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El barco de 2020

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de enero de 2021 a las 10:38

El recién finalizado 2020 quedará reseñado en los anales portuarios malagueños por ser uno de los peores años de su historia. Paralizado casi todo por la crisis sanitaria provocada por el Covid-19, los muelles malacitanos, a pesar de la pandemia, no han dejado de tener actividad; una marcha al ralentí en la que curiosamente han sucedido muchas cosas.

Ante esta circunstancia y retomando la tradición, hoy, en mi primera comuna del nuevo año les contaré el que en mi opinión ha sido el barco más destacado del aciago 2020.

Y si bien habría muchos candidatos para este honorífico galardón, en un año donde las escalas crucerísticas han sido mínimas, el título del buque más significativo de 2020, sin lugar a duda, debería llevar el nombre de Sovereign; un barco de turistas que ya forma parte de la historia del puerto de Málaga.

Después de 32 años de vida activa y tras efectuar 13 escalas en Málaga, la pandemia dejaba parado a este buque en el muelle norte malagueño; una estancia iniciada el 22 de marzo que se prolongó durante 58 jornadas.  Pero con independencia de este récord que será difícil de batir, el extraordinario atraque de este buque se recordará por dos muy significativos hechos. Además de donar alimentos para las familias malagueñas más azotadas por la crisis, el Sovereign instauró las pitadas solidarias en el puerto; un concierto de bocinas de barcos que durante dos meses capitaneó este buque de crucero.

Con la paradoja de que en este año horrible se ejecutaron la mayor descarga de granel agroalimentario y la más grande exportación de granel mineral realizadas hasta la fecha, y con el añadido de ser el año del primer repostaje de Gas Natural Licuado, el Sovereign, que fue testigo de la ausencia del barco de la Legión y del baile de ferris que navegaron en la línea melillense, tras sus largos 58 días estancia, regresó a Málaga para despedirse. En un breve atraque que apenas duró seis horas en la jornada del 29 de mayo, este buque zarpó para no volver más. Una triste marcha con destino al desguace; el adiós de un barco que sin haber destacado en su historia activa en Málaga, sí que lo hizo atracado sin pasajeros en el muelle norte de la estación marítima de levante.

OLYMPUS DIGITAL CAMERASOVEREIGN durante su larga estancia en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de enero de 2021.

La escala del ULYSSES

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de noviembre de 2020 a las 14:44

Hoy les narraré algo curioso; una situación casi humorística de la que fui testigo hace tan solo unos días en el puerto malacitano. Y aunque a posteriori haga alguna consideración, primero les reseñaré que es lo que ocurrió; un hecho muy habitual de ver en los muelles y que en esta ocasión me llamó poderosamente la atención. El domingo 1 de noviembre llegó a Málaga el megayate Ulysses. Cumplimentando su primera visita, este barco de 116 metros de eslora propiedad de un magnate de los negocios neozelandés, quedaba atracado en la esquina oeste del muelle número dos, la zona que no está concesionada por la empresa que en un futuro gestionará los amarres de este tipo de barcos de recreo privado.

Ya atracado frente al Palmeral de la Sorpresas, una serie de tripulantes del superyate y les recuerdo que este barco lleva 48, comenzaron a instalar la escala real. Liberado un portalón situado en la borda, lo primero que apareció fue una plataforma circular que, sobre la cubierta principal, debía constituir la base de esta escala. Ocupados en la labor siete marineros y ya con la plataforma fijada, justo al lado de ella comenzaron a montar un pequeño brazo de grúa. Añadidos a la tarea dos marineros más y ya sumaban nueve, la grúa quedó instalada lista para mover la escala. Transcurridos algo más de veinte minutos desde que se inició toda la maniobra, finalmente la escala del megayate Ulysses quedaba posicionada en tierra. Mientras parte de la cuadrilla de marineros que había trabajado en lo que les he contado miraba, dos de ellos desembarcaban para colocar los candeleros, los postes que unidos por medio de sendos cabos constituyen el pasamanos de la escala. Tras comenzar a fijarlos y darse cuenta que lo estaban poniendo a revés, una vez subsanado el error, la escala real de este barco quedaba montada tras casi cincuenta minutos de trabajo.

Narrado este hecho y con la pregunta de si hacen falta nueve marineros y cincuenta minutos para poner una escala en un yate de 235 millones de euros, les diré que el Ulysses tan sólo pasó un día en Málaga; muy pocas horas en la que por supuesto están incluidos los muchos minutos que se emplearon para poner y quitar su escala real.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAULYSSES maniobrando para atracar en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de noviembre de 2020.

Megayates a vela

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de septiembre de 2020 a las 13:12

Con la aspiración de que el puerto de Málaga se convierta en unos meses en un centro internacional donde recalen los más selectos megayates del mundo (hasta el momento sin una marina especializada han venido mucho de estos barcos), hoy les contaré algunas peculiaridades de los grandes yates privados a vela.

Con el recuerdo de veleros tales como el Salperton 1, el malogrado My Song o el Aiaxaia, hace unos días atracó en el muelle número dos el Twizzle que, con sus 57 metros de eslora se convierte uno de los más grandes yates privados a vela que han visitado las aguas malagueñas en los últimos años.

