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Dos bacaladeros

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de octubre de 2019 a las 12:32

Hoy les contaré el encuentro de dos barcos de vela; dos veteranos de la mar que este pasado fin de semana coincidieron en las aguas del puerto malagueño.  Construidos originalmente para pescar bacalao, el Marité y el Santa Maria Manuela, durante unas pocas horas en la mañana del domingo, pudieron verse de cerca en una coincidencia verdaderamente singular.

Llegados en circunstancia muy diferentes, uno para realizar una promoción de productos alimenticios y otro para desembarcar pasajeros, ambos buques participan de una historia común, la de unos barcos que, salvados del desguace, pretenden rememorar su pasado.

Luciendo bandera francesa y matrícula de Granville, el Marité, construido en 1922 y botado un año más tarde, comenzó su vida de mar como bacaladero y buque mercante de cabotaje. Tras pasar por varios propietarios y sobrevivir a la Segunda Guerra Mundial, en 1946, sin sus tres mástiles originales, este buque, dedicado al transporte y a la pesca del arenque dejaba de trabajar en 1973. Rescatado del desguace y reconstruido durante años, desde 2004, este velero de tres mástiles de 44 metros de eslora navega como embajador de Normandía ofreciendo todo tipo de viajes.

Compartiendo una historia similar, el Santa Maria Manuela, tras haber visitado Málaga en 2013, regresaba por segunda vez convertido ahora en buque de turistas. Iniciada su biografía en Lisboa en 1937, este velero de 4 mástiles y 68 metros, durante varias décadas formó  parte de la afamada flota blanca portuguesa de bacaladeros que operaba en las aguas de Terranova y Groenlandia.  Despojado de sus palos en 1963 y manteniendo su condición de pesquero, en 1993 este barco era abandonado a su suerte; una suerte que le cambió en el año 2007  cuando una fundación primero y luego una empresa privada se hacían cargo de él. Restaurado con su aspecto original, el Santa Maria Manuela, luciendo la  bandera de Portugal y el registro de Madeira navega desde 2010 realizando viajes turísticos y educacionales.

Dos antiguos bacaladeros que, con unas biografías muy similares, durante algunas horas  este pasado domingo coincidieron en Málaga. Una foto que ya forma parte de la historia del puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALos bacaladeros SANTA MARIA MANUELA y MARITÉ en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 1 de octubre de 2019.

El regreso de ELEONORA

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de septiembre de 2019 a las 13:06

Hace varias semanas, en concreto el 13 de agosto, el puerto malacitano recibió a un viejo conocido. Me refiero al buque portacontenedores Eleonora Maersk que, procedente de la localidad francesa de Le Havre y con destino a la terminal omaní de Salalah, quedaba atracado en el muelle número nueve.

Integrado en la amplia flota de la compañía danesa Maersk Line, el Eleonora forma parte de una familia de ocho gemelos que en su día navegaron con la consideración de ser los portacontenedores más grandes del mundo. Denominados como buques de la Clase E, por llevar todos ellos un nombre iniciado con esta letra, nuestro protagonista de hoy fue el tercero de la serie; unas construcciones que se llevaron a cabo en los astilleros daneses Odense Steel Shipyard entre los años 2006 y 2008.

Con 397 metros de eslora, 56 de manga y 15,9 de calado máximo, este barco que puede transportar 12.508 TEUS, llegaba por primera a Málaga vez el jueves 30 de julio de 2009, 27 días después de que su hermano Edith Maersk, el penúltimo de la serie, estrenara las escalas malacitanas de esta saga de gigantes.

Procedente del puerto belga de Brujas y con destino al africano de Tánger, tras aquel primer atraque en  el que coincidió con el buque de crucero Balmoral, los portacontenedores Rita Sibum y Casablanca Express, el buque de carga rodada Isla de los Volcanes, el Ferry Juan J. Sister y el catamarán de alta velocidad Milenium Dos, el Eleonora Maersk repetiría una visita en 2010 y dos en 2011.

Completadas aquellas  cuatro escalas, y con el añadido de que todos sus gemelos pasaron por Málaga entre julio de 2009 y noviembre de 2010, ahora, ocho años más tarde, este barco de 170.794 toneladas de registro bruto ha regresado al puerto malagueño en su quinto atraque.

Y aunque en la actualidad hay un buen número de buques portacontenedores que superan los muy altos números de los gemelos de la Clase E, a Málaga llegó en junio de 2016 el MSC London con una mayor eslora y un registro bruto superior, lo que sí está claro es que el Eleonora Maersk, que hace unas semanas volvió al puerto, fue en su momento el  buque más grande, o para ser más exactos, el segundo más  grande que  hasta aquella fecha había amarrado en las aguas malagueñas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAELEONORA MAERSK atracado en Málaga en su última escala de agosto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de septiembre de 2019.

Adiós ORIANA

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de agosto de 2019 a las 10:27

Una semana antes de que se iniciara la Feria, el Puerto informaba sobre los buques de crucero que tenían previsto su atraque durante estos días festivos. Entre los siete que se anunciaban, lamentablemente uno de ellos no llegó, y su ausencia, nos privó de poder dar la despedida a un clásico que con casi toda probabilidad nunca volverá a las aguas malacitanas.

Les estoy hablando del Oriana, un barco que tras 24 años y cuatro meses operando bajo la contraseña de la compañía británica P&O, navega ahora con destino a China para convertirse, con el nombre Piano Land, en el buque insignia de un grupo naviero asiático.

