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Un barco con acento

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de septiembre de 2018 a las 13:00

Desde hace años, los domingos por la mañana me gusta dar un paseo por el puerto. Esta caminata de la que participan mi esposa y mi perro, me sirve para observar con tranquilidad muchas de las cosas que no veo en mis diarias incursiones por los muelles malagueños.  Con la necesidad de fotografiar un buque de crucero que escalaba por primera vez en el puerto, este pasado domingo nos acompañaron Paco y José, dos  buenos amigos interesados por el mundo marítimo. Realizadas unas primeras fotos, y ya de camino al muelle uno para culminar el reportaje, le pregunté a Paco, profesor de historia y conocedor de la lengua de Molière, qué significaba Le Lapérouse, el nombre del buque que  estrenaba atraque. Tras unos instantes de duda, mi amigo me habló de un marino galo que perdió la vida mientras intentaba cumplimentar una vuelta al mundo. Consultada en el momento la red de redes, puede saber que este expedicionario se llamaba Jean-François Galaup conde de Lapérouse, y que entre 1785 y 1788 navegó alrededor del planeta hasta su desaparición en las Islas Salomón.

Este dato, me sirve para contarles algunas cosas sobre el buque de crucero Le Lapérouse que este domingo visitó las aguas malagueñas. Integrado en la flota de la compañía francesa Ponant, antes llamada Compagnie Du Ponant, este barco está clasificado como un buque de expedición; una denominación muy de moda que determina a barcos de mediano porte que realizan itinerarios diferentes a las habituales rutas crucerísticas.  Con estándares que lo posicionan en la franja de buques de gran lujo, Le Lapérouse, matriculado en Mata Utu se estrenaba el pasado mes de julio en Islandia. Con 9.976 toneladas de registro bruto y 180 metros de eslora, este buque puede embarcar a  110 pasajeros en 92  suites que oscilan entre los 19 y 45 metros cuadrados de superficie. Con estas características y con el añadido de disponer de un mirador submarino, Le Lapérouse se estrenaba en Málaga con la curiosidad de mostrar en su nombre la tilde correspondiente a su ortografía francesa. Una circunstancia  que contrastó con el buque de la Guardia Civil Rio Miño que, atracado a su lado en el muelle dos lucía su nombre sin acento.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque LE LAPÈROUSE en su primer atraque en Málaga este domingo.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 18 de septiembre de 2018.

El TURAMA

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de junio de 2017 a las 8:40

En 1990, los astilleros finlandeses Rauma Yards entregaban a la compañía Delphin Cruises un pequeño buque de crucero bautizado como Delphin Caravelle. Con 116 metros de eslora y una capacidad máxima para 303 pasajeros en 178 camarotes, este barco, tras fracasar en su planificación de viajes pasaba en 1991 a las manos de la naviera Sally Line que lo  renombraba como Sally Caravelle. Sin demasiado éxito, un año después, el buque era rebautizado como Columbus Caravelle bajo la gestión de la operadora alemana Transocean Tours. Manteniendo oficialmente este nombre pero navegando bajo las denominaciones Lido Star y Ernest Hemingway (toda una rareza), en 1998 se convertía en un casino flotante operando en aguas asiáticas como HongKong Dragon Star y Captain Omar.

Tras esta errática vida de mar, un grupo multinacional compraba el barco para reconvertirlo en un mega yate; una significativa obra que se ejecutaba entre agosto de 2003 y julio de 2004. Rebautizado como Turama, este barco de recreo comenzaba a navegar pudiendo albergar  a 71 pasajeros en una remodelada y lujosa habilitación con 43 camarotes e infinidad de estancias.

Manteniendo parte de su estructura de buque de crucero y con todos los más sofisticados estándares propios de un barco de estas características, el Turama, clasificado en el número 15 de la lista de los más grandes yates del mundo, la pasada semana atracaba en el puerto de Málaga.

Luciendo la bandera de Arabia Saudí, este mega yate matriculado en el puerto de Jeddah, navega por el mundo en régimen de alquiler; una posibilidad para particulares y empresas que dispongan de los 94.000 euros necesarios para embarcarse durante una semana en este viejo buque de crucero.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMegayate TURAMA atracado la pasada semana en el muelle número dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 20 de junio de 2017.

