Archivos para el tag ‘buque mixto’

Un atraque inesperado

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de marzo de 2016 a las 8:17

Aunque les parezca un tanto extraño, aún existen buques de carga que en sus rutas comerciales permiten el embarque de un reducido número de pasajeros. Esta circunstancia, que sustenta por todo el mundo a un considerable número de clubes de viajeros que, por ocio, navegan en cargueros, hasta no hace demasiados años constituía una forma muy habitual de viajar.

Al hilo de esto que les cuento, hoy les referiré la escala de un buque mixto que llegó al puerto malacitano en noviembre de 1964 cumplimentando una visita inesperada. Bajo la contraseña de la compañía noruega Wilhelmsen Line, el martes 24 de noviembre, atracaba en el muelle número uno la motonave Tourcoing. Construido en 1947 en los astilleros suecos Kockums M.V., este buque, que heredaba el nombre de un anterior barco de la misma naviera hundido en 1942 durante la Segunda Guerra Mundial, era un carguero de 152 metros de eslora y 6.780 toneladas de registro bruto que, con posibilidad de transportar carga refrigerada, también podía embarcar a un máximo de 12 pasajeros.

Realizando una larga ruta denominada Far East Service, el Tourcoing, que saliendo desde Oslo y tras efectuar 22 escalas, tenía como destino final la localidad japonesa de Yokohama, procedente de Lisboa y teniendo a Barcelona como próximo puerto de amarre, cumplimentó un atraque de algo menos de dos días en aguas malacitanas.

Y mientras el buque cargaba las mercancías que le esperaban en Málaga, los 9 pasajeros que viajaban a bordo salieron para realizar una rápida visita turística. Un recorrido que siempre estaba supeditado a las operaciones del buque que, una vez completada su carga, salía sin esperar a los viajeros que no hubieran regresado a tiempo.

Tourcoing-03Mercante noruego TOURCOING que atracó en noviembre de 1964.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 1 de marzo de 2016.

El barco del oro

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de mayo de 2014 a las 10:09

Lo que hoy les contaré, forma parte de un significativo grupo de historias que, con el paso de los años, se han ido desvirtuando en base a una serie de ficciones, fruto sin duda del boca a boca de muchos y muy variados corrillos portuarios.

Al parecer, en los últimos años del siglo XIX, llegó a Málaga un barco cargado de oro. Procedente de diversos puertos africanos, este velero, descargó su preciada mercancía rodeado de personas armadas que debían escoltar la carga hasta Madrid.

Tras mucho indagar, la única referencia que existe sobre algo parecido a lo que les he contado, la encontraba en una breve nota de atraques datada en febrero del año 1897. Procedente de un puerto de lo que hoy conocemos como Ghana, navegando por la denominada Costa de Oro, el buque de propulsión mixta y bandera holandesa Fleur de Lis llegaba a aguas malacitanas. Entre otras muchas mercancías exóticas, el buque a vela y vapor traía cinco kilos de oro; una carga que iba destinada a una importante joyería madrileña.

Tras quedar fondeado en la dársena de Guadiaro, el capitán y armador del buque holandés, después de descargar todas sus mercancías, excepto el oro, seleccionó y contrató a varios estibadores malagueños para que, previo pago de una sustancial cantidad de dinero, viajaran a la capital acompañando a la preciada carga.

De si llegó o no el oro a Madrid nada se sabe, aunque siguiendo la lógica, si la mercancía se hubiera quedado en el camino, la referencia de la falta hubiera sido motivo de alguna nota en los diferentes periódicos malagueños de la época.

Una curiosa historia adornada y complementada por infinidad de charlas y comentarios realizados  durante más de un siglo a pie de muelle.

Puerto década 1890Puerto de Málaga en la última década del siglo XIX.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 20 de mayo de 2014).

El barco del arroz

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de diciembre de 2013 a las 12:00

Seguramente, muchos de ustedes habrán escuchado o usado la frase: “estás más perdido que el barco del arroz”. Esta popular expresión, que parece podría tener su origen en un accidente marítimo, se nutre de varias acciones reales de buques perdidos en diferentes puntos de la costa andaluza.

Partiendo de la base que, quizás, la más fidedigna historia sea la del vapor Alcatraz hundido frente a Cádiz a finales de los años cincuenta, la tradición marítima malagueña, alude el protagonismo de esta frase al Delfin, un barco de la Trasmediterránea perdido frente a la localidad de Torrox.

Construido en Belfast entre 1885 y 1886 para la compañía Belfast Steamship Corporation Ltd., este vapor mixto que originariamente se llamó Optic, en 1907 pasaba a manos de la naviera barcelonesa  Sociedad Anónima Navegación e Industria que lo rebautizaba como Delfin. Tras quedar integrado en 1918 en la flota de Trasmediterránea, este buque de 1.254 toneladas de registro bruto y 80 metros de eslora, navegó cubriendo diferentes líneas regulares por el Mediterráneo.

Atracado en Málaga el 18 de julio de 1936, el Delfin, fue usado como buque prisión hasta el 31 de julio, fecha en la que inició una ruta regular entre los puertos de Málaga, Almería, Cartagena y Alicante. Cargado al parecer con harina, aceite y bacalao, el 30 de enero de 1937 navegando entre Almería y el puerto malacitano, el Delfin fue bombardeado sin éxito por varios aviones alemanes. Tras un segundo ataque fallido, al día siguiente, un submarino italiano torpedeaba y hundía al barco que queda con su superestructura fuera del agua. El 2 de febrero de 1938, una escuadrilla bombardeaba los restos del Delfin, el supuesto barco del arroz malagueño.

DelfinDELFIN, el supuesto barco del arroz malagueño.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (24 de diciembre de 2013).

