El BBC NORFOLK

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de junio de 2018 a las 10:03

El martes 15 de mayo de este año, comenzaba la aventura malagueña del barco del que hoy les hablaré. En ruta desde el puerto israelí de Ashdod al panameño de Balboa, el buque de carga general BBC Norfolk sufría una importante avería en su máquina. Sin gobierno, este barco propiedad de la compañía alemana Briese Schiffart  abanderado en Antigua y Barbuda que transportaba carga general, pedía auxilio. Acudiendo a su llamada el remolcador de altura singapurense Pacific Dolphin, rescatador y rescatado ponían rumbo a Málaga; una navegación que se prolongaba durante cuatro días.

Llegados a la bahía malacitana, a las ocho de la tarde del 15 de mayo, este mercante de 132 metros de eslora y 6.351 toneladas de registro bruto, ayudado por los remolcadores Vehintiocho y Vehintinueve entraba al puerto quedando atracado en el muelle número cuatro. Asistido por personal del astillero Mario López y por técnicos de la casa Rolls-Royce, marca a la que pertenece el sistema de propulsión de este barco, al día siguiente, se comenzaba a valorar el alcance de la avería.

Certificada la importancia de los daños y teniendo en cuenta que el buque iba cargado, la compañía propietaria del BBC Norfolk decidía traer otro barco para que se hiciera cargo de la mercancía del buque averiado; una operativa que se realizaría en el muelle número nueve.

Tras quedar posicionado el BBC Norfolk en la terminal de contenedores el 29 de mayo, el  martes 5 de junio llegaba al puerto malagueño el BBC Ursa para cumplimentar el traspaso de la carga. Ubicados ambos barcos en el muelle nueve, los 1.578 metros cúbicos de carga general que transportaba el buque averiado eran transvasados a su hermano de contraseña; una circunstancia no demasiado frecuente de ver en nuestras aguas.

Liberado de su carga y aún en fase de reparación, el BBC Norfolk era atracado en el muelle de levante en la jornada del viernes 8 de junio; un lugar en el que desde entonces permanece amarrado.

Una interesante historia portuaria que otro día les ampliaré cuando le hable de las bicicletas y la mesa de ping-pong que  la tripulación del  averiado BBC Norfolk tiene en el muelle de levante.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque BBC NORFOLK averiado en el muelle de levante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de junio de 2018.

Rescates y salvamentos

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de junio de 2018 a las 10:00

El viernes 16 de febrero de este año, el buque de carga rodada Festivo realizaba un dramático salvamento en las aguas del mar de Alborán. Cubriendo el triángulo de navegación entre Málaga, Ceuta y Melilla, este buque de Marítima Peregar, desde hace años vive en primera persona el drama de las pateras; un hecho que le ha permitido rescatar de la muerte a muchas personas.

Navegando desde Melilla, a 17 millas al suroeste de la isla de Alborán, el segundo oficial del barco avistaba una lancha neumática de seis metros deshinchada donde iban embarcadas 36 personas. Tras dar aviso a las estaciones costeras de salvamento, el buque se acercó e inició las maniobras para el rescate. Lanzado un cabo desde el barco, el frágil esquife comenzó a hundirse, y el pánico se apoderó de los 27 hombres, 7 mujeres y dos niños que pedían auxilio desde la mar.  Manteniendo la calma, el capitán del Festivo, un marino acostumbrado a estas acciones y con las ideas muy claras, ordenó que se echara al agua uno de los botes del barco, una maniobra que salvó la vida de los náufragos.

Aquel rescate, del que existe un vídeo que muchos deberían ver, me sirve para hablarles la Salvamar Alnitak, la embarcación de Salvamento Marítimo posicionada en el puerto de Málaga. Con dos tripulaciones de cuatro marinos y una total disponibilidad que les obliga a vivir a menos de 20 minutos de su puesto de trabajo, esta lancha de 21 metros que alcanza una velocidad  máxima de 28 nudos (51.8 kilómetros por hora), realizó en 2017 un total de 116 salidas entre las que destacan 24 rescates de pateras en las que viajaban 1.212 personas.

Ante esto, y sin olvidar a los miembros de la Cruz Roja y a los policías que atienden a los migrantes que llegan a los puertos andaluces, no me gustaría terminar sin mencionar la televisada y politizada aventura del Aquaruis, el Dattilo y el Orione; un dramático rescate que quizás haya eclipsado otros muchos salvamentos que desgraciadamente ya forman parte de nuestro día a día. Por cierto, uno de los protagonistas de esta aventura, en concreto el buque la Guardia Costera italiana  Luigi Dattilo visitó en puerto de Málaga en  mayo de 2017.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque de la Guardia Costera italiana L. DATTILO en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de junio de 2018.

El MALMNES

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de junio de 2018 a las 9:19

El miércoles 10 de marzo de 2013, un día después de que llegase procedente de Ceuta, fotografié por primera vez al buque Malmnes. En la que si no estoy equivocado fue su primera escala malagueña, este barco de carga general atracaba en el muelle número seis para embarcar cemento con destino a Orán.

Y aunque no estaba clasificado oficialmente como un cement carrier (un buque especialmente construido para transportar este material), el  Malmnes, gracias a la peculiaridad de disponer de un brazo de descarga automática para graneles, vivió una prolongada biografía malacitana vinculado directamente al cemento.

Construido en 1993 en los astilleros holandeses Ferus Smit por encargo de la compañía Jebsens Thun Beltships, este barco iniciaba su vida de mar bajo bandera noruega luciendo el nombre Malmnes. Formando parte de un grupo de cuatro buques similares adscritos a la misma empresa, en 1999, nuestro protagonista de hoy pasaba a manos de naviera de origen sueco Erik Thun, una escisión de la compañía que originariamente había contratado su construcción.

