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Cargas generales

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de octubre de 2018 a las 9:06

Hoy les hablaré de la carga general y les contaré una operativa de estas características  realizada hace algunas semanas en el puerto malagueño.

A finales del pasado mes de agosto, procedente de una factoría sevillana especializada en la construcción de maquinaria pesada,  llegaba por carretera al recinto portuario una tolva. Desmontada en varias piezas, esta estructura dedicada a la movilización de graneles sólidos, tras quedar situaba en el muelle número seis, comenzaba a ser ensamblada. Ejecutado su completo montaje en algo más de dos semanas, esta tolva que alcanzaba los 11 metros de altura y que mostraba un llamativo color amarillo, quedaba a la espera de que un buque viniera para transportarla con destino al puerto de Las Palmas de Gran Canaria.

Cumplimentada la primera parte de esta operativa; una novedosa operación que nunca hasta la fecha se había visto en aguas malagueñas y de la que ya les hablé en su momento, el miércoles 26 de septiembre llegaba al puerto el buque de bandera panameña Deimos. Clasificado como general cargo, este barco construido en Dinamarca en 1986 de 3.088 toneladas de registro bruto y 94 metros de eslora, quedaba atracado en el muelle número seis para realizar un embarque nada habitual.

Comenzada la operativa en la jornada siguiente a su llegada, la tolva amarilla, que días antes había tenido que ser desmontada por la mitad, empezaba a ser embarcada en las bodegas del Deimos.  Finalizada esta maniobra, a continuación, el buque de bandera panameña iniciaba una carga de  dolomita, un granel mineral  que compartiría viaje a Canarias con la máquina que horas antes había sido estibada en este buque.

Y aunque la idea de la carga general quizás nos transporte a imágenes de muchas y muy  diferentes mercancías transportadas en un mismo barco, lo que está claro, es que el embarque que realizó hace varias semanas en aguas malacitanas el Deimos sí que se puede enmarcar dentro de las denominadas operativas de cargas generales. Unas operaciones no demasiado frecuentes de ver hoy día por estos lares y que el en pasado constituyeron el peso fundamental de los tráficos que, tanto de entrada como de salía se generaban en el puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque de carga general DEIMOS operando hace unos días en el puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de octubre de 2018.

Remociones

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de septiembre de 2015 a las 9:29

Este pasado domingo, el ferry Sorolla, que por motivos técnicos está sustituyendo temporalmente al Fortuny, el melillero titular, realizaba una serie de cambios de atraque para revisar sus sistemas de evacuación de pasajeros. Tras cumplimentar el desembarco del pasaje en su habitual lugar de amarre, el barco pasaba al muelle número dos; un cambio de ubicación que se repetiría hasta dos veces en el transcurso de esa misma jornada.

Estos cambios de muelle, atendiendo a la más rancia terminología portuaria, son las denominadas remociones, algo que no suele ser habitual cuando un barco atraca para cumplimentar una operativa ya sea de carga o descarga.

Pero como siempre hay excepciones, lo que hoy les contaré, muy bien podría ser una de las remociones más curiosas vividas en los muelles malacitanos en las últimas décadas.

El 5 de enero de 1965, procedente de Cádiz y con destino a Tánger, llegaba al puerto de Málaga el mercante de bandera alemana Otto Nübel. Con 825 toneladas de registro bruto y 70 metros de eslora, este carguero adscrito a la compañía Emder Dampfer que además podía embarcar a cuatro pasajeros, realizaba navegaciones de cabotaje por gran parte del litoral Mediterráneo.

Después de quedar atracado en el muelle número tres, el buque que llegaba para cargar varios tipos de mercancías, comenzaba ese mismo día un baile de muelles que en tan sólo dos jornadas lo posicionó en cuatro lugares diferentes. Tras efectuar una primera operación en el muelle tres, un cargamento de sacos de grano lo esperaba en el muelle número seis, para embarcar luego barriles con aceite de maquinaria en el muelle cuatro y finalizar su operativa cargando unas cajas con muebles en el muelle dos.

Otto NubelMercante ‘Otto Nübel’ que realizó cuatro remociones en enero de 1965.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de septiembre de 2015.

Éxito agridulce

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de noviembre de 2010 a las 9:03

Si cualquier empleado del puerto (con mayor o menor responsabilidad), tuviera una varita mágica con la que pudiera modificar los tráficos que llegan a Málaga, sin duda alguna, cambiaría algunos de los 300 buques de crucero que hasta la fecha han llegado este año, por un buen puñado de “mercantes” con  cualquier tipo de carga.

Con los muelles vacíos de barcos, y con el tráfico de mercancías; ya sean carga general, graneles, o carga en contenedores en un estado de coma profundísimo, el éxito crucerístico de este año, se torna en un éxito, cuando menos agridulce.

Con esta triste realidad, y con el agravante de que las previsiones para el próximo año apuntan a mayores éxitos crucerísticos y bastante menos movimiento de carga, nuestro puerto triunfa con los turistas y se hunde en lo demás.

Y aunque la apuesta por los buques de crucero es una apuesta muy meditada y muy bien trabajada (ahora se empiezan a recoger los exitosos frutos de esta labor), la asignatura pendiente para los responsables de nuestro puerto, sigue siendo el tráfico de mercancías.

Un puerto como el de Málaga, no puede ni debe vivir en exclusividad de los barcos de turistas; un mercado, o mejor dicho, un negocio muy voluble y caprichoso que hoy está aquí y mañana tal vez no.

Con la alegría de haber alcanzado las 300 escalas crucerísticas,  y mi más sincera felicitación a todos los que han trabajado para conseguir este record, me quedo con la espinita de la carga. Una agridulce sensación, por otra parte, muy portuaria.

Columna publicada en  el diario de hoy 25 de Noviembre de 2010.

Carga general

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de noviembre de 2010 a las 9:20

Si tuvieran entre sus manos un viejo parte de carga, o una de aquellas tan peculiares notas de atraques que, hace unas cuantas décadas,  aparecían a diario en los periódicos malagueños, repararían al instante en que la expresión “carga general”, aparecía con mucha frecuencia. Esta frase, que hoy día  ha sido sustituida, al menos en nuestro puerto, por la de “mercancía genérica”,  hace referencia a un hecho que es parte de la historia de la navegación.

Cuando el transporte de mercancías por mar no estaba tan especializado como lo está hoy, gran parte de la totalidad de los barcos mercantes de carga, navegaban de puerto en puerto con sus bodegas repletas de mercancías de todo tipo.

A bordo de estos barcos, denominados de carga general, se podían transportar a la vez cajas, sacos, barriles o cualquier otra cosa susceptible de ser embarcada; algo que constituía un  verdadero ejercicio de pericia para los oficiales de estos buques, los cuales, además de tener que estibar lo máximo posible, debían de tener en cuenta lo que había que cargar o descargar en los diferentes puertos en los que atracaban.

Con todo esto, les diré que Málaga, hasta no hace demasiados años, era un puerto de mucha carga general; una carga muy variada que se podía ver apilada en cualquiera de los muelles de nuestro puerto.

Pero con la llegada de la carga rodada y fundamentalmente, con la aparición de los contenedores, la carga general entendida como la que trae un barco que transporta diferentes  tipos de mercancías, ha desaparecido casi por completo.

Hoy día, encontrar un barco que llegue a Málaga con la etiqueta “transporta mercancía genérica” (carga general), es algo, cuando menos, digno de ser reseñado.

carga general blog Carga general en uno de nuestros muelles a principios del siglo XX.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (9 de Noviembre de 2010).