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Un famoso vikingo

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de octubre de 2019 a las 12:31

Hoy comenzaré esta columna recordando un libro de mi infancia. Con el título Cuentos Escandinavos, este volumen que aún conservo, entre historias de hadas, duendes y princesas contaba las aventuras del Erik el rojo, un afamado vikingo de finales del siglo X.  Con aquella imagen de un héroe que iba íntimamente ligada a las de sus estilizados barcos, el siguiente vikingo que se me cruzó en el camino fue Vickie, el protagonista de una serie de dibujos animados. Después de algunas lecturas más sobre el tema y tras fabricar mi propio drakkar, quién no ha intentado iniciarse en el modelismo naval construyendo un barquito de vikingos, mi interés por estos personajes decayó, hasta que hace muy poco tiempo, la saga televisiva de Ragnar Lothbok volvió a engancharme en la materia vikinga.

Dicho esto y dejando a un lado a Erik, a Vickie y a Ragnar, el protagonista de hoy, que como no podía ser de otra forma, es un barco que  durante unas cuantas horas en marzo de 2019 eclipsó la fama de estos personajes escandinavos; una distinción que, para bien o para mal, lo acompañará durante toda su vida de mar.

Formando parte de la flota de la compañía Viking Cruises, una naviera que posee buques oceánicos y fluviales, el Viking Sky es el tercero de una serie compuesta hasta la fecha por seis barcos; unos buques de turistas que, luciendo la bandera de Noruega, explotan con mucho éxito viajes  por todo el mundo. Manteniendo a su bordo un espíritu vikingo, el Sky, tras ya haber visitado con anterioridad Málaga sus hermanos Sea, Star y Sun, se estrenaba en aguas malacitanas el 17 de abril de 2018.  Completadas dos escalas más, el 23 de marzo de este año, este buque captaba la atención mediática internacional al quedarse sin máquinas mientras, envuelto en un importante temporal, navegaba  con 1.373 turistas frente a las costas noruegas. Con las impactantes imágenes de cientos de pasajeros siendo rescatados en helicóptero y con la llegada sano y salvo a puerto al día siguiente del suceso, el Viking Sky, que la pasada semana realizó su cuarto atraque malagueño, durante unas horas fue famoso. Una notoriedad que lo convierte junto a Erik, Vickie, Ragnar y otros más en un insigne vikingo que ha pasado por Málaga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAVIKING SKY dejando Málaga en su última escala de hace unos días.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de octubre de 2019.

Adiós ORIANA

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de agosto de 2019 a las 10:27

Una semana antes de que se iniciara la Feria, el Puerto informaba sobre los buques de crucero que tenían previsto su atraque durante estos días festivos. Entre los siete que se anunciaban, lamentablemente uno de ellos no llegó, y su ausencia, nos privó de poder dar la despedida a un clásico que con casi toda probabilidad nunca volverá a las aguas malacitanas.

Les estoy hablando del Oriana, un barco que tras 24 años y cuatro meses operando bajo la contraseña de la compañía británica P&O, navega ahora con destino a China para convertirse, con el nombre Piano Land, en el buque insignia de un grupo naviero asiático.

Ante esta circunstancia, y teniendo en cuenta el largo historial que este barco ha tenido en el puerto de Málaga, hoy me gustaría rendir un pequeño homenaje a este buque; un clásico entre los clásicos que visitó por última vez las aguas malagueñas en mayo de este mismo año.

Recuperando el nombre de otro barco que lo precedió, un buque que también frecuentó mucho el puerto malacitano, en el seis de abril de 1995, la reina Isabel de Inglaterra bautizaba a este barco que había sido construido en los astilleros alemanes Meyer. Completado su viaje inaugural en el mismo mes de su bautizo, en mayo de 1995, el Oriana  visitaba por primera vez a Málaga quedando atracado en el pantalán de levante. Mostrando su inconfundible chimenea amarilla, la marca de los buques de P&O, este barco de 260 metros de eslora llegaba convertido en el primero dedicado en exclusividad al mercado crucerístico británico; un hecho que le dio una significativa relevancia internacional.

Operando por todo el mundo y tras haber sufrido algunas reformas, las aguas malagueñas han sido un fiel testigo de la historia de este barco; una trayectoria que nos ha permitido ver cómo, siguiendo el cambio de imagen de la naviera propietaria, el Oriana mostraba en 2015 un nuevo look con la chimenea azul y la bandera del Reino Unido en su proa.

Un intenso historial saldado con un total de 53 atraques y un fondeo; un muy largo periodo de habituales visitas que, culminado con una cancelación, cierra la historia malagueña de un  buque clásico que ahora navega con destino a China para no volver.

Oriana 18-VI-111Buque de crucero ORIANA en una de sus escalas malagueñas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de agosto de 2019.

El EUROPA 2

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de agosto de 2019 a las 9:19

El 27 de mayo de 2013, debido al mal tiempo, llegaba de arribada al Puerto de Málaga el buque de crucero Europa 2. Adelantando un día su atraque previsto para el martes 28, este  buque de la compañía alemana  Hapag- Lloyd Cruises quedaba amarrado en el muelle norte de la estación marítima de levante. Después de aquella visita con pernocta incluida, este barco que se estrenaba en aguas malacitanas tras haber finalizado su viaje inaugural, ha repetido escalas en el puerto de Málaga en cinco ocasiones más; unos escasos atraques que nos ha permitido verlo por última vez este pasado fin de semana.

Pero con independencia de su historial malagueño, el Europa 2 participa de una serie de características que lo convierten en un buque de crucero puntero; un barco que desde su construcción está considerado como uno de los más lujosos del mundo.

