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Barco y Legionarios

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de abril de 2019 a las 10:08

En la historia del tradicional desembarco del Tercio tres buques han destacado por repetir en varias ocasiones el transporte de estas tropas.

Uno de los espectáculos que destaca a la hora de hablar de la Semana Santa de Málaga, sin duda alguna lo constituye la llegada y  el desembarco de las tropas de la legión en el puerto. Este acontecimiento, que con el que se celebrará en unos días suma ya 77 escenificaciones,  conforma una muy jugosa historia malacitana; un cúmulo de situaciones  en las que, teniendo al Tercio como protagonista principal, quizás se hayan dejado en un segundo plano a los muchos y muy variados buques que durante estas décadas han embarcados a estos militares.

Y aunque en alguna ocasión ya les he hablado de los denominados barcos de la legión, hoy quisiera recordar a los que con más asiduidad han participado en este evento tan singular. Iniciados los transportes en 1930 y tras quedar cancelados los doce siguientes desembarcos, sería en el año 1943 cuando las llegadas de legionarios por mar comenzarían a fraguar su historia malagueña. Con el recuerdo del buque de Trasmediterránea Reina Victoria que, fletado para tal ocasión y procedente de Ceuta, desembarcaba a las tropas del tercio en la tarde del 17 de abril de 1930, la marina mercante se hizo cargo de estas labores entre los años 1943 y 1949. Registrados un total de cuatro barcos diferentes en este periodo de tiempo, el vapor Mogador fue el que más transportes realizó, cumplimentado un primer viaje en 1944 y tres seguidos entre 1946 y 1948.

MogadorMOGADOR

Construido en los astilleros escoceses de Dumbarton en 1.879, este buque de 464 toneladas de registro bruto, 50,4 metros de eslora y capacidad para 50 pasajeros fue bautizado originalmente como José Pérez. Propiedad de un armador ferrolano, el vapor inició su biografía realizando navegaciones de cabotaje alquilado por la Compañía Trasatlántica Española que en 1888 lo compraba y lo rebautizaba con el nombre Mogador. Realizando rutas por el Estrecho y por diversos puertos de Marruecos y tras ser posicionado en el Guadalquivir durante la guerra civil, en 1943 el barco era vendido a la compañía malagueña Cabo Páez Hermanos, momento en el que iniciaría su relación con los viajes de legionarios.

Superado el periodo civil, en 1950 la Armada española se hizo cargo de los transportes y el 5 de Abril de ese año, el dragaminas Segura traía a unidades del 2º Tercio Duque de Alba. Completados los viajes entre 1951 y 1972 por diez buques diferentes y con la particularidad de que en 1971 no hubo desembarco, el 19 de abril de 1973  llegaba a aguas malacitanas el Conde de Venadito, que hasta la fecha, ostenta el segundo mayor número de viajes con tropas del Tercio para su desfile procesional malacitano.  Construido por Estados Unidos en 1953, este barco de desembarcos de carros que originariamente se llamó Tom Green County, tras ser cedido a España en 1972 era comprado por la  Armada seis años más tarde. Con 5.800 toneladas de desplazamiento y 117 metros de eslora, este veterano que entre otras acciones tomó parte en la guerra de Vietnam, ya con bandera española, Transportó a legionarios en  ocho ocasiones entre su primer atraque y el último en 1988.  Compartiendo este buque travesías  con cinco barcos más, 1991 vería llegar por primera vez a Málaga al Contramaestre Casado. Superado aquel estreno y tras intercalar sus llegadas con cinco barcos hasta 2010, el apodado como ‘el barco de la Legión’ completaba el pasado año su vigésimo primer desembarque; un hecho que lo convierte en el buque de la Armada que más veces ha escenificado esta tradición.

CondeCONDE DE VENADITO L-13.

Todo un espectáculo que este Jueves Santo volverá a congregar en el puerto a miles de malagueños; un desembarco con 77 años de antigüedad en el que las tropas legionarias compartirán protagonismo con un nuevo barco recién estrenado.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA Contramaestre Casado A-01 legionarios 5-IV-1246CONTRAMAESTRE CASADO A-01

Columna especial “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de abril de 2019.

Anuncios de vapores

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de abril de 2015 a las 8:17

Durante gran parte del siglo XIX y las primeras décadas del XX, la prensa malagueña jugó un importante papel a la hora de publicitar a las navieras que operaban en las aguas del puerto. Dejando a un lado las listas donde a diario se reflejaban los tráficos, los anuncios que informaban sobre las llegadas y salidas de barcos, muy bien podrían ser considerados como uno de los principales exponentes de la publicidad que se hacía en Málaga por aquellos tiempos.

Y aunque las agencias consignatarias eran las encargadas de gestionar con los periódicos los anuncios de las compañías con las que trabajaban, a mediados de 1800, en una oficina de la Alameda Principal, en el número 1, se creó un gabinete dedicado en exclusividad a publicitar barcos y navieras. Bajo la denominación de “Oficina de anuncios de vapores”, los empleados de este negociado tramitaron durante muchas décadas la gran mayoría de los anuncios marítimos que aparecieron en los diarios malagueños.

Contratados directamente los servicios publicitarios con las compañías propietarias de los buques (en este trance los consignatarios salieron perdiendo), en la década de 1860, la Oficina de anuncios de vapores ya aparecía en las guías malacitanas de empresas; un significativo hecho que evidenciaba el éxito del negocio.

