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La Málaga musulmana

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de diciembre de 2015 a las 16:48

El Ataifor de la Nao es un plato de cerámica en el que se aprecia el dibujo de un barco de dos mástiles navegando a toda vela. Esta pieza de loza vidriada de 54 centímetros de diámetro encontrada en la Alcazaba de Málaga y datada en el siglo XIV, muy bien nos podría ilustrar sobre los buques que surcaban la mar en las últimas décadas de la existencia de Al-Ándalus.

Sin demasiada iconografía al respecto, los barcos que desde la Málaga musulmana navegaron a los más recónditos parajes del mundo conocido, muy bien podrían dividirse en cuatro grandes grupos; una clasificación que se irá ramificando si comprobamos las múltiples variaciones ejecutadas sobre lo que serían los estándares básicos de las naves de la época.

Atendiendo a su tamaño, el buque de mayor porte en la época musulmana fue la Galera. Dedicados al comercio y a la guerra, estos barcos navegaban combinando la vela y el remo; una circunstancia muy favorable que sólo se veía mermada por su escasa manga y calado, un hecho que les dificultaba afrontar el mal tiempo en la mar.

Combinando el transporte de mercancías con el embarque de pasajeros, el Cog, de origen nórdico, sobrevivió a la época musulmana, siendo uno de los precursores de las naves del descubrimiento de América.

Pero quizás, los buques más significativos de Al-Ándalus fueron el Laud y, especialmente, la Tartana, dos veleros de pequeño porte que, con infinidad de modificaciones, constituyeron lo más abundante de las flotas musulmanas civiles y militares durante su estancia en la Península Ibérica. Como una evolución de éstos, y con una notable influencia norteafricana, el Jabeque se convertiría en uno de los más claros exponentes del barco andalusí en las costas malacitanas.

jabequeJABEQUE típico de la época.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 1 de diciembre de 2015.

Galeones

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de marzo de 2010 a las 20:40

Ayer domingo, el GALEÓN ANDALUCIA dejaba Sevilla e iniciaba su aventura. Quince mil millas náuticas de navegación que lo llevarán desde el sevillano muelle de las Delicias al  exótico puerto de Shanghai.

Una larga y dura singladura que, además de otras cosas, demostrará, en el siglo XXI, que los galeones de construcción española fueron los reyes de la mar entre los siglos XVI y XVII.

Y como de este barco se hablará mucho (espero poder hacer en este blog un exhaustivo seguimiento del viaje), hoy les contaré algunas peculiaridades de los galeones.

Galeón ANDALUCIA. Foto: Antonio Pizarro.

Galeón ANDALUCIA. Foto: Antonio Pizarro.

El galeón, es una evolución muy inteligente de los barcos que navegaban por el mundo civilizado a principios del siglo XVI. Con influencias de las carabelas y las naos, el galeón significa la aparición de un modelo de barco robusto y muy marinero. Un barco mucho más adecuado para las navegaciones transoceánicas que sus antecesores; las carabelas y naos que participaron en los grandes descubrimientos.

Considerada como “la nave española del Atlántico”, el galeón participa de una serie de peculiaridades que lo hacen único. Entre todas ellas, sin duda alguna, la más significativa es la que hace referencia a sus proporciones. Mientras que en siglos anteriores, la construcción de buques seguía la fórmula (fórmula murciana) de TRES, DOS, AS; es decir la eslora era el triple de la manga, y ésta era el doble del puntal, en el caso de los galeones, la fórmula varió. El tres, dos, as, se cambió por el CUATRO, DOS, AS, lo que confirió a estos barcos una mejora sustancial en la gran mayoría de sus características de navegabilidad. El galeón era un bajel de alto bordo, más largo y estrecho que la Nao, pero más corto y ancho, siempre en proporción, que la Galera.

A esta importante característica, hay que añadir que los galeones pierden arrufo y se convierten en barcos más panzones a nivel de la línea de flotación. Se dice que este hecho de ser más panzones, se debe fundamentalmente a que, al ser Sevilla el puerto de referencia para las salidas y llegadas de estos barcos, era necesario que los galeones no tuvieran demasiado calado y pudieran navegar con facilidad por el río Guadalquivir.

Además, la jarcia de labor, mejora considerablemente respecto a la que se usaba en carabelas y naos.

Respecto a su arboladura, y aunque hubo galeones de cuatro palos, la mayoría de ellos montaban tres mástiles más el bauprés (situado sobre el espolón: reminiscencia clara de las galeras).  Sobre estos palos, se izaban dos tipos de velas: Cebadera en bauprés y velas cuadras en trinquete y mayor, y latina en el palo de mesana.

También, otra importante innovación, la constituyó el pinzote; una prolongación vertical de la caña del timón que permitía al timonel poder ver las velas, algo que en carabelas y naos era imposible, ya que el timón se encontraba en el interior del barco.

Con todas estas características, amén de tener mucha más capacidad de carga, los galeones se convirtieron durante algo más de dos siglos en los barcos de referencia en la marina civil y militar.

Y aunque hay muchas más curiosidades sobre los galeones; estas me las reservo para una próxima ocasión.

 

Arrufo: Curvatura que hacen las cubiertas, cintas, galones y bordas de los buques, levantándose más, respecto de la superficie del agua, por la popa y proa que por el centro.

Jarcia: Aparejos y cabos de un buque.

Jarcia de labor: Aparejos y cabos movibles que se utilizan para izar, orientar o arriar las velas.

Bauprés: Palo grueso, horizontal o algo inclinado, que en la proa de los barcos sirve para asegurar los estayes del trinquete, orientar los foques y algunos otros usos.

Cebadera: Vela que se envergaba en una percha cruzada bajo el bauprés, fuera del barco.

Trinquete: Palo de proa.

Mayor (palo mayor): Palo central de un barco.

Mesana: Palo de popa.

 

Les dejo un par de interesantes enlaces:

http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/659983/rumbo/china.html
http://www.fundacionnaovictoria.org/el-galeon.html