Ante esta circunstancia, y teniendo en cuenta el largo historial que este barco ha tenido en el puerto de Málaga, hoy me gustaría rendir un pequeño homenaje a este buque; un clásico entre los clásicos que visitó por última vez las aguas malagueñas en mayo de este mismo año.

Recuperando el nombre de otro barco que lo precedió, un buque que también frecuentó mucho el puerto malacitano, en el seis de abril de 1995, la reina Isabel de Inglaterra bautizaba a este barco que había sido construido en los astilleros alemanes Meyer. Completado su viaje inaugural en el mismo mes de su bautizo, en mayo de 1995, el Oriana  visitaba por primera vez a Málaga quedando atracado en el pantalán de levante. Mostrando su inconfundible chimenea amarilla, la marca de los buques de P&O, este barco de 260 metros de eslora llegaba convertido en el primero dedicado en exclusividad al mercado crucerístico británico; un hecho que le dio una significativa relevancia internacional.

Operando por todo el mundo y tras haber sufrido algunas reformas, las aguas malagueñas han sido un fiel testigo de la historia de este barco; una trayectoria que nos ha permitido ver cómo, siguiendo el cambio de imagen de la naviera propietaria, el Oriana mostraba en 2015 un nuevo look con la chimenea azul y la bandera del Reino Unido en su proa.

Un intenso historial saldado con un total de 53 atraques y un fondeo; un muy largo periodo de habituales visitas que, culminado con una cancelación, cierra la historia malagueña de un  buque clásico que ahora navega con destino a China para no volver.

Oriana 18-VI-111Buque de crucero ORIANA en una de sus escalas malagueñas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de agosto de 2019.

El ZENOBE GRAMME

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de julio de 2019 a las 8:56

En julio de 2002, en concreto entre los días 11 y 16, el puerto de Málaga fue el escenario del final de una de las etapas de la regata Cutty Sark.  Esta ya desaparecida carrera de barcos de vela, en aquella fecha, eligió las aguas malacitanas para la conclusión de una navegación  entre Alicante y Málaga; un tramo de regata que congregó a 19 veleros antes de seguir una ruta que los llevaría a La Coruña.

Con el recuerdo de aquellos días y con la añoranza de unas intensas  jornadas que convirtieron al puerto malacitano en el epicentro mundial de la navegación (algo que hasta la fecha no se ha vuelto a repetir), hoy les hablaré de uno de los buques de vela que participó en este evento y que hace unos días regresó a Málaga.

Llevando el nombre del investigador belga que construyó la primera dinamo que permitió el uso industrial de una máquina de corriente continua, el Zenobe Gramme es un buque de dos mástiles aparejado con velas bermudas.  Construido entre los años 1960 y 1961 en los astilleros Boelwerft  situados río Escalda, este velero de 136 toneladas de registro bruto, 28 metros de manga y una superficie vélica de 700 metros cuadrados, comenzó su vida de mar convertido en un buque de investigación oceanográfica.  Realizando estudios sobre los fondos marinos, en 1968, auspiciado por la Universidad de Lieja, el Zenobe Gramme visitaba por primera vez Málaga dentro una campaña por el Mediterráneo. Reconvertido en 1970 en un barco escuela para estudiantes de la marina de guerra belga, este velero, ya con la numeral A958, centró su carrera en la instrucción militar y en la participación de eventos marítimos internacionales. Ganador de la Cutty Sark en 1976 donde además su dotación obtuvo una mención especial por realizar un rescate, el Zenobe Gramme repetía en  aguas malacitanas en julio de 2002 participando en esta misma regata.

Y aunque su llegada de hace unos días  nada tiene que ver con la conmemoración de aquel atraque, este velero tripulado por siete marinos con capacidad para 10 estudiantes, ha regresado 18 años después de aquel evento. Una escala que recuerda aquellas jornadas en las que el puerto de Málaga fue  el objetivo internacional de la navegación a vela.

IMG_20190707_120419Velero ZENOBE GRAMME atracado este fin de semana en el muelle dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de julio de 2019.

Los cinco soviéticos

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de mayo de 2019 a las 9:53

En una red social, hay un grupo dedicado a fotos antiguas de Málaga. Con gran variedad de instantáneas, de vez en cuando, alguno de sus componentes ofrece imágenes del puerto; una circunstancia en la que se rescatan fotografías de gran valor para los que investigamos los temas portuarios.

Hace unos días, me encontré la imagen de un buque ruso atracado en el muelle dos; una instantánea tomada desde el techo de uno de los tinglados situados justo al silo. Sin muchos datos adjuntos, el miembro del grupo que publicaba la foto reseñaba que se trataba de un crucero de la antigua URSS  llegado a aguas malacitanas en los años setenta.

Sin poder ver con claridad el nombre del barco, su estampa me indicó que el buque era uno de los gemelos  de la denominada clase Ivan Franko; unos barcos de pasaje que durante muchos años navegaron luciendo la hoz y el martillo.

Construidos en los astilleros Mathias Thesen en la Alemania del este entre 1964 y 1972, el Ivan Franko, Aleksandr Pushkin, Taras Shevchenko, Shota Rustaveli y Mikhail Lermontov visitaron, especialmente tres de ellos con bastante frecuencia, las aguas malacitanas en las décadas de los años 60, 70 y 80. Con capacidad para 500 pasajeros, estos buques que navegaban bajo las contraseñas de dos navieras estatales de la URSS, participaban de la peculiaridad estar listos para embarcar tropas en cualquier momento; una circunstancia que, durante sus primeros años de vida los convirtió en unos barcos muy austeros. Con curiosidades tan dispares como  las de ser unos de los primeros buques de crucero que llevaron piscina cubierta o con la extraña circunstancia de poseer camarotes para seis personas y aseos con grifos para agua fría, caliente y de mar, los buques de la clase Ivan Franco se estrenaron en Málaga en julio de 1967 cuando en el muelle  número dos atracó el Taras Schevchenco.

