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Aburrimiento

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de abril de 2020 a las 10:16

Hoy les hablaré del aburrimiento. Inmersos en muchos días de confinamiento y con la esperanza de una lucecita que parece atisbarse al fondo del túnel, siguiendo con mis historias de estas últimas semanas, les contaré varios asuntos que tiene relación con la sensación de sufrir un estado de ánimo producido por la falta de estímulos, diversiones o distracciones. Y aunque en los tiempos que vivimos, un confinamiento no debería producir aburrimiento (todos tenemos suficientes estímulos, diversiones y distracciones a nuestro alcance), la obligada reclusión, en muchos casos, nos está llevando a estados de cansancio, apatía o monotonía.

En el mundo de la mar y los barcos, siempre se ha dicho que los marinos, entre otros muchos males, han sufrido el mal del aburrimiento; una circunstancia provocada por muchos días de aislamiento en los que se vive con un muy limitado número de personas en un espacio reducido.

Y aunque quizás esté entrando en el campo de los tópicos o les hable de épocas ya superadas, el primer antídoto en la mar frente al aburrimiento siempre ha sido el alcohol. En un segundo puesto, la pornografía, probablemente de la mano de alguna que otra bebida, constituya un segundo elemento de evasión; un agarradero para soportar las interminables travesías marítimas.

Y si bien el aburrimiento de los marinos también se ha paliado en buena medida con la lectura, hoy les contaré una curiosa distracción que relacionaré con el puerto malagueño.

Desde mediados de la década de 1980, las aguas malacitanas recibieron con mucha asiduidad a unos barcos de bandera rumana. Bautizados siempre con nombres que comenzaban por Tirgu, los Tirgu Ocna, Trotus, Frusmos, Bujor y Secuisec, descargaron clínker hasta 1997 usando habitualmente los muelles seis y siete.

Complementando con toda seguridad los antídotos ya mencionados, los marinos rumanos de estos barcos, además, combatían el aburrimiento realizando pequeños modelos de veleros; unas maquetas no demasiado bien fabricadas que intentaban vender y, en algunos casos concretos vendieron, a los portuarios malagueños. Una curiosidad que, formando ya parte de la historia marítima malacitana, ilustra a la perfección el tema del aburrimiento.

maqueta-de-barcoModelo similar a los que vendieron los tripulantes de los TIRGU en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de abril de 2020.

Días de Melillero

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de marzo de 2020 a las 12:31

Hace ya de esto muchos años, un viejo portuario me dijo una curiosa frase que, sin haber olvidado, he usado desde entonces en algunas ocasiones. Para referirse a los días en los que no entran barcos en el puerto, este veterano me habló que él, heredada de su padre, usaba la expresión ”hoy es un día de Melillero”; una lapidaria sentencia que lude a un único atraque realizado por el ferry que a diario cubre la línea de mar de Alborán.

Y aunque a muchos les podrá parecer extraño, el puerto malagueño, especialmente en los últimos años, ha tenido muchos días de Melillero; una circunstancia que dibuja a la perfección los vaivenes que se dan en los tráficos marítimos.

Sin tener que remontarnos meses o incluso años, esta pasada semana las aguas malacitanas han vivido varios de estos días; unas jornadas en las que salvo los dos ferries que cubren la ruta melillense (ahora son dos), no ha atracado ningún otro barco.

Y aunque la historia de esta frase tampoco da para mucho más, simple y llanamente no vienen barcos y ya está, les diré que en esta semana pasada el puerto ha vivido uno de estos días; una jornada al límite de tráfico a la que habría que añadir dos más que, si me permiten la expresión, por los pelos se han librado de ser días de Melillero.

El pasado martes, tras el atraque del Ciudad Autónoma Melilla, el titular de la línea de Trasmediterránea y la llegada del Denia Ciutat Creativa de Baleària, el día del Melillero se salvó con la llegada del buque tanque norteamericano Patuxent que en escala de descanso quedó posicionado en el muelle de levante.

Salvada esta jornada y tras vivirse al 100% un día del Melillero el jueves 5, los atraques malacitanos volvieron a experimentar unas nuevas horas de sequía. El sábado 7, acompañando al barco de Trasmediterránea amarró en el muelle número cuatro el buque de carga rodada Festivo; un atraque que a falta de la presencia del ferry de Baleària que los sábados no viene, camufló lo que hubiera sido un día del Melillero como los que se vivían cuando solo había un barco en esta línea regular.

Una curiosa expresión portuaria que ilustra a la perfección algo que ya ha ocurrido en varias ocasiones en lo que llevamos de año.

Patuxent 201 4-III-20 (2)Buque norteamericano PATUXENT.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de marzo de 2020.

A lo grande

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de enero de 2020 a las 9:45

En la madrugada del pasado día 20, el yate Bintador sufrió un incidente atracado en el muelle dos.  A las cuatro de la mañana, este barco de 49,9 metros construido en 2019, requería la ayuda de los remolcadores que en ese mismo instante estaban operando en la bocana con el cochero de 200 metros Gran Neptune.  Con 40 nudos de viento (74,08 kilómetros por hora) a las afueras del puerto y diez menos en las dársenas interiores, la marejada que entraba estaba golpeando el casco del yate contra el muelle; una circunstancia que mantuvo en alerta durante toda la noche a su tripulación.