Construido en los astilleros franceses STX Europe, nuestro protagonista de hoy, con 42.830 toneladas de registro bruto y 225 metros de eslora puede embarcar a 516 pasajeros distribuidos en 251 camarotes de siete categorías diferentes. Con estas características que lo convierten en un buque de crucero no demasiado grande, el Europa 2 tiene la mayor proporción de espacio público útil  por pasajero que existe en la flota crucerística internacional; una medición real avalada por la  Asociación Internacional de Líneas de Crucero (CLIA).

Frente a este dato que junto a sus altas calidades lo clasifican como un barco de cinco estrellas plus,  aunque esta calificación ya no sería tan cuantificable, el Eupora 2 destaca por llevar a su bordo 900 obras de arte repartidas en unos espacios donde la decoración nada se parece a la de otros buques de crucero.

Pero además de estas singularidades, quizás, otro de los aspectos más destacables de este buque se centre en su internacionalización; un hecho que ha convertido al Europa 2, que inicialmente estaba dedicado en exclusividad al mercado  crucerístico alemán, en un barco asequible para los que no hablen la lengua de Goethe.

Un lujoso buque de turistas con bandera maltesa que ha visitado poco las aguas malacitanas y que,  hasta la fecha, en sus seis escalas siempre ha atracado en los muelles de levante.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEUROPA 2 en su escala malagueña de este pasado fín de semana.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de agosto de 2019.

Un atraque histórico

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de julio de 2019 a las 13:42

Hoy les contaré una historia crucerística de record; toda una aventura que, con su parte positiva y negativa,  nunca se había dado en las aguas del puerto malagueño. El pasado jueves, minutos después de las 13:00 quedaba atracado en el muelle norte de la estación marítima de levante el buque de crucero Arcadia.  Realizando un viaje de 19 noches con inicio y final Southampton, este barco que navega bajo la contraseña de la compañía  P&O Cruises llegaba con 2.012 pasajeros.   Pero con independencia de esta circunstancia, la habitual de los buques de turistas que hacen escala en Málaga, el Arcadia atracaba con una avería; un problema mecánico que afectaba al sello que recubre a su hélice de babor. Avisadas todas las autoridades marítimo portuarias, la agencia consignataria Cabeza Marítima gestionaba esta reparación; un arreglo subacuático que requería un equipo de 20 submarinistas además del posicionamiento un pequeño barco de apoyo.

Pero sin entrar en detalles sobre esta reparación y dejando a un lado el hecho de la reducción del número de escalas que tenía previstas este buque en su itinerario de 19 noches, esa sería la parte negativa de esta aventura, me gustaría, mirando en positivo, ver lo que de significativo ha tenido la larga estancia en el puerto de este buque de crucero.

Cumplimentados hasta la fecha un total de 21 atraques en Málaga desde que el Arcadia entrara en servicio en marzo de 2005, este buque de 289 metros de eslora que puede embarcar a un total de 2.388 pasajeros, participa de la peculiaridad de haber sido el único barco de turistas que ha amarrado la terminal de contenedores malagueña; un hecho que ocurría el tres de mayo de 2009 con motivo del desembarco de un pasajero enfermo.

Pero dejando a un lado aquel rápido atraque que ya lo hace destacar en la historia marítima de Málaga, la larga estancia de estos días lo significa aún más frente una circunstancia que no se había visto en aguas malacitanas. Nunca hasta la fecha, un buque de crucero en tránsito y con pasajeros a bordo había estado tres noches en puerto. Toda una aventura causada por una avería que convierte la visita del Arcadia, que por cierto se marcho en la medianoche del domingo, en una escala crucerística de récord.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque de crucero ARCADIA en su histórica escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de julio de 2019.

Reestreno del pantalán

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de junio de 2019 a las 13:24

El pasado 23 de mayo, el buque de crucero Marina reestrenaba el pantalán de levante. Tras haber sufrido unas significativas obras de mantenimiento y sólo haber albergado durante algo más de dos meses a un barco inactivo, el también denominado atraque del dique de levante (ADL), retomaba  una actividad paralizada desde abril de 2018.

Con 110 metros de longitud real, ampliables hasta 146 gracias a los dos duques de Alba que lo flanquean, este espacio constituye el primer atraque crucerístico exterior que tuvo el puerto; una zona de amarre cargada de infinidad de historias de barcos.

Y aunque las anécdotas que podría contarles son muchas y muy variadas, creo que para celebrar el reestreno de este muelle, la mejor historia sería la de su inauguración; una puesta de largo en el que el principal protagonista fue el buque que allí atracó.

Sin ningún tipo de acto oficial, lo mismo que ha ocurrido con su reestreno de hace unas semanas, el lunes 10 de abril de 1977 el buque de crucero Atlas atracaba en este muelle. Procedente de Casablanca y con destino a Barcelona, el Atlas, integrado en la flota de la histórica naviera griega Epirotiki Lines, llegaba al completo de pasaje realizando un itinerario atlántico y mediterráneo. Compartiendo estancia con el italiano Victoria y el ferry finlandés reconvertido en buque de crucero Bore Star, ambos amarrados en el muelle dos, aquella jornada significó el arranque de este muelle; un espacio que originariamente fue denominado como el pantalán de los trasatlánticos.

Y aunque amarrados a sus norayes ha habido muchos barcos; inicialmente  sólo fueron  trasatlánticos – buques de crucero hasta que comenzaron a atracar todo tipo de barcos, no me resisto a realizar una mínima comparativa entre el primer buque turístico que lo inauguró  y el que hace varias semanas lo ha reestrenado. Con 15.015 toneladas de registro bruto, el Atlas, de 153 metros podría embarcar a un máximo de 600 pasajeros; unas cifras muy alejadas de las 66.084 toneladas del Marina que con 203 metros de eslora aloja a 1.250 turistas.

Dos barcos muy diferentes que constituyen el inicio y la continuación de un muelle histórico que ya ha cumplido 42 años de vida.

IMG_6983MARINA reestrenando el pantalán de levante el pasado 23 de mayo.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11 de junio de 2019.