Tras navegar principalmente por puertos del norte de Europa, en junio de 2012, el Malmnes abandonaba su registro noruego para lucir bandera portuguesa y matrícula de Madeira, iniciando desde entonces una carrera que lo vincularía muy estrechamente al puerto malagueño en el que operaría bajo la gestión de dos casas consignatarias diferentes.

Con 5.883 toneladas de registro bruto y 126 metros de eslora, este bulk carrier transportó cemento desde Málaga a diferentes puertos de Argelia y Gambia, realizando su última escala en el muelle número seis el 23 de marzo del presente año. Tras aquel atraque y después de pasar por Lisboa y por el puerto argelino de Tenes, el  14 de mayo el Malmnes llegaba a las playas turcas de Aliaga para ser desguazado.

Un interesante barco al que ya no veremos más y que curiosamente ha sido sustituido por uno similar; uno de aquellos cuatro buques con brazo de descarga automática para graneles que entre los años 1991 y 1993 construyó la compañía Jebsens Thun Beltships, la propietaria original del ya desaparecido Malmnes.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMALMNES cargando cemento en el muelle número seis.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de junio de 2018.

Una nueva aventura

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de junio de 2018 a las 8:27

En diciembre de 2016, en una rueda de prensa ofrecida en el puerto en la que se resumían los tráficos crucerísticos del año y se adelantaban las previsiones para 2017, el presidente de la Autoridad Portuaria reseñó la incorporación de una naviera que durante seis meses se posicionaría en Málaga. Con un cierto secretismo al respecto de los detalles, la nota de prensa posterior al  encuentro reflejaba que la compañía Pleasure Yachts  traería entre mayo y octubre a un lujoso buque con capacidad para 60 pasajeros; toda una temporada crucerística en la que se realizarían un total de doce escalas.

Tras aquella previsión, el 3 de junio de 2017, el  motovelero de dos mástiles Pan Orama II atracaba en el muelle número dos bajo la contraseña de Variety Cruises, la compañía que inicialmente había sido anunciada como Pleasure Yachts.  Este buque de 50 metros de eslora llegaba para iniciar una serie de itinerarios de ocho días denominados Glorias de España y Portugal; unos viajes que con salida en Málaga debían tocar Motril, Puerto Banús, Gibraltar, Cádiz, Portimao y Lisboa. Con este programa de ida y vuelta  y teniendo a Motril como un puerto de escala no fija, el Pan Orama II inició su campaña crucerística malacitana.

Dos días después de su primera salida, en concreto el 5 de junio, el Pan Orama II llegaba de arribada al puerto. Tras no poder fondear en Marbella, este velero se refugiaba en aguas malagueñas para horas después continuar su ruta a Lisboa. Superado aquel incidente y  con el añadido de realizar varias pernoctas no programadas en Málaga y anular uno de sus viajes en agosto, el  23 de septiembre el Pan Orama II finalizaba su ajetreada campaña malagueña; una temporada que se saldaba con un total de 11 atraques.

Tras aquellas singladuras, hace unos días, Variety Cruises posicionaba en el  puerto a su buque Harmony G, un yacht-cruise de 54 metros que hasta octubre tiene previsto realizar la misma ruta que efectuó el Pan Orama II en 2017. Una nueva aventura para una naviera que oferta viajes en barcos nada parecidos a los buques de crucero que habitualmente visitan el puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAHARMONY G en su primer atraque en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de junio de 2018.

Atracados juntos

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de mayo de 2018 a las 8:18

Esta pasada semana, el puerto recibía la visita dos veleros muy similares. En concreto, les hablo del Mutin y el Arosa, unas embarcaciones adscritas respectivamente a la marina de guerra francesa y la Armada española destinadas al adiestramiento de marinos. Con muchas similitudes aunque también con algunas diferencias, empezaré contándoles que ambos barcos, atendiendo a la más absoluta ortodoxia que hace referencia a su aparejo, son queches; un tipo de velero con unas características muy determinadas.  Montando siempre dos mástiles y con la particularidad de que su timón está por delante del palo de mesana, el situado más a popa, los queches comenzaron a navegar a finales de siglo XVII operando como pesqueros y barcos de carga en rutas de cabotaje. Tras desaparecer una vela cuadra que iba posicionada en su palo mayor, las velas triangulares y trapezoidales se convirtieron en las habituales de estos buques; una opción que dio más velocidad a unas embarcaciones que muy pocas ocasiones superaban los 30 metros de eslora.

Mantenido este aparejo, el norte de Europa se convirtió en el principal campo de acción de estos veleros; unos barcos que debido a sus muy especiales características fueron usados principalmente para la pesca de altura. A finales del siglo XIX,  los queches se convirtieron en una opción muy demandada a la hora de construir yates, un hecho que marcó, en las primeras décadas del siglo XX,  la desaparición de estos barcos para usos comerciales.

Con estos antecedentes y volviendo a los dos barcos que visitaron el puerto hace unos días, les diré que el Mutin, el primero que llegó, es el barco en activo más antiguo de la marina de guerra francesa. Construido en 1926 siguiendo los cánones de los veleros de la flota atunera gala de la época, este queche, desde su construcción siempre ha operado como buque escuela, una circunstancia muy diferente al del Arosa, un velero de manufactura británica que navegó como yate privado desde 1931 a 1981, fecha en el que la Armada española se hizo cargo de él. Unos barcos muy similares que durante unos días atracaron juntos en el muelle número dos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMUTIN y AROSA atracados juntos en el muelle número dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 29 de mayo de 2018.