Dos días antes de este incidente, en concreto el miércoles 18 de diciembre, el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria adjudicaba a dos empresas asociadas el proyecto para la construcción y explotación de la que desde ahora se llamará dársena de megayates entre los muelles uno y dos.

Y sin entrar en disquisiciones y dejando a un lado que esta marina, antes de construirse, ya ha arrebatado el nombre tradicional que tenía la dársena en la que ubicará (la histórica denominación de dársena del Marqués de Guadiaro cambiará por la de megayates), hoy me gustaría hacer algunas consideraciones sobre este proyecto en el que sus promotores invertirán 11 millones de euros.

Con unos números a lo grande: 31 atraques, 16 en el muelle uno para yates de entre 30 y 100 metros y 15 en el dos para embarcaciones de entre 30 y 50, el impacto económico previsto, con la instalación llena, supondrá algo más de 100 millones de euros anuales; una cantidad que potenciará la creación de más de 800 puestos de trabajo.

Expuestas estas cifras, muy positivas para el puerto y la ciudad, una serie cuestiones marítimas y portuarias saltan a la vista ante este proyecto. Con los megayates atracados ¿cuántos buques de crucero amarrarán en el muelle dos?, ¿cómo será la maniobra del Melillero?, y si visita el puerto un gran velero, un barco de guerra u otro buque de los habitualmente usan en estos muelles, ¿dónde se ubicarán? Unas cuestiones que probablemente estén resultas sobre el papel pero que habrá que ver cómo se hacen realidad a pie de muelle cuando no haya, dicho sea de paso, demasiado viento.

Bintador 20-XII-2019 (2)Yate BINTADOR que tuvo problemas atracado en el muelle dos.

La Mar de Historias, 31 de diciembre de 2019.

Sin buques de crucero

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de septiembre de 2018 a las 10:23

Los que somos aficionados al ciclismo, pudimos disfrutar el pasado 25 de agosto de una jornada muy intensa. El inicio malagueño de la Vuelta Ciclista a España 2018, nos permitió ver cómo se gestiona un evento deportivo de alto nivel; una compleja carrera que, durante varios días, desembarcó en el centro de la ciudad.

Mantenida, valga la redundancia, una organización muy organizada, la caravana ciclista usó el puerto malacitano como base de operaciones; un puerto base, vuelvo a ser redundante, que también fue empleado para trazar parte del recorrido con el que se iniciaba la ronda española.

Con los equipos ubicados en el muelle dos y en la rotonda frente al edificio de la Autoridad Portuaria, y el resto de actores ocupando la zona de la ochava, en la tarde del sábado 25 de agosto se inició carrera; una contrarreloj individual que nos permitió ver uno a uno a todos deportistas inscritos en esta ruta.

Y mientras esto ocurría, y los primeros ciclistas afrontaban los 8 kilómetros de un recorrido urbano que desde el cubo del Centro Pompidour debía llevarlos a la Plaza de La Constitución, Radiotelevisión Española comenzó su retransmisión; una impecable emisión que nos permitió ver la prueba desde múltiples perspectivas.

Combinando imágenes terrestres y aéreas, los dos helicópteros que cubrían la carrera empezaron a mostrarnos el puerto malagueño; un recinto en el que aquella tarde solo había barcos de carga. Ocupados parcialmente los muelles cuatro, seis y siete, y con la terminal de contenedores completa de buques, los barcos turísticos brillaron por su ausencia.

Y aunque la presencia de uno o varios buques de crucero atracados en las instalaciones de levante hubiera complicado mucho la organización del evento, reconocerán conmigo que la estampa de algún barco de turistas amarrado en aguas malagueñas habría sido la guinda de esta interesante jornada. Una promoción publicitaria indirecta que no aprovecharon las navieras dedicadas al negocio crucerístico y que habría redondeado a la perfección un día histórico para el puerto donde los principales protagonistas fueron las bicicletas y los ciclistas que componen la denominada serpiente multicolor.

La Vuelta puerto Málaga 25-VIII-20188Preparativos de la Vuelta Ciclista en el puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 4 de septiembre de 2018.

Un mismo nombre

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de abril de 2018 a las 8:51

AUNQUE en alguna otra ocasión ya he tratado el tema, hoy retomaré el asunto para hablarles de barcos que han llevado el mismo nombre. Centrándonos en el ámbito crucerístico y dejando para otra ocasión a los mercantes, comenzaré por mencionar a Holland America Line, una de las navieras de referencia en la industria de los viajes por mar. Convirtiendo este hecho en una tradición, esta centenaria compañía desde su creación hace décadas ha perpetuado los nombre de su barcos, unas denominaciones que se han ido repitiendo y que nos permitirían estudiar a la perfección la evolución de cómo han sido los buques de crucero desde 1895, fecha en la que esta naviera realizó su primera ruta comercial con turistas, hasta nuestro días.

