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Piedras preciosas

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de junio de 2020 a las 8:24

Con el horizonte crucerístico aún lejos de Málaga, hoy les contaré la historia de tres históricos barcos; un terceto que hace ya algunos años pasó por las aguas malacitanas. Luciendo todos denominaciones de piedras preciosas o semipreciosas: The Topaz, The Emerald y Sapphire, cumplimentaron entre 1997 y 2001 una serie de escalas bajo la contraseña de una misma compañía; una naviera que muchos años más tarde regresaría al puerto de Málaga con unos buques de crucero nada parecidos a aquellos clásicos.

Atendiendo a su fecha de llegada,  en 1997, el primero que nos visitó fue The Emerald que, en una primera escala de 17 horas atracó en el pantalán de levante. Luciendo la marca de Thomson Holidays (lo que ahora es Thomson Cruises), este buque construido en Estados Unidos en 1958, tras operar como un barco de línea con el nombre Santa Rosa y ser reconvertido en buque de crucero en 1990, llegaba a Málaga tras haber navegado con cinco nombres diferentes. Cumplimentada aquella escala, la esmeralda efectuó otras cuatro más, siendo su última visita la realizada en agosto de 2001.

Y mientras The Emerald seguía en activo, en abril de 1998 el puerto malagueño recibió a The Topaz. Construido en escocia en 1955 y bautizado como Empress of Britain, este barco acristianado por la reina Isabel II de Inglaterra, tras cumplir una larga carrera como buque de línea se reconvertía en un barco de turistas en la década de 1970.  Habiendo lucido hasta entonces cinco nombres diferentes, lo mismo que The Emerald, el topacio realizó una única escala en Málaga; un prolongado atraque de 18 horas y 30 minutos en el muelle número dos.

Construido entre 1965 y 1967 en Italia como un buque de crucero, el Sapphire apareció por primera vez por aguas malagueñas mayo de 1999. Con la particularidad de haber navegado desde que fue bautizado con el nombre Italia con siete nombres distintos, este buque, que en 1993 se hundió en el Amazonas y fue reflotado, se posicionaba en Málaga para cumplimentar una campaña crucerística de 27 escalas; una temporada que repetiría con tres visitas en el año 2000.

Tres clásicos de otra época que pasaron por Málaga cuando la industria crucerística era muy diferente a la de ahora.

Sapphire - copiaSAPPHIRE en una de sus escalas malagueñas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de junio de 2020.

El SOVEREIGN

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de mayo de 2020 a las 10:24

Cuando toda vuelva a la normalidad, entre las múltiples historias portuarias que sobrevivirán a la crisis del coronavirus, destacará la de la larga estancia en aguas malagueñas del buque de crucero Sovereign. Y aunque esta aventura iniciada el 21 de marzo aún no ha escrito su final (ya habrá tiempo para hacerlo cuando concluya), hoy les contaré la historia malagueña de este barco antes de que, de arribada, quedara parado en el puerto malacitano.

Encabezando una ambiciosa serie de tres buques gemelos: la Clase Sovereign, nuestro protagonista de hoy, construido por encargo de Royal Caribbean en los astilleros franceses Chantiers de l’Atlantique, tras ser botado en abril de 1987, un día después de su bautizo como Sovereign of the Seas comenzaba su vida de mar realizando un viaje inaugural iniciado el 16 de enero de 1988. Ostentando en aquella fecha el título del barco de turistas más largo de la flota crucerística internacional, el Sovereign of the Seas de 268 metros de eslora, nada más comenzar su carrera fue multado con 9 millones de dólares por realizar unos vertidos en las aguas jurisdiccionales de los Estados Unidos. Después de navegar años por el caribe, en 2004, este buque se popularizó por unos reportajes que contaban cómo se le realizó una reforma en dique seco. Tras aquello, y después de cambiar su registro noruego por el de Bahamas, en 2008 fue transferido a Pullmantur Cruises que lo rebautizó como Sovereign.

Ya con esta compañía, su primera escala malagueña la realizó en noviembre de 2011 atracando en el muelle norte de la estación marítima de levante. Tras aquella visita, la siguiente, luciendo ya en su casco el color azul y el nuevo logotipo de Pullmantur, se produjo en octubre de 2013; un amarre al que le sucedieron 11 más hasta julio de 2016, última fecha en la que este barco tocó aguas malacitanas con pasajeros.

Convertido en escenario cinematográfico para los rodajes de una película de Bollywood en 2014 y una comedia española estrenada en 2018, el Sovereign, que parado en Málaga fue el que inició las pitadas solidarias que todos los días se escuchan en el puerto a las ocho de la tarde, espera cuándo volverá a la normalidad; una circunstancia que aún parece algo lejana.

Sovereign 21-XI-11 1º Vez9SOVEREIGN en su primera escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de mayo de 2020.

Aplausos

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de mayo de 2020 a las 10:05

Después de haberles contado cuatro historias marítimas relacionadas con el estado de alerta que estamos viviendo, hoy, quiero terminar esta serie de narraciones hablándoles de los aplausos. Entendidos como una señal de aprobación o entusiasmo, estos palmoteos que se han convertido en unas emotivas pruebas de agradecimiento, en el mundo de la mar y los barcos también tienen su cabida.

Pasando por las ovaciones que reciben todos los buques cuando son botados y bautizados, los aplausos más habituales en la mar suelen darse en los barcos de turistas; unos alegres signos de aprobación que atienden a las muchas y muy diferentes actividades que a diario se escenifican a bordo. Con la imagen de esos camareros que, entre las mesas en los grandes restaurantes de los más afamados buques de crucero aplauden tras la cena o las inolvidables escenas de la serie televisiva Vacaciones en el mar en las que los pasajeros, envueltos en serpentinas, daban palmas al inicio de su viaje, hoy les referiré dos curiosas historias de aplausos vividas en aguas malacitanas.

