El nuevo ‘coloso’ de los mares

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de marzo de 2018 a las 9:03

A primeras horas de la mañana de hoy, el cuarto coloso crucerístico de los mares ha atracado en el puerto. Procedente de los astilleros galos STX France donde ha sido construido, el Symphony of the Seas, el nuevo megabuque de Royal Caribbean, llega a Málaga para realizar su presentación mundial; un acto que traerá a las instalaciones crucerísticas malacitanas a 1.800 invitados entre  periodistas de todo el mundo y ejecutivos de la naviera que, desde la capital de la Costa del Sol, viajarán hasta Barcelona para conocer cómo es la vida a bordo de esta ciudad flotante.

Perteneciente a la denominada Clase Oasis, el Symphony es el cuarto barco de esta serie; un cuarteto de gemelos que destaca por sus características técnicas y, sobre todo, por sus innovadoras instalaciones de ocio. Con cifras que superan a la gran mayoría de barcos que componen la flota crucerística internacional, la concepción de “buque total”, una expresión acuñada por un alto ejecutivo de Royal Caribbean cuando el Oasis of the Seas inició en 2009 su carrera de mar, se ha convertido en una realidad. Manteniendo unos muy elevados estándares comunes que pasan por 16 cubiertas para el pasaje, siete villas-vecindarios con todo tipo de actividades, un jardín con más de 12.000 plantas o las cerca de 7.000 obras de arte exclusivas que decoran sus infinitos espacios interiores, la llegada a Málaga del Symphony of the Seas trae algunas novedades al respecto de sus hermanos; una constante que se ha venido repitiendo cada vez que se ha construido un nuevo buque de esta clase. Disponiendo de algunos centímetros menos de eslora que su anterior gemelo (362,10 m. frente a los 362,12 m. del Harmony of the Seas), el Symphony es el barco de la serie con más registro bruto: 228.021 toneladas a las que hay que añadir su mayor número de camarotes: 2.774 en los que se pueden albergar un total de 6.700 pasajeros. Con renovaciones en  todo el ocio y  la restauración que se pueden encontrar a bordo (las mismas que disponen sus gemelos), una de las grandes novedades del Sympony la constituyen sus suites familiares; unos camarotes de dos niveles y 125 metros cuadrados donde las atracciones infantiles centran la decoración de estas cabinas.

Frente a todas estas novedades, la llegada de este coloso constituye un fuerte espaldarazo para la industria crucerística malacitana; un reconocimiento internacional que se verá reflejado en una serie de celebraciones organizadas por el Puerto, Turismo Costa del Sol y Ayuntamiento. Con diversos actos ciudadanos programados en la zona situada junto a las estaciones marítimas de Levante, la despedida del Sympnony of the Seas se cumplimentará a las 22:00 cuando este barco, en el inicio su presentación mundial, comience su viaje inaugural desde  aguas malagueñas agasajado por un castillo de fuegos artificiales.

Symphony of the Seas RCSYMPHONY OF THE SEAS.

Los cuatro gigantes en Málaga

Entre los acontecimientos más destacados en la larga e importante historia crucerística de Málaga, sin duda alguna, habría que destacar los atraques de los buques de la Clase Oasis.

Después de haber cumplimentado varias campañas caribeñas, el 11 de septiembre de 2014, el Oasis of The Seas, barco que da nombre a esta serie de ciudades flotantes, escalaba en  aguas malacitanas en un viaje de posicionamiento trasatlántico.  Ocho meses más tarde,  el 29 de abril de 2015, el Allure of the Seas atracaba en el puerto, convirtiendo a Málaga en la primera ciudad europea que tocaba este coloso de los mares. Realizando su viaje inaugural, el 3 de julio de 2016, el Harmony of the Seas visitaba las aguas malagueñas calificado como el buque de crucero más grande del mundo.  Ahora, realizando su presentación internacional, el  Symphony of the Seas, el cuarto gigante de Royal Caribbean está en Málaga; un muy significativo hecho que convertirá hoy al puerto malacitano en el epicentro de la industria crucerística del planeta.

Ante estas circunstancia y con el añadido de haber tenido ya a los cuatro colosos, sólo habría que pedir dos cosas: que las nuevas ciudades flotantes se sigan estrenando se en Málaga y que Royal Caribbean regrese al puerto con campañas de itinerarios redondos con embarques y desembarques completos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAHARMONY OF THE SEAS, el tercer gemelo de la Clase Oasis. 

Primera visita a Málaga  en julio de 2016.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de marzo de 2018.

Al agua

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de marzo de 2018 a las 9:50

El viernes 2 de marzo de 2001, dos grúas del puerto se cayeron al agua. Este grave suceso que ya forma parte de la historia, hoy, muchos años después del incidente, aún sigue  generando algunas incógnitas.

