Fallida regata nocturna

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de agosto de 2018 a las 9:44

Los asiduos a esta columna o los que de forma casual se topen con ella siempre encontrarán bajo el texto que les presento una foto ilustrativa; una imagen que completa la historia que les estoy contado. En esta ocasión, y lo hago adrede, la instantánea que pueden apreciar, sin demasiada calidad, refleja a la perfección lo que se vivió este pasado sábado en el puerto de Málaga.

Cumpliendo una tradición que ya ha superado el medio siglo, las barcas de jábega volvieron a las aguas portuarias para celebrar una regata. De la mano de la Asociación de Remo Tradicional e integrada en la liga provincial de jábegas, estas embarcaciones llegaron para cumplimentar el sábado 4 de agosto de 2018 el denominado Gran Premio Ciudad de Málaga, una competición que este año celebraba su quincuagésimo séptima edición. Frente al significativo éxito acumulado en regatas anteriores, los organizadores del evento, con el afán de innovar en esta interesante tradición, planificaron que la competición cambiara su habitual horario para celebrarse a la caída del sol. Así pues, las diferentes mangas debían comenzar a las ocho y media de la tarde para que las emocionantes finales de todas las categorías se escenificaran de noche; una novedad nunca vista.

Con el campo de regatas listo, y con las boyas que señalizaban el final de las calles iluminadas con una luz roja, las tradicionales embarcaciones malagueñas mostraron a proa y popa unas líneas de luces led que debían facilitar la visualización de sus movimientos. Formalizados estos preliminares, las regatas comenzaron mientras la oscuridad caía sobre la dársena de Guadiaro y la novedosas idea ver a las barcas compitiendo de noche se convertía en un verdadero fiasco.

Salvada la situación gracias a un animador que informaba sobre cómo transcurrían las competiciones, los que allí estábamos, sólo pudimos ver como unas barcas inidentificables iluminadas con leds evolucionaban entre los muelles uno y dos. Un experimento fallido que nos privó del disfrute de las coloristas barcas de jábega, de los esfuerzos de sus tripulantes y de un ambiente en el que quizás el calor de una tarde de agosto en el puerto también esté incluido.

IMG_20180804_225048Regata nocturna de barcas de jábega del sábado 4 de agosto de 2018.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 7 de agosto de 2018.

Mala banda sonora

Juan Carlos Cilveti Puche | 31 de julio de 2018 a las 10:08

Intentando no hacer comentarios que molesten, hoy les narraré cómo fue la procesión que, hace unos días, desde el puerto, sacó a la mar a la Virgen del Carmen. Manteniendo la muy singular tradición de que esta patrona celebra sus cortejos de tierra y mar unos días después del de su festividad, el pasado domingo 22 de julio se cumplimentó su embarque; un hecho que previamente pasó por varios actos religiosos que terminaron con la virgen perchelera en el atrio del edificio de la Autoridad Portuaria.

Rodeada de fieles y con algo de retraso sobre el horario planificado, la patrona de las gentes de la mar, transportada por cofrades carmelitanos, embarcaba en el muelle número dos en el remolcador Vehintiocho, el encargado de efectuar esta tan especial procesión desde 2014. Y aunque este año el remolcador lucía un engalanado muy pobre, la comitiva inició su recorrido acompañada por un cada vez más reducido número de embarcaciones, una constante en las procesiones marítimas de los últimos años. Las tres golondrinas que operan en el puerto, varias lanchas de la Cruz Roja y la Guardia Civil, el remolcador Vehintinueve y algunos yates y esquifes componían el cortejo; una flota  a la que habría que añadir dos pequeños pesqueros.

Teniendo como testigos de excepción al superyate del emir de Catar atracado junto al Palmeral de la Sorpresas y al portaaeronaves norteamericano Iwo Jima que en el muelle de Levante activaba todos sus radares al paso de la procesión, la Virgen del Carmen salía a mar abierto para realizar el tradicional hermanamiento con la imagen submarina situada frente a las playas malagueñas; un emotivo acto, efectuado este año más cerca de la bocana del puerto que de la playa, donde se honraron con oraciones y flores a las gentes  muertas en la mar antes de que la patrona, tras su desembarco, iniciara su procesión terrestre.

Un  emotivo evento que este año desentonó mucho por la nefasta música que acompañó a la virgen en la mar; una banda sonora donde además de malagueñas y sevillanas, lo más adecuado, se escucharon conocidos temas películas entre los que destacaron El Padrino y Ghost, dos melodías nada adecuadas para una procesión marítima.

IMG_5980Procesión de la Virgen del Carmen.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 31 de julio de 2018.

¿Otro muelle ciudadano?

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de julio de 2018 a las 9:11

Hoy, comenzaré calificando de absurda una nueva polémica que vuelve a tener al puerto como centro de opiniones poco contrastadas y faltas de conocimiento. Me refiero a las peticiones que reclaman el uso ciudadano del muelle de levante, una construcción estrenada en mayo de 2001.

Y aunque por entonces no se sabía muy bien el uso real se le iba a dar a esta línea de atraque, originariamente debía ser un muelle fundamentalmente crucerístico, la novedad y los recuerdos de morro de levante, amén de unas desafortunadas declaraciones del por entonces presidente de la Autoridad Portuaria que espetó que la nueva construcción sería para el uso disfrute ciudadano, permitieron que este muelle se constituyera como un nuevo morro; una comparación bastante errónea.

