuatro días después de su entrada, este rescatador que en los últimos meses ha trabajado en diversas localizaciones del Mediterráneo, dejaba el puerto para regresar horas después sin haber podido solventar su problema mecánico.

Desde entonces, el Sea-Eye permanece amarrado en el muelle cuatro a la espera de solucionar de una forma definitiva su avería; un arreglo complicado que lo mantiene apartado de sus misiones de salvamento y que desde Málaga, según las previsiones de la organización propietaria de este veterano barco lo llevará a algún puerto de Alemania.

Sea-Eye 14-X-181Buque de rescate SEA-EYE averiado en el muelle de Heredia.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de octubre de 2018.

El Festival Marítimo

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de octubre de 2018 a las 9:07

La pasada semana finalizó el denominado Festival Marítimo de Málaga. Este interesante evento que se prolongó durante siete días, reunió en el muelle número dos a las naos Santa María  y Victoria, además de al galeón Andalucía, unas replicas históricas consideradas como las más fieles reproducciones de los barcos que protagonizaron la era de los descubrimientos entre los siglos XV al XVIII.

Con la posibilidad de embarcarse para conocer cómo eran aquellas naves y cómo se navegaba en aquellos años, muchos malagueños han podido conocer de primera mano la historia de estos buques; unos barcos tripulados por unos heroicos marinos y exploradores que, además de buscar fortuna y gloria, establecieron rutas comerciales por todo el mundo.

Pero sin entrar en estas consideraciones y dejando también a un lado lo que de negativo tuvo la lluvia en la celebración del evento, hoy me gustaría comentarles qué  podría significar para Málaga  la instauración regular y continuada un verdadero festival marítimo.

Y aunque existen muchos ejemplos, creo que las denominadas Fiestas Marítimas Internacionales de Brest podrían explicar muy bien  lo qué es y lo qué genera un evento de estas características.  Con un pasado íntimamente vinculado a la mar, la localidad bretona de Brest en el Finisterre francés, celebra desde 1992 un festival marítimo considerado en la actualidad como el más significativo de los muchos que se celebran por todo el mundo.

Organizado cada cuatro años, durante una semana, este puerto recibe a todo tipo de barcos clásicos; un encuentro de veleros  que se acompaña de un intenso y variado programa turístico. Con unas cifras verdaderamente escalofriantes, el festival de 2016, el último celebrado hasta la fecha,  movilizó  a 700.000 visitantes que acudieron a ver a los 1.500  barcos que participaron en este evento.

Ante estos números y teniendo en cuenta que Málaga ya vivió una experiencia similar en 2002 cuando formó parte de la desaparecida regata Cutty Sark, tal vez sería bueno retomar la idea de institucionalizar una evento marítimo de altura; un encuentro de barcos clásicos que muy bien podría tener como reclamo a las tres naves que hace unos días nos visitaron.

IMG_6239Buques que conformaron hace unos días el Festival Marítimo de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 23 de octubre de 2018.

Cargas generales

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de octubre de 2018 a las 9:06

Hoy les hablaré de la carga general y les contaré una operativa de estas características  realizada hace algunas semanas en el puerto malagueño.

A finales del pasado mes de agosto, procedente de una factoría sevillana especializada en la construcción de maquinaria pesada,  llegaba por carretera al recinto portuario una tolva. Desmontada en varias piezas, esta estructura dedicada a la movilización de graneles sólidos, tras quedar situaba en el muelle número seis, comenzaba a ser ensamblada. Ejecutado su completo montaje en algo más de dos semanas, esta tolva que alcanzaba los 11 metros de altura y que mostraba un llamativo color amarillo, quedaba a la espera de que un buque viniera para transportarla con destino al puerto de Las Palmas de Gran Canaria.

Cumplimentada la primera parte de esta operativa; una novedosa operación que nunca hasta la fecha se había visto en aguas malagueñas y de la que ya les hablé en su momento, el miércoles 26 de septiembre llegaba al puerto el buque de bandera panameña Deimos. Clasificado como general cargo, este barco construido en Dinamarca en 1986 de 3.088 toneladas de registro bruto y 94 metros de eslora, quedaba atracado en el muelle número seis para realizar un embarque nada habitual.