Aquel día, una jornada ventosa con fuertes rachas de Poniente, las cuatro grúas que operaban en el muelle número siete se encontraban agrupadas en la confluencia de este atraque con el espigón pesquero Norte. A primeras horas de la tarde, las ráfagas de viento arreciaron, y las grúas comenzaron a moverse por sus raíles. Golpeándose las unas contra las otras, el efecto dominó desplazó a dos de ellas hasta el final del  muelle siete, lugar donde las grúas B1 y B2 cayeron al agua tras impactar contra el tope situado en el extremo de las vías.

Activadas todas las alertas, el lugar del accidente fue rápidamente acotado y balizado. Con uno de los brazos de las grúas sumergidas sobresaliendo sobre la superficie del agua, el muelle número siete se cerró al tráfico mientras diversos buzos comenzaron a inspeccionar la zona. Verificado el hecho de que el canal que da acceso a las dársenas interiores no estaba afectado por el hundimiento; una circunstancia que hubiera paralizado totalmente la navegación por el puerto, se iniciaron las labores para sacar las grúas. Ante la imposibilidad de que se pudieran elevar en su totalidad, la B1 y la B2 tuvieron que ser troceadas; unas labores que requirieron de  una serie de trabajos subacuáticos.

Izadas con la ayuda de dos potentes grúas móviles, la operativa se prolongó algo menos de dos semanas; tiempo tras el cual el muelle siete volvió a estar activo. Una historia portuaria que mantiene la incógnita de cómo la B1 y la B2 se fueron al agua.

Grúas caidas 6-III-2001 (2)Izado de parte de una de las grúas hundidas en marzo de 2001.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 13 de marzo de 2018.

El yate Polar

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de marzo de 2018 a las 9:57

El mal tiempo de los últimos días ha traído a aguas malagueñas a un buque especialmente construido para navegar en condiciones climatológicas extremas. Y aunque la gran mayoría de barco privados de recreo están diseñados para surcar mares cálidos, el Noorderzon, atracado desde la semana pasada en el muelle número uno, constituye el más claro ejemplo de los denominados yates de expedición; unos buques ideados para realizar largos viajes en aguas poco frecuentadas.

Concebido originalmente como un remolcador de altura que nunca navegó como tal, este barco originariamente fue bautizado en 1995 como Zeemeeuw. A medio construir, en el año 2010, un armador privado decidió comprarlo y reconvertirlo en un yate privado; una remodelación  que se efectuó en los astilleros holandeses Balk.  Renombrado como Lars en honor al cachorro de oso protagonista de unos dibujos animados creados en los Países Bajos,  en abril de 2012, sin perder su aspecto exterior de remolcador, este yate se estrenaba realizando un crucero de seis meses por el Ártico.

Con una habilitación de cuatro camarotes con posibilidad para albergar hasta a ocho personas, este barco de 36 metros de eslora y 264 toneladas de registro bruto que está tripulado por cinco marinos, en 2017 cambiaba de propietario y se rebautizaba como Noorderzon, nombre con el que hace unos días llegaba por primera vez a aguas malagueñas.

Sin estar incluido en ninguna de las listas internacionales de los más grandes o lujos, lo que sí está claro es que este yate constituye toda una rareza; un buque de recreo privado nada parecido a los que estamos acostumbrados a ver donde la ostentación y los lujos compiten con excentricidades impropias de un barco.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAYate Polar NOORDERZON atracado en el muelle uno.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de marzo de 2018.

Vuelve el CASADO

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de febrero de 2018 a las 10:30

En la tarde del cinco de abril de 2012, pocas horas después de que desembarcaran las tropas legionarias que habían llegado a su bordo, visité atracado en el muelle número dos al buque Contramaestre Casado A-01. Y aunque con anterioridad ya había tenido posibilidades, una noticia que semanas antes había surgido sobre su retirada del servicio activo, me llevó a embarcarme para conocer en profundidad al barco que más veces ha traído a Málaga al Tercio para su desfile procesional.

Después de repetir en 2013 y seguir viniendo, el año pasado, el veterano Contramaestre cumplió dos décadas de llegadas, y otra vez saltó la posibilidad de que aquel fuera su último transporte legionario.

A menos de un mes para que se estrene la Semana de Pasión, el tradicional acto que congrega todos los Jueves Santos a miles de malagueños en los muelles, otra vez tendrá como protagonista al Contramaestre Casado; un barco  que iniciaba su relación con Málaga en 1991.

Apodado como el abuelo gris y calificado como el buque melillero en la Semana Santa de Málaga, dos alusiones, una más afortunada que otra, que se puede leer en la página web de la Armada, el transporte ligero Contramaestre Casado A-01 cumplimentará en 2018 su vigésimo primer desembarque; todo un record que ya forma parte de la historia cofrade y marítima de Málaga.

Y aunque el final ya está muy cerca, la edad no perdonan tras 67 años de vida de mar, este próximo Jueves Santo el Contramaestre volverá a estar puerto, y sobre su cubierta, los legionarios formados volverán a cantar mientras este veterano barco rodeado de pequeñas embarcaciones  y observado por miles de malagueños atraca en lo que muy bien podría ser su última escala en Málaga.

Desembarco legión 13-IV-201732CONTRAMAESTRE CASADO entrando en el puerto con la Legión en 2017.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de febrero de 2018.

