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Barco y Legionarios

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de abril de 2019 a las 10:08

En la historia del tradicional desembarco del Tercio tres buques han destacado por repetir en varias ocasiones el transporte de estas tropas.

Uno de los espectáculos que destaca a la hora de hablar de la Semana Santa de Málaga, sin duda alguna lo constituye la llegada y  el desembarco de las tropas de la legión en el puerto. Este acontecimiento, que con el que se celebrará en unos días suma ya 77 escenificaciones,  conforma una muy jugosa historia malacitana; un cúmulo de situaciones  en las que, teniendo al Tercio como protagonista principal, quizás se hayan dejado en un segundo plano a los muchos y muy variados buques que durante estas décadas han embarcados a estos militares.

Y aunque en alguna ocasión ya les he hablado de los denominados barcos de la legión, hoy quisiera recordar a los que con más asiduidad han participado en este evento tan singular. Iniciados los transportes en 1930 y tras quedar cancelados los doce siguientes desembarcos, sería en el año 1943 cuando las llegadas de legionarios por mar comenzarían a fraguar su historia malagueña. Con el recuerdo del buque de Trasmediterránea Reina Victoria que, fletado para tal ocasión y procedente de Ceuta, desembarcaba a las tropas del tercio en la tarde del 17 de abril de 1930, la marina mercante se hizo cargo de estas labores entre los años 1943 y 1949. Registrados un total de cuatro barcos diferentes en este periodo de tiempo, el vapor Mogador fue el que más transportes realizó, cumplimentado un primer viaje en 1944 y tres seguidos entre 1946 y 1948.

MogadorMOGADOR

Construido en los astilleros escoceses de Dumbarton en 1.879, este buque de 464 toneladas de registro bruto, 50,4 metros de eslora y capacidad para 50 pasajeros fue bautizado originalmente como José Pérez. Propiedad de un armador ferrolano, el vapor inició su biografía realizando navegaciones de cabotaje alquilado por la Compañía Trasatlántica Española que en 1888 lo compraba y lo rebautizaba con el nombre Mogador. Realizando rutas por el Estrecho y por diversos puertos de Marruecos y tras ser posicionado en el Guadalquivir durante la guerra civil, en 1943 el barco era vendido a la compañía malagueña Cabo Páez Hermanos, momento en el que iniciaría su relación con los viajes de legionarios.

Superado el periodo civil, en 1950 la Armada española se hizo cargo de los transportes y el 5 de Abril de ese año, el dragaminas Segura traía a unidades del 2º Tercio Duque de Alba. Completados los viajes entre 1951 y 1972 por diez buques diferentes y con la particularidad de que en 1971 no hubo desembarco, el 19 de abril de 1973  llegaba a aguas malacitanas el Conde de Venadito, que hasta la fecha, ostenta el segundo mayor número de viajes con tropas del Tercio para su desfile procesional malacitano.  Construido por Estados Unidos en 1953, este barco de desembarcos de carros que originariamente se llamó Tom Green County, tras ser cedido a España en 1972 era comprado por la  Armada seis años más tarde. Con 5.800 toneladas de desplazamiento y 117 metros de eslora, este veterano que entre otras acciones tomó parte en la guerra de Vietnam, ya con bandera española, Transportó a legionarios en  ocho ocasiones entre su primer atraque y el último en 1988.  Compartiendo este buque travesías  con cinco barcos más, 1991 vería llegar por primera vez a Málaga al Contramaestre Casado. Superado aquel estreno y tras intercalar sus llegadas con cinco barcos hasta 2010, el apodado como ‘el barco de la Legión’ completaba el pasado año su vigésimo primer desembarque; un hecho que lo convierte en el buque de la Armada que más veces ha escenificado esta tradición.

CondeCONDE DE VENADITO L-13.

Todo un espectáculo que este Jueves Santo volverá a congregar en el puerto a miles de malagueños; un desembarco con 77 años de antigüedad en el que las tropas legionarias compartirán protagonismo con un nuevo barco recién estrenado.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA Contramaestre Casado A-01 legionarios 5-IV-1246CONTRAMAESTRE CASADO A-01

Columna especial “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de abril de 2019.

El barco de 2018

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de enero de 2019 a las 10:20

Cumpliendo una tradición iniciada el 4 de enero de 2005, hoy, en mi primera columna del año, les contaré el que en mi opinión ha sido el barco más destacado que ha pasado por el puerto de Málaga en el recién finalizado 2018.

Sin olvidar nombres tales como el del Symphony of the Seas, el sucesivo tercer buque de crucero más grande del mundo que fue presentado en aguas malagueñas, el barco de cargas especiales Bigroll Bering que trajo tres grúas de Egipto, el portaaeronaves norteamericano Iwo Jima, las réplicas de las naves de los descubrimientos que celebraron en el muelle dos un festival marítimo o los mercantes: Mississauga Express que inició una ruta de contenedores con Canadá o Great Hope que cumplimentó la mayor descarga de granel de 2018, el buque más significativo  que ha pasado por las aguas malacitanas en el año que acaba de finalizar sería, en mi modesta opinión, el submarino de la Armada española Mistral S-73.

Dejando a un lado las consideraciones lingüísticas sobre si un submarino puede o no estar considerado como un barco, la Real Academia Española sí me permite la similitud, les diré que la llegada del Mistral constituyó todo un acontecimiento.

Procedente de Cartagena, a primeras horas de la mañana del miércoles 31 de octubre, este submarino quedaba amarrado en el muelle número dos. Afrontando su primera visita a Málaga, el S-73, llegaba para realizar en una escala de descanso y abrir sus escotillas a todos los que quisieran conocerlo.