Comenzada la operativa en la jornada siguiente a su llegada, la tolva amarilla, que días antes había tenido que ser desmontada por la mitad, empezaba a ser embarcada en las bodegas del Deimos.  Finalizada esta maniobra, a continuación, el buque de bandera panameña iniciaba una carga de  dolomita, un granel mineral  que compartiría viaje a Canarias con la máquina que horas antes había sido estibada en este buque.

Y aunque la idea de la carga general quizás nos transporte a imágenes de muchas y muy  diferentes mercancías transportadas en un mismo barco, lo que está claro, es que el embarque que realizó hace varias semanas en aguas malacitanas el Deimos sí que se puede enmarcar dentro de las denominadas operativas de cargas generales. Unas operaciones no demasiado frecuentes de ver hoy día por estos lares y que el en pasado constituyeron el peso fundamental de los tráficos que, tanto de entrada como de salía se generaban en el puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque de carga general DEIMOS operando hace unos días en el puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de octubre de 2018.

Hurtigruten

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de octubre de 2018 a las 9:12

El viernes 17 de marzo de 2006 llegó por primera a Málaga la compañía noruega Hurtigruten. Realizando un crucero por el Mediterráneo muy alejado de sus habituales rutas, el buque Midnatsol, procedente de Alicante y con destino a Gibraltar, atracaba en el muelle número uno en una escala de doce horas.

Dos años más tarde, con la intención de realizar una expansión crucerística que a fecha de hoy ya es una realidad, Hurtigruten volvía a Málaga. En aquella ocasión, el 19 de marzo de 2008 el muelle de levante acogió al buque Nordnorge que llegaba de Barcelona para seguir viaje con destino a Cádiz.

Pero antes de continuar con la historia malagueña de esta naviera, creo que será interesante contar algunos datos sobre ella; unas breves reseñas con las que podremos conocer cómo y es y cómo funciona esta compañía.

Influenciada por su dura climatología y por la escasez de faros que poblaban la costa de Noruega a finales del siglo XVIII, la navegación por la península escandinava constituía toda una aventura limitada fundamentalmente a los pescadores. Sin buenas comunicaciones por mar, en 1893, el capitán, empresario y político noruego Richard With estableció una ruta que de sur a norte enlazaba diferentes localidades de la zona; una singladura sobre la que se fundó la compañía Hurtigruten. Manteniendo diferentes líneas desde entonces, estas navegaciones propias de ferries se han ido reconvirtiendo en viajes comerciales y turísticos; una circunstancia que se ampliaba a otras zonas geográficas en 2002.

Manteniendo sus rutas costeras en régimen de cruise-ferrie, Hurtigruten, en la actualidad navega además en itinerarios crucerísticos por la Antártida, Groenlandia, Islandia, Estados Unidos, el Caribe, Sudamérica, Alaska y Europa; unos viajes que hasta el momento, en sus rutas por el viejo continente ya lo han traído dos veces a Málaga.

Y como no hay dos sin tres, la pasada semana, esta naviera volvía a aguas malagueñas con el Midnatsol  que, realizando una singladura de 9 días que con inicio y final en Lisboa, llegaba al puerto para pasar aquí una noche. Una interesante regreso que debería albergar la esperanza de nuevas y próximas escalas de esta compañía noruega.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque MIDNATSOL en su última escala en Málaga hace unos días.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de octubre de 2018.

Solo un día de crucero

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de octubre de 2018 a las 9:02

Hoy comenzaré hablándoles de la Isle of Man Steam Packet Company, una naviera que nada tiene que ver con el puerto de Málaga.  Fundada en 1830 y rebautizada con su actual nombre dos años más tarde, esta compañía, considerada como la naviera en activo  más antigua del mundo, cubre desde su creación diferentes rutas que enlazan la Isla de Man con diversos puertos de Gran Bretaña e Irlanda.

Con 188 años de historia y muchos barcos en su biografía, en mayo de 2018, esta compañía que hasta entonces había sido privada pasó a manos del gobierno de la isla, una circunstancia que, por el momento, no ha tenido significativas repercusiones en la habitual programación de sus navegaciones. Establecido el puerto de Douglas, la capital de la isla, como el centro de salidas y llegadas, esta naviera ofrece en la actualidad cinco rutas diferentes; tres que enlazan con las localidades inglesas de Heysham, Liverpool y Birkenhead y dos que comunican con los puertos irlandeses de Belfast y Dublín.

Gestionadas todas las singladuras por sólo dos barcos: un catamarán de alta velocidad y un ferry, estas líneas  regulares movilizan a diario carga rodada y pasajeros, disponiendo además de una muy especial peculiaridad que ahora les paso a contar.