Pero antes de contarles algunas de las curiosidades de este barco, les diré que al igual que los grandes buques de recreo privado sin velas y aquí habría muy pocas excepciones, la gran mayoría de estos yates pueden ser alquilados. A unos precios exorbitantes, navegar durante una o dos semanas en el barco de un magnate de los negocios o de un mediático personaje es una realidad sólo al alcance de muy pocos bolsillos.

Aclarada esta muy especial circunstancia que por otra parte permite pagar los muchos gastos que generan este tipo de yates, ahora les hablaré sobre el Twizzle que la semana pasada visitó las aguas malagueñas atracando frente al palmeral de las Sorpresas.

Construido en 2010 en los astilleros holandeses Royal Huisman, una empresa especializada en la fabricación de grandes veleros, este barco de dos mástiles con casco y superestructura de aluminio, fue propiedad hasta 2016 de Michael Bradfiel, un hombre de negocios británico dedicado a los seguros médicos que pagó por él 45 millones de dólares. Firmado su diseño exterior por Dubois Naval Architects y su decoración interior por Todhunter Earle Associates, ambos primeros espadas en la industria de este tipo de barcos, el Twizzle puede albergar entre 8 y 9 pasajeros repartidos en cuatro camarotes. Tripulado por 11 personas, este gran velero que destaca por su amplitud de espacios y por disponer a popa de una plataforma retráctil diseñada para baños y deportes acuáticos, en la actualidad ofrece alquileres que, en temporada de verano e invierno, oscilan entre los 235.000 y 275.000 euros por semana.

OLYMPUS DIGITAL CAMERATWIZZLE atracado frente al Palmeral de las Sorpresas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de septiembre de 2020.

Un atraque doble

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de diciembre de 2019 a las 11:23

Cuando en unas semanas, ya en el nuevo año, la Autoridad Portuaria reseñe el número de escalas crucerísticas de 2019, muy probablemente no contabilice el atraque doble que en un mismo día realizó el buque Spirit of Discovery.

Pero antes de contarles lo que le ocurrió a este barco en aguas malacitanas, les hablaré sobre la compañía Saga Cruises, una naviera que participa de unas muy especiales características. Integrada en un grupo empresarial que abarca sectores relacionados con los seguros, las finanzas y  los viajes, en  1996 se creó Saga Shipping; una naviera más conocida como Saga Cruises destinada en exclusividad al mercado británico. Con la particularidad de ofrecer rutas para personas mayores de 50 años, esta compañía comenzó a fletar buques que eran propiedad de otras navieras. Mostrando una inconfundible seña de identidad: chimenea amarilla y casco azul oscuro, desde su fundación, los cinco buques que han operado para Saga ha pasado por las aguas malagueñas cargados de turistas británicos de la tercera edad.

Así pues, y ya con un mercado muy consolidado, esta naviera encargaba a los astilleros alemanes Meyer la construcción de un buque que el 5 de julio,  con el nombre Spirit of Discovery, era bautizado en Dover por la Duquesa de Cornualles, la esposa de Carlos de Inglaterra Príncipe de Gales.

Cumplimentando uno de sus primeros viajes, el pasado 21 de octubre, nuestro protagonista de hoy se estrenaba en el puerto malacitano dentro de un itinerario de 18 noches  denominado El Mediterráneo Chic.  Con capacidad para 999 pasajeros, este buque de 58.250 toneladas de registro bruto y 236 metros, como es habitual, celebraba a su bordo con autoridades una recepción para festejar su primer atraque en Málaga. Finalizado  este acto que se completó con una visita y un almuerzo del que ya les hablaré en otra ocasión, el Spirit of Discovery, a las seis de la tarde dejaba el atraque norte para seguir viaje con destino a Cartagena.

Cuando apenas había salido por la bocana, este buque, que suele embarcar a pasajeros que promedian los 80 años,  volvía sobre su estela para, atracado en el muelle sur desembarcar a un pasajeros que había sufrido un infarto.

Una escala doble, con el añadido de haber sido su primera visita malagueña, que muy probablemente no quede reflejada en la lista oficial de atraques crucerísticos del este año que está a punto de terminar.

Spirit of Discovery 21-X-19 1ª VEZ5SPIRIT OF DISCOVERY el día de su primer atraque doble en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de diciembre de 2019.

El atraque del año

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de septiembre de 2019 a las 10:16

Aunque aún faltan varios meses para que finalice 2019, la imagen que hace unos días se pudo ver en el puerto, tal vez merezca ser calificada como una de las más significativas de este año. Tras cambiar de nombre en febrero amarrado en el muelle número dos (otra foto que ya forma parte de la historia portuaria malagueña), el ferry Ciudad Autónoma Melilla, el antiguo Fortuny, durante unas cuantas horas el pasado 15 de septiembre atracó en el muelle norte de la estación marítima de levante. Llegado a primeras horas de la mañana de su navegación dominical y después de cumplimentar el desembarque de los pasajeros y vehículos que venían a  su bordo, el Melillero titular se posicionaba  en este espacio crucerístico para realizar una revisión de sus botes salvavidas.

Sin poder utilizar el muelle número dos, el habitual que emplea este buque para este tipo de tareas, el Ciudad Autónoma Melilla apoyaba su costado de babor en este atraque de cruceros; una circunstancia que nunca se había visto hasta la fecha en las aguas malacitanas.