Corría mayo de 2008, y compartiendo estancia con el buque finlandés Kristina Regina, llegaba por primera vez al puerto malagueño el Asuka II.  Cargado de turistas japoneses, este barco de bandera nipona que realizaba una vuelta al mundo, fue agasajado con una muy especial recepción. En la escala, unas señoritas ataviadas con trajes de flamenca repartieron a todos los viajeros un clavel; un obsequio que se vio correspondido con infinidad de reverencias. Ya con algunos pasajeros en tierra, las flamencas comenzaron a bailar y los turistas asiáticos, que atendieron el espectáculo con un respetuoso silencio, prorrumpieron con unos cálidos y prolongados aplausos cuando el acto finalizó.

Unos cuantos años antes, en concreto en abril de 2000, otro buque japonés, el Nippon Maru, realizaba su primera visita malagueña. Sin bailes regionales a pie de muelle y mientras el barco deja su amarre en el muelle número dos, todos los turistas, capitaneados por una serie de animadores, realizaron una singular danza en la cubierta de botes; una coreografía donde los pasajeros se despedían aplaudiendo a la ciudad que les había recibido.

OLYMPUS DIGITAL CAMERANIPPON MARU en su primera escala malagueña en el año 2000.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de mayo de 2020.

Balcones

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de abril de 2020 a las 10:38

Convertidos desde hace semanas en unos espacios domésticos muy relevantes, el confinamiento que estamos viviendo ha dado un especial protagonismo a los balcones. Con el recuerdo de nuestras madres y abuelas asomadas y el reencuentro que muchos de nosotros hemos tenido con ellos para salir a aplaudir o para airearnos, hoy les relacionaré los balcones con el mundo de la mar y los barcos.

Entendiendo que un balcón es un espacio exterior con barandilla, en los barcos, los cuales disponen de muchos espacios similares que podrían atender a esta definición, estos miradores privados siempre han estado vinculados a los camarotes; una circunstancia que se ha convertido en un muy significativo reclamo desde que existe la industria crucerística.

Así pues, y pasando muy de puntillas por las imágenes de aquellos trasatlánticos reconvertidos en barcos de turistas en los que no había ni un solo balcón, hoy día, los modernos buques de crucero se han transformado en barcos literalmente forrados de miradores donde se pueden encontrar rarezas y, si me permiten la expresión, excentricidades.

Con el recuerdo de buque de crucero Island Escape que en una de sus visitas malagueñas de 2012 llegaba estrenando unos extrañísimos balcones añadidos, los más singulares miradores a flote forman parte de las más modernas construcciones crucerísticas.

Dejando a un lado lo que de romántico tiene un balcón mirando al mar, lo lógico por otra parte en un barco, los buques de la Clase Oasis de Royal Caribberan han dado una vuelta de tuerca a esta circunstancia, ofreciendo en sus buques camarotes con balcones interiores que se abren a una concurrida y bulliciosa calle interior o a un jardín con especies botánicas de todo el mundo.

Y si esto les parece algo verdaderamente singular, les diré que el buque de crucero Sky Princess, que visitó por primera vez Málaga en noviembre de 2019, dispone del balcón más grande de la flota crucerística internacional; un espacio de 94 metros cuadrados que proporciona una visión de 270 grados.

Dicho esto, quizás, lo más curioso del tema sean las múltiples restricciones que existen sobre los usos que los pasajeros pueden dar a los balcones de sus camarotes; unas prohibiciones sancionadas con multas como la que debieron pagar aquellos turistas Costa Deliziosa que, con un cordel tendieron algunas prendas de ropa en su mirador privado en una escala malagueña en diciembre de 2012.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARopa tendida en uno de los balcones del COSTA DELIZIOSA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de abril de 2020.

Confinamiento

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de abril de 2020 a las 8:42

Por tercera semana consecutiva, hoy les contaré una nueva historia marítima malagueña que, directa o indirectamente,  tiene relación con la crisis que estamos viviendo. Tras hablarles del deporte y la comida, en esta ocasión me referiré al confinamiento; una circunstancia que conocen muy bien los hombres de la mar.

Después de haber visto y oído en diferentes medios las experiencias de las tripulaciones de los submarinos, hoy les traigo la vivencia de un capitán de barco al que conocí hace ya muchos años. En su tercera escala malagueña, corría el mes de agosto de 1998, el muelle número dos recibió al buque de crucero Albatros.

Con la posibilidad de visitarlo, aquel recorrido me dejó sorprendido, ya que estaba a bordo de un barco de otra época; un buque reconvertido décadas atrás al mercado crucerístico muy diferente a los que por entonces realizaban itinerarios turísticos.

Construido entre los años 1956 y 1957 en los astilleros escoceses John Brown & Co., este barco formó parte de una serie de cuatro gemelos que, encargados por la compañía Cunard Line, cubrieron la línea trasatlántica entre Liverpool y Montreal.

Tras visitar con anterioridad Málaga como Sylvania (su nombre original), y hacerlo también como Dawn Princess, en aquel momento, rebautizado como Albatros, este barco llegaba bajo la contraseña de la compañía alemana Phoenix Reisen.

Durante aquella visita, además de conocer a un buen amigo con el cual aún mantengo el contacto, conocí también al capitán Werner Detampel, un veterano marino al que seguí frecuentando en las sucesivas escalas malagueñas de este barco. En uno de mis embarques, el capitán del Albatros me contó que durante los seis meses que estaba al mando del buque nunca bajaba a tierra; una afirmación que me sorprendió sobremanera.

Aludiendo a su responsabilidad, el capitán Detampel me dijo que, sin ser obligatorio y sin existir nada que se lo impidiera, desde su primer mando nunca había dejado sus barcos durante los periodos de embarque.

Y aunque estar encerrado en un buque de crucero de 185 metros es muy diferente, sirva esta historia para, recordando a los marinos, recalcar la importancia que tiene el confinamiento en estos momentos difíciles.