Teniendo entre sus anunciantes a navieras tales como: A. López y Cía. (la precursora de la Compañía Trasatlántica Española), Butler Hermanos, Vinuesa o Bofill Martorell, la Oficina de anuncios de vapores malacitana, además de gestionar la publicidad, ofertó durante todos sus años de existencia un servicio por el que un dibujante podía personalizar los anuncios; una curiosa historia que les contaré en otra ocasión.

anuncio de vaporesHoja publicitaria de la Oficina de anuncios de vapores.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de abril de 2015.

Los libros de vapores

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de junio de 2014 a las 7:59

La gestión portuaria, desde siempre, ha generado montañas de papeles. Y aunque la informática ha aliviado bastante la ingente cantidad de documentos que mueve un barco atracado en puerto, aun, los escritos relativos a casi todo lo que ocurre a bordo, inundan las mesas de los que tienen que despachar un buque.

Dejando para otra ocasión las voluminosas carpetas de documentos con las que trabajan los consignatarios, hoy les hablaré de unos registros históricos. Manteniendo su tradicional nombre; una denominación que nos retrotrae al pasado, los libros de vapores se han mantenido hasta no hace demasiados años.

Estos libros, encargados ex profeso a diferentes imprentas, reflejaban en forma de interminables tablas todo lo concerniente a la llegada y estancia de un buque en puerto. Con diversos formatos, según las necesidades, los libros de vapores formaban parte del día a día en los despachos de  las autoridades portuarias, agencias de consignación y comandancias de marina.

En Málaga (aún hoy día en la oficina de prácticos se usa), los libros de vapores que se empleaban en la autoridad portuaria recibían el nombre de sábanas; una simpática denominación que aludía a lo grande de las hojas donde todo quedaba registrado. Con un formato algo  menor, los consignatarios también reflejaban sus movimientos de buques en estos libros; unos libros que desgraciadamente, en la mayoría de los casos, ya no existen.

Y aunque los libros de vapores dejaron de utilizarse aproximadamente a finales de la década de 1970, un empleado de Trasmediterránea en Málaga, aferrado a una costumbre de toda la vida, mantuvo el libro de vapores de esta compañía al día hasta que se jubiló hace un par de años.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAHoja de uno de los libros de vapores de Trasmediterránea del año 1987.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de junio de 2014).

Servicios combinados

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de abril de 2014 a las 8:53

Durante gran parte del siglo XIX y principios del XX, los servicios combinados constituyeron un reclamo fundamental para el transporte por mar. Esta circunstancia que hoy parece algo baladí, en aquellas décadas, significaba la total seguridad de que cualquier mercancía llegara sin ningún tipo de problema de origen a destino en el menor tiempo posible. Empleando medios marítimos y terrestres, la mayoría de estas empresas (muchas de ellas  implicadas en negocios navieros), ofrecían todo tipo de enlaces nacionales e internacionales para cualquier tipo de carga.

En Málaga, un centro comercial de primer orden por aquellos tiempos, las empresas de servicios combinados, solían trabajar con filiales o empresas asociadas; una circunstancia que les permitía una mayor cobertura a la hora de gestionar el movimiento de mercancías.

En la primera década del siglo XX, la firma malagueña Robles y Alterachs, se convirtió en una de las principales empresas dedicadas a este tipo de negocio. Mancomunada con la agencia consignataria barcelonesa Agustín Puig, este consorcio mitad andaluz mitad catalán, ofrecía sus servicios  marítimos respaldado por  la Compañía Anónima de Vapores Vinuesa de Sevilla; toda una garantía a la hora de efectuar navegaciones de cabotaje por el Mediterráneo.

Radicada en la calle San Agustín número once, Robles y Alterachs, además de otras rutas,  disponía de una línea regular semanal con salida los domingos de Barcelona y llegada a Málaga los miércoles. Un servicio que publicitó  durante muchos años en todos los periódicos malagueños de la época como: “Transportes combinados de domicilio a domicilio”, y que apostillaba diciendo: “Este servicio es el más puntual de todos”.

Vapor de la compañía Vinuesa en MálagaUno de los vapores de la Compañía Vinuesa en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (1 de abril de 2014).

Manuel Ruíz

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de diciembre de 2013 a las 9:45

Manuel Ruíz, fue uno de esos muchos malagueños que, durante las primeras décadas del siglo XX se ganó la vida en el puerto. Sin un oficio fijo, Manuel trabajó en todo aquello que le pudiera reportar algo de dinero, una circunstancia que implicaba indistintamente realizar negocios o trabajos legales o ilegales.

Tras una infancia portuaria, en la que los juegos se combinaban con diferentes tareas remuneradas con un puñado de monedas, nuestro protagonista, con apenas 16 años se convirtió en mozo de recados. Trabajando para diferentes casas consignatarias, en 1905, Manuel entró a formar parte de los lavanderos, un grupo de trabajadores encargados de recoger y entregar a los barcos la colada que no se realizaba a bordo.

Gracias a este trabajo, Manuel comenzó sus trapicheos; unos negocios que inició en los buques de la Compañía Trastlántica Española que escalaban en Málaga dentro de sus rutas en línea regular con América del Sur. Tras ampliar su mercado a barcos franceses y alemanes sobre todo, el año 1917 significó un importante cambio para los negocios de Manuel Ruíz. Con la creación y puesta en marcha de los buques de la Trasmediterránea, el contrabando a pequeña escala, la especialidad de este malagueño, lo convirtieron en todo un personaje en el puerto. Cumpliendo a la perfección algunos de los más rancios tópicos portuarios; además de bebedor, Manuel era juerguista y un asiduo de timbas y casas de prostitución, en  noviembre de 1926, este contrabandista apareció  apuñalado y colgado en uno de los tinglados del muelle cuatro. Una muerte de la que nunca se supo su verdadera causa, y que constituye uno de los muy pocos asesinatos cometidos dentro del recinto portuario malagueño.

