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Fiesta en la mar

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de agosto de 2021 a las 9:40

Corría el año 2005 cuando el martes 7 de junio llegaba al puerto de Málaga el buque de crucero Aquamarine. Procedente de Almería y con destino a Tánger, este buque que ya había visitado las aguas malacitanas como Carousel, atracaba en el muelle número dos estrenando nombre; una denominación a la que había que añadir el logotipo de la compañía Louis Cruise Lines que lo había alquilado.

Programada una temporada entre junio y octubre, el Aquamarine realizaba un itinerario de siete días por el Mediterráneo con inicio y final en Génova, un crucero que cumplimentaba todos los martes una larga escala malagueña que se prolongaba entre las cuatro de la tarde y las doce de la noche. Y aunque durante estas horas existía la posibilidad de hacer alguna excursión, la mayor parte de los 1.231 pasajeros que como máximo podían embarcar en este buque, ampliando su escala almeriense para ir a la playa, regresaba por carretera al barco que les esperaba atracado en el puerto malacitano.

Ante esta exitosa opción que en años posteriores siguieron usando los buques de Louis Cruise Lines que realizaron campañas veraniegas en Málaga, las escalas del Aquamarine posibilitaban una cierta relación para su tripulación. Teniendo en cuenta que el barco entraba casi vacío y que los autobuses de los turistas playeros procedentes de Almería llegaban a la escala del buque un par de horas antes de su salida, la gran mayoría de los 400 tripulantes de este barco disponían de un considerable periodo de descanso en Málaga.

Frente a esta circunstancia, el martes 6 de septiembre (en aquella fecha este barco ya había cumplimentado 14 escalas en Málaga), una treintena de tripulantes disfrutaron de una fiesta muy especial. Organizada por la directora de crucero: camareros, azafatas, bailarines y algún que otro oficial se embarcaron en el catamarán Andalucía Cat. A bordo de la golondrina que por entonces operaba en el puerto, estos tripulantes, durante un par de horas dieron un paseo por la bahía. Y aunque la intención inicial era la de repetir estas fiestas en las siguientes escalas, finalmente no se realizaron, y el Aquamarine, el 18 de octubre realizó su último atraque malagueño para no volver más.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAAQUAMARINE atracado en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de agosto de 2021.

El MEIN SCHIFF 2

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de junio de 2021 a las 9:53

La historia del puerto malagueño, escribirá hoy en sus páginas más destacadas el nombre de buque Mein Schiff 2, el primer barco de turistas que retoma la actividad crucerística tras 456 días de sequía debida a la pandemia del Covid-19.

Ante esta significativa circunstancia, creo que será interesante comentar algunos aspectos sobre este barco; un joven buque que ya ha pasado por las aguas malacitanas. Integrado en la flota de la compañía TUI Cruises, una naviera especialmente dedicada al mercado crucerístico alemán, este barco fue construido en los astilleros finlandeses Meyer Turku, siendo entregado en enero de 2019. Con 111.554 toneladas de registro bruto y 317 metros de eslora, este buque de 16 cubiertas, 14 de ellas destinadas al uso del pasaje, puede embarcar a un total de 2.894 turistas repartidos en 1.447 camarotes; unos espacios que fueron diseñados por la arquitecta española Patricia Urquiola.

Con los números propios de este tipo de hoteles flotantes: 12 restaurantes, 15 bares, teatro, piscinas, etc., quizás, uno de los detalles más llamativos del Mein Schiff 2 sea el café Crystal; una zona situada a popa integrada en un gran mirador en forma de diamante.

Pero con independencia de estas cifras, y sin olvidar su inconfundible casco de color azul escrito con palabras en forma de grafiti (una seña de identidad de todos los buques Mein Schiff), nuestro protagonista de hoy cumplimentaba su primera vistita malagueña en abril de 2019. Tras aquel atraque que se realizó en el muelle de levante, el Mein Schiff 2 ejecutaba cuatro visitas más, la última de ellas en octubre de ese mismo año.

Y aunque se podrían reseñar algunas curiosidades más sobre las escalas de este buque que reabre hoy la actividad crucerística malacitana, les diré que este barco es el segundo que navega con el nombre Mein Schiff 2.  Luciendo esta misma denominación, el anterior, que en la actualidad opera como Mein Schiff Herz, también visitó Málaga; unos atraques, en concreto siete, que se ejecutaron en los años 2011 y 2018.

Una vuelta a la actividad crucerística que tendrá un antes y un después de la pandemia; un regreso que significará al Mein Schiff 2 en la historia portuaria malagueña.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMEIN SCHIFF 2 en su primer atraque malagueño en abril de 2019.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 15 de junio de 2021.

Adiós, BOUDICCA

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de mayo de 2021 a las 12:26

Hoy, vuelvo a traer a esta columna a un barco del que ya escribí hace algunos años. Su varada hace unos días en las playas turcas de Aliaga para ser desguazado, me sirve como argumento para retomar la biografía del Boudicca; un histórico buque de crucero con una significativa trayectoria malagueña.

Construido en 1973 en los astilleros finlandeses Wärtsilä por encargo de la compañía Royal Viking Line, este barco, bautizado como Royal Viking Sky, durante la década de los años setenta fue considerado como uno de los barcos de turistas más lujoso del mundo; una distinción que compartió con sus dos hermanos gemelos.

Coincidiendo con los buques Dalmacija y Azerbaydzhan, el 7 de noviembre de 1977 nuestro protagonista de hoy se estrenaba en aguas malacitanas. Tras aquel atraque, el Royal Viking Sky cumplimentó 12 escalas más; unas visitas que se prolongarían hasta octubre de 1989, un hecho que permitiría verlo atracado en Málaga con los 27 metros de eslora más que se le añadieron en los astilleros alemanes de Bremerhaven en 1982.

