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Los NAVIS

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de febrero de 2021 a las 12:54

Hoy les contaré algunas curiosidades de dos barcos gemelos; dos buques que este año, y con algo menos de un mes de diferencia, han pasado por las aguas malacitanas. Pero antes de entrar en materia, y recordando un par de columnas ya publicadas hace algunos años, les reseñaré algunas particularidades de los denominados barcos de río. Construidos originariamente para realizar singladuras fluviales, estos buques, que hasta no hace demasiados años sólo podían surcar grandes ríos o canales, en la actualidad, también pueden efectuar navegaciones en mar abierto. Teniendo como principal exponente, al hablar de este tipo de barcos, a la flota mercante rusa, la historia portuaria malagueña de las últimas décadas está repleta de llegadas de buques de río mostrando sus nombres en alfabeto cirílico.

Y así, con el recuerdo de los atraques de los barcos de las clases Sormovskiy y Volzhskiy que, luciendo siempre estos nombres genéricos sólo se distinguían por sus diferentes numeraciones, hoy les contaré las recientes visitas malacitanas de los Navis. Diseñados como buques multipropósito con capacidad para carga seca, la compañía State Transport Leasing Company PJSC, en 2018 contrataba con el astillero ruso Okskaya la construcción de ocho gemelos; unos barcos que inicialmente estaban destinados a la navegación por una ruta interior entre los mares Caspio y de Azov surcando los ríos Volga y Don y el canal que los une. Con 4.982 toneladas de registro bruto, 123 metros de eslora, 16 de manga y 5,5 de calado, en la actualidad, siete de los ocho hermanos Navis ya operan en rutas fluviales además de en algunas singladuras costeras.

Y aunque el primero de estos buques que visitó Málaga fue el Navis-6 que, en septiembre de 2020 atracó en la terminal del muelle número nueve, la curiosidad que hoy les quiero destacar ocurría hace muy poco tiempo cuando los hermanos Navis-5 y Navis-3, con tan sólo 29 días de diferencia y atracados ambos en la misma posición en el muelle número seis, cargaban huesos de aceituna molida con destino a la localidad italiana de Vasto.

Una moderna familia rusa de barcos de río que muy probablemente volverá a las aguas malacitanas a por nuevas cargas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERANAVIS-3 cargando hueso de aceituna molida en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 23 de febrero de 2021.

El vapor CID (II)

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de febrero de 2021 a las 9:40

Retomando la historia del vapor Cid que les conté en mi anterior columna, hoy les narraré como este buque, que durante 15 años visitó mensualmente Málaga en una línea regular con pasaje y carga, durante unos meses entre 1859 y 1860 se convirtió en un barco hospital.

Iniciada la denominada Primera Guerra de Marruecos, el gobierno español alquiló algunos barcos para transportar a las tropas heridas; siendo el Cid el primero que se habilitó para tal efecto. Con la ventaja de ser un vapor de ruedas laterales, algo que en teoría le daba una mayor estabilidad a la hora de navegar con soldados maltrechos, este buque reformó sus bodegas para convertirlas en salas de hospitalización. Sin que se sepa el número fijo de heridos que podía embarcar, en el Cid se colocaron una serie de literas, de dos alturas, para los heridos. Equipada cada cama con un cabecero, un colchón, dos sábanas, dos mantas y un arcón para cada soldado, este barco convertido hospital que disponía de un amplio botiquín y llevaba uno o dos médicos, cinco practicantes, un farmacéutico y varios enfermeros, se estrenó en la evacuación de tropas el 27 de noviembre de 1859 cuando trajo a Málaga a 160 heridos. Después tener que lidiar en esta primera singladura con un caso de cólera, probablemente este contagio fue el que desencadenó la epidemia malagueña de esta enfermedad acaecida a principios de 1860, el Cid, tras aquel estreno cumplimento seis viajes documentados al puerto de Málaga; unas navegaciones que finalizaban el 20 de enero de 1860 cuando procedente de Tetuán desembarcó a 157 militares.

Con la circunstancia de que este vapor, debido a la posición de sus ruedas laterales no podía atracar y tenía que fondear en alguna de las dársenas del puerto, los desembarcos de los heridos debían que hacerse con una grúa a una barcaza; unas maniobras que ralentizaban mucho las llegadas a tierra.

Tras una última entrada malagueñas como buque hospital; en aquella ocasión, el 19 de abril de 1860 carboneó y siguió viaje hacia Barcelona con algunos heridos, el Cid, una semana más tarde se reincorporaba a sus trabajos en línea y, como había hecho desde el inicio de su carrera regresó a Málaga con pasaje y carga.

Lord-Elgin-4-770x472Vapor de ruedas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de febrero de 2021.

