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Sin buques de crucero

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de septiembre de 2018 a las 10:23

Los que somos aficionados al ciclismo, pudimos disfrutar el pasado 25 de agosto de una jornada muy intensa. El inicio malagueño de la Vuelta Ciclista a España 2018, nos permitió ver cómo se gestiona un evento deportivo de alto nivel; una compleja carrera que, durante varios días, desembarcó en el centro de la ciudad.

Mantenida, valga la redundancia, una organización muy organizada, la caravana ciclista usó el puerto malacitano como base de operaciones; un puerto base, vuelvo a ser redundante, que también fue empleado para trazar parte del recorrido con el que se iniciaba la ronda española.

Con los equipos ubicados en el muelle dos y en la rotonda frente al edificio de la Autoridad Portuaria, y el resto de actores ocupando la zona de la ochava, en la tarde del sábado 25 de agosto se inició carrera; una contrarreloj individual que nos permitió ver uno a uno a todos deportistas inscritos en esta ruta.

Y mientras esto ocurría, y los primeros ciclistas afrontaban los 8 kilómetros de un recorrido urbano que desde el cubo del Centro Pompidour debía llevarlos a la Plaza de La Constitución, Radiotelevisión Española comenzó su retransmisión; una impecable emisión que nos permitió ver la prueba desde múltiples perspectivas.

Combinando imágenes terrestres y aéreas, los dos helicópteros que cubrían la carrera empezaron a mostrarnos el puerto malagueño; un recinto en el que aquella tarde solo había barcos de carga. Ocupados parcialmente los muelles cuatro, seis y siete, y con la terminal de contenedores completa de buques, los barcos turísticos brillaron por su ausencia.

Y aunque la presencia de uno o varios buques de crucero atracados en las instalaciones de levante hubiera complicado mucho la organización del evento, reconocerán conmigo que la estampa de algún barco de turistas amarrado en aguas malagueñas habría sido la guinda de esta interesante jornada. Una promoción publicitaria indirecta que no aprovecharon las navieras dedicadas al negocio crucerístico y que habría redondeado a la perfección un día histórico para el puerto donde los principales protagonistas fueron las bicicletas y los ciclistas que componen la denominada serpiente multicolor.

La Vuelta puerto Málaga 25-VIII-20188Preparativos de la Vuelta Ciclista en el puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 4 de septiembre de 2018.

Una nueva aventura

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de junio de 2018 a las 8:27

En diciembre de 2016, en una rueda de prensa ofrecida en el puerto en la que se resumían los tráficos crucerísticos del año y se adelantaban las previsiones para 2017, el presidente de la Autoridad Portuaria reseñó la incorporación de una naviera que durante seis meses se posicionaría en Málaga. Con un cierto secretismo al respecto de los detalles, la nota de prensa posterior al  encuentro reflejaba que la compañía Pleasure Yachts  traería entre mayo y octubre a un lujoso buque con capacidad para 60 pasajeros; toda una temporada crucerística en la que se realizarían un total de doce escalas.

Tras aquella previsión, el 3 de junio de 2017, el  motovelero de dos mástiles Pan Orama II atracaba en el muelle número dos bajo la contraseña de Variety Cruises, la compañía que inicialmente había sido anunciada como Pleasure Yachts.  Este buque de 50 metros de eslora llegaba para iniciar una serie de itinerarios de ocho días denominados Glorias de España y Portugal; unos viajes que con salida en Málaga debían tocar Motril, Puerto Banús, Gibraltar, Cádiz, Portimao y Lisboa. Con este programa de ida y vuelta  y teniendo a Motril como un puerto de escala no fija, el Pan Orama II inició su campaña crucerística malacitana.

Dos días después de su primera salida, en concreto el 5 de junio, el Pan Orama II llegaba de arribada al puerto. Tras no poder fondear en Marbella, este velero se refugiaba en aguas malagueñas para horas después continuar su ruta a Lisboa. Superado aquel incidente y  con el añadido de realizar varias pernoctas no programadas en Málaga y anular uno de sus viajes en agosto, el  23 de septiembre el Pan Orama II finalizaba su ajetreada campaña malagueña; una temporada que se saldaba con un total de 11 atraques.

Tras aquellas singladuras, hace unos días, Variety Cruises posicionaba en el  puerto a su buque Harmony G, un yacht-cruise de 54 metros que hasta octubre tiene previsto realizar la misma ruta que efectuó el Pan Orama II en 2017. Una nueva aventura para una naviera que oferta viajes en barcos nada parecidos a los buques de crucero que habitualmente visitan el puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAHARMONY G en su primer atraque en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de junio de 2018.