ELISABETH MAERSK

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de febrero de 2018 a las 10:10

En diciembre de 2017, el Grupo Maersk publicaba en sus redes sociales la foto de uno de sus barcos en Málaga. En concreto, la instantánea mostraba en aguas malagueñas al carguero Elisabeth Maersk en junio de 1916.

Luciendo en sus costados los signos que lo identificaban como un barco neutral en tiempos de guerra, el  Elisabeth Maersk, con toda probabilidad, escalaría en Málaga cubriendo alguna ruta entre puertos de países no beligerantes entre el Mediterráneo y el Norte de Europa. Y aunque no ha referencias concretas de esta llegada,  al menos yo no he podido encontrarlas,  lo que sí puedo contarles es la biografía de este buque, uno de los primeros barcos que navegó luciendo en su chimenea la estrella blanca de siete puntas, el inconfundible logotipo de la centenaria naviera danesas Maersk  A.P. Moller.

Construido en 1890 los astilleros ingleses Laing James & Sons Ltd., este carguero de 1.806 toneladas de registro bruto y 80 metros de eslora iniciaba su vida bajo bandera inglesa con el nombre Aros. Tras navegar matriculado en Copenhague para tres compañías diferentes con tres nombres distintos (uno de ellos fue Elisabeth Maersk para A.P. Moller), en 1920, este vapor comenzó a trabajar con pabellón sueco; un registro que mantendría hasta 1934, momento en el que rebautizado como Begonia pasaría a operar con bandera de Estonia.

Formando parte de un convoy en ruta desde Rotterdam a Murmansk, este buque, atacado por la aviación alemana fue hundido el 25 de abril de 1940 en un fiordo noruego. Tras aquella acción en la que no hubo muertos, el Begonia, que pasó por Málaga con el nombre de Elisabeth Maersk reposa en las frías aguas escandinavas convertido en un santuario para buceadores.

DQRXdDLW0AAwI5k.jpg largeELISABETH MAERSK en Málaga en junio de 1916.  Maersk Group©

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 20 de febrero de 2018.

Puerto

 

Fragatas

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de febrero de 2018 a las 10:01

Febrero de 2018 pasará a la historia marítima del puerto por ser el mes en que, con tan sólo cuatro días de diferencia, visitaron las aguas malacitanas cuatro fragatas de la Armada española. Y aunque los barcos de guerra, ya sean nacionales o extranjeros, suelen frecuentar bastante los muelles malagueños, las escalas de estos buques constituyen todo un record digno de ser reseñado.

Con una excepcional respuesta ciudadana que pacientemente guardó cola para poder visitar  estos barcos, el viernes 2 de febrero atracaron en el muelle número dos las fragatas Canarias F-86 y Reina Sofía F-84. Formando parte de la 41ª Escuadrilla de Escoltas, un grupo de seis unidades gemelas con base en Rota, estos buques de construcción española y patente norteamericana, constituyen uno de los principales grupos de acción naval que posee la Armada; una flotilla de fragatas que, pese a su edad, se ha ido reformando en función de las necesidades actuales de los barcos de guerra.

Completando este cuarteto del que les hablo, el pasado día nueve, las fragatas Méndez Núñez F-104 y Cristóbal Colón F-105 amarraban frente al Palmeral de las Sorpresas. Con base en El Ferrol, estos buques que, junto a tres más conforman la Escuadrilla de Escoltas 31, constituyen lo más tecnológico y moderno que la Armada española. Con la particularidad de que nunca se habían visto juntos en Málaga a dos de estos barcos, y con el añadido de que la Méndez Núñez visitaba las aguas malacitanas por primera vez, las escalas de estas cuatro fragatas ya forman parte de la historia del puerto; una crónica que reflejará el hecho de que en menos de una semana cuatro de las once fragatas que defienden nuestras aguas pasaron por Málaga.

IMG_4079Fragatas MENDEZ NUÑEZ y CRISTOBAL COLON  atracadas en el puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 13 de febrero de 2018.

Un mal día

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de febrero de 2018 a las 11:05

La épica de la mar y los barcos siempre ha estado inexorablemente vinculada a historias de peligros y mal tiempo. Con el recuerdo de aquel apasionante libro titulado ‘Tempestades y Naufragios’, todo un clásico que me permito recomendarles, hoy les contaré un hecho ocurrido en el puerto el pasado domingo 28 de enero.

Con un aviso de malas condiciones meteorológicas, la muy especial climatología de nuestra costa mostró su peor cara en la tarde de aquel día. En pocos minutos, el viento de Levante se convirtió en el protagonista de la jornada, y la mar, comenzó a agitarse.