Cara y cruz de dos navieras de gran lujo

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de mayo de 2018 a las 8:46

Seabourn Cruise Line duplicará sus escalas respecto a 2017 mientras que Silversea Cruises reducirá su presencia este año con sólo cuatro atraques.

A falta de algo más de una semana para que finalice mayo, y con este mes termine el primer tramo de la temporada alta de escalas de barcos turísticos, de los 106 atraques realizados hasta la fecha y con la previsión anual presentada por la Autoridad Portuaria, se dibuja un significativo hecho protagonizado por dos de las más importantes navieras que operan en el panorama crucerístico internacional.

Formando parte del más selecto y premiado grupo de compañías desde sus respectivas fundaciones en 1987 y 1994, Seabourn Cruise Line y Silversea Cruises vivirán en el presente año en aguas malacitanas la cara y la cruz del éxito.

Y aunque ambas empresas desde que iniciaron sus actividades crucerísticas han apostado muy seriamente por Málaga trayendo a todos los barcos que componen sus respectivas flotas (algunos de estos ya navegan bajo las contraseñas de otras navieras), este año, una de ellas reducirá muy considerablemente su presencia en los muelles malagueños.

Galardonada permanentemente con premios anuales que significan al barco más lujoso, los itinerarios más selectos o la naviera que mejor acomoda a personas que viajan solas o en pareja (la nómina de distinciones en la industria crucerística es interminable), Silversea Cruises rebajará notablemente el número de sus escalas en el presente ejercicio. Con 10 atraques realizados en 2017 por cinco barcos diferentes, la totalidad de su flota salvo los tres buques que realizan expediciones que nunca han tocado el puerto, esta naviera sólo ejecutará en Málaga durante 2018 cuatro atraques cumplimentados por cuatro barcos diferentes.

Frente a esta circunstancia, Seabourn Cruise Line, otra de las compañías que desde su creación no se ha bajado de los primeros puestos en las listas de las empresas crucerísticas más selectas manteniendo una permanente fidelidad con Málaga, en el presente ejercicio duplicará sus escalas con respecto a 2017.  Ante los cuatro atraques realizados el pasado año con dos barcos diferentes, esta naviera que el domingo trajo por primera vez al puerto a su nuevo buque Seabourn Ovation ejecutará ocho visitas cumplimentadas por cuatros de sus barcos; un significativo incremento que la convierte en la compañía de las clasificadas de gran  lujo con mayor presencia en las instalaciones crucerísticas malacitanas en 2018.

IMG_5375Nuevo buque de Seabourn Cruise Line, la naviera de gran lujo que más visitará el puerto en 2018.

Sagas portuarias

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de mayo de 2018 a las 8:36

Permítanme que hoy comience la columna felicitando a Antonio Garrido, patrón de uno de los remolcadores que opera en el puerto, y a su esposa Esther, que fueron padres hace unos días. La venturosa llegada al mundo de este niño al que bautizarán con el nombre de Rodrigo, me sirve de excusa para contarles algunas curiosidades sobre las sagas portuarias.

Y aunque suele ser bastante frecuente, quizás ahora algo menos, que los hijos sigan las sendas  profesionales de sus padres, en los puertos, históricamente los trabajos se han ido perpetuando en las familias; una circunstancia que ha posibilitado generación tras generación la creación de clanes, aunque tal vez, para que esta palabra no moleste a nadie, mejor sería decir sagas portuarias.

Centrándonos en el puerto malacitano, les diré que tanto a pie de muelle como en cualquiera de las múltiples oficinas en las que día a día se trabaja en asuntos marítimos, podemos encontrar muchos claros ejemplos de lo que hoy les estoy contando.

Sin necesidad de dar nombre concretos salvo el de Rodrigo, nuestro protagonista de hoy, les diré que uno de los colectivos portuarios más arraigados al asunto parental es el de la estiba. Y si bien hoy día la competencia laboral para cargar y descargar barcos pasa por una serie cualificaciones profesionales, aún existen trabajadores que, años atrás, vivieron la circunstancia familiar de heredar un puesto en las collas portuarias malagueñas.

Con el recuerdo de algunos de estos apellidos estibadores, otro sector muy vinculado a la familia ha sido, y sigue siéndolo en la actualidad, el de las casas consignatarias; unas empresas en las que la representación de los barcos que llegan al puerto ha pasado por las manos de abuelos, padres y nietos.

Y aunque existen otros muchos ejemplos, el nacimiento de Rodrigo me lleva a comentarles la vinculación familiar que existe en los remolcadores que operan en las aguas de Málaga. Varias generaciones de marinos acumulan la historia de estos barcos; unos buques en los que tal vez un día nuestro protagonista de hoy navegue de patrón como lo hace en la actualidad su padre.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARemolcadores que patronea Antonio Garrido, el padre de Rodrigo.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de mayo de 2018.

Nuevas golondrinas

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de mayo de 2018 a las 8:54

Si nos remontamos a mediados del siglo XIX, encontraremos que una de las diversiones malagueñas que se podían disfrutar, eran los paseos en barca por las dársenas del muelle. Sorteando a embarcaciones menores que asistían a los buques que permanecían fondeados, aquellos bucólicos paseos desaparecieron cuando un abordaje se llevó la vida de un barquero que estaba paseando a una pareja. Tras aquel incidente ocurrido ya entrado el siglo XX, estos recorridos fueron decayendo, y muy pronto, aparecieron las denominadas golondrinas. Dedicadas a navegar por las dársenas y en algunos casos salir a la bahía, estos barquitos se hicieron muy populares para familias, parejas y turistas que comenzaron a disfrutarlas.

Con el recuerdo del Ciudad de Malaga, Aldapeta y Bahia de la Concha, tres históricos barcos que trabajaron durante la segunda mitad del pasado siglo, en los años ochenta estos tradicionales paseos desaparecieron. Varias décadas después, un matrimonio muy vinculado a la mar apostó por retomar las golondrinas trayendo a Málaga al Andalucia Cat, un moderno catamarán que operó entre 2004 y 2006.