Cara y cruz de dos navieras de gran lujo

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de mayo de 2018 a las 8:46

Seabourn Cruise Line duplicará sus escalas respecto a 2017 mientras que Silversea Cruises reducirá su presencia este año con sólo cuatro atraques.

A falta de algo más de una semana para que finalice mayo, y con este mes termine el primer tramo de la temporada alta de escalas de barcos turísticos, de los 106 atraques realizados hasta la fecha y con la previsión anual presentada por la Autoridad Portuaria, se dibuja un significativo hecho protagonizado por dos de las más importantes navieras que operan en el panorama crucerístico internacional.

Formando parte del más selecto y premiado grupo de compañías desde sus respectivas fundaciones en 1987 y 1994, Seabourn Cruise Line y Silversea Cruises vivirán en el presente año en aguas malacitanas la cara y la cruz del éxito.

Y aunque ambas empresas desde que iniciaron sus actividades crucerísticas han apostado muy seriamente por Málaga trayendo a todos los barcos que componen sus respectivas flotas (algunos de estos ya navegan bajo las contraseñas de otras navieras), este año, una de ellas reducirá muy considerablemente su presencia en los muelles malagueños.

Galardonada permanentemente con premios anuales que significan al barco más lujoso, los itinerarios más selectos o la naviera que mejor acomoda a personas que viajan solas o en pareja (la nómina de distinciones en la industria crucerística es interminable), Silversea Cruises rebajará notablemente el número de sus escalas en el presente ejercicio. Con 10 atraques realizados en 2017 por cinco barcos diferentes, la totalidad de su flota salvo los tres buques que realizan expediciones que nunca han tocado el puerto, esta naviera sólo ejecutará en Málaga durante 2018 cuatro atraques cumplimentados por cuatro barcos diferentes.

Frente a esta circunstancia, Seabourn Cruise Line, otra de las compañías que desde su creación no se ha bajado de los primeros puestos en las listas de las empresas crucerísticas más selectas manteniendo una permanente fidelidad con Málaga, en el presente ejercicio duplicará sus escalas con respecto a 2017.  Ante los cuatro atraques realizados el pasado año con dos barcos diferentes, esta naviera que el domingo trajo por primera vez al puerto a su nuevo buque Seabourn Ovation ejecutará ocho visitas cumplimentadas por cuatros de sus barcos; un significativo incremento que la convierte en la compañía de las clasificadas de gran  lujo con mayor presencia en las instalaciones crucerísticas malacitanas en 2018.

IMG_5375Nuevo buque de Seabourn Cruise Line, la naviera de gran lujo que más visitará el puerto en 2018.

Biografías

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de mayo de 2018 a las 8:18

Cuando los buques de crucero empiezan a cumplir años, es bastante frecuente que se inicie un baile de nombres y propietarios. Esta circunstancia, en puertos como el de Málaga en el tráfico de barcos turísticos es muy abundante, se puede apreciar con cierta asiduidad; un hecho que en más de una ocasión ya les he reseñado en esta columna.

Hoy, atendiendo al razonamiento que les acabo de hacer, les comentaré una curiosidad al respecto de dos buques llegados con tan solo unos días de diferencia. El pasado 30 de abril, las aguas malagueñas recibían al Asuka II, un barco dedicado en exclusividad al mercado crucerístico japonés. Con el exotismo que supone ver por estos lares a un buque que habitualmente opera en mares muy alejados del Mediterráneo, le diré que este barco ya visitó las aguas malagueñas en el pasado con otro nombre. Integrado en la flota de la naviera de origen norteamericano Crystal Cruises (considerada durante muchos años la mejor compañía crucerística del mundo), el Crystal Harmony escalaba por primera vez Málaga el 23 de mayo de 1992. Tras cumplimentar ocho escalas desde aquella fecha hasta octubre de 1997; unas visitas en las que siempre atracó en el Pantalán de Levante, este barco, en 2006 pasaba a manos de la empresa japonesa Asuka Cruises que lo rebautizaba como Asuka II.

Realizado aquel traspaso, la naviera nipona cedía la gestión de su anterior barco, el Asuka, a la compañía de origen alemán Phoenix Reisen que lo renombraba como Amadea. Después de estrenarse en Málaga en mayo de 2007 y cumplimentar hasta la fecha 14 atraques, el pasado viernes el Amadea atracaba en el muelle número dos para efectuar una larga escala con pernocta incluida.

