Una nueva descortesía

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de noviembre de 2018 a las 9:58

El lunes 15 de enero llegaba al puerto el destructor de la marina real inglesa Duncan. Atracado en el muelle de levante y abriendo la nómina de los “guerreros” que visitaban Málaga en 2018,  el Duncan entraba para cumplimentar una operativa de repostaje barco a barco; una maniobra que lo convertía en el primer buque militar de la historia del puerto que tomaba combustible de esta manera.

Una vez amarrado, el consignatario, tras gestionar sus tareas a bordo,  informaba al barco que no había puesto la bandera española de cortesía. Obviando el comentario y sin izar el pabellón, la Comandancia Naval, atenta a esta circunstancia, reiteraba el aviso aludiendo a unas buenas maneras que, sin existir una expresa obligación, cumplen todos los barcos que visitan aguas españolas.

Haciendo caso omiso de esta segunda recomendación, a bordo del Duncan se celebró una recepción la tarde de su llegada; una fiesta con muchos asistentes, algún que otro político y numerosos miembros de la colonia británica en Málaga. Invitado al evento, nada más subir al barco, un oficial del buque me dio la bienvenida antes de presentarme a la comandante del Duncan, una señora que me saludó chapurreando la lengua de Cervantes. Hechas las presentaciones, muy cortésmente y siempre atento a que no me faltara una bebida o que no se me escapara un canapé, el oficial que me había tocado, sin separarse ni un instante de mí, me presentó al capellán, al doctor y a uno de los responsable de la seguridad del Duncan, un corrillo de conversación en el que tuve que aplicar mi mejor inglés para que estos marinos hicieran por entenderme.

Finalizada la fiesta, el Duncan, que llegaba antes de tomar el mando de una agrupación de la OTAN, tras repostar combustible, dejaba el puerto el 18 de enero sin haber querido izar la bandera española.

Dicho esto, les comentaré que hace unos días llegó a Málaga el buque de la marina real inglesa Echo para realizar una escala de descanso. Atracado primero en el muelle dos y luego en el siete, este barco, siguiendo la descortés tradición de los buques de guerra ingleses no quiso enarbolar la bandera de nuestro país.  Y yo me pregunto ¿Qué habría pensado sobre esto don Blas*?

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque de la marina real inglesa ECHO atracado en el muelle dos sin la bandera española de cortesía.

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El día 30 de octubre el ECHO cambiaba de atraque pasando del muelle dos al muelle siete.

En esta nueva ubicación siguió sin izar la bandera española de cortesía

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de noviembre de 2018.

*Don Blas de Lezo y Olavarrieta (Pasajes, Guipúzcoa, 3 de febrero de 1689-Cartagena de Indias, Nueva Granada, 7 de septiembre de 1741)

El rescatador averiado

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de octubre de 2018 a las 10:15

En la última semana de abril de 2017, las malas condiciones climatológicas, trajeron al puerto de Málaga al buque de bandera holandesa Seefuchs. Con una biografía que se remonta a 1958, este barco de 26 metros de eslora que durante décadas trabajó como pesquero para posteriormente navegar como buque de investigación y barco  turístico, llegaba fugazmente a aguas malacitanas tras haber sido comprado por la organización humanitaria Sea-Eye; una entidad sin ánimo de lucro que, en algo menos de un mes tras su adquisición, lo posicionaba  en las aguas del Mediterráneo. Manteniendo un aspecto avejentado por sus muchos años de mar y mostrando el color rojo en su casco,  el Seefuchs rescata desde entonces a náufragos de pateras en las costas de Libia.

Hace apenas unas semanas, en concreto a principios de octubre, el puerto recibía la petición de atraque del buque Sea-Eye que, en calidad de embarcación turística, reclamaba un amarre en una de las zonas destinadas a este tipo de barcos. Sin posibilidad para atender esta propuesta y con la alternativa de quedar ubicado en el muelle de Heredia, el Sea-Eye entraba en aguas malacitanas mostrando su muy peculiar imagen y su matrícula de Ámsterdam. Pintado de verde y luciendo en sus costados la palabra rescate; un término que aparece escrito en inglés y árabe además del logotipo de la organización que lleva su mismo nombre,  este antiguo pesquero de 133 toneladas de registro bruto gemelo de Seefuchs e integrado en la flota de esta entidad desde 2016, llegaba al puerto malagueño con una avería en su máquina.

Con la previsión de realizar una reparación rápida, cuatro días después de su entrada, este rescatador que en los últimos meses ha trabajado en diversas localizaciones del Mediterráneo, dejaba el puerto para regresar horas después sin haber podido solventar su problema mecánico.

Desde entonces, el Sea-Eye permanece amarrado en el muelle cuatro a la espera de solucionar de una forma definitiva su avería; un arreglo complicado que lo mantiene apartado de sus misiones de salvamento y que desde Málaga, según las previsiones de la organización propietaria de este veterano barco lo llevará a algún puerto de Alemania.

Sea-Eye 14-X-181Buque de rescate SEA-EYE averiado en el muelle de Heredia.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de octubre de 2018.

El Festival Marítimo

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de octubre de 2018 a las 9:07

La pasada semana finalizó el denominado Festival Marítimo de Málaga. Este interesante evento que se prolongó durante siete días, reunió en el muelle número dos a las naos Santa María  y Victoria, además de al galeón Andalucía, unas replicas históricas consideradas como las más fieles reproducciones de los barcos que protagonizaron la era de los descubrimientos entre los siglos XV al XVIII.

Con la posibilidad de embarcarse para conocer cómo eran aquellas naves y cómo se navegaba en aquellos años, muchos malagueños han podido conocer de primera mano la historia de estos buques; unos barcos tripulados por unos heroicos marinos y exploradores que, además de buscar fortuna y gloria, establecieron rutas comerciales por todo el mundo.