Pero con independencia de esta circunstancia y sin olvidar a otras muchas compañías que, en menor medida han seguido la misma tradición de Holland America Line, hoy les hablaré de dos pequeños buques de navieras muy diferentes que han visitado el puerto malagueño luciendo un mismo nombre.

Corría el mes de marzo de 2003 cuando, cubriendo un largo itinerario por el Mediterráneo, el Corinthian amarraba por primera vez en la capital malagueña. Luciendo la contraseña de la naviera SunBay Cruises, este buque de 88 metros de eslora y una capacidad de hasta 48 pasajeros que ya había visitado los muelles malacitanos con otros nombres, repetía escala ese mismo mes antes de quedar convertido algunos años más tarde en un yate privado.

Una década después, en concreto en enero de 2013, un nuevo Corinthian convertido en un buque para realizar expediciones llegaba al puerto. Desde aquel atraque y con el añadido de haber cambiado de armador en una de sus escalas en aguas malacitanas y ser uno de los barcos turísticos que más veces a pernoctado en aguas de la capital, este buque de 88 metros de eslora y capacidad para albergar un máximo de 98 pasajeros nos ha visitado hasta la fecha en 14 ocasiones. Dos barcos muy similares que han pasado por Málaga luciendo un mismo nombre, añadiendo la coincidencia de llevar sus respectivos cascos pintados de azul. Una singular curiosidad poco frecuente de ver en los puertos en los que habitualmente atracan este tipo de buques.

Dos Corinthian

Los dos CORINTHIAN llegados al puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de abril de 2018.

Estadísticas

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de enero de 2018 a las 10:06

Siempre se ha dicho, que las estadísticas son análisis matemáticos que pueden ofrecer datos positivos o negativos en función de cómo estén plateados. En base a esta aseveración, hoy les contaré una curiosidad ocurrida hace unos días en el puerto.

Cumpliendo con la tradición de convocar una rueda de prensa con desayuno en los últimos días del año, la Autoridad Portuaria reunía a los medios de comunicación el 26 de diciembre para presentar el cierre del tráfico de cruceros. Tras exponer una primera cifra: 510.682 pasajeros, el presidente de la Autoridad Portuaria refería los 299 atraques de 2017, un número que suponía un incremento del 18,2% con respecto a 2016.

Después de exponer muy diversos datos (sobre este tipo de barcos las estadísticas posibles son infinitas), y teniendo como principal objetivo para 2018 la consolidación de los buenos resultados obtenidos, el presidente del puerto habló de superar las 300 escalas crucerísticas; una muy significativa cifra que sólo se ha alcanzado en tres ocasiones.

Y aunque los números expuestos fueron totalmente rigurosos, el principal responsable del puerto, mucho antes de haber dicho esto, podría haber asegurado que en 2017 habían venido a Málaga 300 barcos de turistas; una circunstancia que sí ocurrió como ahora les cuento.

El 26 de septiembre, el buque de crucero Costa Favolosa llegaba a la bahía malacitana para desembarcar a un enfermo. Sin entrar en el puerto, este barco, siendo igualmente riguroso, sí que vino a Málaga, y como tal, muy bien podría haberse incluido en la nómina de los buques turísticos llegados en 2017. Un hecho que, sin faltar a la verdad, hubiera redondeado a 300 la estadística crucerística del pasado año.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA‘Costa Favolosa’ el buque de crucero que llegó a Málaga el 26 de septiembre de 2017 y no atracó.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de enero de 2018.

Cascos blancos

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de marzo de 2017 a las 9:46

Hasta hace no demasiados años, los colores de los cascos de los barcos eran una clara identificación de su tipo. Si existir demasiadas estridencias cromáticas, las tonalidades oscuras definían fundamentalmente a la gran mayoría de  los buques de carga, mientras que el resto de barcos se repartían una paleta de colores bastante pobre.

Y aunque existen algunas excepciones (tal vez recuerden cuando les hablé de un buque que lucía una pintura tornasolada), desde hace  ya muchas décadas, el blanco se ha centrado casi en exclusividad en los buques de pasaje, una circunstancia que convierte  en extraño el que un barco  sin ser de pasajeros navegue luciendo este color.

Con el recuerdo de los portacontenedores de la compañía Safmarine, que con sus inmaculados cascos blancos (su principal seña de identidad) operaron  con cierta frecuencia en el pasado en la terminal de contenedores malacitana, hace unos días, atracaba en el muelle número cuatro un pequeño  buque tanque pintado de blanco.

Procedente de Sete y con destino a Monopoli, el Vinlandia amarraba para cumplimentar una carga de aceite y mostrar en aguas malagueñas el níveo color de su casco; una tonalidad que ha lucido con sus dos nombres anteriores aunque originariamente  en 1979 comenzara a  navegar  pintado de azul.

Frente a este atraque, lo más curioso de esta circunstancia radica en que en los últimos años han pasado por el puerto dos barcos muy similares al que les acabo de mencionar. También dedicados al transporte de líquidos, los buques Wine Trader y Old Wine, unos tanques químicos de similares características al Vinlandia han mostrado en los diversos muelles donde han operado sus nada habituales cascos de color blanco.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque VINLANDIA mostrando su casco blanco en el muelle número cuatro.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 7 de marzo de 2017.