El vapor CID (I)

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de febrero de 2021 a las 9:32

Hoy les contaré la biografía de un barco histórico; un muy desconocido buque que durante toda su vida de mar mantuvo una estrecha relación con el puerto de Málaga. Construido en los astilleros de Mahón en 1848, el vapor Cid, adscrito a la Sociedad de Navegación e Industria, fue botado el 27 de agosto de ese mismo año, entrando en servicio en enero de 1849. Gemelo de un hermano mayor llamado Nuevo Balear, el Cid era un vapor de ruedas laterales; el segundo que se construía en España para realizar navegaciones de cabotaje. Sin demasiados datos sobre él, este buque de 56 metros de eslora y 8 de manga estaba construido en roble italiano con un forro en su casco de cobre. Desplazando 118 toneladas, el Cid, que podía transportar pasaje y tenía una capacidad para 118 toneladas de carga, tras viajar desde Mahón a Barcelona donde se le instaló la máquina de vapor de 130 caballos que lo propulsaba, comenzó su vida de mar en una línea comercial entre Marsella, Barcelona y Cádiz. Realizando dentro de esta ruta escalas fijas en: Ciotat (una localidad cercana a Marsella), Valencia, Alicante, Cartagena, Almería, Málaga y Algeciras, además de paradas no regladas y según necesidades en: Civitavecchia, Génova, Nápoles y Gibraltar, el vapor Cid comenzó a anunciarse en la prensa malacitana en enero de 1849, fecha en la que comenzó sus navegaciones. Reseñadas dos llegadas fijas al mes, una procedente de Almería y otra desde Algeciras o Gibraltar con tan sólo siete días de diferencia, la primera escala que aparece en una lista de buques entrados en el puerto de Málaga corresponde al martes 10 de abril de 1849. Desde aquella fecha, las entradas malagueñas del Cid se hicieron habituales hasta el 30 de julio de 1863, día en el que procedente de Algeciras, este vapor realizaba su última escala en aguas malacitanas.

Tras 15 de años de vida, este vapor, que no encontró un comprador tras ponerse a la venta, muy probablemente fue desguazado. Una histórica y muy desconocida biografía que les ampliaré próximamente cuando les cuente cómo el Cid, reconvertido durante algunos meses entre 1859 y 1860 en un barco hospital, trajo al puerto malacitano a militares heridos procedentes de África.

France-Spain_Portugal_Steamer-LebretonVapor de ruedas similar al CID.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de febrero de 2021.

La incógnita del HANSEATIC

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de febrero de 2021 a las 9:52

Corría abril de 1999 cuando, tras pedir los permisos pertinentes, obtuve la autorización para visitar el Hanseatic. Con el interés de llevar un nombre histórico, y con el añadido de ser uno de los primeros barcos turísticos que navegaban por el mundo calificados como buques de expedición, aquel embarque, aunque ya había hecho algunos otros, me produjo un cierto nerviosismo.

Atracado en el muelle numero dos junto al buque de crucero Astra II, el Hanseatic, del que ya les conté algunas cosas hace un tiempo, realizaba su segunda visita malagueña; una escala que lo traía procedente de Motril y lo llevaba a la localidad portuguesa de Portimao.

Realizada la visita comprobé de primera mano lo que era un buque de estas características; un pequeño gran barco de lujo nada parecido a los primeros hoteles flotantes que ya por entonces se empezaban a poner de moda.  Tras aquella escala, nuestro protagonista de hoy, con sus 128 metros y su habilitación para navegar por mares helados, repitió sus visitas malacitanas adscrito a la compañía Hanseatic Tours. Cumplimentadas desde su estreno un total de 14 escalas, en septiembre de 2011 el Hanseatic apareció en Málaga luciendo los colores de la compañía Hapag-Lloyd Cruises; un cambio contraseña que vino precedido de unas mejoras realizadas en los astilleros hamburgueses de Blohm+Voss. Mostrando estos colores y tras efectuar tres vistas más, el Hanseatic se despedía de las aguas malacitanas el 22 de mayo de 2013, unas semanas antes de sufrir un grave incendio mientras permanecía varado en dique en la localidad alemana de Bremerhaven.

Comprado en 2017 por la compañía canadiense One Ocean Expeditions, este veterano construido en Finlandia en 1991, tras cambiar su bandera bahameña por la de Portugal fue rebautizado como RCGS Resolute. Iniciada su carrera con problemas financieros y cancelados algunos itinerarios, marzo de 2020 significaría un punto de inflexión en la biografía de este barco. Navegando por la costa venezolana, el RCGS Resolute colisionó y hundió a la patrullera de la marina de guerra de Venezuela Naiguatá; un muy extraño hecho que muy probablemente significará el final un barco que pasó por el puerto de Málaga.

escanear0002El HANSEATIC en su segunda escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de febrero de 2021.

Pinchados

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de enero de 2021 a las 10:56

Aunque en más de una ocasión les he contado curiosidades sobre el argot que se usa a bordo de los barcos, hoy, abundando sobre el tema les reseñaré una expresión muy propia de los remolcadores. Teniendo la misión en puerto de ayudar en las maniobras atraque y desatraque, los remolcadores, además de tirar de los barcos los empujan; una circunstancia esta que me lleva a la expresión que les quiero referir.  Y así, cuando un remolcador está apoyado en el buque sobre el que está maniobrando se dice que está “pinchado”; una acción que le permite aplicar su potencia de empuje para posicionar a los barcos en su correcto lugar de atraque.

Realizando siempre estas actuaciones manteniendo un cabo de remolque, los empujes sobre el buque que se está moviendo requieren de una precisión milimétrica; unos trabajos que puede mantener a los remolcadores pinchados al casco de un barco durante bastantes minutos.