Pero sin entrar en estas consideraciones y dejando también a un lado lo que de negativo tuvo la lluvia en la celebración del evento, hoy me gustaría comentarles qué  podría significar para Málaga  la instauración regular y continuada un verdadero festival marítimo.

Y aunque existen muchos ejemplos, creo que las denominadas Fiestas Marítimas Internacionales de Brest podrían explicar muy bien  lo qué es y lo qué genera un evento de estas características.  Con un pasado íntimamente vinculado a la mar, la localidad bretona de Brest en el Finisterre francés, celebra desde 1992 un festival marítimo considerado en la actualidad como el más significativo de los muchos que se celebran por todo el mundo.

Organizado cada cuatro años, durante una semana, este puerto recibe a todo tipo de barcos clásicos; un encuentro de veleros  que se acompaña de un intenso y variado programa turístico. Con unas cifras verdaderamente escalofriantes, el festival de 2016, el último celebrado hasta la fecha,  movilizó  a 700.000 visitantes que acudieron a ver a los 1.500  barcos que participaron en este evento.

Ante estos números y teniendo en cuenta que Málaga ya vivió una experiencia similar en 2002 cuando formó parte de la desaparecida regata Cutty Sark, tal vez sería bueno retomar la idea de institucionalizar una evento marítimo de altura; un encuentro de barcos clásicos que muy bien podría tener como reclamo a las tres naves que hace unos días nos visitaron.

IMG_6239Buques que conformaron hace unos días el Festival Marítimo de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 23 de octubre de 2018.

Cargas generales

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de octubre de 2018 a las 9:06

Hoy les hablaré de la carga general y les contaré una operativa de estas características  realizada hace algunas semanas en el puerto malagueño.

A finales del pasado mes de agosto, procedente de una factoría sevillana especializada en la construcción de maquinaria pesada,  llegaba por carretera al recinto portuario una tolva. Desmontada en varias piezas, esta estructura dedicada a la movilización de graneles sólidos, tras quedar situaba en el muelle número seis, comenzaba a ser ensamblada. Ejecutado su completo montaje en algo más de dos semanas, esta tolva que alcanzaba los 11 metros de altura y que mostraba un llamativo color amarillo, quedaba a la espera de que un buque viniera para transportarla con destino al puerto de Las Palmas de Gran Canaria.

Cumplimentada la primera parte de esta operativa; una novedosa operación que nunca hasta la fecha se había visto en aguas malagueñas y de la que ya les hablé en su momento, el miércoles 26 de septiembre llegaba al puerto el buque de bandera panameña Deimos. Clasificado como general cargo, este barco construido en Dinamarca en 1986 de 3.088 toneladas de registro bruto y 94 metros de eslora, quedaba atracado en el muelle número seis para realizar un embarque nada habitual.

Comenzada la operativa en la jornada siguiente a su llegada, la tolva amarilla, que días antes había tenido que ser desmontada por la mitad, empezaba a ser embarcada en las bodegas del Deimos.  Finalizada esta maniobra, a continuación, el buque de bandera panameña iniciaba una carga de  dolomita, un granel mineral  que compartiría viaje a Canarias con la máquina que horas antes había sido estibada en este buque.

Y aunque la idea de la carga general quizás nos transporte a imágenes de muchas y muy  diferentes mercancías transportadas en un mismo barco, lo que está claro, es que el embarque que realizó hace varias semanas en aguas malacitanas el Deimos sí que se puede enmarcar dentro de las denominadas operativas de cargas generales. Unas operaciones no demasiado frecuentes de ver hoy día por estos lares y que el en pasado constituyeron el peso fundamental de los tráficos que, tanto de entrada como de salía se generaban en el puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque de carga general DEIMOS operando hace unos días en el puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de octubre de 2018.

Hurtigruten

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de octubre de 2018 a las 9:12

El viernes 17 de marzo de 2006 llegó por primera a Málaga la compañía noruega Hurtigruten. Realizando un crucero por el Mediterráneo muy alejado de sus habituales rutas, el buque Midnatsol, procedente de Alicante y con destino a Gibraltar, atracaba en el muelle número uno en una escala de doce horas.

Dos años más tarde, con la intención de realizar una expansión crucerística que a fecha de hoy ya es una realidad, Hurtigruten volvía a Málaga. En aquella ocasión, el 19 de marzo de 2008 el muelle de levante acogió al buque Nordnorge que llegaba de Barcelona para seguir viaje con destino a Cádiz.

Pero antes de continuar con la historia malagueña de esta naviera, creo que será interesante contar algunos datos sobre ella; unas breves reseñas con las que podremos conocer cómo y es y cómo funciona esta compañía.

Influenciada por su dura climatología y por la escasez de faros que poblaban la costa de Noruega a finales del siglo XVIII, la navegación por la península escandinava constituía toda una aventura limitada fundamentalmente a los pescadores. Sin buenas comunicaciones por mar, en 1893, el capitán, empresario y político noruego Richard With estableció una ruta que de sur a norte enlazaba diferentes localidades de la zona; una singladura sobre la que se fundó la compañía Hurtigruten. Manteniendo diferentes líneas desde entonces, estas navegaciones propias de ferries se han ido reconvirtiendo en viajes comerciales y turísticos; una circunstancia que se ampliaba a otras zonas geográficas en 2002.

Manteniendo sus rutas costeras en régimen de cruise-ferrie, Hurtigruten, en la actualidad navega además en itinerarios crucerísticos por la Antártida, Groenlandia, Islandia, Estados Unidos, el Caribe, Sudamérica, Alaska y Europa; unos viajes que hasta el momento, en sus rutas por el viejo continente ya lo han traído dos veces a Málaga.