Puerto 1920-1930

El puerto en la década de los años 20.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (3 de diciembre de 2013).

El fondeo del CLARA DEL MAR

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de octubre de 2012 a las 9:20

EL 13 de septiembre de este año, procedente de Algeciras, llegaba a la bahía malagueña el buque portacontenedores Maersk Brooklyn. Sin ningún contenedor sobre su cubierta, este barco abanderado en Dinamarca, quedaba anclado en una de las áreas de fondeo de la rada a órdenes. Tras un mes de espera, ayer, el buque finalmente atracaba en la terminal de contenedores, y así, concluía una estancia de 32 días inactivo frente a la ciudad de Málaga.

El 10 de junio de 2011, el barco de bandera española Clara del Mar fondeaba en la bahía. Inmerso en los trámites de un cambio de armador, este conro (buque de carga rodada y contenedores), llegaba procedente de Sevilla quedando a la espera de finalizar sus gestiones y encontrar un puerto de destino.

Casi un mes después de su llegada, en concreto el 6 de julio, el Clara del Mar hacía una fugaz entrada en el puerto atracando durante seis horas en el pantalán de Levante. Tras volver al fondeo, el 18 de julio, el buque matriculado en Santa Cruz de Tenerife repetía amarre, aunque en aquella ocasión, pasaba la noche atracado. Al día siguiente, nuevamente el barco regresaba a la rada, volviendo por tercera vez al Pantalán de Levante el día 27 de ese mismo mes.

Después de una nueva pernocta, el barco salía a la bahía y tras un día de fondeo, ponía rumbo a las Palmas donde finalmente cambiaba de nombre y propietario. Y aunque los fondeos de larga duración, como el del Maersk Brooklyn suelen ser normales (hay zonas en el mundo destinadas a este tipo de fondeos prolongados), lo que no resulta tan habitual, es que un barco esperando órdenes entre y salga de puerto varias veces en tan corto especio de tiempo, tal y como hizo el Clara del Mar en Málaga.

CLARA DEL MAR en una de sus salidas del puerto de Málaga

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (16 de Octubre de 2012).

El repintador de barcos

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de septiembre de 2012 a las 9:56

LA historia de José Luque tal vez sea una de las más singulares que hasta la fecha he conocido de un portuario malagueño. Nacido a principios de los años veinte en el seno una familia humilde, José, de la mano de su hermano mayor, muy pronto comenzó a trabajar en los muelles. Carente de escolarización y de juegos infantiles, nuestro protagonista se iniciaba en la vida portuaria a bordo de un pequeño bote: el único patrimonio de la familia Luque. Realizando pequeños portes entre los buques fondeados en las dársenas y los muelles, José y su hermano trabajaban sin horarios y sin días de descanso.

Con apenas diez años, una reyerta acababa con la vida del hermano de José y éste, sin ninguna otra familia, se quedaba solo. Convertido en un niño portuario, José siguió patroneando su pequeño bote a remos hasta que un barco le cambió la vida. El lunes 19 de marzo del año 1934, procedente de Barcelona y en ruta hacia Nueva York, atracaba en el muelle de Cánovas el buque de la Compañía Trasatlántica Española Magallanes.

Ante la necesidad de tapar algunos desconchones en el casco de este trasatlántico, el consignatario del buque ofreció la faena a varios barqueros portuarios, siendo José uno de los seleccionados. Tras aquel trabajo, la barca del joven malagueño se convirtió en una habitual de estas labores y durante muchos años, sólo o acompañado de los marineros de los barcos en cuestión, José repintó las manchas de los cascos de infinidad de buques atracados en el puerto de Málaga.

Cuando los barcos dejaron de emplear a trabajadores externos para realizar estas labores, José Luque dejó de trabajar y con él se perdió una muy curiosa y antigua profesión portuaria.

Tareas de pintura en el caso de un buque de crucero en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (18 de Septiembre de 2012).

Sólo dos años en Málaga

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de agosto de 2012 a las 12:38

Hubo un señor muy relacionado con el mundo marítimo malagueño que,  durante muchos años, mantuvo una lucha permanente con la compañía Trasmediterránea para que alguno de sus barcos luciera el nombre Ciudad de Málaga.

Esta peculiar batalla que se prolongó entre las décadas de los años sesenta y ochenta, finalmente (no sabría muy bien decir si debido a la persistencia de este señor o a los planes de la compañía), se saldó con puesta en marcha en 1998 de un ferry  que lucía en su casco en nombre de la capital de la Costa del Sol.

Pero con independencia de que este barco aún sigue activo y con la peculiaridad de que nunca ha operado en el puerto que lleva su nombre, en los años treinta, sí que existió un buque llamado Ciudad de Málaga que con los colores de la Trasmediterránea trabajó en el puerto malagueño.

En noviembre de 1929, los astilleros gaditanos Echevarrieta y Larrínaga iniciaban la construcción de dos barcos que debían recibir los nombres de General Berenguer y General Jordana. Ya en el agua y aun en fase de armamento, la proclamación de la Segunda República española cambió estos planes y ambos buques comenzaron sus respectivas carreras de mar rebautizados como Ciudad de Mahón y Ciudad de Málaga.