Ante este hecho, y dejando a un lado algunas maniobras interminables que mantienen a los remolcadores pegados durante demasiado tiempo, el estar pinchado, en determinadas ocasiones ha solventado algunas situaciones de emergencia. En octubre de 2006, el buque de crucero Boudicca llegaba a Málaga con un fuerte temporal. Atracado en el pantalán de levante, el viento que le azotaba comenzó a romper los cabos de amarre a tierra, y los remolcadores Diheciseis y Dihecisite tuvieron que pincharse y empujar a este barco de turistas durante varias horas.  Unos años más tarde, en concreto en abril de 2009, la fragata inglesa St. Albans F-83, amarrada en el muelle de levante y golpeada por fuertes rachas de viento, demandó de urgencia la presencia del remolcador Diheciocho que, con el añadido del oleaje residual que entraba por la bocana, durante algo más de una hora se pinchó al buque de guerra mientras se reforzaban sus cabos de amarre.

Una acción que se puede ver a diario en aguas malagueñas; una expresión propia de los remolcadores a la que volveré en otra ocasión para contarles la historia de aquel cocinero que, a bordo de su barco, ofreció unas manzanas a la tripulación de unos de los remolcadores mientras, pinchados, esperaban terminar el atraque de aquel buque en el muelle siete.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARemolcador pinchado a un buque portacontenedores.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de enero de 2021.

El anuncio del camión

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de enero de 2021 a las 9:30

Desde siempre, el puerto de Málaga ha tenido una muy estrecha relación con el mundo cinematográfico. Mostrando encuadres que muchas veces no los hacían reconocibles, los muelles y edificios portuarios malacitanos han servido para recrear infinidad de escenarios de películas; unos espacios que también ha sido utilizados para realizar todo tipo de anuncios publicitarios.

Poniendo el foco en los anuncios, y recalcando que es muy frecuente ver grabaciones de spots en las instalaciones portuarias malagueñas, hoy les contaré un rodaje realizado a bordo de un barco muy relacionado con el puerto de Málaga. Corría el año 2008 cuando la empresa alemana Mercedes-Benz decidía efectuar una filmación promocional de uno de sus camiones; una historia que narraba como una cabeza tractora con su correspondiente remolque embarcaba y viajaba a bordo de un barco. Elegido el buque de carga rodada Isla de los Volcanes que por entonces realizaba las rutas entre Málaga y los puertos de Ceuta y Melilla, durante 12 horas, el tiempo por el que fue alquilado el barco, un equipo de 40 personas tomaba al asalto el buque de Marítima Peregar para ejecutar una grabación que se complementaría con una serie de escenas tomadas en la provincia de Cádiz.

Escenificando la llegada nocturna de un reluciente camión de color rojo que, bajo una lluvia ficticia, entraba en el barco y se posicionaba junto a otro en la cubierta exterior del Isla de los Volcanes, este anuncio, mostraba como el conductor del Mercedes, en vez de usar los camarotes que este buque tenía destinados al descanso de los camioneros, elegía la cabina de su camión para pasar la noche; una confortable pernocta en alta mar antes de amanecer en un soleado día entrando en el puerto malacitano listo para el desembarque.

Aquel spot, pese a la habitualidad con la que se filman este tipo de películas cortas en el puerto malagueño, constituye toda una rareza. Una grabación publicitaria a bordo de un barco navegando que recuerda a las que se efectuaron en el remolcador Fuengirola promocionando un refresco o la que tuvo como protagonista al bergantín goleta Amorina que salió a la mar para vender las excelencias de una marca de cerveza.

 WhatsApp Video 2021-01-14 at 20.54.56_Moment1 WhatsApp Video 2021-01-14 at 20.54.56_Moment2 WhatsApp Video 2021-01-14 at 20.54.56_Moment3 WhatsApp Video 2021-01-14 at 20.54.56_Moment0Fotogramas del anuncio.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de enero de 2021.

El AQUITAINE

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de enero de 2021 a las 10:24

Hoy les contaré la historia del Aquitaine, un barco que frecuentó las aguas malacitanas en las dos últimas décadas del siglo XIX. Adscrito a la amplia flota de la compañía francesa Société Générale de Transports Maritimes a Vapeur (SGTM), este vapor fue construido entre 1880 y 1881 en los astilleros británicos Bartram & Son.  Con 3.252 toneladas de registro bruto y 92 metros de eslora, este buque que podía alcanzar los 14 nudos de velocidad, iniciaba su vida de mar cubriendo diferentes líneas regulares con pasaje y carga entre Marsella y diversos puertos del norte de África.

Asignado a la ruta sudamericana que la SGTM tenía establecida desde 1886, una singladura donde el puerto malagueño estaba incluido, en octubre de 1898 nuestro protagonista de hoy comenzó a ser anunciado en la prensa local. Calificado como un vapor trasatlántico de primer orden, el Aquitaine, consignado por la agencia Pedro Gómez Gómez desde su oficina de la calle Alcazabilla,  ofrecía billetes de primera, segunda, segunda especial y tercera clase para los puertos de Río de Janeiro, Santos, Montevideo y Buenos Aires. Con una periodicidad mensual y tras hacer algunos viajes extraordinarios fuera de línea:  en diciembre de 1898 embarcó a militares españoles repatriados desde Cuba y en julio de 1900 llevó tropas francesas a China, este vapor, luciendo su chimenea negra con una franja roja en su zona central,  en los primeros años del siglo XX continuó cubriendo la ruta sudamericana con escalas en Málaga.

