La mar de Historias » buque de guerra

Archivos para el tag ‘buque de guerra’

Bautismo indonesio

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de abril de 2015 a las 11:42

En los últimos años, el puerto malacitano ha visto pasar por sus aguas a un considerable número de buques de la Fuerza Naval de Indonesia. Cargados para nosotros de un especial exotismo, algunos de estos barcos de guerra han atracado en los muelles malagueños dentro de sus primeras singladuras; un hecho que añade una importancia especial a la totalidad de estas visitas.
Hace unos días, procedente de los astilleros franceses Ocea ubicados en localidad de Les Sables d-Olonne, amarraba en el muelle 3 A-1 el buque multifuncional Kri Rigel 933. Realizando sus primeras jornadas de navegación oficial, este tecnológico barco de 60 metros de eslora, que puede ser usado como una patrullera o como un buque oceanográfico, apostaba por el puerto de Málaga como la primera escala de un largo viaje que lo llevará a una base militar en Yakarta.
Tras quedar impecablemente engalanado y empavesado para conmemorar su visita malagueña, un día después de su atraque, a bordo del Rigel se vivió una especial ceremonia propia de la marina de guerra de este país del Sudeste Asiático.
Con la presencia de personal civil y miembros del Cuerpo Consular Indonesio, varios marinos que habían sido ascendidos de rango, cumplimentaron con la tradición de ser bautizados por sus compañeros en las aguas en las que habían estrenado sus galones.
Vestidos con sus respectivos uniformes de faena, los protagonistas del acto fueron arrojados a las aguas del puerto desde la cubierta superior del Rigel, mientras el resto de los 40 miembros de la dotación del buque aplaudían, tomaba fotografías y vitoreaba el chapuzón.
Un muy curioso ceremonial de unos marinos que viven y trabajan a muchos miles de millas del puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMarinos indonesios tras su bautismo en las aguas del puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 7 de abril de 2015.

Una cofradía portuaria

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de abril de 2014 a las 9:23

El 1 de octubre de 1993 y el 20 de mayo de 2006, constituyen dos fechas muy significativas en la historia del puerto de Málaga. En ambas jornadas, los titulares de una misma cofradía de pasión, visitaban el recinto portuario para celebrar unos actos que muy bien podríamos denominar como  marítimo-religiosos.

En la tarde del viernes 1 de octubre de 1993, el Cristo de la Buena Muerte y Ánimas, situado en un altar en el muelle número uno, presidió la llegada del buque de transporte de ataque Castilla L-21. Con la asistencia del Rey, amén de un buen número de autoridades civiles y militares, 650 legionarios integrantes de la Agrupación Táctica Canarias, regresaban a España tras finalizar una misión en Bosnia-Herzegovina.

Después de completarse el desembarco de las tropas, la explanada del muelle de Ricardo Gross, sirvió como escenario para, además de dar la bienvenida a los soldados, rendir homenaje a los diez militares que habían dejado sus vidas en las tierras de la antigua Yugoslavia. Pero con independencia de estas circunstancias, a las que habría que añadir la presencia regia, lo más destacado de aquella tarde de otoño se centró en el titular de la Congregación de Mena que por primera vez visitaba el puerto malagueño.

ae_L21

El buque de transporte de ataque CASTILLA L-21 que participó en la celebración de octubre de 1993 (Foto: Eugenio Castillo)

Tras aquel acto tan especial, muchos años más tarde, la cofradía que aglutina a marinos y legionarios, nuevamente regresó a las instalaciones del puerto. La celebración de los 250 años de vinculación entre esta hermandad y la Armada Española, propició una ceremonia única en la historia malacitana.

El 19 de mayo de 2006, la fragata Reina Sofia F-84 y el buque de asalto anfibio Galicia L-51 atracaban respectivamente en los muelles 1 y 2. Al día siguiente por la tarde, tras quedar reubicada la fragata en el muelle 3-A1, La Virgen de la Soledad de Mena estrenando trono procesional, entraba por las columnas del puerto. Luciendo la medalla de la ciudad que ese mismo día le había sido impuesta por el Alcalde, y portada por 270 hombres de trono que vestían túnicas de color negro diseñadas para la ocasión, la Virgen, situada en el muelle de Cánovas, recibía los honores de las dotaciones de los dos engalanados buques de guerra que la estaban esperando.  Culminado el acto con la entrega de un fajín que convertía a  Nuestra Señora de la Soledad en almirante honoraria de la Armada, el cortejo, tras algo menos de dos horas en el puerto, regresaba en procesión solemne a Santo Domingo recorriendo las principales calles del centro de la ciudad.

OLYMPUS DIGITAL CAMERATrono de la Virgen de la Soledad de Mena en el puerto en mayo de 2006.

Y aunque el puerto malagueño está acostumbrado desde hace muchos años a recibir a la Virgen del Carmen en su trono, la presencia de una hermandad de pasión, primero con su Cristo y luego con su Virgen en su trono procesional, constituyen todo un acontecimiento que ya forma parte de los anales de la historia del puerto y la ciudad.