Con 1.550 toneladas de registro bruto, 71 metros de eslora y una capacidad para 290 pasajeros, a finales de 1931, el Ciudad de Málaga comenzó a trabajar en la línea entre Málaga y Melilla junto a los buques A. Lázaro y J.J. Sister.

Dos años después y tras un corto espacio de tiempo en Baleares, el Ciudad de Málaga fue desplazado a Canarias al servicio entre islas. Saliendo de Las Palmas el 8 de enero de 1936, el barco se hundía tras ser abordado por el mercante de bandera inglesa Cape of Good Hope.

CIUDAD DE MALAGA

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (28 de Agosto de 2012).

El MAERSK PIRAEUS

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de junio de 2012 a las 8:47

El martes 9 de marzo de 2004, atracaba en el muelle número nueve el portacontenedores de bandera alemana Maersk Piraeus. Procedente de San Pedro y con destino al puerto de  Valencia, este buque, estrenaba la actividad comercial de la terminal malagueña.

Después de efectuar un total de 24 escalas, el 19 de junio de 2007,  este buque de 16.915 toneladas de registro bruto, 168 metros de eslora, 27 de manga y capacidad para 1.645 Teus, realizaba su último atraque en Málaga en un viaje que lo llevaba desde Lome a Algeciras.

Construido entre los años 1997 y 1998 en los astilleros surcoreanos Hanjin Heavy Industries & Construction Co., Ltd. de Ulsan, este buque, iniciaba su carrera comercial con el nombre de Hansa Calypso. Tras navegar durante varios meses como Cma Hakata y  volver a retomar su nombre original, el año 2000, el buque era rebautizado como Maersk Piraeus.

Una vez completadas las diversas rutas que casi durante tres años trajeron a este buque a la terminal de contenedores malagueña, el Maersk Piraeus, varios días después de su último atraque en Málaga, cambiaba de identidad para volver a llevar pintado sobre su casco el  nombre que originalmente había recibido el día de su bautismo.

En la actualidad, el Hansa Calypso,  que opera bajo la contraseña de la compañía alemana  Leonhardt & Blumberg, navega fundamentalmente en rutas por los lejanos mares de Asia luciendo pabellón liberiano. Un modesto barco muy similar a los muchos portacontenedores de pequeño y mediano porte que han pasado y pasan por Málaga y al que le cabe el honor de haber sido el primero que trabajó en la terminal del muelle número nueve. Un significativo nombre, Maersk Piraeus,  para historia moderna del puerto.

MAERSK PIRAEUS atracado en la terminal de contenedores de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (12 de Junio de 2012).

Temeridades

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de abril de 2012 a las 8:54

Los eventos marítimos que se realizan en el puerto y en los que hay participación popular a bordo de diferentes tipos de embarcaciones casi siempre, además de dejar imágenes curiosas, suscitan situaciones verdaderamente peligrosas.

Como es tradición, muchos malagueños salían a la mar en la mañana del Jueves Santo para recibir al barco que traía a la Legión. Posicionados alrededor del buque (este año se trataba del Contramaestre Casado), una variopinta flotilla de embarcaciones intentaba colocarse lo mejor posible para ver la maniobra de atraque y escuchar los cánticos legionarios a bordo del barco que los traía a Málaga en su cita anual.

Pasada la bocana y ya con los remolcadores de la clase H auxiliando al buque, a estribor de éste aparecía una barca de jábega engalanada con una bandera de Málaga a proa y una nacional a popa. Debido a la lentitud de la maniobra, los esforzados remeros conseguían posicionarse a pocos metros del costado del buque, y, ya en la dársena de Guadiaro, se colocaban en primera fila de mar para ver el espectáculo.

Con el Contramaestre Casado apoyado, que no atracado, en el muelle dos y mientras los legionarios desembarcaban, la barca de jábega se situaba en la popa del buque en una posición nada ortodoxa en lo que sería la maniobra habitual de un barco.

Pero rizando el rizo (permítanme la expresión) del más absoluto desconocimiento náutico, a un metro escaso de la popa del barco se colocaba un frágil esquife de apenas tres metros de eslora para, pegado al muelle y dentro de la zona de aguaje de la hélice del Casado ver cómo desfilaban las tropas. Dos verdaderas temeridades que algún día se tornarán en accidentes y que alguien debería impedir.

Barquilla a popa del CONTRAMAESTRE CASADO el Jueves Santo.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (10 de Abril de 2012).

Cargadores de tronos

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de abril de 2012 a las 17:57

Cargadores de tronos

José ‘El Caimán’ vivió la época en la que los trabajadores del puerto eran fundamentales para la Semana Santa · Estuvo más de 30 años sacando tronos.

LOS hechos más significativos acontecidos en la historia de Málaga, han tenido siempre, de una u otra forma, una muy estrecha relación con el puerto. Y aunque ahora, tal vez esos recuerdos no sean demasiado gratos para algunos, durante muchos años, la Semana Santa (un claro ejemplo de acontecimiento de relevancia para la ciudad), se nutrió de portuarios para salir a la calle.

Finalizada la Guerra Civil, la Málaga portuaria, con una población activa que superaba los mil trabajadores a pie de muelle, constituyó un muy importante pilar en la Semana de Pasión. Convertidos en unas piezas fundamentales, los hombres que día a día cargaban y descargaban barcos echándose todo a sus espaldas, portaron, durante muchos años, la gran mayoría de los tronos que salían en procesión.