Manteniéndose los tráficos previstos, aunque un barco que se encontraba fondeado en la bahía levantó su ancla y salió a capear el temporal, el buque panameño de transporte de ganado  Zein I recibió la orden de entrar para amarrar en el muelle número seis. Auxiliado por los remolcadores Vehintiocho y Vehintinueve, el intenso viento complicó una maniobra que finalmente fue cancelada por el práctico ante el peligro que suponía este atraque. Varias horas más tarde, procedente de Melilla, llegaba a la bahía malacitana el ferry Dénia Ciutat Creativa. Después de haber realizado una travesía muy movida, el barco de Baleària  se encontraba frente al puerto con olas de cuatro metros y rachas de viento cercanas a los  ochenta kilómetros por hora. Con la necesidad de desembarcar al pasaje, este buque afrontó la bocana malagueña a sabiendas de lo que le esperaba. Atravesado durante unos interminables segundos a la mar de Levante, el ferry sufrió varios bandazos que lo zarandearon bruscamente de babor y estribor. Superada la bocana, finalmente el Dénia pudo atracar ayudado por los remolcadores. Un mal día de tempestad.

OLYMPUS DIGITAL CAMERADÉNIA CIUTAT CREATIVA entrando por la bocana del puerto el 28 de enero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de febrero de 2018.

El TOUBKAL

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de enero de 2018 a las 9:44

Hace unos días, recibía una foto de dos barcos varados en las playas turcas de Aliaga a la espera de ser desguazados. Pertenecientes ambos a la naviera marroquí International Maritime Transport Corporation, los buques de los que les hablo son el Meknes y el Toubkal.

Y aunque del primero, un buque de carga rodada, poco puedo decirles, del segundo sí que puedo contarles cosas, ya que el Toubkal, durante varios años fue un habitual del puerto malagueño.  Construido  en 1990 en los astilleros daneses Orskow, este portacontenedores de 133 metros y 8.908 toneladas de registro bruto que comenzó a navegar con el nombre Flemming SIF, después de tres bautismos más, en 2009 era acristianado como Toubkal, luciendo desde entonces bandera de Marruecos y matrícula de Casablanca.

Realizando rutas por el Mediterráneo, este buque, que lucía en su casco el mismo color azul que los portacontenedores de Maersk Line y que como curiosidad mostraba a popa su nombre y puerto de registro en árabe, llegaba por primera vez aguas malacitanas en octubre de 2004.

Asignado a una línea que por entonces enlazaba los puertos de Casablanca y Málaga, el Toubkal, que podía transportar un total de 976 TEUS, cubrió este itinerario hasta noviembre de 2006, fecha en la  que dejó de amarrar regularmente en el muelle nueve. Finalizadas aquellas navegaciones, y tras cumplimentar hasta septiembre de 2012 algunas escalas intermitentes, este portacontenedores que en 2005, sin contar a los buques de pasaje y carga rodada que cubren la línea con Melilla, ostentó el record de ser el mercante que más atraques realizó en Málaga,  espera ahora para ser desguazado. Un modesto barco que ya forma parte de la historia del puerto.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA TOUBKAL en uno de sus atraques en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de enero de 2018

Cortesía y descortesía

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de enero de 2018 a las 10:45

Cuando cualquier tipo de barco llega a un puerto español, en su mástil se iza la denominada bandera de cortesía. Sin existir un reglamento que los obligue, la tradición y las buenas maneras, llevan a que estos buques muestren durante su estancia el pabellón del país en el que se encuentran atracados.

Hace unos días, abriendo la nómina de barcos de guerra que visitan Málaga en 2018, el destructor de la marina real inglesa Duncan amarraba en el muelle de Levante. Con el añadido de entrar en la historia portuaria malacitana por ser el primer buque militar que carga combustible desde un barco, este destructor, que llegaba antes de tomar el mando de una agrupación de la OTAN, amanecía al día siguiente de su atraque sin lucir la bandera española. Informados sobre el pabellón de cortesía por la Comandancia Naval de Málaga, el Duncan, cuatro jornadas después de su llegada, dejaba las aguas malacitanas sin haber querido izar esta bandera.

Un día después de esta salida, el buque cisterna norteamericano Leroy Grumman amarraba en el muelle de Levante. Integrado en la Military Sealift Command, una organización que  abastece a barcos de la marina de guerra de los Estados Unidos y a aliados, el Leroy Grumman quedaba atracado sin lucir el pabellón de cortesía. Informado horas después de su llegada de esta tradición por un responsable de la Comandancia, el buque al instante izó la bandera. Un pabellón que no tenían oficialmente a bordo y que tuvo que ser rescatado del camarote del primer oficial; un marino de ascendencia española que tras la autorización del capitán cedió su bandera. Dos actuaciones diferentes que explican a la perfección lo que significan las palabras cortesía y descortesía.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque norteamericano LEROY GRUMMAN con la bandera española de cortesía.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 23 de enero de 2018

Estadísticas

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de enero de 2018 a las 10:06

Siempre se ha dicho, que las estadísticas son análisis matemáticos que pueden ofrecer datos positivos o negativos en función de cómo estén plateados. En base a esta aseveración, hoy les contaré una curiosidad ocurrida hace unos días en el puerto.