AlbatrosALBATROS en una de sus escalas en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 14 de abril de 2020.

Un atraque doble

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de diciembre de 2019 a las 11:23

Cuando en unas semanas, ya en el nuevo año, la Autoridad Portuaria reseñe el número de escalas crucerísticas de 2019, muy probablemente no contabilice el atraque doble que en un mismo día realizó el buque Spirit of Discovery.

Pero antes de contarles lo que le ocurrió a este barco en aguas malacitanas, les hablaré sobre la compañía Saga Cruises, una naviera que participa de unas muy especiales características. Integrada en un grupo empresarial que abarca sectores relacionados con los seguros, las finanzas y  los viajes, en  1996 se creó Saga Shipping; una naviera más conocida como Saga Cruises destinada en exclusividad al mercado británico. Con la particularidad de ofrecer rutas para personas mayores de 50 años, esta compañía comenzó a fletar buques que eran propiedad de otras navieras. Mostrando una inconfundible seña de identidad: chimenea amarilla y casco azul oscuro, desde su fundación, los cinco buques que han operado para Saga ha pasado por las aguas malagueñas cargados de turistas británicos de la tercera edad.

Así pues, y ya con un mercado muy consolidado, esta naviera encargaba a los astilleros alemanes Meyer la construcción de un buque que el 5 de julio,  con el nombre Spirit of Discovery, era bautizado en Dover por la Duquesa de Cornualles, la esposa de Carlos de Inglaterra Príncipe de Gales.

Cumplimentando uno de sus primeros viajes, el pasado 21 de octubre, nuestro protagonista de hoy se estrenaba en el puerto malacitano dentro de un itinerario de 18 noches  denominado El Mediterráneo Chic.  Con capacidad para 999 pasajeros, este buque de 58.250 toneladas de registro bruto y 236 metros, como es habitual, celebraba a su bordo con autoridades una recepción para festejar su primer atraque en Málaga. Finalizado  este acto que se completó con una visita y un almuerzo del que ya les hablaré en otra ocasión, el Spirit of Discovery, a las seis de la tarde dejaba el atraque norte para seguir viaje con destino a Cartagena.

Cuando apenas había salido por la bocana, este buque, que suele embarcar a pasajeros que promedian los 80 años,  volvía sobre su estela para, atracado en el muelle sur desembarcar a un pasajeros que había sufrido un infarto.

Una escala doble, con el añadido de haber sido su primera visita malagueña, que muy probablemente no quede reflejada en la lista oficial de atraques crucerísticos del este año que está a punto de terminar.

Spirit of Discovery 21-X-19 1ª VEZ5SPIRIT OF DISCOVERY el día de su primer atraque doble en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de diciembre de 2019.

Exclusividad

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de noviembre de 2019 a las 11:23

El gran éxito de los buques de crucero, sin duda alguna, está en que los pasajeros puedan disfrutar de todo lo que se ofrece a bordo. Con esta premisa, la industria crucerística, desde sus inicios dejó a un lado la idea de las clases; una estructuración que fue una realidad en la época de los grandes trasatlánticos. Y aunque en los modernos barcos de turistas no todo el mundo puede disfrutar de lo mismo, las diferencias ya están marcadas en los precios de los camarotes y en los restaurantes de pago entre otras muchas cosas, en la actualidad, muchas de las navieras que operan en este mercado han apostado por ofertar algo diferente a sus pasajeros. Adornado el asunto bajo el término exclusividad, muchos de los grandes barcos que visitan el puerto malagueño ofrecen opciones muy similares a las que se vendían en los barcos a principios del siglo XX cuando existían las clases.

Y aunque podría ponerles muchos ejemplos, me centraré en uno de un buque que visitó las aguas malacitanas hace tan solo uno días. Con algo más de un mes de vida en la mar, el pasado 19 de noviembre el buque Sky Princess se estrenaba en el puerto de Málaga. Con 145.281 toneladas de registro bruto y 330 metros de eslora, este barco de 19 cubiertas que puede embarcar a un máximo de 3.600 pasajeros oferta un total de 1.834 camarotes divididos en  9 categorías diferentes; unas modalidades donde se incluyen unas suites de 174 metros cuadrados.

Y aunque este barco, uno de los herederos del protagonista de Vacaciones en el Mar no es uno de los más grandes de la flota crucerística internacional, su particular “Santuario” sí que llama poderosamente la atención. Situado a proa  en una de las cubiertas más alta del Sky Princess, The Sanctuary es un gran espacio reservado que, a dos niveles, ofrece esa exclusividad de las que les he hablado.  Con una gran  piscina privada, dos jacuzzis, un bar  y ocho pequeñas carpas muy bien acondicionadas, los pasajeros que quieran disfrutar de este espacio tendrán que pagar 220 dólares diarios; un precio que, más algunos extras más, no está incluido en la tarifa  viaje.

Visto lo visto, quizás sería bueno preguntarse si las clases no están volviendo a los buques de crucero.

IMG_20191119_125021Exclusivas carpas en el Santuario del buque de crucero SKY PRINCESS.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de noviembre de 2019.

Dos gemelos

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de noviembre de 2019 a las 11:10

Hace unos días, el puerto malagueño recibió a dos buques de cruceros gemelos. Adscritos a diferentes navieras y manteniendo una característica en común, hoy les contaré las historias de estos barcos; unas biografías que están muy relacionadas con Málaga.

Rebautizados en la actualidad como Sirena y Azamara Pursuit, estos hermanos que navegan para Oceania Cruises y Azamara Cruises, comenzaron respectivamente sus vidas en 1999 y 2001. Formando parte de un ambicioso proyecto auspiciado por la naviera Renaissance Cruises, estos barcos conformaron una serie de ocho que, luciendo su número de orden precedido por la inicial de la naviera se construyeron entre 1998 y 2001 en los astilleros franceses  Chantiers de l’Atlantique. Denominados como buques de la Clase R, estos gemelos fueron en su momento una verdadera revolución en la industria crucerística. Con 30.200 toneladas de registro bruto y 180 metros de eslora, los R podían albergar a un total de 684 pasajeros repartidos en 9 de las 11 cubiertas que tenían.