Si la advocación carmelitana recibe el calificativo de marinera, los titulares de la Congregación de Mena, dejando a un lado lo que de peyorativo podría tener esta palabra, muy bien podrían ostentar la denominación de portuarios.

“LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (15 de abril de 2014).

 

Un motín de varios minutos

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de noviembre de 2013 a las 19:00

Algo menos de 8 millones y medio de pesetas, costó en 1863 la construcción en un astillero francés de la fragata acorazada Numancia. Convertida desde su botadura en uno de los más significativos buques de la Armada Española, este barco, que inicialmente navegó a vela y vapor, además de protagonizar los más importantes hechos navales de la última mitad del siglo XIX, vivió a su bordo un curioso y dramático suceso relacionado con Málaga.

Con el mérito de ser el primer barco de guerra en la historia moderna de la navegación  que efectuó una circunnavegación,  y  tras haber tomado parte en diferentes acciones con mayor o menor éxito, 33 años después de su entrega, el Numancia, que  iba forrado con planchas de hierro que oscilaban entre los 2 y los 13 centímetros de grosor, en 1896 se reconvertía en un acorazado guardacostas. 

Ya sin demasiado valor como buque de guerra, en 1910, el barco se posicionaba en Tánger como estación flotante; y allí, se producía un curioso motín que apenas duró unos minutos.

El 2 de agosto de 1911, encabezados por un fogonero, un reducido grupo de marineros intentaron sublevarse con la pretensión de navegar a Málaga para  bombardearla si la ciudad no se proclamara republicana. Tras ser reducidos por varios oficiales, un consejo de guerra sumarísimo ordenó el fusilamiento a bordo del buque del cabecilla de la revuelta,  y el encarcelamiento de por vida de seis de sus seguidores.

Aquel extraño suceso, significó el final del acorazado guardacostas Numancia que, en  1912 era dado de baja y vendido para desguace en 1916. Un desguace en Bilbao que nunca se ejecutó, ya el buque se hundía aquel mismo año en las costas de Portugal antes de llegar a su último destino.

Numancia1Acorazado guardacostas NUMANCIA en la época en que sufrió el motín.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (19 de noviembre de 2013).

La bandera de cortesía

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de agosto de 2013 a las 9:16

Hace tiempo, bajo el titular “Vergonzosa ignorancia”, les contaba cómo un buque de guerra inglés atracado en Málaga, izaba una bandera española con el águila de San Juan. Poco tiempo después, otro barco militar, mostraba una peculiar interpretación de nuestra enseña nacional en la que las dos franjas de color rojo duplicaban el tamaño de la amarilla.

Estos imperdonables errores (al tratarse de buques de guerra, quizás habría que emplear un calificativo mucho más contundente), ocurrieron al llevar a cabo una tradición marítima muy antigua.

Sin ser obligatorio, cualquier barco extranjero que atraca en puertos españoles, por cortesía, muestra en lo más alto de su mástil la bandera nacional. Este hecho, y vuelvo a repetir que no es de obligado cumplimiento, lo ejecutan la totalidad de los  buques que bajo cualquier pabellón llegan a aguas españolas; aunque siempre existen algunas excepciones.

Hace un mes, amarraba en el muelle dos el buque auxiliar de la marina de guerra inglesa Diligence A-132. Este barco que originariamente fue un buque de apoyo para plataformas petrolíferas y que participó como mercante en la guerra de las Malvinas, en 1983, era comprado por el Ministerio de Defensa Británico para trabajar como barco militar multipropósito.

Atracado a primeras horas de la mañana, el Diligence, que visitaba Málaga por primera vez, no puso la bandera de cortesía. Esa misma tarde, la Policía Portuaria y  la Comandancia Naval de Marina, informaban al buque de este hecho; una circunstancia que a la mañana siguiente se solucionaba con el izado de la bandera española. Un nimio detalle que, al tratarse de un buque de guerra, tal vez podría ser calificado con un adjetivo mucho más contundente.

Diligence A-132 13-VII-139Buque DILIGENCE A-132 atracado en Málaga sin la bandera de cortesía.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (13 de agosto de 2013).

El novio de Málaga

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de febrero de 2012 a las 8:57

RESULTA curioso que uno de los más famosos buques en la historia de la Armada española llevara como apodo El novio de Málaga. Les hablo del acorazado Jaime I, un buque al que se le achaca una muy mala suerte, y al que durante algo menos de un año, al principio de la Guerra Civil, le unió una muy estrecha relación con Málaga.

Perteneciente a una serie de tres buques denominados Clase España (España, Alfonso XIII y Jaime I), este acorazado, último en ser construido en los astilleros ferrolanos de la Sociedad Española de Construcción Naval, entraba en servicio en 1921.