El MSC OPERA

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de junio de 2019 a las 12:17

Con toda seguridad, muchos de los lectores a esta columna ya conocerán el accidente que este pasado domingo sufrió en Venecia el buque de crucero MSC Opera.  Realizando un recorrido de siete noches con inicio y final en el puerto italiano de Bari, el barco de MSC Cruceros, navegando por el canal  Giudecca para atracar en el muelle de San Basilio embestía al buque fluvial River Countess; un accidente que minutos después de acontecer ya se podía ver en la red de redes.

Pero con independencia del suceso en sí y dejando la polémica sobre las llegadas de buques de crucero a la ciudad de los canales, hoy, creo que será interesante recordar la historia malagueña de este barco.

Construido en los astilleros franceses  Chantiers de L’Atlantique, el MSC Opera era bautizado  por Sofía Loren en Génova el 26 de junio de 2004. Después de su viaje inaugural en el tocó puertos de Italia, Túnez, Francia y España, nuestro protagonista se estrenaba en aguas malacitanas el sábado uno de abril de 2006. Atracado en el pantalán de levante, este barco, por entonces considerado como el buque insignia de MSC Cruceros, con  aquella escala ha realizado hasta la fecha un total de 14 visitas; unos atraques que nos permitieron verlo por última vez el pasado 26  de marzo. Y si bien el historial malagueño de este barco no es muy significativo, sí que habría dos  hechos que podrían destacarse; unas situaciones muy dispares que ahora les contaré.

El 31 de octubre de 2009, varios meses antes de reformado y alargado 24 metros, el Opera compartió atraque con los buques Zenith y Seabourn Odyssey que cumplimentaba su primera escala en Málaga. Atracado en el muelle de levante, nuestro protagonista sufrió una jornada de intensa niebla otoñal; una de las más significativas vividas en los últimos años.

Pero además de aquella brumosa experiencia, quizás, la anécdota más significativa del MSC Opera en Málaga se vivió en su primera visita. Concertada la tradicional recepción de bienvenida, al acto no acudió nadie, y el consignatario del buque, uno de los agentes de la casa Cabeza, tuvo que lidiar con el protocolo en el primer atraque malagueño de este barco que hace unos días sufrió un accidente en Venecia.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMSC OPERA en su primera escala malagueña de 2006.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 4 de junio de 2019.

Los cinco soviéticos

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de mayo de 2019 a las 9:53

En una red social, hay un grupo dedicado a fotos antiguas de Málaga. Con gran variedad de instantáneas, de vez en cuando, alguno de sus componentes ofrece imágenes del puerto; una circunstancia en la que se rescatan fotografías de gran valor para los que investigamos los temas portuarios.

Hace unos días, me encontré la imagen de un buque ruso atracado en el muelle dos; una instantánea tomada desde el techo de uno de los tinglados situados justo al silo. Sin muchos datos adjuntos, el miembro del grupo que publicaba la foto reseñaba que se trataba de un crucero de la antigua URSS  llegado a aguas malacitanas en los años setenta.

Sin poder ver con claridad el nombre del barco, su estampa me indicó que el buque era uno de los gemelos  de la denominada clase Ivan Franko; unos barcos de pasaje que durante muchos años navegaron luciendo la hoz y el martillo.

Construidos en los astilleros Mathias Thesen en la Alemania del este entre 1964 y 1972, el Ivan Franko, Aleksandr Pushkin, Taras Shevchenko, Shota Rustaveli y Mikhail Lermontov visitaron, especialmente tres de ellos con bastante frecuencia, las aguas malacitanas en las décadas de los años 60, 70 y 80. Con capacidad para 500 pasajeros, estos buques que navegaban bajo las contraseñas de dos navieras estatales de la URSS, participaban de la peculiaridad estar listos para embarcar tropas en cualquier momento; una circunstancia que, durante sus primeros años de vida los convirtió en unos barcos muy austeros. Con curiosidades tan dispares como  las de ser unos de los primeros buques de crucero que llevaron piscina cubierta o con la extraña circunstancia de poseer camarotes para seis personas y aseos con grifos para agua fría, caliente y de mar, los buques de la clase Ivan Franco se estrenaron en Málaga en julio de 1967 cuando en el muelle  número dos atracó el Taras Schevchenco.

Mostrando en su chimenea una franja roja donde en color amarillo se podía ver la hoz y el martillo, estos barcos, en cada una de sus escalas malacitanas llegaron rodeados de curiosidad y misterio. Unas historias que dejo para otra  ocasión  cuando les hable de los muchos taxis que acudían al muelle cada vez que atracaba uno de estos buques.

Ivan FrankoIVAN FRANKO, el primero de los cinco gemelos soviéticos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de mayo de 2019.

Pocos adornos

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de mayo de 2019 a las 11:58

Desafortunadamente, muchas de las tradiciones que durante siglos han acompañado a los barcos están desapareciendo. Y aunque la nómina de estas pérdidas podría ser muy larga,  en esta ocasión les mencionaré la que hace referencia al engalanado; un asunto del que ya les he hablado en otras ocasiones y que hoy quisiera retomar.

Cuando por algún tipo de causa un barco debe adornarse, y les hablo de adornos exteriores, generalmente, los buques muestran las denominadas guirnaldas.  Estos ornamentos, básicamente consisten en una línea aérea donde van colocadas banderas o luces desde la proa a la popa; un engalanado tradicional que empleando la lengua de Shakespeare, la que habitualmente se usa para los asuntos marítimos, atendería a la denominación “flag dress” o “light dress”; es decir, los vestidos de banderas o luces.

Teniendo en cuenta que los motivos para que un barco se engalane son muy flexibles y con el añadido de que no hay ninguna obligatoriedad en ello, los adornos exteriores se han convertido en una decisión muy arbitraria de los capitanes o las de navieras propietarias de los barcos. Ante esta circunstancia y con la realidad que supone que casi ningún mercante se engalana, los vestidos de banderas o luces han quedado destinados a los buques de guerra y cruceros; un hecho que parece que también está desapareciendo.