Desde su fundación, la Isle of Man Steam Packet Company dispone de un servicio que oferta viajes turísticos de un día a la isla, una opción con múltiples posibilidades que sólo funciona en los meses veraniegos y que se ha mantenido viva desde la creación de esta naviera. Estas singladuras, publicitadas como Isle of Man Holidays, se han perpetuado convirtiéndose en unos viajes clásicos que de forma continuada se reseñan en la historia marítima moderna del Reino Unido.

Y aunque todas las comparaciones son odiosas, al hilo de lo que les acabo de contar me gustaría preguntar si desde Málaga sería posible hacer algo similar. Aprovechando la recién estrenada línea con Tánger, la opción turística debería permitir asentar esta nueva ruta; una navegación que, manteniendo su actividad de carga y pasaje en tránsito, tendría que ofertar algo parecido a lo que la naviera  británica Isle of Man Steam Packet Company lleva haciendo desde hace 188 años.

2434648Uno de los dos buques que cubre las líneas regulares de la Isla de Man.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de octubre de 2018.

El OCEAN MAJESTY

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de septiembre de 2018 a las 9:55

Hoy les hablaré de un barco del que ya, en otras ocasiones, he escrito. El buque en cuestión es el Ocean Majesty, una rara avis dentro del  sofisticado universo crucerístico del siglo XXI. Y aunque no es más veterano de los que navega en la actualidad, su larga biografía y sus muchos cambios lo convierten en uno de los clásicos; un barco de otra época que se mantiene en activo ofertando sus singulares diferencias frente a los modernos buques de crucero.

Construido en los astilleros de la Unión Naval de Levante, el 27 de julio de 1966, este ferry bautizado con el nombre de Juan March,  fue entregado a la Compañía Trasmediterránea que a principios de agosto lo posicionaba en la línea regular entre Barcelona y Palma de Mallorca. Tras cubrir esta y otras rutas durante años y sufrir diferentes reformas y percances, en 1985 el barco fue vendido a una compañía chipriota. Manteniendo su actividad de transbordador y realizando esporádicos itinerarios crucerísticos, nuestro protagonista de hoy, tras una nueva venta, entre los años 1985 y 1989 navegó como Sol Christina y Kypros Star. Adquirido por el armador griego  Shipping & Commercial Corp., este buque, rebautizado como Ocean Majesty sufría una muy significativa transformación estructural  que en cinco años lo convirtió en un buque de crucero. Gestionado por la compañía Majestic International Cruises, este remozado barco entraba en el mercado de los fletes; un rentable negocio que lo llevó a operar con diversas compañías lo rebautizaron en dos ocasiones. Tras recuperar en 1995 el nombre Ocean Majesty y estrenarse en Málaga el 15 de septiembre de 1996, este veterano de 10. 417 toneladas de registro bruto, 135 metros de eslora y capacidad para 621 pasajeros en ocupación máxima, se centró en los alquileres de larga duración, navegando primero para un operador británico hasta que en 2013  la compañía  Hansa Touristik se hacía cargo de él.

Dedicado desde entonces al mercado alemán, el Ocean Majesty, un habitual en aguas malagueñas, vende su calidad de barco clásico; una muy rentable circunstancia que lo mantiene en activo ofertando las muchas diferencias que existen entre buque para turistas y un hotel flotante.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAOCEAN MAJESTY atracado en Málaga este fín de semana.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de septiembre de 2018.

Un barco con acento

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de septiembre de 2018 a las 13:00

Desde hace años, los domingos por la mañana me gusta dar un paseo por el puerto. Esta caminata de la que participan mi esposa y mi perro, me sirve para observar con tranquilidad muchas de las cosas que no veo en mis diarias incursiones por los muelles malagueños.  Con la necesidad de fotografiar un buque de crucero que escalaba por primera vez en el puerto, este pasado domingo nos acompañaron Paco y José, dos  buenos amigos interesados por el mundo marítimo. Realizadas unas primeras fotos, y ya de camino al muelle uno para culminar el reportaje, le pregunté a Paco, profesor de historia y conocedor de la lengua de Molière, qué significaba Le Lapérouse, el nombre del buque que  estrenaba atraque. Tras unos instantes de duda, mi amigo me habló de un marino galo que perdió la vida mientras intentaba cumplimentar una vuelta al mundo. Consultada en el momento la red de redes, puede saber que este expedicionario se llamaba Jean-François Galaup conde de Lapérouse, y que entre 1785 y 1788 navegó alrededor del planeta hasta su desaparición en las Islas Salomón.