Mostrando en su chimenea una franja roja donde en color amarillo se podía ver la hoz y el martillo, estos barcos, en cada una de sus escalas malacitanas llegaron rodeados de curiosidad y misterio. Unas historias que dejo para otra  ocasión  cuando les hable de los muchos taxis que acudían al muelle cada vez que atracaba uno de estos buques.

Ivan FrankoIVAN FRANKO, el primero de los cinco gemelos soviéticos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de mayo de 2019.

Octubre crucerístico II

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de febrero de 2019 a las 10:10

Como lo prometido es deuda, hoy retomaré un tema del que ya escribí hace unas semanas; un asunto que en mi modesta opinión constituye lo más importante que, hablando de temas crucerísticos, ha vivido el puerto malagueño en toda su historia.

Contabilizados 60 atraques realizados por 41 buques diferentes, octubre de 2018  pasará a los anales del puerto de Málaga como un mes redondo; cinco semanas en las que los muelles malagueños experimentaron unos  tráficos continuados que dibujan a la perfección lo que es un puerto crucerísico de primer nivel.

Frente a esta circunstancia y sin olvidar la nula repercusión institucional que se le dio a este mes, hoy les traigo otra de las muchas historias que se vivieron en el octubre crucerístico malagueño de 2018.

Atendiendo a la infinidad de estadísticas que se pueden sacar de estas  escalas y de los  barcos que las cumplimentaron, creo que es interesante comentar cual fue el buque que más veces frecuentó las aguas malacitanas en este histórico mes.  Integrado en la flota de MSC Cruceros desde 2013, el MSC Preziosa realizó entre los día 1 y 31 de octubre un total de cinco atraques; unas visitas rodeadas de unas curiosas circunstancias.

Efectuando un itinerario Atlántico y Mediterráneo, el Preziosa estrenó el mes amarrando en el muelle sur de la estación marítima de levante. Llegado de Génova y saliendo para Casablanca, este buque de 333 metros de eslora y capacidad para 4.345 pasajeros repetiría estancia los días 10, 19 y 28, manteniendo en estas visitas el mismo atraque y los mismos puertos de origen y destino.

Pero con independencia de lo que les acabo de contar,  lo habitual de un barco que realiza una ruta fija durante un tiempo, el MSC Preziosa cumplimentó una quinta escala no prevista bajo unas muy especiales circunstancias.  El domingo 14 de octubre, minutos antes de las seis de la mañana nuestro protagonista atracaba en el muelle de levante tras cancelar una visita a Lisboa para evitar la tormenta-huracán Leslie; un hecho que lo trajo a Málaga para desembarcar a 282 pasajeros antes de seguir viaje con destino a Barcelona. Otra de curiosidad vivida en el histórico octubre crucerístico malagueño de 2018. Habrá más.

MSC Preziosa 10-X-181MSC PREZIOSA en una de sus escalas malagueñas de octubre de 2018.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de febrero de 2019.

Octubre crucerístico I

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de enero de 2019 a las 10:30

El recién finalizado 2018 pasará a la historia portuaria malacitana por varios hechos muy significativos. Entre ellos, quizás uno de los más destacados, debería haber sido el exitoso mes de octubre crucerístico; cinco semanas en las que el puerto alcanzó unas cifras de barcos y escalas que nunca se habían dado en los muelles malagueños.

Con unos históricos datos que se saldaron con 60 atraques realizados por 41 buques diferentes, el octubre crucerístico de 2018 pasó institucionalmente muy de puntillas; un hecho inexplicable que también forma ya parte de estos intensos 31 días de barcos.

Sabedor de esta significación; ya conocen el refrán: “Más sabe el diablo por viejo que por diablo”, me propuse recopilar datos y fotografiar todas estas escalas; una circunstancia que me permitiera tener constancia de este  importante acontecimiento.

Y aunque uno está acostumbrado a fotografiar barcos a diario, ya son más de 20 años a pie de muelle, la necesidad de captar todas las escalas del octubre crucerístico de 2018 casi me superó; aunque finalmente, mi excesivo apasionamiento y el reto que me había propuesto venció la apatía de algunas jornadas en las que el objeto a captar era un buque que ya había retratado en otras ocasiones.

Con la intención de ir contándoles algunas de las anécdotas vividas en este octubre crucerístico de 2018, hoy comenzaré por hablarles de unas fotos tomadas el domingo 28 octubre. Tras captar sus tres anteriores atraques del mes, en esta jornada acudí al muelle norte de la estación marítima de levante para fotografiar al buque Marella Spirit.  Con la peculiaridad de haber sido días antes el protagonista de unos polémicos fuegos artificiales, este buque, además de finalizar una campaña de escalas semanales iniciada en mayo, salía de aguas malacitanas sin pasaje y con el logotipo de su chimenea borrado; una acción que la marinería del Marella Spitit realizó durante su última estancia malagueña.

Unas fotos que se podrían complementar con una noticia que un día después daban los medios internacionales; una información que anunciaba el desguace del Marella Spirit. Pronto les contaré más cosas ocurridas en el octubre crucerístico malagueño de 2018.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMARELLA SPIRIT dejando Málaga tras su última escala de octubre de 2018.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 15 de enero de 2019.