Dos barcos muy vinculados en sus biografías (ambos fueron construidos con un año de diferencia los astilleros japoneses Mitsubishi Heavy Industries), que en la misma semana pasaron por las aguas  malagueñas. Una coincidencia que dibuja a la perfección, aunque hay ejemplos mucho más complejos, lo que de curioso tienen los cambios que los buques de crucero van experimentando en sus respectivas vidas de mar.

IMG_5031AMADEA en su última escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de mayo de 2018.

Avalancha de cruceristas japoneses en el puerto

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de mayo de 2018 a las 8:23

Realizando una vuelta al mundo de 102 días ayer atracó el ‘Asuka II’, el mayor buque dedicado al mercado crucerístico nipón.

Finalizado abril con un total de 51 escalas crucerísticas realizadas por 40 buques diferentes, y a la espera de que en octubre se superen estos números, ayer se cerraba el que será uno de los mejores meses de 2018 con la llegada de un significativo barco de turistas. Compartiendo estancia con los buques Costa Pacifica y Arcadia, el Asuka II atracaba en el muelle de levante entre las ocho de la mañana y las nueve de la noche. Dedicado al mercado crucerístico japonés, este buque que ya visitó Málaga en mayo de 2008, llegó a aguas malacitanas cumplimentando una vuelta al mundo de 102 días de duración que se iniciaba el pasado 25 de marzo en el puerto nipón de Yokohama.

Con 708 pasajeros a bordo, la jornada crucerística de ayer se centró fundamentalmente en el exotismo de los turistas japoneses que desembarcaron del Asuka II para realizar diversas rutas. Cumplimentado un amplio programa de excursiones, los paseos por las calles del centro fueron los principales protagonistas de esta escala; una estancia que permitió ver en Málaga a unos cruceristas muy diferentes a los que habitualmente visitan la Capital de la Costa del Sol.

Movilizados en autobuses desde el atraque de levante, los pasajeros de este barco, protegidos por sombrillas y cubiertos, un gran número de ellos, con sombreros, mascarillas y guantes, iniciaron sus itinerarios turísticos a pie desde las columnas del puerto situadas frente a la plaza de la Marina, lugar habitual para el desembarco de los autocares lanzadera que en esta ocasión estaba señalizado con una vistosa bandera escrita en japonés.

Y mientras estos pasajeros que han pagado 26.250 dólares (el precio base por 102 días de embarque para realizar esta vuelta al mundo) visitaban calles y monumentos, en el Asuka II, el mayor barco que hasta la fecha opera para el mercado crucerístico japonés, se podían ver algunos detalles propios de la ceremoniosa cultura nipona. Mostrando en su mástil la bandera marítima de Málaga, un detalle de cortesía que muy pocos buques de turistas cumplimentan, en tierra, dos marineros del barco pintaban en el pavimento del muelle de levante el logotipo de Asuka Cruises, una marca que, como otras, recordará la estancia de este buque en aguas malagueñas.

Una exótica escala que no se volverá a repetir hasta dentro de algunos años, cuando este mismo buque u otro similar regrese al puerto malagueño cumplimentando otra vuelta al mundo para japoneses.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAASUKA II atracado en el muelle de levante mostrando la bandera de Japón.

A medio pintar

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de mayo de 2018 a las 8:15

En los algo más de 21 años que llevo en los muelles malagueños, jamás había visto una cosa como la que hoy les contaré. Pero antes de narrarles esta historia, les pongo en antecedentes. Cuando un buque atraca en puerto, sea cual sea el tipo de barco, es bastante frecuente que la marinería realice labores de pintura sobre el casco. Con rodillos y largas pértigas desde tierra o con extraños esquifes desde la mar, estos trabajos de mantenimiento pretenden ocultar desconchones o manchas de óxido, unas acciones que son más habituales de ver en los buques de crucero.

Partiendo de este hecho, lo que no es nada frecuente es que un barco pinte todo su casco en una breve escala; una circunstancia que se pudo ver en aguas malagueñas hace apenas unos días.

A primeras horas de la mañana del 20 de abril,  a punto de finalizar una ruta crucerística, atracaba en el muelle de levante el buque Black Watch. Procedente del puerto italiano de Livorno, este barco integrado en la flota de la compañía Fred Olsen Cruise Lines, llegaba con la particularidad de traer pintado su casco con dos colores diferentes. En su banda de estribor, este veterano buque que en la década de 1970 fue uno de los más lujosos del mundo, lucía un flamante color azul, mientras que a babor, mostraba la tonalidad gris carbón con la que en 2016 se habían pintado todos los buques turísticos de esta naviera.