Sustituido por otros vapores, la biografía Aquitaine, que en su etapa como barco de línea podía embarcar a un máximo de 1.040 pasajeros, quedó vinculada a diferentes asuntos militares durante la Primera Guerra Mundial.  Después de transportar tropas, convertirse en un hospital flotante en Marsella, ser depósito de municiones en Salónica y embarcar tras el conflicto a refugiados rusos con destino a Sudamérica, nuestro protagonista de hoy, en sus últimos años de vida activa retomó sus trabajos como barco de línea. Cumplimentadas algunas navegaciones en rutas africanas, el Aquitaine,  tras sufrir un incendio en 1924 fue desguazado tres años más tarde en la localidad francesa de La Seyne-sur-Mer.

Aquitaine postalAQUITAINE.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de enero de 2021.

El barco de 2020

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de enero de 2021 a las 10:38

El recién finalizado 2020 quedará reseñado en los anales portuarios malagueños por ser uno de los peores años de su historia. Paralizado casi todo por la crisis sanitaria provocada por el Covid-19, los muelles malacitanos, a pesar de la pandemia, no han dejado de tener actividad; una marcha al ralentí en la que curiosamente han sucedido muchas cosas.

Ante esta circunstancia y retomando la tradición, hoy, en mi primera comuna del nuevo año les contaré el que en mi opinión ha sido el barco más destacado del aciago 2020.

Y si bien habría muchos candidatos para este honorífico galardón, en un año donde las escalas crucerísticas han sido mínimas, el título del buque más significativo de 2020, sin lugar a duda, debería llevar el nombre de Sovereign; un barco de turistas que ya forma parte de la historia del puerto de Málaga.

Después de 32 años de vida activa y tras efectuar 13 escalas en Málaga, la pandemia dejaba parado a este buque en el muelle norte malagueño; una estancia iniciada el 22 de marzo que se prolongó durante 58 jornadas.  Pero con independencia de este récord que será difícil de batir, el extraordinario atraque de este buque se recordará por dos muy significativos hechos. Además de donar alimentos para las familias malagueñas más azotadas por la crisis, el Sovereign instauró las pitadas solidarias en el puerto; un concierto de bocinas de barcos que durante dos meses capitaneó este buque de crucero.

Con la paradoja de que en este año horrible se ejecutaron la mayor descarga de granel agroalimentario y la más grande exportación de granel mineral realizadas hasta la fecha, y con el añadido de ser el año del primer repostaje de Gas Natural Licuado, el Sovereign, que fue testigo de la ausencia del barco de la Legión y del baile de ferris que navegaron en la línea melillense, tras sus largos 58 días estancia, regresó a Málaga para despedirse. En un breve atraque que apenas duró seis horas en la jornada del 29 de mayo, este buque zarpó para no volver más. Una triste marcha con destino al desguace; el adiós de un barco que sin haber destacado en su historia activa en Málaga, sí que lo hizo atracado sin pasajeros en el muelle norte de la estación marítima de levante.

OLYMPUS DIGITAL CAMERASOVEREIGN durante su larga estancia en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de enero de 2021.

La cena del FESTIVO

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de diciembre de 2020 a las 10:21

Hace unos días, en concreto en la tarde del pasado 24 de diciembre, mi buen amigo Juan Luis Rodríguez, el capitán del buque de carga Festivo, me enviaba una foto de los manjares que él y su tripulación iban a degustar en su cena de Nochebuena.

Canapés y mariscos variados, además de unos pimientos del Piquillo rellenos de bacalao y gambas conformaban el menú; una carta que, ausente de vinos y bebidas alcohólicas que están prohibidas a bordo, se completaba con un amplio surtido de productos navideños.

Propiedad de la naviera malagueña Marítima Peregar desde principios de 2012, el Festivo es un buque de carga rodada de 136 metros construido en Suecia en 1979 que, en la actualidad, cubre una ruta entre Algeciras y Ceuta tocando los fines de semana los puertos de Melilla y Málaga.

Atracado en aguas algecireñas para pasar la Nochebuena y el día de Navidad, de los 12 tripulantes que navegan en él, siete recibían permiso para desembarcar por tener a la familia cerca, mientras que el resto, como otros muchos marinos en todo el mundo, afrontaban estas fechas tan señaladas alejados de sus casas.

Sin dejar sus obligaciones a bordo, el capitán, el jefe de máquinas, el primer oficial de cubierta y dos marineros, a las 21:00 de esta noche tan señalada, sentados en dos mesas en la cámara degustaron su cena de Nochebuena; un menú que curiosamente había cocinado el capitán al que no se le dan nada mal las artes culinarias.

Asumiendo que las ausencias en estas fechas tan señaladas forman parte de su profesión y con el añadido de que a causa de la pandemia los familiares más cercanos no pudieron embarcarse para la cena (esta circunstancia suele ser habitual en tiempos de normalidad), la celebración gastronómica a bordo del Festivo, con el recuerdo de los seres queridos,  transcurrió entre las luces y sombras con la que todos los marinos afrontan estas fiestas.

Y como les he contado lo que la tripulación de este barco cenó en Nochebuena, no me resisto a decirles el día de Navidad, además de los restos de la noche anterior, como hacemos todos, los tripulantes del Festivo comieron una suculenta paella con bogavante. Las penas con pan, o mejor dicho con buena comida, son menos.

WhatsApp Image 2020-12-24 at 20.17.33Cena de Nochebuena del FESTIVO antes de ser servida.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 29 de diciembre de 2020.