Cumplimentado el atraque y después de que la dotación del Mistral desembarcara para alojarse en un hotel, a las cuatro de la tarde, el submarino iniciaba sus jornadas de puertas abiertas. Bajo un continuo y por momentos intenso chaparrón, muchos malagueños aguardaron pacientemente paraguas en mano para visitar el submarino en la tarde del miércoles, una circunstancia que se volvió a repetir con largas colas en la soleada jornada del jueves 1 de noviembre.

Una escala de tres días en la que algo más de 3.000 malagueños conocieron el Mistral; una circunstancia que convierte a este submarino en el buque más visitado en la historia del puerto. Un motivo más que suficiente para otorgarle el galardón del barco del 2018.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACola en el muelle dos para visitar el submarino MISTRAL.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de enero de 2019.

Atracados juntos

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de mayo de 2018 a las 8:18

Esta pasada semana, el puerto recibía la visita dos veleros muy similares. En concreto, les hablo del Mutin y el Arosa, unas embarcaciones adscritas respectivamente a la marina de guerra francesa y la Armada española destinadas al adiestramiento de marinos. Con muchas similitudes aunque también con algunas diferencias, empezaré contándoles que ambos barcos, atendiendo a la más absoluta ortodoxia que hace referencia a su aparejo, son queches; un tipo de velero con unas características muy determinadas.  Montando siempre dos mástiles y con la particularidad de que su timón está por delante del palo de mesana, el situado más a popa, los queches comenzaron a navegar a finales de siglo XVII operando como pesqueros y barcos de carga en rutas de cabotaje. Tras desaparecer una vela cuadra que iba posicionada en su palo mayor, las velas triangulares y trapezoidales se convirtieron en las habituales de estos buques; una opción que dio más velocidad a unas embarcaciones que muy pocas ocasiones superaban los 30 metros de eslora.

Mantenido este aparejo, el norte de Europa se convirtió en el principal campo de acción de estos veleros; unos barcos que debido a sus muy especiales características fueron usados principalmente para la pesca de altura. A finales del siglo XIX,  los queches se convirtieron en una opción muy demandada a la hora de construir yates, un hecho que marcó, en las primeras décadas del siglo XX,  la desaparición de estos barcos para usos comerciales.

Con estos antecedentes y volviendo a los dos barcos que visitaron el puerto hace unos días, les diré que el Mutin, el primero que llegó, es el barco en activo más antiguo de la marina de guerra francesa. Construido en 1926 siguiendo los cánones de los veleros de la flota atunera gala de la época, este queche, desde su construcción siempre ha operado como buque escuela, una circunstancia muy diferente al del Arosa, un velero de manufactura británica que navegó como yate privado desde 1931 a 1981, fecha en el que la Armada española se hizo cargo de él. Unos barcos muy similares que durante unos días atracaron juntos en el muelle número dos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMUTIN y AROSA atracados juntos en el muelle número dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 29 de mayo de 2018.

Vuelve el CASADO

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de febrero de 2018 a las 10:30

En la tarde del cinco de abril de 2012, pocas horas después de que desembarcaran las tropas legionarias que habían llegado a su bordo, visité atracado en el muelle número dos al buque Contramaestre Casado A-01. Y aunque con anterioridad ya había tenido posibilidades, una noticia que semanas antes había surgido sobre su retirada del servicio activo, me llevó a embarcarme para conocer en profundidad al barco que más veces ha traído a Málaga al Tercio para su desfile procesional.

Después de repetir en 2013 y seguir viniendo, el año pasado, el veterano Contramaestre cumplió dos décadas de llegadas, y otra vez saltó la posibilidad de que aquel fuera su último transporte legionario.

A menos de un mes para que se estrene la Semana de Pasión, el tradicional acto que congrega todos los Jueves Santos a miles de malagueños en los muelles, otra vez tendrá como protagonista al Contramaestre Casado; un barco  que iniciaba su relación con Málaga en 1991.

Apodado como el abuelo gris y calificado como el buque melillero en la Semana Santa de Málaga, dos alusiones, una más afortunada que otra, que se puede leer en la página web de la Armada, el transporte ligero Contramaestre Casado A-01 cumplimentará en 2018 su vigésimo primer desembarque; todo un record que ya forma parte de la historia cofrade y marítima de Málaga.

Y aunque el final ya está muy cerca, la edad no perdonan tras 67 años de vida de mar, este próximo Jueves Santo el Contramaestre volverá a estar puerto, y sobre su cubierta, los legionarios formados volverán a cantar mientras este veterano barco rodeado de pequeñas embarcaciones  y observado por miles de malagueños atraca en lo que muy bien podría ser su última escala en Málaga.

Desembarco legión 13-IV-201732CONTRAMAESTRE CASADO entrando en el puerto con la Legión en 2017.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de febrero de 2018.

Fragatas

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de febrero de 2018 a las 10:01

Febrero de 2018 pasará a la historia marítima del puerto por ser el mes en que, con tan sólo cuatro días de diferencia, visitaron las aguas malacitanas cuatro fragatas de la Armada española. Y aunque los barcos de guerra, ya sean nacionales o extranjeros, suelen frecuentar bastante los muelles malagueños, las escalas de estos buques constituyen todo un record digno de ser reseñado.

Con una excepcional respuesta ciudadana que pacientemente guardó cola para poder visitar  estos barcos, el viernes 2 de febrero atracaron en el muelle número dos las fragatas Canarias F-86 y Reina Sofía F-84. Formando parte de la 41ª Escuadrilla de Escoltas, un grupo de seis unidades gemelas con base en Rota, estos buques de construcción española y patente norteamericana, constituyen uno de los principales grupos de acción naval que posee la Armada; una flotilla de fragatas que, pese a su edad, se ha ido reformando en función de las necesidades actuales de los barcos de guerra.