Centrándonos en los barcos de turistas,  no hace demasiados años, estos adornos eran casi obligatorios en cada uno de los puertos de atraque; una muy vistosa tradición que en el caso de un inicio de ruta con embarque de pasajeros o una primera escala constituía algo normal para este tipo de buques. En la actualidad, la guirnalda de luces que va instalada permanentemente  y que solo hay que encender pulsando un botón, aún se puede ver en estos barcos; un hecho muy diferente si hablamos del vestido de banderas, un ornamento que se está perdiendo.

Teniendo esto en cuenta, les diré que, atendiendo únicamente a las primeras escalas, sólo uno de los doce buques que hasta la fecha se han estrenado en aguas malagueñas ha lucido la tradicional guirnalda de banderas.  Un muy claro ejemplo de una muy arraigada tradición marítima que se está perdiendo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAÚnico buque de crucero que se ha engalanado en su primera escala malagueña en 2019.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 14 de mayo de 2019.

Detalles

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de mayo de 2019 a las 9:57

Hace unos años, realizando un crucero llegué al puerto de Civitavecchia. Con la emoción de estar en un importante centro crucerístico, mi principal recuerdo de aquel lugar no lo constituyen los barcos y sí una edificación que me llamó la atención. Después de desembarcar y  andar muchos metros por el muelle donde estaba atracado en buque en el que viajaba, me topé con la terminal de cruceros. Impactado ante aquella instalación, entré en una gran carpa; un espacio desangelado donde, además de muchas filas de asientos e infinidad de cintas para dirigir al pasaje, se encontraban dos casetas de policía, unos aseos y varias máquinas de bebidas y golosinas.

Con aquel recuerdo del puerto de Roma y con el símil, quizás excesivo, de esos hangares que se usan para albergar a personas tras cualquier tipo de catástrofe, hoy le contaré algo que, sin punto de comparación, sí podría crea imágenes erróneas que son innecesarias.

Dejando claro que las terminales crucerísticas malagueñas, las de levante y la del muelle dos son unas magníficas instalaciones que  nada tienen  que envidiar a las mejores estaciones marítimas de turistas del mundo, determinados detalles sí que podrían deslucir la buena impresión de los pasajeros que pasan por ellas.

En plena campaña crucerísta y convertido en un atraque para buques de pequeño y mediano porte, el muelle dos está recibiendo en las últimas semanas a un variado número de barcos. Ofreciendo una estación marítima para estos tráficos, esta terminal dispone de una versátil pasarela adaptable a la gran mayoría de estos buques; un pasadizo que hace unos días me llamó la atención.

En su extremo, esta pasarela dispone de una rampa que apoya en el muelle; una plancha que facilita el acceso al pasaje de barcos que no han podido conectarse o que están en una ubicación cercana. Situados sobre la rampa, unos postes sostienen un cordón que sirve de pasamanos; un conjunto que hace unos días mostraba un aspecto muy destartalado. Y si bien unos postes torcidos y un cordón sin utilidad sobre una rampa no cambiarán la idea que un pasajero de barco pueda llevarse del puerto, de la estación marítima o de Málaga, tal vez no estaría mal cuidar estos pequeños detalles.

OLYMPUS DIGITAL CAMERADestartalada rampa en el muelle dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 7 de mayo de 2019.

Sin remolcadores

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de abril de 2019 a las 12:01

Este pasado domingo llegaba por primera vez a Málaga el buque de crucero Viking Jupiter. Estrenado en febrero, el último  barco de la compañía Viking Cruises  quedaba amarrado en el muelle número dos; un atraque que le permitió usar la estación marítima situada en el Palmeral de las  Sorpresas.  Atendiendo a esta circunstancia y siguiendo la tradición de realizar un acto de bienvenida a todos los barcos que visitan por primera vez las aguas malagueñas, la agencia Pérez y Cía. y el buque organizaron un encuentro con el capitán. Y aunque las autoridades asistentes fueron muy pocas, les recuerdo que era domingo y que además había que ir a votar, la reunión siguió sus cauces habituales; una escenificación con brindis y canapés donde el intercambio de metopas quedó registrado por diversas fotografías.

Entablada una breve charla, varios de los asistentes preguntaron al capitán por su primera escala malacitana. Valorando muy positivamente las instalaciones y haciendo especial hincapié sobre buen clima, la única objeción que puso el capitán del  Viking Jupiter fue la limitación de espacio a la hora de atracar; una estrechez que no le gustó al tener que compartir ubicación con la fragata de la Armada española Victoria situada en ese mismo muelle.

Dicho esto y antes de proseguir, le comentaré que este barco, en su viaje inaugural en febrero, chocó contra uno de los muelles del puerto griego de El Piero; un incidente que pueden ver en la red de redes y que al parecer, debido a unas fuertes rachas de viento, se saldó con una brecha de 10 centímetros en su casco amén de algunos daños sobre el muelle impactado.

Ante esta circunstancia y con la muy razonable precaución del capitán del Viking Jupiter que, con el práctico a bordo, tenía asignado este atraque, quizás, la mejor opción hubiera sido usar los remolcadores para posicionarse junto a la fragata. Una apuesta segura que no se llevó a cabo y que terminó con la  absurda movilización de ambos remolcadores para el Viking Jupiter, por sus propios medios, pudiera maniobrar de entrada y salida en la dársena del muelle  número dos. Una, si me permiten la expresión, rocambolesca historia que nunca se había dado en el puerto.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAVIKING JUPITER maniobrando en la dársena de Guadiaro para atracar.

A su popa se aprecian los dos remolcadores volviendo a su atraque tras tener

quedejarlo para darmás espacio a la entrada del buque.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de abril de 2019.