Y si bien la maniobra no tuvo  nada de especial, simplemente no había otro atraque disponible y se usó el muelle norte, lo que sí es significativo, es que en este amarre crucerístico, el más importante del puerto malacitano, nunca había estado ubicado un Melillero.

Con el recuerdo de aquellos esporádicos atraques que realizaron respectivamente en el muelle de levante en los años 2011 y 2012  los ferries de Trasmediterránea Murillo y Zurbarán y el que efectuó  en febrero de 2015 en el muelle sur el Juan J. Sister  pocos días después de su colisión con el muelle uno, el amarre de hace unos días del antiguo Fortuny ya forma parte de historia portuaria malagueña.

Y si un buen día a alguien se le ocurre escribir sobre los más destacados buques que han pasado por los dos principales muelles crucerísticos malacitanos, entre los más destacados barcos de turistas, todos ellos con peculiaridades que los convierten en únicos, no estaría nada mal reservar un pequeño apartado para los Melilleros; unos barcos que, por una u otra causa cambiaron momentáneamente su centenario muelle de atraque para dejarse ver en un lugar destinado a otras historias.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACIUDAD AUTÓNOMA MELILLA atracado hace unos días en el muelle crucerístico norte.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24 de septiembre de 2019.

El tercer guerrero

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de julio de 2019 a las 12:34

El pasado viernes, un día antes de su llegada prevista, atracó en aguas malacitanas el Raibow Warrior III, el buque insignia de la organización ecologista Greenpeace. Y aunque la campaña que está realizando debería constituir el contenido de esta columna, creo que, para los lectores de estas líneas, será más interesante comentar algunos aspectos  sobre el barco en sí; un goleta moderna repleta de curiosidades.

Heredando el nombre del primer Rainbow Warrior, este tercer guerrero del arcoíris fue construido en los astilleros alemanes Fassmer con un coste inicial de 23 millones de Euros; una cantidad que se obtuvo en parte mediante una financiación colectiva en la que  participaron algo más de 100.000 personas.  En activo desde octubre de 2011, este velero que participa de la peculiaridad, como no podía ser de otra forma, de haber sido construido con materiales respetuosos con el medio ambiente, desplaza 838 toneladas teniendo una eslora de 58 metros.  Con casco de acero y estructura de aluminio, el Rainbow Warrior monta dos curiosos mástiles dobles en forma de A  donde trabajan cinco velas con una superficie total de 1.290 metros cuadrados. Dotado con varios sistemas de reciclaje interno, el tercer guerrero del arcoíris que puede navegar cuatro semanas sin necesidad de suministros, embarca a 32 tripulantes; una dotación  internacional compuesta en su gran mayoría por voluntarios de esta organización.

Pero con independencia de estas características y con el añadido de ser el primer buque que Greenpeace ha construido por encargo (los anteriores habían sido barcos reformados), las calidades y las especificaciones técnicas y tecnológicas de esta goleta que lleva el mismo tejido en sus velas que el buque escuela Juan Sebastián de Elcano, muy bien se podrían resumir  con un comentario hecho por uno de los directivos de los astilleros alemanes donde se fabricó este buque; unas palabras que aludían a que el tercer guerrero del arcoíris no estaba fabricado  ni con acero ruso ni con madera contrachapada china.

Un velero moderno que, tras su estreno malagueño de octubre de 2017, regresa embarcado en una campaña medioambiental en la que se tocarán 14 puertos de ocho países  diferentes.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARAINBOW WARRIOR, el tercer guerrero atracado en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de julio de 2019.

El barco de 2018

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de enero de 2019 a las 10:20

Cumpliendo una tradición iniciada el 4 de enero de 2005, hoy, en mi primera columna del año, les contaré el que en mi opinión ha sido el barco más destacado que ha pasado por el puerto de Málaga en el recién finalizado 2018.

Sin olvidar nombres tales como el del Symphony of the Seas, el sucesivo tercer buque de crucero más grande del mundo que fue presentado en aguas malagueñas, el barco de cargas especiales Bigroll Bering que trajo tres grúas de Egipto, el portaaeronaves norteamericano Iwo Jima, las réplicas de las naves de los descubrimientos que celebraron en el muelle dos un festival marítimo o los mercantes: Mississauga Express que inició una ruta de contenedores con Canadá o Great Hope que cumplimentó la mayor descarga de granel de 2018, el buque más significativo  que ha pasado por las aguas malacitanas en el año que acaba de finalizar sería, en mi modesta opinión, el submarino de la Armada española Mistral S-73.

Dejando a un lado las consideraciones lingüísticas sobre si un submarino puede o no estar considerado como un barco, la Real Academia Española sí me permite la similitud, les diré que la llegada del Mistral constituyó todo un acontecimiento.

Procedente de Cartagena, a primeras horas de la mañana del miércoles 31 de octubre, este submarino quedaba amarrado en el muelle número dos. Afrontando su primera visita a Málaga, el S-73, llegaba para realizar en una escala de descanso y abrir sus escotillas a todos los que quisieran conocerlo.