Una imprudencia

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de octubre de 2016 a las 8:28

Permítanme que hoy, aludiendo a las dos décadas que llevo pateándome los muelles malacitanos, les cuente una historia que viví hace algo más de un mes. El sábado 17 de septiembre, finalizada su escala en el puerto, el buque de crucero Prinsendam que se encontraba amarrado en el muelle Norte de la estación marítima de Levante comenzó a maniobrar para salir a mar abierta y seguir su viaje. Liberado del atraque y con su proa apuntando ya a la bocana, este elegante barco comenzó su lenta navegación por la dársena exterior.  Mientras esto ocurría, el Pelegrin Uno, una de las golondrinas que da paseos turísticos por la bahía y que, en ese momento, también salía del puerto, en vez de aminorar su marcha y evitar al buque de crucero, mantenía su velocidad para colocarse justo en la popa del Prinsendam. Situado a mucho menos de diez metros de la aleta de babor del barco, la imprudente maniobra del Pelegrin Uno se mantuvo hasta que ambos salieron por la bocana; una peligrosa singladura en la que también participó un yatecito que acompañaba a la golondrina para dejar el puerto.

Con la intención, seguramente, de que sus pasajeros vieran lo más de cerca posible la salida de este buque, el patrón del Pelegrin Uno cometió una verdadera temeridad; una arriesgada osadía nada propia del que en teoría debe ser el responsable de una embarcación turística que sale a la bahía para dar un paseo.

Y aunque en veinte años a pié de muelle he visto muchas y muy variadas cosas, las temeridades de este tipo son las que no se olvidan con facilidad. Unas imprudencias cometidas por marinos (por llamarlos de alguna manera) nada cualificados y que alguien en el puerto debería controlar y, en su caso, sancionar.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPELEGRIN UNO situado peligrosamente en la popa del PRINSENDAM.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 25 de octubre de 2016.

Sólo una visita

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de octubre de 2016 a las 8:44

El ocho de enero de 1971, el barco de turistas Antilles  encallaba y se incendiaba en unos bajos cercanos a la isla caribeña de Mustique. Rescatado todo el pasaje y la tripulación por el afamado  buque de crucero Queen Elizabeth 2, este accidentado barco, se hundía quedando convertidos sus restos en un arrecife artificial donde hoy conviven infinidad de especies marinas.

Pero con independencia de aquel triste final, la biografía del Antilles pasa por una curiosa circunstancia que lo trajo a Málaga cuando apenas tenía unos meses de vida.  Construido por encargo de la Compagnie Generale Trastlantique  en los astilleros franceses Arsenal de Brest,  tras su botadura el 26 de abril de 1951, este barco de 19.828 toneladas de registro bruto y 182 metros de eslora, comenzaba a navegar dos años después tras haber superado infinidad de problemas durante su largo y complejo periodo de armamento.

Manteniendo una habilitación dividida en tres clases (algo bastante frecuente en los buques turísticos de aquellos años), el Antilles, diseñado para cumplimentar itinerarios crucerísticos por el Caribe, antes de ejecutar oficialmente su viaje inaugural, realizó una serie de viajes por el Mediterráneo; unas rutas donde se fueron subsanando muchos de los problemas que habían ido surgiendo durante su prolongada construcción.

Y así, el cinco de abril de 1953, procedente de Argel y con destino a Cádiz, el Antilles llegaba a Málaga con 430 turistas franceses a bordo. Fondeado en la bahía, las lanchas del buque desembarcaron a la totalidad de los pasajeros galos que, en autobuses, marcharon a  visitar Granada. Finalizada aquella excursión, el barco siguió su ruta y nunca más regresó a aguas malacitanas.

AntillesANTILLES que visitó Málaga en abril de 1953.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 4 de octubre de 2016.

Hundido en Tailandia

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de abril de 2016 a las 8:38

En diciembre del pasado año, con el título Noventa y tres escalas, les contaba la historia malacitana de un buque de crucero que durante muchos años frecuentó las aguas del puerto. Tan sólo un par de meses después de escribir aquella columna, los más significativos medios marítimos internacionales anunciaban el extraño hundimiento del barco que se iba a pique bajo el nombre Ocean Dream.

Construido en 1972 en los astilleros italianos Cantieri Navale Del Tirreno & Riuniti por encargo de la compañía P&O Cruises, este buque, que iniciaba su vida de mar con el nombre Spirit of London, muy pronto, y bajo contraseña de la naviera Princess Cruises, saltaría a la fama por ser el coprotagonista de la serie televisiva Vacaciones en el Mar.

Superada aquella etapa y después de navegar con dos nombres diferentes, en 1997, con los colores de la desaparecida compañía Festival Cruceros, este barco, rebautizado como Flamenco, comenzaba una larga carrera que lo convertiría en un muy habitual visitante de las aguas malacitanas.

Vendido tras la bancarrota de Festival Cruceros, el buque comenzaría un extraño baile de nombres y banderas que lo llevarían a navegar desde 2012 como Ocean Dream bajo la contraseña de una compañía china. Sin demasiado éxito en sus itinerarios crucerísticos, el barco, a mediados de 2014 era abandonado por armador en el Golfo de Tailandia, cerca de la localidad de Si Racha. Allí, fondeado a dos millas de la costa y sin tripulación, el 27 de febrero de este año, el Ocean Dream se escoraba de babor para quedar tumbado sobre la mar. Un portalón abierto parece ser la causa del hundimiento de este histórico buque de crucero que visitó en muchas ocasiones el puerto malagueño.