Cumpliendo con la tradición de convocar una rueda de prensa con desayuno en los últimos días del año, la Autoridad Portuaria reunía a los medios de comunicación el 26 de diciembre para presentar el cierre del tráfico de cruceros. Tras exponer una primera cifra: 510.682 pasajeros, el presidente de la Autoridad Portuaria refería los 299 atraques de 2017, un número que suponía un incremento del 18,2% con respecto a 2016.

Después de exponer muy diversos datos (sobre este tipo de barcos las estadísticas posibles son infinitas), y teniendo como principal objetivo para 2018 la consolidación de los buenos resultados obtenidos, el presidente del puerto habló de superar las 300 escalas crucerísticas; una muy significativa cifra que sólo se ha alcanzado en tres ocasiones.

Y aunque los números expuestos fueron totalmente rigurosos, el principal responsable del puerto, mucho antes de haber dicho esto, podría haber asegurado que en 2017 habían venido a Málaga 300 barcos de turistas; una circunstancia que sí ocurrió como ahora les cuento.

El 26 de septiembre, el buque de crucero Costa Favolosa llegaba a la bahía malacitana para desembarcar a un enfermo. Sin entrar en el puerto, este barco, siendo igualmente riguroso, sí que vino a Málaga, y como tal, muy bien podría haberse incluido en la nómina de los buques turísticos llegados en 2017. Un hecho que, sin faltar a la verdad, hubiera redondeado a 300 la estadística crucerística del pasado año.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA‘Costa Favolosa’ el buque de crucero que llegó a Málaga el 26 de septiembre de 2017 y no atracó.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de enero de 2018.

La incógnita del año

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de enero de 2018 a las 9:59

A falta de que la Autoridad Portuaria presente pormenorizadamente los datos oficiales de todos tráficos que se han movilizado en 2017 (sólo se han expuesto las cifras referidas a los buques de cruceros y turistas), el nuevo año se presenta lleno de incógnitas. Y aunque las previsiones apuntan a que todo marchará como en los últimos 365 días, la caprichosa y cambiante lógica portuaria no asegura que 2018 finalice con las buenas cifras con la que se marchó el pasado año.

Con unas expectativas crucerísticas al alza en las que el principal desafío pasa por superar las 300 escalas, algo que sólo ha ocurrido en tres ocasiones en la historia portuaria malagueña, los graneles, especialmente los agroalimentarios, apuntan a unos incrementos que mantendrán una intensa actividad en los muelles. Frente a estos dos mascarones de proa que aglutinan los mejores resultados de 2017 y sin olvidar las reparaciones, los tráficos de graneles minerales, las descargas de coches o el repostaje de barcos,  la gran incógnita para estos próximos 365 días tiene un nombre propio. Y aunque el movimiento de contenedores, desde hace unos  años en la cuerda floja, podría ser muy bien el poseedor este nombre, el protagonista de esta interrogante es Baleària, la compañía que en diciembre de 2016 llegó para cubrir una nueva la línea regular con Melilla.

Cargada de muy buenas intenciones y sin haber hecho mella a Trasmediterránea que cerraba 2017 con unas cifras al alza, Baleària, tras un año repleto de contratiempos se reincorporaba este pasado domingo a la ruta melillense después de haber permanecido inactiva durante 27  días. Un significativo ejemplo que posiciona a esta compañía como la gran incógnita de 2018.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFerry de Baleària atracado en Málaga  este domingo  tras 27 días sin servicio.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de enero de 2018.

Dos viajes redondos

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de diciembre de 2017 a las 10:08

Habitualmente, las últimas semanas de diciembre no destacan demasiado en lo que al tráfico portuario se refiere. Reducido considerablemente el número de  atraques, los buques que navegan en línea regular son los que, de una forma ininterrumpida, cumplen con sus viajes sin tener en cuenta las fechas en las que nos encontramos.

Al respecto de estos barcos, hoy les contaré un hecho histórico protagonizado el ferry Fortuny, el  melillero titular que desde abril de 2015 cubre a diario la ruta del mar de Alborán. Construido por encargo de Trasmediterránea en los astilleros gaditanos del Grupo Izar entre  1999 y 2001, este superferrie de 26.916 toneladas de registro bruto y 172 metros de eslora que puede embarcar a un total de 1.200 pasajeros disponiendo además de 1.500 metros lineales de garaje para vehículos y carga rodada, protagonizó el pasado día 21 de diciembre dos viajes redondos a Melilla en un mismo día; una circunstancia que nunca se había dado en los cien años de historia de esta ruta.

Y aunque hace muchas décadas hubo dos ferries que realizaban conjuntamente estas navegaciones (uno salía de Málaga y otro de Melilla y ambos se cruzaban en el camino), y  dejando a un lado a los buques de alta velocidad que en los refuerzos veraniegos de 2002 y 2003 efectuaban varios viajes diarios, jamás hasta la fecha un ferry al uso había cumplimentado una navegación doble como la que les estoy narrando.  Tras llegar de Melilla el pasado día 21 a las 06:00, el Fortuny salía dos horas más tarde para regresar a aguas malacitanas a las 22:30 y partir nuevamente a las 00:30 del día 22. Todo un acontecimiento histórico ocurrido en diciembre que además se volverá a repetir en esta semana.