Con 67 años, José Guerrero Triano, apodado El Caimán, es uno de los supervivientes de aquella época; una época en la que los cargadores del puerto, por una semana, se convertían también en cargadores de tronos. Hijo y nieto de portuarios, a los 16 años, José comenzó a trabajar en los muelles, y ese mismo año, se estrenaba sacando la Virgen de La Sentencia. Tras aquella primera experiencia que le aportó 35 pesetas, amén de un paquete de tabaco y un bocadillo (estos eran los honorarios de la época para un cargador portuario por sacar un trono), el hijo de El Caimán padre siguió la tradición familiar, y año tras año, simultaneó el trabajo en los muelles con el del varal.

José ‘El Caimán’, la semana pasada en el puerto de Málaga.

Trabajando a dos hombros (cada día con uno diferente), José recuerda su primera Semana Santa completa; una semana en la que de domingo a domingo sacó, junto a otros cargadores portuarios: La Cena, las vírgenes de El Cautivo, El Rocío, La Paloma, Mena, La Expiración, El Sepulcro, y finalmente, el trono del Resucitado.

“Los capataces nos tallaban un rato antes de salir, y tras darnos la ropa el tabaco y el bocadillo, comenzábamos el trabajo sabiendo que si se hacía bien, casi siempre había algún dinerillo más de lo inicialmente se había contratado” comenta José. Con un ticket en el bolsillo que era picado a mitad del recorrido (así se verificaba que el trabajo bajo el varal se realizaba), al final del desfile, los cargadores portuarios recibían su paga; un dinero que en la mayoría de los casos se gastaban minutos después de la procesión compartiendo vino en alguna taberna.

Con algunos incidentes modificados y magnificados por el paso de los años, la presencia de los portuarios en los tronos de Málaga fue decayendo a finales de los años sesenta, siendo sustituidos éstos por otro tipo de portadores pagados que precedieron de los actuales hombres de trono.

Jubilado en 2004 tras 44 años de vida portuaria y cerca de 30 bajo un trono, El Caimán resume su paso por la Semana Santa como “una época feliz y gloriosa”. Emocionado al recordar a los compañeros que se fueron, José sonríe recordando aquel cartucho de pescado frito que, un año, el mayordomo de La Estrella les dio a los portuarios tras su desfile, o aquellas zapatillas de tela blanca marca La Rueda que todos los cargadores de los muelles lucieron bajo la virgen de Zamarrilla y que no aguantaron el recorrido. Una verdadera institución de una Semana Santa muy diferente a la de hoy día.

El Caimán, derecha, y su padre, agachado, con la Cena en los 60.

Especial “LA MAR DE HISTORIAS” publicado en la página Marítimas (3 de Abril de 2012).

Con un mismo nombre

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de marzo de 2012 a las 7:57

Resulta algo curioso que haya barcos que naveguen llevando el mismo nombre. Y aunque nunca ha existido una prohibición expresa para que dos o más buques compartan nombre, hasta no hace demasiados años, los armadores se afanaban en que sus buques lucieran un nombre único que no estuviera repetido. En el sector de los barcos de pasaje (de esto ya les hablé), es tradición que determinados nombres se perpetúen con los años; y así, sucesivos barcos de una misma compañía, mantengan pintado en sus cascos un nombre tradicional de forma permanente. Un claro ejemplo de esto, podría ser el caso del Caronia, un nombre que la afamada compañía británica Cunard Line, dedicada primero al transporte de pasajeros y posteriormente al de turistas, mantuvo durante muchas décadas con tres diferentes barcos que, en diferentes épocas, tocaron el puerto malagueño.

Pero independientemente de esta circunstancia, lo que hoy les quiero reseñar, es la curiosa coincidencia de algunos mercantes que han pasado por Málaga con un mismo nombre. En abril de 2004, llegaba a la terminal del muelle número 9 en un viaje entre Norfolk y Livorno el portacontenedores de bandera alemana Telamon. Hace apenas un par de días, en el muelle 6, atracaba para cargar dolomita un pequeño buque abanderado en Antigua y Barbuda llamado igualmente Telamon.

Y aunque estas coincidencias suelen darse en el transcurso de los años, lo que es verdaderamente singular, es que dos barcos con el mismo nombre coincidan atracados en un mismo puerto a la vez. En Málaga, hace algo menos de un mes, dos buques muy diferentes llamados respectivamente Herakles coincidían atracados casi frente a frente; uno en el muelle número 6 y otro en el 7.

Los dos HERAKLES atracados en Málaga hace unos días.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (20 de Marzo de 2012).

Deportes y piscinas

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de enero de 2012 a las 20:42

Durante los últimos años que el ferry Ciudad de Sevilla cubrió la línea regular del mar de Alborán, una de las comidillas portuarias malagueñas más repetidas, fue la de la bicicleta estática que iba en el puente de mando de este buque.
Pero con independencia de este singular caso (quizás el puente de gobierno no fuera el lugar más indicado para un aparato como este), en la actualidad, no resulta nada extraño que la gran mayoría de buques dispongan de pequeños habitáculos donde sus tripulantes puedan hacen ejercicio con algunas máquinas de gimnasio.
Y aunque estos lugares suelen ser muy frecuentados, en muchos barcos, además, existen pequeñas zonas al aire libre dedicadas al deporte; unas áreas en las que siempre suele haber una canasta de baloncesto.  Ubicadas en lugares verdaderamente inverosímiles y casi siempre rodeadas por una red, estas canchas se pueden ver en todo tipo de buques; ya sean pequeños barcos de carga general o grandes portacontenedores.
Pero dando una vuelta de tuerca más a estos aspectos, muchos buques, independientemente de su zona de deportes, llevan además, una pequeña piscina. Aprovechando igualmente espacios sin demasiada utilidad, estos barcos albergan pequeñas piletas que en días calurosos hacen las delicias de los hombres de la mar.
Y aunque les podría poner varios ejemplos, la piscina que más me ha llamado la atención hasta la fecha, fue del buque de investigación OHM Leader que invernó en Málaga en el año 2009. Aprovechando un hueco de su superestructura en la cubierta principal, este barco disponía de una minúscula piscina; un espacio de diversión rodeado de dos palmeras, una pintada en una de las paredes que la rodeaba y  la otra en un tiesto.