Ocean-Dream-sankOCEAN DREAM tumbado sobre su costado de babor.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de abril de 2016.

Cristales rotos

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de febrero de 2016 a las 8:28

Las averías de todo tipo y los pequeños accidentes, constituyen una constante en cualquier barco que esté en activo. Particularizando en los buques de crucero, en la mayoría de los casos, estos incidentes pasan inadvertidos para los pasajeros, aunque en determinados ocasiones, el turista que viaja a bordo de uno de estos barcos sí que sufre directamente las complicaciones de cualquiera de estos problemas.

Adelantando un día su previsión de llegada, el 24 de noviembre de 2015, el buque Tere Moana atracaba en el muelle número dos. Procedente de Motril y con destino a Gibraltar, este barco de 3.500 toneladas de registro bruto, 100 metros de eslora y una capacidad máxima para 88 pasajeros repartidos en 44 camarotes (todos ellos con ventanas exteriores salvo ocho que disponen de un pequeño balcón), amarraba en aguas malacitanas tras haber sufrido un golpe de mar. Sin demasiados daños a la vista, quizás, lo más aparatoso de aquel incidente se podía apreciar en dos de los cristales que cubrían las ventanas de uno de sus camarotes en la cubierta número cuatro en la banda de estribor. Con un portillo cubierto por una plancha de madera, y otro mostrando significativas grietas en un cristal que aun se mantenía intacto, aquella rotura, de haber estado ocupados esos dos camarotes (desconozco si lo estaban o no), habría significado el inmediato realojo de sus habitantes a otro, amén de alguna que otra contraprestación para evitar cualquier tipo de reclamación.

Un leve incidente ocurrido a pequeño barco que originalmente fue clasificado en 1999, el año de su construcción, como un yatch-cruise, y que hoy, además de realizar viajes por ríos, navega en itinerarios crucerísticos por mar abierto.

Tere Moana 25-XI-159Daños en las ventanas de los camarores del TERE MOANA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de febrero de 2016.

Un largo viaje

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de noviembre de 2015 a las 8:13

Muchos de los barcos turísticos que han visitado las aguas malacitanas en las últimas semanas, lo han hecho dentro de viajes trasatlánticos de posicionamiento en los que, en busca de más atemperados climas, dejaban el viejo continente para navegar en las cálidas rutas caribeñas.
En noviembre de 2013, cumplimentando su primera escala en Málaga, el buque Tere Moana atracaba en el muelle dos para iniciar uno de estos viajes. Construido en los astilleros franceses Alstom Leroux entre 1998 y 1999 por encargo de la naviera Compagnie du Ponant, este barco, bautizado como Le Levant, iniciaba una carrera de mar como uno de los más significativos yacht-cruises de aquellos años. Con 3.500 toneladas de registro bruto, 100 metros de eslora, 14 de manga y un calado de 3,5 metros, este buque que también fue clasificado como barco turístico fluvial, podía embarcar a un total de 88 pasajeros en sus 44 camarotes, todos con ventanas exteriores salvo ocho que disponían de un pequeño balcón.
Después de ser reformado y transferido en 2012 a la compañía Paul Gauguin Cruises que lo rebautizó como Tere Moana, este buque ha seguido navegando entre Europa, el Caribe y América del Sur.
Sin haber regresado a Málaga desde su primera visita, hace unos días, con muchas horas de retraso debido al mal tiempo, el Tere Moana atracaba en el muelle norte de la estación marítima de Levante en un viaje con destino a Lisboa, lugar desde donde a finales de este mes comenzará una ruta oceánica hacia la isla caribeña de San Martin, donde iniciará su temporada invernal. Una muy larga travesía para un barco nada parecido a los hoteles flotantes que por estas fechas realizan sus viajes trasatlánticos de posicionamiento.

Tere Moana 16-XI-13 1ª VEZ40TERE MOANA en su primera visita a Málaga en noviembre de 2013.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de noviembre de 2015.

The Azur

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de agosto de 2015 a las 9:49

Hoy les hablaré de un barco turístico que frecuentó muchos las aguas malacitanas en los últimos años del siglo XX. Bajo la contraseña de la desaparecida compañía Festival Cruises, The Azur, atracó por primera vez en los muelles malagueños en abril de 1994, realizando uno de los múltiples itinerarios por el Mediterráneo que tanto éxito le dieron y que lo convirtieron, durante algunos años, en uno de los reyes del Mare Nostrum.