Y como no hay dos sin tres, la pasada semana, esta naviera volvía a aguas malagueñas con el Midnatsol  que, realizando una singladura de 9 días que con inicio y final en Lisboa, llegaba al puerto para pasar aquí una noche. Una interesante regreso que debería albergar la esperanza de nuevas y próximas escalas de esta compañía noruega.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque MIDNATSOL en su última escala en Málaga hace unos días.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de octubre de 2018.

Solo un día de crucero

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de octubre de 2018 a las 9:02

Hoy comenzaré hablándoles de la Isle of Man Steam Packet Company, una naviera que nada tiene que ver con el puerto de Málaga.  Fundada en 1830 y rebautizada con su actual nombre dos años más tarde, esta compañía, considerada como la naviera en activo  más antigua del mundo, cubre desde su creación diferentes rutas que enlazan la Isla de Man con diversos puertos de Gran Bretaña e Irlanda.

Con 188 años de historia y muchos barcos en su biografía, en mayo de 2018, esta compañía que hasta entonces había sido privada pasó a manos del gobierno de la isla, una circunstancia que, por el momento, no ha tenido significativas repercusiones en la habitual programación de sus navegaciones. Establecido el puerto de Douglas, la capital de la isla, como el centro de salidas y llegadas, esta naviera ofrece en la actualidad cinco rutas diferentes; tres que enlazan con las localidades inglesas de Heysham, Liverpool y Birkenhead y dos que comunican con los puertos irlandeses de Belfast y Dublín.

Gestionadas todas las singladuras por sólo dos barcos: un catamarán de alta velocidad y un ferry, estas líneas  regulares movilizan a diario carga rodada y pasajeros, disponiendo además de una muy especial peculiaridad que ahora les paso a contar.

Desde su fundación, la Isle of Man Steam Packet Company dispone de un servicio que oferta viajes turísticos de un día a la isla, una opción con múltiples posibilidades que sólo funciona en los meses veraniegos y que se ha mantenido viva desde la creación de esta naviera. Estas singladuras, publicitadas como Isle of Man Holidays, se han perpetuado convirtiéndose en unos viajes clásicos que de forma continuada se reseñan en la historia marítima moderna del Reino Unido.

Y aunque todas las comparaciones son odiosas, al hilo de lo que les acabo de contar me gustaría preguntar si desde Málaga sería posible hacer algo similar. Aprovechando la recién estrenada línea con Tánger, la opción turística debería permitir asentar esta nueva ruta; una navegación que, manteniendo su actividad de carga y pasaje en tránsito, tendría que ofertar algo parecido a lo que la naviera  británica Isle of Man Steam Packet Company lleva haciendo desde hace 188 años.

2434648Uno de los dos buques que cubre las líneas regulares de la Isla de Man.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de octubre de 2018.

El OCEAN MAJESTY

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de septiembre de 2018 a las 9:55

Hoy les hablaré de un barco del que ya, en otras ocasiones, he escrito. El buque en cuestión es el Ocean Majesty, una rara avis dentro del  sofisticado universo crucerístico del siglo XXI. Y aunque no es más veterano de los que navega en la actualidad, su larga biografía y sus muchos cambios lo convierten en uno de los clásicos; un barco de otra época que se mantiene en activo ofertando sus singulares diferencias frente a los modernos buques de crucero.

Construido en los astilleros de la Unión Naval de Levante, el 27 de julio de 1966, este ferry bautizado con el nombre de Juan March,  fue entregado a la Compañía Trasmediterránea que a principios de agosto lo posicionaba en la línea regular entre Barcelona y Palma de Mallorca. Tras cubrir esta y otras rutas durante años y sufrir diferentes reformas y percances, en 1985 el barco fue vendido a una compañía chipriota. Manteniendo su actividad de transbordador y realizando esporádicos itinerarios crucerísticos, nuestro protagonista de hoy, tras una nueva venta, entre los años 1985 y 1989 navegó como Sol Christina y Kypros Star. Adquirido por el armador griego  Shipping & Commercial Corp., este buque, rebautizado como Ocean Majesty sufría una muy significativa transformación estructural  que en cinco años lo convirtió en un buque de crucero. Gestionado por la compañía Majestic International Cruises, este remozado barco entraba en el mercado de los fletes; un rentable negocio que lo llevó a operar con diversas compañías lo rebautizaron en dos ocasiones. Tras recuperar en 1995 el nombre Ocean Majesty y estrenarse en Málaga el 15 de septiembre de 1996, este veterano de 10. 417 toneladas de registro bruto, 135 metros de eslora y capacidad para 621 pasajeros en ocupación máxima, se centró en los alquileres de larga duración, navegando primero para un operador británico hasta que en 2013  la compañía  Hansa Touristik se hacía cargo de él.

Dedicado desde entonces al mercado alemán, el Ocean Majesty, un habitual en aguas malagueñas, vende su calidad de barco clásico; una muy rentable circunstancia que lo mantiene en activo ofertando las muchas diferencias que existen entre buque para turistas y un hotel flotante.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAOCEAN MAJESTY atracado en Málaga este fín de semana.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de septiembre de 2018.

Un barco con acento

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de septiembre de 2018 a las 13:00

Desde hace años, los domingos por la mañana me gusta dar un paseo por el puerto. Esta caminata de la que participan mi esposa y mi perro, me sirve para observar con tranquilidad muchas de las cosas que no veo en mis diarias incursiones por los muelles malagueños.  Con la necesidad de fotografiar un buque de crucero que escalaba por primera vez en el puerto, este pasado domingo nos acompañaron Paco y José, dos  buenos amigos interesados por el mundo marítimo. Realizadas unas primeras fotos, y ya de camino al muelle uno para culminar el reportaje, le pregunté a Paco, profesor de historia y conocedor de la lengua de Molière, qué significaba Le Lapérouse, el nombre del buque que  estrenaba atraque. Tras unos instantes de duda, mi amigo me habló de un marino galo que perdió la vida mientras intentaba cumplimentar una vuelta al mundo. Consultada en el momento la red de redes, puede saber que este expedicionario se llamaba Jean-François Galaup conde de Lapérouse, y que entre 1785 y 1788 navegó alrededor del planeta hasta su desaparición en las Islas Salomón.

