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La Semana Santa y el puerto de Málaga

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de marzo de 2021 a las 8:41

Reina Victoria en MálagaBuque REINA VICTORIA, el primero que trajo a las tropas legionarias al puerto de Málaga.

Aunque las llegadas en barco de la Legión han vinculado muy estrechamente al mundo cofrade con los muelles malagueños, antes del primer desembarco en 1930, el puerto ya fue testigo de algunas historias relacionadas con la Semana de Pasión.

Este año, al igual que ocurrió en 2020, los legionarios no desembarcarán en el puerto de Málaga. Canceladas las procesiones y todos los actos multitudinarios relacionados con la Semana Santa, este tradicional acto, paralizado desde el 18 de marzo 2019, constituye otra de las múltiples lágrimas que, bajo la pandemia del Covid-19, caerán por las mejillas de los cofrades malagueños a la espera de una Semana de Pasión en la calle en 2022.

Y así, ante esta esperanza y retomando los especiales ‘La mar de Historias’ de todos los Martes Santos publicados en la página Marítimas de Málaga Hoy desde el año 2005, hoy les recordaré tres hechos del pasado que vinculan al puerto con la Semana Santa malacitana; unas historias ocurridas antes de que llegaran los desembarques legionarios.

En 1921, el año en el que se constituyó la Agrupación de Cofradías, un catastrófico suceso aconteció en los muelles malagueños. Minutos después de las 20:15 del 21 de marzo (Lunes Santo), el pailebote de tres palos Nati atracado en muelle transversal explotaba cargado de barriles de gasolina y petróleo que debían viajar a Santander. Envuelto en llamas y mostrando una densa columna de humo, los trabajadores portuarios que se encontraban cerca del buque acudieron a socorrerlo, mientras las campanas de la catedral anunciaban el accidente. Alertadas todas las autoridades locales que se personaron en el puerto, muchos de los malagueños que se encontraban en las calles del centro para ver los desfiles procesionales acudieron también para ver el incidente. Movilizado un retén de bomberos que inició la extinción del fuego acompañado de miembros de la Guardia Civil y Cruz Roja que coordinaron la evacuación de los heridos, las grandes dimensiones del incendio requirieron un mayor número personas para combatir las llamas. Ante esta necesidad, un considerable número de bomberos que se encontraban listos para desplazarse desde el Ayuntamiento a la iglesia de los Mártires donde debían participar en una procesión, fueron avisados. Todos ellos, vestidos con sus uniformes de gala acudiendo a combatir el peligroso incendio del Nati.

Tras aquel incidente que durante unas horas paralizó la noche del Lunes Santo de 1921, unos años más tarde, unos pasajeros de barco pudieron vivir un muy significativo acto cofrade. El 5 de abril (Domingo de Ramos) de 1925, salía por primera vez a la calle la cofradía de la Sagrada Cena Sacramental de Nuestro Señor Jesucristo. Ese mismo día a las 16:00, el buque de la Compañía Trasatlántica Española Infanta Isabel de Borbón fondeaba en la dársena de Guadiaro. Realizando su habitual escala mensual dentro de la línea de Buenos Aires,  una ruta que saliendo de Barcelona paraba en los puertos de Almería, Málaga, Cádiz, Tenerife-Las Palmas, Río de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires, los pasajeros de primera clase de este barco tenían reservada una sorpresa muy especial.  Organizado días antes el evento por don José Luís Duarte, el consignatario de la Trasatlántica en Málaga, los 53 pasajeros de primera clase que navegaban en el Infanta Isabel de Borbón fueron invitados a ver el desfile de la Sagrada Cena desde varios balcones alquilados de calle Larios. Celebrada a las 18:00 una merienda a bordo en la que también participaron los pasajeros de segunda y tercera clase, cada uno de estos en sus correspondientes comedores, los viajeros de primera, acompañados por algunos oficiales del buque desembarcaron para ver la procesión. Aquella iniciativa, la primera y una de las muy pocas que ha vinculado de una forma organizada a pasajeros de barco como la Semana Santa malagueña tuvo un curioso final. Estando establecida las 23:00 como hora límite para regresar al buque (a las doce de la noche el barco debía zarpar), los pasajeros de primera, que iban acompañados por oficiales de la Trasatlántica, no embarcaron hasta las 00:30; una circunstancia que obligó al Infanta Isabel de Borbón a salir a las dos de la mañana, la misma hora en la que según las crónicas de la época se encerró en la iglesia de la Victoria la Sagrada Cena Sacramental de Nuestro Señor Jesucristo.