El Bosque Portuario

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de diciembre de 2020 a las 12:41

Muy probablemente, muchos de ustedes, en algún momento de su vida habrán plantado un árbol. Con el recuerdo de aquel momento, hoy, dejaré las historias de barcos para contarles una simpática jornada que se vivió hace días en el puerto malagueño. Integrado dentro de un ambicioso proyecto denominado Puerto Verde; una iniciativa que ya está en marcha con el fin de promover actuaciones de índole medioambiental, el pasado viernes se inauguró el denominado Bosque Portuario. Situado en el margen oeste del río Guadalmedina a la altura de la antigua puerta de San Andrés, una pequeña zona donde se encontraban algunos pinos, ha sido el lugar elegido para la creación de este espacio.  Recuperados algo menos de 2.500 metros cuadrados para este futuro boque, la jornada del 18 de diciembre de 2020, una fecha para recordar, amanecía con todo preparado para esta reforestación portuaria.

Clavadas sobre el terreno unas guías de caña que conformaban una gran cuadrícula, a la una de la tarde, 200 plantones de pino Carrasco esperaban para ser plantados. Estructurada la siembra en grupos de cinco personas, el Capitán Marítimo malagueño, azada en mano comenzó la plantación; una acción que dio paso a la puesta de la totalidad de los futuros árboles.

Con el firme propósito del presidente de la Autoridad Portuaria de que este singular espacio verde recibirá los cuidados pertinentes durante al menos dos años, esta plantación finalizaba con el descubrimiento de una placa con la que quedaba oficialmente inaugurado el Bosque Portuario.

Un acto al que quizás deberían haber asistido más trabajadores portuarios (estaban invitados todos los que están en activo además de los que ya se han jubilado), y en el que de una forma espontánea se plantó un árbol, en concreto en número 47, a nombre de Bernardo Liñán, un muy querido y respetado miembro de esta comunidad que por motivos de salud no pudo asistir al evento.

Una interesante iniciativa que, en fechas navideñas y en un año muy complicado, dibuja un símbolo de esperanza para el conjunto de la comunidad portuaria malacitana. Un pequeño bosque que se hará visible llevando el nombre genérico de todos los que día a día trabajan en el puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPlantación de pinos en el Bosque Portuario.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de diciembre de 2020.

La arribada del LAIDA

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de diciembre de 2020 a las 13:25

De vez en cuando, las crónicas portuarias reseñan entradas imprevistas de barcos. En demanda de refugio por mal tiempo o por haber sufrido cualquier tipo de avería o accidente, las arribadas, que así es como se denominan estas entradas, constituyen una búsqueda forzada de abrigo ante cualquier tipo de problema a bordo.

Con el recuerdo de los atraques malagueños de emergencia de los portacontenedores Al Zubara, Svendborg Maersk y Maersk Seoul que respectivamente perdieron contenedores por golpes de mar, y sin olvidar las dramáticas imágenes de barcos incendiados como el Maersk Kampala o el buque de carga rodada italiano Repubblica di Roma, hoy les contaré la arribada de un barco de bandera española ocurrida a finales de noviembre de 2013.

Portando un cargamento de 138 tubos de gran calibre entre los puertos de Cartagena y Casablanca, el buque Laida sufría una pérdida de carga a la altura del Cabo de Gata. Debido a un fuerte temporal, 18 de las unidades que iban sobre cubierta se perdían; una circunstancia que obligó al barco a poner rumbo a Málaga para reestructurar su carga.

Llegado en la madrugada del 29 de noviembre, la emergencia de su entrada le llevó a quedar provisionalmente atracado en el muelle de levante. Planificada mientras tanto la operación que se debía realizar, pocas horas después de su amarre el Laida pasaba al muelle número seis, lugar donde se reestructuraría su carga.

Construido en los astilleros vizcaínos Murueta en el año 2003, el Laida, con 3.911 toneladas de registro bruto y 99 metros de eslora es un carguero multipropósito matriculado en Santa Cruz de Tenerife. Mostrando el color rojo de la gran mayoría de los buques de la Naviera Murueta, este buque, ya atracado en el muelle número seis iniciaba los trámites para la recolocación de la carga que la mala mar había dejado sobre su cubierta.

Completada una visita e inspección realizada por técnicos de la Capitanía Marítima, la totalidad de los tubos que quedaban en cubierta, cada uno de ellos tenía una longitud de 14 metros, fueron descargados por una gran grúa móvil. Estibados nuevamente a bordo del Laida, el buque finalmente dejaba las aguas malagueñas en la jornada del 3 de diciembre.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALAIDA con los tubos que no cayeron a la mar atracado en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 15 de diciembre de 2020.

51 escalas en Málaga

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de diciembre de 2020 a las 11:44

Hoy les hablaré de todo un clásico, de un buque de crucero de otra época que entre los años 1996 y 2014 frecuentó con mucha asiduidad el puerto de Málaga. Luciendo cinco nombres diferentes durante su muy prolongada vida de mar,  con tres de ellos visitó las aguas malacitanas en 51 ocasiones; todo un récord que pocos barcos de estas características han superado.

Construido en 1968 en los astilleros alemanes AG Weser, Werk Seebeck de Bremerhaven por encargo de la compañía Norwegian Caribbean Line, lo que hoy es la Norwegian Cruise Line, este buque fue bautizado como Starward.  Realizando exitosos recorridos caribeños de una semana, en 1995 Festival Cruceros se hacía cargo de él renombrado como Bolero. Con 15.781 toneladas de registro bruto, 160 metros de eslora, 414 camarotes y una capacidad máxima para 912 pasajeros, su estreno malagueño se realizaba en enero de 1996 dentro de una ruta crucerística por el Mediterráneo. Tras cumplimentar 19 escalas con Festival, en noviembre de 1999 este barco llegaba alquilado por la compañía First Choice. Manteniendo su nombre, el Bolero, bajo esta contraseña ejecutaba 13 visitas; unas escalas a las que habría que sumar la de abril de 2001 luciendo los colores de la Spanish Cruise Line.