Reconvertido en un atraque multifuncional donde además de amarrar buques de crucero lo hacían otros barcos, el muelle de levante se convirtió en un magnífico espacio de desahogo para los tráficos no habituales que llegan al puerto.  Con buques en reparación, escalas crucerísticas o barcos parados, los malagueños pudieron pasear junto a estos durante varios años; unas caminatas que se produjeron estando ya en vigor el código internacional para la protección de los buques y de las instalaciones portuarias, una normativa que especifica con pelos y señales la distancia a la que una persona ajena a la actividad portuaria puede acercarse a  un buque atracado.

Pero dejando estas obviedades que deberían calmar el ímpetu de los que reclaman este muelle para los malagueños, les pondré un ejemplo muy esclarecedor.  Considerado como el espacio ciudadano por antonomasia, el  parque amanece todos los fines de semana convertido en un estercolero, un lugar de juergas que sirve para la pernocta de los curdas más desfavorecidos,  algunos sin techo o los mochileros que no quieren pagar alojamiento.

Y aunque hay otros ejemplos de zonas públicas maltratadas por un ocio incontrolado, reabrir el muelle de levante a los malagueños, aunque solo fuera a tiempo parcial, sería un gravísimo error; una irresponsabilidad en toda regla ya que esta línea de atraque en nada se parece al recordado morro de levante.

DSCF1545Vista aérea del muelle de levante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24 de julio de 2018.

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Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de julio de 2018 a las 9:27

La mayor pesadilla para el armador de un barco y su tripulación, dejando a un lado los accidentes, pasa por el hecho de que su buque quede paralizado. Entrando en el complejo mundo de las leyes y los reglamentos marítimos, existen infinidad causas por las que un barco puede ser inmovilizado en un puerto; una circunstancia habitual que genera multitud de complicaciones.

Dejando para otra ocasión las historias de apresamientos por tráficos ilegales y los abandonos, ejemplos que el puerto de Málaga han vivido en los últimos años, existen dos causas que podrían aglutinar la mayor parte de las inmovilizaciones que se realizan en cualquier puerto del mundo. Las denuncias por impagos y las irregularidades técnicas constituyen los principales motivos por los que un barco atracado puede quedar paralizado; un hecho que, salvo en muy puntuales excepciones, se soluciona al satisfacer las deudas o reparar las irregularidades.

Y aunque esto que les he contado es más complicado de lo que parece y sin entrar en la semántica que diferencia lo que es retenido, detenido o inmovilizado, hoy les narraré la historia del Oya Star, un buque que sufrió en aguas malacitanas una de estas paralizaciones.

Construido entre 1981 y 1982 en Japón, este buque, bautizado como Seaward Ace iniciaba su vida operando como un bulk carrier. Tras varios cambios de armador, seis nombres diferentes y una reforma que lo convertía en un  cement carrier,  en 2014, el barco era rebautizado como Oya Star.

Luciendo bandera panameña, nuestro protagonista de hoy con sus 146 metros de eslora llegaba por primera vez a Málaga el 31 de mayo de este año. Procedente de Vigo y con destino a Banjul, el Oya Star atracaba en el muelle seis para cargar cemento. En el transcurso de esta operativa, el barco quedaba detenido, retenido o inmovilizado; una circunstancia que le llevó a ser reubicado en el muelle número nueve a la espera de acontecimientos.  Tras varios días allí, finalmente el Oya Star dejaba las aguas malacitanas para retomar su actividad; unas navegaciones que hace unos días le volvían a traer al puerto donde no hace mucho estuvo detenido, retenido o inmovilizado.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACementero OYA STAR atracado en Málaga tras sufrir una inmovilización.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de julio de 2018.

Ganado versus orujillo

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de julio de 2018 a las 9:08

El pasado jueves saltó la alarma: “Un barco de ganado atracado en el puerto inunda Málaga de olor a establo”.  A día siguiente, diferentes medios de comunicación se hicieron eco de la noticia y el sensacionalismo y los comentarios, más o menos acertados, empezaron a proliferar en  las redes sociales.

Y aunque todas las opiniones, excepto las que se acompañan de insultos, son totalmente respetables, quizás sería bueno no rasgarse las vestiduras tan rápido y reflexionar con mesura sobre  determinados asuntos portuarios.

Hace no demasiados años, prefiero no recordar la fecha, el puerto vivió otra experiencia muy  similar;  una circunstancia también olfativa que se centró en unas operativas realizadas con orujillo, un subproducto de la aceituna empleado como material de combustión.  Apilado en los muelles, aquel material de color marrón rojizo, ya estuviera cubierto o no por una lona, producía un desagradable olor que el viento se encargó de expandir por las zonas colindantes al recinto portuario. Las diferentes quejas de los vecinos que residían cerca del puerto, pronto se convirtieron en artículos de prensa, y éstos, en una nueva polémica portuaria donde hasta un galeno dictaminó que aquel olor podía ser perjudicial para la salud.

Y si bien aquellas protestas cesaron, curiosamente, las operativas con orujillo comenzaron a disminuir hasta desaparecer; unos embarques perdidos que hace no demasiado tiempo han vuelto tímidamente bajo la denominación de operativas de huesos de aceituna molidos.

Esta triste historia que muy bien se podría aplicar a las de los polvos de los  graneles que manchan a yates y buques de crucero o las de los ruidos que generan los barcos, no son otra cosa que las circunstancias propias de un puerto; un lugar donde debe haber polvo, ruidos y  olores razonablemente soportables.

Tras iniciarse en 2017 el tránsito de barcos de ganado, un rentable negocio que ya ha generado trece escalas en lo que llevamos de año, resultaría muy lamentable que unas horas de mal olor que para nada afectaron a toda la ciudad acabaran con un negocio de futuro donde están implicadas muchas familias malagueñas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABarco ganadero ALDELTA en su primer atraque en Málaga en 2017.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de julio de 2018.