Infanta Isabel de Borbón cartel

Cartel del INFANTA ISABEL DE BORBÓN.

En unas circunstancias muy similares a las que vivieron los pasajeros del Infanta Isabel de Borbón, un grupo de turistas españoles de barco, en 1930, fueron testigos de un hecho muy significativo para la historia cofrade malagueña.  A primeras horas de la mañana del 17 de abril (Jueves Santo), el buque de la compañía Trasmediterránea Infante Don Jaime quedaba atracado en el muelle número dos. Procedente de Alicante, este barco, que visitaba por primera vez las aguas malacitanas, estaba realizando una ruta turística por los principales puertos de España. A las 11:00, la totalidad de los 195 pasajeros que viajaban a su bordo desembarcaban para visitar la ciudad a pie o en coches de caballo. Una vez finalizados los paseos turísticos, los pasajeros del Infante Don Jaime fueron invitados a almorzar en un restaurante por la delegación malagueña de la Trasmediterránea. Finalizada la comida, la mayor parte de los turistas asistieron a los oficios religiosos para después, de camino al puerto, realizar en diferentes iglesias las tradicionales estaciones de penitencia del Jueves Santo.

Infante don JaimeINFANTE DON JAIME de Trasmediterránea.

Ya a bordo del buque, y mientras esperaban la llegada de diferentes autoridades que habían sido convocadas para una merienda,  a las 17:30, los turistas del Infante Don Jaime pudieron ver cómo entraba en el puerto de Málaga el vapor Reina Victoria; el cual, procedente de Ceuta traía a las primeras tropas de la Legión que desfilarían en la Semana Santa malagueña.

Legión 21-IV-112Desfile de legionarios por el muelle número dos tras su desembarco, año 2011.

Y aunque el Infante Don Jaime salió con destino a Sevilla minutos después de las ocho de la tarde y los turistas no pudieron ver ninguna procesión, aquellos pasajeros sí que presenciaron el primer desembarco legionario; un acto marítimo cofrade que desde entonces se ha celebrado en 77 ocasiones.

Cartel de Semana Santa de Málaga 1930

Cartel de la Semana Santa de Málaga de 1930.

Especial La Mar de Historias 30 de marzo de 2021.

El último velero

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de junio de 2020 a las 8:35

Aunque ya les he contado la historia de este barco, hoy retomo su biografía para narrarles un hecho vivido en aguas malacitanas hace ahora tres meses. Convertido en uno de los veleros más asiduos a los mulles malagueños en las últimas décadas, el Pogoria, constituye uno de los más destacados ejemplos de una filosofía de vida estrechamente vinculada a la mar.

Construido en 1980 en los astilleros Lenin de Gdansk, este bergantín goleta de tres mástiles de 48 metros de eslora y 290 toneladas de registro bruto,  comenzaba su carrera de la mano un muy interesante proyecto fundando en Polonia en 1971; una experiencia muy habitual en algunos países del norte de Europa, en los cuales, la educación de los jóvenes se complementa con diferentes periodos de vida en la mar.

Integrado en la delegación polaca de la Sail Training Association, una institución marítima educacional que embarca temporalmente a estudiantes, nuestro protagonista de hoy, además de realizar rutas por todo el mundo, desde sus inicios participó en las más significativas regatas internacionales.