Coincidencias crucerísticas

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de julio de 2016 a las 8:50

Esta pasada semana, los buques de crucero Tui Discovery y Sirena realizaron sus primeras visitas al puerto malagueño. Contabilizadas como la séptima y octava en lo que llevamos de año, estas escalas, con independencia de haberse producido en días consecutivos, guardan una serie de curiosas coincidencias que hoy les contaré.

Y si bien ambos barcos no se parecen en nada; la primera de las similitudes que los relaciona, se encuentra en el astillero en el que fueron construidos. Con apenas cuatro años de diferencia, la factoría naval Chantiers de l’Atlantique situada en la localidad gala de Saint Nazaire, botaba a estos dos buque en 1995 y 1999 con los nombres Splendour of the Seas y R. Four.

Atendiendo a una filosofía de mercado muy diferente, pero centrados fundamentalmente en el siempre rentable turismo norteamericano, ambos barcos, un hotel flotante en toda regla regentado por Royal Caribbean,  y un buque que pretendía ser la alternativa a los grandes cruceros bajo los colores de la ya desaparecida Renaissance Cruises, comenzaban unas carreras muy diferentes.

Vendidos los dos barcos en marzo de este año (uno de ellos después de haber mantenido su nombre original, mientras que el otro había navegado con tres diferentes), en el mes de abril, sufrían una importante reforma para comenzar una nueva andadura crucerística rebautizados como Tui Discovery y Sirena.

Cumplimentados estos cambios, ambos buques, que ya habían visitado las aguas malacitanas bajo las contraseñas de sus anteriores propietarios, regresaban mostrando sus recién estrenados  nombres. Dos barcos turísticos muy diferentes que llegaban a Málaga tras haber experimentado en sus últimos meses de vida unas muy parecidas vicisitudes.

Sirena y TUI DiscoverySIRENA y TUI DISCOVERY que visitaron por primera vez Málaga la semana pasada.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de julio de 2016.

Los cruceros pasan de la Feria

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de agosto de 2015 a las 9:56

LOS CRUCEROS PASAN DE LA FERIA

La nula presencia de barcos turísticos durante los festejos de agosto revela el escaso interés de las navieras por visitar durante estos días la capital de la Costa del Sol.

Resulta verdaderamente curioso y muy triste que las dos celebraciones de mayor esplendor en la capital malacitana, la Semana Santa y la Feria de Agosto, nunca hayan tenido la más mínima repercusión para el sector de los buques turísticos. Teniendo en cuenta que las instalaciones crucerísticas malagueñas están consideradas como una de las mejores a nivel nacional, amén de formar parte del grupo de las más destacadas de toda la cuenca mediterránea, resulta paradójico que los buques de crucero que tantas escalas hacen a lo largo del año, no vengan expresamente a Málaga ni en la Semana de Pasión, ni en la de los festejos de agosto.

Pero centrándonos en los días de Feria (lo que ahora toca), desde siempre, el atractivo de esta fiesta ha pasado desapercibido para las navieras dedicadas al negocio crucerístico. Y aunque sí hay referencias históricas de buques que han atracado en aguas malacitanas durante estos días, muy pocas son las reseñas en las que realmente los barcos han llegado al reclamo directo de estos festejos veraniegos.

El 22 de agosto de 1932, bajo la contraseña de la compañía inglesa White Star Line, el Homeric, llegaba cumplimentando lo que sería su última gran ruta atlántica. Procedente de Tánger y con destino a Argel, este trasatlántico que aún mantenía su tres clases, fondeó en la bahía malagueña trayendo a su bordo a 750 pasajeros. Tras desembarcar en varios botes, los turistas, la mayor parte de ellos de nacionalidad británica, pudieron conocer la Feria acompañados por unos guías contratados por Mac Andrews y Cía., la empresa consignataria del Homeric en Málaga.

Homeric 1

El HOMERIC de White Star Line que llegó a Málaga en la Feria de 1932.

Muchos años más tarde, en concreto el 9 de agosto de 1955, realizando su primera escala malacitana, el buque de bandera francesa Foch, atracaba en el muelle de Cánovas coincidiendo con la Feria malagueña. Procedente de Casablanca y con destino a Marsella, el barco de la Compañía de Navegación Paquet, que traía 100 pasajeros en ruta por el Mediterráneo, permaneció amarrado casi dos jornadas, saliendo en la noche del día 10 mientras se ejecutaba desde el puerto un castillo de fuegos artificiales.

Y aunque existen muchas llegadas de barcos turísticos durante los días de Feria, quizás, estas dos referencias son las más claras al respecto de buques que sí escalaron en Málaga al reclamo de los festejos de agosto.

