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Suciedad ignorada

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de diciembre de 2012 a las 11:30

Sería bueno recordar a todos los que se rasgan las vestiduras ante la posibilidad de obtener recursos naturales de los fondos marinos en las costas de Málaga, que año tras año, el litoral malagueño experimenta agresiones que pasan desapercibidas o, que en el mejor de los casos, se solucionan tarde y mal.

El 4 de octubre de este año, la bahía de Málaga amanecía sembrada por una enorme isla de suciedad flotante. Con varios centenares de metros de longitud, esta mancha compuesta por cañas y ramas de árboles fundamentalmente, amén de todo tipo de basura inorgánica, tras permanecer a la deriva durante muchas horas, finalmente desembarcaba plácidamente en las playas de la Malagueta y en las dársenas del puerto.

Esta circunstancia, fruto de unas intensas lluvias otoñales que arrojaron a la mar por diferentes arroyos y riachuelos todo tipo de desperdicios, no es la primera vez que ocurre y desgraciadamente, no será la última.

Y aunque estas manchas, en nada se parecen a otras que dañarían gravemente las costas malagueñas, lo que sí está claro, es que estas mareas que sí producen daños (una de las embarcaciones turísticas que da paseos por la bahía sufría una avería al chocar contra uno de los troncos que componían esta isla flotante), venden mucho menos polémica a la hora de hablar de la protección ante posibles agresiones medioambientales en la mar.

Si las cosas se hacen bien, efectuar prospecciones y posteriormente extraer recursos a muchas millas de la costa, no debería suponer un riesgo  de contaminación mayor que el que año tras año suponen las avalanchas de suciedad que la tierra arroja a la mar y que, los que tantas vestiduras se rasgan, no parecen tener demasiado en cuenta.

Mancha de suciedad en la bahía.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (18 de Diciembre de 2012).

Llegar antes, gastar poco y ganar lo máximo posible

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de abril de 2010 a las 16:10

EXPERTOS INTENTAN EVITAR QUE EL BUQUE ENCALLADO CAUSE UN DESASTR

Con el drama del Shen Neng 1 ya en escena, y con el daño ecológico-medioambiental ya en marcha; quizás, la pregunta o reflexión  que ahora toca hacerse, es, ¿por qué ocurrió lo que ocurrió?

Tras leer muchas de las notas que hasta la fecha se han publicado, y discriminar algunas informaciones que no parecen demasiado rigurosas, la historia queda así:

Buque que sale del puerto australiano de Gladstone con destino a un puerto de China llevando 65.000 toneladas de carbón. Sus tanques de combustible almacenan 975 Tm. de carburante.

Dejando las habituales vías de navegación comercial de la zona, el barco se desvía 15 millas de la ruta que debería haber tomado y encalla en la noche del sábado día tres de Abril. Lo hace en una zona de la  gran barrera de coral australiana del Pacífico Sur. El accidente se produce en un área con fondos mixtos de tierra y coral a 70 kilómetros al este de la ciudad de Great Keppel Island, en la costa del estado australiano de Queensland.

Tras el accidente, el buque empieza a tener pérdidas de combustible; pérdidas que provocan una mancha que comienza a dañar (contaminar) la zona.

Con todo esto, y con el añadido, según las últimas informaciones, de que las tareas  de rescate y lucha contra la contaminación podrían retrasarse de 24 a 48 horas (por las condiciones del tiempo), el barco sigue vertiendo combustible, amén de que existe un cierto riesgo de que el buque sufra alguna rotura estructural. En unos primeros momentos, se habló del peligro de que el barco se pudiera partir; aunque, parece ser que esta hipótesis, por el momento, no es del todo cierta.

Ante esta situación, y mientras los equipos de rescate y limpieza se coordinan para ver cómo actuar, y los portavoces de diversas asociaciones ecológicas avisan de lo grave de esta situación, el Shen Neng 1 sigue encallado en un lugar declarado Patrimonio de la Humanidad (Unesco 1.981).

Gran_barrera_de_coral blog

Y ahora viene la pregunta:

¿Cómo ha podido ocurrir esto?

Si necesidad de ser un entendido en la materia, cualquiera que lea lo anteriormente expuesto, notará que hay algo que llama poderosamente la atención.

¿Cómo un barco se desvía tanto de una ruta comercial más o menos establecida?

La respuesta está muy clara. Un desvío de esta magnitud (15 millas que son algo más de 24 kilómetros) sólo puede deberse a motivos de “celeridad”; me explico.

Aunque los ecologistas australianos llevan años anunciando que la gran barrera de coral se convertirá en una autopista para el tráfico de carbón entre Australia y China; estos avisos  parece que no han calado lo suficiente en las autoridades que deben controlar el tráfico marítimo de la zona. Con deficiencias notables en lo que significa esta coordinación (y eso que hay radiobalizas, faros y prácticos que operan en determinadas zonas), el tráfico no termina de estar regulado.

Y aunque hay varias rutas comerciales de navegación; rutas que evitan pasar demasiado cerca de esta zona, la posibilidad de buscar otras vías para llegar más rápido existe.

Ante esta permisividad, y ante la posibilidad de ahorrar tiempo, determinados armadores intentan reducir gastos y aumentar ganancias navegando por áreas por las que debería estar totalmente prohibido circular.

Un lema tan viejo como la historia de la navegación: Llegar antes, gastar poco y ganar lo máximo posible,  que en determinadas ocasiones provoca accidentes como el de este Bulk Carrier de bandera china.   

 

Para los amantes de los datos, aquí les dejo la ficha del Shen Neng 1:

Año de construcción: 1.993.

Astilleros (El buque se construyó en dos astilleros diferentes):

Sanoyas Hishino Meisho Corp. Kurashiki, Japón. Casco.

Sumitomo Heavy Industries Ltd. Oppama, Japón.

Bandera: China.

Armador registrado: Shenzhen Energy Transport.

Registro bruto: 36.575 TRB.

Eslora: 225 m.

Manga: 32,300 m.

Calado: 13,291 m.

Anteriores nombres: Bestor (1993. Bandera de Liberia), Bestore (1993. Bandera de Isla de Man), Shen Neng 1 (2007. Bandera de China)

Tripulación: 23