Vendido en 1991, y tras cambiar siete veces de nombre hasta 2005, en esta fecha fue adquirido por la compañía Fred Olsen Cruise Lines. Sustituido su sistema de propulsión y rebautizado como Boudicca, este buque regresaba a Málaga el 13 de junio de 2006. Procedente de Trípoli y con destino a La Coruña, el barco atracaba en el muelle número uno, el mismo que lo había albergado años atrás con su nombre original.

Mostrando su afilada proa de violín y su popa redonda, los atributos propios de unos buques de otra época, el 19 de mayo de 2019 el Boudicca cumplimentaba su último atraque malagueño; una estancia en el muelle norte de la estación marítima de levante con la que sumaba 25 escalas con este nombre.

Con la particularidad de haber visitado las aguas malacitanas mostrando tres diferentes colores en su casco; bajo la contraseña de Fred Olsen este buque navegó pintado de blanco, gris carbón y azul, el Boudicca, con sus 48 años de vida de mar ha sido uno de los afectados por la pandemia. Un veterano superviviente de otra época; un elegante y muy eficiente buque de crucero de cuando los barcos de turistas eran barcos y no hoteles flotantes.

Boudicca 22-V-192BOUDICCA en su última escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 25 de mayo de 2021.

El barco de 2020

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de enero de 2021 a las 10:38

El recién finalizado 2020 quedará reseñado en los anales portuarios malagueños por ser uno de los peores años de su historia. Paralizado casi todo por la crisis sanitaria provocada por el Covid-19, los muelles malacitanos, a pesar de la pandemia, no han dejado de tener actividad; una marcha al ralentí en la que curiosamente han sucedido muchas cosas.

Ante esta circunstancia y retomando la tradición, hoy, en mi primera comuna del nuevo año les contaré el que en mi opinión ha sido el barco más destacado del aciago 2020.

Y si bien habría muchos candidatos para este honorífico galardón, en un año donde las escalas crucerísticas han sido mínimas, el título del buque más significativo de 2020, sin lugar a duda, debería llevar el nombre de Sovereign; un barco de turistas que ya forma parte de la historia del puerto de Málaga.

Después de 32 años de vida activa y tras efectuar 13 escalas en Málaga, la pandemia dejaba parado a este buque en el muelle norte malagueño; una estancia iniciada el 22 de marzo que se prolongó durante 58 jornadas.  Pero con independencia de este récord que será difícil de batir, el extraordinario atraque de este buque se recordará por dos muy significativos hechos. Además de donar alimentos para las familias malagueñas más azotadas por la crisis, el Sovereign instauró las pitadas solidarias en el puerto; un concierto de bocinas de barcos que durante dos meses capitaneó este buque de crucero.

Con la paradoja de que en este año horrible se ejecutaron la mayor descarga de granel agroalimentario y la más grande exportación de granel mineral realizadas hasta la fecha, y con el añadido de ser el año del primer repostaje de Gas Natural Licuado, el Sovereign, que fue testigo de la ausencia del barco de la Legión y del baile de ferris que navegaron en la línea melillense, tras sus largos 58 días estancia, regresó a Málaga para despedirse. En un breve atraque que apenas duró seis horas en la jornada del 29 de mayo, este buque zarpó para no volver más. Una triste marcha con destino al desguace; el adiós de un barco que sin haber destacado en su historia activa en Málaga, sí que lo hizo atracado sin pasajeros en el muelle norte de la estación marítima de levante.

OLYMPUS DIGITAL CAMERASOVEREIGN durante su larga estancia en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de enero de 2021.

51 escalas en Málaga

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de diciembre de 2020 a las 11:44

Hoy les hablaré de todo un clásico, de un buque de crucero de otra época que entre los años 1996 y 2014 frecuentó con mucha asiduidad el puerto de Málaga. Luciendo cinco nombres diferentes durante su muy prolongada vida de mar,  con tres de ellos visitó las aguas malacitanas en 51 ocasiones; todo un récord que pocos barcos de estas características han superado.

Construido en 1968 en los astilleros alemanes AG Weser, Werk Seebeck de Bremerhaven por encargo de la compañía Norwegian Caribbean Line, lo que hoy es la Norwegian Cruise Line, este buque fue bautizado como Starward.  Realizando exitosos recorridos caribeños de una semana, en 1995 Festival Cruceros se hacía cargo de él renombrado como Bolero. Con 15.781 toneladas de registro bruto, 160 metros de eslora, 414 camarotes y una capacidad máxima para 912 pasajeros, su estreno malagueño se realizaba en enero de 1996 dentro de una ruta crucerística por el Mediterráneo. Tras cumplimentar 19 escalas con Festival, en noviembre de 1999 este barco llegaba alquilado por la compañía First Choice. Manteniendo su nombre, el Bolero, bajo esta contraseña ejecutaba 13 visitas; unas escalas a las que habría que sumar la de abril de 2001 luciendo los colores de la Spanish Cruise Line.

Efectuadas un total de 23 visitas como Bolero, en 2006, este buque pasaba a formar parte de la flota de la compañía Louis Cruise Lines. Rebautizado como Orient Queen, este barco se estrenaba en el puerto malagueño en abril de 2011; una reentrada que lo traía para posicionarse en Málaga y realizar una campaña crucerística que se prolongó, con atraques semanales todos los martes, durante siete meses. Finalizadas aquellas 16 escalas, este veterano regresaría al puerto malacitano en dos ocasiones más. Rebautizado como Louis Aura, sus atraques de mayo y septiembre de 2014 constituirían las últimas visitas de este barco.

Tras haber navegado con cinco nombres diferentes y lucido ocho banderas distintas, este veterano que durante su larga vida de mar fue gestionado por seis operadores, en 2018 era vendido para ser desguazado en las playas indias de Alang. Un significativo barco de otra época que escribió una parte de su historia en el puerto de Málaga.

BoleroBOLERO en Málaga bajo la contraseña de Festival Cruceros.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de diciembre de 2020.