Cumplimentado el atraque y después de que la dotación del Mistral desembarcara para alojarse en un hotel, a las cuatro de la tarde, el submarino iniciaba sus jornadas de puertas abiertas. Bajo un continuo y por momentos intenso chaparrón, muchos malagueños aguardaron pacientemente paraguas en mano para visitar el submarino en la tarde del miércoles, una circunstancia que se volvió a repetir con largas colas en la soleada jornada del jueves 1 de noviembre.

Una escala de tres días en la que algo más de 3.000 malagueños conocieron el Mistral; una circunstancia que convierte a este submarino en el buque más visitado en la historia del puerto. Un motivo más que suficiente para otorgarle el galardón del barco del 2018.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACola en el muelle dos para visitar el submarino MISTRAL.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de enero de 2019.

Una imagen del pasado

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de diciembre de 2018 a las 10:44

Hace unos días, el puerto fue testigo de una maniobra nada habitual de ver en nuestros días.  Procedente de Cádiz, el pasado jueves día 6 llegaba a aguas malacitanas el buque de crucero Marella Celebration. Finalizando su temporada europea, este veterano barco de turistas con bandera maltesa quedaba atracado en el muelle norte de la estación marítima de levante; una ubicación donde pasaría la noche antes de comenzar, en la jornada siguiente, una larga navegación trasatlántica que lo posicionará en el Caribe hasta abril de 2019.

Atracado de una forma muy especial que ahora les referiré, el Marella Celebration, mientras se aprovisionaba por tierra y recibía combustible por mar, se preparaba para recibir a los pasajeros que, desde Málaga, realizarían una ruta de 13 noches con final en la localidad de Bridgetown, la capital de la isla de Barbados.

Con este interesante programa y antes de detallarles cómo se realizó el atraque de nuestro protagonista de hoy, les reseñaré algunos datos sobre su biografía y la muy especial relación que este buque tiene con el puerto malagueño.

Construido en los astilleros franceses Chantiers de l’Atlantique por encargo de la compañía Holland America Line, este barco, bautizado como Noordam iniciaba su carrera en abril de 1984. Posicionado durante años en el Caribe, en mayo de 2000 realizaba su primera y única escala malacitana; una singular circunstancia que no lo privaría de seguir visitando las aguas malagueñas. Rebautizado  en 2005 como Thomson Celebration, en 2016 este buque regresaba a Málaga y un año más tarde, entre los meses de octubre y noviembre recibía su tercer y actual nombre atracado en el muelle de levante.

Vistos estos antecedentes, ahora sí que les describiré cómo fue el inusual atraque que este barco de 214 metros efectuó hace unos días en el puerto. En su maniobra de entrada y con la intención que posicionar su costado de babor sobre el muelle norte, el Marella Celebration  fondeó su ancla de estribor; una acción que rememoró cómo atracaban la mayoría de los barcos hace décadas. Una maniobra que no he podido saber porqué motivo se hizo y que no se realizaba en las aguas malacitanas desde el año 2002.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMARELLA CELEBRATION atracado con el ancla fondeado.

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Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11 de diciembre de 2018.

¿Otro muelle ciudadano?

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de julio de 2018 a las 9:11

Hoy, comenzaré calificando de absurda una nueva polémica que vuelve a tener al puerto como centro de opiniones poco contrastadas y faltas de conocimiento. Me refiero a las peticiones que reclaman el uso ciudadano del muelle de levante, una construcción estrenada en mayo de 2001.

Y aunque por entonces no se sabía muy bien el uso real se le iba a dar a esta línea de atraque, originariamente debía ser un muelle fundamentalmente crucerístico, la novedad y los recuerdos de morro de levante, amén de unas desafortunadas declaraciones del por entonces presidente de la Autoridad Portuaria que espetó que la nueva construcción sería para el uso disfrute ciudadano, permitieron que este muelle se constituyera como un nuevo morro; una comparación bastante errónea.

Reconvertido en un atraque multifuncional donde además de amarrar buques de crucero lo hacían otros barcos, el muelle de levante se convirtió en un magnífico espacio de desahogo para los tráficos no habituales que llegan al puerto.  Con buques en reparación, escalas crucerísticas o barcos parados, los malagueños pudieron pasear junto a estos durante varios años; unas caminatas que se produjeron estando ya en vigor el código internacional para la protección de los buques y de las instalaciones portuarias, una normativa que especifica con pelos y señales la distancia a la que una persona ajena a la actividad portuaria puede acercarse a  un buque atracado.

Pero dejando estas obviedades que deberían calmar el ímpetu de los que reclaman este muelle para los malagueños, les pondré un ejemplo muy esclarecedor.  Considerado como el espacio ciudadano por antonomasia, el  parque amanece todos los fines de semana convertido en un estercolero, un lugar de juergas que sirve para la pernocta de los curdas más desfavorecidos,  algunos sin techo o los mochileros que no quieren pagar alojamiento.

Y aunque hay otros ejemplos de zonas públicas maltratadas por un ocio incontrolado, reabrir el muelle de levante a los malagueños, aunque solo fuera a tiempo parcial, sería un gravísimo error; una irresponsabilidad en toda regla ya que esta línea de atraque en nada se parece al recordado morro de levante.

DSCF1545Vista aérea del muelle de levante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24 de julio de 2018.