Gánguiles

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de julio de 2018 a las 9:16

Hace ya algunos años, cuando se construyeron el muelle de levante y la terminal de contenedores, en el  puerto se pudieron ver algunos gánguiles. Estas embarcaciones, que a ojos de un profano constituyen toda una rareza, son fundamentales a la hora de realizar cualquier tipo de obra en un entorno marino.

Básicamente, un gánguil no es otra cosa que un gran recipiente flotante donde se depositan residuos; unos materiales tales como tierra, piedras o escombros que posteriormente son vertidos en la mar para efectuar rellenos.

Y si bien existen diversos tipos, hoy les hablaré de los denominados gánguiles de charnela, unas embarcaciones que abren longitudinalmente gran parte de su casco para vaciar en el fondo marino la carga que transportan.

Con el impactante recuerdo del Sato Tenerife, un gánguil de 53 metros de eslora que en noviembre 1997, literalmente abierto por la mitad se pudo ver atracado en el muelle número cuatro para reparar, las llegadas  a puerto de estas embarcaciones siempre llaman poderosamente la atención.

Con la peculiaridad de que estas barcazas (también se las denomina así), pueden o no estar autopropulsadas, en lo que llevamos de 2018 las aguas malacitanas han recibido  a varios gánguiles muy diferentes.

Llegados a remolque, los gánguiles Ras Tannurah V y Ras Tannurah 1, entre los meses de enero y febrero sufrieron una significativa reparación en los astilleros de Mario López. En la segunda semana de abril, compartiendo línea de atraque en el muelle cuatro con las dos barcazas Ras Tannurah que habían terminado sus trabajos, llegó en escala técnica el gánguil de bandera española Acanto; una muy cuidada embarcación de construcción nacional operada por Fomento de Construcciones y Contratas.

Pero sin duda alguna, el gánguil más destacado que ha entrado al puerto en lo que llevamos  de 2018 es el  L’aigle. Matriculado en Luxemburgo, este barco de 99 metros de eslora con capacidad para transportar 3.700 metros cúbicos de material de depósito llegaba para realizar una reparación a flote. Una ocasión que nos permitió ver  en el muelle seis al gánguil más grande que hasta la fecha ha visitado al puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAL’AIGLE, el mayor gánguil llegado a Málaga hasta la fecha.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de julio de 2018.

El BBC NORFOLK

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de junio de 2018 a las 10:03

El martes 15 de mayo de este año, comenzaba la aventura malagueña del barco del que hoy les hablaré. En ruta desde el puerto israelí de Ashdod al panameño de Balboa, el buque de carga general BBC Norfolk sufría una importante avería en su máquina. Sin gobierno, este barco propiedad de la compañía alemana Briese Schiffart  abanderado en Antigua y Barbuda que transportaba carga general, pedía auxilio. Acudiendo a su llamada el remolcador de altura singapurense Pacific Dolphin, rescatador y rescatado ponían rumbo a Málaga; una navegación que se prolongaba durante cuatro días.

Llegados a la bahía malacitana, a las ocho de la tarde del 15 de mayo, este mercante de 132 metros de eslora y 6.351 toneladas de registro bruto, ayudado por los remolcadores Vehintiocho y Vehintinueve entraba al puerto quedando atracado en el muelle número cuatro. Asistido por personal del astillero Mario López y por técnicos de la casa Rolls-Royce, marca a la que pertenece el sistema de propulsión de este barco, al día siguiente, se comenzaba a valorar el alcance de la avería.

Certificada la importancia de los daños y teniendo en cuenta que el buque iba cargado, la compañía propietaria del BBC Norfolk decidía traer otro barco para que se hiciera cargo de la mercancía del buque averiado; una operativa que se realizaría en el muelle número nueve.

Tras quedar posicionado el BBC Norfolk en la terminal de contenedores el 29 de mayo, el  martes 5 de junio llegaba al puerto malagueño el BBC Ursa para cumplimentar el traspaso de la carga. Ubicados ambos barcos en el muelle nueve, los 1.578 metros cúbicos de carga general que transportaba el buque averiado eran transvasados a su hermano de contraseña; una circunstancia no demasiado frecuente de ver en nuestras aguas.

Liberado de su carga y aún en fase de reparación, el BBC Norfolk era atracado en el muelle de levante en la jornada del viernes 8 de junio; un lugar en el que desde entonces permanece amarrado.

Una interesante historia portuaria que otro día les ampliaré cuando le hable de las bicicletas y la mesa de ping-pong que  la tripulación del  averiado BBC Norfolk tiene en el muelle de levante.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque BBC NORFOLK averiado en el muelle de levante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de junio de 2018.

Rescates y salvamentos

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de junio de 2018 a las 10:00

El viernes 16 de febrero de este año, el buque de carga rodada Festivo realizaba un dramático salvamento en las aguas del mar de Alborán. Cubriendo el triángulo de navegación entre Málaga, Ceuta y Melilla, este buque de Marítima Peregar, desde hace años vive en primera persona el drama de las pateras; un hecho que le ha permitido rescatar de la muerte a muchas personas.

Navegando desde Melilla, a 17 millas al suroeste de la isla de Alborán, el segundo oficial del barco avistaba una lancha neumática de seis metros deshinchada donde iban embarcadas 36 personas. Tras dar aviso a las estaciones costeras de salvamento, el buque se acercó e inició las maniobras para el rescate. Lanzado un cabo desde el barco, el frágil esquife comenzó a hundirse, y el pánico se apoderó de los 27 hombres, 7 mujeres y dos niños que pedían auxilio desde la mar.  Manteniendo la calma, el capitán del Festivo, un marino acostumbrado a estas acciones y con las ideas muy claras, ordenó que se echara al agua uno de los botes del barco, una maniobra que salvó la vida de los náufragos.