Adiós ASTOR

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de noviembre de 2020 a las 13:44

Con el recuerdo del buque de crucero Sovereign, que desde el pasado mes de julio está siendo desguazado en las playas turcas de Aliaga, hoy les relataré la historia malagueña del Astor, otro barco de turistas que ya está esperando para ser convertido en chatarra.

Compartiendo con su hermano gemelo el galardón de ser el buque con la chimenea más rara de toda la historia crucerística; aunque algunos autores además de calificarla como extraña la llegaron a tildar de fea, el Astor iniciaba su vida de mar en enero de 1987.

Construido entre los años 1985 y 1986 en los astilleros alemanes HDW, este buque de 20.606 toneladas de registro bruto y 176 metros de eslora comenzaba a navegar en una ruta muy especial; una línea regular con pasaje de crucero entre la localidad inglesa de Southampton y la sudafricana de Ciudad del Cabo.  Combinando estos viajes con itinerarios crucerísticos al uso, en abril de 1987 el Astor visitaba por primera vez las aguas malacitanas. Cumplimentado aquel primer atraque realizado en el muelle número dos y tras repetir tres escalas más ese mismo año, en 1988 este buque era vendido a la Unión Soviética.  Adscrito a la flota de la compañía Black Sea Shipping y rebautizado como Fedor Dostoyevskiy, su carrera crucerística también pasó por las aguas malagueñas. Mostrando en su especial chimenea una franja roja con la hoz y el martillo, nuestro protagonista de hoy se estrenaba en febrero de 1989, cumplimentando hasta 1994, fecha en la que dejó de llevar el nombre del escrito ruso, un total de 11 atraques.

Recuperando su nombre original, este barco que podía albergar a un máximo de 650 pasajeros regresaba a las aguas malacitanas en noviembre de 1997. En aquella escala de 16 horas en la que llegó de Funchal y siguió viaje con destino a Barcelona este buque quedó amarrado en el pantalán de levante.

Cumplimentadas desde aquella visita 27 escalas más, septiembre de 2016 vería por última vez a este barco en el puerto de Málaga. Un histórico que con sus dos nombres visitó las aguas malagueñas en 42 ocasiones y que ahora, como otros muchos barcos de turistas afectados por la pandemia del Covid-19 espera para convertirse en chatarra en una playa de Turquía.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAASTOR saliendo de Málaga en su última escala.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de noviembre de 2020.

El CALYPSO

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de septiembre de 2020 a las 10:09

Hoy les contaré la historia de un buque de crucero de otra época. Y aunque su larga vida de mar se extendió a algo más de la primera década del siglo XXI, la biografía de este barco constituye la prototípica carrera de muchos buques del pasado donde el concepto de los viajes turísticos por mar eran algo muy diferente a lo que hoy se hace.

En mayo de 1995, el Calypso llegaba por primera vez a Málaga. Realizando un viaje por el Mediterráneo, este buque que se estrenaba en aguas malacitanas bajo la contraseña de la compañía alemana Transocean Tours, amarró en el muelle 3-A3, un atraque propio de un ferry y por aquellos años era de uso habitual para los buques de crucero.

Casi al completo de pasaje, su capacidad máxima era de 740 personas, aquella escala malagueña de 16 horas se saldó con diferentes excursiones a pie por la ciudad y muchos recorridos en coches de caballo.

Pero dejando por un instante su trayectoria malacitana, les diré que este buque fue construido en 1967 como un ferry en los astilleros Italcantieri. Bautizado con el nombre Canguro Verde, su primera ruta con pasajeros, vehículos y carga rodada la ejecutó entre los puertos de Génova, Barcelona, Cagliari y Porto Torres; una línea que con algunas variaciones mantuvo hasta 1981. Tras cambiar varias veces de armador y llevar diferentes nombres, entre 1992 y 1994 fue transformado en un buque de crucero, navegando muy pocos meses como Regent Jewel para ser rebautizado en 1994 como Calypso. Manteniendo este nombre algo más de una década, este barco de 135 metros, ocho cubiertas para el pasaje y que se publicitaba por llevar un sistema completo de aire acondicionado, entre 1995 y 1998 completo seis visitas a Málaga.  Realizando siempre escalas superiores a 15 horas, los atraques del Calypso, como los de otros muchos buques que por aquellos años visitaban el puerto malagueño, participaban de la peculiaridad de congregar a muchos taxis y coches de caballo; una forma muy habitual de realizar excursiones nada parecidas a las que hoy se ejecutan.

Tras ser renombrado en 2007 como The Calyso, este veterano terminaba su vida desguazado en las playas indias de Alang en abril de 2013 rebautizado para su muerte como Caly.

Calypso 28-IX-97CALYPSO en una de sus escalas malagueña atracado en el muelle dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 1 de septiembre de 2020.

El VISTAMAR en Málaga

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de agosto de 2020 a las 12:16

El hundimiento el pasado 4 de agosto del buque de crucero Orient Queen en las aguas del puerto de Beirut, constituye uno de los más graves accidentes marítimos ocurridos a un buque de crucero en los últimos años.

Con la dramática imagen de este barco sumergido, hoy les contaré la historia malagueña de este buque; una trayectoria que se prolongó durante 14 años.

Construido entre 1988 y 1989 en los astilleros de la Unión Naval de Levante, este buque que fue bautizado como Vistamar, comenzó a navegar gestionado por una empresa española. Con 128 metros y capacidad para 300 pasajeros, nuestro protagonista de hoy, concebido para realizar itinerarios únicos y operar alquilado por diferentes compañías, se estrenaba en aguas malagueñas en septiembre de 1989.

Tras aquella escala, este barco que cambiaba su original bandera panameña por la española en 2000 y comenzaba a lucir la matrícula de Santa Cruz de Tenerife, siguió visitando Málaga; un hecho que repitió en 81 ocasiones hasta febrero de 2012, fecha en la que, antes de ser rebautizado, atracaba por última vez en el puerto malagueño.