Este dato, me sirve para contarles algunas cosas sobre el buque de crucero Le Lapérouse que este domingo visitó las aguas malagueñas. Integrado en la flota de la compañía francesa Ponant, antes llamada Compagnie Du Ponant, este barco está clasificado como un buque de expedición; una denominación muy de moda que determina a barcos de mediano porte que realizan itinerarios diferentes a las habituales rutas crucerísticas.  Con estándares que lo posicionan en la franja de buques de gran lujo, Le Lapérouse, matriculado en Mata Utu se estrenaba el pasado mes de julio en Islandia. Con 9.976 toneladas de registro bruto y 180 metros de eslora, este buque puede embarcar a  110 pasajeros en 92  suites que oscilan entre los 19 y 45 metros cuadrados de superficie. Con estas características y con el añadido de disponer de un mirador submarino, Le Lapérouse se estrenaba en Málaga con la curiosidad de mostrar en su nombre la tilde correspondiente a su ortografía francesa. Una circunstancia  que contrastó con el buque de la Guardia Civil Rio Miño que, atracado a su lado en el muelle dos lucía su nombre sin acento.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque LE LAPÈROUSE en su primer atraque en Málaga este domingo.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 18 de septiembre de 2018.

Real y a escala

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de septiembre de 2018 a las 9:36

Aunque los tráficos de graneles agroalimentarios están al alza en las estadísticas del puerto malagueño, la exportación de cemento constituye uno de los movimientos más fieles de los últimos años. Convertida la esquina este del muelle número seis en una verdadera central de distribución, mensualmente, al menos uno o dos barcos atracan para embarcar esta mercancía; una carga que hace unos días nos permitió ver a un buque que nunca había estado en Málaga.

Procedente de Marsella, el pasado sábado llegaba el cement carrier Seaven Luck, un barco especialmente diseñado para el transporte de cemento que se estrenaba en aguas malacitanas. Construido en 1988 en los astilleros japoneses Nippon Kokan Kabushiki Kaisha, este buque de 4.906 toneladas de registro bruto y 114 metros de eslora, tras navegar matriculado en Osaka con el nombre Kenkai Maru, en el año 2016, rebautizado como Seaven Luck y con bandera de Panamá, pasaba a formar parte de la flota de la compañía grieta Seaven; una naviera constituida en 2003 que opera en la actualidad con tanques y cementeros en el Mediterráneo, el Mar Negro y el norte de Europa.

Pero con independencia de esta primera escala malagueña, el Seaven Luck participa de una peculiar circunstancia; un hecho que lo convierte en un barco muy especial. Construido con todas y cada una de las especificaciones técnicas que debe tener un cement carrier, unas características entre las que destaca un brazo móvil que le permite realizar de forma autónoma operativas de carga y descarga, el Seaven Luck está considerado como uno de los prototipos de buques dedicados al transporte de cemento. Esta consideración que tal vez les parezca algo extraña y que a mí también me lo pareció, queda perfectamente explicada cuando se visita la página web de Premier Ships Models, una compañía británica dedicada al mundo del modelismo naval. Fabricante de maquetas de barcos destinadas especialmente a museos, esta empresa, que además dispone en su amplio catálogo de una serie modelos listos para ser montados, también ofrece una lista de buques tipo; unos barcos que como el Seaven Luck pueden ser construidos por encargo a unos precios no demasiado asequibles.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACementero SEAVEN LUCK en su primer atraque en Málaga ayer.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11 de septiembre de 2018.

Sin buques de crucero

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de septiembre de 2018 a las 10:23

Los que somos aficionados al ciclismo, pudimos disfrutar el pasado 25 de agosto de una jornada muy intensa. El inicio malagueño de la Vuelta Ciclista a España 2018, nos permitió ver cómo se gestiona un evento deportivo de alto nivel; una compleja carrera que, durante varios días, desembarcó en el centro de la ciudad.

Mantenida, valga la redundancia, una organización muy organizada, la caravana ciclista usó el puerto malacitano como base de operaciones; un puerto base, vuelvo a ser redundante, que también fue empleado para trazar parte del recorrido con el que se iniciaba la ronda española.

Con los equipos ubicados en el muelle dos y en la rotonda frente al edificio de la Autoridad Portuaria, y el resto de actores ocupando la zona de la ochava, en la tarde del sábado 25 de agosto se inició carrera; una contrarreloj individual que nos permitió ver uno a uno a todos deportistas inscritos en esta ruta.

Y mientras esto ocurría, y los primeros ciclistas afrontaban los 8 kilómetros de un recorrido urbano que desde el cubo del Centro Pompidour debía llevarlos a la Plaza de La Constitución, Radiotelevisión Española comenzó su retransmisión; una impecable emisión que nos permitió ver la prueba desde múltiples perspectivas.

Combinando imágenes terrestres y aéreas, los dos helicópteros que cubrían la carrera empezaron a mostrarnos el puerto malagueño; un recinto en el que aquella tarde solo había barcos de carga. Ocupados parcialmente los muelles cuatro, seis y siete, y con la terminal de contenedores completa de buques, los barcos turísticos brillaron por su ausencia.

Y aunque la presencia de uno o varios buques de crucero atracados en las instalaciones de levante hubiera complicado mucho la organización del evento, reconocerán conmigo que la estampa de algún barco de turistas amarrado en aguas malagueñas habría sido la guinda de esta interesante jornada. Una promoción publicitaria indirecta que no aprovecharon las navieras dedicadas al negocio crucerístico y que habría redondeado a la perfección un día histórico para el puerto donde los principales protagonistas fueron las bicicletas y los ciclistas que componen la denominada serpiente multicolor.