Otro bautizo

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de abril de 2019 a las 9:13

Hace unos días visité por tercera vez el buque de crucero Norwegian Spirit. Aprovechado que el recorrido fue muy diferente a los que había hecho con anterioridad, pude ver algunas cosas que aún no conocía de este barco. Justo detrás del puente de mando, me enseñaron una estancia donde se atesoraban los regalos que el barco había recibido. Esta sala, que en otros buques se reduce a una pared donde están colgadas  las metopas, mostraba, además de regalos, objetos relacionados con la biografía del barco; un historial que se remonta a 1998 cuando este buque  se botó y bautizó con el nombre SuperStar Leo. De entre todos estos objetos, el que más me sorprendió fue un trozo de botella de champán de la marca Möet & Chandon que, con un lazo dorado, estaba enmarcado recordando el bautizo de este buque.

Esta vivencia, me sirve para hablarles de la ceremonia de bautismo que hace unos días se realizó en el puerto al buque de crucero Marella Explorer 2. Siendo ortodoxo y aferrándome a la más rancia tradición marítima, les diré que los barcos sólo se bautizan una vez, y que los posteriores cambios de nombres podrían ser denominados como rebautizos o simplemente como cambios de nombre.

Dicho esto y volviendo al evento del Marella Explorer 2, el botellazo de champán que recibió en una oscura noche de marzo malagueña atracado en el muelle norte de la estación marítima de levante quedó pobre; una pobreza nada comparable a los bautizos de barcos que todos hemos visto alguna vez amadrinados por personalidades que, a plena luz del día, estrellan una botella contra el casco del barco bajo una lluvia de serpentinas y muchos aplausos.

Pero como todo lo que se mueve alrededor de los barcos de turistas es un negocio y un cambio de nombre genera mucha publicidad y muchos embarques, estas ceremonias, que son muy rentables para las compañías propietarias de los buques y para, en este caso, el puerto de Málaga (que se celebren aquí muchos más bautismos), se resumen en una gran fiesta a bordo en la que los invitados ven una pantalla gigante como un anónimo marinero acciona una palanca para que una botella de champán se estrelle contra el casco de un barco. Bautizo completado.

Norwegian Spirit 26-III-195Botella de champán del bautizo del SUPERSTAR LEO ahora NORWEGIAN SPIRIT.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de abril de 2019.

Una nueva marca

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de marzo de 2019 a las 10:06

Los asiduos a esta columna, tal vez recuerden cuando les hablé de las marcas que se pueden leer en algunos de los muelles malagueños. Estas inscripciones, realizadas de una forma más o menos esmerada y que muestran el nombre de un barco o sus iniciales, se usan para fijar la posición del atraque; una señal en tierra que generalmente coincide con el puente de mando del buque y que facilita el amarre de este.

Existiendo marcas en los muelles del melillero y en una determinada zona del número cuatro (los espacios que usan los buques que navegan en línea regular), en el puerto malagueño, la mayor parte de estas inscripciones están situadas en los atraques crucerísticos; siendo el muelle de levante y sus tributarios norte y sur los que más marcas poseen.

Atendiendo a esta circunstancia que para algunas navieras es una tradición, hoy les contaré una de las últimas marcas, si no la última, que se ha pintado en el puerto; una inscripción que quedaba inmortalizada el 15 de enero de este mismo año.

Pero antes de hablarles de esta señal, les daré algunos datos del Aidamar, el buque que hace algo más de dos meses dejó su marca en Málaga.  Integrado en una serie de siete barcos  denominados Clase Sphinx (esfinge), nuestro protagonista de hoy, el sexto en la lista de estos gemelos, comenzaba a navegar en mayo de 2012. Construido en los astilleros alemanes Meyer Werft y bautizado en Hamburgo, el Aidamar, manteniendo la vistosa decoración de su casco que conforma la principal seña de identidad de los buques Aida, se estrenaba en aguas malacitanas el 4 de mayo de 2014. Tras aquel primer atraque en el muelle norte de la estación marítima de levante, este barco repetía visitas en febrero de 2015 y diciembre de 2018; unas escalas en la que siempre amarró en el mismo muelle.  Con este breve historial, quizás el más pobre de los buques Aida que tan habituales son en aguas malagueñas, el Aidamar cumplimentaba en enero y febrero de este año dos nuevos atraques. En su primera visita de 2019, marineros del buque pintaban en el muelle norte con una plantilla la marca del Aidamar; una colorista inscripción que ya forma parte de la  amplia colección que existe  los muelles malagueños.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPlantilla sobre la que se pintó la marca del AIDAMAR en el muelle nueve.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de marzo de 2019.

Los gatos japoneses

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de enero de 2019 a las 10:19

Con el título Ratas y rateras, el 3 de agosto de 2004 les hablé en esta misma columna de unos curiosos elementos que lucen la gran mayoría de los barcos cuando están atracados. Con la función de evitar que las ratas autóctonas de cada puerto puedan embarcarse, los buques, habitualmente colocan en sus cabos de amarre unos discos para impedir el acceso de nuevos roedores a bordo.

Fabricados en metal, aunque también los hay de plástico, la forma, la decoración y  sobre todo la colocación de las rateras, depende de cada barco; un hecho que permite ver una gran variedad de estos discos.

Con el imborrable recuerdo de los maceteros de plástico que usó durante su estancia malagueña el Santisima Trinidad, hoy, retomo este tema para hablarles de unas rateras que me llamaron mucho la atención.

Realizando una vuelta al mundo de 102 días, el 30 de abril del año pasado llegó a aguas malacitanas el buque de bandera japonesa Asuka II. Atracado en el muelle de levante, una avalancha de turistas nipones protegidos con sombrillas y ataviados con guantes, gafas y máscaras desembarcaban para visitar la ciudad, mientras el barco, atendiendo a una cortesía que muy pocos buques de crucero cumplimentan, mostraba izada en su mástil la bandera marítima de Málaga. Ante aquel hecho, y con el añadido de que unos marineros estaban pintando sobre el pavimento del muelle, justo a la altura del puente de mando, la marca de Asuka Cruises, pude apreciar con sorpresa las curiosas rateras que se habían colocado tras el atraque este barco matriculado en Yokohama.