Completando este cuarteto del que les hablo, el pasado día nueve, las fragatas Méndez Núñez F-104 y Cristóbal Colón F-105 amarraban frente al Palmeral de las Sorpresas. Con base en El Ferrol, estos buques que, junto a tres más conforman la Escuadrilla de Escoltas 31, constituyen lo más tecnológico y moderno que la Armada española. Con la particularidad de que nunca se habían visto juntos en Málaga a dos de estos barcos, y con el añadido de que la Méndez Núñez visitaba las aguas malacitanas por primera vez, las escalas de estas cuatro fragatas ya forman parte de la historia del puerto; una crónica que reflejará el hecho de que en menos de una semana cuatro de las once fragatas que defienden nuestras aguas pasaron por Málaga.

IMG_4079Fragatas MENDEZ NUÑEZ y CRISTOBAL COLON  atracadas en el puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 13 de febrero de 2018.

Verde y blanca

Juan Carlos Cilveti Puche | 31 de octubre de 2017 a las 9:27

La estancia en el puerto este pasado fin de semana del buque de la Armada española Juan Carlos I, ha dejado unas muy interesantes imágenes que miles de malagueños han podido captar con sus cámaras fotográficas.

Y aunque los detalles son muchos, hoy les contaré uno que me llamó poderosamente la atención y que aún no he podido resolver.

En la mañana del sábado 28 de octubre, el Juan Carlos I amaneció engalanado para afrontar a su bordo una jura de bandera; un acto histórico que nunca se había visto en las aguas del puerto. En su banda de estribor, este buque de apoyo estratégico mostraba la guirnalda de banderas con la que los barcos de guerra se adornan en los días de fiesta. Usando las flámulas del código internacional de señales marítimas además de algunas otras, los 231 metros del más significativo buque de la Armada mostraron una curiosa ortodoxia decorativa que, sin ser norma en las marinas de guerra de muchas naciones, se emplea de forma habitual.

Agrupadas por colores, las banderas que combinan el blanco y el rojo se reunían a proa. En el centro del barco, destacaban las azules y blancas, mientras que a popa, se colgaban el resto de enseñas con otras tonalidades.

Teniendo en cuenta que el código internacional de señales marítimas sólo usa los colores amarillo, azul, blanco, negro y rojo, en la línea de banderas que flameaban a popa, además de otras que no se correspondían con este, me llamó poderosamente la atención un gallardete de color verde y blanco que destacaba en la cuidada homogeneidad cromática de este adorno aéreo.

Una curiosa bandera triangular que no he podido descifrar y que estará en muchas de las fotos que los malagueños le han hecho a este buque.

Juan Carlos I L-61 28-X-176JUAN CARLOS I engalanado con la guirnalda de banderas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 31 de octubre de 2017.

Un histórico barco muy vinculado a La Legión

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de abril de 2017 a las 9:05

El buque de transporte ligero  de la Armada ‘Contramaestre Casado A-01’ cumple 20 años trayendo a las tropas del tercio.

Este próximo jueves, el tradicional desembarco de la legión en el puerto estará rodeado de una circunstancia muy especial; un histórico hecho que tendrá como protagonista al buque de la Armada española Contramaestre Casado A-01 que, con su llegada, cumplimentará veinte años trayendo a estas tropas a la Semana Santa malagueña.

Contramaestre Casado A-01 legionarios 5-IV-123Imagen del veterano CONTRAMAESTRE CASADO A-01 en una de sus entradas al puerto de Málaga.

Luciendo el nombre del contramaestre José Casado Ferreiro,  un héroe de la guerra de Cuba, este buque, segundo en la historia de la Armada que navega bajo esta denominación, iniciaba su vida de mar en el año 1951. Construido en los astilleros suecos Eriksberg Mek Verkstads A/B, de Gotemburgo para la naviera Trelleborg Angfartygs, este barco diseñado para el transporte de mercancías refrigeradas fue bautizado como Leeward Islands. Tras cambiar varias veces de propietario y navegar con los nombres: Bajamar, Bonzo, Fortuna Reefer y Thanassis-K, en 1982, la corbeta Vencedora en colaboración con el Servicio de Vigilancia Fiscal y Aduanera lo apresaba en las costas gallegas en una operación  de lucha contra al contrabando por mar. Abandonado por sus armadores, el buque que salía a pública subasta en noviembre de aquel mismo año era adquirido por el Ministerio de Defensa que tras asignarlo a la Armada lo reformaba en los astillero vigueses Ascón y Vulcano.

Después de nueve meses de trabajos en los que surgieron algunos incidentes,  finalmente, el 23 de noviembre de 1983 reconvertido en un transporte ligero, este buque entró en servicio con su actual nombre.

Teniendo su base de operaciones en el arsenal de La Carraca en San Fernando, el Casado, como popularmente se le conoce, tras efectuar infinidad de misiones en su ya larga vida de mar, en 1991 se estrenó en el transporte de tropas legionarias con destino a la Semana Santa malagueña.

Desde aquella fecha y con muy pocas ausencias, el Contramaestre Casado A-01 ha cumplimentado (contabilizando la navegación que lo traerá al puerto en dos días), un total de veinte viajes; un número de desembarcos legionarios que lo ponen a la cabeza de los muchos y muy variados barcos que desde 1930 han movilizado a estos militares para su tradicional desfile procesional del Jueves Santo.

Contramaestre Casado A-01 legionarios 5-IV-1245Los legionarios preparados para realizar el desembarque.