Destinados fundamentalmente al mercado norteamericano, Málaga se convirtió en un puerto de escala habitual y entre julio de 1998 y septiembre de 2001 los R. One, R. Two, R. Five, R. Six y R. Seven fueron unos asiduos del muelle número dos.

Tras la quiebra de Renaissance Cruises en 2001, estos ocho gemelos comenzaron a ser adquiridos por navieras que mantuvieron todos sus estándares de lujo; unas características comunes que se ha mantenido e incluso mejorado.

Pero regresando a nuestros protagonistas de hoy, les diré que ninguno ellos visitó Málaga luciendo sus denominaciones originales. El  Sirena, antiguo R. Four, sin  realizar escalas como Tahitian Princess, se estrenó en aguas malacitanas en 2015 como Ocean Princess, regresando con su  actual nombre un año después.

Con menos edad pero con más recorrido, el Azamara Pursuit, antiguo R. Eight, ha visitado el puerto malagueño como Minerva II, Royal Primcess y Adonia, todos los nombres que ha llevado desde que dejó de ser un R.

Dos barcos que coincidían hace unos en Málaga y que, a pesar de sus cambios, mantienen la esencia de haber sido unos buques revolucionarios en  la industria crucerística internacional.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAGemelos de la Clase R hace unos días en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de noviembre de 2019.

Bibliotecas

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de octubre de 2019 a las 12:02

Por desgracia, en los tiempos que vivimos, los libros han dejado de ser imprescindibles. Arrinconados por los dispositivos digitales, estos  inseparables compañeros de estudio y esparcimiento están siendo suplantados por pequeñas pantallitas; un verdadero drama para los que hemos crecido aferrados al papel impreso.

Pero centrándonos en los barcos, les diré, que hasta hace muy pocos años, cualquier buque disponía de una pequeña biblioteca. Acondicionadas como tal o formando parte de alguna cámara, estanterías con los más variopintos volúmenes formaban parte del día a día de las personas embarcadas.

Y aunque en la mayoría de los buques los libros están desapareciendo (en muchos casos solo quedan los estrictamente necesarios para  asuntos de trabajo), hay unos barcos que, en mayor o menor medida, potencian como un atractivo más sus lujosas bibliotecas. En los buques de crucero, como una reminiscencia de aquellos trasatlánticos donde había mucho tiempo para leer, las bibliotecas compiten con sus elegantes decoraciones; unas estancias muy acondicionadas donde no pueden faltar maderas nobles y cómodos sillones de cuero.

Y como en la industria crucerística  todo está  cuantificado y si es posible publicitado, hoy les mencionaré los barcos que disponen de las bibliotecas más acondicionadas; una circunstancia que no tiene porqué indicar el número de volúmenes que poseen.

En el primer puesto de este ranking se encuentra el buque de Cunard  Line Queen Mary 2. Con una decoración clásica, quizás no demasiado victoriana, este barco muestras en sus estanterías 10.000 volúmenes escritos en seis idiomas diferentes. Con muchos menos libros, pero quizás con unos diseños más clásicos donde no nunca falta una bola del mundo y un modelo de barco, los buques de Holland America Line, Oceania, Celebrity y Regent Seven Seas Cruises son los que completan el quinteto de las bibliotecas más elegantes del panorama crucerístico internacional.

Unos barcos, los de estas compañías,  que en la mayoría de los casos han visitado las aguas malagueñas y que como otra de sus muchas atracciones presumen de disponer de unos muy acondicionados espacios con libros que además se pueden leer.

Biblioteca AMERABiblioteca de un buque de crucero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de octubre de 2019.

Un famoso vikingo

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de octubre de 2019 a las 12:31

Hoy comenzaré esta columna recordando un libro de mi infancia. Con el título Cuentos Escandinavos, este volumen que aún conservo, entre historias de hadas, duendes y princesas contaba las aventuras del Erik el rojo, un afamado vikingo de finales del siglo X.  Con aquella imagen de un héroe que iba íntimamente ligada a las de sus estilizados barcos, el siguiente vikingo que se me cruzó en el camino fue Vickie, el protagonista de una serie de dibujos animados. Después de algunas lecturas más sobre el tema y tras fabricar mi propio drakkar, quién no ha intentado iniciarse en el modelismo naval construyendo un barquito de vikingos, mi interés por estos personajes decayó, hasta que hace muy poco tiempo, la saga televisiva de Ragnar Lothbok volvió a engancharme en la materia vikinga.

Dicho esto y dejando a un lado a Erik, a Vickie y a Ragnar, el protagonista de hoy, que como no podía ser de otra forma, es un barco que  durante unas cuantas horas en marzo de 2019 eclipsó la fama de estos personajes escandinavos; una distinción que, para bien o para mal, lo acompañará durante toda su vida de mar.

Formando parte de la flota de la compañía Viking Cruises, una naviera que posee buques oceánicos y fluviales, el Viking Sky es el tercero de una serie compuesta hasta la fecha por seis barcos; unos buques de turistas que, luciendo la bandera de Noruega, explotan con mucho éxito viajes  por todo el mundo. Manteniendo a su bordo un espíritu vikingo, el Sky, tras ya haber visitado con anterioridad Málaga sus hermanos Sea, Star y Sun, se estrenaba en aguas malacitanas el 17 de abril de 2018.  Completadas dos escalas más, el 23 de marzo de este año, este buque captaba la atención mediática internacional al quedarse sin máquinas mientras, envuelto en un importante temporal, navegaba  con 1.373 turistas frente a las costas noruegas. Con las impactantes imágenes de cientos de pasajeros siendo rescatados en helicóptero y con la llegada sano y salvo a puerto al día siguiente del suceso, el Viking Sky, que la pasada semana realizó su cuarto atraque malagueño, durante unas horas fue famoso. Una notoriedad que lo convierte junto a Erik, Vickie, Ragnar y otros más en un insigne vikingo que ha pasado por Málaga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAVIKING SKY dejando Málaga en su última escala de hace unos días.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de octubre de 2019.