Ante esta circunstancia, y con el añadido de que la biografía de este barco ya perdido pasó con posterioridad por otros tres nombres diferentes: Orient Queen II, Med Queen y Orient Queen, las muchas llegadas a Málaga generaron una serie de interesantes historias.

En abril de 2001, procedente de Sevilla y con destino a Motril, el Vistamar, amarrado en el muelle uno llegaba después de haber sufrido días antes un significativo incendio en su sala de máquinas. Tras una escala en 2004 en la que atracado en el muelle dos permaneció significativamente escorado a estribor durante toda su estancia, en 2011, en este mismo muelle, el Vistamar cumplimentó una larga visita de 27 días; un amarre que empleó para realizar diferentes reparaciones.

Pero con independencia de estas y otras historias, muchas de ellas me las dejo en el tintero, quizás, la más significativa estancia del Vistamar en Málaga ocurrió en febrero de 2012. En lo que fue su última escala malacitana, este barco cambiaba de armador y con destino al puerto italiano de Crotona, salía para cambiar su original nombre de bautismo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAVISTAMAR en una de sus 81 escalas en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11 de agosto de 2020.

 

 

El AIDASTELLA

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de agosto de 2020 a las 11:19

Hoy, de no estar inmersos en la crisis del coronavirus, el puerto malacitano habría recibido al buque de crucero Aidastella. En una escala entre las ocho de la mañana y las seis de la tarde, este barco, ya habría cumplimentado cinco atraques, teniendo previsto finalizar 2020 con un total de 10 visitas.

Ante estos números y con la previsión, aunque tal vez mejor decía decir la esperanza, de que este buque podría ser el primero que retomar la actividad crucerística en septiembre, hoy les contaré la historia malagueña de este barco.

Construido en los astilleros alemanes Meyer, el Aidastella, séptimo de una serie denominada Sphinx, iniciaba su vida de mar en marzo de 2013. Con 71.304 toneladas de registro bruto, 253 metros y una capacidad máxima para 2.700 pasajeros repartidos en 1.096 camarotes de 14 categorías diferentes, este barco, luciendo sus llamativos labios a proa y sus ojos que recuerdan a los de las barcas de jábega, realizaba su primera escala malacitana en abril de 2015. Procedente de Cádiz y con destino a Mallorca, el Stella, atracado en el muelle norte de la estación marítima de levante se estrenaba en una visita de once horas y media trayendo a su bordo a 2.218 turistas.

Con posterioridad a aquel estreno, este barco de 14 cubiertas ha realizado hasta el momento un total de 20 escalas; unos atraques en los que cabría destacar su amplio programa de excursiones y sus ya clásicas rutas en bicicleta; una de las principales señas de identidad dentro las actividades en tierra de los buques de Aida Cruises.

Convertido como la gran mayoría de sus hermanos de naviera en unos habituales y con la esperanza de que los barcos de los labios rojos a proa programen en un futuro cercano rutas con salidas y llegadas desde Málaga, el Aidastella participó en abril de 2019 en un día de récord. En aquella jornada, además de pernoctar por primera vez en aguas malagueñas, nuestro protagonista de hoy compartió atraque con cinco buques turísticos más. Y ya, con este hecho histórico en su biografía, el Stella, en octubre de ese mismo año coincidió en un mismo día con su hermano Aidacara, siendo aquella fecha la primera en que dos buques Aida atracaban juntos en el puerto malacitano.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAAIDASTELLA en una de sus escalas malagueñas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 4 de agosto de 2020.

SOVEREIGN In memoriam

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de julio de 2020 a las 9:57

 

El viernes 29 de mayo de este año, entre las doce de la mañana y las seis de la tarde, el buque de crucero Sovereign realizó su última escala malagueña. Algo más de dos meses después de este atraque, en concreto el pasado día 23 julio, este barco era varado en las playas turcas de Aliaga para ser desguazado.

Y aunque su normal trayectoria crucerística en aguas malagueñas no ha sido muy significativa, sólo se le pueden contabilizar 13 escalas, sus últimos meses de vida sí que están muy relacionados con el puerto malacitano.

Así pues, con esta muy especial significación, hoy les contaré la trayectoria de este barco; un buque construido en los astilleros franceses Chantiers de l’Atlantique y que dio nombre a una clase de tres gemelos. Bautizado el 15 de enero de 1988 con el nombre Sovereign of the Seas, este barco propiedad de Royal Caribbean iniciaba su vida mar un día después desde el puerto de Miami. Considerado en aquella fecha el buque de crucero más grande del mundo, este barco, además de participar de otras muchas innovaciones, fue el segundo tras el Song of America en lucir un mirador de 360 grados alrededor de su chimenea. Esta estructura denominada como la corona vikinga, y que es una característica distintiva de Royal Caribbean, fue ampliada superando la que llevaba de 180 grados el Song of Norway el primer buque de turistas de esta compañía.

Después de cumplimentar unos exitosos años bajo la contraseña de esta naviera, en 2008 transferido a Pullmantur Cruises, comenzando en marzo de 2009 nueva andadura rebautizado como Sovereign. Ya con esta compañía y tras una primera escala malagueña en noviembre de 2011, dos años más tarde, este buque visitaría por segunda vez Málaga luciendo los mismos colores y logotipo con los que hace tan solo unos meses se despediría para no volver.

Con 13 escalas con pasaje mas tres atraques ya inmerso en la crisis del coronavirus, el Sovereign, que permaneció 58 días amarrado en Málaga instauró las pitadas solidarias y donó alimentos a los más desfavorecidos; unas tristes circunstancias que ahora, a la espera de que comience su destrucción en Turquía, ya lo han convertido en una parte de la historia marítima del puerto malagueño.

Sovereign marcha a Gibraltar 17-V-20 (104)SOVEREIGN saliendo de Málaga tras permanecer 58 días atracado.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de julio de 2020.