La Vuelta puerto Málaga 25-VIII-20188Preparativos de la Vuelta Ciclista en el puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 4 de septiembre de 2018.

Atraque histórico

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de agosto de 2018 a las 10:05

La semana pasada, les conté cómo el yacht-cruise Harmony G., cancelaba en plena Feria una de sus salidas turísticas desde aguas malagueñas. Hoy, vuelvo a hablarles de este barco para referirles un hecho histórico; una curiosa circunstancia por la que este pequeño yate de crucero pasará a la historia marítima del puerto malacitano.

Pero antes de entrar en materia, les hablaré del muelle norte de la estación marítima de levante, el último atraque construido en el puerto dedicado específicamente al tráfico cruceristico.  Denominado también como muelle de levante atraque norte y abreviado su nombre con las siglas ML-AN, esta línea de amarre está adscrita a la terminal crucerística A, la más grande que existe en  las aguas malacitanas y la que hasta la fecha ha albergado a la mayor parte de los más significativos barco turísticos que han escalado en Málaga.

Tras estrenarse el 10 de octubre de 2009 con el atraque del buque Costa Magica, estos 204 metros se han convertido en una de las principales referencias del puerto de Málaga; un espacio que ha visto infinidad de embarques y desembarques, una bautizo y cómo no, a los sucesivos tres buques de crucero más grandes que, hasta la fecha, operan en el  mercado crucerístico internacional.

Y aunque las curiosidades relacionadas con este muelle son muchas, les diré que entre las más destacadas podría estar la estancia que en él realizó, en julio de 2014, el  barco recreo privado Azteca; un megayate 72 metros  que se convirtió en el primer buque no turístico que se amarraba en el ML-AN.  Tras aquella estancia, otro hecho destacado lo protagonizaron los gemelos SeaDream I y SeaDream II, dos  exclusivos buques de crucero de 105 metros que el 1 de mayo de 2015 atracaban juntos en este muelle.

Dicho esto, y volviendo al Harmony G., les comentaré que pasado 23 de agosto, este pequeño barco de 54 metros de eslora quedaba amarrado en el muelle norte. Tras pasar allí la noche y salir al día siguiente, este tan especial buque de crucero se ha convertido en el barco de pasaje más pequeño que hasta la fecha ha pasado por el ML-AN; toda una proeza que ya lo ha hecho entrar en la historia del puerto de Málaga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAHARMONY G en su atraque histórico en el muelle de levante norte.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de agosto de 2018.

Primera cancelación

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de agosto de 2018 a las 9:20

El pasado cinco de junio, con el título “Una nueva aventura”, les contaba en esta columna la llegada del yacht-cruise Harmony G. En aquel texto, además de informarles  del posicionamiento malagueño de este barco y sobre la temporada que tenía previsto realizar, también les hacía una serie de comparaciones que relacionaban a este buque con el motovelero Pan Oramma II, otro yate grande que bajo la contraseña de la misma naviera efectuó el año pasado, entre los meses de junio y septiembre, una complicada campaña crucerística de 11 atraques.

Y aunque las comparaciones son odiosas, las similitudes entre lo que vivió aquel velero de tres mástiles en su estancia malacitana y cómo va transcurriendo la temporada del Harmony G. apuntan a que ambas campañas se saldarán de una manera muy parecida.

Pero centrándonos en el Harmony G., les diré que este buque clasificado como un yacht-cruise, fue construido en el año 2001 en los astilleros helenos Neorion. Con 498 toneladas de registro bruto y 54 metros de eslora,  este barco adscrito a la flota de la compañía griega Variety Cruises puede embarcar a un total 44 pasajeros acomodados en 21 camarotes de cuatro categorías diferentes.

Con una programación similar a que realizó en 2017 el Pan Orama II, el Harmony G. llegaba  el 2 de junio para realizar una prolongada campaña de viajes redondos; unas rutas de ochos días  con embarques y desembarques  completos que saliendo de Málaga debían tocar Puerto Banús, Gibraltar, Sevilla, Cádiz, Portimao y Lisboa.

Cumplimentados cinco viajes, en su sexta escala, la correspondiente al 9 de agosto, este yate de crucero se quedaba parado. Tras desembarcar en el muelle dos a los 31 pasajeros que habían salido de Lisboa, el Harmony G. amarraba en el muelle de Heredia dos días después; un lugar donde permaneció hasta el jueves 16 de agosto, fecha en la que partía sin pasaje hacia la capital lusa.

Una primera cancelación que podría afectar a la programación que este barco tiene planificada en Málaga hasta octubre. Un revés para la naviera y  para el Puerto que no acertará  en las previsiones que vaticinaba sobre el número de pasajeros que debían llegar durante la Feria.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAHARMONY G atracado en el muelle 4 tras cancelar uno de sus viajes.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de agosto de 2018.

Nueva imagen corporativa

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de agosto de 2018 a las 10:59

A finales del pasado mes de julio, Trasmediterránea presentaba oficialmente su nueva imagen corporativa. Esta renovación, que deja atrás todo lo relacionado con la celebración de su primer centenario, se centra fundamentalmente en un nuevo logotipo que representará a esta veterana compañía. Rescatando el gallardete con el que los primeros buques de Trasmediterránea se estrenaron en 1917 (en Málaga el vapor A. Lazaro fue el que lo mostró por primera vez), la naviera ha modernizado aquella imagen en un interesante diseño donde se aúna lo más tradicional y lo más innovador.