Adiós ORIANA

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de agosto de 2019 a las 10:27

Una semana antes de que se iniciara la Feria, el Puerto informaba sobre los buques de crucero que tenían previsto su atraque durante estos días festivos. Entre los siete que se anunciaban, lamentablemente uno de ellos no llegó, y su ausencia, nos privó de poder dar la despedida a un clásico que con casi toda probabilidad nunca volverá a las aguas malacitanas.

Les estoy hablando del Oriana, un barco que tras 24 años y cuatro meses operando bajo la contraseña de la compañía británica P&O, navega ahora con destino a China para convertirse, con el nombre Piano Land, en el buque insignia de un grupo naviero asiático.

Ante esta circunstancia, y teniendo en cuenta el largo historial que este barco ha tenido en el puerto de Málaga, hoy me gustaría rendir un pequeño homenaje a este buque; un clásico entre los clásicos que visitó por última vez las aguas malagueñas en mayo de este mismo año.

Recuperando el nombre de otro barco que lo precedió, un buque que también frecuentó mucho el puerto malacitano, en el seis de abril de 1995, la reina Isabel de Inglaterra bautizaba a este barco que había sido construido en los astilleros alemanes Meyer. Completado su viaje inaugural en el mismo mes de su bautizo, en mayo de 1995, el Oriana  visitaba por primera vez a Málaga quedando atracado en el pantalán de levante. Mostrando su inconfundible chimenea amarilla, la marca de los buques de P&O, este barco de 260 metros de eslora llegaba convertido en el primero dedicado en exclusividad al mercado crucerístico británico; un hecho que le dio una significativa relevancia internacional.

Operando por todo el mundo y tras haber sufrido algunas reformas, las aguas malagueñas han sido un fiel testigo de la historia de este barco; una trayectoria que nos ha permitido ver cómo, siguiendo el cambio de imagen de la naviera propietaria, el Oriana mostraba en 2015 un nuevo look con la chimenea azul y la bandera del Reino Unido en su proa.

Un intenso historial saldado con un total de 53 atraques y un fondeo; un muy largo periodo de habituales visitas que, culminado con una cancelación, cierra la historia malagueña de un  buque clásico que ahora navega con destino a China para no volver.

Oriana 18-VI-111Buque de crucero ORIANA en una de sus escalas malagueñas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de agosto de 2019.

El EUROPA 2

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de agosto de 2019 a las 9:19

El 27 de mayo de 2013, debido al mal tiempo, llegaba de arribada al Puerto de Málaga el buque de crucero Europa 2. Adelantando un día su atraque previsto para el martes 28, este  buque de la compañía alemana  Hapag- Lloyd Cruises quedaba amarrado en el muelle norte de la estación marítima de levante. Después de aquella visita con pernocta incluida, este barco que se estrenaba en aguas malacitanas tras haber finalizado su viaje inaugural, ha repetido escalas en el puerto de Málaga en cinco ocasiones más; unos escasos atraques que nos ha permitido verlo por última vez este pasado fin de semana.

Pero con independencia de su historial malagueño, el Europa 2 participa de una serie de características que lo convierten en un buque de crucero puntero; un barco que desde su construcción está considerado como uno de los más lujosos del mundo.

Construido en los astilleros franceses STX Europe, nuestro protagonista de hoy, con 42.830 toneladas de registro bruto y 225 metros de eslora puede embarcar a 516 pasajeros distribuidos en 251 camarotes de siete categorías diferentes. Con estas características que lo convierten en un buque de crucero no demasiado grande, el Europa 2 tiene la mayor proporción de espacio público útil  por pasajero que existe en la flota crucerística internacional; una medición real avalada por la  Asociación Internacional de Líneas de Crucero (CLIA).

Frente a este dato que junto a sus altas calidades lo clasifican como un barco de cinco estrellas plus,  aunque esta calificación ya no sería tan cuantificable, el Eupora 2 destaca por llevar a su bordo 900 obras de arte repartidas en unos espacios donde la decoración nada se parece a la de otros buques de crucero.

Pero además de estas singularidades, quizás, otro de los aspectos más destacables de este buque se centre en su internacionalización; un hecho que ha convertido al Europa 2, que inicialmente estaba dedicado en exclusividad al mercado  crucerístico alemán, en un barco asequible para los que no hablen la lengua de Goethe.

Un lujoso buque de turistas con bandera maltesa que ha visitado poco las aguas malacitanas y que,  hasta la fecha, en sus seis escalas siempre ha atracado en los muelles de levante.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEUROPA 2 en su escala malagueña de este pasado fín de semana.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de agosto de 2019.

Un atraque histórico

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de julio de 2019 a las 13:42

Hoy les contaré una historia crucerística de record; toda una aventura que, con su parte positiva y negativa,  nunca se había dado en las aguas del puerto malagueño. El pasado jueves, minutos después de las 13:00 quedaba atracado en el muelle norte de la estación marítima de levante el buque de crucero Arcadia.  Realizando un viaje de 19 noches con inicio y final Southampton, este barco que navega bajo la contraseña de la compañía  P&O Cruises llegaba con 2.012 pasajeros.   Pero con independencia de esta circunstancia, la habitual de los buques de turistas que hacen escala en Málaga, el Arcadia atracaba con una avería; un problema mecánico que afectaba al sello que recubre a su hélice de babor. Avisadas todas las autoridades marítimo portuarias, la agencia consignataria Cabeza Marítima gestionaba esta reparación; un arreglo subacuático que requería un equipo de 20 submarinistas además del posicionamiento un pequeño barco de apoyo.