Piedras preciosas

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de junio de 2020 a las 8:24

Con el horizonte crucerístico aún lejos de Málaga, hoy les contaré la historia de tres históricos barcos; un terceto que hace ya algunos años pasó por las aguas malacitanas. Luciendo todos denominaciones de piedras preciosas o semipreciosas: The Topaz, The Emerald y Sapphire, cumplimentaron entre 1997 y 2001 una serie de escalas bajo la contraseña de una misma compañía; una naviera que muchos años más tarde regresaría al puerto de Málaga con unos buques de crucero nada parecidos a aquellos clásicos.

Atendiendo a su fecha de llegada,  en 1997, el primero que nos visitó fue The Emerald que, en una primera escala de 17 horas atracó en el pantalán de levante. Luciendo la marca de Thomson Holidays (lo que ahora es Thomson Cruises), este buque construido en Estados Unidos en 1958, tras operar como un barco de línea con el nombre Santa Rosa y ser reconvertido en buque de crucero en 1990, llegaba a Málaga tras haber navegado con cinco nombres diferentes. Cumplimentada aquella escala, la esmeralda efectuó otras cuatro más, siendo su última visita la realizada en agosto de 2001.

Y mientras The Emerald seguía en activo, en abril de 1998 el puerto malagueño recibió a The Topaz. Construido en escocia en 1955 y bautizado como Empress of Britain, este barco acristianado por la reina Isabel II de Inglaterra, tras cumplir una larga carrera como buque de línea se reconvertía en un barco de turistas en la década de 1970.  Habiendo lucido hasta entonces cinco nombres diferentes, lo mismo que The Emerald, el topacio realizó una única escala en Málaga; un prolongado atraque de 18 horas y 30 minutos en el muelle número dos.

Construido entre 1965 y 1967 en Italia como un buque de crucero, el Sapphire apareció por primera vez por aguas malagueñas mayo de 1999. Con la particularidad de haber navegado desde que fue bautizado con el nombre Italia con siete nombres distintos, este buque, que en 1993 se hundió en el Amazonas y fue reflotado, se posicionaba en Málaga para cumplimentar una campaña crucerística de 27 escalas; una temporada que repetiría con tres visitas en el año 2000.

Tres clásicos de otra época que pasaron por Málaga cuando la industria crucerística era muy diferente a la de ahora.

Sapphire - copiaSAPPHIRE en una de sus escalas malagueñas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de junio de 2020.

El SOVEREIGN

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de mayo de 2020 a las 10:24

Cuando toda vuelva a la normalidad, entre las múltiples historias portuarias que sobrevivirán a la crisis del coronavirus, destacará la de la larga estancia en aguas malagueñas del buque de crucero Sovereign. Y aunque esta aventura iniciada el 21 de marzo aún no ha escrito su final (ya habrá tiempo para hacerlo cuando concluya), hoy les contaré la historia malagueña de este barco antes de que, de arribada, quedara parado en el puerto malacitano.

Encabezando una ambiciosa serie de tres buques gemelos: la Clase Sovereign, nuestro protagonista de hoy, construido por encargo de Royal Caribbean en los astilleros franceses Chantiers de l’Atlantique, tras ser botado en abril de 1987, un día después de su bautizo como Sovereign of the Seas comenzaba su vida de mar realizando un viaje inaugural iniciado el 16 de enero de 1988. Ostentando en aquella fecha el título del barco de turistas más largo de la flota crucerística internacional, el Sovereign of the Seas de 268 metros de eslora, nada más comenzar su carrera fue multado con 9 millones de dólares por realizar unos vertidos en las aguas jurisdiccionales de los Estados Unidos. Después de navegar años por el caribe, en 2004, este buque se popularizó por unos reportajes que contaban cómo se le realizó una reforma en dique seco. Tras aquello, y después de cambiar su registro noruego por el de Bahamas, en 2008 fue transferido a Pullmantur Cruises que lo rebautizó como Sovereign.

Ya con esta compañía, su primera escala malagueña la realizó en noviembre de 2011 atracando en el muelle norte de la estación marítima de levante. Tras aquella visita, la siguiente, luciendo ya en su casco el color azul y el nuevo logotipo de Pullmantur, se produjo en octubre de 2013; un amarre al que le sucedieron 11 más hasta julio de 2016, última fecha en la que este barco tocó aguas malacitanas con pasajeros.

Convertido en escenario cinematográfico para los rodajes de una película de Bollywood en 2014 y una comedia española estrenada en 2018, el Sovereign, que parado en Málaga fue el que inició las pitadas solidarias que todos los días se escuchan en el puerto a las ocho de la tarde, espera cuándo volverá a la normalidad; una circunstancia que aún parece algo lejana.

Sovereign 21-XI-11 1º Vez9SOVEREIGN en su primera escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de mayo de 2020.

Aplausos

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de mayo de 2020 a las 10:05

Después de haberles contado cuatro historias marítimas relacionadas con el estado de alerta que estamos viviendo, hoy, quiero terminar esta serie de narraciones hablándoles de los aplausos. Entendidos como una señal de aprobación o entusiasmo, estos palmoteos que se han convertido en unas emotivas pruebas de agradecimiento, en el mundo de la mar y los barcos también tienen su cabida.

Pasando por las ovaciones que reciben todos los buques cuando son botados y bautizados, los aplausos más habituales en la mar suelen darse en los barcos de turistas; unos alegres signos de aprobación que atienden a las muchas y muy diferentes actividades que a diario se escenifican a bordo. Con la imagen de esos camareros que, entre las mesas en los grandes restaurantes de los más afamados buques de crucero aplauden tras la cena o las inolvidables escenas de la serie televisiva Vacaciones en el mar en las que los pasajeros, envueltos en serpentinas, daban palmas al inicio de su viaje, hoy les referiré dos curiosas historias de aplausos vividas en aguas malacitanas.