El ‘Cabo Santo Tomé’

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de enero de 2013 a las 9:22

El 31 de enero de 1932, varios periódicos malagueños reseñaban el atraque del buque de bandera española Cabo Santo Tomé. Recién entregado a su propietario, la naviera de origen sevillano Ybarra y Cía., este barco, llegaba por primera vez al puerto de Málaga en su viaje inaugural, cubriendo una línea regular de pasaje y carga denominada Mediterráneo-Brasil-Plata.

Con 17.000 toneladas de registro bruto y 152 metros de eslora, el Cabo Santo Tomé que disponía teóricamente de tres clases (de lujo con dos camarotes, única, también con dos cabinas y una amplia tercera clase), se publicitaba en el año 1932 por sus buenas aptitudes para navegar, además de por sus muy cuidados acabados, entre los que se destacaban sus alojamientos de tercera para dos, cuatro y seis personas con literas metálicas y  lavabos de porcelana.

Tras cumplimentar su primera escala malacitana, en la que procedente de Alicante continuó viaje con destino a Cádiz, Santos, Montevideo y Buenos Aires, en años posteriores, el buque de Ybarra, aunque no de una forma regular, visitó Málaga atracando en la mayoría de las ocasiones en el muelle de Cánovas (muelle número 3).

Durante la Guerra Civil y navegando bajo el gobierno de la República, el Cabo Santo Tomé, reconvertido en crucero auxiliar, realizó diferentes singladuras transportando mercancías y material bélico. El 10 de octubre de 1937, los cañoneros Dato y Cánovas del Castillo, tras un intenso intercambio de artillería lo hundían frente a las costas de Argelia.

Una historia con un dramático final y en la que el nombre de unos de los cañoneros que terminó con Cabo Santo Tomé coincide con el muelle en el que atracó este buque en la mayoría de sus visitas malagueñas.

CABO SANTO TOMÉ

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (15 de Enero de 2013).

El MERMOZ

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de mayo de 2012 a las 8:51

EL 2 de octubre de 2002 llegaba a Málaga el buque de crucero Serenade. Coincidiendo en puerto con el también buque turístico Constellation, el Serenade, que procedente de Limasol viajaba con destino a Civitavecchia, atracaba en el muelle número dos en la que sería su última visita malagueña.

Construido en 1957 por encargo de la compañía de navegación Fraissinet et Cyprien Fabre, este buque, era bautizado como Jean Mermoz para cubrir una línea regular de pasaje y carga entre Marsella y diversos puertos de África.

Aún trabajando como buque de línea, el 22 de abril de 1962, el Jean Mermoz escalaba en Málaga, y atracado en el muelle uno, a su bordo, se celebraba una sonada recepción para conmemorar su primera visita malagueña. Tras una escala más con ese nombre, habría que esperar a abril de 1971 para volver a ver amarrado en Málaga a este barco, aunque en aquella ocasión, regresara rebautizado como Mermoz y reconvertido en buque de crucero. Ya con una única clase y manteniendo algunos detalles que recordaban su pasado como barco de línea, este buque, que fue uno de los primeros buques de crucero en llevar a bordo una guardería, navegó por todo el mundo realizando viajes turísticos de una forma muy exitosa.

Después de varios cambios de armador (este buque durante unos años perteneció a Costa Line, lo que hoy es Costa Cruceros), el Mermoz que hasta agosto de 1999 realizaba 28 visitas turísticas en puerto de Málaga, ese mismo año, y ya en franca decadencia frente a los modernos buques de cruceros, era renombrado como Serenade.

Tras varias temporadas realizando cortos viajes por mar bajo la contraseña de Louis Cruises, en 2008 el barco era vendido para el desguace con el nombre Serena.

MERMOZ atracado en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (29 de Mayo de 2012).

El BEATRIX

Juan Carlos Cilveti Puche | 31 de agosto de 2010 a las 11:20

El cuatro de octubre de 1874, un periódico malagueño anunciaba la llegada del vapor de bandera holandesa Beatrix. Empleando la muy especial manera con la que, por aquellos años, se escribía sobre temas marítimos, este diario, en una sección denominada Parte Comercial, refería los detalles de la llegada de este buque. Procedente de Vigo, el Beatrix, al cual se le denominaba como “buque asistido” (denominación muy anglosajona referida a los buques de propulsión mixta; es decir, barcos que navegaban a vapor y vela), tenía prevista su entrada en Málaga para el sábado 10 de octubre.

Al día siguiente, el anuncio del Beatrix volvía a aparecer; aunque en esta ocasión, además de referir la fecha de su llegada, se reseñaba que el barco traía “varios efectos”, y entre paréntesis, tras esta curiosa expresión, se especificaba que se trataba de quincalla holandesa, la cual, podía ser requerida por los comerciantes del ramo que aun no lo hubieran hecho al consignatario del buque, el señor don Francisco Zorrilla con oficina en la calle Muelle número 37.

Durante cuatro días seguidos, el anuncio del Beatrix no dejó de aparecer en el Parte Comercial, hasta que el diez de octubre, fecha en la que debería haber llegado el barco, una breve nota en esta misma sección, informaba del retraso del buque.

Varios días después, en concreto el 17 de octubre, otra vez se anunciaba el Beatrix. En esta ocasión, el cinco de noviembre era la nueva fecha establecida para su llegada a Málaga.

El Beatrix nunca llegó, y la quincalla holandesa que esperaban los comerciantes malagueños, tardó varios meses en llegar. Finalmente un vapor de bandera alemana, descargaba esta mercancía  a principios de febrero de 1875.

vapor asistido blog

Vapor asistido similar al BEATRIX.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicado en la página Marítimas (31 de Agosto de 2010).