Con estos pobres antecedentes, la realidad que hoy les expongo sobre la nula repercusión que la Feria malagueña tiene sobre los barcos turísticos, muy bien se puede apreciar en las estadísticas de las escalas efectuadas en la última década. Teniendo en cuenta que entre los años 2008 y 2013 uno de los barcos atracados durante los jornadas de Feria (en cada uno de estos años), lo hizo el viernes de los fuegos y se marchó antes del inicio oficial de ésta, la mayor repercusión crucerística durante los festejos de agosto se produjo en 2012, año en el que siete buques cumplimentaron un total de ocho atraques.

Balance de una decada*Una escala se realiza el viernes de los fuegos y el barco se marcha antes del inicio de la Feria.

Frente a estas reveladoras cifras, y dejando a un lado la estacionalidad, lo que sí queda claro es que la calificada como Feria del Sur de Europa poco interesa a las navieras que durante el resto del año traen a sus barcos turísticos a Málaga.

Y aunque para estas compañías sería muy complejo desembarcar a cientos o miles de pasajeros ya sea en la Feria del Centro o en el Cortijo de Torres, lo que sí es una realidad, y aquí había que acordarse de qué tipo de promoción turística se hace desde las instituciones oficiales, es que cada vez hay menos buques de crucero que amarran en el puerto durante estos días. Por cierto, este año sólo vendrán tres en un mismo día; y el que más tiempo permanecerá atracado se marchará a las siete de la tarde.

“LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas  18 de agosto de 2015.

 

The Azur

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de agosto de 2015 a las 9:49

Hoy les hablaré de un barco turístico que frecuentó muchos las aguas malacitanas en los últimos años del siglo XX. Bajo la contraseña de la desaparecida compañía Festival Cruises, The Azur, atracó por primera vez en los muelles malagueños en abril de 1994, realizando uno de los múltiples itinerarios por el Mediterráneo que tanto éxito le dieron y que lo convirtieron, durante algunos años, en uno de los reyes del Mare Nostrum.

Construido en los astilleros franceses Dubigeon-Normandie por encargo de la naviera Southern Ferries, este buque, bautizado como Eagle, comenzó su carrera en 1971 como un car/cruise ferry realizando una ruta de seis días entre Southampton, Lisboa y Tánger. Vendido en 1975 a la compañía Paquet Cruises y rebautizado como Azur, este barco, centrado ya sólo en el Mediterráneo, siguió trabajando como ferry y buque de crucero hasta 1981, año en el que una significativa transformación lo convertiría definitivamente en un barco turístico. Después de cambiar de propietario en 1987 y navegar con el nombre The Azur bajo la contraseña de Chandris Lines (con este nombre visitó Málaga en 23 ocasiones), en 1994, Festival Cruises se hacía cargo del barco.

Tras su primera escala malacitana, una de las primeras que este buque hacía con los colores de su nueva propietaria, The Azur, entre 1994 y 2000 efectuó un total de 47 visitas a Málaga; una exitosa carrera que quedó truncada a principios de 2000 con la bancarrota de Festival Cruises.

Arrestado en Gibraltar y tras llevar durante varios meses en nombre Eloise, en 2005 la compañía israelí Mano Cruises compraba el barco. Renombrado como Royal Iris, en la actualidad navega en rutas turísticas por el Mediterráneo Occidental.

The AzurTHE AZUR en una de sus visitas al puerto de Málaga.

RoyalIris_PC-01_900ROYAL IRIS, antiguo THE AZUR.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11de agosto de 2015.

El KAPITAN BORCHARDT

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de abril de 2015 a las 8:44

Si hubiera que hacer una lista de los veleros que más han visitado el puerto malagueño en los últimos años, uno de los primeros puestos de ésta, sería para el Kapitan Borchardt, una histórica goleta de tres mástiles que navega realizando viajes turísticos como buque escuela civil.

Iniciada su construcción en 1916 en los astilleros holandeses J.J. Pattje, al año siguiente, bautizado como Nora, este barco comenzaba su biografía de mar como un buque de carga. Después de cubrir diversas rutas comerciales por el Norte de Europa y cambiar cuatro veces de nombre, en 1940, el velero era requisado por el gobierno alemán que lo reconvertía en una base flotante para tripulaciones de submarinos en Polonia.

Finalizada la segunda guerra mundial, tras navegar durante algo más de tres décadas con dos nombres diferentes bajo las contraseñas de diversos armadores, en 1979, la goleta volvía a ser rebautizada como Nora. Con la intención de dedicarse en exclusividad a los viajes turísticos por el Caribe, y después de acumular una serie de fracasos comerciales durante diez años, en 1989, el barco finalmente comenzaba a realizar navegaciones por el Báltico con pasajeros.

Clasificado desde entonces como un buque escuela turístico, una asociación marítima polaca se hacía cargo del velero en 2011 renombrándolo como Kapitan Borchardt.

Con 173 toneladas de registro bruto y 33 metros de eslora, esta goleta que monta diez velas en sus tres mástiles, además de sus cuatro tripulantes fijos, puede embarcar a un total 43 personas. Dedicada a navega en verano por el Norte de Europa, en los meses más fríos, realiza rutas por el Mediterráneo; un hecho que lo ha convertido en un asiduo visitante de las aguas malacitanas.