Construido en los astilleros franceses Dubigeon-Normandie por encargo de la naviera Southern Ferries, este buque, bautizado como Eagle, comenzó su carrera en 1971 como un car/cruise ferry realizando una ruta de seis días entre Southampton, Lisboa y Tánger. Vendido en 1975 a la compañía Paquet Cruises y rebautizado como Azur, este barco, centrado ya sólo en el Mediterráneo, siguió trabajando como ferry y buque de crucero hasta 1981, año en el que una significativa transformación lo convertiría definitivamente en un barco turístico. Después de cambiar de propietario en 1987 y navegar con el nombre The Azur bajo la contraseña de Chandris Lines (con este nombre visitó Málaga en 23 ocasiones), en 1994, Festival Cruises se hacía cargo del barco.

Tras su primera escala malacitana, una de las primeras que este buque hacía con los colores de su nueva propietaria, The Azur, entre 1994 y 2000 efectuó un total de 47 visitas a Málaga; una exitosa carrera que quedó truncada a principios de 2000 con la bancarrota de Festival Cruises.

Arrestado en Gibraltar y tras llevar durante varios meses en nombre Eloise, en 2005 la compañía israelí Mano Cruises compraba el barco. Renombrado como Royal Iris, en la actualidad navega en rutas turísticas por el Mediterráneo Occidental.

The AzurTHE AZUR en una de sus visitas al puerto de Málaga.

RoyalIris_PC-01_900ROYAL IRIS, antiguo THE AZUR.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11de agosto de 2015.

Pasajeros repetidores

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de junio de 2015 a las 8:30

Aquella mañana de abril de 1997, apostado en la escala real del muelle de Cánovas, el buque de crucero Stella Solaris me hizo esperar algo más de tres horas. Realizando un itinerario por el Mediterráneo, este barco llegaba por primera vez a aguas malacitanas bajo la contraseña de la compañía Royal Olympic Cruise Lines, un motivo más que suficiente para aguantar el plantón y ver cómo atracaba. Pero con independencia de esta circunstancia, y con el añadido de que este buque ya había escalado en Málaga en 18 ocasiones con los colores de la naviera Sun Lines, la historia que hoy les contaré sobre Stella Solaris está muy relacionada con un hecho muy potenciado y publicitado en la moderna industria crucerística.

Construido entre 1949 y 1953 en las astilleros franceses Societe des Ateliers & Chantiers por encargo de la compañía Messageries Maritimes, este buque, bautizado como Cambodge, comenzó su vida navegando con pasaje (en tres clases) y carga entre Marsella y Yokohama. Después de participar como transporte militar en la guerra de Argelia y ser un buque hospital en Vietnam, en 1970, una importante reforma lo convertía en un barco turístico bajo dirección de la compañía Sun Lines.

Realizando exitosas rutas por el Mar Egeo, el Caribe y América del Sur, en julio de 1989, una importante revista dedicada al mundo crucerístico lo calificó como el barco del mes, amén de reseñar que era el buque que, hasta la fecha, más pasajeros repetidores había tenido en toda la historia de los viajes turísticos por mar.

Hoy día, muchas navieras alardean de que sus barcos son los que más repetidores tienen; un galardón con trazas de ardid publicitario que ya ostentó hace muchos años el Stella Solaris.

escanear0003STELLA SOLARIS entrando en Málaga en abril de 1997.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de junio de 2015.

Alternativas emergentes

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de junio de 2015 a las 8:09

Ahora que el término emergente se ha puesto de moda, se me ocurre aplicar su significado a un curioso hecho que está ocurriendo en la industria crucerística internacional.

Frente a los grandes buques de las más significativas navieras que ocupan los primeros puestos en el mercado de los viajes turísticos por mar, desde hace algún tiempo, están surgiendo pequeñas compañías que con barcos de una cierta edad, ofrecen alternativas que están calando con fuerza en determinados sectores.

Y aunque existen muchos ejemplos de lo que les digo, la llegada hace unos días al puerto malagueño del Aegean Odyssey, me sirve a la perfección para contarles qué es eso de las opciones crucerísticas emergentes.

Construido en 1973 en Rumanía con el nombre Narcis, este barco iniciaba su vida navegando como un roro. Tras sufrir en 1988 una muy significativa reforma que lo convirtió en un buque turístico y cambiar varias veces de nombre (entre 1989 y 1994 visitó tres veces Málaga como Aegean Dolphin), en 2010, la compañía de origen británico Voyages to Antiquity se hacía cargo del barco. Ofertando viajes culturales donde la historia es el principal objetivo, el Aegean Odyssey realiza exclusivas rutas con unas condiciones muy poco usuales. Con la presencia de historiadores que narran los hechos más significativos de los lugares que se visitan, este veterano incluye en el precio del viaje además de lo habitual, los vuelos, las conexiones terrestres, las excursiones e incluso varias noches de hotel. Una nada novedosa forma de viajar (ya casi todo está inventado en la industria crucerística), que cada vez tiene más adeptos frente a las estandarizadas rutas por mar donde el ocio frenético es obligatorio.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAAEGEAN ODYSSEY maniobrando para atracar en el puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de junio de 2015.