Con este récord, este veterano barco de 104 metros de eslora, 5.000 toneladas de desplazamiento y  una  dotación 67 marinos, en sus dos décadas de visitas a Málaga ha tocado tres muelles diferentes: el número uno, el 3-A1 y el dos en sus  multitudinarios desembarcos; unos actos castrenses que año tras año congregan en el puerto a miles de malagueños. Y si bien las anécdotas vividas en estos atraques son muchas, quizás, la más significativa durante todo este tiempo, por lo que de especial tuvo,  fue la que ocurrió el  jueves 20 de marzo de 2008. Bajo una intensa tromba de agua, el Casado, que traía a su bordo a unidades del  4º Tercio Alejandro Farnesio, tras quedar atracado en el muelle 3-A1 vio como el tradicional desembarco fue cancelado. Con aquella  climatología  tan adversa, la bajada de los legionarios uno a uno y el posterior desfile por el muelle y las calles hasta la parroquia de Santo Domingo tuvo que ser sustituido por un nada marcial transporte en autobús.

Tras aquel incidente, el Contramaestre Casado repitió al año siguiente, y en 2012, tras su llegada del 5 de abril surgió la noticia de que el veterano buque ya no traería más legionarios a Málaga. Con la intención de ser retirado del servicio activo, la sorpresa surgió cuando el Casado regresó a su cita del legionaria en 2013, repitiendo de forma continuada sus desembarcos  en los tres años siguientes. Con la posibilidad de que 2017 marque el final de su carrera vinculada a la Legión, el Contramaestre Casado A-01 afronta este año su vigésima llegada; un atraque que podría ser el último tras haber inscrito su nombre en la historia del puerto y de la Semana Santa malacitana.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11 de abril de 2017.

Veinte desembarcos

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de abril de 2017 a las 8:45

Cuando aún falta algo más de una semana, en los corrillos portuarios ya se habla del desembarco de la Legón. Con la complicación que para algunos supone la multitud de gente que acude para ver el acto y la expectación que, para la mayoría, significa recibir otro año más a estas tropas, el puerto ya está preparado para recibir al barco que traerá a las unidades legionarias que desfilarán el jueves Santo por las calles malagueñas.

Y aunque hace ya algunos años en esta misma columna con el título “El barco de la Legión”  les hablé de él, hoy, debido a una circunstancia muy especial, quiero volver a retomar la historia del Contramaestre Casado, un buque que ya forma parte de la historia marítima de Málaga.

Tras haber efectuado hasta la fecha 19 desembarcos, si finalmente se cumplen las previsiones, este próximo jueves Santo el  Contramaestre Casado A-01 cumplimentará su vigésima llegada a Málaga con las tropas legionarias; un record que lo convierte en el buque de la Armada que más veces ha ejecutado este transporte.

Con la particularidad de que este barco inició su vida en 1953 como un mercante de bandera sueca, en 1982, tras una operación contra el contrabando en aguas gallegas, este buque era adquirido y remodelado por la Armada. Rebautizado con su actual nombre, en 1983, el Casado, como popularmente se le conoce, comenzó a trabajar como transporte ligero, llegando por primera vez a Málaga  con unidades de la Legión en el año 1991.

Y sin bien se anunciaba su retirada para enero de 2012, el veterano Contramaestre Casado A-01 ha seguido en activo, y desde entonces, año tras año no ha faltado a su cita primaveral para desembarcar a los legionarios en la Semana Santa malagueña.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACONTRAMAESTRE CASADO entrando en 2016 col las tropas legionarias.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 4 de abril de 2017.

Dos supervivientes

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de septiembre de 2016 a las 13:36

Hoy les hablaré de una curiosa imagen  que se vivió hace unos días en el puerto malagueño y  que ya se repitió en abril de 2013. Esta escena, que podría llevarnos a contradictorios sentimientos y a opiniones muy dispares, mostraba a los patrulleros de la Armada española Tagomago P-22 y Medas P-26 atracados juntos en el muelle número uno.

Supervivientes junto a un tercer buque, el Tabarca P-28, de una serie de diez gemelos (la denominada Clase Anaga) que con nombres de islas e islotes de la costa española se construyeron en 1980 en los astilleros gaditanos de la Empresa Nacional Bazán, estos dos patrulleros, junto con algún que otro barco más, constituyen en la actualidad las unidades más antiguas en activo en nuestra marina de guerra.

Conservando las mismas funciones de vigilancia y salvamento con las que comenzaron sus vidas de mar hace 36 años, el Tagomago y el Medas, que desde 2012 mantienen sus respectivas bases de actuación en Málaga y Cádiz, participan de una serie de hechos que conforman lo más destacado de sus biografías.

Tras sufrir en septiembre de 1985 un ametrallamiento en el banco sahariano mientras realizaba la búsqueda de un pesquero, el Tagomago, que en esta acción perdía a uno de sus tripulantes, en diciembre de 2003, debido a las malas condiciones de la mar, encallaba en la playa lanzaroteña de Las Coloradas. Sin tener en su historial un fallecimiento y con una carrera mucho menos accidentada, al Medas le cabe el honor de haber sido mandado por 25 comandantes, todo un record en la trayectoria de un barco de guerra español.

Dos veteranos que como sus gemelos, retirados en los años 2004, 2010 y 2012, deberían dejar paso a unos nuevos y más modernos patrulleros.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPatrulleros TAGOMAGO y MEDAS atracados en Málaga el 25 de agosto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de septiembre de 2016.

Dos días de lluvia

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de marzo de 2016 a las 9:40

Superada la Semana Santa y los sempiternos problemas meteorológicos, hoy les comentaré dos sucesos portuarios relacionados con la lluvia. Y si bien muchas de las operaciones  habituales que se realizan a pie de muelle se ven afectadas cuando las nubes deciden descargar, en algunas ocasiones, el agua caída del cielo ha tomado un protagonismo especial que ha afeado determinados actos más o menos solemnes realizados en los muelles malagueños.