Piscina del OHM LEADER.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (10 de Enero de 2012).

Dos nombres diferentes

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de noviembre de 2011 a las 10:24

Hace tiempo, les hablaba sobre unas iniciales que, en lengua inglesa, designan el tipo de propulsión de los barcos, y que aparecen en la gran mayoría de los documentos oficiales de estos.  Y aunque estas letras, les recuerdo: S/S (Steam Ship), M/V (Motor Vessel o M/S (Motor Ship), pueden estar visibles en algunos lugares del buque (normalmente se pueden ver en los aros salvavidas o en las lonas que cubren la escala principal), resulta verdaderamente extraño verlas pintadas sobre el casco de los barcos ya sea a proa o  a popa.

Tras permanecer varios días fondeado en la bahía, el 29 de octubre de este año, atracaba por primera vez en Málaga el buque portacontenedores Coast. Procedente de Valencia, este barco de bandera chipriota con capacidad para 1.684 Teus,  después de realizar su operativa de carga y descarga, dejaba la terminal del muelle número nueve con destino a Algeciras.

Pero  independientemente de esta primera escala, y de lo singular de los onces nombres que ha lucido este barco (algunos de ellos repetidos) desde su construcción en Polonia en el año 1997, la visita del Coast a Málaga dejó una imagen verdaderamente curiosa.

A popa, en el lugar donde habitualmente todos los barcos  suelen llevan escrito su nombre y el del puerto donde están matriculados, este portacontenedores de 16.264 toneladas de registro bruto y 179,2 metros de eslora, mostraba precediendo al nombre con el que oficialmente está registrado, las iniciales M.V.

Una verdadera rareza no demasiado ortodoxa que podría llevar a confusión al respecto de cual es el verdadero nombre de este buque; un barco que a proa, tanto a babor como estribor, luce el nombre Coast, mientras que a popa, lleva escrito M.V. Coast.

COAST (M.V COAST) atracado en la terminal de contenedores.

Detalle de la popa.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (22 de Noviembre de 2011).

Les dejo la ficha técnica del buque:

  • COAST
  • AÑO DE CONSTRUCCIÓN: 1997.
  • ASTILLERO: Stocznia Szczecinska S.A. Szczecin, Polonia.
  • BANDERA: Chipre.
  • PUERTO DE REGISTRO: Limassol.
  • Nº DE CASCO: B186/3/14. Nº IMO: 9134684.
  • ARMADOR: Nordcoast Schiffahrts GmbH. (Alemania).
  • GRUPO: Nord Reederei Ltd. (Chipre).
  • SHIPMANAGER: NORD GmbH Reederei. (Alemania).
  • OPERADOR: Nord Reederei Ltd. (Chipre).
  • REGISTRO BRUTO: 16.264 TRB.
  • ESLORA: 179,230 m.
  • MANGA: 25,300 m.
  • CALADO: 9,940 m.
  • TRIPULACIÓN: 24.
  • CAPACIDAD:
  • TEU: 1,684.
  • MÁQUINA:
    • 1 oil engine driving 1 FP propeller at 113 rpm.
    • Total Power: Mcr 13,328kW (18,121hp).
    • Max. Speed: 20.00kts, Service Speed: 19.50kts.
  • HISTORIAL (RENOMBRES): NORDCOAST (1997), CSAV BUENOS AIRES (1997), NORDCOAST (1999), ALIANCA PARANA (2000), NORDCOAST (2000), DAL EAST LONDON (2001), SAFMARINE NAHOON (2002),  NORDCOAST (2002), CALA PUEBLA (2005), NORDCOAST (2009), COAST (2011 agosto).
  • HISTORIAL (BANDERAS): Alemania (1997), Chipre (1999), Alemania (2000), Chipre (2003).
  • INDICATIVO DE LLAMADA: P3MC8.
  • Buques gemelos:
    • 9060546. DORIAN.
    • 9130171. HENRIETTE SCHULTE.
    • 9130169. KOTA JELITA.
    • 9080405. KOTA MAWAR.
    • 9123532. MCC MELAKA.
    • 9057173. NORDLAKE.
    • 9152923. PROSPER.
    • 9080417. PROVIDENCE.
    • 9124392. R. SEA.
    • 9123520. SONOMA.

Barcos antiestéticos

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de septiembre de 2011 a las 19:54

Ayer, tuve la oportunidad de fotografiar al cochero de bandera liberiana  VIKING CHANCE. El motivo de mi interés por pillarlo, era porque se trataba, si no estoy equivocado, de su primera escala en el puerto de Málaga.

VIKING CHANCE en el muelle Nº 9 del puerto malagueño. 14-IX-2011.

Desde siempre, y esto es una opinión muy personal, he pensado que los cocheros (car carriers), son unos barcos muy antiestéticos; quizás, los más antiestéticos que se puedan encontrar en la flota internacional de mercantes, sea cual sea el tipo de barco.