Y aunque con anterioridad ya había visitado Málaga, su más recordada estancia fue la que durante algunos días lo mantuvo atracado en el muelle número uno con motivo de la celebración en julio de 2002 de la regata Cutty Sark; una mítica carrera de barcos de vela que este buque ganó en 1999.

Tras aquella escala, con posterioridad, el Pogoria ha frecuentado en muchas ocasiones las aguas malacitanas; unos atraques de inicio o final de navegaciones donde también se ha podido ver cómo los escolares reciben sus primeras enseñanzas náuticas antes de comenzar sus singladuras.

Ante esta habitualidad, el pasado 14 de marzo, este velero llegaba de urgencia al puerto malagueño. Con la prohibición establecida por el gobierno de España dos días antes para que ningún buque pudiera desembarcar pasajeros, el Pogoria, acogido a una excepción que, ya en estado de alerta por el coronavirus,  permitía desembarques antes del 15 de marzo, atracaba en el muelle número uno para quedarse tan sólo con su tripulación.

Cumplida esta operativa, el Pogoria salía día 15, siendo el último gran velero que ha surcado las aguas malagueñas desde entonces.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPOGORIA  desembarcando pasajeros atracado en el muelle uno.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 23 de junio de 2020.

 

Mala suerte

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de marzo de 2020 a las 9:57

Aunque ya le he hablado de este barco, hoy, al hilo de la actualidad les volveré a contar algunas cosas del Marella Dream que, a causa de la pandemia que estamos padeciendo ha vivido una muy singular y triste experiencia en el puerto de Málaga.

Integrado en la nómina de los clásicos, este buque, con independencia de una larga trayectoria de 35 años de vida de mar, desde siempre ha estado considerado como un barco con mala suerte. Tras su construcción en 1985 en los astilleros alemanes Meyer Werf por encargo de la naviera Home Lines,  este buque que fue bautizado como Homeric comenzó sin demasiado éxito su biografía. Simultaneando una ruta entre Nueva York y Bermuda con una serie de itinerarios caribeños, y sin alcanzar las expectativas previstas, en 1988 Holland America Line se hacía cargo de él rebautizándolo como Westerdam. Navegando por Alaska y volviendo al Caribe, en 2002 pasaba a manos de Costa Cruceros que lo renombraba como Costa Europa. Cumplimentada su primera escala malagueña en mayo de 2002, cinco días después regresaba averiado permaneciendo tres jornadas atracado en el pantalán de levante.

Tras aquel incidente que le obligó a desembarcar al pasaje, en febrero de 2009, realizando una ruta por el Índico, el Costa Europa sufría una avería de máquina; un hecho que motivó la cancelación de escalas y el amotinamiento de los turistas que navegaban a su bordo. Justo un año después, este buque de 243 metros colisionaba contra un muelle en el puerto egipcio de Sharm al-Sheikh; un accidente que le costó la vida a tres tripulantes e hirió gravemente a cuatro pasajeros.  Alquilado tres meses después por Thomson Cruises y rebautizado como Thomson Dream, la mala suerte siguió acompañándolo, y en mayo de 2012, en aguas gibraltareñas sufría una considerable inclinación que durante 10 interminables minutos produjo daños materiales y heridos. Renombrado en 2017 como Marella Dream, tras un vertido de combustible en Baleares en mayo de 2018 ahora, a causa de la pandemia que sufrimos, este veterano ha tenido que desembarcar in extremis a sus pasajeros en Málaga; una circunstancia que los ha liberado de tener que pasar varias semanas a bordo en cuarentena.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMARELLA DREAM en su última escala de este fin de semana.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de marzo de 2020.

Barco y Legionarios

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de abril de 2019 a las 10:08

En la historia del tradicional desembarco del Tercio tres buques han destacado por repetir en varias ocasiones el transporte de estas tropas.