Volver

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de julio de 2018 a las 9:27

La mayor pesadilla para el armador de un barco y su tripulación, dejando a un lado los accidentes, pasa por el hecho de que su buque quede paralizado. Entrando en el complejo mundo de las leyes y los reglamentos marítimos, existen infinidad causas por las que un barco puede ser inmovilizado en un puerto; una circunstancia habitual que genera multitud de complicaciones.

Dejando para otra ocasión las historias de apresamientos por tráficos ilegales y los abandonos, ejemplos que el puerto de Málaga han vivido en los últimos años, existen dos causas que podrían aglutinar la mayor parte de las inmovilizaciones que se realizan en cualquier puerto del mundo. Las denuncias por impagos y las irregularidades técnicas constituyen los principales motivos por los que un barco atracado puede quedar paralizado; un hecho que, salvo en muy puntuales excepciones, se soluciona al satisfacer las deudas o reparar las irregularidades.

Y aunque esto que les he contado es más complicado de lo que parece y sin entrar en la semántica que diferencia lo que es retenido, detenido o inmovilizado, hoy les narraré la historia del Oya Star, un buque que sufrió en aguas malacitanas una de estas paralizaciones.

Construido entre 1981 y 1982 en Japón, este buque, bautizado como Seaward Ace iniciaba su vida operando como un bulk carrier. Tras varios cambios de armador, seis nombres diferentes y una reforma que lo convertía en un  cement carrier,  en 2014, el barco era rebautizado como Oya Star.

Luciendo bandera panameña, nuestro protagonista de hoy con sus 146 metros de eslora llegaba por primera vez a Málaga el 31 de mayo de este año. Procedente de Vigo y con destino a Banjul, el Oya Star atracaba en el muelle seis para cargar cemento. En el transcurso de esta operativa, el barco quedaba detenido, retenido o inmovilizado; una circunstancia que le llevó a ser reubicado en el muelle número nueve a la espera de acontecimientos.  Tras varios días allí, finalmente el Oya Star dejaba las aguas malacitanas para retomar su actividad; unas navegaciones que hace unos días le volvían a traer al puerto donde no hace mucho estuvo detenido, retenido o inmovilizado.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACementero OYA STAR atracado en Málaga tras sufrir una inmovilización.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de julio de 2018.

Atracados juntos

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de mayo de 2018 a las 8:18

Esta pasada semana, el puerto recibía la visita dos veleros muy similares. En concreto, les hablo del Mutin y el Arosa, unas embarcaciones adscritas respectivamente a la marina de guerra francesa y la Armada española destinadas al adiestramiento de marinos. Con muchas similitudes aunque también con algunas diferencias, empezaré contándoles que ambos barcos, atendiendo a la más absoluta ortodoxia que hace referencia a su aparejo, son queches; un tipo de velero con unas características muy determinadas.  Montando siempre dos mástiles y con la particularidad de que su timón está por delante del palo de mesana, el situado más a popa, los queches comenzaron a navegar a finales de siglo XVII operando como pesqueros y barcos de carga en rutas de cabotaje. Tras desaparecer una vela cuadra que iba posicionada en su palo mayor, las velas triangulares y trapezoidales se convirtieron en las habituales de estos buques; una opción que dio más velocidad a unas embarcaciones que muy pocas ocasiones superaban los 30 metros de eslora.

Mantenido este aparejo, el norte de Europa se convirtió en el principal campo de acción de estos veleros; unos barcos que debido a sus muy especiales características fueron usados principalmente para la pesca de altura. A finales del siglo XIX,  los queches se convirtieron en una opción muy demandada a la hora de construir yates, un hecho que marcó, en las primeras décadas del siglo XX,  la desaparición de estos barcos para usos comerciales.

Con estos antecedentes y volviendo a los dos barcos que visitaron el puerto hace unos días, les diré que el Mutin, el primero que llegó, es el barco en activo más antiguo de la marina de guerra francesa. Construido en 1926 siguiendo los cánones de los veleros de la flota atunera gala de la época, este queche, desde su construcción siempre ha operado como buque escuela, una circunstancia muy diferente al del Arosa, un velero de manufactura británica que navegó como yate privado desde 1931 a 1981, fecha en el que la Armada española se hizo cargo de él. Unos barcos muy similares que durante unos días atracaron juntos en el muelle número dos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMUTIN y AROSA atracados juntos en el muelle número dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 29 de mayo de 2018.

El yate Polar

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de marzo de 2018 a las 9:57

El mal tiempo de los últimos días ha traído a aguas malagueñas a un buque especialmente construido para navegar en condiciones climatológicas extremas. Y aunque la gran mayoría de barco privados de recreo están diseñados para surcar mares cálidos, el Noorderzon, atracado desde la semana pasada en el muelle número uno, constituye el más claro ejemplo de los denominados yates de expedición; unos buques ideados para realizar largos viajes en aguas poco frecuentadas.

Concebido originalmente como un remolcador de altura que nunca navegó como tal, este barco originariamente fue bautizado en 1995 como Zeemeeuw. A medio construir, en el año 2010, un armador privado decidió comprarlo y reconvertirlo en un yate privado; una remodelación  que se efectuó en los astilleros holandeses Balk.  Renombrado como Lars en honor al cachorro de oso protagonista de unos dibujos animados creados en los Países Bajos,  en abril de 2012, sin perder su aspecto exterior de remolcador, este yate se estrenaba realizando un crucero de seis meses por el Ártico.

