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Sorgo

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de diciembre de 2018 a las 10:02

Aprovechando estas fechas navideñas y tras desearles todo lo mejor, hoy comenzaré haciendo una mención al Baijiu. Para el que no sepa de lo que estoy hablando, les diré que el Baijiu es un licor chino; un destilado que puede alcanzar hasta un 60% de graduación alcohólica y que según los expertos constituye la bebida comercializada más fuerte y que más se consume el todo mundo. Conocido también como alcohol blanco, el Baijiu es un destilado producido con cinco diferentes cereales, siendo el sorgo el principal componente de este espirituoso.

Dicho esto, y con la curiosa anécdota de que siglos atrás, los colonizadores de tierras chinas usaban de forma habitual  este licor como desinfectante, les diré que hace unos días el puerto de Málaga recibió a un barco cargado con sorgo.

Procedente de la localidad estadounidense de Corpus Christi, el bulk carrier de bandera maltesa Ellirea, un mercante de 198 metros de eslora construido en Japón en 2017,  tras una parada en Gibraltar, atracaba en el muelle número siete para  cumplimentar una descarga de 20.000 toneladas de sorgo, una cantidad que, sin nada que ver con su uso vinícola, llegaba a aguas malacitanas para ser almacenada y posteriormente distribuida como alimento para el ganado.

Gestionada la totalidad de esta operativa por la agencia consignataria Condeminas, una grúa móvil y una tolva doble comenzaban a trabajar la pasada semana en jornadas de doce horas para vaciar una bodega y media de este cereal; una no demasiado importante parte de las cinco bodegas completas de sorgo que transportaba el Ellirea que, tras pasar por Málaga, debían finalizar viaje en el puerto de Cartagena.

Y si bien esta descarga que les acabo de reseñar no destacará por ser la más abundante que se ha realizado en 2018, la llegada de este sorgo norteamericano sí que ha significado la reentrada de un cereal que desde hacía muchos años no se movilizaba en los muelles malagueños. Un granel agroalimentario que llega para un uso forrajero (por el momento no creo que nadie esté interesado en importar sorgo para elaborar por estos lares el exótico y poderoso Baijiu) y del que muy probablemente volveremos a tener noticias en el transcurso de 2019.

OLYMPUS DIGITAL CAMERADescarga de sorgo en el muelle siete la pasada semana.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAELLIREA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 18 de diciembre de 2018.

Contenedores…sí

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de junio de 2011 a las 8:48

Sin entrar en consideraciones al respecto de si la gestión ha sido o no la correcta, y dejando a un lado determinadas actitudes de euforia e incluso altanería que la terminal de contenedores tenía cuando todo iba bien, lo que sí está claro, y esta es la triste realidad, es que la marcha de Maersk Line constituye una verdadera catástrofe para el puerto de Málaga.

Con el tráfico de graneles sumido en un profundísimo coma del que será muy complicado salir; y  ahora, sin contenedores, el puerto malagueño se queda sólo con el exitoso movimiento de buques de crucero, amén de algún que otro goteo vario y las líneas regulares de pasaje y carga que enlazan  Málaga con Ceuta y Melilla.

Y aunque los que trabajan y conocen el sector marítimo-portuario lo saben (y lo saben muy bien), hoy, desde esta columna, me permito recordar; especialmente a todos aquellos que de una u otra forma han criticado, desde el más absoluto desconocimiento, que las grúas de contenedores afeaban el Skyline malagueño o que los polvos de los graneles ensuciaban sus ventanas y balcones, que Málaga, es lo que es gracias al puerto.

Parcelar en exclusividad el negocio marítimo malagueño a los buques de crucero, sería, sin lugar a dudas, un  grandísimo error.  Y aunque esto lo saben muy bien los gestores del puerto, y el hecho de que ahora sólo nos queden los turistas, únicamente atiende a que los graneles no levantan cabeza y los contenedores se han marchado, Málaga, cuanto antes, debe recuperar y consolidar alguno de estos dos tráficos, si no lo dos.

Teniendo esto en cuenta; y teniendo en cuenta también que el movimiento de contenedores constituye la base fundamental del transporte moderno de mercancías por mar, Málaga, si quiere mantenerse medianamente a flote y subsistir como puerto, tiene la imperiosa necesidad que volver a traer containeros.

Dejándonos de tonterías y hablando de forma clara, lo que deja dinero, dar de comer a muchas familias y genera negocio, son los barcos que cargan y descargan; y si además, hay buques de crucero (tenemos ya el mercado hecho y unas instalaciones inmejorables), mucho mejor.

Con la esperanza de ver muy pronto el muelle número nueve otra vez repleto de buques portacontenedores, y la bahía malagueña con barcos a la espera de operar bajo esas cinco grandes grúas que tanto afean el panorama pero que significan trabajo, permítanme que desde esta columna diga: contenedores sí; y cuantos más, mejor.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (14 de Junio de 2011).

Éxito agridulce

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de noviembre de 2010 a las 9:03

Si cualquier empleado del puerto (con mayor o menor responsabilidad), tuviera una varita mágica con la que pudiera modificar los tráficos que llegan a Málaga, sin duda alguna, cambiaría algunos de los 300 buques de crucero que hasta la fecha han llegado este año, por un buen puñado de “mercantes” con  cualquier tipo de carga.

Con los muelles vacíos de barcos, y con el tráfico de mercancías; ya sean carga general, graneles, o carga en contenedores en un estado de coma profundísimo, el éxito crucerístico de este año, se torna en un éxito, cuando menos agridulce.

Con esta triste realidad, y con el agravante de que las previsiones para el próximo año apuntan a mayores éxitos crucerísticos y bastante menos movimiento de carga, nuestro puerto triunfa con los turistas y se hunde en lo demás.

Y aunque la apuesta por los buques de crucero es una apuesta muy meditada y muy bien trabajada (ahora se empiezan a recoger los exitosos frutos de esta labor), la asignatura pendiente para los responsables de nuestro puerto, sigue siendo el tráfico de mercancías.

Un puerto como el de Málaga, no puede ni debe vivir en exclusividad de los barcos de turistas; un mercado, o mejor dicho, un negocio muy voluble y caprichoso que hoy está aquí y mañana tal vez no.

Con la alegría de haber alcanzado las 300 escalas crucerísticas,  y mi más sincera felicitación a todos los que han trabajado para conseguir este record, me quedo con la espinita de la carga. Una agridulce sensación, por otra parte, muy portuaria.

Columna publicada en  el diario de hoy 25 de Noviembre de 2010.