Antifaces y disfraces crucerísticos

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de febrero de 2015 a las 9:17

Durante muchos años, el carnaval en España fue una fiesta prohibida. Salvando algunos bailes de disfraces celebrados siempre bajo techo, la posibilidad de salir a la calle auspiciados por Don Carnal, constituyó durante muchas décadas una actividad no exenta de peligros.

En el mundo crucerístico, desde que éste existe como tal, los viajes realizados en febrero, siempre han incluido alguna que otra celebración carnavalesca; un hecho que en determinadas circunstancias, ha centrado la mayoría de las actividades a bordo.

Realizando una ruta por el Mediterráneo y el Atlántico, el 28 de febrero de 1965, el buque de crucero Agamemnon, procedente de Génova, atracaba en el muelle número dos.

Con la previsión de salir al día siguiente con destino a Las Palmas, las actividades de los 170 pasajeros que venían a bordo del barco de la compañía griega Dorian Cruises, sólo se limitaron a una serie de recorridos a pié por las calles de la ciudad.

Probablemente con el recuerdo de alguna fiesta celebrada a bordo, un grupo de turistas, la mayoría de ellos norteamericanos, desembarcaba del Agamemnon ataviados con antifaces y aderezos carnavalescos. Ante la atónita mirada de los guarda muelles que no supieron cómo reaccionar, los pasajeros del buque salieron del puerto buscando vino y tapas de la tierra. A pocos metros del recinto portuario, dos policías, paraban a los turistas para pedirles explicaciones sobre sus atuendos y antifaces.

Ante las dificultades para entenderse, los agentes de la autoridad acompañaron a los pasajeros al Agamemnon, donde un policía avisado ex profeso y que sabía inglés, explicó a los turistas que las salidas a la calle para celebrar el carnaval estaban prohibidas.

Agamemnon-23AGAMEMNON, el buque que trajo a los turistas norteamericanos que salieron a la calle disfrazados de carnaval.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de febrero de 2015.

Decoraciones navideñas

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de diciembre de 2014 a las 12:20

Con independencia de la complejidad que supone la construcción de un buque de crucero, la decoración posterior de todos sus espacios, necesita de un muy complicado ejercicio nada fácil de ejecutar. Rellenar de muy diferentes contenidos y estilos los miles de metros cuadrados en cualquier barco turístico, requiere de un meticuloso estudio donde está pensado hasta el más mínimo detalle.

Teniendo esto en cuenta, cuando llegan las fiestas navideñas, a bordo de este tipo de barcos la muy pensada y estructurada decoración se reinventa, y en cada uno de los infinitos rincones de estos buques, florecen de un día para otro los adornos propios de la Navidad.

A primeras horas del lunes tres de enero del año 2000, atracaba en el muelle número dos procedente de Gibraltar el buque de bandera bahameña Maxim Gorkiy. Luciendo los colores de su antigua patria rusa y manteniendo determinados guiños de su pasado soviético, este histórico barco llegaba gestionado por una empresa de viajes alemana que en 1988 lo había alquilado por veinte años.

Después de haber conseguido los permisos, pude visitarlo, disfrutando de un amplio recorrido acompañado de una de las relaciones públicas del barco. Tras conocer los espacios comunes, algunos camarotes y su puente de mando, la placa del astillero (el barco se construyó en Hamburgo entre 1968 y 1969) constituía la culminación de aquella visita. De camino para la ver la placa, pasamos por una gran estancia ocupada por varios cientos de cajas de cartón. Mientras cruzábamos aquel espacio, la relaciones públicas me contó que en aquellas cajas se estaban guardando los cerca de 2.000 arbolitos de navidad que habían formado parte de la decoración navideña del barco.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMAXI GORKIY dejando el puerto de Málaga en una de sus escalas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de diciembre de 2014.

Ropa tendida

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de junio de 2014 a las 8:25

Lo que hoy les contaré, constituye una rareza bastante difícil de ver. Una muy estricta vigilancia y, en determinados casos, algún tipo de sanción, impiden que cosas como estas ocurran a bordo de cualquier buque de crucero que navega por cualquier ruta marítima del mundo.

El lunes 26 de noviembre de 2012, compartiendo estancia con el barco turístico Albatros, escalaba en aguas malacitanas el buque Costa Deliziosa. Cumplimentado la que era su séptima visita de aquel año, y amarrado en el muelle Norte de la estación marítima de Levante, el barco de Costa Cruceros llegaba de Funchal, teniendo como siguiente puerto de destino la localidad italiana de Civitavecchia.