Con una habilitación de cuatro camarotes con posibilidad para albergar hasta a ocho personas, este barco de 36 metros de eslora y 264 toneladas de registro bruto que está tripulado por cinco marinos, en 2017 cambiaba de propietario y se rebautizaba como Noorderzon, nombre con el que hace unos días llegaba por primera vez a aguas malagueñas.

Sin estar incluido en ninguna de las listas internacionales de los más grandes o lujos, lo que sí está claro es que este yate constituye toda una rareza; un buque de recreo privado nada parecido a los que estamos acostumbrados a ver donde la ostentación y los lujos compiten con excentricidades impropias de un barco.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAYate Polar NOORDERZON atracado en el muelle uno.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de marzo de 2018.

Fragatas

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de febrero de 2018 a las 10:01

Febrero de 2018 pasará a la historia marítima del puerto por ser el mes en que, con tan sólo cuatro días de diferencia, visitaron las aguas malacitanas cuatro fragatas de la Armada española. Y aunque los barcos de guerra, ya sean nacionales o extranjeros, suelen frecuentar bastante los muelles malagueños, las escalas de estos buques constituyen todo un record digno de ser reseñado.

Con una excepcional respuesta ciudadana que pacientemente guardó cola para poder visitar  estos barcos, el viernes 2 de febrero atracaron en el muelle número dos las fragatas Canarias F-86 y Reina Sofía F-84. Formando parte de la 41ª Escuadrilla de Escoltas, un grupo de seis unidades gemelas con base en Rota, estos buques de construcción española y patente norteamericana, constituyen uno de los principales grupos de acción naval que posee la Armada; una flotilla de fragatas que, pese a su edad, se ha ido reformando en función de las necesidades actuales de los barcos de guerra.

Completando este cuarteto del que les hablo, el pasado día nueve, las fragatas Méndez Núñez F-104 y Cristóbal Colón F-105 amarraban frente al Palmeral de las Sorpresas. Con base en El Ferrol, estos buques que, junto a tres más conforman la Escuadrilla de Escoltas 31, constituyen lo más tecnológico y moderno que la Armada española. Con la particularidad de que nunca se habían visto juntos en Málaga a dos de estos barcos, y con el añadido de que la Méndez Núñez visitaba las aguas malacitanas por primera vez, las escalas de estas cuatro fragatas ya forman parte de la historia del puerto; una crónica que reflejará el hecho de que en menos de una semana cuatro de las once fragatas que defienden nuestras aguas pasaron por Málaga.

IMG_4079Fragatas MENDEZ NUÑEZ y CRISTOBAL COLON  atracadas en el puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 13 de febrero de 2018.

Un mal día

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de febrero de 2018 a las 11:05

La épica de la mar y los barcos siempre ha estado inexorablemente vinculada a historias de peligros y mal tiempo. Con el recuerdo de aquel apasionante libro titulado ‘Tempestades y Naufragios’, todo un clásico que me permito recomendarles, hoy les contaré un hecho ocurrido en el puerto el pasado domingo 28 de enero.

Con un aviso de malas condiciones meteorológicas, la muy especial climatología de nuestra costa mostró su peor cara en la tarde de aquel día. En pocos minutos, el viento de Levante se convirtió en el protagonista de la jornada, y la mar, comenzó a agitarse.

Manteniéndose los tráficos previstos, aunque un barco que se encontraba fondeado en la bahía levantó su ancla y salió a capear el temporal, el buque panameño de transporte de ganado  Zein I recibió la orden de entrar para amarrar en el muelle número seis. Auxiliado por los remolcadores Vehintiocho y Vehintinueve, el intenso viento complicó una maniobra que finalmente fue cancelada por el práctico ante el peligro que suponía este atraque. Varias horas más tarde, procedente de Melilla, llegaba a la bahía malacitana el ferry Dénia Ciutat Creativa. Después de haber realizado una travesía muy movida, el barco de Baleària  se encontraba frente al puerto con olas de cuatro metros y rachas de viento cercanas a los  ochenta kilómetros por hora. Con la necesidad de desembarcar al pasaje, este buque afrontó la bocana malagueña a sabiendas de lo que le esperaba. Atravesado durante unos interminables segundos a la mar de Levante, el ferry sufrió varios bandazos que lo zarandearon bruscamente de babor y estribor. Superada la bocana, finalmente el Dénia pudo atracar ayudado por los remolcadores. Un mal día de tempestad.

OLYMPUS DIGITAL CAMERADÉNIA CIUTAT CREATIVA entrando por la bocana del puerto el 28 de enero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de febrero de 2018.

Advertencias

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de diciembre de 2017 a las 9:46

Desde siempre, el acceso a los barcos ha estado muy controlado. Con el recuerdo de aquellos agentes de la autoridad que, posicionados a pie de muelle en las escalas de los buques verificaban los embarques, la seguridad para subir a un barco ha ido evolucionando con el paso de los años.