Pero sin entrar en detalles sobre esta reparación y dejando a un lado el hecho de la reducción del número de escalas que tenía previstas este buque en su itinerario de 19 noches, esa sería la parte negativa de esta aventura, me gustaría, mirando en positivo, ver lo que de significativo ha tenido la larga estancia en el puerto de este buque de crucero.

Cumplimentados hasta la fecha un total de 21 atraques en Málaga desde que el Arcadia entrara en servicio en marzo de 2005, este buque de 289 metros de eslora que puede embarcar a un total de 2.388 pasajeros, participa de la peculiaridad de haber sido el único barco de turistas que ha amarrado la terminal de contenedores malagueña; un hecho que ocurría el tres de mayo de 2009 con motivo del desembarco de un pasajero enfermo.

Pero dejando a un lado aquel rápido atraque que ya lo hace destacar en la historia marítima de Málaga, la larga estancia de estos días lo significa aún más frente una circunstancia que no se había visto en aguas malacitanas. Nunca hasta la fecha, un buque de crucero en tránsito y con pasajeros a bordo había estado tres noches en puerto. Toda una aventura causada por una avería que convierte la visita del Arcadia, que por cierto se marcho en la medianoche del domingo, en una escala crucerística de récord.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque de crucero ARCADIA en su histórica escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de julio de 2019.

Reestreno del pantalán

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de junio de 2019 a las 13:24

El pasado 23 de mayo, el buque de crucero Marina reestrenaba el pantalán de levante. Tras haber sufrido unas significativas obras de mantenimiento y sólo haber albergado durante algo más de dos meses a un barco inactivo, el también denominado atraque del dique de levante (ADL), retomaba  una actividad paralizada desde abril de 2018.

Con 110 metros de longitud real, ampliables hasta 146 gracias a los dos duques de Alba que lo flanquean, este espacio constituye el primer atraque crucerístico exterior que tuvo el puerto; una zona de amarre cargada de infinidad de historias de barcos.

Y aunque las anécdotas que podría contarles son muchas y muy variadas, creo que para celebrar el reestreno de este muelle, la mejor historia sería la de su inauguración; una puesta de largo en el que el principal protagonista fue el buque que allí atracó.

Sin ningún tipo de acto oficial, lo mismo que ha ocurrido con su reestreno de hace unas semanas, el lunes 10 de abril de 1977 el buque de crucero Atlas atracaba en este muelle. Procedente de Casablanca y con destino a Barcelona, el Atlas, integrado en la flota de la histórica naviera griega Epirotiki Lines, llegaba al completo de pasaje realizando un itinerario atlántico y mediterráneo. Compartiendo estancia con el italiano Victoria y el ferry finlandés reconvertido en buque de crucero Bore Star, ambos amarrados en el muelle dos, aquella jornada significó el arranque de este muelle; un espacio que originariamente fue denominado como el pantalán de los trasatlánticos.

Y aunque amarrados a sus norayes ha habido muchos barcos; inicialmente  sólo fueron  trasatlánticos – buques de crucero hasta que comenzaron a atracar todo tipo de barcos, no me resisto a realizar una mínima comparativa entre el primer buque turístico que lo inauguró  y el que hace varias semanas lo ha reestrenado. Con 15.015 toneladas de registro bruto, el Atlas, de 153 metros podría embarcar a un máximo de 600 pasajeros; unas cifras muy alejadas de las 66.084 toneladas del Marina que con 203 metros de eslora aloja a 1.250 turistas.

Dos barcos muy diferentes que constituyen el inicio y la continuación de un muelle histórico que ya ha cumplido 42 años de vida.

IMG_6983MARINA reestrenando el pantalán de levante el pasado 23 de mayo.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11 de junio de 2019.

El MSC OPERA

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de junio de 2019 a las 12:17

Con toda seguridad, muchos de los lectores a esta columna ya conocerán el accidente que este pasado domingo sufrió en Venecia el buque de crucero MSC Opera.  Realizando un recorrido de siete noches con inicio y final en el puerto italiano de Bari, el barco de MSC Cruceros, navegando por el canal  Giudecca para atracar en el muelle de San Basilio embestía al buque fluvial River Countess; un accidente que minutos después de acontecer ya se podía ver en la red de redes.

Pero con independencia del suceso en sí y dejando la polémica sobre las llegadas de buques de crucero a la ciudad de los canales, hoy, creo que será interesante recordar la historia malagueña de este barco.

Construido en los astilleros franceses  Chantiers de L’Atlantique, el MSC Opera era bautizado  por Sofía Loren en Génova el 26 de junio de 2004. Después de su viaje inaugural en el tocó puertos de Italia, Túnez, Francia y España, nuestro protagonista se estrenaba en aguas malacitanas el sábado uno de abril de 2006. Atracado en el pantalán de levante, este barco, por entonces considerado como el buque insignia de MSC Cruceros, con  aquella escala ha realizado hasta la fecha un total de 14 visitas; unos atraques que nos permitieron verlo por última vez el pasado 26  de marzo. Y si bien el historial malagueño de este barco no es muy significativo, sí que habría dos  hechos que podrían destacarse; unas situaciones muy dispares que ahora les contaré.

El 31 de octubre de 2009, varios meses antes de reformado y alargado 24 metros, el Opera compartió atraque con los buques Zenith y Seabourn Odyssey que cumplimentaba su primera escala en Málaga. Atracado en el muelle de levante, nuestro protagonista sufrió una jornada de intensa niebla otoñal; una de las más significativas vividas en los últimos años.

Pero además de aquella brumosa experiencia, quizás, la anécdota más significativa del MSC Opera en Málaga se vivió en su primera visita. Concertada la tradicional recepción de bienvenida, al acto no acudió nadie, y el consignatario del buque, uno de los agentes de la casa Cabeza, tuvo que lidiar con el protocolo en el primer atraque malagueño de este barco que hace unos días sufrió un accidente en Venecia.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMSC OPERA en su primera escala malagueña de 2006.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 4 de junio de 2019.