Casi finalizada su escala, apenas faltaban un par de horas para que el barco soltara amarras (el Cosa Deliziosa había atracado a las 7:00 y debía continuar viaje a las 13:00), el consignatario del buque informaba al departamento de seguridad de a bordo de una circunstancia nada habitual. En uno de los balcones de los camarotes, se podía apreciar un cordelito del que colgaban diversas prendas de vestir. Tendidas con sus respectivas pinzas, la ropa estaba situada en una de las cabinas de la cubierta número seis, la denominada cubierta Ortensia. Este camarote, correspondía según la clasificación de habitabilidad que cada naviera otorga a sus  barcos, a una cabina con vistas al mar y terraza.

De lo que ocurrió a bordo del Costa Deliziosa poco puedo decirles, aunque siguiendo la lógica de estos casos, los pasajeros que viajaban en esta cabina de entre 23 y 25 metros cuadrados incluyendo la terraza, con toda seguridad, se llevaron un buen rapapolvo por emplear el balcón de su  exclusivo camarote como un tendedero doméstico.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARopa tendida en uno de los balcones del COSTA DELIZIOSA en su escala de 2012.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de junio de 2014).

Una sola escala

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de febrero de 2014 a las 8:51

El 29 de agosto de 1968, llegaba por primera vez a aguas malacitanas procedente de Motril el buque de bandera francesa Ancerville. Realizando un largo itinerario crucerístico por Marruecos, España y Portugal, este barco, que había iniciado su ruta turística en Marsella, desde Málaga, regresaba al mismo puerto galo en el que había comenzado su viaje.

Construido por encargo de la compañía francesa Paquet, una naviera muy relacionada con Málaga, el 5 de septiembre de 1962, el Ancerville, que varios meses antes había sido bautizado por Charles de Gaulle, comenzaba a cumplimentar una ruta con pasaje y carga entre Francia y Senegal. Además de trabajar en esta línea regular, también, el buque, efectuaba recorridos crucerísticos.

Con 14.225 toneladas de registro bruto y 167 metros de eslora, este innovador buque de dos chimeneas paralelas en el que los espacios públicos estaban situados a popa y los camarotes a proa, viajaba en línea regular ofreciendo cuatro categorías de alojamiento, mientras que, cuando efectuaba viajes turísticos, lo hacía con una sola clase.

Tras compaginar durante unos años navegaciones en ruta con diferentes itinerarios crucerísticos, en el año 1973, la República Popular China compraba el buque. Rebautizado como Minghua y gestionado por la  China Ocean Shipping Company, el barco comenzaba una errática carrera como buque de crucero navegando fundamentalmente por aguas africanas y australianas.

Después de ser comprado por una empresa de Hong-Kong en 1984 y quedar varado en tierra, el barco se reconvertía en un lujoso complejo turístico en la localidad china de Shekou. Interesante biografía de un buque que, al completo de pasaje, sólo escaló una vez en Málaga.

Ancerville-04Buque de crucero ANCERVILLE en los años en que visitó el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (18 de febrero de 2014).

El barco de los caballos

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de diciembre de 2013 a las 9:16

Propiedad de una multinacional asiática dedicada al turismo relacionado con el juego, el buque Macau Success, opera desde 2004 como un casino flotante con base en Hong-Kong.  Reacondicionado para albergar en sus nueve cubiertas todo tipo de juegos de azar (sin olvidar diversas salas de karaoke tan importantes para el ocio asiático), este buque, con una capacidad máxima para 500 pasajeros repartidos en 231 camarotes, realiza pequeños viajes por aguas internacionales.

Construido en 1974 en Dinamarca por encargo de la compañía Royal Cruise Lines, nuestro protagonista de hoy, iniciaba su vida de mar con el nombre Golden Odyssey. Pocas semanas después de su entrega, en noviembre de 1974, el buque visitaba por primera Málaga. Tras efectuar un total de 26 escalas hasta 1992, en  septiembre de 1996, regresaría a aguas malacitanas rebautizado como Astra II para cumplimentar 11 atraques hasta el 2000; año en el que renombrado como Omar II se convertía en un barco casino.

Pero con independencia de su largo historial, este buque de 130 metros de eslora, participó de una singular peculiaridad al respecto de sus múltiples escalas malagueñas. Especialmente con el nombre Golden Odyssey, aunque también, en menor medida, como Astra II, este barco, siempre que visitó el puerto malacitano realizó la gran mayoría de las excursiones de sus pasajeros en coches de caballos.

Esta circunstancia, repetida ya en 1930 con otro barco turístico muy diferente al que de hoy les hablo, llevó a la comunidad portuaria malagueña a denominar a este buque como el barco de los caballos. Un apodo que, aun con dos nombres diferentes, marcó las escalas malagueñas de este buque convertido en la actualidad en un casino flotante.

Astra IICoches de caballos junto al buque de crucero ASTRA II.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (17 de diciembre de 2013).