Mantenida la figura del marinero que supervisa las entradas, los rótulos que informan de la prohibición de embarcar constituyen una primera advertencia sobre esta restricción. Y aunque lo más habitual, especialmente en los mercantes, es una cadena que situada en la escala impide el acceso al que no es tripulante, en los últimos años, los barcos se han llenado de avisos que, además de servir para controlar el acceso, informan sobre las reglas de seguridad que deben seguirse a bordo.

Hace unos días, llegaba al puerto el buque tanque de bandera liberiana Stolt Basuto.  Atracado en el muelle seis, este barco amarraba para cargar aceite con destino a los Estados Unidos; una ruta habitual que se viene repitiendo desde hace algunos años.

Mostrando en grandes letras rojas bajo su puente de mando la frase No Smoking, un lema que repiten todos los buques que transportan mercancías peligrosas, el Stolt Basuto reseñaba en un curioso cartel las condiciones de seguridad que deben seguirse a bordo.  Sobre una estructura en su cubierta principal, este barco, además de recordar la imposibilidad de fumar,  advertía la no admisión de visitantes y la prohibición de usar teléfonos móviles; unos recordatorios que se completaban avisando de la necesidad de una identificación para embarcar. Una completa lista de requisitos muy diferente a  la que muchos buques colocan en sobre su escala para impedir el acceso a bordo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACartel de advertencia en la cubierta del buque STOLT BASUTO.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de diciembre de 2017.

Dr. Jekyll y Mr. Hyde

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de noviembre de 2017 a las 9:27

Cuando los diseñadores de este yate finalizaron los trabajos previos a su construcción, definieron a este motovelero como la reencarnación náutica del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Les estoy hablando del My Song, uno de los más modernos y tecnológicos barcos de recreo privado de su clase que existe en la actualidad.

Atracado en el muelle dos con una pequeña avería, este coloso es propiedad del empresario italiano del mundo de la moda Pier Luigi Loro Piana. Construido en los astilleros finlandeses Baltic Yatchs en 2016, el My Song, cuarto yate que ha tenido este armador con el mismo nombre, participa de unas características técnicas que lo hacen único y que ya le han hecho acreedor de un premio internacional.

Fabricado en su totalidad con fibra de carbono, este motovelero de 39’6 metros de eslora y 105 toneladas de desplazamiento (de estas 36 forman parte del lastre situado en su quilla y orza), monta tres velas con una superficie total de 2.210 metros cuadrados; un trapo que supera  a muchos de los veleros clásicos que habitualmente visitan las aguas malacitanas.

Con interiores propios de un gran yate, unas de sus más significativas innovaciones, dejando a un lado su revolucionario sistema de propulsión retráctil, se centra en que sus techos, paredes y suelos están fabricados en su totalidad con lino compactado, un textil nada habitual en este tipo de construcciones.

Y aunque se podrían decir muchas otras cosas de este super yate, vuelvo al apodo literario que sus diseñadores le dieron. Un velero, el Dr. Jekyll, que puede navegar a unos rápidos 16`5 nudos antes de convertirse en Mr. Hyde y surcar la mar a 55,6 kilómetros  por hora, una velocidad propia de un velero de alta competición.

OLYMPUS DIGITAL CAMERASuper velero MY SONG atracado en el muelle dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de noviembre de 2017.

Otra primera escala

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de octubre de 2017 a las 9:01

El jueves 23 de abril de 1998 llegaba por primera vez al puerto el buque de crucero Renaissance Seven. Mientras lo fotografiaba atracando en el muelle número dos, tuve la misma sensación que había experimentado al ver a sus cinco gemelos que con anterioridad habían escalado en aguas malacitanas. Aquel barco construido en Italia entre 1987 y 1991, daba la impresión de ser un buque muy mal cuidado; un elegante y exclusivo yacht cruise que había venido a menos. Después de cumplimentar cuatro escalas más en Málaga, este barco comenzó una tortuosa carrera de alquileres y cambios de nombres, regresando a los muelles malagueños en abril de 2005 rebautizado como Corinthian II. Con su casco pintado de azul y tras haber sufrido una significa reforma, aquel yacht cruise fue reconvertido en un buque de expedición; un hecho que reactivó la vida de este pequeño buque de 90 metros de eslora con capacidad para 120 pasajeros.

Combinando itinerarios por el Mediterráneo con rutas polares, en 2014 el barco era adquirido por una compañía que, en propiedad y en régimen de alquiler, gestiona una importante flota de pequeños buques que ofrecen viajes muy diferentes a  los habituales recorridos que realizan las principales navieras del mercado crucerístico internacional.

Después de sufrir en  el año 2016 una multimillonaria transformación y tras ser rebautizado como Hebridean Sky, este barco llegaba hace unos días a Málaga antes de comenzar una campaña que lo llevará por los mares más fríos del mundo.

Un buque que con algo más de 25 años de vida regresa al primer plano de los barcos dedicados a las exploraciones; una interesante historia de mar en la que el puerto malagueño ha estado presente.

IMG_2229HEBRIDEAN SKY en su escala en Málaga este pasado fin de semana.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de octubre de 2017.

El más grande

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de agosto de 2017 a las 12:32

El jueves 20 de julio de 2017, pasará a la historia del puerto por ser el día en el que atracó el mayor petrolero que hasta la fecha ha visitado los muelles malacitanos. Con el recuerdo del último buque que en diciembre del año 2000 operó en la línea submarina que desde la bahía transvasaba crudo a tierra, la llegada de este petrolero constituye toda una curiosidad.