Los cinco soviéticos

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de mayo de 2019 a las 9:53

En una red social, hay un grupo dedicado a fotos antiguas de Málaga. Con gran variedad de instantáneas, de vez en cuando, alguno de sus componentes ofrece imágenes del puerto; una circunstancia en la que se rescatan fotografías de gran valor para los que investigamos los temas portuarios.

Hace unos días, me encontré la imagen de un buque ruso atracado en el muelle dos; una instantánea tomada desde el techo de uno de los tinglados situados justo al silo. Sin muchos datos adjuntos, el miembro del grupo que publicaba la foto reseñaba que se trataba de un crucero de la antigua URSS  llegado a aguas malacitanas en los años setenta.

Sin poder ver con claridad el nombre del barco, su estampa me indicó que el buque era uno de los gemelos  de la denominada clase Ivan Franko; unos barcos de pasaje que durante muchos años navegaron luciendo la hoz y el martillo.

Construidos en los astilleros Mathias Thesen en la Alemania del este entre 1964 y 1972, el Ivan Franko, Aleksandr Pushkin, Taras Shevchenko, Shota Rustaveli y Mikhail Lermontov visitaron, especialmente tres de ellos con bastante frecuencia, las aguas malacitanas en las décadas de los años 60, 70 y 80. Con capacidad para 500 pasajeros, estos buques que navegaban bajo las contraseñas de dos navieras estatales de la URSS, participaban de la peculiaridad estar listos para embarcar tropas en cualquier momento; una circunstancia que, durante sus primeros años de vida los convirtió en unos barcos muy austeros. Con curiosidades tan dispares como  las de ser unos de los primeros buques de crucero que llevaron piscina cubierta o con la extraña circunstancia de poseer camarotes para seis personas y aseos con grifos para agua fría, caliente y de mar, los buques de la clase Ivan Franco se estrenaron en Málaga en julio de 1967 cuando en el muelle  número dos atracó el Taras Schevchenco.

Mostrando en su chimenea una franja roja donde en color amarillo se podía ver la hoz y el martillo, estos barcos, en cada una de sus escalas malacitanas llegaron rodeados de curiosidad y misterio. Unas historias que dejo para otra  ocasión  cuando les hable de los muchos taxis que acudían al muelle cada vez que atracaba uno de estos buques.

Ivan FrankoIVAN FRANKO, el primero de los cinco gemelos soviéticos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de mayo de 2019.

Pocos adornos

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de mayo de 2019 a las 11:58

Desafortunadamente, muchas de las tradiciones que durante siglos han acompañado a los barcos están desapareciendo. Y aunque la nómina de estas pérdidas podría ser muy larga,  en esta ocasión les mencionaré la que hace referencia al engalanado; un asunto del que ya les he hablado en otras ocasiones y que hoy quisiera retomar.

Cuando por algún tipo de causa un barco debe adornarse, y les hablo de adornos exteriores, generalmente, los buques muestran las denominadas guirnaldas.  Estos ornamentos, básicamente consisten en una línea aérea donde van colocadas banderas o luces desde la proa a la popa; un engalanado tradicional que empleando la lengua de Shakespeare, la que habitualmente se usa para los asuntos marítimos, atendería a la denominación “flag dress” o “light dress”; es decir, los vestidos de banderas o luces.

Teniendo en cuenta que los motivos para que un barco se engalane son muy flexibles y con el añadido de que no hay ninguna obligatoriedad en ello, los adornos exteriores se han convertido en una decisión muy arbitraria de los capitanes o las de navieras propietarias de los barcos. Ante esta circunstancia y con la realidad que supone que casi ningún mercante se engalana, los vestidos de banderas o luces han quedado destinados a los buques de guerra y cruceros; un hecho que parece que también está desapareciendo.

Centrándonos en los barcos de turistas,  no hace demasiados años, estos adornos eran casi obligatorios en cada uno de los puertos de atraque; una muy vistosa tradición que en el caso de un inicio de ruta con embarque de pasajeros o una primera escala constituía algo normal para este tipo de buques. En la actualidad, la guirnalda de luces que va instalada permanentemente  y que solo hay que encender pulsando un botón, aún se puede ver en estos barcos; un hecho muy diferente si hablamos del vestido de banderas, un ornamento que se está perdiendo.

Teniendo esto en cuenta, les diré que, atendiendo únicamente a las primeras escalas, sólo uno de los doce buques que hasta la fecha se han estrenado en aguas malagueñas ha lucido la tradicional guirnalda de banderas.  Un muy claro ejemplo de una muy arraigada tradición marítima que se está perdiendo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAÚnico buque de crucero que se ha engalanado en su primera escala malagueña en 2019.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 14 de mayo de 2019.

Detalles

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de mayo de 2019 a las 9:57

Hace unos años, realizando un crucero llegué al puerto de Civitavecchia. Con la emoción de estar en un importante centro crucerístico, mi principal recuerdo de aquel lugar no lo constituyen los barcos y sí una edificación que me llamó la atención. Después de desembarcar y  andar muchos metros por el muelle donde estaba atracado en buque en el que viajaba, me topé con la terminal de cruceros. Impactado ante aquella instalación, entré en una gran carpa; un espacio desangelado donde, además de muchas filas de asientos e infinidad de cintas para dirigir al pasaje, se encontraban dos casetas de policía, unos aseos y varias máquinas de bebidas y golosinas.

Con aquel recuerdo del puerto de Roma y con el símil, quizás excesivo, de esos hangares que se usan para albergar a personas tras cualquier tipo de catástrofe, hoy le contaré algo que, sin punto de comparación, sí podría crea imágenes erróneas que son innecesarias.

Dejando claro que las terminales crucerísticas malagueñas, las de levante y la del muelle dos son unas magníficas instalaciones que  nada tienen  que envidiar a las mejores estaciones marítimas de turistas del mundo, determinados detalles sí que podrían deslucir la buena impresión de los pasajeros que pasan por ellas.