Coincidencias crucerísticas

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de noviembre de 2018 a las 10:44

Hoy comenzaré aludiendo a mi buen amigo Pedro; un hombre vinculado desde hace décadas al mundo de la vela y curtido en mil y una batallas en la mar. Propietario de un precioso velero de 12,9 metros amarrado en el muelle número uno en el que he tenido la suerte de navegar (aunque no todo lo que me hubiera gustado), en los últimos meses, Pedro me pregunta con mucho interés sobre los atraques crucerísticos en Málaga.

Y aunque en determinados asuntos relacionados con la industria de los barcos turísticos en el puerto malacitano soy algo crítico (siempre hay cosas que se pueden mejorar), las respuestas que de forma continuada doy a Pedro atienden a lo que de exitosa tiene la labor crucerística que desde hace años se está realizando en las aguas malagueñas.

Alcanzado hace unos días el histórico hito que convierte a octubre de 2018 en el mes en el que más escalas se han realizado y  más buques de cruceros han visitado Málaga, la buena marcha de este mercado también se podría medir por otra serie de factores; unos parámetros muy variados que convierten  al puerto malagueño en un  significativo punto de atraque.

Uno de estos factores de los que les hablo, haría referencia a la posibilidad de que dos buques de una misma naviera coincidan un mismo día en puerto; una circunstancia que explica la importancia del lugar de escala donde concurren en una jornada barcos de una misma compañía realizando diferentes rutas crucerísticas.

Al hilo de esto, el pasado cuatro de noviembre el Puerto anunció la llegada conjunta de los veleros Sea Cloud y Sea Cloud II, dos buques que ya habían coincidido en aguas malacitanas en abril de 2016. Este ejemplo, que ratifica muy a las claras lo que de importante tiene Málaga para la industria crucerística se ha repetido en lo que llevamos de 2018 en otras tres ocasiones; unos atraques que en mayo hicieron coincidir a los buques Silver Muse y Silver Spirit (considerados como los más lujosos del mundo),  en octubre a los gemelos Costa Pacifica y Costa Favolosa y tan sólo hace unos días al Marella Discovery y Marella Celebration. Tres coincidencias que, sin ser anunciadas, dibujan el éxito crucerístico que vive el puerto malagueño.

Silver Muse y Silver Spirit 17-V-2018SILVER MUSE y SILVER SPIRIT atracados en el puerto de Málaga el pasado mes de mayo.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 13 de noviembre de 2018.

Hurtigruten

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de octubre de 2018 a las 9:12

El viernes 17 de marzo de 2006 llegó por primera a Málaga la compañía noruega Hurtigruten. Realizando un crucero por el Mediterráneo muy alejado de sus habituales rutas, el buque Midnatsol, procedente de Alicante y con destino a Gibraltar, atracaba en el muelle número uno en una escala de doce horas.

Dos años más tarde, con la intención de realizar una expansión crucerística que a fecha de hoy ya es una realidad, Hurtigruten volvía a Málaga. En aquella ocasión, el 19 de marzo de 2008 el muelle de levante acogió al buque Nordnorge que llegaba de Barcelona para seguir viaje con destino a Cádiz.

Pero antes de continuar con la historia malagueña de esta naviera, creo que será interesante contar algunos datos sobre ella; unas breves reseñas con las que podremos conocer cómo y es y cómo funciona esta compañía.

Influenciada por su dura climatología y por la escasez de faros que poblaban la costa de Noruega a finales del siglo XVIII, la navegación por la península escandinava constituía toda una aventura limitada fundamentalmente a los pescadores. Sin buenas comunicaciones por mar, en 1893, el capitán, empresario y político noruego Richard With estableció una ruta que de sur a norte enlazaba diferentes localidades de la zona; una singladura sobre la que se fundó la compañía Hurtigruten. Manteniendo diferentes líneas desde entonces, estas navegaciones propias de ferries se han ido reconvirtiendo en viajes comerciales y turísticos; una circunstancia que se ampliaba a otras zonas geográficas en 2002.

Manteniendo sus rutas costeras en régimen de cruise-ferrie, Hurtigruten, en la actualidad navega además en itinerarios crucerísticos por la Antártida, Groenlandia, Islandia, Estados Unidos, el Caribe, Sudamérica, Alaska y Europa; unos viajes que hasta el momento, en sus rutas por el viejo continente ya lo han traído dos veces a Málaga.

Y como no hay dos sin tres, la pasada semana, esta naviera volvía a aguas malagueñas con el Midnatsol  que, realizando una singladura de 9 días que con inicio y final en Lisboa, llegaba al puerto para pasar aquí una noche. Una interesante regreso que debería albergar la esperanza de nuevas y próximas escalas de esta compañía noruega.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque MIDNATSOL en su última escala en Málaga hace unos días.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de octubre de 2018.

El OCEAN MAJESTY

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de septiembre de 2018 a las 9:55

Hoy les hablaré de un barco del que ya, en otras ocasiones, he escrito. El buque en cuestión es el Ocean Majesty, una rara avis dentro del  sofisticado universo crucerístico del siglo XXI. Y aunque no es más veterano de los que navega en la actualidad, su larga biografía y sus muchos cambios lo convierten en uno de los clásicos; un barco de otra época que se mantiene en activo ofertando sus singulares diferencias frente a los modernos buques de crucero.