Colgados sobre los cabos de amarre se podían apreciar unos discos metálicos de los que pendían en su parte inferior dos cuerdecitas; un par cabitos amarrados a unos pequeños sacos que, probablemente cargados de arena o un material similar, tenían la misión de mantener la verticalidad de este disco. Pero con independencia del sistema y teniendo en cuenta que algunos de estos elementos no estaban bien encajados en los cabos de amarre,  lo más curioso de las rateras del Asuka II era su decoración. Pintados sobre estas estructuras aparecían unos gatos; unos felinos que allí posicionados debían impedir que las ratas pudieran acceder a bordo.

IMG_20180430_113340Una de las rateras del ASUKA II.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de enero de 2019.

Octubre crucerístico I

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de enero de 2019 a las 10:30

El recién finalizado 2018 pasará a la historia portuaria malacitana por varios hechos muy significativos. Entre ellos, quizás uno de los más destacados, debería haber sido el exitoso mes de octubre crucerístico; cinco semanas en las que el puerto alcanzó unas cifras de barcos y escalas que nunca se habían dado en los muelles malagueños.

Con unos históricos datos que se saldaron con 60 atraques realizados por 41 buques diferentes, el octubre crucerístico de 2018 pasó institucionalmente muy de puntillas; un hecho inexplicable que también forma ya parte de estos intensos 31 días de barcos.

Sabedor de esta significación; ya conocen el refrán: “Más sabe el diablo por viejo que por diablo”, me propuse recopilar datos y fotografiar todas estas escalas; una circunstancia que me permitiera tener constancia de este  importante acontecimiento.

Y aunque uno está acostumbrado a fotografiar barcos a diario, ya son más de 20 años a pie de muelle, la necesidad de captar todas las escalas del octubre crucerístico de 2018 casi me superó; aunque finalmente, mi excesivo apasionamiento y el reto que me había propuesto venció la apatía de algunas jornadas en las que el objeto a captar era un buque que ya había retratado en otras ocasiones.

Con la intención de ir contándoles algunas de las anécdotas vividas en este octubre crucerístico de 2018, hoy comenzaré por hablarles de unas fotos tomadas el domingo 28 octubre. Tras captar sus tres anteriores atraques del mes, en esta jornada acudí al muelle norte de la estación marítima de levante para fotografiar al buque Marella Spirit.  Con la peculiaridad de haber sido días antes el protagonista de unos polémicos fuegos artificiales, este buque, además de finalizar una campaña de escalas semanales iniciada en mayo, salía de aguas malacitanas sin pasaje y con el logotipo de su chimenea borrado; una acción que la marinería del Marella Spitit realizó durante su última estancia malagueña.

Unas fotos que se podrían complementar con una noticia que un día después daban los medios internacionales; una información que anunciaba el desguace del Marella Spirit. Pronto les contaré más cosas ocurridas en el octubre crucerístico malagueño de 2018.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMARELLA SPIRIT dejando Málaga tras su última escala de octubre de 2018.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 15 de enero de 2019.

Una imagen del pasado

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de diciembre de 2018 a las 10:44

Hace unos días, el puerto fue testigo de una maniobra nada habitual de ver en nuestros días.  Procedente de Cádiz, el pasado jueves día 6 llegaba a aguas malacitanas el buque de crucero Marella Celebration. Finalizando su temporada europea, este veterano barco de turistas con bandera maltesa quedaba atracado en el muelle norte de la estación marítima de levante; una ubicación donde pasaría la noche antes de comenzar, en la jornada siguiente, una larga navegación trasatlántica que lo posicionará en el Caribe hasta abril de 2019.

Atracado de una forma muy especial que ahora les referiré, el Marella Celebration, mientras se aprovisionaba por tierra y recibía combustible por mar, se preparaba para recibir a los pasajeros que, desde Málaga, realizarían una ruta de 13 noches con final en la localidad de Bridgetown, la capital de la isla de Barbados.

Con este interesante programa y antes de detallarles cómo se realizó el atraque de nuestro protagonista de hoy, les reseñaré algunos datos sobre su biografía y la muy especial relación que este buque tiene con el puerto malagueño.

Construido en los astilleros franceses Chantiers de l’Atlantique por encargo de la compañía Holland America Line, este barco, bautizado como Noordam iniciaba su carrera en abril de 1984. Posicionado durante años en el Caribe, en mayo de 2000 realizaba su primera y única escala malacitana; una singular circunstancia que no lo privaría de seguir visitando las aguas malagueñas. Rebautizado  en 2005 como Thomson Celebration, en 2016 este buque regresaba a Málaga y un año más tarde, entre los meses de octubre y noviembre recibía su tercer y actual nombre atracado en el muelle de levante.

Vistos estos antecedentes, ahora sí que les describiré cómo fue el inusual atraque que este barco de 214 metros efectuó hace unos días en el puerto. En su maniobra de entrada y con la intención que posicionar su costado de babor sobre el muelle norte, el Marella Celebration  fondeó su ancla de estribor; una acción que rememoró cómo atracaban la mayoría de los barcos hace décadas. Una maniobra que no he podido saber porqué motivo se hizo y que no se realizaba en las aguas malacitanas desde el año 2002.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMARELLA CELEBRATION atracado con el ancla fondeado.

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Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11 de diciembre de 2018.

De reestreno

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de noviembre de 2018 a las 10:28

En alguna ocasión ya les he hablado de este barco; un veterano buque de crucero que durante su larga vida de mar se ha significado por una curiosa circunstancia. Me refiero al Saga Pearl II, que este pasado fin de semana visitó las aguas malacitanas de estreno.