Efectuadas un total de 23 visitas como Bolero, en 2006, este buque pasaba a formar parte de la flota de la compañía Louis Cruise Lines. Rebautizado como Orient Queen, este barco se estrenaba en el puerto malagueño en abril de 2011; una reentrada que lo traía para posicionarse en Málaga y realizar una campaña crucerística que se prolongó, con atraques semanales todos los martes, durante siete meses. Finalizadas aquellas 16 escalas, este veterano regresaría al puerto malacitano en dos ocasiones más. Rebautizado como Louis Aura, sus atraques de mayo y septiembre de 2014 constituirían las últimas visitas de este barco.

Tras haber navegado con cinco nombres diferentes y lucido ocho banderas distintas, este veterano que durante su larga vida de mar fue gestionado por seis operadores, en 2018 era vendido para ser desguazado en las playas indias de Alang. Un significativo barco de otra época que escribió una parte de su historia en el puerto de Málaga.

BoleroBOLERO en Málaga bajo la contraseña de Festival Cruceros.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de diciembre de 2020.

Viejas fotos portuarias

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de diciembre de 2020 a las 11:04

Desde siempre he pensado, y con el paso de los años ratifico esta aseveración, que el puerto es uno de los lugares más fotografiados de Málaga. Atendiendo a cualquier tipo de composición fotográfica, los muelles y por ende los barcos están presentes en la gran mayoría de los álbumes fotográficos de los malagueños.

Y aunque desde hace algunos años las medidas de seguridad portuarias han limitado un poco la realización de determinadas instantáneas, por ejemplo, ya es imposible hacerse una foto junto a la escala de un buque, este amplio escenario sigue manteniendo vivo todo su atractivo; un encanto muy especial que en mi modesta opinión nunca se perderá.

Dicho esto, hoy quiero recordar a todas aquellas personas que con sus cámaras inmortalizaron un determinado momento portuario; una captura artística o familiar que en un segundo plano dejaba reflejado un hecho de interés para los que investigamos el día a día los muelles malagueños.

Y sin entrar en las fotos de los muchos aficionados a los barcos que acuden ex profeso al puerto para inmortalizarlos, les diré las redes sociales están dando a conocer una serie de instantáneas, las que estaban olvidadas en los viejos álbumes familiares, que muestran interesantes detalles portuarios.

Con el recuerdo de imágenes tomadas desde los tinglados situados junto al silo o las que para retratar a un familiar se hacían desde el morro mientras por detrás entraba o salía de un barco, hoy me centraré en una captura que hace unos días me envió un amigo al que curiosamente conocí gracias a los barcos y el puerto.

Al hilo de una de mis columnas, en concreto la que hace unas semanas publiqué como recuerdo al buque de crucero Astor que ya está siendo desguazado en Turquía, Javier María Fernández Toro me remitía una foto con un significativo valor histórico.  Tomada por su padre, la instantánea en la que aparece Javier muestra la escala inaugural en Málaga del primer Astor, el gemelo que precedió al buque mencionado en mi columna.

Y aunque existen muchos ejemplos similares, sirva esta captura como muestra de esas fotos, las de esos olvidados álbumes, que sin quererlo reflejan interesantes detalles de la vida portuaria malagueña.

WhatsApp Image 2020-11-26 at 11.08.04(1)Retrarto familiar que muestra la primera escala del buque de crucero ASTOR.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 1 de diciembre de 2020.

El barco que no llegó

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de noviembre de 2020 a las 13:08

Hoy les contaré la historia de un barco que nunca vino a Málaga; un extraño buque que tras ser anunciado durante varias semanas jamás tocaría las aguas malacitanas.

Corría octubre de 1979 cuando la gran mayoría de los medios de comunicación locales comenzaron a informar sobre una nueva línea marítima; una ruta que a diario enlazaría los puertos de Málaga y Tánger. Con el principal atractivo de la rapidez, la opción de viajar a la ciudad marroquí en dos horas y media constituía un muy buen reclamo turismo.

Y así, ante esta nueva opción, el 18 de octubre de 1979 se anunciaba oficialmente la llegada del hydrofoil Alispan Terzo, un pequeño barco de alta velocidad que sería el encargado de realizar esta línea. Con la novedad de que nunca había visitado Málaga un buque de estas características (estos disponían de unas alas o patines que, al alcanzarse una cierta velocidad elevaban su casco), su rareza y sobre todo su atractivo viaje dibujaban un floreciente negocio que parecía que venía para quedarse.

Construido en un astillero georgiano en 1969, este buque de 35 metros con capacidad para 116 pasajeros formaba parte de una muy amplia serie de barcos de origen ruso integrados en una clase denominada Kometa. Tras navegar para una compañía yugoslava con el nombre Karolina, en 1971 era vendido a una naviera italiana que lo rebautizaba como Alispan Terzo.  Tras operar durante algunos años con base en Nápoles, la opción de iniciar una ruta turística entre Málaga y Tánger encandiló a sus propietarios que pusieron en marcha el proyecto gestionado por una empresa denominada Intercontinental de Navegación.