Construido en los astilleros de la Unión Naval de Levante, el 27 de julio de 1966, este ferry bautizado con el nombre de Juan March,  fue entregado a la Compañía Trasmediterránea que a principios de agosto lo posicionaba en la línea regular entre Barcelona y Palma de Mallorca. Tras cubrir esta y otras rutas durante años y sufrir diferentes reformas y percances, en 1985 el barco fue vendido a una compañía chipriota. Manteniendo su actividad de transbordador y realizando esporádicos itinerarios crucerísticos, nuestro protagonista de hoy, tras una nueva venta, entre los años 1985 y 1989 navegó como Sol Christina y Kypros Star. Adquirido por el armador griego  Shipping & Commercial Corp., este buque, rebautizado como Ocean Majesty sufría una muy significativa transformación estructural  que en cinco años lo convirtió en un buque de crucero. Gestionado por la compañía Majestic International Cruises, este remozado barco entraba en el mercado de los fletes; un rentable negocio que lo llevó a operar con diversas compañías lo rebautizaron en dos ocasiones. Tras recuperar en 1995 el nombre Ocean Majesty y estrenarse en Málaga el 15 de septiembre de 1996, este veterano de 10. 417 toneladas de registro bruto, 135 metros de eslora y capacidad para 621 pasajeros en ocupación máxima, se centró en los alquileres de larga duración, navegando primero para un operador británico hasta que en 2013  la compañía  Hansa Touristik se hacía cargo de él.

Dedicado desde entonces al mercado alemán, el Ocean Majesty, un habitual en aguas malagueñas, vende su calidad de barco clásico; una muy rentable circunstancia que lo mantiene en activo ofertando las muchas diferencias que existen entre buque para turistas y un hotel flotante.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAOCEAN MAJESTY atracado en Málaga este fín de semana.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de septiembre de 2018.

Una nueva aventura

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de junio de 2018 a las 8:27

En diciembre de 2016, en una rueda de prensa ofrecida en el puerto en la que se resumían los tráficos crucerísticos del año y se adelantaban las previsiones para 2017, el presidente de la Autoridad Portuaria reseñó la incorporación de una naviera que durante seis meses se posicionaría en Málaga. Con un cierto secretismo al respecto de los detalles, la nota de prensa posterior al  encuentro reflejaba que la compañía Pleasure Yachts  traería entre mayo y octubre a un lujoso buque con capacidad para 60 pasajeros; toda una temporada crucerística en la que se realizarían un total de doce escalas.

Tras aquella previsión, el 3 de junio de 2017, el  motovelero de dos mástiles Pan Orama II atracaba en el muelle número dos bajo la contraseña de Variety Cruises, la compañía que inicialmente había sido anunciada como Pleasure Yachts.  Este buque de 50 metros de eslora llegaba para iniciar una serie de itinerarios de ocho días denominados Glorias de España y Portugal; unos viajes que con salida en Málaga debían tocar Motril, Puerto Banús, Gibraltar, Cádiz, Portimao y Lisboa. Con este programa de ida y vuelta  y teniendo a Motril como un puerto de escala no fija, el Pan Orama II inició su campaña crucerística malacitana.

Dos días después de su primera salida, en concreto el 5 de junio, el Pan Orama II llegaba de arribada al puerto. Tras no poder fondear en Marbella, este velero se refugiaba en aguas malagueñas para horas después continuar su ruta a Lisboa. Superado aquel incidente y  con el añadido de realizar varias pernoctas no programadas en Málaga y anular uno de sus viajes en agosto, el  23 de septiembre el Pan Orama II finalizaba su ajetreada campaña malagueña; una temporada que se saldaba con un total de 11 atraques.

Tras aquellas singladuras, hace unos días, Variety Cruises posicionaba en el  puerto a su buque Harmony G, un yacht-cruise de 54 metros que hasta octubre tiene previsto realizar la misma ruta que efectuó el Pan Orama II en 2017. Una nueva aventura para una naviera que oferta viajes en barcos nada parecidos a los buques de crucero que habitualmente visitan el puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAHARMONY G en su primer atraque en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de junio de 2018.

Cara y cruz de dos navieras de gran lujo

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de mayo de 2018 a las 8:46

Seabourn Cruise Line duplicará sus escalas respecto a 2017 mientras que Silversea Cruises reducirá su presencia este año con sólo cuatro atraques.

A falta de algo más de una semana para que finalice mayo, y con este mes termine el primer tramo de la temporada alta de escalas de barcos turísticos, de los 106 atraques realizados hasta la fecha y con la previsión anual presentada por la Autoridad Portuaria, se dibuja un significativo hecho protagonizado por dos de las más importantes navieras que operan en el panorama crucerístico internacional.

Formando parte del más selecto y premiado grupo de compañías desde sus respectivas fundaciones en 1987 y 1994, Seabourn Cruise Line y Silversea Cruises vivirán en el presente año en aguas malacitanas la cara y la cruz del éxito.

Y aunque ambas empresas desde que iniciaron sus actividades crucerísticas han apostado muy seriamente por Málaga trayendo a todos los barcos que componen sus respectivas flotas (algunos de estos ya navegan bajo las contraseñas de otras navieras), este año, una de ellas reducirá muy considerablemente su presencia en los muelles malagueños.