Fortuny 16-II-171FORTUNY que realizó la pasada semana cuatro viajes a Melilla en un día.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de diciembre de 2017.

Una tradición perdida

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de diciembre de 2017 a las 11:16

Hoy, dejaré a un lado las historias de barcos para hablarles de una tradición que se ha perdido en el puerto de Málaga. Sin haber podido encontrar la fecha exacta en que se inició (con toda seguridad habría que remontarse varias décadas atrás), en el patio del edificio de la Autoridad Portuaria se instalaba un coqueto nacimiento cargado de simbología marítima. Sobre una barca, aunque lo más correcto sería denominarla buceta, se montaba un misterio navideño que  se acompañaba de un curioso aro salvavidas de color blanco; un elemento que siempre me llamó poderosamente la atención y sobre el que se podía leer la inscripción Puerto de Málaga. Esta tradicional decoración que se solía acompañar de  vistosas guirnaldas rojas en paredes y columnas, servía de escenario para acoger la recepción que se ofrecía a todos los trabajadores del puerto; un evento desaparecido al que habría que añadir la también extinta fiesta de reyes en la que los hijos de los empleados portuarios recibían obsequios de los magos de Oriente.

Aquel singular nacimiento que pude fotografiar por última vez en la Navidad de año 2007, nunca más se ha instalado, y las figuras que representan el misterio junto a los adornos marineros que las acompañaban, incluido aquel aro salvavidas, reposan embalados en alguno de los almacenes del puerto.

Y aunque en las fechas que vivimos gran parte de la parafernalia navideña tiene muy poco que ver con los hechos religiosos que se celebran entre finales de diciembre y principios de enero, reconocerán conmigo, que, con independencia de  todas y cada una de las creencias y convicciones, existen determinadas tradiciones, con más o menos años de antigüedad, que no deberían perderse.

OLYMPUS DIGITAL CAMERANacimiento de la Autoridad Portuaria del año 2007.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de diciembre de 2017.

Advertencias

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de diciembre de 2017 a las 9:46

Desde siempre, el acceso a los barcos ha estado muy controlado. Con el recuerdo de aquellos agentes de la autoridad que, posicionados a pie de muelle en las escalas de los buques verificaban los embarques, la seguridad para subir a un barco ha ido evolucionando con el paso de los años.

Mantenida la figura del marinero que supervisa las entradas, los rótulos que informan de la prohibición de embarcar constituyen una primera advertencia sobre esta restricción. Y aunque lo más habitual, especialmente en los mercantes, es una cadena que situada en la escala impide el acceso al que no es tripulante, en los últimos años, los barcos se han llenado de avisos que, además de servir para controlar el acceso, informan sobre las reglas de seguridad que deben seguirse a bordo.

Hace unos días, llegaba al puerto el buque tanque de bandera liberiana Stolt Basuto.  Atracado en el muelle seis, este barco amarraba para cargar aceite con destino a los Estados Unidos; una ruta habitual que se viene repitiendo desde hace algunos años.

Mostrando en grandes letras rojas bajo su puente de mando la frase No Smoking, un lema que repiten todos los buques que transportan mercancías peligrosas, el Stolt Basuto reseñaba en un curioso cartel las condiciones de seguridad que deben seguirse a bordo.  Sobre una estructura en su cubierta principal, este barco, además de recordar la imposibilidad de fumar,  advertía la no admisión de visitantes y la prohibición de usar teléfonos móviles; unos recordatorios que se completaban avisando de la necesidad de una identificación para embarcar. Una completa lista de requisitos muy diferente a  la que muchos buques colocan en sobre su escala para impedir el acceso a bordo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACartel de advertencia en la cubierta del buque STOLT BASUTO.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de diciembre de 2017.

Intriga por resolver

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de diciembre de 2017 a las 9:50

Corría  el año 2007, cuando en esta misma columna les contaba la historia de dos buques de cruceros que llevaban a su popa un par mástiles para banderas.  Aquellos barcos, el European Vision y European Star, bajo la contraseña de la ya desaparecida Festival Cruceros, navegaban enarbolando además de la insignia de su país de registro el pabellón de la Unión Europea; un hecho nada ortodoxo que hacía referencia a sus nombres y a una muy estudiada campaña publicitaria.

Cuando Festival Cruceros quebró y sus barcos fueron vendidos, estos buques pasaron a MSC Cruceros, siendo rebautizados como  MSC Armonia y MSC Sinfonia, manteniendo en sus respectivas popas aquellos dos singulares mástiles para banderas.

Hace unos días, en el muelle número dos, fotografié al buque Braemar en su tercera escala malagueña de 2017. Con sorpresa descubrí, que el barco de Fred Olsen Cruise Lines también lucía en su popa dos mástiles.