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El Kapitan Borchardt atracado en el muelle número dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de abril de 2015.

Hasta siempre ARHON

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de diciembre de 2014 a las 7:53

El viernes 19 de diciembre de 2014, forma ya parte de la historia moderna del puerto de Málaga. A las cinco de la tarde, el mercante Mamo, antiguo Arhon, dejaba definitivamente las aguas malagueñas con destino a Alejandría, finalizando así una muy larga historia repleta de luces y sombras.

Después de ser detenido por capitanía Marítima a finales de 2010 y quedarse sin armador varios meses después, el Arhon, que llegaba a Málaga procedente de Cartagena para cargar huesos de aceituna molida, comenzaba una larga odisea que se ha prolongado durante cuatro años.

Sin tripulación, y tras vivirse a bordo la dramática historia del capitán Kostas, que en unas condiciones infrahumanas sobrevivió solo en el mercante griego hasta diciembre de 2011, el buque, acumulando deudas y todo tipo problemas, comenzaba un particular baile de atraques por los muelles malagueños a la espera de ver cuál sería su futuro.

Oficialmente abandonado y embargado, la Autoridad Portuaria malacitana se hacía cargo del barco, sacándolo a pública subasta a principios de 2014. Adquirido por la compañía libanesa Spanish Sea Maritime, el Arhon, atracado en el espigón pesquero Norte, era rebautizado como Mamo, cambiando su anterior pabellón heleno por el de Camboya.

Con seis tripulantes a bordo y bajo la supervisión de su armador, en algo menos dos meses el buque quedaba acondicionado y listo para comenzar una nueva vida; una carrera que al parecer lo tendrá activo por diferentes puertos africanos.

Y aunque todo apuntaba a que este barco no trabajaría más, y desde Málaga saldría para ser desguazado, finalmente el Arhon, ahora Mamo, navega tras haber vivido una larga pesadilla parado en las aguas del puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMAMO atracado en el espigón pesquero Norte el día de su marcha.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de diciembre de 2014.

Atraques no habituales

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de febrero de 2014 a las 13:00

La especialización de los tráficos marítimos, ha repercutido de una forma muy considerable en la conformación de los puertos, y por ende, en el uso de los muelles. La postal de una gran línea de atraque donde se cargaban y descargaban todo tipo de mercancías, constituye ya, en nuestros días, una vieja imagen del pasado.

El puerto de Málaga, que aun dispone de algunos de estos muelles que podríamos calificar como multifuncionales (en ellos se puede operar con graneles sólidos y líquidos además de con casi tipo de cargas), cada vez, está tendiendo a que las mercancías se gestionen en los lugares más adecuados. Con diferentes atraques para unos tráficos muy determinados, de vez en cuando, necesidades portuarias internas, dejan curiosas estampas de barcos amarrados en lugares no habituales.

Corría 1997, cuando en el muelle número dos, una zona dedicada casi en exclusividad, por aquellos años, al tráfico crucerístico, atracaba un enorme cochero que efectuando una escala nocturna de unas cuantas horas, embarcaba algunos vehículos propiedad de un jeque árabe que había finalizado sus vacaciones en Marbella.

En mayo de 2009, debido a unas fuertes rachas de viento, el buque de crucero Arcadia se veía obligado a atracar en la terminal de contenedores. Una curiosa circunstancia que confiere a este barco la singularidad de ser el único buque turístico que hasta la fecha ha amarrado en un muelle dedicado a unos tráficos muy diferentes.

Hace unos días, ante la completa ocupación del muelle nueve, el cochero de bandera bahameña Opal Leader realizaba su operativa de descarga de coches en el muelle siete. Unas imágenes de barcos amarrados en lugares muy diferentes a donde habitualmente atracan.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACochero OPAL LEADER descargando coches en el muelle 7 la pasada semana.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (25 de febrero de 2014).

Dos visitas muy breves

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de octubre de 2013 a las 9:47

Durante cerca de dos décadas, los buques de crucero de la Unión Soviética tuvieron en Málaga un puerto de escala fijo. Luciendo en sus chimeneas la hoz y el martillo enmarcada en una franja de color rojo, la gran mayoría de la flota soviética dedicada a los viajes turísticos por mar, pasó, en más o menos ocasiones, por las aguas malacitanas.

Y aunque existen muchas curiosidades respecto a las visitas de estos barcos, tal vez, una de las más significativas, fue la que hace referencia a las dos breves escalas que el buque Adzhariya efectuó en los muelles malagueños.

Con la particularidad de ser el último de una serie de 19 barcos (serie Mikhail Kalinin)   construidos entre 1958 y 1964 en los astilleros de la República Democrática Alemana Mathias Thesen, el Adzhariya, comenzó su carrera en julio de 1964 realizando diversas rutas en línea regular. Combinando sus viajes como ferry (además de navegar por el Mar Negro, este barco enlazó las ciudades de Leningrado y Londres), el  Adzhariya, efectuó durante años recorridos turísticos por el Mediterráneo.

