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Los escampavías

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de enero de 2020 a las 10:44

Hoy les traigo una verdadera curiosidad; un tipo de embarcación muy poco conocida que, con un nombre muy singular, surcó en el pasado las aguas del Mediterráneo.  Denominados como escampavías, estos pequeños barcos tenían como principal misión la vigilancia costera; una circunstancia que les permitió mantenerse en activo entre los siglos XVIII y XIX.

Con objetivo de mantener libres de contrabandeo las zonas de menor calado, estas embarcaciones participaban de unas características técnicas muy apropiadas para las acciones que debían desempeñar. Con las premisas fundamentales de ser veloces y poder operar en la playa, los escampavías no solían superar los 50 metros de eslora. Propulsados por el viento, estas embarcaciones disponían de dos mástiles donde se montaban grandes velas latinas; un sistema que, según zonas, podía completarse con una serie de remos.  Artillados con un cañón a proa, aunque algunos también podían llevar uno o dos a popa, estos barcos adscritos a la armada, iban patroneados por un segundo contramaestre que llevaba a su mando a una dotación que no solía superar los 15 marineros.

Operando habitualmente en conserva, es decir, siempre acompañados de un barco de mayor porte que solía ser un guardacostas, las características de los escampavías les permitía acosar a embarcaciones menores a pie de playa; una circunstancia que les posibilitaba apresamientos tanto en el rebalaje como en alta mar.

Frente a esta forma de operar y teniendo en cuenta que tanto contrabandistas como corsarios, usaban embarcaciones similares, las acciones combinadas de guardacostas y escampavías solían convertirse en pequeñas escaramuzas navales con resultados inciertos.

Centrándonos en el puerto de Málaga, les diré que desde el apostadero malagueño operaron por las costas de la provincia diversos escampavías. Llevando casi siempre nombres de santos, el San Manuel, según una crónica de 1866, tras una acción que ya les contaré, apresó en Nerja a un laúd llamado San Antonio que llevaba cebada de contrabando.

Unos barcos muy desconocidos que exportamos a Hispanoamérica y que ya, con casco de acero y propulsión a vapor, siguieron operando por aquellas aguas hasta principios del siglo XX.

EscampavíaESCAMPAVÍAS de finales del siglo XIX.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de enero de 2020.

Sobre PIRATAS

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de marzo de 2011 a las 21:09

bandera-pirata

 

Como ahora ando un tanto fascinado con el mundo de la piratería, he pensado que tal vez sería interesante hablar de curiosidades sobre piratas.

Y para empezar con propiedad, la definición de la RAE en su tercera acepción:

Pirata: ‘Persona que, junto con otras de igual condición, se dedica al abordaje de barcos en el mar para robar.’

Y aunque hay muchos otros tipos de piratas, a los cuales se les podrían aplicar algunas que otras nuevas acepciones, nos quedaremos en el  clásico pirata marítimo  para el post de hoy.

Dentro del conjunto de todos los piratas (los que abordaban barcos en los siglos XVI, XVII y XVIII), podríamos establecer una especie de  clasificación básica; una lista que atendiendo a diversas denominaciones englobaría a todos estos delincuentes de la mar.

Corsarios: Se trataba de marinos que apoyados por un determinado país (estos disponían de la famosa carta oficial o patente de corso), delinquían sobre buques de naciones enemigas al gobierno que los respaldaba.

Bucaneros: Originariamente eran habitantes antillanos que, en tierra, cazaban cualquier tipo de animal (fundamentalmente vacas, cabras y cerdos) para posteriormente vender su carne a los buques que surcaban el Caribe.

 A partir de finales del siglo XVI y sobre todo en el XVII y XVIII, los bucaneros, que además de vender carne traficaban con todo lo traficable, se hicieron a la mar. Teniendo como base fundamental de su negocio el contrabando, también efectuaban actos violentos contra cualquier tipo de buque. Además de actuar en la mar, los bucaneros no dejaron nunca de  realizar cualquier tipo de acto delictivo en tierra.

Filibusteros: Eran piratas costeros. En el siglo XVII,  siglo en el que más repercusión tuvieron estos piratas, su principal área de influencia fue el mar de las Antillas (Caribe).

Actuando en grupos y con embarcaciones menores, los filibusteros compaginaban sus actos de piratería en la mar y en tierra firme.

Vista esta clasificación,  y para terminar, me gustaría comentarles un par de asuntos más que me parecen muy curiosos.

Algunos de estos piratas (en genérico), solían actuar con el apoyo de espías en tierra; informadores que a cuenta de una parte de las ganancias, facilitaban datos de posibles capturas.

Según he podido indagar (y esto no lo sabía), los más terribles, sanguinarios y brutales piratas eran los que surcaban las aguas asiáticas. Y aunque en el mundo de la piratería occidental existían unas ciertas normas, las de los piratas de los mares de Oriente eran casi inexistentes; algo que significaba la muerte para todo aquel que se enfrentaba o era atacado por estos estos delincuentes de la mar.

Termino con una referencia bibliográfica.

Aunque existen muchas monografías e infinidad de novelas, yo que quedo con el clásico de Stevenson La Isla del Tesoro.

Les dejo algo que en un principio no tenía pensado incluir en este post y que me ha surgido a última hora.

Por lo menos para mí, la serie televisiva de los setenta Sandokán fue algo casi sagrado;  y sus capítulos semanales eran algo que no podía perderme. Quizás hoy,  si volviera a visionarla, esta idea de infancia cambiaría sustancialmente.

http://www.youtube.com/watch?v=_VBoD92ui70