Aquel rescate, del que existe un vídeo que muchos deberían ver, me sirve para hablarles la Salvamar Alnitak, la embarcación de Salvamento Marítimo posicionada en el puerto de Málaga. Con dos tripulaciones de cuatro marinos y una total disponibilidad que les obliga a vivir a menos de 20 minutos de su puesto de trabajo, esta lancha de 21 metros que alcanza una velocidad  máxima de 28 nudos (51.8 kilómetros por hora), realizó en 2017 un total de 116 salidas entre las que destacan 24 rescates de pateras en las que viajaban 1.212 personas.

Ante esto, y sin olvidar a los miembros de la Cruz Roja y a los policías que atienden a los migrantes que llegan a los puertos andaluces, no me gustaría terminar sin mencionar la televisada y politizada aventura del Aquaruis, el Dattilo y el Orione; un dramático rescate que quizás haya eclipsado otros muchos salvamentos que desgraciadamente ya forman parte de nuestro día a día. Por cierto, uno de los protagonistas de esta aventura, en concreto el buque la Guardia Costera italiana  Luigi Dattilo visitó en puerto de Málaga en  mayo de 2017.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque de la Guardia Costera italiana L. DATTILO en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de junio de 2018.

El MALMNES

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de junio de 2018 a las 9:19

El miércoles 10 de marzo de 2013, un día después de que llegase procedente de Ceuta, fotografié por primera vez al buque Malmnes. En la que si no estoy equivocado fue su primera escala malagueña, este barco de carga general atracaba en el muelle número seis para embarcar cemento con destino a Orán.

Y aunque no estaba clasificado oficialmente como un cement carrier (un buque especialmente construido para transportar este material), el  Malmnes, gracias a la peculiaridad de disponer de un brazo de descarga automática para graneles, vivió una prolongada biografía malacitana vinculado directamente al cemento.

Construido en 1993 en los astilleros holandeses Ferus Smit por encargo de la compañía Jebsens Thun Beltships, este barco iniciaba su vida de mar bajo bandera noruega luciendo el nombre Malmnes. Formando parte de un grupo de cuatro buques similares adscritos a la misma empresa, en 1999, nuestro protagonista de hoy pasaba a manos de naviera de origen sueco Erik Thun, una escisión de la compañía que originariamente había contratado su construcción.

Tras navegar principalmente por puertos del norte de Europa, en junio de 2012, el Malmnes abandonaba su registro noruego para lucir bandera portuguesa y matrícula de Madeira, iniciando desde entonces una carrera que lo vincularía muy estrechamente al puerto malagueño en el que operaría bajo la gestión de dos casas consignatarias diferentes.

Con 5.883 toneladas de registro bruto y 126 metros de eslora, este bulk carrier transportó cemento desde Málaga a diferentes puertos de Argelia y Gambia, realizando su última escala en el muelle número seis el 23 de marzo del presente año. Tras aquel atraque y después de pasar por Lisboa y por el puerto argelino de Tenes, el  14 de mayo el Malmnes llegaba a las playas turcas de Aliaga para ser desguazado.

Un interesante barco al que ya no veremos más y que curiosamente ha sido sustituido por uno similar; uno de aquellos cuatro buques con brazo de descarga automática para graneles que entre los años 1991 y 1993 construyó la compañía Jebsens Thun Beltships, la propietaria original del ya desaparecido Malmnes.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMALMNES cargando cemento en el muelle número seis.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de junio de 2018.

Una nueva aventura

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de junio de 2018 a las 8:27

En diciembre de 2016, en una rueda de prensa ofrecida en el puerto en la que se resumían los tráficos crucerísticos del año y se adelantaban las previsiones para 2017, el presidente de la Autoridad Portuaria reseñó la incorporación de una naviera que durante seis meses se posicionaría en Málaga. Con un cierto secretismo al respecto de los detalles, la nota de prensa posterior al  encuentro reflejaba que la compañía Pleasure Yachts  traería entre mayo y octubre a un lujoso buque con capacidad para 60 pasajeros; toda una temporada crucerística en la que se realizarían un total de doce escalas.

Tras aquella previsión, el 3 de junio de 2017, el  motovelero de dos mástiles Pan Orama II atracaba en el muelle número dos bajo la contraseña de Variety Cruises, la compañía que inicialmente había sido anunciada como Pleasure Yachts.  Este buque de 50 metros de eslora llegaba para iniciar una serie de itinerarios de ocho días denominados Glorias de España y Portugal; unos viajes que con salida en Málaga debían tocar Motril, Puerto Banús, Gibraltar, Cádiz, Portimao y Lisboa. Con este programa de ida y vuelta  y teniendo a Motril como un puerto de escala no fija, el Pan Orama II inició su campaña crucerística malacitana.

Dos días después de su primera salida, en concreto el 5 de junio, el Pan Orama II llegaba de arribada al puerto. Tras no poder fondear en Marbella, este velero se refugiaba en aguas malagueñas para horas después continuar su ruta a Lisboa. Superado aquel incidente y  con el añadido de realizar varias pernoctas no programadas en Málaga y anular uno de sus viajes en agosto, el  23 de septiembre el Pan Orama II finalizaba su ajetreada campaña malagueña; una temporada que se saldaba con un total de 11 atraques.

Tras aquellas singladuras, hace unos días, Variety Cruises posicionaba en el  puerto a su buque Harmony G, un yacht-cruise de 54 metros que hasta octubre tiene previsto realizar la misma ruta que efectuó el Pan Orama II en 2017. Una nueva aventura para una naviera que oferta viajes en barcos nada parecidos a los buques de crucero que habitualmente visitan el puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAHARMONY G en su primer atraque en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de junio de 2018.

