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Gánguiles

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de julio de 2018 a las 9:16

Hace ya algunos años, cuando se construyeron el muelle de levante y la terminal de contenedores, en el  puerto se pudieron ver algunos gánguiles. Estas embarcaciones, que a ojos de un profano constituyen toda una rareza, son fundamentales a la hora de realizar cualquier tipo de obra en un entorno marino.

Básicamente, un gánguil no es otra cosa que un gran recipiente flotante donde se depositan residuos; unos materiales tales como tierra, piedras o escombros que posteriormente son vertidos en la mar para efectuar rellenos.

Y si bien existen diversos tipos, hoy les hablaré de los denominados gánguiles de charnela, unas embarcaciones que abren longitudinalmente gran parte de su casco para vaciar en el fondo marino la carga que transportan.

Con el impactante recuerdo del Sato Tenerife, un gánguil de 53 metros de eslora que en noviembre 1997, literalmente abierto por la mitad se pudo ver atracado en el muelle número cuatro para reparar, las llegadas  a puerto de estas embarcaciones siempre llaman poderosamente la atención.

Con la peculiaridad de que estas barcazas (también se las denomina así), pueden o no estar autopropulsadas, en lo que llevamos de 2018 las aguas malacitanas han recibido  a varios gánguiles muy diferentes.

Llegados a remolque, los gánguiles Ras Tannurah V y Ras Tannurah 1, entre los meses de enero y febrero sufrieron una significativa reparación en los astilleros de Mario López. En la segunda semana de abril, compartiendo línea de atraque en el muelle cuatro con las dos barcazas Ras Tannurah que habían terminado sus trabajos, llegó en escala técnica el gánguil de bandera española Acanto; una muy cuidada embarcación de construcción nacional operada por Fomento de Construcciones y Contratas.

Pero sin duda alguna, el gánguil más destacado que ha entrado al puerto en lo que llevamos  de 2018 es el  L’aigle. Matriculado en Luxemburgo, este barco de 99 metros de eslora con capacidad para transportar 3.700 metros cúbicos de material de depósito llegaba para realizar una reparación a flote. Una ocasión que nos permitió ver  en el muelle seis al gánguil más grande que hasta la fecha ha visitado al puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAL’AIGLE, el mayor gánguil llegado a Málaga hasta la fecha.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de julio de 2018.

Otra barcaza antillana

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de enero de 2014 a las 9:39

En mayo del año pasado,  bajo el título “La barcaza antillana”,  les narraba cómo  en diciembre de 2012 llegaba remolcada a aguas malacitanas la plataforma Ans. Tras pasar por el dique flotante para realizar una puesta a punto, esta barcaza, comenzaba un baile de atraques por distintos muelles. Unos movimientos que en función de las necesidades operativas de los buques que amarran en el puerto, mantiene a esta pontona en la actualidad  aun en  danza.

 El martes 2 de julio de 2013, procedente de Tánger,  llegaba remolcada por el  Sertosa Dieciocho la TB-01, otra plataforma flotante multipropósito abanderada en San Vicente y las Granadinas propiedad de una multinacional dedicada a los trabajos marítimos de origen belga. Después de quedar atracada en el muelle número cuatro, la barcaza de 50 metros de eslora, 14 de manga y 544 toneladas de registro bruto, auxiliada por uno de los remolcadores malagueños de la Clase H, entraba en dique el 8 de julio. Once días más tarde, reparada y pintada,  la TB-01, volvía a quedar amarrada en el muelle de Heredia.

Compartiendo el mismo desino que la Ans, la TB-01,  construida en un astillero ruso en 2003, a la espera de que su propietario le encuentre un lugar de destino para trabajar,  comenzó su particular periplo por los muelles puerto. Después de efectuar un primer movimiento en solitario, las dos barcazas juntas, siguieron cambiado de atraque a expensas de las necesidades del tráfico portuario. Tras rodar por todos los muelles sucios, desde hace unos días, ambas plataformas se encuentran amarradas en el muelle dos, justo delante de la  pasarela de pasaje que emplean los  exclusivos buques de crucero que atracan junto al Palmeral de las Sorpresas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABarcazas ANS y TB-01 en el muelle dos junto a la estación marítima del Palmeral.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (14 de enero de 2014).

La barcaza antillana

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de mayo de 2013 a las 9:03

El 27 de diciembre de 2012, procedente de la localidad mauritana de Nouadhidou, llegaba al puerto de Málaga el remolcador Felis. Con apenas 277 toneladas de registro bruto y 31 metros de eslora, este buque abanderado en San Vicente y las Granadinas construido en 1972, traía a remolque a la barcaza Ans, una plataforma flotante multipropósito de 677 toneladas que venía a reparar.

Tras quedar amarrados ambos en el muelle número seis, varios días después de su llegada, el remolcador  ponía rumbo a la ciudad portuaria holandesa de Ijmuiden, quedando la barcaza a la espera de entrar el en dique flotante de Mario López.

Matriculada en Basseterre, capital de la exótica isla antillana de San Cristóbal y Nieves, la barcaza Ans, propiedad de una empresa de origen holandés dedicada a suministrar embarcaciones para diversos trabajos marinos, llegaba a aguas malacitanas para realizar una serie de reparaciones en seco y a flote.

Tras permanecer varias semanas amarrada en el muelle seis, el 14 de enero, la barcaza, con la ayuda de los dos remolcadores malagueños de la Clase H,  finalmente entraba en el dique flotante. Cumplimentados todos sus trabajos en seco, el 11 de febrero, la plataforma regresaba al muelle seis donde se culminaba su reparación a flote.

Una vez lista y con la intención de navegar remolcada hasta Italia, la barcaza Ans, desde mediados de marzo permanece a la espera de dejar las aguas malagueñas; una circunstancia que se está retrasando y que ya ha motivado, en varias ocasiones, el tener que moverla para facilitar así el tráfico comercial de buques en el muelle seis.

Una historia aun sin final que podría mantener a esta plataforma de matrícula antillana muchos meses en el puerto de Málaga.

Barcaza ANS atracada en el muelle seis tras su reparación.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (28 de mayo de 2013).