Este dato, me sirve para contarles algunas cosas sobre el buque de crucero Le Lapérouse que este domingo visitó las aguas malagueñas. Integrado en la flota de la compañía francesa Ponant, antes llamada Compagnie Du Ponant, este barco está clasificado como un buque de expedición; una denominación muy de moda que determina a barcos de mediano porte que realizan itinerarios diferentes a las habituales rutas crucerísticas.  Con estándares que lo posicionan en la franja de buques de gran lujo, Le Lapérouse, matriculado en Mata Utu se estrenaba el pasado mes de julio en Islandia. Con 9.976 toneladas de registro bruto y 180 metros de eslora, este buque puede embarcar a  110 pasajeros en 92  suites que oscilan entre los 19 y 45 metros cuadrados de superficie. Con estas características y con el añadido de disponer de un mirador submarino, Le Lapérouse se estrenaba en Málaga con la curiosidad de mostrar en su nombre la tilde correspondiente a su ortografía francesa. Una circunstancia  que contrastó con el buque de la Guardia Civil Rio Miño que, atracado a su lado en el muelle dos lucía su nombre sin acento.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque LE LAPÈROUSE en su primer atraque en Málaga este domingo.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 18 de septiembre de 2018.

Real y a escala

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de septiembre de 2018 a las 9:36

Aunque los tráficos de graneles agroalimentarios están al alza en las estadísticas del puerto malagueño, la exportación de cemento constituye uno de los movimientos más fieles de los últimos años. Convertida la esquina este del muelle número seis en una verdadera central de distribución, mensualmente, al menos uno o dos barcos atracan para embarcar esta mercancía; una carga que hace unos días nos permitió ver a un buque que nunca había estado en Málaga.

Procedente de Marsella, el pasado sábado llegaba el cement carrier Seaven Luck, un barco especialmente diseñado para el transporte de cemento que se estrenaba en aguas malacitanas. Construido en 1988 en los astilleros japoneses Nippon Kokan Kabushiki Kaisha, este buque de 4.906 toneladas de registro bruto y 114 metros de eslora, tras navegar matriculado en Osaka con el nombre Kenkai Maru, en el año 2016, rebautizado como Seaven Luck y con bandera de Panamá, pasaba a formar parte de la flota de la compañía grieta Seaven; una naviera constituida en 2003 que opera en la actualidad con tanques y cementeros en el Mediterráneo, el Mar Negro y el norte de Europa.

Pero con independencia de esta primera escala malagueña, el Seaven Luck participa de una peculiar circunstancia; un hecho que lo convierte en un barco muy especial. Construido con todas y cada una de las especificaciones técnicas que debe tener un cement carrier, unas características entre las que destaca un brazo móvil que le permite realizar de forma autónoma operativas de carga y descarga, el Seaven Luck está considerado como uno de los prototipos de buques dedicados al transporte de cemento. Esta consideración que tal vez les parezca algo extraña y que a mí también me lo pareció, queda perfectamente explicada cuando se visita la página web de Premier Ships Models, una compañía británica dedicada al mundo del modelismo naval. Fabricante de maquetas de barcos destinadas especialmente a museos, esta empresa, que además dispone en su amplio catálogo de una serie modelos listos para ser montados, también ofrece una lista de buques tipo; unos barcos que como el Seaven Luck pueden ser construidos por encargo a unos precios no demasiado asequibles.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACementero SEAVEN LUCK en su primer atraque en Málaga ayer.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11 de septiembre de 2018.

Sin buques de crucero

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de septiembre de 2018 a las 10:23

Los que somos aficionados al ciclismo, pudimos disfrutar el pasado 25 de agosto de una jornada muy intensa. El inicio malagueño de la Vuelta Ciclista a España 2018, nos permitió ver cómo se gestiona un evento deportivo de alto nivel; una compleja carrera que, durante varios días, desembarcó en el centro de la ciudad.

Mantenida, valga la redundancia, una organización muy organizada, la caravana ciclista usó el puerto malacitano como base de operaciones; un puerto base, vuelvo a ser redundante, que también fue empleado para trazar parte del recorrido con el que se iniciaba la ronda española.