Atracados juntos

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de mayo de 2018 a las 8:18

Esta pasada semana, el puerto recibía la visita dos veleros muy similares. En concreto, les hablo del Mutin y el Arosa, unas embarcaciones adscritas respectivamente a la marina de guerra francesa y la Armada española destinadas al adiestramiento de marinos. Con muchas similitudes aunque también con algunas diferencias, empezaré contándoles que ambos barcos, atendiendo a la más absoluta ortodoxia que hace referencia a su aparejo, son queches; un tipo de velero con unas características muy determinadas.  Montando siempre dos mástiles y con la particularidad de que su timón está por delante del palo de mesana, el situado más a popa, los queches comenzaron a navegar a finales de siglo XVII operando como pesqueros y barcos de carga en rutas de cabotaje. Tras desaparecer una vela cuadra que iba posicionada en su palo mayor, las velas triangulares y trapezoidales se convirtieron en las habituales de estos buques; una opción que dio más velocidad a unas embarcaciones que muy pocas ocasiones superaban los 30 metros de eslora.

Mantenido este aparejo, el norte de Europa se convirtió en el principal campo de acción de estos veleros; unos barcos que debido a sus muy especiales características fueron usados principalmente para la pesca de altura. A finales del siglo XIX,  los queches se convirtieron en una opción muy demandada a la hora de construir yates, un hecho que marcó, en las primeras décadas del siglo XX,  la desaparición de estos barcos para usos comerciales.

Con estos antecedentes y volviendo a los dos barcos que visitaron el puerto hace unos días, les diré que el Mutin, el primero que llegó, es el barco en activo más antiguo de la marina de guerra francesa. Construido en 1926 siguiendo los cánones de los veleros de la flota atunera gala de la época, este queche, desde su construcción siempre ha operado como buque escuela, una circunstancia muy diferente al del Arosa, un velero de manufactura británica que navegó como yate privado desde 1931 a 1981, fecha en el que la Armada española se hizo cargo de él. Unos barcos muy similares que durante unos días atracaron juntos en el muelle número dos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMUTIN y AROSA atracados juntos en el muelle número dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 29 de mayo de 2018.

Cara y cruz de dos navieras de gran lujo

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de mayo de 2018 a las 8:46

Seabourn Cruise Line duplicará sus escalas respecto a 2017 mientras que Silversea Cruises reducirá su presencia este año con sólo cuatro atraques.

A falta de algo más de una semana para que finalice mayo, y con este mes termine el primer tramo de la temporada alta de escalas de barcos turísticos, de los 106 atraques realizados hasta la fecha y con la previsión anual presentada por la Autoridad Portuaria, se dibuja un significativo hecho protagonizado por dos de las más importantes navieras que operan en el panorama crucerístico internacional.

Formando parte del más selecto y premiado grupo de compañías desde sus respectivas fundaciones en 1987 y 1994, Seabourn Cruise Line y Silversea Cruises vivirán en el presente año en aguas malacitanas la cara y la cruz del éxito.

Y aunque ambas empresas desde que iniciaron sus actividades crucerísticas han apostado muy seriamente por Málaga trayendo a todos los barcos que componen sus respectivas flotas (algunos de estos ya navegan bajo las contraseñas de otras navieras), este año, una de ellas reducirá muy considerablemente su presencia en los muelles malagueños.

Galardonada permanentemente con premios anuales que significan al barco más lujoso, los itinerarios más selectos o la naviera que mejor acomoda a personas que viajan solas o en pareja (la nómina de distinciones en la industria crucerística es interminable), Silversea Cruises rebajará notablemente el número de sus escalas en el presente ejercicio. Con 10 atraques realizados en 2017 por cinco barcos diferentes, la totalidad de su flota salvo los tres buques que realizan expediciones que nunca han tocado el puerto, esta naviera sólo ejecutará en Málaga durante 2018 cuatro atraques cumplimentados por cuatro barcos diferentes.

Frente a esta circunstancia, Seabourn Cruise Line, otra de las compañías que desde su creación no se ha bajado de los primeros puestos en las listas de las empresas crucerísticas más selectas manteniendo una permanente fidelidad con Málaga, en el presente ejercicio duplicará sus escalas con respecto a 2017.  Ante los cuatro atraques realizados el pasado año con dos barcos diferentes, esta naviera que el domingo trajo por primera vez al puerto a su nuevo buque Seabourn Ovation ejecutará ocho visitas cumplimentadas por cuatros de sus barcos; un significativo incremento que la convierte en la compañía de las clasificadas de gran  lujo con mayor presencia en las instalaciones crucerísticas malacitanas en 2018.

IMG_5375Nuevo buque de Seabourn Cruise Line, la naviera de gran lujo que más visitará el puerto en 2018.

Sagas portuarias

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de mayo de 2018 a las 8:36

Permítanme que hoy comience la columna felicitando a Antonio Garrido, patrón de uno de los remolcadores que opera en el puerto, y a su esposa Esther, que fueron padres hace unos días. La venturosa llegada al mundo de este niño al que bautizarán con el nombre de Rodrigo, me sirve de excusa para contarles algunas curiosidades sobre las sagas portuarias.

Y aunque suele ser bastante frecuente, quizás ahora algo menos, que los hijos sigan las sendas  profesionales de sus padres, en los puertos, históricamente los trabajos se han ido perpetuando en las familias; una circunstancia que ha posibilitado generación tras generación la creación de clanes, aunque tal vez, para que esta palabra no moleste a nadie, mejor sería decir sagas portuarias.