Con motivo de la inauguración del Museo Picasso, el 27 de octubre de 2003, a bordo del buque escuela Juan Sebastian de Elcano, llegaban a Málaga los reyes de España para sellar con su presencia la apertura de esta pinacoteca. Bajo una intensa lluvia, el velero de la Armada española atracaba en el muelle número dos, y la recepción programada en los adoquines portuarios, quedaba cancelada por fuerza mayor.

Varios años más tarde, otro barco de la Armada afrontaba una circunstancia similar. El  20 de marzo de 2008, el transporte de tropas Contramaestre Casado A-01 llegaba a aguas malacitanas para desembarcar a los legionarios del 4º tercio Alejandro Farnesio que, cumpliendo su tradicional cita anual, debían desfilar por las calles en un cortejo procesional. Tras quedar atracado en el muelle 3-A1, el buque, que había cumplimentado toda su maniobra sin la habitual presencia de las tropas cantando en cubierta, debido a una intensa tromba de agua, anulaban la ceremonia de desembarco, y los legionarios, sin poder desfilar tras poner pie en tierra, se subían a unos autobuses para desplazarse a la iglesia de Santo Domingo.

Dos jornadas que ya forman parte de la reciente historia portuaria malacitana y en que la lluvia tomó un muy especial protagonismo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERATransporte de tropas CONTRAMAESTRE CASADO atracando bajo la lluvia.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 29 de marzo de 2016.

Una cofradía portuaria

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de abril de 2014 a las 9:23

El 1 de octubre de 1993 y el 20 de mayo de 2006, constituyen dos fechas muy significativas en la historia del puerto de Málaga. En ambas jornadas, los titulares de una misma cofradía de pasión, visitaban el recinto portuario para celebrar unos actos que muy bien podríamos denominar como  marítimo-religiosos.

En la tarde del viernes 1 de octubre de 1993, el Cristo de la Buena Muerte y Ánimas, situado en un altar en el muelle número uno, presidió la llegada del buque de transporte de ataque Castilla L-21. Con la asistencia del Rey, amén de un buen número de autoridades civiles y militares, 650 legionarios integrantes de la Agrupación Táctica Canarias, regresaban a España tras finalizar una misión en Bosnia-Herzegovina.

Después de completarse el desembarco de las tropas, la explanada del muelle de Ricardo Gross, sirvió como escenario para, además de dar la bienvenida a los soldados, rendir homenaje a los diez militares que habían dejado sus vidas en las tierras de la antigua Yugoslavia. Pero con independencia de estas circunstancias, a las que habría que añadir la presencia regia, lo más destacado de aquella tarde de otoño se centró en el titular de la Congregación de Mena que por primera vez visitaba el puerto malagueño.

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El buque de transporte de ataque CASTILLA L-21 que participó en la celebración de octubre de 1993 (Foto: Eugenio Castillo)

Tras aquel acto tan especial, muchos años más tarde, la cofradía que aglutina a marinos y legionarios, nuevamente regresó a las instalaciones del puerto. La celebración de los 250 años de vinculación entre esta hermandad y la Armada Española, propició una ceremonia única en la historia malacitana.

El 19 de mayo de 2006, la fragata Reina Sofia F-84 y el buque de asalto anfibio Galicia L-51 atracaban respectivamente en los muelles 1 y 2. Al día siguiente por la tarde, tras quedar reubicada la fragata en el muelle 3-A1, La Virgen de la Soledad de Mena estrenando trono procesional, entraba por las columnas del puerto. Luciendo la medalla de la ciudad que ese mismo día le había sido impuesta por el Alcalde, y portada por 270 hombres de trono que vestían túnicas de color negro diseñadas para la ocasión, la Virgen, situada en el muelle de Cánovas, recibía los honores de las dotaciones de los dos engalanados buques de guerra que la estaban esperando.  Culminado el acto con la entrega de un fajín que convertía a  Nuestra Señora de la Soledad en almirante honoraria de la Armada, el cortejo, tras algo menos de dos horas en el puerto, regresaba en procesión solemne a Santo Domingo recorriendo las principales calles del centro de la ciudad.

OLYMPUS DIGITAL CAMERATrono de la Virgen de la Soledad de Mena en el puerto en mayo de 2006.

Y aunque el puerto malagueño está acostumbrado desde hace muchos años a recibir a la Virgen del Carmen en su trono, la presencia de una hermandad de pasión, primero con su Cristo y luego con su Virgen en su trono procesional, constituyen todo un acontecimiento que ya forma parte de los anales de la historia del puerto y la ciudad.

Si la advocación carmelitana recibe el calificativo de marinera, los titulares de la Congregación de Mena, dejando a un lado lo que de peyorativo podría tener esta palabra, muy bien podrían ostentar la denominación de portuarios.

“LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (15 de abril de 2014).

 

Un motín de varios minutos

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de noviembre de 2013 a las 19:00

Algo menos de 8 millones y medio de pesetas, costó en 1863 la construcción en un astillero francés de la fragata acorazada Numancia. Convertida desde su botadura en uno de los más significativos buques de la Armada Española, este barco, que inicialmente navegó a vela y vapor, además de protagonizar los más importantes hechos navales de la última mitad del siglo XIX, vivió a su bordo un curioso y dramático suceso relacionado con Málaga.

Con el mérito de ser el primer barco de guerra en la historia moderna de la navegación  que efectuó una circunnavegación,  y  tras haber tomado parte en diferentes acciones con mayor o menor éxito, 33 años después de su entrega, el Numancia, que  iba forrado con planchas de hierro que oscilaban entre los 2 y los 13 centímetros de grosor, en 1896 se reconvertía en un acorazado guardacostas. 