Asentada otra vez la tradición, al Andalucia Cat le siguieron La Pinta, los Pelegrines uno y dos, el Joven María Segundo, el Estrella Fugaz y el Isla de Tabarca II, unas embarcaciones que fueron consolidado estos paseos.

Ante esta circunstancia y con la necesidad de regularizar estos tráficos, en 2017 la Autoridad Portuaria sacaba a concurso la explotación de estas navegaciones; una formalidad ya se había ejecutado en el pasado.

Obtenidos los permisos, desde principios de este año tres barcos salen a navegar ofertando unas opciones de viaje muy diferentes. Intentando captar a un pasaje juvenil  con ganas de sol y baño, el catamarán a vela Mundo Marino compite con el Joven María Segundo, una embarcación que representa a una golondrina tradicional. Frente a estos dos, desde hace unas semanas la goleta de tres mástiles Anne  Bonny completa esta variada oferta; unas muy diferentes posibilidades de salir a la mar y retomar los tradicionales paseos malagueños por la mar.

IMG_5023Goleta de tres mástiles ANNE BONNY una de las nuevas golondrinas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 15 de mayo de 2018.

Biografías

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de mayo de 2018 a las 8:18

Cuando los buques de crucero empiezan a cumplir años, es bastante frecuente que se inicie un baile de nombres y propietarios. Esta circunstancia, en puertos como el de Málaga en el tráfico de barcos turísticos es muy abundante, se puede apreciar con cierta asiduidad; un hecho que en más de una ocasión ya les he reseñado en esta columna.

Hoy, atendiendo al razonamiento que les acabo de hacer, les comentaré una curiosidad al respecto de dos buques llegados con tan solo unos días de diferencia. El pasado 30 de abril, las aguas malagueñas recibían al Asuka II, un barco dedicado en exclusividad al mercado crucerístico japonés. Con el exotismo que supone ver por estos lares a un buque que habitualmente opera en mares muy alejados del Mediterráneo, le diré que este barco ya visitó las aguas malagueñas en el pasado con otro nombre. Integrado en la flota de la naviera de origen norteamericano Crystal Cruises (considerada durante muchos años la mejor compañía crucerística del mundo), el Crystal Harmony escalaba por primera vez Málaga el 23 de mayo de 1992. Tras cumplimentar ocho escalas desde aquella fecha hasta octubre de 1997; unas visitas en las que siempre atracó en el Pantalán de Levante, este barco, en 2006 pasaba a manos de la empresa japonesa Asuka Cruises que lo rebautizaba como Asuka II.

Realizado aquel traspaso, la naviera nipona cedía la gestión de su anterior barco, el Asuka, a la compañía de origen alemán Phoenix Reisen que lo renombraba como Amadea. Después de estrenarse en Málaga en mayo de 2007 y cumplimentar hasta la fecha 14 atraques, el pasado viernes el Amadea atracaba en el muelle número dos para efectuar una larga escala con pernocta incluida.

Dos barcos muy vinculados en sus biografías (ambos fueron construidos con un año de diferencia los astilleros japoneses Mitsubishi Heavy Industries), que en la misma semana pasaron por las aguas  malagueñas. Una coincidencia que dibuja a la perfección, aunque hay ejemplos mucho más complejos, lo que de curioso tienen los cambios que los buques de crucero van experimentando en sus respectivas vidas de mar.

IMG_5031AMADEA en su última escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de mayo de 2018.

Avalancha de cruceristas japoneses en el puerto

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de mayo de 2018 a las 8:23

Realizando una vuelta al mundo de 102 días ayer atracó el ‘Asuka II’, el mayor buque dedicado al mercado crucerístico nipón.

Finalizado abril con un total de 51 escalas crucerísticas realizadas por 40 buques diferentes, y a la espera de que en octubre se superen estos números, ayer se cerraba el que será uno de los mejores meses de 2018 con la llegada de un significativo barco de turistas. Compartiendo estancia con los buques Costa Pacifica y Arcadia, el Asuka II atracaba en el muelle de levante entre las ocho de la mañana y las nueve de la noche. Dedicado al mercado crucerístico japonés, este buque que ya visitó Málaga en mayo de 2008, llegó a aguas malacitanas cumplimentando una vuelta al mundo de 102 días de duración que se iniciaba el pasado 25 de marzo en el puerto nipón de Yokohama.

Con 708 pasajeros a bordo, la jornada crucerística de ayer se centró fundamentalmente en el exotismo de los turistas japoneses que desembarcaron del Asuka II para realizar diversas rutas. Cumplimentado un amplio programa de excursiones, los paseos por las calles del centro fueron los principales protagonistas de esta escala; una estancia que permitió ver en Málaga a unos cruceristas muy diferentes a los que habitualmente visitan la Capital de la Costa del Sol.

Movilizados en autobuses desde el atraque de levante, los pasajeros de este barco, protegidos por sombrillas y cubiertos, un gran número de ellos, con sombreros, mascarillas y guantes, iniciaron sus itinerarios turísticos a pie desde las columnas del puerto situadas frente a la plaza de la Marina, lugar habitual para el desembarco de los autocares lanzadera que en esta ocasión estaba señalizado con una vistosa bandera escrita en japonés.