Pero antes de comentarles este estreno, mejor sería decir reestreno, les esbozaré algunos datos sobre la biografía de este barco. Construido en 1980 en astilleros hamburgueses Howaldtswerke, este buque, que entraba en servicio un año más tarde, seis días después de comenzar su carrera con el nombre Astor llegaba al puerto malagueño en un su viaje  su inaugural.

Tras aquella escala, el Astor, que originariamente debía haber sido bautizado con el nombre de la diosa Hammonia, la protectora de la ciudad de Hamburgo, comenzaba una intensa vida de mar; una  trayectoria que, hasta la fecha, le ha llevado a navegar con cinco nombres diferentes y cinco banderas distintas. Asiduo de las aguas malacitanas con las denominaciones: Astor, Arkona, Astoria y Saga Pearl II (sólo con su nombre Question of Adventure no visitó Málaga), este veterano de 37 años, desde su construcción, ostentó junto a un gemelo el dudoso galardón de ser el buque de crucero con la chimenea más fea; una singularidad que constituye una de la principales curiosidades de este barco.

Con el añadido de haber navegado entre 1985 y 1990 bajo el pabellón de la República Democrática Alemana y ser uno de los últimos barcos que mostró esta bandera, en 2009, nuestro protagonista de hoy era comprado por el grupo Saga, una multinacional dedicada al mercado  turístico británico. Rebautizado como Saga Pearl II y dedicado a realizar viajes para mayores de 60 años, este barco, tras navegar varias temporadas con los colores de esta compañía: casco azul oscuro y chimenea amarilla, modificaba la pintura de su extraña chimenea; un novedoso y revolucionario diseño que sobre un degradado celeste mostraba diferentes logotipos a babor y estribor.

Luciendo esta peculiaridad en su escala malagueña  de septiembre de 2017, ahora, un año más tarde, Saga Peral II regresa reestrenando otra vez el amarillo en su chimenea; la más fea del mercado crucerístico internacional.

OLYMPUS DIGITAL CAMERASAGA PEARL II luciendo su nueva chimenea amarilla tracado en Málaga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAChimenea amarilla del SAGA PEARL II.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de noviembre de 2018.

Coincidencias crucerísticas

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de noviembre de 2018 a las 10:44

Hoy comenzaré aludiendo a mi buen amigo Pedro; un hombre vinculado desde hace décadas al mundo de la vela y curtido en mil y una batallas en la mar. Propietario de un precioso velero de 12,9 metros amarrado en el muelle número uno en el que he tenido la suerte de navegar (aunque no todo lo que me hubiera gustado), en los últimos meses, Pedro me pregunta con mucho interés sobre los atraques crucerísticos en Málaga.

Y aunque en determinados asuntos relacionados con la industria de los barcos turísticos en el puerto malacitano soy algo crítico (siempre hay cosas que se pueden mejorar), las respuestas que de forma continuada doy a Pedro atienden a lo que de exitosa tiene la labor crucerística que desde hace años se está realizando en las aguas malagueñas.

Alcanzado hace unos días el histórico hito que convierte a octubre de 2018 en el mes en el que más escalas se han realizado y  más buques de cruceros han visitado Málaga, la buena marcha de este mercado también se podría medir por otra serie de factores; unos parámetros muy variados que convierten  al puerto malagueño en un  significativo punto de atraque.

Uno de estos factores de los que les hablo, haría referencia a la posibilidad de que dos buques de una misma naviera coincidan un mismo día en puerto; una circunstancia que explica la importancia del lugar de escala donde concurren en una jornada barcos de una misma compañía realizando diferentes rutas crucerísticas.

Al hilo de esto, el pasado cuatro de noviembre el Puerto anunció la llegada conjunta de los veleros Sea Cloud y Sea Cloud II, dos buques que ya habían coincidido en aguas malacitanas en abril de 2016. Este ejemplo, que ratifica muy a las claras lo que de importante tiene Málaga para la industria crucerística se ha repetido en lo que llevamos de 2018 en otras tres ocasiones; unos atraques que en mayo hicieron coincidir a los buques Silver Muse y Silver Spirit (considerados como los más lujosos del mundo),  en octubre a los gemelos Costa Pacifica y Costa Favolosa y tan sólo hace unos días al Marella Discovery y Marella Celebration. Tres coincidencias que, sin ser anunciadas, dibujan el éxito crucerístico que vive el puerto malagueño.

Silver Muse y Silver Spirit 17-V-2018SILVER MUSE y SILVER SPIRIT atracados en el puerto de Málaga el pasado mes de mayo.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 13 de noviembre de 2018.

Hurtigruten

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de octubre de 2018 a las 9:12

El viernes 17 de marzo de 2006 llegó por primera a Málaga la compañía noruega Hurtigruten. Realizando un crucero por el Mediterráneo muy alejado de sus habituales rutas, el buque Midnatsol, procedente de Alicante y con destino a Gibraltar, atracaba en el muelle número uno en una escala de doce horas.

Dos años más tarde, con la intención de realizar una expansión crucerística que a fecha de hoy ya es una realidad, Hurtigruten volvía a Málaga. En aquella ocasión, el 19 de marzo de 2008 el muelle de levante acogió al buque Nordnorge que llegaba de Barcelona para seguir viaje con destino a Cádiz.

Pero antes de continuar con la historia malagueña de esta naviera, creo que será interesante contar algunos datos sobre ella; unas breves reseñas con las que podremos conocer cómo y es y cómo funciona esta compañía.