En plena campaña crucerísta y convertido en un atraque para buques de pequeño y mediano porte, el muelle dos está recibiendo en las últimas semanas a un variado número de barcos. Ofreciendo una estación marítima para estos tráficos, esta terminal dispone de una versátil pasarela adaptable a la gran mayoría de estos buques; un pasadizo que hace unos días me llamó la atención.

En su extremo, esta pasarela dispone de una rampa que apoya en el muelle; una plancha que facilita el acceso al pasaje de barcos que no han podido conectarse o que están en una ubicación cercana. Situados sobre la rampa, unos postes sostienen un cordón que sirve de pasamanos; un conjunto que hace unos días mostraba un aspecto muy destartalado. Y si bien unos postes torcidos y un cordón sin utilidad sobre una rampa no cambiarán la idea que un pasajero de barco pueda llevarse del puerto, de la estación marítima o de Málaga, tal vez no estaría mal cuidar estos pequeños detalles.

OLYMPUS DIGITAL CAMERADestartalada rampa en el muelle dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 7 de mayo de 2019.

Sin remolcadores

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de abril de 2019 a las 12:01

Este pasado domingo llegaba por primera vez a Málaga el buque de crucero Viking Jupiter. Estrenado en febrero, el último  barco de la compañía Viking Cruises  quedaba amarrado en el muelle número dos; un atraque que le permitió usar la estación marítima situada en el Palmeral de las  Sorpresas.  Atendiendo a esta circunstancia y siguiendo la tradición de realizar un acto de bienvenida a todos los barcos que visitan por primera vez las aguas malagueñas, la agencia Pérez y Cía. y el buque organizaron un encuentro con el capitán. Y aunque las autoridades asistentes fueron muy pocas, les recuerdo que era domingo y que además había que ir a votar, la reunión siguió sus cauces habituales; una escenificación con brindis y canapés donde el intercambio de metopas quedó registrado por diversas fotografías.

Entablada una breve charla, varios de los asistentes preguntaron al capitán por su primera escala malacitana. Valorando muy positivamente las instalaciones y haciendo especial hincapié sobre buen clima, la única objeción que puso el capitán del  Viking Jupiter fue la limitación de espacio a la hora de atracar; una estrechez que no le gustó al tener que compartir ubicación con la fragata de la Armada española Victoria situada en ese mismo muelle.

Dicho esto y antes de proseguir, le comentaré que este barco, en su viaje inaugural en febrero, chocó contra uno de los muelles del puerto griego de El Piero; un incidente que pueden ver en la red de redes y que al parecer, debido a unas fuertes rachas de viento, se saldó con una brecha de 10 centímetros en su casco amén de algunos daños sobre el muelle impactado.

Ante esta circunstancia y con la muy razonable precaución del capitán del Viking Jupiter que, con el práctico a bordo, tenía asignado este atraque, quizás, la mejor opción hubiera sido usar los remolcadores para posicionarse junto a la fragata. Una apuesta segura que no se llevó a cabo y que terminó con la  absurda movilización de ambos remolcadores para el Viking Jupiter, por sus propios medios, pudiera maniobrar de entrada y salida en la dársena del muelle  número dos. Una, si me permiten la expresión, rocambolesca historia que nunca se había dado en el puerto.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAVIKING JUPITER maniobrando en la dársena de Guadiaro para atracar.

A su popa se aprecian los dos remolcadores volviendo a su atraque tras tener

quedejarlo para darmás espacio a la entrada del buque.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de abril de 2019.

Otro bautizo

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de abril de 2019 a las 9:13

Hace unos días visité por tercera vez el buque de crucero Norwegian Spirit. Aprovechado que el recorrido fue muy diferente a los que había hecho con anterioridad, pude ver algunas cosas que aún no conocía de este barco. Justo detrás del puente de mando, me enseñaron una estancia donde se atesoraban los regalos que el barco había recibido. Esta sala, que en otros buques se reduce a una pared donde están colgadas  las metopas, mostraba, además de regalos, objetos relacionados con la biografía del barco; un historial que se remonta a 1998 cuando este buque  se botó y bautizó con el nombre SuperStar Leo. De entre todos estos objetos, el que más me sorprendió fue un trozo de botella de champán de la marca Möet & Chandon que, con un lazo dorado, estaba enmarcado recordando el bautizo de este buque.

Esta vivencia, me sirve para hablarles de la ceremonia de bautismo que hace unos días se realizó en el puerto al buque de crucero Marella Explorer 2. Siendo ortodoxo y aferrándome a la más rancia tradición marítima, les diré que los barcos sólo se bautizan una vez, y que los posteriores cambios de nombres podrían ser denominados como rebautizos o simplemente como cambios de nombre.

Dicho esto y volviendo al evento del Marella Explorer 2, el botellazo de champán que recibió en una oscura noche de marzo malagueña atracado en el muelle norte de la estación marítima de levante quedó pobre; una pobreza nada comparable a los bautizos de barcos que todos hemos visto alguna vez amadrinados por personalidades que, a plena luz del día, estrellan una botella contra el casco del barco bajo una lluvia de serpentinas y muchos aplausos.

Pero como todo lo que se mueve alrededor de los barcos de turistas es un negocio y un cambio de nombre genera mucha publicidad y muchos embarques, estas ceremonias, que son muy rentables para las compañías propietarias de los buques y para, en este caso, el puerto de Málaga (que se celebren aquí muchos más bautismos), se resumen en una gran fiesta a bordo en la que los invitados ven una pantalla gigante como un anónimo marinero acciona una palanca para que una botella de champán se estrelle contra el casco de un barco. Bautizo completado.

Norwegian Spirit 26-III-195Botella de champán del bautizo del SUPERSTAR LEO ahora NORWEGIAN SPIRIT.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de abril de 2019.