Y mientras estos pasajeros que han pagado 26.250 dólares (el precio base por 102 días de embarque para realizar esta vuelta al mundo) visitaban calles y monumentos, en el Asuka II, el mayor barco que hasta la fecha opera para el mercado crucerístico japonés, se podían ver algunos detalles propios de la ceremoniosa cultura nipona. Mostrando en su mástil la bandera marítima de Málaga, un detalle de cortesía que muy pocos buques de turistas cumplimentan, en tierra, dos marineros del barco pintaban en el pavimento del muelle de levante el logotipo de Asuka Cruises, una marca que, como otras, recordará la estancia de este buque en aguas malagueñas.

Una exótica escala que no se volverá a repetir hasta dentro de algunos años, cuando este mismo buque u otro similar regrese al puerto malagueño cumplimentando otra vuelta al mundo para japoneses.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAASUKA II atracado en el muelle de levante mostrando la bandera de Japón.

A medio pintar

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de mayo de 2018 a las 8:15

En los algo más de 21 años que llevo en los muelles malagueños, jamás había visto una cosa como la que hoy les contaré. Pero antes de narrarles esta historia, les pongo en antecedentes. Cuando un buque atraca en puerto, sea cual sea el tipo de barco, es bastante frecuente que la marinería realice labores de pintura sobre el casco. Con rodillos y largas pértigas desde tierra o con extraños esquifes desde la mar, estos trabajos de mantenimiento pretenden ocultar desconchones o manchas de óxido, unas acciones que son más habituales de ver en los buques de crucero.

Partiendo de este hecho, lo que no es nada frecuente es que un barco pinte todo su casco en una breve escala; una circunstancia que se pudo ver en aguas malagueñas hace apenas unos días.

A primeras horas de la mañana del 20 de abril,  a punto de finalizar una ruta crucerística, atracaba en el muelle de levante el buque Black Watch. Procedente del puerto italiano de Livorno, este barco integrado en la flota de la compañía Fred Olsen Cruise Lines, llegaba con la particularidad de traer pintado su casco con dos colores diferentes. En su banda de estribor, este veterano buque que en la década de 1970 fue uno de los más lujosos del mundo, lucía un flamante color azul, mientras que a babor, mostraba la tonalidad gris carbón con la que en 2016 se habían pintado todos los buques turísticos de esta naviera.

Mientras los pasajeros desembarcaban para realizaban diferentes actividades turísticas, la marinería del Black Watch comenzó a tapar el color gris del casco para sustituirlo por el que llevaba en su otra banda. A pié, con varias grúas y con una pequeña plataforma flotante, la tripulación del barco iniciaba unos trabajos contra reloj, ya que el costado de babor el Black Watch debía estar repintado antes de su horario de salida.

Finalmente, minutos antes de las seis de la tarde, momento en el que este veterano barco dejó las aguas malagueñas con destino a Southampton, el costado izquierdo del Black Watch estaba pintado, y buque dejaba el puerto mostrando el nuevo color azul de su casco.

IMG_4653Marineros del BLACK WATCH repintando el casco del barco.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 1 de mayo de 2018.

Libros

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de abril de 2018 a las 10:27

Una jornada después de celebrar el Día Internacional de Libro, les hablarle de publicaciones relacionadas con el puerto de Málaga. Con una justa biblioteca en la que la historia, salvo la que hace referencia a los barcos que durante siglos han pasados por los muelles malagueños, centra el grueso del total de las obras editadas hasta la fecha, hoy les comentaré los tres últimos ejemplares que, sobre el tema, han salido a la luz.

Aprovechando la celebración el año pasado del bicentenario de La Farola, la Autoridad Portuaria quiso conmemorar el evento con una  propuesta de tres volúmenes muy diferentes; unos libros que acapararon el cumpleaños de una de las principales señas de identidad arquitectónicas de la capital malagueña.

Con el patrocinio de Puertos del Estado, Francisco Cabrera Pablos nos regalaba el libro: Joaquín María Pery y Guzmán y aquella Málaga que fue (1800/1835), un excepcional volumen  que narra la biografía y obras de este marino ingeniero autor de La Farola.

Bajo el título Monumenta Cartographica Malacitana, Portus y Civitas, Manuel Olmedo Checa y Francisco Cabrera Pablos presentaban una irrepetible publicación donde se recopilan planos, dibujos y mapas que muestran la evolución del puerto y la ciudad.  Tras estos dos libros, el ilustrador Juan de Aragón afrontaba la revisión de un comic que sobre la historia del puerto se había editado en 1998; una obra que salía a la luz en octubre del pasado año bajo el título: Puerto y Ciudad. Bicentenario de la Farola.

Tres volúmenes que, con independencia de su gran calidad, pasarán a la historia por ser los que sirvieron para conmemorar los 200 años de La Farola. Una celebración centrada en los libros; todo un acierto.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALibros editados con motivo del bicentenario de La Farola.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24 de abril de 2018.

Un mismo nombre

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de abril de 2018 a las 8:51

AUNQUE en alguna otra ocasión ya he tratado el tema, hoy retomaré el asunto para hablarles de barcos que han llevado el mismo nombre. Centrándonos en el ámbito crucerístico y dejando para otra ocasión a los mercantes, comenzaré por mencionar a Holland America Line, una de las navieras de referencia en la industria de los viajes por mar. Convirtiendo este hecho en una tradición, esta centenaria compañía desde su creación hace décadas ha perpetuado los nombre de su barcos, unas denominaciones que se han ido repitiendo y que nos permitirían estudiar a la perfección la evolución de cómo han sido los buques de crucero desde 1895, fecha en la que esta naviera realizó su primera ruta comercial con turistas, hasta nuestro días.

Pero con independencia de esta circunstancia y sin olvidar a otras muchas compañías que, en menor medida han seguido la misma tradición de Holland America Line, hoy les hablaré de dos pequeños buques de navieras muy diferentes que han visitado el puerto malagueño luciendo un mismo nombre.