Manteniendo los colores blanco y rojo, el nuevo logo simula una bandera triangular que, ondeando al viento, muestra en un circulo central las letras C y T, las correspondientes a Compañía Trasmediterránea. Esta novedosa imagen que se complementará con el nombre de la naviera en gris bajo el logotipo, irá apareciendo de forma paulatina en todos los barcos que componen la flota de esta compañía; un hecho que se retrasará algunos meses en función de la disponibilidad que cada uno de estos barcos tenga para parar su actividad y repintar sus respectivos cascos.

Con la peculiaridad de que este nuevo diseño vuelve a omitir la tilde en el nombre Trasmediterránea, una constante ortográfica repetida durante los cien años de historia de esta naviera, el primer buque que con toda probabilidad mostrará esta novedosa imagen corporativa  en Málaga será el Fortuny, el melillero titular que a diario cubre la ruta del mar de Alborán.

De ser así, este ferry de 172 metros y 26.916 toneladas de registro bruto que ya luce en su mástil un gallardete con el nuevo logotipo, volverá a cambiar su imagen; un hecho que, centrándonos en aguas malagueñas, constituirá su tercera modificación pictórica.

Tras posicionarse en abril de 2015 en la ruta melillense luciendo en sus costados la marca Trasmediterránea Acciona, en febrero de 2016 el Fortuny mostró el logotipo del centenario. Una marca que aún es visible y que en no demasiado tiempo cambiará como ya lo hace en la   página web de la naviera donde ser pude visualizar cómo quedará este barco con los nuevos colores corporativos de Trasmediterránea.

Gallardete fortunyGallardete con el nuevo logo de Trasmediterránea a bordo del buque FORTUNY

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 14 de agosto de 2018.

Fallida regata nocturna

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de agosto de 2018 a las 9:44

Los asiduos a esta columna o los que de forma casual se topen con ella siempre encontrarán bajo el texto que les presento una foto ilustrativa; una imagen que completa la historia que les estoy contado. En esta ocasión, y lo hago adrede, la instantánea que pueden apreciar, sin demasiada calidad, refleja a la perfección lo que se vivió este pasado sábado en el puerto de Málaga.

Cumpliendo una tradición que ya ha superado el medio siglo, las barcas de jábega volvieron a las aguas portuarias para celebrar una regata. De la mano de la Asociación de Remo Tradicional e integrada en la liga provincial de jábegas, estas embarcaciones llegaron para cumplimentar el sábado 4 de agosto de 2018 el denominado Gran Premio Ciudad de Málaga, una competición que este año celebraba su quincuagésimo séptima edición. Frente al significativo éxito acumulado en regatas anteriores, los organizadores del evento, con el afán de innovar en esta interesante tradición, planificaron que la competición cambiara su habitual horario para celebrarse a la caída del sol. Así pues, las diferentes mangas debían comenzar a las ocho y media de la tarde para que las emocionantes finales de todas las categorías se escenificaran de noche; una novedad nunca vista.

Con el campo de regatas listo, y con las boyas que señalizaban el final de las calles iluminadas con una luz roja, las tradicionales embarcaciones malagueñas mostraron a proa y popa unas líneas de luces led que debían facilitar la visualización de sus movimientos. Formalizados estos preliminares, las regatas comenzaron mientras la oscuridad caía sobre la dársena de Guadiaro y la novedosas idea ver a las barcas compitiendo de noche se convertía en un verdadero fiasco.

Salvada la situación gracias a un animador que informaba sobre cómo transcurrían las competiciones, los que allí estábamos, sólo pudimos ver como unas barcas inidentificables iluminadas con leds evolucionaban entre los muelles uno y dos. Un experimento fallido que nos privó del disfrute de las coloristas barcas de jábega, de los esfuerzos de sus tripulantes y de un ambiente en el que quizás el calor de una tarde de agosto en el puerto también esté incluido.

IMG_20180804_225048Regata nocturna de barcas de jábega del sábado 4 de agosto de 2018.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 7 de agosto de 2018.

Mala banda sonora

Juan Carlos Cilveti Puche | 31 de julio de 2018 a las 10:08

Intentando no hacer comentarios que molesten, hoy les narraré cómo fue la procesión que, hace unos días, desde el puerto, sacó a la mar a la Virgen del Carmen. Manteniendo la muy singular tradición de que esta patrona celebra sus cortejos de tierra y mar unos días después del de su festividad, el pasado domingo 22 de julio se cumplimentó su embarque; un hecho que previamente pasó por varios actos religiosos que terminaron con la virgen perchelera en el atrio del edificio de la Autoridad Portuaria.

Rodeada de fieles y con algo de retraso sobre el horario planificado, la patrona de las gentes de la mar, transportada por cofrades carmelitanos, embarcaba en el muelle número dos en el remolcador Vehintiocho, el encargado de efectuar esta tan especial procesión desde 2014. Y aunque este año el remolcador lucía un engalanado muy pobre, la comitiva inició su recorrido acompañada por un cada vez más reducido número de embarcaciones, una constante en las procesiones marítimas de los últimos años. Las tres golondrinas que operan en el puerto, varias lanchas de la Cruz Roja y la Guardia Civil, el remolcador Vehintinueve y algunos yates y esquifes componían el cortejo; una flota  a la que habría que añadir dos pequeños pesqueros.

Teniendo como testigos de excepción al superyate del emir de Catar atracado junto al Palmeral de la Sorpresas y al portaaeronaves norteamericano Iwo Jima que en el muelle de Levante activaba todos sus radares al paso de la procesión, la Virgen del Carmen salía a mar abierto para realizar el tradicional hermanamiento con la imagen submarina situada frente a las playas malagueñas; un emotivo acto, efectuado este año más cerca de la bocana del puerto que de la playa, donde se honraron con oraciones y flores a las gentes  muertas en la mar antes de que la patrona, tras su desembarco, iniciara su procesión terrestre.