Centrándonos en el puerto malacitano, les diré que tanto a pie de muelle como en cualquiera de las múltiples oficinas en las que día a día se trabaja en asuntos marítimos, podemos encontrar muchos claros ejemplos de lo que hoy les estoy contando.

Sin necesidad de dar nombre concretos salvo el de Rodrigo, nuestro protagonista de hoy, les diré que uno de los colectivos portuarios más arraigados al asunto parental es el de la estiba. Y si bien hoy día la competencia laboral para cargar y descargar barcos pasa por una serie cualificaciones profesionales, aún existen trabajadores que, años atrás, vivieron la circunstancia familiar de heredar un puesto en las collas portuarias malagueñas.

Con el recuerdo de algunos de estos apellidos estibadores, otro sector muy vinculado a la familia ha sido, y sigue siéndolo en la actualidad, el de las casas consignatarias; unas empresas en las que la representación de los barcos que llegan al puerto ha pasado por las manos de abuelos, padres y nietos.

Y aunque existen otros muchos ejemplos, el nacimiento de Rodrigo me lleva a comentarles la vinculación familiar que existe en los remolcadores que operan en las aguas de Málaga. Varias generaciones de marinos acumulan la historia de estos barcos; unos buques en los que tal vez un día nuestro protagonista de hoy navegue de patrón como lo hace en la actualidad su padre.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARemolcadores que patronea Antonio Garrido, el padre de Rodrigo.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de mayo de 2018.

Nuevas golondrinas

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de mayo de 2018 a las 8:54

Si nos remontamos a mediados del siglo XIX, encontraremos que una de las diversiones malagueñas que se podían disfrutar, eran los paseos en barca por las dársenas del muelle. Sorteando a embarcaciones menores que asistían a los buques que permanecían fondeados, aquellos bucólicos paseos desaparecieron cuando un abordaje se llevó la vida de un barquero que estaba paseando a una pareja. Tras aquel incidente ocurrido ya entrado el siglo XX, estos recorridos fueron decayendo, y muy pronto, aparecieron las denominadas golondrinas. Dedicadas a navegar por las dársenas y en algunos casos salir a la bahía, estos barquitos se hicieron muy populares para familias, parejas y turistas que comenzaron a disfrutarlas.

Con el recuerdo del Ciudad de Malaga, Aldapeta y Bahia de la Concha, tres históricos barcos que trabajaron durante la segunda mitad del pasado siglo, en los años ochenta estos tradicionales paseos desaparecieron. Varias décadas después, un matrimonio muy vinculado a la mar apostó por retomar las golondrinas trayendo a Málaga al Andalucia Cat, un moderno catamarán que operó entre 2004 y 2006.

Asentada otra vez la tradición, al Andalucia Cat le siguieron La Pinta, los Pelegrines uno y dos, el Joven María Segundo, el Estrella Fugaz y el Isla de Tabarca II, unas embarcaciones que fueron consolidado estos paseos.

Ante esta circunstancia y con la necesidad de regularizar estos tráficos, en 2017 la Autoridad Portuaria sacaba a concurso la explotación de estas navegaciones; una formalidad ya se había ejecutado en el pasado.

Obtenidos los permisos, desde principios de este año tres barcos salen a navegar ofertando unas opciones de viaje muy diferentes. Intentando captar a un pasaje juvenil  con ganas de sol y baño, el catamarán a vela Mundo Marino compite con el Joven María Segundo, una embarcación que representa a una golondrina tradicional. Frente a estos dos, desde hace unas semanas la goleta de tres mástiles Anne  Bonny completa esta variada oferta; unas muy diferentes posibilidades de salir a la mar y retomar los tradicionales paseos malagueños por la mar.

IMG_5023Goleta de tres mástiles ANNE BONNY una de las nuevas golondrinas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 15 de mayo de 2018.

Biografías

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de mayo de 2018 a las 8:18

Cuando los buques de crucero empiezan a cumplir años, es bastante frecuente que se inicie un baile de nombres y propietarios. Esta circunstancia, en puertos como el de Málaga en el tráfico de barcos turísticos es muy abundante, se puede apreciar con cierta asiduidad; un hecho que en más de una ocasión ya les he reseñado en esta columna.

Hoy, atendiendo al razonamiento que les acabo de hacer, les comentaré una curiosidad al respecto de dos buques llegados con tan solo unos días de diferencia. El pasado 30 de abril, las aguas malagueñas recibían al Asuka II, un barco dedicado en exclusividad al mercado crucerístico japonés. Con el exotismo que supone ver por estos lares a un buque que habitualmente opera en mares muy alejados del Mediterráneo, le diré que este barco ya visitó las aguas malagueñas en el pasado con otro nombre. Integrado en la flota de la naviera de origen norteamericano Crystal Cruises (considerada durante muchos años la mejor compañía crucerística del mundo), el Crystal Harmony escalaba por primera vez Málaga el 23 de mayo de 1992. Tras cumplimentar ocho escalas desde aquella fecha hasta octubre de 1997; unas visitas en las que siempre atracó en el Pantalán de Levante, este barco, en 2006 pasaba a manos de la empresa japonesa Asuka Cruises que lo rebautizaba como Asuka II.

Realizado aquel traspaso, la naviera nipona cedía la gestión de su anterior barco, el Asuka, a la compañía de origen alemán Phoenix Reisen que lo renombraba como Amadea. Después de estrenarse en Málaga en mayo de 2007 y cumplimentar hasta la fecha 14 atraques, el pasado viernes el Amadea atracaba en el muelle número dos para efectuar una larga escala con pernocta incluida.