Corría mayo de 2008, y compartiendo estancia con el buque finlandés Kristina Regina, llegaba por primera vez al puerto malagueño el Asuka II.  Cargado de turistas japoneses, este barco de bandera nipona que realizaba una vuelta al mundo, fue agasajado con una muy especial recepción. En la escala, unas señoritas ataviadas con trajes de flamenca repartieron a todos los viajeros un clavel; un obsequio que se vio correspondido con infinidad de reverencias. Ya con algunos pasajeros en tierra, las flamencas comenzaron a bailar y los turistas asiáticos, que atendieron el espectáculo con un respetuoso silencio, prorrumpieron con unos cálidos y prolongados aplausos cuando el acto finalizó.

Unos cuantos años antes, en concreto en abril de 2000, otro buque japonés, el Nippon Maru, realizaba su primera visita malagueña. Sin bailes regionales a pie de muelle y mientras el barco deja su amarre en el muelle número dos, todos los turistas, capitaneados por una serie de animadores, realizaron una singular danza en la cubierta de botes; una coreografía donde los pasajeros se despedían aplaudiendo a la ciudad que les había recibido.

OLYMPUS DIGITAL CAMERANIPPON MARU en su primera escala malagueña en el año 2000.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de mayo de 2020.

Balcones

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de abril de 2020 a las 10:38

Convertidos desde hace semanas en unos espacios domésticos muy relevantes, el confinamiento que estamos viviendo ha dado un especial protagonismo a los balcones. Con el recuerdo de nuestras madres y abuelas asomadas y el reencuentro que muchos de nosotros hemos tenido con ellos para salir a aplaudir o para airearnos, hoy les relacionaré los balcones con el mundo de la mar y los barcos.

Entendiendo que un balcón es un espacio exterior con barandilla, en los barcos, los cuales disponen de muchos espacios similares que podrían atender a esta definición, estos miradores privados siempre han estado vinculados a los camarotes; una circunstancia que se ha convertido en un muy significativo reclamo desde que existe la industria crucerística.

Así pues, y pasando muy de puntillas por las imágenes de aquellos trasatlánticos reconvertidos en barcos de turistas en los que no había ni un solo balcón, hoy día, los modernos buques de crucero se han transformado en barcos literalmente forrados de miradores donde se pueden encontrar rarezas y, si me permiten la expresión, excentricidades.

Con el recuerdo de buque de crucero Island Escape que en una de sus visitas malagueñas de 2012 llegaba estrenando unos extrañísimos balcones añadidos, los más singulares miradores a flote forman parte de las más modernas construcciones crucerísticas.

Dejando a un lado lo que de romántico tiene un balcón mirando al mar, lo lógico por otra parte en un barco, los buques de la Clase Oasis de Royal Caribberan han dado una vuelta de tuerca a esta circunstancia, ofreciendo en sus buques camarotes con balcones interiores que se abren a una concurrida y bulliciosa calle interior o a un jardín con especies botánicas de todo el mundo.

Y si esto les parece algo verdaderamente singular, les diré que el buque de crucero Sky Princess, que visitó por primera vez Málaga en noviembre de 2019, dispone del balcón más grande de la flota crucerística internacional; un espacio de 94 metros cuadrados que proporciona una visión de 270 grados.

Dicho esto, quizás, lo más curioso del tema sean las múltiples restricciones que existen sobre los usos que los pasajeros pueden dar a los balcones de sus camarotes; unas prohibiciones sancionadas con multas como la que debieron pagar aquellos turistas Costa Deliziosa que, con un cordel tendieron algunas prendas de ropa en su mirador privado en una escala malagueña en diciembre de 2012.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARopa tendida en uno de los balcones del COSTA DELIZIOSA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de abril de 2020.

Confinamiento

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de abril de 2020 a las 8:42

Por tercera semana consecutiva, hoy les contaré una nueva historia marítima malagueña que, directa o indirectamente,  tiene relación con la crisis que estamos viviendo. Tras hablarles del deporte y la comida, en esta ocasión me referiré al confinamiento; una circunstancia que conocen muy bien los hombres de la mar.

Después de haber visto y oído en diferentes medios las experiencias de las tripulaciones de los submarinos, hoy les traigo la vivencia de un capitán de barco al que conocí hace ya muchos años. En su tercera escala malagueña, corría el mes de agosto de 1998, el muelle número dos recibió al buque de crucero Albatros.

Con la posibilidad de visitarlo, aquel recorrido me dejó sorprendido, ya que estaba a bordo de un barco de otra época; un buque reconvertido décadas atrás al mercado crucerístico muy diferente a los que por entonces realizaban itinerarios turísticos.

Construido entre los años 1956 y 1957 en los astilleros escoceses John Brown & Co., este barco formó parte de una serie de cuatro gemelos que, encargados por la compañía Cunard Line, cubrieron la línea trasatlántica entre Liverpool y Montreal.

Tras visitar con anterioridad Málaga como Sylvania (su nombre original), y hacerlo también como Dawn Princess, en aquel momento, rebautizado como Albatros, este barco llegaba bajo la contraseña de la compañía alemana Phoenix Reisen.

Durante aquella visita, además de conocer a un buen amigo con el cual aún mantengo el contacto, conocí también al capitán Werner Detampel, un veterano marino al que seguí frecuentando en las sucesivas escalas malagueñas de este barco. En uno de mis embarques, el capitán del Albatros me contó que durante los seis meses que estaba al mando del buque nunca bajaba a tierra; una afirmación que me sorprendió sobremanera.

Aludiendo a su responsabilidad, el capitán Detampel me dijo que, sin ser obligatorio y sin existir nada que se lo impidiera, desde su primer mando nunca había dejado sus barcos durante los periodos de embarque.

Y aunque estar encerrado en un buque de crucero de 185 metros es muy diferente, sirva esta historia para, recordando a los marinos, recalcar la importancia que tiene el confinamiento en estos momentos difíciles.

AlbatrosALBATROS en una de sus escalas en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 14 de abril de 2020.

Un atraque doble

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de diciembre de 2019 a las 11:23

Cuando en unas semanas, ya en el nuevo año, la Autoridad Portuaria reseñe el número de escalas crucerísticas de 2019, muy probablemente no contabilice el atraque doble que en un mismo día realizó el buque Spirit of Discovery.