Ya sin demasiado valor como buque de guerra, en 1910, el barco se posicionaba en Tánger como estación flotante; y allí, se producía un curioso motín que apenas duró unos minutos.

El 2 de agosto de 1911, encabezados por un fogonero, un reducido grupo de marineros intentaron sublevarse con la pretensión de navegar a Málaga para  bombardearla si la ciudad no se proclamara republicana. Tras ser reducidos por varios oficiales, un consejo de guerra sumarísimo ordenó el fusilamiento a bordo del buque del cabecilla de la revuelta,  y el encarcelamiento de por vida de seis de sus seguidores.

Aquel extraño suceso, significó el final del acorazado guardacostas Numancia que, en  1912 era dado de baja y vendido para desguace en 1916. Un desguace en Bilbao que nunca se ejecutó, ya el buque se hundía aquel mismo año en las costas de Portugal antes de llegar a su último destino.

Numancia1Acorazado guardacostas NUMANCIA en la época en que sufrió el motín.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (19 de noviembre de 2013).

Dos supervivientes

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de mayo de 2013 a las 8:13

Cuando a finales de 2013 o a principios de 2014, aparezca el habitual resumen portuario del año recién terminado, una de las reseñas de importancia, debería aludir a la presencia  en  aguas malacitanas de la patrullera de la Armada española Medas P-26.

Empleando la muy antigua y tradicional terminología de las entradas y salidas a puerto de cualquier buque de guerra, el Medas,  “procedente de la mar y con destino a la mar”, realizaba una breve escala en Málaga los pasados días 23 y 24 de abril. Abarloado a su hermano gemelo el Tagomago P-22 (la patrullera que tiene en el puerto malagueño su base de operaciones), durante unas cuantas horas, ambos barcos mostraron una singular imagen. Una instantánea de dos de los tres supervivientes de una clase a punto de desaparecer.

Adscritos al Plan General de la Armada de 1977, un ambicioso proyecto que tendría como resultado la fabricación por parte de la Empresa Nacional Bazán de 10 patrulleros destinados a la vigilancia costera, control pesquero y salvamento, el  31 de enero de 1979 arrancaba la construcción de los cuatro primeros buques de una serie que llevaría los nombres de diferentes islas o islotes del litoral español.

Tras ser entregado en octubre de 1980 el primero de ellos, el Anaga P-21 (el buque que daba nombre a la clase), entre los años 1981 y 1982 se completaba la totalidad de la serie. Después de una primera baja, la del Deva P-29 en julio de 2004, seis de los patrulleros de la clase dejaban de navegar en los años 2010 y 2012. Permaneciendo activos ya sólo tres de ellos (Tagomago P-22, Medas P-26 y Tabarca P-28), el ver juntas a dos de estas unidades como hace poco tiempo ocurrió en el puerto de Málaga, constituye toda una rareza.

El TAGOMAGO P-22 y el MEDAS P-26 juntos en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (14 de mayo de 2013).

El TAGOMAGO P-22

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de junio de 2012 a las 9:00

EL 30 de septiembre de 2010, el patrullero de la Armada española Izaro P-27 dejaba Málaga. Después de muchas décadas de presencia activa, una serie de reestructuraciones internas en nuestra marina de guerra, privaban al puerto malagueño de la presencia permanente de un buque, quedando así la historia naval malacitana huérfana de un barco.

Tras acometerse una nueva reestructuración que movilizará a varios buques que, posicionados en Canarias, se situarán en diferentes puertos de la Península, hoy, el patrullero Tagomago P-22, hermano mayor del recordado Izaro, llegará a Málaga para establecer aquí su base de operaciones.

Perteneciente a la clase Anaga, una serie de diez patrulleros de la cual es el segundo, el Tagomago, se botaba el 14 de febrero de 1980 para ser entregado a la Armada en enero del año siguiente. Con una dotación compuesta por 27 personas, este buque de 44,26 metros de eslora, 6,60 de manga y un desplazamiento de 319 toneladas, fue diseñado para efectuar misiones de vigilancia marítimo pesquera, control de inmigración y salvamento; teniendo además posibilidades para realizar remolques de emergencia a embarcaciones menores, así como trasbordo de pequeñas cantidades de provisiones.

Con una larga historia de mar, y pasando de puntillas por un incidente que le hizo encallar en una playa lanzaroteña en diciembre de 2003, el hecho más destacado en la biografía de este buque ocurría el 21 de septiembre de 1985 en el banco Sahariano. Realizando labores de búsqueda de un pesquero perdido, desde tierra, el Tagomago recibía 48 impactos de bala que le costaba la vida a uno de los miembros de su dotación.

Todo un veterano de nuestra Armada que, posicionado desde hoy en el puerto de Málaga, aquí, muy probablemente, finalizará sus días.

TAGOMAGO P-22

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (26 de Junio de 2012).

El novio de Málaga

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de febrero de 2012 a las 8:57

RESULTA curioso que uno de los más famosos buques en la historia de la Armada española llevara como apodo El novio de Málaga. Les hablo del acorazado Jaime I, un buque al que se le achaca una muy mala suerte, y al que durante algo menos de un año, al principio de la Guerra Civil, le unió una muy estrecha relación con Málaga.

Perteneciente a una serie de tres buques denominados Clase España (España, Alfonso XIII y Jaime I), este acorazado, último en ser construido en los astilleros ferrolanos de la Sociedad Española de Construcción Naval, entraba en servicio en 1921.

Tras sufrir en 1922 una colisión con un mercante en aguas turcas, el Jaime I participaba en el desembarco de Alhucemas y, años después, en concreto en 1934, bombardeaba diversas localidades costeras en lo que se denominó la Revolución de Asturias.