Pero independientemente de que a mí me gusten o no, lo que hay que reconocer, es que en  este tipo de barcos, el espacio útil está aprovechado al milímetro.

Pero volviendo al VIKING CHANCE, les diré que se trata de un cochero (permítanme la expresión) de los normalitos. Construido en Corea del Sur en 1999, tras llevar el nombre MODERN CHANCE, en mayo de este año, se rebautizaba como VIKING CHANCE. Con 33.863 toneladas de registro bruto, el barco de 164 metros de eslora, 28,060 de manga y 8,716 de calado, puede cargar un máximo 3.758 vehículos.

Estas cifras que a alguno les pueden parecer excesivas, nada tienen que ver con las de los grandes car carriers capaces de cargar hasta 8.000 vehículos.

Entre los más grandes del mundo, algunos dicen que es el mayor, está el buque de bandera sueca FAUST, un barco de 71.538 toneladas de registro bruto que con 13 cubiertas (cinco de ellas levadizas), puede cargar un total de 8.000 vehículos (si carga autobuses o camiones, un máximo de 468 unidades, la capacidad de coches se reduce a  3.484).

Construido en Corea del Sur (Daewoo Shipbuilding and Marine Engineering DSME) en 2007, el FAUST, tiene 227,800 metros de eslora, 32,260 de manga y un calado de 11,300 metros, estando su tripulación compuesta por 33 personas.

FAUST

Todo unos colosos de la mar que siendo unas verdaderas obras de ingeniería naval, a mi no terminan de gustarme.

Les dejo  vídeo del  FAUST.

http://www.youtube.com/watch?v=Fk5jaDaC8nI

Ni te cases ni te embarques

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de septiembre de 2011 a las 8:01

Resulta curioso, que una de las frases más conocidas en el universo de la gente supersticiosa, aluda directamente al mundo de la mar. Y aunque muchos marinos suelen ser altamente supersticiosos, paradójicamente, la famosa frase: ‘martes 13 ni te cases ni te embarques’ no suele estar entre las sentencias más temidas o respetadas por las gentes de la mar.

Teniendo esto en cuenta, hoy les contaré alguna curiosidad al respecto de los casamientos que se realizan a bordo de los barcos; una tradición que viene muy de antiguo, y que participa de unas muy singulares peculiaridades.

En la gran mayoría de buques de línea que en el siglo XIX realizaban viajes trasatlánticos, era habitual que, como parte de la tripulación, viajara un sacerdote. Vistos con no muy buenos ojos en barcos de determinadas nacionalidades (en los buques españoles el cura tenía vetada la entrada en ciertos sitios y se le consideraba como una fuente de mala suerte), los sacerdotes, se mantuvieron a bordo hasta que las líneas regulares trasatlánticas dejaron de funcionar.

Con la consolidación del mercado crucerístico, los pasajeros comenzaron a demandar servicios religiosos, y los capitanes, sustituyendo a los sacerdotes, retomaron unas atribuciones (especialmente las referidas a las bodas) que siempre habían tenido. Hoy día, con capillas a bordo, los buques de crucero (algunos de ellos sí llevan a un sacerdote) ofician actos religiosos semanales; y sobre todo, celebran muchas y muy diferentes tipos de bodas. Compañías tales como Costa Cruceros, MSC o Norwegian Cruise Lines, todas ellas asiduas al puerto malagueño, ofrecen todo tipos de servicios religiosos, aunque no sé, si una boda se podrá celebrar en un martes 13.

Capilla de un buque de crucero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (13 de Septiembre de 2011).

1924

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de agosto de 2011 a las 9:19

Haciendo un guiño personal, hoy les contaré qué es lo que se cocía en el puerto de Málaga en el año 1924. Con una estructura, en lo que a los muelles se refiere, bastante diferente a la actual, y con la particularidad de que la forma de atraque de los barcos era otra (no demasiados buques se colocaban de costado al muelle, siendo lo habitual atracar de punta o fondear en las dársenas), la actividad marítima malagueña del año 24 fue muy intensa.

Sin haber cumplido aún los diez años de vida, la Compañía Trasmediterránea que por entonces no tenía instaurada la figura del Melillero titular, operó durante aquel año en la línea del Mar de Alborán con los buques: Barcelo, V. Puchol, A. Lazaro, Monte Toro y JJ Sister. Curiosamente, durante algunos meses de 1924, el Melillero realizó sus salidas desde Málaga a las ocho de la noche.

Siguiendo con las navieras que realizaban escalas fijas en el puerto malagueño dentro de sus recorridos en línea regular con pasaje y carga,  además de la Compañía Trasatlántica Española y Pinillos (ambas navegaban a Centro y Sudamérica), compañías italianas, francesas, holandesas y portuguesas traían sus buques a Málaga para cubrir itinerarios internacionales que llegaban incluso hasta Australia.

Pero con independencia de estos grandes tráficos, el puerto malagueño se nutría con un vastísimo movimiento de pequeños mercantes; un hecho que se mantuvo constante en toda la década de los años veinte, y que posicionó a Málaga como el segundo puerto comercial español de la época.

Un muy exitoso año 1924 que se completó con la visita de un buen número de buques con turistas (lo que hoy llamaríamos buques de crucero), aunque esa historia la dejaremos para otra ocasión.

JJ SISTER, uno de los Melilleros que operó en Málaga en 1924.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (2 de Agosto de 2011).