Intrigado  por tal hecho, comencé a indagar las posibles causas por las que este buque construido en los astilleros valencianos de la Unión Naval de Levante en 1993 lleva dos  soportes para banderas. Tras verificar que con sus cuatro anteriores nombres no había lucido esta peculiaridad, pude descubrir que los mástiles en cuestión habían sido añadidos cuando el barco fue adquirido por Fred Olsen en el año 2001. Sin noticias de que el buque haya navegado en algún momento enarbolando la bandera de su  país de registro junto con la  insignia europea como en el caso de los  ex Festival ahora MSC, la intriga de los dos mástiles de popa del Braemar sigue sin resolver. Una muy peculiar circunstancia que seguiré investigando y de la que ya les daré noticias cuando consiga saber algo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABRAEMAR muestra junto al Palmeral de las Sorpresas sus mástiles a popa.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de diciembre de 2017.

Dr. Jekyll y Mr. Hyde

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de noviembre de 2017 a las 9:27

Cuando los diseñadores de este yate finalizaron los trabajos previos a su construcción, definieron a este motovelero como la reencarnación náutica del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Les estoy hablando del My Song, uno de los más modernos y tecnológicos barcos de recreo privado de su clase que existe en la actualidad.

Atracado en el muelle dos con una pequeña avería, este coloso es propiedad del empresario italiano del mundo de la moda Pier Luigi Loro Piana. Construido en los astilleros finlandeses Baltic Yatchs en 2016, el My Song, cuarto yate que ha tenido este armador con el mismo nombre, participa de unas características técnicas que lo hacen único y que ya le han hecho acreedor de un premio internacional.

Fabricado en su totalidad con fibra de carbono, este motovelero de 39’6 metros de eslora y 105 toneladas de desplazamiento (de estas 36 forman parte del lastre situado en su quilla y orza), monta tres velas con una superficie total de 2.210 metros cuadrados; un trapo que supera  a muchos de los veleros clásicos que habitualmente visitan las aguas malacitanas.

Con interiores propios de un gran yate, unas de sus más significativas innovaciones, dejando a un lado su revolucionario sistema de propulsión retráctil, se centra en que sus techos, paredes y suelos están fabricados en su totalidad con lino compactado, un textil nada habitual en este tipo de construcciones.

Y aunque se podrían decir muchas otras cosas de este super yate, vuelvo al apodo literario que sus diseñadores le dieron. Un velero, el Dr. Jekyll, que puede navegar a unos rápidos 16`5 nudos antes de convertirse en Mr. Hyde y surcar la mar a 55,6 kilómetros  por hora, una velocidad propia de un velero de alta competición.

OLYMPUS DIGITAL CAMERASuper velero MY SONG atracado en el muelle dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de noviembre de 2017.

Málaga-Tánger

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de noviembre de 2017 a las 9:48

En lo que llevamos de año, la Autoridad Portuaria ya ha anunciado en dos ocasiones el proyecto de una línea regular que enlazaría el puerto malagueño con el de Tánger. Si especificar si se trataría de una ruta fundamentalmente turística realizada por un buque de crucero o un itinerario con pasaje y carga que correría a cargo de un ferry (en este caso se podría hablar de un cruise-ferry), la idea, muy interesante por otra parte, me hace recordar las dos historias de los buques que en el pasado enlazaron las aguas malagueñas con la tangerinas.

El diciembre de 1964, Trasmediterránea apostaba por esta ruta posicionando en ella al transbordador Victoria, un buque que además de pasajeros y carga rodada podía embarcar vagones de ferrocarril. Incluso con aquella novedad, la primera línea regular malagueña con Tánger, que atendió más, todo sea dicho, a fines políticos que a los puramente marítimos, en muy poco tiempo se fue diluyendo, quedando totalmente desaparecida antes de que finalizara la década de los años sesenta.

Y aunque los resultados de la línea de Trasmediterránea no fueron buenos, en julio de 1966, la compañía Hispano-Marroquí Limadet Ferry posicionaba en la ruta al Ibn Batouta; un buque que fue construido ex profeso para cumplimentar el recorrido marítimo entre Málaga y Tánger.

Con una gran aceptación, aquel barco pintado de amarillo que fue apodado por su puntualidad como “el reloj del Estrecho”, navegó en esta línea hasta septiembre de 1980, momento en el que las comunicaciones marítimas entre Málaga y Tánger dejaron de existir.

Ahora, muchos años después de aquellas dos experiencia, la Autoridad Portuaria vuelve a interesarse por esta  interesante e histórica ruta.

Ibn BatoutaIBN BATOUTA, el último ferry que cubrió la línea regular Málaga-Tánger.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de noviembre de 2017.

Una rareza

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de noviembre de 2017 a las 9:26

Desde hace algo más de una semana, los cazadores de barcos de guerra, un grupo malagueño de aficionados a este tipo de buques que se dedican a fotografiarlos, andan como locos por captar la  imagen de un catamarán atracado en el muelle de Levante. Este preciado trofeo nunca visto hasta la fecha en las aguas malacitanas, no es otro que el USNS Trenton, un transporte adscrito a la Military Sealift Command, una flota auxiliar norteamericana encargada de suministrar cualquier tipo de material a las tropas que este país mantiene desplegadas por todo el mundo, ya sea en tiempo de paz o de guerra.

