Archivos para el tag ‘emigrantes’

El ‘Notre Dame de Salut’

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de febrero de 2014 a las 13:00

Hace unos días, un buen amigo me pedía información sobre un vapor que en 1896 realizó un viaje con emigrantes desde Málaga al puerto brasileño de Santos. Tras buscar en mi archivo, encontraba la referencia del buque, y una nota que reflejaba la singularidad de esta escala malacitana.

Construido entre 1875 y 1876 en los astilleros escoceses Robert Napier & Sons por encargo de la compañía londinense D. Currie & Sons, este buque, bautizado como Dunrobin Castle, comenzaba su carrera cubriendo la línea como correo marítimo entre el Reino Unido y Sudáfrica. Tras navegar durante 17 años en esta ruta, en 1893, el vapor era vendido a la asociación católica Notre Dame de France. Gestionado por la compañía marsellesa Letocart & Cie., y rebautizado como Notre Dame de Salut, el barco se reconvertía en un buque para peregrinos, y su anterior habilitación en tres clases,  se reacondicionaba para embarcar a 300 pasajeros en clase única.

Después de efectuar diversas navegaciones entre diferentes puertos de Francia y Tierra Santa, en 1895, el gobierno galo lo alquilaba para ser usado como buque hospital en la guerra de Madagascar. Tras regresar un año después a sus peregrinaciones marítimas, entre 1900 y 1901 la Cruz Roja francesa lo empleó como buque hospital durante el levantamiento Boxer en China.  Vendido en 1902 a la compañía L. Berteaux de Marsella y renombrado como  L’ Etoile, en 1914 el buque era desguazado en Génova.

Una intensa biografía que curiosamente tuvo una fugaz presencia en aguas malacitanas el 13 de noviembre de 1896, fecha en la que el  Notre Dame de Salut, antes de retomar sus peregrinaciones por mar, realizaba un único viaje cargado de emigrantes con destino a Brasil.

Notre Dame du Salut-1Imagen del NOTRE DAME DE SALUT que visitó Málaga en 1896.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (4 de febrero de 2014).

Maletas de emigrantes

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de diciembre de 2012 a las 19:38

Corría el año 1902 y el puerto de Málaga gozaba de un abundante tráfico de buques de pasaje. Cumplimentando líneas regulares (fundamentalmente con destino a Centro y Sudamérica), diferentes navieras nacionales y extranjeras escalaban en el puerto malagueño para realiza embarques.

Y aunque los buques que efectuaban estos trayectos disponían de tres clases, la mayoría de los embarques que se realizaban en Málaga eran de tercera. Infinidad de emigrantes (muchos de ellos con sus familias), subían a estos barcos para iniciar en  tierras americanas una nueva vida.

Por aquellos años, aun existiendo un importante movimiento de pasajeros, el puerto malagueño no disponía de un servicio de maleteros. Los equipajes, en el caso de no poder ser embarcados por sus propietarios, se transportaban a bordo por mozos del barco o por personas que se ganaban unas monedas con estos trabajos de muelle.

Y aunque el caos de los embarques de emigrantes, milagrosamente, y siempre con algún que otro incidente, salía bien, en un momento dado, el transporte de maletas y bultos de estos pasajeros comenzó a ser problemático.

Los portuarios que realizaban estas labores, muchos de ellos estibadores, comenzaron  a no poder subir a estos barcos, especialmente los de bandera española, quedando el lucrativo negocio del embarque de maletas en manos de los tripulantes de estos buques.

Ante esta situación, muchos de los portuarios malagueños afectados por este hecho, sabotearon algunos embarques. El 13 de septiembre de 1902, el buque de la Compañía Trasatlántica Española Manuel Calvo en línea regular con Centroamérica sufría un considerable retraso en su salida por culpa de una protesta que les contaré en otra ocasión.

MANUEL CALVO.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (11 de Diciembre de 2012).

Un parto a bordo

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de octubre de 2011 a las 8:54

Haciendo un guiño a un amigo que acaba de ser padre, hoy les contaré la historia de un parto a bordo de un barco atracado en Málaga. Durante muchos años; habría que remontarse a finales del siglo XIX y a las primeras décadas del XX, Málaga fue un importante puerto de emigrantes. Con muchos buques en línea regular de navieras nacionales y extranjeras, los muelles malagueños movilizaban a infinidad de personas que buscaban, fundamentalmente en América, una nueva oportunidad.

Perteneciente a la Compañía Trasatlántica Española, el domingo 5 de junio de  1927, atracaba a las siete de la mañana en el muelle de Cánovas el buque Montevideo. Procedente de Barcelona y Valencia, este barco, cubría con escala fija en Málaga, la línea regular denominada Mediterráneo-Cuba- Méjico.

Tras unas horas de carga, a media mañana del domingo se iniciaba el embarque. En aquella ocasión, subían a bordo del Montevideo 41 pasajeros de primera, 14 de segunda y 512 de tercera clase.  En el parte de embarque (este documento aun se conserva), se reseñaba que entre los pasajeros de tercera, embarcaban “4 mujeres en cinta”.

Y aunque las reglas de la Trasatlántica para las embarazadas eran muy claras (no se recomendaba el embarque de mujeres con más de ocho meses de gestación), estas normas, que siempre provocaban más de un incidente, no terminaban nunca de ser cumplidas.

A última hora de la tarde del domingo (el buque debía zarpar en la madrugada del lunes), y ya con la mayor parte del pasaje a bordo, una de las cuatro embarazadas se puso de parto. Con la ayuda del médico del barco, a las 21:45 horas nacía una niña. Un feliz acontecimiento que dio al traste con el  esperanzador viaje de estos nuevos padres.

MONTEVIDEO

Los barcos de la C

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de octubre de 2011 a las 8:28

Cuando lo que hoy conocemos como Costa Cruceros comenzaba su carrera marítima, allá por el año 1924, lo hacía bajo la denominación de Costa Line. Tras operar durante unos años con buques de segunda mano y dedicarse exclusivamente al transporte de mercancías, pocos años después de su fundación, la naviera italiana se diversificó, y algunos de sus barcos, comenzaron a navegar con pasaje y carga.

En 1942, esta compañía ordenaba su primera construcción (Caterina C.), y desde entonces, los buques de esta naviera, empezaron a lucir nombres donde la C de Costa siempre estaba presente. En la segunda mitad del siglo XX y trabajando ya sólo con pasajeros, los barcos de esta compañía se hacían famosos internacionalmente por publicitarse en sus viajes trasatlánticos con emigrantes como Línea C, amén de por la particularidad de sus nombres y por llevar una vistosa letra C de sus chimeneas amarillas.

Ya dedicados en exclusividad al tráfico crucerístico, y atendiendo fundamentalmente a razones de marketing, en las dos últimas décadas del siglo XX, la famosa C  en los nombres de los buques de Costa desapareció.

Mientras todo esto ocurría, en la Isla de Wight, durante los años sesenta, se fundaba la naviera Carisbrooke Shipping. Dedicada, en un principio al cabotaje, los buques de esta compañía empezaron a lucir en sus nombres la letra C; una peculiaridad que hoy día constituye una seña de identidad en los buques de esta naviera británica. Navegando ya en tráficos de altura, nombres tales como: Anja C, Karina C, o Victoria C, entre otros, visitan diferentes puertos de Europa, siendo Málaga un lugar muy frecuentado por estos barcos para realizar operaciones de carga y descarga de mercancías.

KARINA C atracado en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (4 de Octubre de 2011).