Uno de los espectáculos que destaca a la hora de hablar de la Semana Santa de Málaga, sin duda alguna lo constituye la llegada y  el desembarco de las tropas de la legión en el puerto. Este acontecimiento, que con el que se celebrará en unos días suma ya 77 escenificaciones,  conforma una muy jugosa historia malacitana; un cúmulo de situaciones  en las que, teniendo al Tercio como protagonista principal, quizás se hayan dejado en un segundo plano a los muchos y muy variados buques que durante estas décadas han embarcados a estos militares.

Y aunque en alguna ocasión ya les he hablado de los denominados barcos de la legión, hoy quisiera recordar a los que con más asiduidad han participado en este evento tan singular. Iniciados los transportes en 1930 y tras quedar cancelados los doce siguientes desembarcos, sería en el año 1943 cuando las llegadas de legionarios por mar comenzarían a fraguar su historia malagueña. Con el recuerdo del buque de Trasmediterránea Reina Victoria que, fletado para tal ocasión y procedente de Ceuta, desembarcaba a las tropas del tercio en la tarde del 17 de abril de 1930, la marina mercante se hizo cargo de estas labores entre los años 1943 y 1949. Registrados un total de cuatro barcos diferentes en este periodo de tiempo, el vapor Mogador fue el que más transportes realizó, cumplimentado un primer viaje en 1944 y tres seguidos entre 1946 y 1948.

MogadorMOGADOR

Construido en los astilleros escoceses de Dumbarton en 1.879, este buque de 464 toneladas de registro bruto, 50,4 metros de eslora y capacidad para 50 pasajeros fue bautizado originalmente como José Pérez. Propiedad de un armador ferrolano, el vapor inició su biografía realizando navegaciones de cabotaje alquilado por la Compañía Trasatlántica Española que en 1888 lo compraba y lo rebautizaba con el nombre Mogador. Realizando rutas por el Estrecho y por diversos puertos de Marruecos y tras ser posicionado en el Guadalquivir durante la guerra civil, en 1943 el barco era vendido a la compañía malagueña Cabo Páez Hermanos, momento en el que iniciaría su relación con los viajes de legionarios.

Superado el periodo civil, en 1950 la Armada española se hizo cargo de los transportes y el 5 de Abril de ese año, el dragaminas Segura traía a unidades del 2º Tercio Duque de Alba. Completados los viajes entre 1951 y 1972 por diez buques diferentes y con la particularidad de que en 1971 no hubo desembarco, el 19 de abril de 1973  llegaba a aguas malacitanas el Conde de Venadito, que hasta la fecha, ostenta el segundo mayor número de viajes con tropas del Tercio para su desfile procesional malacitano.  Construido por Estados Unidos en 1953, este barco de desembarcos de carros que originariamente se llamó Tom Green County, tras ser cedido a España en 1972 era comprado por la  Armada seis años más tarde. Con 5.800 toneladas de desplazamiento y 117 metros de eslora, este veterano que entre otras acciones tomó parte en la guerra de Vietnam, ya con bandera española, Transportó a legionarios en  ocho ocasiones entre su primer atraque y el último en 1988.  Compartiendo este buque travesías  con cinco barcos más, 1991 vería llegar por primera vez a Málaga al Contramaestre Casado. Superado aquel estreno y tras intercalar sus llegadas con cinco barcos hasta 2010, el apodado como ‘el barco de la Legión’ completaba el pasado año su vigésimo primer desembarque; un hecho que lo convierte en el buque de la Armada que más veces ha escenificado esta tradición.

CondeCONDE DE VENADITO L-13.

Todo un espectáculo que este Jueves Santo volverá a congregar en el puerto a miles de malagueños; un desembarco con 77 años de antigüedad en el que las tropas legionarias compartirán protagonismo con un nuevo barco recién estrenado.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA Contramaestre Casado A-01 legionarios 5-IV-1246CONTRAMAESTRE CASADO A-01

Columna especial “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de abril de 2019.