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Un raro escobén

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de febrero de 2020 a las 10:06

Atendiendo a la ortodoxia de la Enciclopedia General del Mar, para muchos la Biblia a la hora de hablar sobre términos náuticos y marítimos, la palabra escobén define a un conducto reforzado que posibilita el paso de la cadena que sujeta el ancla. Además, por extensión, también se puede aludir a este término a la hora de reseñar la abertura circular u ovalada que, en el forro exterior del casco, permite que el ancla quede encajada sin posibilidad de movimiento.

Dicho esto, y con el recuerdo de un escrito que en esta mima columna en 2006 titulé como “Donuts”; en aquella ocasión les describí diversos refuerzos exteriores de los escobenes que recordaban al famoso pastelito, hoy, retomando el tema, les hablaré de un barco que, con un curioso escobén, pasó por las aguas malacitanas hace tan solo unos días.  En ruta entre el puerto tunecino de Sfax y Nueva York y consignado por la agencia Condeminas, el muelle número seis albergó durante unas horas al buque tanque Stolt Sea que venía para cumplimentar una carga de aceite de oliva. Luciendo el color amarillo de la gran mayoría los barcos de la compañía Stolt Tankers, este buque de 14.900 toneladas de registro bruto y 163 metros construido en 1999 en el astillero vizcaíno La Naval, además de llamar la atención por los cuatro grandes depósitos que mostraba sobre su cubierta (parte de los 40 que lleva y que le permiten transportar 25.224 metros cúbicos de carga líquida), destacaba poderosamente por presentar un escobén no demasiado habitual.

A ambas bandas en su proa, la normal estructura de su caso a nivel de la cubierta superior quedaba rota por unos salientes de forma trapezoidal; unos elementos de grandes dimensiones sobre los que descansaban sus respectivas anclas de babor y estribor.

Y aunque los muelles malagueños están acostumbrados a ver muchos y muy diferentes escobenes de barcos con o sin donuts de refuerzo, la estructura del Stolt Sea llamó poderosamente la atención. Un interesante elemento en una escala que además, si no me falla la memoria, fue la primera que realizaba este buque al puerto malacitano; un detalle añadido que en el caso de los buques mercantes casi siempre suele pasar desapercibido.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEscobén del STOLT SEA atracado en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 18 de febrero de 2020.

Una imagen del pasado

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de diciembre de 2018 a las 10:44

Hace unos días, el puerto fue testigo de una maniobra nada habitual de ver en nuestros días.  Procedente de Cádiz, el pasado jueves día 6 llegaba a aguas malacitanas el buque de crucero Marella Celebration. Finalizando su temporada europea, este veterano barco de turistas con bandera maltesa quedaba atracado en el muelle norte de la estación marítima de levante; una ubicación donde pasaría la noche antes de comenzar, en la jornada siguiente, una larga navegación trasatlántica que lo posicionará en el Caribe hasta abril de 2019.

Atracado de una forma muy especial que ahora les referiré, el Marella Celebration, mientras se aprovisionaba por tierra y recibía combustible por mar, se preparaba para recibir a los pasajeros que, desde Málaga, realizarían una ruta de 13 noches con final en la localidad de Bridgetown, la capital de la isla de Barbados.

Con este interesante programa y antes de detallarles cómo se realizó el atraque de nuestro protagonista de hoy, les reseñaré algunos datos sobre su biografía y la muy especial relación que este buque tiene con el puerto malagueño.

Construido en los astilleros franceses Chantiers de l’Atlantique por encargo de la compañía Holland America Line, este barco, bautizado como Noordam iniciaba su carrera en abril de 1984. Posicionado durante años en el Caribe, en mayo de 2000 realizaba su primera y única escala malacitana; una singular circunstancia que no lo privaría de seguir visitando las aguas malagueñas. Rebautizado  en 2005 como Thomson Celebration, en 2016 este buque regresaba a Málaga y un año más tarde, entre los meses de octubre y noviembre recibía su tercer y actual nombre atracado en el muelle de levante.

Vistos estos antecedentes, ahora sí que les describiré cómo fue el inusual atraque que este barco de 214 metros efectuó hace unos días en el puerto. En su maniobra de entrada y con la intención que posicionar su costado de babor sobre el muelle norte, el Marella Celebration  fondeó su ancla de estribor; una acción que rememoró cómo atracaban la mayoría de los barcos hace décadas. Una maniobra que no he podido saber porqué motivo se hizo y que no se realizaba en las aguas malacitanas desde el año 2002.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMARELLA CELEBRATION atracado con el ancla fondeado.

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Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11 de diciembre de 2018.

Anclas y cadenas

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de julio de 2014 a las 8:49

Hace un tiempo, les contaba como en el año 2002, el buque de crucero Odysseus atracaba en los muelles tributarios de la dársena de Guadiaro usando el ancla. Este tipo de maniobra, antes de que los buques tuvieran hélices laterales, modernos timones y los remolcadores portuarios fueran imprescindibles, constituía el día a día en las aguas de cualquier puerto del mundo.

Cuando los barcos dejaron de fondear en las dársenas, abandonaron los atraques de punta y comenzaron a posicionar toda su eslora en  los muelles, el uso del ancla para estas maniobras se convirtió en algo imprescindible.

Colocados frente al muelle en el que debían atracar, los barcos, a una determinada distancia, fondeaban unas de sus anclas y, sobre esta, girando muy lentamente y con la ayuda de estachas tiradas a tierra, se acercaban al muelle para quedar amarrados.  Con la cadena sin tensión acostada sobre el fondo a  varias decenas de metros del buques, a la hora del desatraque, mientras se aflojaban los cabos de tierra, el ancla servía para separar al barco del muelle.

Y aunque estas maniobras estaban muy controladas por los prácticos, que sabían casi  al milímetro dónde estaban situados todos los fondeos, en algunas ocasiones, las cadenas posadas sobre los fondos portuarios se trababan, y los desatraques se convertían en un verdadero problema cuando un barco al intentar recoger su ancla tiraba o se enganchaba de otra cadena.

En el puerto de Málaga, durante los últimos años del siglo XIX y las primeras décadas del XX, existieron unas lanchas especiales que se dedicaban, entre otras cosas, a tirar de las cadenas que se quedaban enganchadas. Un muy curioso y complejo trabajo del que les hablaré en otra ocasión.

Cadenas dique 4-XI-112Cadenas de un buque sobre en muelle de Heredia,

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 15 de julio de 2014.