44 días de fondeo

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de mayo de 2011 a las 9:12

En más de una ocasión, al ver a uno o varios barcos parados en la bahía, se habrán preguntado qué es lo hacen esos buques ahí. Básicamente, esos barcos fondeados, lo único que hacen es esperar; ya sea para entrar en puerto o para recibir órdenes y dirigirse a un nuevo lugar de destino.

Y aunque la bahía de Málaga es un muy buen fondeadero, lo habitual es que un barco a la espera, no pase demasiado tiempo parado aguardando trabajo; aunque siempre, hay algunas excepciones.

El 8 de septiembre de 1923, llegaba a la bahía malagueña el buque de bandera holandesa Ursula. Procedente de Lisboa, este pequeño vapor, fondeaba a la espera de poder atracar en Málaga, lugar donde debía embarcar un cargamento de toneles con destino a Marsella.

Después de que su capitán y armador (la figura del capitán propietario era por aquellos años muy frecuente de ver en estos pequeños mercantes), desembarcara y ultimara los detalles de la carga, el buque quedaba a la espera de recibir la orden para entrar en puerto. Tras una primera semana de fondeo, al Ursula llegaban noticias de que su cargamento se retrasaría unos días; un hecho que dejaba al buque ante la disyuntiva de buscar un nuevo trabajo o seguir esperando. Después de apostar por la espera, el barco cumplía una segunda semana de fondeo, y tras tener que aprovisionarse, la espera se prolongaba durante siete días más. Cumplidas ya las tres semanas, un temporal de levante obligaba al Ursula a levantar el fondeo; circunstancia que mantuvo al buque tres días alejado de la costa. Ya con la mar en calma, el barco volvió a la bahía, y después de unos días más de espera, finalmente, tras 44 jornadas de fondeo, el 21 de octubre el Ursula entraba en Málaga.

Buques fondeados en la bahía de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (24 de Mayo de 2011).

Gemelos

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de mayo de 2011 a las 8:35

Lo que hoy les contaré, son dos historias; una de ellas muy habitual y otra verdaderamente excepcional que, unidas, han tenido como protagonista, apenas hace unas semanas, a uno de los buques que opera de forma fija en el puerto de Málaga.

Cuando Marítima Peregar vendió el Volcan de Tinache, esta naviera malagueña se quedaba sólo con un barco; un buque, el Isla de los Volcanes que con muchos años de vida, debía cubrir a diario la línea de carga rodada que esta compañía mantiene entre los puertos de Málaga, Ceuta y Melilla.

Aun con el Volcan de Tinache  atracado en puerto, aunque ya con otro nombre, bandera y bajo la contraseña de su nuevo armador, el Isla de los Volcanes, regresaba de uno de sus viajes en línea con una avería en su eje.

Ante la imposibilidad de seguir navegando y con la imperiosa necesidad de mantener la línea, Marítima Peregar buscó un barco sustituto; algo muy habitual cuando ocurren incidentes de este tipo.

Tras varios días de inactividad, y ya con el Isla de los Volcanes reparando en dique, llegaba al puerto malagueño el buque de bandera marroquí Fes; el cual,  fletado temporalmente, se encargaba de cubrir la línea de carga rodada.

Y aunque hasta ahora esta historia no tiene nada de extraño, lo que sí es verdaderamente excepcional, es que el buque que vino a sustituir al ‘Isla’, es su gemelo. Construidos en los astilleros franceses Soc Nouvelle des Ats et Chs de La Rochelle en los años 1977 y 78 (primero el Isla y luego el Fes), ambos buques, tras 33 años de navegación y con una vida activa muy similar, por unos días, se encontraban en Málaga realizando el mismo trabajo.

Una  más que singular circunstancia muy rara de ver en este negocio de la mar y los barcos.

FES e ISLA DE LOS VOLCANES atracados en Málaga

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (10 de Mayo de 2011).

Como complemento les dejo unas fotos de los gemelos.

FES

ISLA DE LOS VOLCANES


Fotos y vivencias 2. La inspiración de la noche.

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de abril de 2011 a las 20:47

Atendiendo muy amablemente al requerimiento que les hacía para publicar sus fotos y vivencias en este espacio, un buen amigo y fiel seguidor del blog, me remite unas magníficas instantáneas.

Aunque vive casi permanentemente subido a una lancha, y el mundo de la mar y los barcos es su vida;  Pepe, no desperdicia la más mínima oportunidad para hacer fotos marítimas. Cansado, según me dice, de hacer las típicas fotos de barcos (las que todo el mundo hace), Pepe se ha decantado por una complicada modalidad fotográfica; y desde hace algún tiempo, realiza instantáneas nocturnas. Todo un reto, me comenta, teniendo en cuenta las condiciones en las que habitualmente tira las fotos.  “Para que una salga bien hay que darle muchas veces al disparador; y además hay que estar medianamente inspirado”.

Aquí les dejo tres  excelentes instantánea de la noche portuaria malagueña.

Aidavita 2-IX-2010 Pepe P Málaga

AIDAVITA. Muelle de Levante atraque Norte (Málaga). 2 de Septiembre de 2010. Pepe P.

Lady Gloria 7-XII-2010 Pepe P Málaga

LADY GLORIA. Muelle Nº 6 (Málaga). 7 de Diciembre de 2010. Pepe P.

Edith Maersk 7-XII-2010 Pepe P Málaga

EDITH MAERSK. Muelle Nº 9 (Málaga). 7 de Diciembre de 2010. Pepe P.

Muchas gracias Pepe. Espero, esperamos ver más…