En ruta desde un puerto ruso a Venecia, el petrolero de bandera maltesa Minerva Pisces recibía la orden de entrar en Málaga para descargar 10.000 toneladas de fuel. Con 244 metros de eslora y 42 de manga, este buque construido en Corea del Sur en 2008, llegaba a aguas malacitanas para atracar en el muelle número nueve. En una tarde ventosa donde el Poniente levantaba olas de algo más de un metro, los remolcadores Vehintiocho y Vehintinueve colocados respectivamente a proa y popa del petrolero comenzaban a  maniobrar con este barco de 57.135 toneladas de registro bruto.

Muy lentamente, el Minerva Pisces entraba por la bocana e iniciaba un complicado atraque que debía posicionarlo entre dos buques que se encontraban situados en el muelle número nueve. Después de algo más de dos horas de maniobra,  el mayor petrolero entrado hasta la fecha en Málaga quedaba amarrado y listo para comenzar su descarga.

Y aunque las estimaciones del transvase de carburante a tierra apuntaban a diez horas, finalmente, la operativa se prolongó, y el Minerva Pisces liberado de 10.000 toneladas de fuel dejó las aguas malagueñas a primeras horas de la tarde del viernes 21 de julio.

Un atraque inesperado que nos permitió ver a un gran petrolero; un buque muy similar a los que, hace ya de esto muchos años, fondeaban en la bahía malacitana.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPetrolero MINERVA PISCES llegando al puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 1 de agosto de 2017.

La goleta XARIFA

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de julio de 2017 a las 8:43

Hoy les hablaré de un velero que hace unos días atracó en el puerto; una goleta de tres mástiles y 90 años de edad cargada de historia y nombres propios. Construida en 1927 en los astilleros británicos J.S. White & Co., el primer propietario de este barco fue Franklin Morse Singer, un regatista hijo del creador de las máquinas de coser Singer y de la modelo que sirvió de inspiración para la Estatua de la Libertad. Bautizada como Xarifa, esta goleta de 50 metros de eslora, entre 1930 y 1951 cambio en varias ocasiones de armador, llevando durante estos años los nombres: Erasing, Radiant, Oiseau Blanc, Georgette y Capitana. Usado fundamentalmente como yate privado, además de cómo pesquero, buque oceanográfico y escenario para el rodaje de diferentes películas, por la cubierta de teca de este velero que inspiró una biografía sobre Cristóbal Colón que ganó el premio Pulitzer en 1943, pasaron personajes de la talla de Jacques Cousteau, Orson Welles, Jeanne Moreau o Rainiero de Mónaco que, en 1960, consiguió que esta goleta que volvía a lucir su nombre original, asentara su base en el principado y se convirtiera en un lugar de referencia para la diplomacia y la alta sociedad internacional

Tras permanecer en aguas monegascas hasta 2008 y ser durante algunos años la residencia del multimillonario italiano Carlo Traglio, en 2012, el Xarifa era comprado por una empresa que lo restauraba y reformaba en 2012 en unos astilleros de Vigo.

Una histórico velero que durante varios días permaneció atracado en el muelle número uno junto a la bicentenaria Farola; una estancia que como en otras ocasiones he referido al respecto de  determinados barcos con cierta significación, pasó sin pena ni gloria.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAGoleta XARIFA hace unos días en el muelle número uno.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 4 de julio de 2017.

El plano de Granada

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de mayo de 2017 a las 8:31

Hace ya de esto muchos años, uno de los principales responsables del puerto me preguntó sobre los folletos explicativos que se reparten a los turistas que llegan a Málaga a bordo de  buques de cruceros. En estas hojas, además información de utilidad aparecen pequeñas reseñas históricas de la ciudad; unos datos que en teoría deberían dar al pasajero una visión global  del lugar en el que desembarcan.

Tras mucho indagar, finalmente descubrí que la mayor parte de estos folletos estaban elaborados por una empresa mejicana; un grupo editorial  que, en diferentes idiomas, distribuía esta información a las más importantes compañías sector crucerístico internacional.

Aquellos folletos, los escritos en castellano que llegaban al puerto malacitano cargados de errores históricos y  extrañas expresiones, afortunadamente han desaparecido, y la información que en la actualidad se ofrece a los turistas que llegan a Málaga ha mejorado mucho en rigurosidad y calidad lingüística.

Al hilo de esto, hoy les contaré muy telegráficamente un hecho que viví  hace unas semanas a bordo de un buque en su primera escala malagueña. Tras asistir a la tradicional recepción de bienvenida y visitar el barco acompañado de autoridades y responsables turísticos de la ciudad, antes de desembarcar encontré en la pasarela del buque un expositor en el que en teoría deberían haber estado los folletos de los que les he hablado. Sin rastro de ellos,  el Viking Star, en su primera escala en el puerto sólo ofrecía a sus pasajeros una hoja con  horarios de autobuses y un tríptico con un plano de Granada. Sí, han leído bien, un plano de Granada que me indignó y del que ya les hablaré con más detalle en otra ocasión.

plano granada mhPortada del plano de Granada del VIKING STAR.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de mayo de 2017.