Dos barcos muy vinculados en sus biografías (ambos fueron construidos con un año de diferencia los astilleros japoneses Mitsubishi Heavy Industries), que en la misma semana pasaron por las aguas  malagueñas. Una coincidencia que dibuja a la perfección, aunque hay ejemplos mucho más complejos, lo que de curioso tienen los cambios que los buques de crucero van experimentando en sus respectivas vidas de mar.

IMG_5031AMADEA en su última escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de mayo de 2018.

Avalancha de cruceristas japoneses en el puerto

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de mayo de 2018 a las 8:23

Realizando una vuelta al mundo de 102 días ayer atracó el ‘Asuka II’, el mayor buque dedicado al mercado crucerístico nipón.

Finalizado abril con un total de 51 escalas crucerísticas realizadas por 40 buques diferentes, y a la espera de que en octubre se superen estos números, ayer se cerraba el que será uno de los mejores meses de 2018 con la llegada de un significativo barco de turistas. Compartiendo estancia con los buques Costa Pacifica y Arcadia, el Asuka II atracaba en el muelle de levante entre las ocho de la mañana y las nueve de la noche. Dedicado al mercado crucerístico japonés, este buque que ya visitó Málaga en mayo de 2008, llegó a aguas malacitanas cumplimentando una vuelta al mundo de 102 días de duración que se iniciaba el pasado 25 de marzo en el puerto nipón de Yokohama.

Con 708 pasajeros a bordo, la jornada crucerística de ayer se centró fundamentalmente en el exotismo de los turistas japoneses que desembarcaron del Asuka II para realizar diversas rutas. Cumplimentado un amplio programa de excursiones, los paseos por las calles del centro fueron los principales protagonistas de esta escala; una estancia que permitió ver en Málaga a unos cruceristas muy diferentes a los que habitualmente visitan la Capital de la Costa del Sol.

Movilizados en autobuses desde el atraque de levante, los pasajeros de este barco, protegidos por sombrillas y cubiertos, un gran número de ellos, con sombreros, mascarillas y guantes, iniciaron sus itinerarios turísticos a pie desde las columnas del puerto situadas frente a la plaza de la Marina, lugar habitual para el desembarco de los autocares lanzadera que en esta ocasión estaba señalizado con una vistosa bandera escrita en japonés.

Y mientras estos pasajeros que han pagado 26.250 dólares (el precio base por 102 días de embarque para realizar esta vuelta al mundo) visitaban calles y monumentos, en el Asuka II, el mayor barco que hasta la fecha opera para el mercado crucerístico japonés, se podían ver algunos detalles propios de la ceremoniosa cultura nipona. Mostrando en su mástil la bandera marítima de Málaga, un detalle de cortesía que muy pocos buques de turistas cumplimentan, en tierra, dos marineros del barco pintaban en el pavimento del muelle de levante el logotipo de Asuka Cruises, una marca que, como otras, recordará la estancia de este buque en aguas malagueñas.

Una exótica escala que no se volverá a repetir hasta dentro de algunos años, cuando este mismo buque u otro similar regrese al puerto malagueño cumplimentando otra vuelta al mundo para japoneses.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAASUKA II atracado en el muelle de levante mostrando la bandera de Japón.

A medio pintar

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de mayo de 2018 a las 8:15

En los algo más de 21 años que llevo en los muelles malagueños, jamás había visto una cosa como la que hoy les contaré. Pero antes de narrarles esta historia, les pongo en antecedentes. Cuando un buque atraca en puerto, sea cual sea el tipo de barco, es bastante frecuente que la marinería realice labores de pintura sobre el casco. Con rodillos y largas pértigas desde tierra o con extraños esquifes desde la mar, estos trabajos de mantenimiento pretenden ocultar desconchones o manchas de óxido, unas acciones que son más habituales de ver en los buques de crucero.

Partiendo de este hecho, lo que no es nada frecuente es que un barco pinte todo su casco en una breve escala; una circunstancia que se pudo ver en aguas malagueñas hace apenas unos días.

A primeras horas de la mañana del 20 de abril,  a punto de finalizar una ruta crucerística, atracaba en el muelle de levante el buque Black Watch. Procedente del puerto italiano de Livorno, este barco integrado en la flota de la compañía Fred Olsen Cruise Lines, llegaba con la particularidad de traer pintado su casco con dos colores diferentes. En su banda de estribor, este veterano buque que en la década de 1970 fue uno de los más lujosos del mundo, lucía un flamante color azul, mientras que a babor, mostraba la tonalidad gris carbón con la que en 2016 se habían pintado todos los buques turísticos de esta naviera.

Mientras los pasajeros desembarcaban para realizaban diferentes actividades turísticas, la marinería del Black Watch comenzó a tapar el color gris del casco para sustituirlo por el que llevaba en su otra banda. A pié, con varias grúas y con una pequeña plataforma flotante, la tripulación del barco iniciaba unos trabajos contra reloj, ya que el costado de babor el Black Watch debía estar repintado antes de su horario de salida.

Finalmente, minutos antes de las seis de la tarde, momento en el que este veterano barco dejó las aguas malagueñas con destino a Southampton, el costado izquierdo del Black Watch estaba pintado, y buque dejaba el puerto mostrando el nuevo color azul de su casco.

IMG_4653Marineros del BLACK WATCH repintando el casco del barco.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 1 de mayo de 2018.

Libros

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de abril de 2018 a las 10:27

Una jornada después de celebrar el Día Internacional de Libro, les hablarle de publicaciones relacionadas con el puerto de Málaga. Con una justa biblioteca en la que la historia, salvo la que hace referencia a los barcos que durante siglos han pasados por los muelles malagueños, centra el grueso del total de las obras editadas hasta la fecha, hoy les comentaré los tres últimos ejemplares que, sobre el tema, han salido a la luz.