Tras sufrir en 1922 una colisión con un mercante en aguas turcas, el Jaime I participaba en el desembarco de Alhucemas y, años después, en concreto en 1934, bombardeaba diversas localidades costeras en lo que se denominó la Revolución de Asturias.

Al iniciarse la Guerra Civil, el buque, que se encontraba en Santander recibió la orden de navegar al Mediterráneo. En el camino, su tripulación se rebeló y el acorazado se mantuvo fiel al Gobierno de la República. Tras bombardear Tánger, La Línea, Ceuta y Melilla, este barco usó Málaga como base de operaciones para mantener el bloqueo naval en el Estrecho. En constante movimiento, pero siempre regresando a Málaga para aprovisionarse, el 13 de agosto de 1936 el Jaime I recibió en aguas malagueñas el impacto de una bomba aérea.

Después de una rápida incursión por el Cantábrico, El novio de Málaga regresaba al Mediterráneo, y en abril de 1937, bombardeaba la ciudad a la que durante tantos meses había estado ligada. En mayo de ese mismo año, tres bombas lo alcanzaron en Almería, y el 17 de junio, una explosión en Cartagena terminó con la vida activa de El novio de Málaga.

Acorazado JAIME I

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (14 de Febrero de 2012).

¿Cruceros?

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de noviembre de 2011 a las 9:29

En determinadas ocasiones, el uso indebido de un término relacionado con el mundo marítimo puede llevar a confusiones. De una forma bastante generalizada, cuando se habla de buques de crucero, se suele emplear  sólo la palabra cruceros para designar a este tipo de barcos.  Siendo precisos con los términos y  según la Real Academia Española (RAE), en su decimosegunda acepción,  la palabra crucero hace referencia a un “buque o conjunto de buques destinados a cruzar”; una definición que podría asemejarse, aunque no demasiado, a lo que es un buque de turistas que realiza viajes con escalas.

Ante esto, y teniendo en cuenta que la decimocuarta acepción de la palabra crucero es la siguiente: “buque de guerra de gran velocidad y radio de acción, compatible con fuerte armamento”, queda claro que es mucho más lógico, y correcto, aplicar esta palabra a un buque de guerra que a un barco dedicado a realizar viajes turísticos por mar.

Y como estas consideraciones podrían parecer algo complicadas, el azar quiso que el pasado sábado coincidieran atracados en el puerto de Málaga el buque de crucero Costa Deliziosa y el crucero de la marina de guerra norteamericana Gettysburg; una magnífica ocasión para dejar claro que uno sí se puede denominar crucero (el barco de guerra) y otro no.

Y aunque el término crucero, referido a un barco de guerra, es algo que ya no se usa y que  sólo emplea casi en exclusividad la marina de guerra norteamericana, mientras existan buques denominados así, lo mejor, si queremos ser respetuosos con el idioma y no provocar confusiones, es llamar a los barcos que realizan viajes turísticos por mar, buques de crucero, o si lo prefieren (a mi me gusta más), barcos de turistas.

GETTYSBURG  CG 64.

COSTA DELIZIOSA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (29 de Noviembre de 2011).

El cañonero ruso

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de septiembre de 2011 a las 8:30

Lo que hoy les contaré, quizás sea una de las historias personales, referidas a barcos, que más me han intrigado en los muchos años que llevo investigando asuntos marítimos malagueños. Un amigo portuario, me contaba hace unos años, la historia de un buque de guerra ruso que, en la primera década del siglo XX, llegaba a Málaga para cargar unas cajas de vino y pasas de la tierra. Aquel hecho, nada anormal por otra parte (durante siglos se exportó a Rusia mucho vino y muchas pasas malagueñas), me resultó algo extraño, ya que protagonista de este transporte, en vez de ser un mercante al uso, era un buque de guerra de la marina zarista.

Con aquella historia y con el reto de investigar sobre ella, a los pocos días de nuestra charla, mi amigo me enseñaba una foto; una instantánea que mostraba un barco de guerra atracado de punta en lo que él afirmaba que era el puerto de Málaga.

Con mis dudas al respecto, inicié la investigación; y la comencé, intentando identificar al buque en cuestión. No sin alguna dificultad, y con la ayuda de un estudioso británico especializado en barcos de guerra rusos, finalmente, pude conseguir el nombre del barco. Construido en San Petesburgo entre los años 1906 y 1907, el buque, era el cañonero Korietz, un barco de 960 toneladas de desplazamiento perteneciente a un grupo de cuatro gemelos denominados clase  Giliak. Tras indagar con ahínco, no encontré ninguna referencia de la llegada de este buque a Málaga, aunque sí, algunas notas sobre barcos de guerra zaristas que realizaban cargamentos especiales de vino de la tierra.

Con la certeza de que sí hubo barcos de guerra rusos que se llevaron vino, hoy aun me queda la duda de si el Korietz estuvo realmente en Málaga.

Cañonero ruso KORIETZ atracado supuestamente en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (20 de Septiembre de 2011).