Influenciada por su dura climatología y por la escasez de faros que poblaban la costa de Noruega a finales del siglo XVIII, la navegación por la península escandinava constituía toda una aventura limitada fundamentalmente a los pescadores. Sin buenas comunicaciones por mar, en 1893, el capitán, empresario y político noruego Richard With estableció una ruta que de sur a norte enlazaba diferentes localidades de la zona; una singladura sobre la que se fundó la compañía Hurtigruten. Manteniendo diferentes líneas desde entonces, estas navegaciones propias de ferries se han ido reconvirtiendo en viajes comerciales y turísticos; una circunstancia que se ampliaba a otras zonas geográficas en 2002.

Manteniendo sus rutas costeras en régimen de cruise-ferrie, Hurtigruten, en la actualidad navega además en itinerarios crucerísticos por la Antártida, Groenlandia, Islandia, Estados Unidos, el Caribe, Sudamérica, Alaska y Europa; unos viajes que hasta el momento, en sus rutas por el viejo continente ya lo han traído dos veces a Málaga.

Y como no hay dos sin tres, la pasada semana, esta naviera volvía a aguas malagueñas con el Midnatsol  que, realizando una singladura de 9 días que con inicio y final en Lisboa, llegaba al puerto para pasar aquí una noche. Una interesante regreso que debería albergar la esperanza de nuevas y próximas escalas de esta compañía noruega.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque MIDNATSOL en su última escala en Málaga hace unos días.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de octubre de 2018.

El OCEAN MAJESTY

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de septiembre de 2018 a las 9:55

Hoy les hablaré de un barco del que ya, en otras ocasiones, he escrito. El buque en cuestión es el Ocean Majesty, una rara avis dentro del  sofisticado universo crucerístico del siglo XXI. Y aunque no es más veterano de los que navega en la actualidad, su larga biografía y sus muchos cambios lo convierten en uno de los clásicos; un barco de otra época que se mantiene en activo ofertando sus singulares diferencias frente a los modernos buques de crucero.

Construido en los astilleros de la Unión Naval de Levante, el 27 de julio de 1966, este ferry bautizado con el nombre de Juan March,  fue entregado a la Compañía Trasmediterránea que a principios de agosto lo posicionaba en la línea regular entre Barcelona y Palma de Mallorca. Tras cubrir esta y otras rutas durante años y sufrir diferentes reformas y percances, en 1985 el barco fue vendido a una compañía chipriota. Manteniendo su actividad de transbordador y realizando esporádicos itinerarios crucerísticos, nuestro protagonista de hoy, tras una nueva venta, entre los años 1985 y 1989 navegó como Sol Christina y Kypros Star. Adquirido por el armador griego  Shipping & Commercial Corp., este buque, rebautizado como Ocean Majesty sufría una muy significativa transformación estructural  que en cinco años lo convirtió en un buque de crucero. Gestionado por la compañía Majestic International Cruises, este remozado barco entraba en el mercado de los fletes; un rentable negocio que lo llevó a operar con diversas compañías lo rebautizaron en dos ocasiones. Tras recuperar en 1995 el nombre Ocean Majesty y estrenarse en Málaga el 15 de septiembre de 1996, este veterano de 10. 417 toneladas de registro bruto, 135 metros de eslora y capacidad para 621 pasajeros en ocupación máxima, se centró en los alquileres de larga duración, navegando primero para un operador británico hasta que en 2013  la compañía  Hansa Touristik se hacía cargo de él.

Dedicado desde entonces al mercado alemán, el Ocean Majesty, un habitual en aguas malagueñas, vende su calidad de barco clásico; una muy rentable circunstancia que lo mantiene en activo ofertando las muchas diferencias que existen entre buque para turistas y un hotel flotante.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAOCEAN MAJESTY atracado en Málaga este fín de semana.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de septiembre de 2018.

Sin buques de crucero

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de septiembre de 2018 a las 10:23

Los que somos aficionados al ciclismo, pudimos disfrutar el pasado 25 de agosto de una jornada muy intensa. El inicio malagueño de la Vuelta Ciclista a España 2018, nos permitió ver cómo se gestiona un evento deportivo de alto nivel; una compleja carrera que, durante varios días, desembarcó en el centro de la ciudad.

Mantenida, valga la redundancia, una organización muy organizada, la caravana ciclista usó el puerto malacitano como base de operaciones; un puerto base, vuelvo a ser redundante, que también fue empleado para trazar parte del recorrido con el que se iniciaba la ronda española.

Con los equipos ubicados en el muelle dos y en la rotonda frente al edificio de la Autoridad Portuaria, y el resto de actores ocupando la zona de la ochava, en la tarde del sábado 25 de agosto se inició carrera; una contrarreloj individual que nos permitió ver uno a uno a todos deportistas inscritos en esta ruta.

Y mientras esto ocurría, y los primeros ciclistas afrontaban los 8 kilómetros de un recorrido urbano que desde el cubo del Centro Pompidour debía llevarlos a la Plaza de La Constitución, Radiotelevisión Española comenzó su retransmisión; una impecable emisión que nos permitió ver la prueba desde múltiples perspectivas.

Combinando imágenes terrestres y aéreas, los dos helicópteros que cubrían la carrera empezaron a mostrarnos el puerto malagueño; un recinto en el que aquella tarde solo había barcos de carga. Ocupados parcialmente los muelles cuatro, seis y siete, y con la terminal de contenedores completa de buques, los barcos turísticos brillaron por su ausencia.

Y aunque la presencia de uno o varios buques de crucero atracados en las instalaciones de levante hubiera complicado mucho la organización del evento, reconocerán conmigo que la estampa de algún barco de turistas amarrado en aguas malagueñas habría sido la guinda de esta interesante jornada. Una promoción publicitaria indirecta que no aprovecharon las navieras dedicadas al negocio crucerístico y que habría redondeado a la perfección un día histórico para el puerto donde los principales protagonistas fueron las bicicletas y los ciclistas que componen la denominada serpiente multicolor.

La Vuelta puerto Málaga 25-VIII-20188Preparativos de la Vuelta Ciclista en el puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 4 de septiembre de 2018.