Un  emotivo evento que este año desentonó mucho por la nefasta música que acompañó a la virgen en la mar; una banda sonora donde además de malagueñas y sevillanas, lo más adecuado, se escucharon conocidos temas películas entre los que destacaron El Padrino y Ghost, dos melodías nada adecuadas para una procesión marítima.

IMG_5980Procesión de la Virgen del Carmen.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 31 de julio de 2018.

¿Otro muelle ciudadano?

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de julio de 2018 a las 9:11

Hoy, comenzaré calificando de absurda una nueva polémica que vuelve a tener al puerto como centro de opiniones poco contrastadas y faltas de conocimiento. Me refiero a las peticiones que reclaman el uso ciudadano del muelle de levante, una construcción estrenada en mayo de 2001.

Y aunque por entonces no se sabía muy bien el uso real se le iba a dar a esta línea de atraque, originariamente debía ser un muelle fundamentalmente crucerístico, la novedad y los recuerdos de morro de levante, amén de unas desafortunadas declaraciones del por entonces presidente de la Autoridad Portuaria que espetó que la nueva construcción sería para el uso disfrute ciudadano, permitieron que este muelle se constituyera como un nuevo morro; una comparación bastante errónea.

Reconvertido en un atraque multifuncional donde además de amarrar buques de crucero lo hacían otros barcos, el muelle de levante se convirtió en un magnífico espacio de desahogo para los tráficos no habituales que llegan al puerto.  Con buques en reparación, escalas crucerísticas o barcos parados, los malagueños pudieron pasear junto a estos durante varios años; unas caminatas que se produjeron estando ya en vigor el código internacional para la protección de los buques y de las instalaciones portuarias, una normativa que especifica con pelos y señales la distancia a la que una persona ajena a la actividad portuaria puede acercarse a  un buque atracado.

Pero dejando estas obviedades que deberían calmar el ímpetu de los que reclaman este muelle para los malagueños, les pondré un ejemplo muy esclarecedor.  Considerado como el espacio ciudadano por antonomasia, el  parque amanece todos los fines de semana convertido en un estercolero, un lugar de juergas que sirve para la pernocta de los curdas más desfavorecidos,  algunos sin techo o los mochileros que no quieren pagar alojamiento.

Y aunque hay otros ejemplos de zonas públicas maltratadas por un ocio incontrolado, reabrir el muelle de levante a los malagueños, aunque solo fuera a tiempo parcial, sería un gravísimo error; una irresponsabilidad en toda regla ya que esta línea de atraque en nada se parece al recordado morro de levante.

DSCF1545Vista aérea del muelle de levante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24 de julio de 2018.

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Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de julio de 2018 a las 9:27

La mayor pesadilla para el armador de un barco y su tripulación, dejando a un lado los accidentes, pasa por el hecho de que su buque quede paralizado. Entrando en el complejo mundo de las leyes y los reglamentos marítimos, existen infinidad causas por las que un barco puede ser inmovilizado en un puerto; una circunstancia habitual que genera multitud de complicaciones.

Dejando para otra ocasión las historias de apresamientos por tráficos ilegales y los abandonos, ejemplos que el puerto de Málaga han vivido en los últimos años, existen dos causas que podrían aglutinar la mayor parte de las inmovilizaciones que se realizan en cualquier puerto del mundo. Las denuncias por impagos y las irregularidades técnicas constituyen los principales motivos por los que un barco atracado puede quedar paralizado; un hecho que, salvo en muy puntuales excepciones, se soluciona al satisfacer las deudas o reparar las irregularidades.

Y aunque esto que les he contado es más complicado de lo que parece y sin entrar en la semántica que diferencia lo que es retenido, detenido o inmovilizado, hoy les narraré la historia del Oya Star, un buque que sufrió en aguas malacitanas una de estas paralizaciones.

Construido entre 1981 y 1982 en Japón, este buque, bautizado como Seaward Ace iniciaba su vida operando como un bulk carrier. Tras varios cambios de armador, seis nombres diferentes y una reforma que lo convertía en un  cement carrier,  en 2014, el barco era rebautizado como Oya Star.

Luciendo bandera panameña, nuestro protagonista de hoy con sus 146 metros de eslora llegaba por primera vez a Málaga el 31 de mayo de este año. Procedente de Vigo y con destino a Banjul, el Oya Star atracaba en el muelle seis para cargar cemento. En el transcurso de esta operativa, el barco quedaba detenido, retenido o inmovilizado; una circunstancia que le llevó a ser reubicado en el muelle número nueve a la espera de acontecimientos.  Tras varios días allí, finalmente el Oya Star dejaba las aguas malacitanas para retomar su actividad; unas navegaciones que hace unos días le volvían a traer al puerto donde no hace mucho estuvo detenido, retenido o inmovilizado.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACementero OYA STAR atracado en Málaga tras sufrir una inmovilización.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de julio de 2018.

Ganado versus orujillo

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de julio de 2018 a las 9:08

El pasado jueves saltó la alarma: “Un barco de ganado atracado en el puerto inunda Málaga de olor a establo”.  A día siguiente, diferentes medios de comunicación se hicieron eco de la noticia y el sensacionalismo y los comentarios, más o menos acertados, empezaron a proliferar en  las redes sociales.

Y aunque todas las opiniones, excepto las que se acompañan de insultos, son totalmente respetables, quizás sería bueno no rasgarse las vestiduras tan rápido y reflexionar con mesura sobre  determinados asuntos portuarios.

Hace no demasiados años, prefiero no recordar la fecha, el puerto vivió otra experiencia muy  similar;  una circunstancia también olfativa que se centró en unas operativas realizadas con orujillo, un subproducto de la aceituna empleado como material de combustión.  Apilado en los muelles, aquel material de color marrón rojizo, ya estuviera cubierto o no por una lona, producía un desagradable olor que el viento se encargó de expandir por las zonas colindantes al recinto portuario. Las diferentes quejas de los vecinos que residían cerca del puerto, pronto se convirtieron en artículos de prensa, y éstos, en una nueva polémica portuaria donde hasta un galeno dictaminó que aquel olor podía ser perjudicial para la salud.