Obtenidos todos los permisos y lanzada una ambiciosa campaña publicitaria, la llegada del hydrofoil programada para el 19 de octubre no se produjo. Aplazada a diario su entrada malagueña, finalmente, diez días después, la empresa gestora de la línea anunciaba que el Alispan Terzo no vendría a Málaga. Al parecer, en su viaje de posicionamiento desde el puerto napolitano, un fuerte temporal lo había dañado muy seriamente.

Y aunque aquel hydrofoil nunca llegó, la ruta tangerina sí que se realizó; una línea acometida por otro barco de la que les hablaré en otra ocasión.

1371066576ALISPAN TERZO.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24 de noviembre de 2020.

La escala del ULYSSES

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de noviembre de 2020 a las 14:44

Hoy les narraré algo curioso; una situación casi humorística de la que fui testigo hace tan solo unos días en el puerto malacitano. Y aunque a posteriori haga alguna consideración, primero les reseñaré que es lo que ocurrió; un hecho muy habitual de ver en los muelles y que en esta ocasión me llamó poderosamente la atención. El domingo 1 de noviembre llegó a Málaga el megayate Ulysses. Cumplimentando su primera visita, este barco de 116 metros de eslora propiedad de un magnate de los negocios neozelandés, quedaba atracado en la esquina oeste del muelle número dos, la zona que no está concesionada por la empresa que en un futuro gestionará los amarres de este tipo de barcos de recreo privado.

Ya atracado frente al Palmeral de la Sorpresas, una serie de tripulantes del superyate y les recuerdo que este barco lleva 48, comenzaron a instalar la escala real. Liberado un portalón situado en la borda, lo primero que apareció fue una plataforma circular que, sobre la cubierta principal, debía constituir la base de esta escala. Ocupados en la labor siete marineros y ya con la plataforma fijada, justo al lado de ella comenzaron a montar un pequeño brazo de grúa. Añadidos a la tarea dos marineros más y ya sumaban nueve, la grúa quedó instalada lista para mover la escala. Transcurridos algo más de veinte minutos desde que se inició toda la maniobra, finalmente la escala del megayate Ulysses quedaba posicionada en tierra. Mientras parte de la cuadrilla de marineros que había trabajado en lo que les he contado miraba, dos de ellos desembarcaban para colocar los candeleros, los postes que unidos por medio de sendos cabos constituyen el pasamanos de la escala. Tras comenzar a fijarlos y darse cuenta que lo estaban poniendo a revés, una vez subsanado el error, la escala real de este barco quedaba montada tras casi cincuenta minutos de trabajo.

Narrado este hecho y con la pregunta de si hacen falta nueve marineros y cincuenta minutos para poner una escala en un yate de 235 millones de euros, les diré que el Ulysses tan sólo pasó un día en Málaga; muy pocas horas en la que por supuesto están incluidos los muchos minutos que se emplearon para poner y quitar su escala real.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAULYSSES maniobrando para atracar en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de noviembre de 2020.

Adiós ASTOR

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de noviembre de 2020 a las 13:44

Con el recuerdo del buque de crucero Sovereign, que desde el pasado mes de julio está siendo desguazado en las playas turcas de Aliaga, hoy les relataré la historia malagueña del Astor, otro barco de turistas que ya está esperando para ser convertido en chatarra.

Compartiendo con su hermano gemelo el galardón de ser el buque con la chimenea más rara de toda la historia crucerística; aunque algunos autores además de calificarla como extraña la llegaron a tildar de fea, el Astor iniciaba su vida de mar en enero de 1987.

Construido entre los años 1985 y 1986 en los astilleros alemanes HDW, este buque de 20.606 toneladas de registro bruto y 176 metros de eslora comenzaba a navegar en una ruta muy especial; una línea regular con pasaje de crucero entre la localidad inglesa de Southampton y la sudafricana de Ciudad del Cabo.  Combinando estos viajes con itinerarios crucerísticos al uso, en abril de 1987 el Astor visitaba por primera vez las aguas malacitanas. Cumplimentado aquel primer atraque realizado en el muelle número dos y tras repetir tres escalas más ese mismo año, en 1988 este buque era vendido a la Unión Soviética.  Adscrito a la flota de la compañía Black Sea Shipping y rebautizado como Fedor Dostoyevskiy, su carrera crucerística también pasó por las aguas malagueñas. Mostrando en su especial chimenea una franja roja con la hoz y el martillo, nuestro protagonista de hoy se estrenaba en febrero de 1989, cumplimentando hasta 1994, fecha en la que dejó de llevar el nombre del escrito ruso, un total de 11 atraques.

Recuperando su nombre original, este barco que podía albergar a un máximo de 650 pasajeros regresaba a las aguas malacitanas en noviembre de 1997. En aquella escala de 16 horas en la que llegó de Funchal y siguió viaje con destino a Barcelona este buque quedó amarrado en el pantalán de levante.

Cumplimentadas desde aquella visita 27 escalas más, septiembre de 2016 vería por última vez a este barco en el puerto de Málaga. Un histórico que con sus dos nombres visitó las aguas malagueñas en 42 ocasiones y que ahora, como otros muchos barcos de turistas afectados por la pandemia del Covid-19 espera para convertirse en chatarra en una playa de Turquía.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAASTOR saliendo de Málaga en su última escala.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de noviembre de 2020.