Al iniciarse la Guerra Civil, el buque, que se encontraba en Santander recibió la orden de navegar al Mediterráneo. En el camino, su tripulación se rebeló y el acorazado se mantuvo fiel al Gobierno de la República. Tras bombardear Tánger, La Línea, Ceuta y Melilla, este barco usó Málaga como base de operaciones para mantener el bloqueo naval en el Estrecho. En constante movimiento, pero siempre regresando a Málaga para aprovisionarse, el 13 de agosto de 1936 el Jaime I recibió en aguas malagueñas el impacto de una bomba aérea.

Después de una rápida incursión por el Cantábrico, El novio de Málaga regresaba al Mediterráneo, y en abril de 1937, bombardeaba la ciudad a la que durante tantos meses había estado ligada. En mayo de ese mismo año, tres bombas lo alcanzaron en Almería, y el 17 de junio, una explosión en Cartagena terminó con la vida activa de El novio de Málaga.

Acorazado JAIME I

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (14 de Febrero de 2012).

De gris…

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de noviembre de 2011 a las 21:04

Hace unas semanas, un asiduo seguidor del blog me remitía unas muy interesantes fotos (muchas gracias).  Antonio, que suele practicar el piragüismo, en octubre de este año, desde su embarcación, tomaba estas instantáneas en  el arsenal de la Carraca.

Se trata del remolcador de la Armada española Y-144, integrado en el tren naval del arsenal.

Lo curioso de estas fotos, está en que se puede apreciar a la perfección el anterior nombre de este buque; un buque que antes de ser pintado de gris, lució los colores de los remolcadores del grupo Boluda bajo el nombre de SERTOSA VEINTIUNO.

Este buque, tras finalizar su vida como mercante, pasaba a la Armada, entrando en servicio “de gris” el 10 de noviembre de 2009 (según datos del Estadio Mayor de la Armada).

Les dejo la ficha técnica del remolcador. Los datos son del Lloyd´s Register que deja de dar reseñas del buque en Junio de 2008. En la ficha del barco el último puerto de registro que refiere Lloyd´s es Algeciras, aunque como se puede ver, posteriormente llevó la matrícula de Cádiz.

SERTOSA VEINTIUNO

AÑO DE CONSTRUCCIÓN: 1977.

ASTILLERO: Balenciaga S.A. Zumaia (España).

BANDERA: España.

PUERTO DE REGISTRO: Cádiz.

Nº DE CASCO: 288    Nº IMO: 7703704

ARMADOR: Boat Service S.A. (España).

GRUPO: Boluda (España).

SHIPMANAGER: Sertosa (España).

OPERADOR: Boat Service S.A. (España).

REGISTRO BRUTO: 164 TRB.

ESLORA: 26,830 m.

MANGA: 7, 900 m.

CALADO: 3,950 m.

MÁQUINA:

1 oil engine reverse reduction geared to screw shaft driving 1 FP propeller. Total Power: Mcr 1,493kW (2,030hp). Service Speed: 12.00kts.

HISTORIAL (RENOMBRES): POLARIS (1977), SERTOSA VEINTIUNO (2002), Y-144 (2009).

INDICATIVO DE LLAMADA: EHMN.

Fotos curiosas: Elcano desarbolado

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de julio de 2011 a las 13:31

Hace unos días, Antonio Moreno, fiel seguidor del blog (muchas gracias), me remitía unas muy curiosas fotos.

Atracado en el muelle que lleva su nombre en Navantia (San Fernando, Cádiz),  el buque escuela de la Armada española JUAN SEBASTIAN DE ELCANO está siendo reparado para su próximo viaje de instrucción.

Como podrán observar, el buque está parcialmente desarbolado; en concreto se encuentran desmontados el mastelerillo del trinquete, así como el bauprés y el botalón.

JUAN SEBASTIAN DE ELCANO desarbolado parcialmente. Foto:Antonio Moreno ©.

Sin lugar a dudas, unas muy interesantes fotos que fueron tomadas el pasado día 23 de junio.

Una curiosidad; mejor dicho, dos, al respecto de los palos del ELCANO que seguramente ya conocerán.

Al tratarse de un bergantín goleta de cuatro palos, la denominación típica de los buques de vela de tres mástiles (trinquete, mayor y mesana) varía un poco. En este caso, los cuatro mástiles de ELCANO serían: Trinquete, mayor proel, mayor popel y mesana.

Pero además, hay que decir que cada uno de estos palos tiene su nombre propio; nombres que hacen referencia a los anteriores buques escuela que ha tenido la Armada: BLANCA el Trinquete, ALMANSA el mayor proel, ASTURIAS el mayor popel y NAUTILUS el de mesana.

JUAN SEBASTIAN DE ELCANO.


Dibujante de la mar

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de mayo de 2011 a las 13:36

El buque científico de la Armada Española Rigel A-24 completa una primera fase de trabajos hidrográficos destinados a mejorar las cartas náuticas del litoral malagueño.

Las labores de hidrografía, tal vez sean unas de las tareas más desconocidas de las muchas que realiza la Armada Española. De una importancia vital para la navegación, las cartas náuticas (los planos de la mar), deben ser actualizadas de forma permanente; una misión que corre a cargo de los diversos buques hidrográficos que realizan los trabajos campo que, posteriormente, quedarán reflejados en las cartas  que usan desde los mercantes hasta las embarcaciones deportivas.

Por este motivo, y al ser necesaria una actualización de los fondos de la costa malagueña, el 26 de abril, llegaba al puerto de Málaga el buque científico de la Armada Rigel A-24; un barco que durante algo más de tres semanas, ha estado realizando unos trabajos hidrográficos que se iniciaban en La Caleta de Vélez.