Corría el mes de marzo de 2003 cuando, cubriendo un largo itinerario por el Mediterráneo, el Corinthian amarraba por primera vez en la capital malagueña. Luciendo la contraseña de la naviera SunBay Cruises, este buque de 88 metros de eslora y una capacidad de hasta 48 pasajeros que ya había visitado los muelles malacitanos con otros nombres, repetía escala ese mismo mes antes de quedar convertido algunos años más tarde en un yate privado.

Una década después, en concreto en enero de 2013, un nuevo Corinthian convertido en un buque para realizar expediciones llegaba al puerto. Desde aquel atraque y con el añadido de haber cambiado de armador en una de sus escalas en aguas malacitanas y ser uno de los barcos turísticos que más veces a pernoctado en aguas de la capital, este buque de 88 metros de eslora y capacidad para albergar un máximo de 98 pasajeros nos ha visitado hasta la fecha en 14 ocasiones. Dos barcos muy similares que han pasado por Málaga luciendo un mismo nombre, añadiendo la coincidencia de llevar sus respectivos cascos pintados de azul. Una singular curiosidad poco frecuente de ver en los puertos en los que habitualmente atracan este tipo de buques.

Dos Corinthian

Los dos CORINTHIAN llegados al puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de abril de 2018.

Viajes de estudios

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de abril de 2018 a las 9:02

En el verano de 1933, la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Madrid organizó un crucero universitario por el Mediterráneo. A bordo del buque de Trasmediterránea Ciudad de Cadiz, 188 profesores y estudiantes realizaron una ruta de 45 días; un viaje cultural que, con salida en Barcelona y llegada en Valencia visitó: Túnez, Egipto, Palestina, Turquía, Grecia,  Italia, Malta, Creta, Rodas y Palma de Mallorca.  Aquella navegación apoyada por intelectuales de la talla de Gregorio Marañón o José Ortega y Gasset, sin duda alguna constituyó un hecho histórico; toda una aventura cultural que quedó reflejada en exposiciones, libros y un documental.

Y si bien aquella expedición no pasó por Málaga, su recuerdo me sirve de excusa para hablarles de los viajes de estudios que a bordo de buques de crucero se están realizando desde aguas malacitanas.  Y aunque existen referencias históricas puntuales de viajes marítimos con estudiantes, desde hace algunos años, un nicho de negocio muy bien gestionado entre agencias de viajes y navieras, está potenciando estas rutas; unas navegaciones que parecen haberse fijado en el puerto malagueño.

Teniendo a Pullmantur como una de las pioneras en este tipo expediciones, otras navieras, aprovechando temporadas de baja ocupación, han puesto a algunos de sus barcos al servicio de estos viajes; unas rutas que ya han traído este año a Málaga a buques de las  compañías: Grandi Navi Veloci o Celestyal Cruises.

Y aunque aquel histórico viaje de 1933 nada tiene que ver con los que se están realizando en la actualidad, lo interesante es que puerto se convierta en un centro de embarque y desembarque de estudiantes; un opción que traerá más barcos a Málaga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACELESTYAL OLYMPIA que salió la pasada semana de Málaga con un viaje de estudios.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de abril de 2018.

Un ferry del norte

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de abril de 2018 a las 9:45

El pasado 19 de marzo llegó al puerto un ferry de Trasmediterránea que nunca había venido a Málaga. Procedente de Palma de Mallorca, el Almariya, una de las últimas adquisiciones de esta naviera centenaria, atracaba para descargar en el muelle número nueve una serie de coches de alquiler antes de reincorporarse a su ruta habitual ente Almería y Nador.

Y aunque será difícil ver a este buque otra vez por aguas malagueñas, su interesante trayectoria me sirve para contarles cómo este ferry pasó de las frías rutas del norte de Europa a las navegaciones por el Mediterráneo.

Construido entre 1980 y 1981 en los astilleros A.G. Weser en la localidad alemana de Bremerhaven, este buque iniciaba su vida de mar con el nombre Olau Hollandia para la naviera danesa Olau Line. Con 22.152 toneladas de registro bruto y 153 metros de eslora, este ferry se estrenaba en una ruta mixta (embarcando pasajeros y transportando vehículos y carga rodada) entre el Reino Unido y Holanda. Bajo las contraseñas de dos nuevos armadores que lo rebautizaron como Nord Gotlandia y Nordlandia, este barco cubrió entre los años 1989 y 2013 una  línea regular  que enlazaba los puertos de Helsinki y Tallín. Después de sufrir algunos accidentes y quedarse atrapado en dos ocasiones en las aguas heladas de Helsinki, en junio de 2013 el barco era comprado por la naviera Isabella Cruise que lo registraba en Belice con el nombre Isabella I. Fletado en 2013 y 2015 por Trasmediterránea, finalmente, esta compañía lo compraba en 2016. Después de sufrir algunas reformas en los astilleros de Gibraltar, este veterano ferry era matriculado en Chipre y renombrado como Almariya para navegar en la línea regular entre Almería y Nador.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFerry ALMARIYA saliendo del puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de abril de 2018.

El nuevo ‘coloso’ de los mares

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de marzo de 2018 a las 9:03

A primeras horas de la mañana de hoy, el cuarto coloso crucerístico de los mares ha atracado en el puerto. Procedente de los astilleros galos STX France donde ha sido construido, el Symphony of the Seas, el nuevo megabuque de Royal Caribbean, llega a Málaga para realizar su presentación mundial; un acto que traerá a las instalaciones crucerísticas malacitanas a 1.800 invitados entre  periodistas de todo el mundo y ejecutivos de la naviera que, desde la capital de la Costa del Sol, viajarán hasta Barcelona para conocer cómo es la vida a bordo de esta ciudad flotante.