Galardonada permanentemente con premios anuales que significan al barco más lujoso, los itinerarios más selectos o la naviera que mejor acomoda a personas que viajan solas o en pareja (la nómina de distinciones en la industria crucerística es interminable), Silversea Cruises rebajará notablemente el número de sus escalas en el presente ejercicio. Con 10 atraques realizados en 2017 por cinco barcos diferentes, la totalidad de su flota salvo los tres buques que realizan expediciones que nunca han tocado el puerto, esta naviera sólo ejecutará en Málaga durante 2018 cuatro atraques cumplimentados por cuatro barcos diferentes.

Frente a esta circunstancia, Seabourn Cruise Line, otra de las compañías que desde su creación no se ha bajado de los primeros puestos en las listas de las empresas crucerísticas más selectas manteniendo una permanente fidelidad con Málaga, en el presente ejercicio duplicará sus escalas con respecto a 2017.  Ante los cuatro atraques realizados el pasado año con dos barcos diferentes, esta naviera que el domingo trajo por primera vez al puerto a su nuevo buque Seabourn Ovation ejecutará ocho visitas cumplimentadas por cuatros de sus barcos; un significativo incremento que la convierte en la compañía de las clasificadas de gran  lujo con mayor presencia en las instalaciones crucerísticas malacitanas en 2018.

IMG_5375Nuevo buque de Seabourn Cruise Line, la naviera de gran lujo que más visitará el puerto en 2018.

Un mismo nombre

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de abril de 2018 a las 8:51

AUNQUE en alguna otra ocasión ya he tratado el tema, hoy retomaré el asunto para hablarles de barcos que han llevado el mismo nombre. Centrándonos en el ámbito crucerístico y dejando para otra ocasión a los mercantes, comenzaré por mencionar a Holland America Line, una de las navieras de referencia en la industria de los viajes por mar. Convirtiendo este hecho en una tradición, esta centenaria compañía desde su creación hace décadas ha perpetuado los nombre de su barcos, unas denominaciones que se han ido repitiendo y que nos permitirían estudiar a la perfección la evolución de cómo han sido los buques de crucero desde 1895, fecha en la que esta naviera realizó su primera ruta comercial con turistas, hasta nuestro días.

Pero con independencia de esta circunstancia y sin olvidar a otras muchas compañías que, en menor medida han seguido la misma tradición de Holland America Line, hoy les hablaré de dos pequeños buques de navieras muy diferentes que han visitado el puerto malagueño luciendo un mismo nombre.

Corría el mes de marzo de 2003 cuando, cubriendo un largo itinerario por el Mediterráneo, el Corinthian amarraba por primera vez en la capital malagueña. Luciendo la contraseña de la naviera SunBay Cruises, este buque de 88 metros de eslora y una capacidad de hasta 48 pasajeros que ya había visitado los muelles malacitanos con otros nombres, repetía escala ese mismo mes antes de quedar convertido algunos años más tarde en un yate privado.

Una década después, en concreto en enero de 2013, un nuevo Corinthian convertido en un buque para realizar expediciones llegaba al puerto. Desde aquel atraque y con el añadido de haber cambiado de armador en una de sus escalas en aguas malacitanas y ser uno de los barcos turísticos que más veces a pernoctado en aguas de la capital, este buque de 88 metros de eslora y capacidad para albergar un máximo de 98 pasajeros nos ha visitado hasta la fecha en 14 ocasiones. Dos barcos muy similares que han pasado por Málaga luciendo un mismo nombre, añadiendo la coincidencia de llevar sus respectivos cascos pintados de azul. Una singular curiosidad poco frecuente de ver en los puertos en los que habitualmente atracan este tipo de buques.

Dos Corinthian

Los dos CORINTHIAN llegados al puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de abril de 2018.

El TOUBKAL

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de enero de 2018 a las 9:44

Hace unos días, recibía una foto de dos barcos varados en las playas turcas de Aliaga a la espera de ser desguazados. Pertenecientes ambos a la naviera marroquí International Maritime Transport Corporation, los buques de los que les hablo son el Meknes y el Toubkal.

Y aunque del primero, un buque de carga rodada, poco puedo decirles, del segundo sí que puedo contarles cosas, ya que el Toubkal, durante varios años fue un habitual del puerto malagueño.  Construido  en 1990 en los astilleros daneses Orskow, este portacontenedores de 133 metros y 8.908 toneladas de registro bruto que comenzó a navegar con el nombre Flemming SIF, después de tres bautismos más, en 2009 era acristianado como Toubkal, luciendo desde entonces bandera de Marruecos y matrícula de Casablanca.

Realizando rutas por el Mediterráneo, este buque, que lucía en su casco el mismo color azul que los portacontenedores de Maersk Line y que como curiosidad mostraba a popa su nombre y puerto de registro en árabe, llegaba por primera vez aguas malacitanas en octubre de 2004.

Asignado a una línea que por entonces enlazaba los puertos de Casablanca y Málaga, el Toubkal, que podía transportar un total de 976 TEUS, cubrió este itinerario hasta noviembre de 2006, fecha en la  que dejó de amarrar regularmente en el muelle nueve. Finalizadas aquellas navegaciones, y tras cumplimentar hasta septiembre de 2012 algunas escalas intermitentes, este portacontenedores que en 2005, sin contar a los buques de pasaje y carga rodada que cubren la línea con Melilla, ostentó el record de ser el mercante que más atraques realizó en Málaga,  espera ahora para ser desguazado. Un modesto barco que ya forma parte de la historia del puerto.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA TOUBKAL en uno de sus atraques en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de enero de 2018

Cortesía y descortesía

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de enero de 2018 a las 10:45

Cuando cualquier tipo de barco llega a un puerto español, en su mástil se iza la denominada bandera de cortesía. Sin existir un reglamento que los obligue, la tradición y las buenas maneras, llevan a que estos buques muestren durante su estancia el pabellón del país en el que se encuentran atracados.