Con los equipos ubicados en el muelle dos y en la rotonda frente al edificio de la Autoridad Portuaria, y el resto de actores ocupando la zona de la ochava, en la tarde del sábado 25 de agosto se inició carrera; una contrarreloj individual que nos permitió ver uno a uno a todos deportistas inscritos en esta ruta.

Y mientras esto ocurría, y los primeros ciclistas afrontaban los 8 kilómetros de un recorrido urbano que desde el cubo del Centro Pompidour debía llevarlos a la Plaza de La Constitución, Radiotelevisión Española comenzó su retransmisión; una impecable emisión que nos permitió ver la prueba desde múltiples perspectivas.

Combinando imágenes terrestres y aéreas, los dos helicópteros que cubrían la carrera empezaron a mostrarnos el puerto malagueño; un recinto en el que aquella tarde solo había barcos de carga. Ocupados parcialmente los muelles cuatro, seis y siete, y con la terminal de contenedores completa de buques, los barcos turísticos brillaron por su ausencia.

Y aunque la presencia de uno o varios buques de crucero atracados en las instalaciones de levante hubiera complicado mucho la organización del evento, reconocerán conmigo que la estampa de algún barco de turistas amarrado en aguas malagueñas habría sido la guinda de esta interesante jornada. Una promoción publicitaria indirecta que no aprovecharon las navieras dedicadas al negocio crucerístico y que habría redondeado a la perfección un día histórico para el puerto donde los principales protagonistas fueron las bicicletas y los ciclistas que componen la denominada serpiente multicolor.

La Vuelta puerto Málaga 25-VIII-20188Preparativos de la Vuelta Ciclista en el puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 4 de septiembre de 2018.

Atraque histórico

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de agosto de 2018 a las 10:05

La semana pasada, les conté cómo el yacht-cruise Harmony G., cancelaba en plena Feria una de sus salidas turísticas desde aguas malagueñas. Hoy, vuelvo a hablarles de este barco para referirles un hecho histórico; una curiosa circunstancia por la que este pequeño yate de crucero pasará a la historia marítima del puerto malacitano.

Pero antes de entrar en materia, les hablaré del muelle norte de la estación marítima de levante, el último atraque construido en el puerto dedicado específicamente al tráfico cruceristico.  Denominado también como muelle de levante atraque norte y abreviado su nombre con las siglas ML-AN, esta línea de amarre está adscrita a la terminal crucerística A, la más grande que existe en  las aguas malacitanas y la que hasta la fecha ha albergado a la mayor parte de los más significativos barco turísticos que han escalado en Málaga.

Tras estrenarse el 10 de octubre de 2009 con el atraque del buque Costa Magica, estos 204 metros se han convertido en una de las principales referencias del puerto de Málaga; un espacio que ha visto infinidad de embarques y desembarques, una bautizo y cómo no, a los sucesivos tres buques de crucero más grandes que, hasta la fecha, operan en el  mercado crucerístico internacional.

Y aunque las curiosidades relacionadas con este muelle son muchas, les diré que entre las más destacadas podría estar la estancia que en él realizó, en julio de 2014, el  barco recreo privado Azteca; un megayate 72 metros  que se convirtió en el primer buque no turístico que se amarraba en el ML-AN.  Tras aquella estancia, otro hecho destacado lo protagonizaron los gemelos SeaDream I y SeaDream II, dos  exclusivos buques de crucero de 105 metros que el 1 de mayo de 2015 atracaban juntos en este muelle.

Dicho esto, y volviendo al Harmony G., les comentaré que pasado 23 de agosto, este pequeño barco de 54 metros de eslora quedaba amarrado en el muelle norte. Tras pasar allí la noche y salir al día siguiente, este tan especial buque de crucero se ha convertido en el barco de pasaje más pequeño que hasta la fecha ha pasado por el ML-AN; toda una proeza que ya lo ha hecho entrar en la historia del puerto de Málaga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAHARMONY G en su atraque histórico en el muelle de levante norte.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de agosto de 2018.

Primera cancelación

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de agosto de 2018 a las 9:20

El pasado cinco de junio, con el título “Una nueva aventura”, les contaba en esta columna la llegada del yacht-cruise Harmony G. En aquel texto, además de informarles  del posicionamiento malagueño de este barco y sobre la temporada que tenía previsto realizar, también les hacía una serie de comparaciones que relacionaban a este buque con el motovelero Pan Oramma II, otro yate grande que bajo la contraseña de la misma naviera efectuó el año pasado, entre los meses de junio y septiembre, una complicada campaña crucerística de 11 atraques.