Con 5.261 toneladas de registro bruto, 122 metros de eslora y una capacidad para 315 pasajeros, en marzo de 1972, el Adzhariya visitaba Málaga por primera vez. Procedente de Motril y con destino a Cádiz, durante siete horas permaneció atracado en el muelle número dos; una estancia bastante breve para las que habitualmente efectuaban este tipo de barcos por aquellos años. En abril de 1973, el Adzhariya regresó a Málaga, y durante sólo cuatro horas, permaneció amarrado en el muelle número cuatro.

Dos muy breves escalas para uno de los muchos buques turísticos soviéticos que durante años visitaron las aguas malacitanas de forma habitual.

27-10-2013 10.10.53 1Buque de turismo soviético ADZHARIYA

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (29 de octubre de 2013).

‘Shopping Center’

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de junio de 2013 a las 12:26

Por mucho que se empeñen unos y otros, lo que ofrece el centro comercial Muelle Uno, ni por asomo  está ideado para los miles de turistas que llegan a Málaga en barco. Ofertar ropas de marca, artículos de regalo (que no souvenirs) o gastronomía no autóctona, resulta algo verdaderamente absurdo. Y lo es, por el simple hecho de que todo eso y mucho más, ya lo tienen los pasajeros en los buques en los que pasan sus vacaciones en el mar.

Y como esto que les digo podría parecer una opinión muy personal, les contaré una circunstancia muy esclarecedora que refleja el nulo interés que, para los turistas de barco, despierta este centro comercial.

Los pasajeros de cualquier buque de crucero que atraca en los muelles Norte o Sur de la estación marítima de Levante, necesitan de un autobús lanzadera, ya sea público o privado, para poder llegar al centro de la ciudad.  Los días en los que no hay barcos turísticos atracados en el muelle del Palmeral, estos autobuses circulan por el interior del puerto, y en las inmediaciones del centro comercial  Muelle Uno, realizan unas paradas obligatorias que oscilan entre 2 y 4 minutos.

Tras quedar estacionado el bus en alguna de estas paradas, su conductor, en un inglés más o menos ortodoxo y a la voz de “shopping center” (centro comercial), informa a los pasajeros que durante varios minutos hay que quedarse allí, y que el final del trayecto está en las columnas del puerto, o lo que es lo mismo, en el centro de la ciudad. Muy pocos turistas de barco, por no decir ninguno, desde que se han establecido estas paradas, han subido o bajado en ellas, un hecho muy significativo que demuestra un escaso interés por visitar algo que ya tienen en sus respectivos buques de crucero.

Parada de autobús cerca del centro comercial Muelle Uno.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (25 de junio de 2013).

158 escalas

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de febrero de 2013 a las 11:18

Hoy les contaré la historia de un significativo barco que visitó Málaga de una forma continuada durante algo menos de 40 años.

Navegando primero en línea regular con pasajeros y posteriormente realizando cruceros turísticos, este buque, saldó su paso por el puerto malagueño contabilizando un total de 158 escalas; un número verdaderamente sorprendente sólo superado por los melilleros que han cubierto la ruta del mar de Alborán.

El 13 de julio de 1968, atracaba por primera vez en el puerto de Málaga el buque de bandera italiana Guglielmo Marconi. Bajo la contraseña de la compañía Lloyd Triestino, este barco de 27.905 toneladas de registro bruto con capacidad para 1.750 pasajeros (156 en primera y 1.594 en clase turista), llegaba cumplimentando una línea regular entre Génova y diferentes puertos australianos. Después de aquella primera visita, entre los años 1968 y 1975, el Guglielmo Marconi completó un total de 75 escalas en Málaga, navegando siempre como buque de pasaje.

Tras cubrir durante unos años una ruta con Sudamérica, en 1979, el barco comenzó a ser usado en exclusividad para recorridos turísticos. Transferido en 1983 a Costa  Line (lo que hoy es Costa Cruceros), el buque, tras dos años de reformas, iniciaba una nueva vida rebautizado como Costa Riviera.

Con el atractivo reclamo de su pasado, durante diez años, este barco realizó exitosos recorridos por el Caribe y Alaska. Tras un fallido cambio de nombre en 1993, al año siguiente, ya posicionado en el Mediterráneo, el Costa Riviera visitaba por primera vez Málaga el 28 de octubre de 1994. Tras aquel primer atraque y hasta abril de 2001 (año en que sería desguazado), el Costa Riviera visitó el puerto malagueño en 83 ocasiones.

Imagen del COSTA RIVIERA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (5 de Febrero de 2013).

El WIND SURF

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de julio de 2012 a las 8:55

AL igual que en su momento los buques MSC Orchestra y Costa Mágica pasaron a la historia portuaria malagueña por haber sido los primeros en amarrar en los muelles turísticos Sur y Norte respectivamente, el velero de cinco mástiles Wind Surf, también quedará reflejado en los anales del puerto por reinaugurar la actividad crucerística del muelle número dos.