Hace unos días, abriendo la nómina de barcos de guerra que visitan Málaga en 2018, el destructor de la marina real inglesa Duncan amarraba en el muelle de Levante. Con el añadido de entrar en la historia portuaria malacitana por ser el primer buque militar que carga combustible desde un barco, este destructor, que llegaba antes de tomar el mando de una agrupación de la OTAN, amanecía al día siguiente de su atraque sin lucir la bandera española. Informados sobre el pabellón de cortesía por la Comandancia Naval de Málaga, el Duncan, cuatro jornadas después de su llegada, dejaba las aguas malacitanas sin haber querido izar esta bandera.

Un día después de esta salida, el buque cisterna norteamericano Leroy Grumman amarraba en el muelle de Levante. Integrado en la Military Sealift Command, una organización que  abastece a barcos de la marina de guerra de los Estados Unidos y a aliados, el Leroy Grumman quedaba atracado sin lucir el pabellón de cortesía. Informado horas después de su llegada de esta tradición por un responsable de la Comandancia, el buque al instante izó la bandera. Un pabellón que no tenían oficialmente a bordo y que tuvo que ser rescatado del camarote del primer oficial; un marino de ascendencia española que tras la autorización del capitán cedió su bandera. Dos actuaciones diferentes que explican a la perfección lo que significan las palabras cortesía y descortesía.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque norteamericano LEROY GRUMMAN con la bandera española de cortesía.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 23 de enero de 2018

MATIAS F. BAYO

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de septiembre de 2017 a las 8:59

Hoy les contaré la historia de un buque que, en los primeros años del siglo XX,  fue muy popular en las aguas malacitanas. El Matias F. Bayo era un vapor de 1.358 toneladas de registro bruto y 70,1 metros de eslora. Construido en 1890 en los astilleros  S.P. Austin & Son Ltd. de la localidad inglesa de Sunderlan para la naviera austriaca Gerolimich & Co., este carguero  comenzaba su  vida de mar con el nombre Adriatico. Después de ser comprado en 1899 por  Óscar de Olavarría Lozano y Cía. y ser rebautizado como Matias F. Bayo, este vapor que también navegó bajo las contraseñas gijonesas de V. González y A. López de Haro & Cía., en 1911 era adquirido por la naviera Rodríguez y Cerra, una compañía muy asidua al puerto malagueño. Transportado carga general y con la posibilidad de embarcar a algunos pasajeros que sólo podían viajar en cortos trayectos por las precarias condiciones de habitabilidad del barco, hasta 1914, el Matias F. Bayo cubrió una línea que, con inicio en Barcelona, visitaba semanalmente las aguas malacitanas.

Vendido a la Compañía Gijonesa de Vapores, este buque que siguió manteniendo su nombre, continuó frecuentando Málaga. Ya sin la posibilidad de embarcar pasajeros y navegando en rutas más largas, el Matias F. Bayo pasaba a la Trasmediterránea en 1916, siendo rebautizado como Españoleto y  luciendo la matrícula de Valencia.

Transportando carbón fundamentalmente, los atraques en  los muelles malacitanos se fueron reduciendo, y este vapor, tras ser renombrado como  Maria Dolores era desguazado en Bilbao en 1937. Un muy interesante y a la vez desconocido buque que formó parte de los habituales tráficos en el puerto de Málaga en los primeros años del siglo XX.

Matias F BayoCartel de 1903 anunciando al vapor MATIAS F. BAYO.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de septiembre de 2017.

Bautizado 13 veces

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de septiembre de 2017 a las 8:42

En menos de una semana, el buque de turistas más veterano de la flota crucerística internacional ha visitado dos veces el puerto malagueño. Y aunque quizás sería bueno realizar algún comentario sobre la nula repercusión  que estas escalas han tenido a nivel institucional, hoy volveré a hablarles de este barco; un buque del que ya he escrito en varias ocasiones en esta misma columna.

Construido en Suecia entre 1944 y 1946, este buque iniciaba su carrera de mar en 1948 con el nombre Stockholm. Cubriendo bajo la contraseña de la compañía Swedish America Line una ruta regular entre Gotemburgo y Nueva York, este barco, que estaba considerado como el más pequeño buque de pasaje construido tras la Segunda Guerra Mundial, entraba en el Olimpo de la historia marítima el 25 de julio de 1956 cuando colisionaba y hundía al trasatlántico italiano Andrea Doria.

Reconstruido tras aquel accidente, la carrera del Stockholm se centró en los viajes turísticos por mar. Después de navegar con diferentes nombres y banderas (con algunos visitó el puerto de Málaga), en 2016, este barco recibía su decimotercer  bautismo; una circunstancia única en la historia marítima de todos los tiempo.  Luciendo la bandera de Portugal, el Astoria, que así es como se llama este veterano en actualidad,  trabaja desde hace unos meses para la compañía francesa Rivages Du Monde, un operador dedicado a los viajes turísticos por mar en barcos clásicos.

Dos escalas, una de ellas la primera con este nombre, que, empleando una expresión que ya he referido en otras ocasiones, pasaron sin pena ni gloria. Dos oportunidades que quizás sean las últimas para ver en Málaga al buque más veterano de la flota crucerística internacional.

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El ASTORIA en su primera visita a Málaga el 3 de septiembre.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de septiembre de 2017.