Mientras los pasajeros desembarcaban para realizaban diferentes actividades turísticas, la marinería del Black Watch comenzó a tapar el color gris del casco para sustituirlo por el que llevaba en su otra banda. A pié, con varias grúas y con una pequeña plataforma flotante, la tripulación del barco iniciaba unos trabajos contra reloj, ya que el costado de babor el Black Watch debía estar repintado antes de su horario de salida.

Finalmente, minutos antes de las seis de la tarde, momento en el que este veterano barco dejó las aguas malagueñas con destino a Southampton, el costado izquierdo del Black Watch estaba pintado, y buque dejaba el puerto mostrando el nuevo color azul de su casco.

IMG_4653Marineros del BLACK WATCH repintando el casco del barco.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 1 de mayo de 2018.

Un mismo nombre

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de abril de 2018 a las 8:51

AUNQUE en alguna otra ocasión ya he tratado el tema, hoy retomaré el asunto para hablarles de barcos que han llevado el mismo nombre. Centrándonos en el ámbito crucerístico y dejando para otra ocasión a los mercantes, comenzaré por mencionar a Holland America Line, una de las navieras de referencia en la industria de los viajes por mar. Convirtiendo este hecho en una tradición, esta centenaria compañía desde su creación hace décadas ha perpetuado los nombre de su barcos, unas denominaciones que se han ido repitiendo y que nos permitirían estudiar a la perfección la evolución de cómo han sido los buques de crucero desde 1895, fecha en la que esta naviera realizó su primera ruta comercial con turistas, hasta nuestro días.

Pero con independencia de esta circunstancia y sin olvidar a otras muchas compañías que, en menor medida han seguido la misma tradición de Holland America Line, hoy les hablaré de dos pequeños buques de navieras muy diferentes que han visitado el puerto malagueño luciendo un mismo nombre.

Corría el mes de marzo de 2003 cuando, cubriendo un largo itinerario por el Mediterráneo, el Corinthian amarraba por primera vez en la capital malagueña. Luciendo la contraseña de la naviera SunBay Cruises, este buque de 88 metros de eslora y una capacidad de hasta 48 pasajeros que ya había visitado los muelles malacitanos con otros nombres, repetía escala ese mismo mes antes de quedar convertido algunos años más tarde en un yate privado.

Una década después, en concreto en enero de 2013, un nuevo Corinthian convertido en un buque para realizar expediciones llegaba al puerto. Desde aquel atraque y con el añadido de haber cambiado de armador en una de sus escalas en aguas malacitanas y ser uno de los barcos turísticos que más veces a pernoctado en aguas de la capital, este buque de 88 metros de eslora y capacidad para albergar un máximo de 98 pasajeros nos ha visitado hasta la fecha en 14 ocasiones. Dos barcos muy similares que han pasado por Málaga luciendo un mismo nombre, añadiendo la coincidencia de llevar sus respectivos cascos pintados de azul. Una singular curiosidad poco frecuente de ver en los puertos en los que habitualmente atracan este tipo de buques.

Dos Corinthian

Los dos CORINTHIAN llegados al puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de abril de 2018.

Viajes de estudios

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de abril de 2018 a las 9:02

En el verano de 1933, la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Madrid organizó un crucero universitario por el Mediterráneo. A bordo del buque de Trasmediterránea Ciudad de Cadiz, 188 profesores y estudiantes realizaron una ruta de 45 días; un viaje cultural que, con salida en Barcelona y llegada en Valencia visitó: Túnez, Egipto, Palestina, Turquía, Grecia,  Italia, Malta, Creta, Rodas y Palma de Mallorca.  Aquella navegación apoyada por intelectuales de la talla de Gregorio Marañón o José Ortega y Gasset, sin duda alguna constituyó un hecho histórico; toda una aventura cultural que quedó reflejada en exposiciones, libros y un documental.

Y si bien aquella expedición no pasó por Málaga, su recuerdo me sirve de excusa para hablarles de los viajes de estudios que a bordo de buques de crucero se están realizando desde aguas malacitanas.  Y aunque existen referencias históricas puntuales de viajes marítimos con estudiantes, desde hace algunos años, un nicho de negocio muy bien gestionado entre agencias de viajes y navieras, está potenciando estas rutas; unas navegaciones que parecen haberse fijado en el puerto malagueño.