Con una estrecha relación con Málaga, este novedoso velero construido en 1989 y bautizado originalmente como La Fayette, un año más tarde, iniciaba su vida activa de mar con el nombre Club Med 1. Abanderado en Francia y publicitando la exclusividad de sus tecnológicas velas controladas por ordenador, el Club Med 1 llegaba por primera vez al puerto malagueño el 28 de abril de 1997. Tras aquel primer atraque en el pantalán de Levante donde pernoctó, ese mismo año, el barco repetía dos veces más, regresando al año siguiente bautizado ya como Wind Surf bajo la contraseña de la compañía WindStar Cruises.

Desde entonces, este buque de crucero con velas (así se definía a este barco en una revista especializada del sector crucerístico a finales de los noventa), se convertía en un habitual de las aguas malagueñas. A punto de completar 40 escalas y tras haber pasado por todos los muelles que, en las últimas décadas, han sido usados para los buques de turistas (muelles uno y dos, pantalán de Levante, muelle de Levante y atraques Norte y Sur), este velero, participa de una curiosa peculiaridad al respecto de sus estancias en el puerto de Málaga.

Tras haber conocido todos los muelles turísticos malagueños, hace unos días, al reinaugurar el muelle número dos, el Wind Surf regresaba al lugar en el que había quedado atracado en su primera visita a Málaga.

WIND SURF atracado en la reinauguración del muelle dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (17 de Julio de 2012).

Entre turistas y marinos de guerra

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de octubre de 2010 a las 8:19

El puerto de Málaga vive una de las semanas más intensas de los últimos meses y apenas siente el impacto del 29-S · Un buque y cinco ‘cazaminas’ de la OTAN se repartieron en tres atraques diferentes.

Esta pasada semana, la de la huelga general, se recordará en el puerto de Málaga por lo variado de su tráfico. Independientemente de los habituales, los muelles malagueños han visto, durante estos pasados siete días, un muy variopinto movimiento de barcos; algo que sin duda, contrasta con el gris panorama de los últimos meses.

Con el bulkcarrier de bandera liberiana Vega Lea descargando petcoke en el muelle número siete y el Silver Spirit, segundo buque de crucero llegado en esta pasada semana, atracado  en el muelle Sur de la Estación Marítima de Levante, el martes día 28, el portacontenedores singapurés Maersk Algol amarraba sus 338 metros de eslora en la terminal contenedores. Con 108.393 toneladas de registro bruto y una capacidad carga que supera los 9.000 Teus, este buque, un peldaño por debajo de gigantescos portacontenedores de la clase E de Maersk Line, ya había visitado Málaga en anteriores ocasiones.

Superada la jornada de huelga, en la que sólo operó el ferry Juan J. Sister, al día siguiente, la actividad portuaria alcanzó una de las mayores cotas de movimiento en lo que llevamos de año. Después de atracar respectivamente en los muelles de Levante, Norte y Sur  los buques de crucero Aidavita, Empress y Costa Luminosa, a primeras horas de la mañana, llegaban a Málaga seis barcos de guerra.

Integrados en una fuerza multinacional de la OTAN denominada SNMCMG 2 (Standing Nato Mine Countermeasures Group 2), el buque auxiliar griego Aliakmon A-470 y cinco cazaminas de diversas nacionalidades: Tambre M-33 (España), Bad Rappenau M-1067 (Alemania), Anamur M-269 (Turquía), Evniki M-61 (Grecia) y Numana 5557 (Italia), se repartían en tres diferentes atraques. A media tarde de ese mismo día, y después realizar operaciones de suministro de combustible en el muelle 3-A1, los buques de guerra quedaban finalmente amarrados (abarloados tres a tres) en la ochava y el muelle dos.

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Cazaminas de la fuerza multinacional de la OTAN.

Esta febril jornada del 30 de octubre, se completaba con la llegada de dos portacontenedores y un cementero, amén de la salida del dique flotante del catamarán rápido Eid Travel. Este buque que llegaba a Málaga el 14 de mayo de 2008, tras cambiar su bandera egipcia por la de Malta y pasar dos veces por dique, según previsiones, en breve dejará definitivamente nuestro puerto.

Pero como la semana demandaba algún importante acontecimiento crucerístico, el día 1 de octubre, nuestro puerto recibía la primera vistita del Celebrity Eclipse; un super hotel flotante  de 121.870 toneladas de registro bruto y 317 metros de eslora con capacidad para algo más de 3000 pasajeros.

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El CELEBRITY ECLIPSE, un super hotel flotante en su primera escala en Málaga.

Unos muy completos y variados siete días, a los que además de algunos buques de crucero más, habría que añadir la presencia de otro barco de guerra español (Alerta A-111), amén de un clásico velero de bandera polaca, el Pogoria, muy conocido por nuestras aguas.

Una semana para recordar, que tuvo como colofón un aviso de emergencia. El Atlantiss, el buque que espera ser desguazado en el Espigón Norte Pesquero, nuevamente (ya en junio saltaban las alarmas), mostraba visiblemente señales de hundimiento.

Siete días casi perfectos a los que sólo les faltó la presencia de algún mercante más realizando trabajos de carga o descarga.

Artículo “LA MAR DE HISTORIAS” publicado en la página Marítimas (5 de Octubre de 2010).