Y si bien aquellas protestas cesaron, curiosamente, las operativas con orujillo comenzaron a disminuir hasta desaparecer; unos embarques perdidos que hace no demasiado tiempo han vuelto tímidamente bajo la denominación de operativas de huesos de aceituna molidos.

Esta triste historia que muy bien se podría aplicar a las de los polvos de los  graneles que manchan a yates y buques de crucero o las de los ruidos que generan los barcos, no son otra cosa que las circunstancias propias de un puerto; un lugar donde debe haber polvo, ruidos y  olores razonablemente soportables.

Tras iniciarse en 2017 el tránsito de barcos de ganado, un rentable negocio que ya ha generado trece escalas en lo que llevamos de año, resultaría muy lamentable que unas horas de mal olor que para nada afectaron a toda la ciudad acabaran con un negocio de futuro donde están implicadas muchas familias malagueñas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABarco ganadero ALDELTA en su primer atraque en Málaga en 2017.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de julio de 2018.

Gánguiles

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de julio de 2018 a las 9:16

Hace ya algunos años, cuando se construyeron el muelle de levante y la terminal de contenedores, en el  puerto se pudieron ver algunos gánguiles. Estas embarcaciones, que a ojos de un profano constituyen toda una rareza, son fundamentales a la hora de realizar cualquier tipo de obra en un entorno marino.

Básicamente, un gánguil no es otra cosa que un gran recipiente flotante donde se depositan residuos; unos materiales tales como tierra, piedras o escombros que posteriormente son vertidos en la mar para efectuar rellenos.

Y si bien existen diversos tipos, hoy les hablaré de los denominados gánguiles de charnela, unas embarcaciones que abren longitudinalmente gran parte de su casco para vaciar en el fondo marino la carga que transportan.

Con el impactante recuerdo del Sato Tenerife, un gánguil de 53 metros de eslora que en noviembre 1997, literalmente abierto por la mitad se pudo ver atracado en el muelle número cuatro para reparar, las llegadas  a puerto de estas embarcaciones siempre llaman poderosamente la atención.

Con la peculiaridad de que estas barcazas (también se las denomina así), pueden o no estar autopropulsadas, en lo que llevamos de 2018 las aguas malacitanas han recibido  a varios gánguiles muy diferentes.

Llegados a remolque, los gánguiles Ras Tannurah V y Ras Tannurah 1, entre los meses de enero y febrero sufrieron una significativa reparación en los astilleros de Mario López. En la segunda semana de abril, compartiendo línea de atraque en el muelle cuatro con las dos barcazas Ras Tannurah que habían terminado sus trabajos, llegó en escala técnica el gánguil de bandera española Acanto; una muy cuidada embarcación de construcción nacional operada por Fomento de Construcciones y Contratas.

Pero sin duda alguna, el gánguil más destacado que ha entrado al puerto en lo que llevamos  de 2018 es el  L’aigle. Matriculado en Luxemburgo, este barco de 99 metros de eslora con capacidad para transportar 3.700 metros cúbicos de material de depósito llegaba para realizar una reparación a flote. Una ocasión que nos permitió ver  en el muelle seis al gánguil más grande que hasta la fecha ha visitado al puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAL’AIGLE, el mayor gánguil llegado a Málaga hasta la fecha.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de julio de 2018.

El BBC NORFOLK

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de junio de 2018 a las 10:03

El martes 15 de mayo de este año, comenzaba la aventura malagueña del barco del que hoy les hablaré. En ruta desde el puerto israelí de Ashdod al panameño de Balboa, el buque de carga general BBC Norfolk sufría una importante avería en su máquina. Sin gobierno, este barco propiedad de la compañía alemana Briese Schiffart  abanderado en Antigua y Barbuda que transportaba carga general, pedía auxilio. Acudiendo a su llamada el remolcador de altura singapurense Pacific Dolphin, rescatador y rescatado ponían rumbo a Málaga; una navegación que se prolongaba durante cuatro días.

Llegados a la bahía malacitana, a las ocho de la tarde del 15 de mayo, este mercante de 132 metros de eslora y 6.351 toneladas de registro bruto, ayudado por los remolcadores Vehintiocho y Vehintinueve entraba al puerto quedando atracado en el muelle número cuatro. Asistido por personal del astillero Mario López y por técnicos de la casa Rolls-Royce, marca a la que pertenece el sistema de propulsión de este barco, al día siguiente, se comenzaba a valorar el alcance de la avería.

Certificada la importancia de los daños y teniendo en cuenta que el buque iba cargado, la compañía propietaria del BBC Norfolk decidía traer otro barco para que se hiciera cargo de la mercancía del buque averiado; una operativa que se realizaría en el muelle número nueve.

Tras quedar posicionado el BBC Norfolk en la terminal de contenedores el 29 de mayo, el  martes 5 de junio llegaba al puerto malagueño el BBC Ursa para cumplimentar el traspaso de la carga. Ubicados ambos barcos en el muelle nueve, los 1.578 metros cúbicos de carga general que transportaba el buque averiado eran transvasados a su hermano de contraseña; una circunstancia no demasiado frecuente de ver en nuestras aguas.

Liberado de su carga y aún en fase de reparación, el BBC Norfolk era atracado en el muelle de levante en la jornada del viernes 8 de junio; un lugar en el que desde entonces permanece amarrado.

Una interesante historia portuaria que otro día les ampliaré cuando le hable de las bicicletas y la mesa de ping-pong que  la tripulación del  averiado BBC Norfolk tiene en el muelle de levante.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque BBC NORFOLK averiado en el muelle de levante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de junio de 2018.