Adiós GRAND MISTRAL

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de noviembre de 2013 a las 9:17

Este pasado fin de semana, el buque de crucero Grand Mistral se despedía definitivamente de Málaga. Tras haber desembarcado al último contingente de pasajeros que han navegado a su bordo con los colores de Iberocruceros, el buque, salía con destino a Génova donde Costa Cruceros se hará cargo de él rebautizándolo como Costa neoRiviera.

Y aunque en no demasiado tiempo, tras cumplimentar su campaña inaugural por los Emiratos Árabes Unidos, el Costa neoRiviera seguro que pasará por Málaga,  este significativo cambio de armador me sirve como excusa para contarles la historia malacitana de este barco.

Construido en 1999 en los astilleros franceses Chantiers de l´Atlantique para la compañía Festival Cruceros (este fue el primer buque encargado por esta naviera), el Mistral, que así es como fue bautizado, realizaba su viaje inaugural en julio de aquel mismo año entre Venecia y las islas griegas.

Procedente de Almería y con destino a Funchal, el 8 de noviembre de 1999, el Mistral visitaba por primera vez Málaga quedando atracado en el pantalán de Levante. Después de cumplimentar un total de 11 escalas hasta 2003 y debido a la bancarrota de Festival Cruceros, el barco pasaba a las manos de Iberojet Cruceros que lo rebautizaba como Grand Mistral. Tras cambiar de identidad corporativa en 2007 (la antigua Iberojet se convertía en Iberocruceros),  el Gran Mistral, que mantenía su nombre, modificaba el logo de su chimenea además de añadir unos coloridos dibujos en su casco. Con esta nueva identidad y dedicado en exclusividad al mercado crucerístico español, el Grand Mistral regresaba a Málaga en noviembre de 2008, convirtiéndose desde entonces en un asiduo visitante de los muelles malagueños.

IMG_4589El GRAND MISTRAL maniobrando en el puerto por última vez.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (5 de noviembre de 2013).

Dos visitas muy breves

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de octubre de 2013 a las 9:47

Durante cerca de dos décadas, los buques de crucero de la Unión Soviética tuvieron en Málaga un puerto de escala fijo. Luciendo en sus chimeneas la hoz y el martillo enmarcada en una franja de color rojo, la gran mayoría de la flota soviética dedicada a los viajes turísticos por mar, pasó, en más o menos ocasiones, por las aguas malacitanas.

Y aunque existen muchas curiosidades respecto a las visitas de estos barcos, tal vez, una de las más significativas, fue la que hace referencia a las dos breves escalas que el buque Adzhariya efectuó en los muelles malagueños.

Con la particularidad de ser el último de una serie de 19 barcos (serie Mikhail Kalinin)   construidos entre 1958 y 1964 en los astilleros de la República Democrática Alemana Mathias Thesen, el Adzhariya, comenzó su carrera en julio de 1964 realizando diversas rutas en línea regular. Combinando sus viajes como ferry (además de navegar por el Mar Negro, este barco enlazó las ciudades de Leningrado y Londres), el  Adzhariya, efectuó durante años recorridos turísticos por el Mediterráneo.

Con 5.261 toneladas de registro bruto, 122 metros de eslora y una capacidad para 315 pasajeros, en marzo de 1972, el Adzhariya visitaba Málaga por primera vez. Procedente de Motril y con destino a Cádiz, durante siete horas permaneció atracado en el muelle número dos; una estancia bastante breve para las que habitualmente efectuaban este tipo de barcos por aquellos años. En abril de 1973, el Adzhariya regresó a Málaga, y durante sólo cuatro horas, permaneció amarrado en el muelle número cuatro.

Dos muy breves escalas para uno de los muchos buques turísticos soviéticos que durante años visitaron las aguas malacitanas de forma habitual.

27-10-2013 10.10.53 1Buque de turismo soviético ADZHARIYA

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (29 de octubre de 2013).

Vallas

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de octubre de 2013 a las 9:52

Si me permiten la expresión, hablar de vallas en el puerto de Málaga, sería lo mismo que mentar la soga en la casa del ahorcado. Y aunque las polémicas de no hace demasiados años  por no poder pasear por los muelles junto a los barcos, o  por qué la totalidad del recinto portuario (un espacio aduanero), debía estar acotado por una verja ya no suscitan tanto revuelo, lo que sí está claro, es que la colocación y la no eliminación de estos elementos, constituye una significativa página en la historia moderna del puerto malacitano.

Con 2,5 metros de altura y situadas a 20 metros desde los cantiles de los muelles, las vallas que protegen la actividad de los buques atracados, existen en Málaga desde 1 de julio de 2004, fecha en la que una normativa internacional obligaba  a tener instalados estos elementos en todos los puertos del mundo.