Teniendo a Pullmantur como una de las pioneras en este tipo expediciones, otras navieras, aprovechando temporadas de baja ocupación, han puesto a algunos de sus barcos al servicio de estos viajes; unas rutas que ya han traído este año a Málaga a buques de las  compañías: Grandi Navi Veloci o Celestyal Cruises.

Y aunque aquel histórico viaje de 1933 nada tiene que ver con los que se están realizando en la actualidad, lo interesante es que puerto se convierta en un centro de embarque y desembarque de estudiantes; un opción que traerá más barcos a Málaga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACELESTYAL OLYMPIA que salió la pasada semana de Málaga con un viaje de estudios.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de abril de 2018.

Estadísticas

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de enero de 2018 a las 10:06

Siempre se ha dicho, que las estadísticas son análisis matemáticos que pueden ofrecer datos positivos o negativos en función de cómo estén plateados. En base a esta aseveración, hoy les contaré una curiosidad ocurrida hace unos días en el puerto.

Cumpliendo con la tradición de convocar una rueda de prensa con desayuno en los últimos días del año, la Autoridad Portuaria reunía a los medios de comunicación el 26 de diciembre para presentar el cierre del tráfico de cruceros. Tras exponer una primera cifra: 510.682 pasajeros, el presidente de la Autoridad Portuaria refería los 299 atraques de 2017, un número que suponía un incremento del 18,2% con respecto a 2016.

Después de exponer muy diversos datos (sobre este tipo de barcos las estadísticas posibles son infinitas), y teniendo como principal objetivo para 2018 la consolidación de los buenos resultados obtenidos, el presidente del puerto habló de superar las 300 escalas crucerísticas; una muy significativa cifra que sólo se ha alcanzado en tres ocasiones.

Y aunque los números expuestos fueron totalmente rigurosos, el principal responsable del puerto, mucho antes de haber dicho esto, podría haber asegurado que en 2017 habían venido a Málaga 300 barcos de turistas; una circunstancia que sí ocurrió como ahora les cuento.

El 26 de septiembre, el buque de crucero Costa Favolosa llegaba a la bahía malacitana para desembarcar a un enfermo. Sin entrar en el puerto, este barco, siendo igualmente riguroso, sí que vino a Málaga, y como tal, muy bien podría haberse incluido en la nómina de los buques turísticos llegados en 2017. Un hecho que, sin faltar a la verdad, hubiera redondeado a 300 la estadística crucerística del pasado año.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA‘Costa Favolosa’ el buque de crucero que llegó a Málaga el 26 de septiembre de 2017 y no atracó.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de enero de 2018.

Intriga por resolver

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de diciembre de 2017 a las 9:50

Corría  el año 2007, cuando en esta misma columna les contaba la historia de dos buques de cruceros que llevaban a su popa un par mástiles para banderas.  Aquellos barcos, el European Vision y European Star, bajo la contraseña de la ya desaparecida Festival Cruceros, navegaban enarbolando además de la insignia de su país de registro el pabellón de la Unión Europea; un hecho nada ortodoxo que hacía referencia a sus nombres y a una muy estudiada campaña publicitaria.

Cuando Festival Cruceros quebró y sus barcos fueron vendidos, estos buques pasaron a MSC Cruceros, siendo rebautizados como  MSC Armonia y MSC Sinfonia, manteniendo en sus respectivas popas aquellos dos singulares mástiles para banderas.

Hace unos días, en el muelle número dos, fotografié al buque Braemar en su tercera escala malagueña de 2017. Con sorpresa descubrí, que el barco de Fred Olsen Cruise Lines también lucía en su popa dos mástiles.

Intrigado  por tal hecho, comencé a indagar las posibles causas por las que este buque construido en los astilleros valencianos de la Unión Naval de Levante en 1993 lleva dos  soportes para banderas. Tras verificar que con sus cuatro anteriores nombres no había lucido esta peculiaridad, pude descubrir que los mástiles en cuestión habían sido añadidos cuando el barco fue adquirido por Fred Olsen en el año 2001. Sin noticias de que el buque haya navegado en algún momento enarbolando la bandera de su  país de registro junto con la  insignia europea como en el caso de los  ex Festival ahora MSC, la intriga de los dos mástiles de popa del Braemar sigue sin resolver. Una muy peculiar circunstancia que seguiré investigando y de la que ya les daré noticias cuando consiga saber algo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABRAEMAR muestra junto al Palmeral de las Sorpresas sus mástiles a popa.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de diciembre de 2017.