Críticas y éxitos

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de abril de 2017 a las 8:51

Resulta curioso, que los que de una forma sistemática se dedican a atacar al puerto de Málaga, no dejen su vehemencia acusadora para reconocer determinados éxitos que se pueden apreciar a simple vista con solo dar un paseo por los muelles.

Y aunque siempre ha existido y seguirá existiendo una corriente de críticos que no valoren el trabajo que se realiza en el recinto portuario malacitano (una opción por otra parte muy respetable), las opiniones y valoraciones cargadas de negatividad, fruto, todo sea dicho, de un alto grado de desconocimiento, en algunas ocasiones rozan la ridiculez en aras de buscar polémica donde no la hay.

Al hilo de esto que les he contado, hoy les pondré el ejemplo de un éxito que va mucho más allá del simple hecho de que uno o varios barcos visiten el puerto. Entre el pasado lunes 17 de abril y ayer, en los muelles malagueños se han cumplimentado un total de 17 amarres turísticos; una muy buena cifra enmarcada en la llamada primera parte de la temporada alta crucerística. Y si bien estos números ya son significativos de por sí, dando una giro de tuerca, les diré que en estos días han pasado por Málaga las cuatro más importante navieras dedicadas a los viajes en barcos de vela que existen en la actualidad.

Vendiendo una exclusividad diferente a la que ofrecen otros buques de crucero, los cinco veleros que han pasado por el puerto (una naviera trajo a dos de sus barcos), ratifican el interés que despierta Málaga para este tipo de compañías; unas navieras que tras muchos años de escalas siguen queriendo atracar en los muelles malacitanos. Un rotundo éxito que, a los ojos de los críticos del puerto malagueño, seguro que tendrá algún aspecto negativo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACLUB MED 2, uno de los veleros que visitó el puerto la semana pasada.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 25 de abril de 2017.

Los ‘Sider’

Juan Carlos Cilveti Puche | 31 de enero de 2017 a las 19:44

Desde hace algo más de una década, la muy larga historia de los tráficos de cemento y clinker en el puerto malagueño está estrechamente ligada a un amplio grupo barcos que en sus nombres compuestos llevan siempre la denominación Sider.

Con la paradoja de que no todos estos buques pertenecen a un mismo armador, en los últimos años, los habituales muelles donde se opera con estas mercancías han visto a muchos Sider atracados; unos barcos que además de cemento y clinker también han cumplimentado  diferentes cargas y descargas de graneles agroalimentarios. Con todo esto, y teniendo como punto de partida el año 1993, fecha desde la que existen registros de atraques, a día de hoy, por el puerto malacitano han pasado un total de veinte barcos diferentes luciendo este nombre.

El 30 de agosto de 2003, procedente de Lisboa y con destino a Barcelona, el buque de carga general Sider Venture amarraba en el muelle número seis en una operativa que inauguraba las continuadas escalas de estos barcos en Málaga. Con la particularidad de ser el primero y tras la llegada de otros muchos que han compartido este nombre, en febrero de 2010, aquel primer Sider que atracaba en aguas malacitanas regresaba rebautizado como Arklow Venture en un viaje procedente de la localidad inglesa de Lowestoft.

Manteniendo su registro holandés y con su casco azul ahora pintado de verde, el Arklow Venture siguió escalando en Málaga realizando el mismo tipo de  operativas que había ejecutado con su anterior nombre. Tras cumplimentar diferentes visitas, en 2016, el primer Sider que llegaba a Málaga  era renombrado como SP Venture, una nueva denominación con la que por el momento aún no ha atracado en aguas malagueñas.

Arklow Venture 2-II-103ARKLOW VENTURE, antiguo SIDER VENTURE en su primer atraque en 2010.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 31 de enero de 2017.

Treinta y un meses

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de enero de 2017 a las 9:27

El siete de noviembre del año pasado, el puerto vivió una jornada histórica. Aquel día en el que llegaron cinco barcos turísticos, tres de ellos pertenecían una misma naviera; una circunstancia  que hasta la fecha nunca se había dado en las aguas de Málaga. Integrados en la flota de la compañía Holland America Line, los buques Prinsendam, Oosterdam y Eurodam coincidieron en los atraques de Levante ratificando con esta triple visita el interés que el puerto malagueño sigue teniendo para esta naviera centenaria.

Y aunque la historia malacitana de Holland America Line se remonta a 1927, y las escalas de los barcos de esta compañía, salvo en los periodos bélicos del siglo XX,  han sido continuas desde aquella fecha, en 2004, esta naviera dejó de venir a Málaga.

Tras realizar el Westerdam su primera visita al puerto el seis de agosto de aquel año, Holland America Line se olvidó de Málaga durante 31 meses; un largo periodo de tiempo en el que ninguno de los característicos barcos de casco azul y terminación dam en su nombre escalaron en los muelles malacitanos.

Finalizado aquel periodo de sequía que se debió a una serie de reestructuraciones estratégicas en sus barcos y rutas, el 17 de abril de 2007, el Amsterdam, que por entonces era el buque insignia de la flota de esta naviera de origen holandés, regresó al puerto de Málaga atracando en el muelle de Levante.

Desde entonces, los barcos de Holland America Line no han dejado de venir, y la presencia año tras año de estos buques se ha perpetuado como antes de aquellos 31 meses en  los que esta de naviera, una de las más importantes del panorama crucerístico de todos los tiempos, permaneció sin atracar en los muelles malagueños.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAAMSTERDAM que recuperó las escalas de Holland America Line en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24 de enero de 2017.