Pero antes de contarles lo que le ocurrió a este barco en aguas malacitanas, les hablaré sobre la compañía Saga Cruises, una naviera que participa de unas muy especiales características. Integrada en un grupo empresarial que abarca sectores relacionados con los seguros, las finanzas y  los viajes, en  1996 se creó Saga Shipping; una naviera más conocida como Saga Cruises destinada en exclusividad al mercado británico. Con la particularidad de ofrecer rutas para personas mayores de 50 años, esta compañía comenzó a fletar buques que eran propiedad de otras navieras. Mostrando una inconfundible seña de identidad: chimenea amarilla y casco azul oscuro, desde su fundación, los cinco buques que han operado para Saga ha pasado por las aguas malagueñas cargados de turistas británicos de la tercera edad.

Así pues, y ya con un mercado muy consolidado, esta naviera encargaba a los astilleros alemanes Meyer la construcción de un buque que el 5 de julio,  con el nombre Spirit of Discovery, era bautizado en Dover por la Duquesa de Cornualles, la esposa de Carlos de Inglaterra Príncipe de Gales.

Cumplimentando uno de sus primeros viajes, el pasado 21 de octubre, nuestro protagonista de hoy se estrenaba en el puerto malacitano dentro de un itinerario de 18 noches  denominado El Mediterráneo Chic.  Con capacidad para 999 pasajeros, este buque de 58.250 toneladas de registro bruto y 236 metros, como es habitual, celebraba a su bordo con autoridades una recepción para festejar su primer atraque en Málaga. Finalizado  este acto que se completó con una visita y un almuerzo del que ya les hablaré en otra ocasión, el Spirit of Discovery, a las seis de la tarde dejaba el atraque norte para seguir viaje con destino a Cartagena.

Cuando apenas había salido por la bocana, este buque, que suele embarcar a pasajeros que promedian los 80 años,  volvía sobre su estela para, atracado en el muelle sur desembarcar a un pasajeros que había sufrido un infarto.

Una escala doble, con el añadido de haber sido su primera visita malagueña, que muy probablemente no quede reflejada en la lista oficial de atraques crucerísticos del este año que está a punto de terminar.

Spirit of Discovery 21-X-19 1ª VEZ5SPIRIT OF DISCOVERY el día de su primer atraque doble en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de diciembre de 2019.

Exclusividad

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de noviembre de 2019 a las 11:23

El gran éxito de los buques de crucero, sin duda alguna, está en que los pasajeros puedan disfrutar de todo lo que se ofrece a bordo. Con esta premisa, la industria crucerística, desde sus inicios dejó a un lado la idea de las clases; una estructuración que fue una realidad en la época de los grandes trasatlánticos. Y aunque en los modernos barcos de turistas no todo el mundo puede disfrutar de lo mismo, las diferencias ya están marcadas en los precios de los camarotes y en los restaurantes de pago entre otras muchas cosas, en la actualidad, muchas de las navieras que operan en este mercado han apostado por ofertar algo diferente a sus pasajeros. Adornado el asunto bajo el término exclusividad, muchos de los grandes barcos que visitan el puerto malagueño ofrecen opciones muy similares a las que se vendían en los barcos a principios del siglo XX cuando existían las clases.

Y aunque podría ponerles muchos ejemplos, me centraré en uno de un buque que visitó las aguas malacitanas hace tan solo uno días. Con algo más de un mes de vida en la mar, el pasado 19 de noviembre el buque Sky Princess se estrenaba en el puerto de Málaga. Con 145.281 toneladas de registro bruto y 330 metros de eslora, este barco de 19 cubiertas que puede embarcar a un máximo de 3.600 pasajeros oferta un total de 1.834 camarotes divididos en  9 categorías diferentes; unas modalidades donde se incluyen unas suites de 174 metros cuadrados.

Y aunque este barco, uno de los herederos del protagonista de Vacaciones en el Mar no es uno de los más grandes de la flota crucerística internacional, su particular “Santuario” sí que llama poderosamente la atención. Situado a proa  en una de las cubiertas más alta del Sky Princess, The Sanctuary es un gran espacio reservado que, a dos niveles, ofrece esa exclusividad de las que les he hablado.  Con una gran  piscina privada, dos jacuzzis, un bar  y ocho pequeñas carpas muy bien acondicionadas, los pasajeros que quieran disfrutar de este espacio tendrán que pagar 220 dólares diarios; un precio que, más algunos extras más, no está incluido en la tarifa  viaje.

Visto lo visto, quizás sería bueno preguntarse si las clases no están volviendo a los buques de crucero.

IMG_20191119_125021Exclusivas carpas en el Santuario del buque de crucero SKY PRINCESS.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de noviembre de 2019.

Dos gemelos

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de noviembre de 2019 a las 11:10

Hace unos días, el puerto malagueño recibió a dos buques de cruceros gemelos. Adscritos a diferentes navieras y manteniendo una característica en común, hoy les contaré las historias de estos barcos; unas biografías que están muy relacionadas con Málaga.

Rebautizados en la actualidad como Sirena y Azamara Pursuit, estos hermanos que navegan para Oceania Cruises y Azamara Cruises, comenzaron respectivamente sus vidas en 1999 y 2001. Formando parte de un ambicioso proyecto auspiciado por la naviera Renaissance Cruises, estos barcos conformaron una serie de ocho que, luciendo su número de orden precedido por la inicial de la naviera se construyeron entre 1998 y 2001 en los astilleros franceses  Chantiers de l’Atlantique. Denominados como buques de la Clase R, estos gemelos fueron en su momento una verdadera revolución en la industria crucerística. Con 30.200 toneladas de registro bruto y 180 metros de eslora, los R podían albergar a un total de 684 pasajeros repartidos en 9 de las 11 cubiertas que tenían.