Con la particularidad de ser un catamarán de alta velocidad, el primero de estas características que atraca en los muelles malagueños, les diré que el Trenton, que llegó procedente de Rota el pasado martes 7 de noviembre, pertenece a una serie de doce unidades denominadas Expeditionary Fast Transports; unos bicascos multifuncionales que movilizan tropas o suministros a lugares donde otros buques de transporte al uso no pueden llegar.

Construido en los astilleros norteamericanos Austral entre los años 2014 y 2015, el Trenton,  de 103 metros de eslora y 2.460 toneladas de desplazamiento (quinto de su clase), en diciembre del pasado año fue asignado para operar lejos de las aguas de los Estados Unidos  cumpliendo diferentes misiones de asistencia; un hecho que lo ha traído en escala técnica y de descanso  al puerto de Málaga.

Una oportunidad única para ver toda una rareza; un catamarán que nos recuerda a los grandes rápidos que ya conocemos de Trasmediterránea. Una unidad entre lo civil y lo militar que de seguir posicionada en el Mediterráneo veremos en aguas malagueñas en más de una ocasión.

IMG_3326USNS TRENTON atracado en el muelle de Levante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 14 de noviembre de 2017.

Segundo primer atraque

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de noviembre de 2017 a las 9:22

Hoy les contaré la curiosa circunstancia de un buque de crucero que ha llegado por primera vez a Málaga en dos ocasiones. El barco en cuestión es el Veendam de la compañía Holland America Line, una de las navieras más antiguas dedicadas a la industria crucerística.

Fundada el 8 de febrero de 1871, Holland America Line, como ya les he mencionado en alguna que otra ocasión, tiene la tradición de mantener los nombres de sus barcos con el paso de los años. Así pues, el Veendam del que hoy les hablaré es el cuatro de su saga; una línea histórica que comenzó en 1889 con el primer buque así bautizado. Tras seguir con dos barcos más que iniciaron  sus respectivas carreras en los años 1922 y 1972, en la actualidad,  Holland America Line mantiene desde 1996 al cuarto Veendam, un veterano al que le cabe el honor de ser uno de los pocos buques de crucero (ha habido otros),  que ha ejecutado dos primeras escalas en los muelles malagueños.

Construido entre los  años 1994 y 1996 en los astilleros italianos Fincantieri, el protagonista de esta historia llegaba por primera vez a Málaga el 2 de mayo de 1996, quedando amarrado a las 06:45 en el pantalán de Levante. Procedente del astillero y aún con trabajadores a bordo, y por supuesto, sin pasajeros, el Veendam salía con destino a Port Everglades a las 16:40 horas, cumplimentando el primer atraque que este buque realizaba desde su entrega a la compañía Holland America Line.

Muchos años después, en concreto 21, el pasado 3 de noviembre, el Veendam regresaba a Málaga realizando un viaje trasatlántico de ida y vuelta de 48 noches. Con 1.214 pasajeros  a bordo, el barco era agasajado por realizar su segundo primer atraque, curioso ¿no les parece?

Veendam primera vez con pasajeros 3-XI-1710Buque de crucero VEENDAM en su segundo primer atraque en el puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 7 de noviembre de 2017.

Verde y blanca

Juan Carlos Cilveti Puche | 31 de octubre de 2017 a las 9:27

La estancia en el puerto este pasado fin de semana del buque de la Armada española Juan Carlos I, ha dejado unas muy interesantes imágenes que miles de malagueños han podido captar con sus cámaras fotográficas.

Y aunque los detalles son muchos, hoy les contaré uno que me llamó poderosamente la atención y que aún no he podido resolver.

En la mañana del sábado 28 de octubre, el Juan Carlos I amaneció engalanado para afrontar a su bordo una jura de bandera; un acto histórico que nunca se había visto en las aguas del puerto. En su banda de estribor, este buque de apoyo estratégico mostraba la guirnalda de banderas con la que los barcos de guerra se adornan en los días de fiesta. Usando las flámulas del código internacional de señales marítimas además de algunas otras, los 231 metros del más significativo buque de la Armada mostraron una curiosa ortodoxia decorativa que, sin ser norma en las marinas de guerra de muchas naciones, se emplea de forma habitual.

Agrupadas por colores, las banderas que combinan el blanco y el rojo se reunían a proa. En el centro del barco, destacaban las azules y blancas, mientras que a popa, se colgaban el resto de enseñas con otras tonalidades.

Teniendo en cuenta que el código internacional de señales marítimas sólo usa los colores amarillo, azul, blanco, negro y rojo, en la línea de banderas que flameaban a popa, además de otras que no se correspondían con este, me llamó poderosamente la atención un gallardete de color verde y blanco que destacaba en la cuidada homogeneidad cromática de este adorno aéreo.

Una curiosa bandera triangular que no he podido descifrar y que estará en muchas de las fotos que los malagueños le han hecho a este buque.

Juan Carlos I L-61 28-X-176JUAN CARLOS I engalanado con la guirnalda de banderas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 31 de octubre de 2017.