Perteneciente a la denominada Clase Oasis, el Symphony es el cuarto barco de esta serie; un cuarteto de gemelos que destaca por sus características técnicas y, sobre todo, por sus innovadoras instalaciones de ocio. Con cifras que superan a la gran mayoría de barcos que componen la flota crucerística internacional, la concepción de “buque total”, una expresión acuñada por un alto ejecutivo de Royal Caribbean cuando el Oasis of the Seas inició en 2009 su carrera de mar, se ha convertido en una realidad. Manteniendo unos muy elevados estándares comunes que pasan por 16 cubiertas para el pasaje, siete villas-vecindarios con todo tipo de actividades, un jardín con más de 12.000 plantas o las cerca de 7.000 obras de arte exclusivas que decoran sus infinitos espacios interiores, la llegada a Málaga del Symphony of the Seas trae algunas novedades al respecto de sus hermanos; una constante que se ha venido repitiendo cada vez que se ha construido un nuevo buque de esta clase. Disponiendo de algunos centímetros menos de eslora que su anterior gemelo (362,10 m. frente a los 362,12 m. del Harmony of the Seas), el Symphony es el barco de la serie con más registro bruto: 228.021 toneladas a las que hay que añadir su mayor número de camarotes: 2.774 en los que se pueden albergar un total de 6.700 pasajeros. Con renovaciones en  todo el ocio y  la restauración que se pueden encontrar a bordo (las mismas que disponen sus gemelos), una de las grandes novedades del Sympony la constituyen sus suites familiares; unos camarotes de dos niveles y 125 metros cuadrados donde las atracciones infantiles centran la decoración de estas cabinas.

Frente a todas estas novedades, la llegada de este coloso constituye un fuerte espaldarazo para la industria crucerística malacitana; un reconocimiento internacional que se verá reflejado en una serie de celebraciones organizadas por el Puerto, Turismo Costa del Sol y Ayuntamiento. Con diversos actos ciudadanos programados en la zona situada junto a las estaciones marítimas de Levante, la despedida del Sympnony of the Seas se cumplimentará a las 22:00 cuando este barco, en el inicio su presentación mundial, comience su viaje inaugural desde  aguas malagueñas agasajado por un castillo de fuegos artificiales.

Symphony of the Seas RCSYMPHONY OF THE SEAS.

Los cuatro gigantes en Málaga

Entre los acontecimientos más destacados en la larga e importante historia crucerística de Málaga, sin duda alguna, habría que destacar los atraques de los buques de la Clase Oasis.

Después de haber cumplimentado varias campañas caribeñas, el 11 de septiembre de 2014, el Oasis of The Seas, barco que da nombre a esta serie de ciudades flotantes, escalaba en  aguas malacitanas en un viaje de posicionamiento trasatlántico.  Ocho meses más tarde,  el 29 de abril de 2015, el Allure of the Seas atracaba en el puerto, convirtiendo a Málaga en la primera ciudad europea que tocaba este coloso de los mares. Realizando su viaje inaugural, el 3 de julio de 2016, el Harmony of the Seas visitaba las aguas malagueñas calificado como el buque de crucero más grande del mundo.  Ahora, realizando su presentación internacional, el  Symphony of the Seas, el cuarto gigante de Royal Caribbean está en Málaga; un muy significativo hecho que convertirá hoy al puerto malacitano en el epicentro de la industria crucerística del planeta.

Ante estas circunstancia y con el añadido de haber tenido ya a los cuatro colosos, sólo habría que pedir dos cosas: que las nuevas ciudades flotantes se sigan estrenando se en Málaga y que Royal Caribbean regrese al puerto con campañas de itinerarios redondos con embarques y desembarques completos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAHARMONY OF THE SEAS, el tercer gemelo de la Clase Oasis. 

Primera visita a Málaga  en julio de 2016.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de marzo de 2018.

Al agua

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de marzo de 2018 a las 9:50

El viernes 2 de marzo de 2001, dos grúas del puerto se cayeron al agua. Este grave suceso que ya forma parte de la historia, hoy, muchos años después del incidente, aún sigue  generando algunas incógnitas.

Aquel día, una jornada ventosa con fuertes rachas de Poniente, las cuatro grúas que operaban en el muelle número siete se encontraban agrupadas en la confluencia de este atraque con el espigón pesquero Norte. A primeras horas de la tarde, las ráfagas de viento arreciaron, y las grúas comenzaron a moverse por sus raíles. Golpeándose las unas contra las otras, el efecto dominó desplazó a dos de ellas hasta el final del  muelle siete, lugar donde las grúas B1 y B2 cayeron al agua tras impactar contra el tope situado en el extremo de las vías.

Activadas todas las alertas, el lugar del accidente fue rápidamente acotado y balizado. Con uno de los brazos de las grúas sumergidas sobresaliendo sobre la superficie del agua, el muelle número siete se cerró al tráfico mientras diversos buzos comenzaron a inspeccionar la zona. Verificado el hecho de que el canal que da acceso a las dársenas interiores no estaba afectado por el hundimiento; una circunstancia que hubiera paralizado totalmente la navegación por el puerto, se iniciaron las labores para sacar las grúas. Ante la imposibilidad de que se pudieran elevar en su totalidad, la B1 y la B2 tuvieron que ser troceadas; unas labores que requirieron de  una serie de trabajos subacuáticos.

Izadas con la ayuda de dos potentes grúas móviles, la operativa se prolongó algo menos de dos semanas; tiempo tras el cual el muelle siete volvió a estar activo. Una historia portuaria que mantiene la incógnita de cómo la B1 y la B2 se fueron al agua.

Grúas caidas 6-III-2001 (2)Izado de parte de una de las grúas hundidas en marzo de 2001.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 13 de marzo de 2018.