El 17 de mayo de 2004, procedente de Almería y con destino a Cádiz, amarraba en el muelle número dos el buque de crucero Albatros. Retomando el nombre de un viejo conocido en Málaga que ese mismo año  había sido desguazado, el nuevo Albatros efectuaba  su primera escala en aguas malacitanas. Al completo de pasajeros alemanes, los turistas de este barco, pudieron apreciar como el perímetro del buque estaba rodeado de vallas; unas vallas provisionales que dibujaban lo que en muy poco tiempo debía ser la zona de seguridad del muelle del Marqués de Guadiaro.

Varios meses más tarde, en concreto el 22 de noviembre de aquel 2004, el Albatros regresaba a Málaga, y se encontraba con un muelle dos circundado por unas vallas, ya no provisionales, que cumplimentaban  una normativa internacional que otros muchos puertos, nacionales o no, aún no habían ejecutado.

AlbatrosALBATROS en su primera escala en 2004 rodeado de vallas provisionales.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (15 de octubre de 2013).

El AUSONIA

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de septiembre de 2013 a las 8:26

Cuando en septiembre de 1957 los astilleros italianos Cantieri Riuniti dell’ Adriatico entregaron a la compañía Adriatica Lines el Ausonia, la prensa marítima internacional dijo de este buque lo siguiente: “Se trata de un barco de avanzado estilo y diseño contemporáneo, además de ser el más veloz que hasta la fecha ha operado en el Mediterráneo”.

Con este elogioso comentario, el Ausonia iniciaba su vida navegando en una línea regular de pasaje y carga que, con inicio y final en Trieste, tocaba los puertos de Venecia, Brindisi, Alejandría, Beirut, El Pireo y Bari. Transportando pasajeros en tres clases: primera, segunda y turista, a principios de la década de 1970, además de efectuar sus habituales rutas en línea,  el Ausonia cumplimentó algunos viajes turísticos, tocando por primera vez el puerto malagueño en abril de 1972. Tras repetir escalas en mayo de aquel mismo año y en enero de 1973 (en aquellas tres visitas el barco llegó al completo de pasaje), entre 1978 y 1979, el Ausonia se reconvertía en un buque de crucero.

Realizando casi con exclusividad cortos itinerarios crucerísticos o viajes monográficos, este buque, en 1993 regresaba a aguas malacitanas bajo la contraseña de Ausonia Croiciere, una empresa integrada en el grupo naviero Grimaldi-Siosa.

Tras navegar alquilado por diversos operadores, el Ausonia, efectuaba su última visita al puerto de Málaga en septiembre de 2001 tras haber completado un total de 23 escalas  desde 1972.

Después de cambiar dos veces de nombre y armador entre 2005 y 2007, finalmente el Ausonia se desguazaba en 2010 en las playas indias de Alan. Para aquella luctuosa operación el buque se rebautizaba por cuarta y última vez como Winner 5.

Ausonia en MálagaAUSONIA atracado en una de sus 23 escalas en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (24 de septiembre de 2013).

Un barco para alemanes e ingleses

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de agosto de 2013 a las 9:38

Hace unos días, el buque de crucero Quest for Adventure efectuaba su primera visita a Málaga. Bajo la contraseña de la compañía británica Saga Cruises, este barco con capacidad para 446 pasajeros, llegaba al puerto malagueño para iniciar un viaje por el Mediterráneo de 14 noches. Pero con independencia de este hecho, el Quest for Adventure, participa de una serie circunstancias que lo relacionan muy estrechamente con Málaga.

Tras su construcción en los astilleros hamburgueses Howaldtswerke Deutsche Werft en 1981, pocos días después de ser entregado, el Astor (con este nombre era botado), llegaba a aguas malacitanas efectuando un crucero promocional destinado a periodistas especializados en viajes. Una semana después, el buque volvía a atracar en Málaga en su primer itinerario crucerístico con pasajeros.

Después de repetir múltiples escalas en los años siguientes, en 1985, el Astor era rebautizado como Arkona. Manteniendo su fidelidad malagueña, este barco, dedicado casi en exclusividad al mercado alemán, en 2002, nuevamente cambiaba de nombre. Navegando como Astoria (su tercer bautismo), el buque siguió frecuentando Málaga, hasta en que 2010, la compañía inglesa Saga Cruises se hacía cargo de él y lo renombraba como Saga Pearl II.

Reconvertido para pasajeros británicos, y tras sólo efectuar una visita a aguas malacitanas en 2012, el barco considerado como el poseedor de la chimenea más fea del panorama crucerístico internacional, cambiaba de denominación por quinta vez.

Un veterano barco que ha dedicado gran parte de su carrera a dos mercados turísticos muy diferentes (el alemán y el inglés), y que durante muchos años, mantuvo una muy estrecha relación con el puerto de Málaga.

P8150012El QUEST FOR ADVENTURE atracado hace unos días por primera vez en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (20 de agosto de 2013).