Y aunque las comparaciones son odiosas, las similitudes entre lo que vivió aquel velero de tres mástiles en su estancia malacitana y cómo va transcurriendo la temporada del Harmony G. apuntan a que ambas campañas se saldarán de una manera muy parecida.

Pero centrándonos en el Harmony G., les diré que este buque clasificado como un yacht-cruise, fue construido en el año 2001 en los astilleros helenos Neorion. Con 498 toneladas de registro bruto y 54 metros de eslora,  este barco adscrito a la flota de la compañía griega Variety Cruises puede embarcar a un total 44 pasajeros acomodados en 21 camarotes de cuatro categorías diferentes.

Con una programación similar a que realizó en 2017 el Pan Orama II, el Harmony G. llegaba  el 2 de junio para realizar una prolongada campaña de viajes redondos; unas rutas de ochos días  con embarques y desembarques  completos que saliendo de Málaga debían tocar Puerto Banús, Gibraltar, Sevilla, Cádiz, Portimao y Lisboa.

Cumplimentados cinco viajes, en su sexta escala, la correspondiente al 9 de agosto, este yate de crucero se quedaba parado. Tras desembarcar en el muelle dos a los 31 pasajeros que habían salido de Lisboa, el Harmony G. amarraba en el muelle de Heredia dos días después; un lugar donde permaneció hasta el jueves 16 de agosto, fecha en la que partía sin pasaje hacia la capital lusa.

Una primera cancelación que podría afectar a la programación que este barco tiene planificada en Málaga hasta octubre. Un revés para la naviera y  para el Puerto que no acertará  en las previsiones que vaticinaba sobre el número de pasajeros que debían llegar durante la Feria.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAHARMONY G atracado en el muelle 4 tras cancelar uno de sus viajes.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de agosto de 2018.

Nueva imagen corporativa

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de agosto de 2018 a las 10:59

A finales del pasado mes de julio, Trasmediterránea presentaba oficialmente su nueva imagen corporativa. Esta renovación, que deja atrás todo lo relacionado con la celebración de su primer centenario, se centra fundamentalmente en un nuevo logotipo que representará a esta veterana compañía. Rescatando el gallardete con el que los primeros buques de Trasmediterránea se estrenaron en 1917 (en Málaga el vapor A. Lazaro fue el que lo mostró por primera vez), la naviera ha modernizado aquella imagen en un interesante diseño donde se aúna lo más tradicional y lo más innovador.

Manteniendo los colores blanco y rojo, el nuevo logo simula una bandera triangular que, ondeando al viento, muestra en un circulo central las letras C y T, las correspondientes a Compañía Trasmediterránea. Esta novedosa imagen que se complementará con el nombre de la naviera en gris bajo el logotipo, irá apareciendo de forma paulatina en todos los barcos que componen la flota de esta compañía; un hecho que se retrasará algunos meses en función de la disponibilidad que cada uno de estos barcos tenga para parar su actividad y repintar sus respectivos cascos.

Con la peculiaridad de que este nuevo diseño vuelve a omitir la tilde en el nombre Trasmediterránea, una constante ortográfica repetida durante los cien años de historia de esta naviera, el primer buque que con toda probabilidad mostrará esta novedosa imagen corporativa  en Málaga será el Fortuny, el melillero titular que a diario cubre la ruta del mar de Alborán.

De ser así, este ferry de 172 metros y 26.916 toneladas de registro bruto que ya luce en su mástil un gallardete con el nuevo logotipo, volverá a cambiar su imagen; un hecho que, centrándonos en aguas malagueñas, constituirá su tercera modificación pictórica.

Tras posicionarse en abril de 2015 en la ruta melillense luciendo en sus costados la marca Trasmediterránea Acciona, en febrero de 2016 el Fortuny mostró el logotipo del centenario. Una marca que aún es visible y que en no demasiado tiempo cambiará como ya lo hace en la   página web de la naviera donde ser pude visualizar cómo quedará este barco con los nuevos colores corporativos de Trasmediterránea.

Gallardete fortunyGallardete con el nuevo logo de Trasmediterránea a bordo del buque FORTUNY

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 14 de agosto de 2018.