Destinados fundamentalmente al mercado norteamericano, Málaga se convirtió en un puerto de escala habitual y entre julio de 1998 y septiembre de 2001 los R. One, R. Two, R. Five, R. Six y R. Seven fueron unos asiduos del muelle número dos.

Tras la quiebra de Renaissance Cruises en 2001, estos ocho gemelos comenzaron a ser adquiridos por navieras que mantuvieron todos sus estándares de lujo; unas características comunes que se ha mantenido e incluso mejorado.

Pero regresando a nuestros protagonistas de hoy, les diré que ninguno ellos visitó Málaga luciendo sus denominaciones originales. El  Sirena, antiguo R. Four, sin  realizar escalas como Tahitian Princess, se estrenó en aguas malacitanas en 2015 como Ocean Princess, regresando con su  actual nombre un año después.

Con menos edad pero con más recorrido, el Azamara Pursuit, antiguo R. Eight, ha visitado el puerto malagueño como Minerva II, Royal Primcess y Adonia, todos los nombres que ha llevado desde que dejó de ser un R.

Dos barcos que coincidían hace unos en Málaga y que, a pesar de sus cambios, mantienen la esencia de haber sido unos buques revolucionarios en  la industria crucerística internacional.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAGemelos de la Clase R hace unos días en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de noviembre de 2019.

Bibliotecas

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de octubre de 2019 a las 12:02

Por desgracia, en los tiempos que vivimos, los libros han dejado de ser imprescindibles. Arrinconados por los dispositivos digitales, estos  inseparables compañeros de estudio y esparcimiento están siendo suplantados por pequeñas pantallitas; un verdadero drama para los que hemos crecido aferrados al papel impreso.

Pero centrándonos en los barcos, les diré, que hasta hace muy pocos años, cualquier buque disponía de una pequeña biblioteca. Acondicionadas como tal o formando parte de alguna cámara, estanterías con los más variopintos volúmenes formaban parte del día a día de las personas embarcadas.

Y aunque en la mayoría de los buques los libros están desapareciendo (en muchos casos solo quedan los estrictamente necesarios para  asuntos de trabajo), hay unos barcos que, en mayor o menor medida, potencian como un atractivo más sus lujosas bibliotecas. En los buques de crucero, como una reminiscencia de aquellos trasatlánticos donde había mucho tiempo para leer, las bibliotecas compiten con sus elegantes decoraciones; unas estancias muy acondicionadas donde no pueden faltar maderas nobles y cómodos sillones de cuero.

Y como en la industria crucerística  todo está  cuantificado y si es posible publicitado, hoy les mencionaré los barcos que disponen de las bibliotecas más acondicionadas; una circunstancia que no tiene porqué indicar el número de volúmenes que poseen.

En el primer puesto de este ranking se encuentra el buque de Cunard  Line Queen Mary 2. Con una decoración clásica, quizás no demasiado victoriana, este barco muestras en sus estanterías 10.000 volúmenes escritos en seis idiomas diferentes. Con muchos menos libros, pero quizás con unos diseños más clásicos donde no nunca falta una bola del mundo y un modelo de barco, los buques de Holland America Line, Oceania, Celebrity y Regent Seven Seas Cruises son los que completan el quinteto de las bibliotecas más elegantes del panorama crucerístico internacional.

Unos barcos, los de estas compañías,  que en la mayoría de los casos han visitado las aguas malagueñas y que como otra de sus muchas atracciones presumen de disponer de unos muy acondicionados espacios con libros que además se pueden leer.

Biblioteca AMERABiblioteca de un buque de crucero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de octubre de 2019.

Un famoso vikingo

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de octubre de 2019 a las 12:31

Hoy comenzaré esta columna recordando un libro de mi infancia. Con el título Cuentos Escandinavos, este volumen que aún conservo, entre historias de hadas, duendes y princesas contaba las aventuras del Erik el rojo, un afamado vikingo de finales del siglo X.  Con aquella imagen de un héroe que iba íntimamente ligada a las de sus estilizados barcos, el siguiente vikingo que se me cruzó en el camino fue Vickie, el protagonista de una serie de dibujos animados. Después de algunas lecturas más sobre el tema y tras fabricar mi propio drakkar, quién no ha intentado iniciarse en el modelismo naval construyendo un barquito de vikingos, mi interés por estos personajes decayó, hasta que hace muy poco tiempo, la saga televisiva de Ragnar Lothbok volvió a engancharme en la materia vikinga.

Dicho esto y dejando a un lado a Erik, a Vickie y a Ragnar, el protagonista de hoy, que como no podía ser de otra forma, es un barco que  durante unas cuantas horas en marzo de 2019 eclipsó la fama de estos personajes escandinavos; una distinción que, para bien o para mal, lo acompañará durante toda su vida de mar.

Formando parte de la flota de la compañía Viking Cruises, una naviera que posee buques oceánicos y fluviales, el Viking Sky es el tercero de una serie compuesta hasta la fecha por seis barcos; unos buques de turistas que, luciendo la bandera de Noruega, explotan con mucho éxito viajes  por todo el mundo. Manteniendo a su bordo un espíritu vikingo, el Sky, tras ya haber visitado con anterioridad Málaga sus hermanos Sea, Star y Sun, se estrenaba en aguas malacitanas el 17 de abril de 2018.  Completadas dos escalas más, el 23 de marzo de este año, este buque captaba la atención mediática internacional al quedarse sin máquinas mientras, envuelto en un importante temporal, navegaba  con 1.373 turistas frente a las costas noruegas. Con las impactantes imágenes de cientos de pasajeros siendo rescatados en helicóptero y con la llegada sano y salvo a puerto al día siguiente del suceso, el Viking Sky, que la pasada semana realizó su cuarto atraque malagueño, durante unas horas fue famoso. Una notoriedad que lo convierte junto a Erik, Vickie, Ragnar y otros más en un insigne vikingo que ha pasado por Málaga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAVIKING SKY dejando Málaga en su última escala de hace unos días.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de octubre de 2019.