Aprovechando la celebración el año pasado del bicentenario de La Farola, la Autoridad Portuaria quiso conmemorar el evento con una  propuesta de tres volúmenes muy diferentes; unos libros que acapararon el cumpleaños de una de las principales señas de identidad arquitectónicas de la capital malagueña.

Con el patrocinio de Puertos del Estado, Francisco Cabrera Pablos nos regalaba el libro: Joaquín María Pery y Guzmán y aquella Málaga que fue (1800/1835), un excepcional volumen  que narra la biografía y obras de este marino ingeniero autor de La Farola.

Bajo el título Monumenta Cartographica Malacitana, Portus y Civitas, Manuel Olmedo Checa y Francisco Cabrera Pablos presentaban una irrepetible publicación donde se recopilan planos, dibujos y mapas que muestran la evolución del puerto y la ciudad.  Tras estos dos libros, el ilustrador Juan de Aragón afrontaba la revisión de un comic que sobre la historia del puerto se había editado en 1998; una obra que salía a la luz en octubre del pasado año bajo el título: Puerto y Ciudad. Bicentenario de la Farola.

Tres volúmenes que, con independencia de su gran calidad, pasarán a la historia por ser los que sirvieron para conmemorar los 200 años de La Farola. Una celebración centrada en los libros; todo un acierto.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALibros editados con motivo del bicentenario de La Farola.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24 de abril de 2018.

Un mismo nombre

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de abril de 2018 a las 8:51

AUNQUE en alguna otra ocasión ya he tratado el tema, hoy retomaré el asunto para hablarles de barcos que han llevado el mismo nombre. Centrándonos en el ámbito crucerístico y dejando para otra ocasión a los mercantes, comenzaré por mencionar a Holland America Line, una de las navieras de referencia en la industria de los viajes por mar. Convirtiendo este hecho en una tradición, esta centenaria compañía desde su creación hace décadas ha perpetuado los nombre de su barcos, unas denominaciones que se han ido repitiendo y que nos permitirían estudiar a la perfección la evolución de cómo han sido los buques de crucero desde 1895, fecha en la que esta naviera realizó su primera ruta comercial con turistas, hasta nuestro días.

Pero con independencia de esta circunstancia y sin olvidar a otras muchas compañías que, en menor medida han seguido la misma tradición de Holland America Line, hoy les hablaré de dos pequeños buques de navieras muy diferentes que han visitado el puerto malagueño luciendo un mismo nombre.

Corría el mes de marzo de 2003 cuando, cubriendo un largo itinerario por el Mediterráneo, el Corinthian amarraba por primera vez en la capital malagueña. Luciendo la contraseña de la naviera SunBay Cruises, este buque de 88 metros de eslora y una capacidad de hasta 48 pasajeros que ya había visitado los muelles malacitanos con otros nombres, repetía escala ese mismo mes antes de quedar convertido algunos años más tarde en un yate privado.

Una década después, en concreto en enero de 2013, un nuevo Corinthian convertido en un buque para realizar expediciones llegaba al puerto. Desde aquel atraque y con el añadido de haber cambiado de armador en una de sus escalas en aguas malacitanas y ser uno de los barcos turísticos que más veces a pernoctado en aguas de la capital, este buque de 88 metros de eslora y capacidad para albergar un máximo de 98 pasajeros nos ha visitado hasta la fecha en 14 ocasiones. Dos barcos muy similares que han pasado por Málaga luciendo un mismo nombre, añadiendo la coincidencia de llevar sus respectivos cascos pintados de azul. Una singular curiosidad poco frecuente de ver en los puertos en los que habitualmente atracan este tipo de buques.

Dos Corinthian

Los dos CORINTHIAN llegados al puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de abril de 2018.

Viajes de estudios

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de abril de 2018 a las 9:02

En el verano de 1933, la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Madrid organizó un crucero universitario por el Mediterráneo. A bordo del buque de Trasmediterránea Ciudad de Cadiz, 188 profesores y estudiantes realizaron una ruta de 45 días; un viaje cultural que, con salida en Barcelona y llegada en Valencia visitó: Túnez, Egipto, Palestina, Turquía, Grecia,  Italia, Malta, Creta, Rodas y Palma de Mallorca.  Aquella navegación apoyada por intelectuales de la talla de Gregorio Marañón o José Ortega y Gasset, sin duda alguna constituyó un hecho histórico; toda una aventura cultural que quedó reflejada en exposiciones, libros y un documental.

Y si bien aquella expedición no pasó por Málaga, su recuerdo me sirve de excusa para hablarles de los viajes de estudios que a bordo de buques de crucero se están realizando desde aguas malacitanas.  Y aunque existen referencias históricas puntuales de viajes marítimos con estudiantes, desde hace algunos años, un nicho de negocio muy bien gestionado entre agencias de viajes y navieras, está potenciando estas rutas; unas navegaciones que parecen haberse fijado en el puerto malagueño.

Teniendo a Pullmantur como una de las pioneras en este tipo expediciones, otras navieras, aprovechando temporadas de baja ocupación, han puesto a algunos de sus barcos al servicio de estos viajes; unas rutas que ya han traído este año a Málaga a buques de las  compañías: Grandi Navi Veloci o Celestyal Cruises.

Y aunque aquel histórico viaje de 1933 nada tiene que ver con los que se están realizando en la actualidad, lo interesante es que puerto se convierta en un centro de embarque y desembarque de estudiantes; un opción que traerá más barcos a Málaga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACELESTYAL OLYMPIA que salió la pasada semana de Málaga con un viaje de estudios.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de abril de 2018.