El yate Polar

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de marzo de 2018 a las 9:57

El mal tiempo de los últimos días ha traído a aguas malagueñas a un buque especialmente construido para navegar en condiciones climatológicas extremas. Y aunque la gran mayoría de barco privados de recreo están diseñados para surcar mares cálidos, el Noorderzon, atracado desde la semana pasada en el muelle número uno, constituye el más claro ejemplo de los denominados yates de expedición; unos buques ideados para realizar largos viajes en aguas poco frecuentadas.

Concebido originalmente como un remolcador de altura que nunca navegó como tal, este barco originariamente fue bautizado en 1995 como Zeemeeuw. A medio construir, en el año 2010, un armador privado decidió comprarlo y reconvertirlo en un yate privado; una remodelación  que se efectuó en los astilleros holandeses Balk.  Renombrado como Lars en honor al cachorro de oso protagonista de unos dibujos animados creados en los Países Bajos,  en abril de 2012, sin perder su aspecto exterior de remolcador, este yate se estrenaba realizando un crucero de seis meses por el Ártico.

Con una habilitación de cuatro camarotes con posibilidad para albergar hasta a ocho personas, este barco de 36 metros de eslora y 264 toneladas de registro bruto que está tripulado por cinco marinos, en 2017 cambiaba de propietario y se rebautizaba como Noorderzon, nombre con el que hace unos días llegaba por primera vez a aguas malagueñas.

Sin estar incluido en ninguna de las listas internacionales de los más grandes o lujos, lo que sí está claro es que este yate constituye toda una rareza; un buque de recreo privado nada parecido a los que estamos acostumbrados a ver donde la ostentación y los lujos compiten con excentricidades impropias de un barco.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAYate Polar NOORDERZON atracado en el muelle uno.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de marzo de 2018.

Vuelve el CASADO

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de febrero de 2018 a las 10:30

En la tarde del cinco de abril de 2012, pocas horas después de que desembarcaran las tropas legionarias que habían llegado a su bordo, visité atracado en el muelle número dos al buque Contramaestre Casado A-01. Y aunque con anterioridad ya había tenido posibilidades, una noticia que semanas antes había surgido sobre su retirada del servicio activo, me llevó a embarcarme para conocer en profundidad al barco que más veces ha traído a Málaga al Tercio para su desfile procesional.

Después de repetir en 2013 y seguir viniendo, el año pasado, el veterano Contramaestre cumplió dos décadas de llegadas, y otra vez saltó la posibilidad de que aquel fuera su último transporte legionario.

A menos de un mes para que se estrene la Semana de Pasión, el tradicional acto que congrega todos los Jueves Santos a miles de malagueños en los muelles, otra vez tendrá como protagonista al Contramaestre Casado; un barco  que iniciaba su relación con Málaga en 1991.

Apodado como el abuelo gris y calificado como el buque melillero en la Semana Santa de Málaga, dos alusiones, una más afortunada que otra, que se puede leer en la página web de la Armada, el transporte ligero Contramaestre Casado A-01 cumplimentará en 2018 su vigésimo primer desembarque; todo un record que ya forma parte de la historia cofrade y marítima de Málaga.

Y aunque el final ya está muy cerca, la edad no perdonan tras 67 años de vida de mar, este próximo Jueves Santo el Contramaestre volverá a estar puerto, y sobre su cubierta, los legionarios formados volverán a cantar mientras este veterano barco rodeado de pequeñas embarcaciones  y observado por miles de malagueños atraca en lo que muy bien podría ser su última escala en Málaga.

Desembarco legión 13-IV-201732CONTRAMAESTRE CASADO entrando en el puerto con la Legión en 2017.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de febrero de 2018.

ELISABETH MAERSK

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de febrero de 2018 a las 10:10

En diciembre de 2017, el Grupo Maersk publicaba en sus redes sociales la foto de uno de sus barcos en Málaga. En concreto, la instantánea mostraba en aguas malagueñas al carguero Elisabeth Maersk en junio de 1916.

Luciendo en sus costados los signos que lo identificaban como un barco neutral en tiempos de guerra, el  Elisabeth Maersk, con toda probabilidad, escalaría en Málaga cubriendo alguna ruta entre puertos de países no beligerantes entre el Mediterráneo y el Norte de Europa. Y aunque no ha referencias concretas de esta llegada,  al menos yo no he podido encontrarlas,  lo que sí puedo contarles es la biografía de este buque, uno de los primeros barcos que navegó luciendo en su chimenea la estrella blanca de siete puntas, el inconfundible logotipo de la centenaria naviera danesas Maersk  A.P. Moller.

Construido en 1890 los astilleros ingleses Laing James & Sons Ltd., este carguero de 1.806 toneladas de registro bruto y 80 metros de eslora iniciaba su vida bajo bandera inglesa con el nombre Aros. Tras navegar matriculado en Copenhague para tres compañías diferentes con tres nombres distintos (uno de ellos fue Elisabeth Maersk para A.P. Moller), en 1920, este vapor comenzó a trabajar con pabellón sueco; un registro que mantendría hasta 1934, momento en el que rebautizado como Begonia pasaría a operar con bandera de Estonia.

Formando parte de un convoy en ruta desde Rotterdam a Murmansk, este buque, atacado por la aviación alemana fue hundido el 25 de abril de 1940 en un fiordo noruego. Tras aquella acción en la que no hubo muertos, el Begonia, que pasó por Málaga con el nombre de Elisabeth Maersk reposa en las frías aguas escandinavas convertido en un santuario para buceadores.

DQRXdDLW0AAwI5k.jpg largeELISABETH MAERSK en Málaga en junio de 1916.  Maersk Group©

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 20 de febrero de 2018.

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