RIGEL A-24 atracado en el muelle número 2 del puerto de Málaga.

Y aunque los medios técnicos han cambiado mucho, la metodología con la que se ejecutan estos trabajos de mar, sigue siendo la misma  que se usaba en la elaboración de las cartas náuticas varios siglos atrás.

Tras ser seleccionada un área a estudiar (existen diferentes criterios a la hora de elegir las zonas susceptibles de ser actualizadas), sobre una carta en blanco donde sólo aparece el contorno de la costa, los hidrógrafos diseñan un proyecto de líneas; un conjunto de trazos paralelos, dibujados perpendiculares a la costa, que servirán de guía para recoger toda la información de los fondos marinos.  Con una separación de líneas que dependerá de la superficie que se vaya a investigar (normalmente esta separación no suele superar los 250 metros), y reduciendo a la mitad la distancia entre líneas  a 20 metros de la costa, el proyecto de trabajo, una vez dibujado, está listo para comenzar a ejecutarse.

Ya en la mar,  situado sobre una línea que se mantiene siguiendo un posicionamiento GPS diferencial, el barco comienza a navegar sobre esta, y empieza a emitir,  desde uno de los transductores que lleva situado en su quilla, una serie de continuas pulsaciones sonoras que,  efectuadas segundo a segundo, le permiten ir reconociendo y registrando la topografía del lecho marino.

Realizados estos trabajos desde el barco, o desde dos botes auxiliares (para las zonas de muy poca profundidad) en los que se embarcan una serie de equipos portátiles, similares a los que lleva el buque, el registro de los fondos se va realizando poco a poco. Tras completarse una jornada de trabajo (si las condiciones de la mar lo permiten, se trabaja de sol a sol),  toda la información recabada se vuelca en un ordenador; el cual, con un software especial, procesa todas las mediciones que se han ido realizando. A medida que se  van desarrollando los trabajos, los datos obtenidos,  se van plasmando en lo que los hidrógrafos llaman Parcelario;  un documento en el cual, la líneas de trabajo trazadas originalmente sobre el área a estudiar, son sustituidas por una sucesión de cifras que se corresponden a las cotas de profundidad obtenidas con ultrasonidos.

Una vez finalizado el trabajo de mar, y después de realizar unas últimas mediciones de control que verifican las cifras obtenidas, el conjunto de datos recopilados se remite al Instituto Hidrográfico de la Marina, el cual, tras procesar toda la información, actualizará total o parcialmente la carta náutica en función de su antigüedad o de las necesidades de la navegación.

Carta náutica de Málaga.

De esta manera, el levantamiento hidrográfico realizado en las aguas malagueñas por el Rigel; un trabajo elaborado fundamentalmente por sus dos botes auxiliares al tratarse de un estudio muy cercano a la costa, en breve se verá reflejado en las cartas náuticas de nuestro litoral. Un muy desconocido trabajo realizado por la Armada Española que constituye una contribución fundamental para la navegación.

Tras salir el pasado viernes con destino al puerto de Cádiz, el Rigel, si no hay cambios de última hora, volverá a las aguas malagueñas a principios de otoño; momento en el cual, seguirá dibujando la mar.

Buque científico RIGEL A-24

Construcción: Empresa Nacional Bazán, San Fernando (Cádiz), 1972-1973.

Entregado a la Armada Española en Diciembre de 1974.

Desplazamiento: 363 Tm.

Eslora: 38,36 m.

Manga: 7,60 m.

Calado: 3,41 m.

Dotación: 33.

Puerto base: Estación Naval de Puntales (Cádiz).

Artículo publicado el domingo 15 de mayo de 2011.


Adiós IZARO

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de octubre de 2010 a las 9:29

Aunque en más de una ocasión les he hablado hechos históricos de importancia, lo que hoy les contaré, constituye un acontecimiento marítimo verdaderamente relevante.

El pasado jueves 30 de septiembre, con la puesta de sol, se arriaba por última vez la bandera del patrullero de la Armada Española Izaro P-27. Después  haber tenido su base de operaciones en Málaga durante cerca de una década, este buque, nos dejaba definitivamente para posicionarse en Cádiz, donde, aun sin una fecha concreta, será desguazado.

Perteneciente a la clase Anaga (una clase compuesta por diez unidades), el Izaro, construido entre los años 1979 y 1980 en los astilleros Bazán de Cádiz, tras ser botado en diciembre de 1980, era dado de alta en nuestra Armada el 12 se septiembre de siguiente año.

Con 350 toneladas de desplazamiento a plena carga y 44,4 metros de eslora, este patrullero llegaba por primera vez a Málaga el dos de julio de 2002; día en el que se cumplimentaba el relevo de la añorada Conejera P-31, buque que hasta esa fecha, había tenido su base en el puerto de nuestra ciudad.

Tras realizar infinidad de misiones de todo tipo; quizás la más conocida haya sido la de los relevos de las tropas destacadas en la isla de Alborán, el Izaro, de una forma silenciosa y eficaz, siempre ha estado dispuesto para lo que pudiera hacer falta en la mar.

Y aunque ya nunca más volveremos a tener un barco de guerra atracado permanentemente en Málaga; ahora un buque más grande y mucho más dotado nos visitará periódicamente, el recuerdo de nuestra última patrullera siempre estará presente.

Un barco, que como otros muchos, ya forma parte de la historia, la más relevante, del puerto de nuestra ciudad. Adiós Izaro.

Izaro P-27 5-V-09 MHblog

Patrullero Izaro P-27 en una de sus salidas desde Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicado en la página Marítimas (12 de Octubre de 2010).