La SPANISH LINE

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de noviembre de 2020 a las 11:02

El 1 de mayo de 1849 nacía en la localidad noruega de Tjøme Otto Thoresen. Hijo de un naviero, este personaje, que con 16 años compraba su primer barco, con el paso de los años se convertiría en uno de los principales armadores de todo el norte de Europa; un hábil hombre de negocios muy relacionado con el puerto de Málaga.

Tras heredar la naviera de su padre y cambiar todos los veleros que tenía por barcos de vapor, Otto decidió ampliar su negocio; una circunstancia que pasó por, manteniendo sus rutas de cabotaje, ampliar sus navegaciones con una serie de líneas regulares fuera de las aguas su país.

Establecida la compañía Otto Thoresen Line, nuestro protagonista de hoy, con 44 años de edad conseguía que Noruega le subvencionara un acuerdo comercial con España; un intercambio donde sus barcos dejarían pescado noruego para llevarse productos españoles. Creada a finales de 1893 la denominada Spanish Line, en febrero del siguiente año los vapores de Otto Thoresen comenzaron estas navegaciones en línea; una ruta quincenal que, con salida desde la localidad de Bergen, tocaría diferentes puertos españoles.

Establecida Málaga como una de sus paradas fijas, el 27 de marzo de 1894, el vapor de 64 metros Glanwern atracaba en el puerto malacitano para descargar salmón y aceite de hígado de bacalao, embarcando pasas y abundante vino de la tierra antes de proseguir viaje con destino a Valencia.

Tras aquella escala inaugural, los barcos de la Spanish Line siguieron llegando a Málaga. Y aunque no lograron mantener la inicialmente prometida periodicidad quincenal, una circunstancia muy habitual por aquellos años, los vapores de Otto Thoresen se convirtieron en unos asiduos; unos suministradores de todos productos noruegos que se vendían en las tiendas de alimentación malagueñas.

Mantenida esta ruta hasta el inicio de la guerra civil, el puerto malacitano vio llegar a gran parte de los barcos que componían la amplia flota de este armador; un buen número de vapores que participaban de una peculiar circunstancia. A excepción del Glanwern, el que inició esta ruta comercial, el resto de todos los buques de Otto Thoresen lucían nombres españoles que comenzaban con la letra S.

GlanwernVapor GLANWERN que inició la SPANIH LINE con escalas en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de noviembre de 2020.

El DJATIMULIA

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de octubre de 2020 a las 13:45

Hoy les contaré la historia de un muy grave accidente marítimo. Ocurrido en el litoral malagueño, este suceso que pasó por el puerto de Málaga, terminó con la pérdida total de uno de los dos barcos implicados en este siniestro.

En la jornada del 5 de noviembre de 1979, a 14 millas de la costa a la altura de la Punta de Torrox, el carguero Djatimulia era abordado por el bulk carrier Tel-Aviv. Navegando desde el puerto francés de Le Havre al indonesio de Surabaya, el Djatimulia era impactado en la mediación de su eslora en su banda de estribor, muriendo al instante el tercer oficial de máquinas y sufriendo graves heridas tres marineros.

Construido en 1955 en el astillero sueco Eriksbergs Mekaniska Verkstads, nuestro protagonista de hoy comenzaba su carrera de mar con el nombre Ferncliff navegando para la compañía noruega Fearnley & Eger. Con 148 metros de eslora, este barco de 8.801 toneladas de registro bruto que disponía de cinco bodegas, era el prototipo del carguero de la época; un buque muy preparado para el transporte carga general y refrigerada. Tras sufrir algunas reformas en 1971, tres años más tarde, el barco era vendido a la compañía indonesia PT Djakarta Lloyd, siendo rebautizado como Djatimulia y luciendo la matrícula de Jakarta.

Pero volviendo al accidente, tras el impacto, el bulk carrier Tel-Aviv, el causante del siniestro buscaba refugio en Cádiz, mientras que Djatimulia entraba en el puerto malacitano a remolque en la jornada del 8 de noviembre. Atracado en el muelle número siete, el buque indonesio mostraba el gravísimo accidente que había sufrido; unos desperfectos que dañaban casco y superestructura a la altura de su chimenea.

Desembarcados el fallecido y los heridos, a bordo del barco empezaron a llegar los inspectores; unos técnicos que comenzaron a valorar los muchos daños que había sufrido el carguero. Además de los graves desperfectos de su casco, el Djatimulia tenía destrozada la sala de máquinas que se había inundado tras el accidente.

Realizadas todas las inspecciones necesarias, finalmente el buque indonesio fue calificado como pérdida total, saliendo remolcado de Málaga para ser desguazado en Valencia el 12 de diciembre de 1979.

02165 Djatimulia (1984)Buque DJATIMULIA accidentado en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de octubre de 2020.

Marcas y alquileres

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de octubre de 2020 a las 12:47

Esta pasada semana, la terminal de contenedores malagueña ha vivido dos significativos momentos. Tras la llegada del buque MSC Istanbul que, con sus 399 metros de eslora, igualaba el récord de su gemelo MSC London en lo que al mayor portacontenedores llegado a aguas malacitanas en una operática se refiere, el posicionamiento de Hapag-Lloyd en una línea trasatlántica completaba este destacado doblete.

Y como ambos hechos son dignos de ser destacados, hoy les esbozaré una curiosidad genérica al respecto de los buques portacontenedores.  Tomando como punto de partida el MY NY, el barco de Hapag-Lloyd que hace unos días atracó en Málaga, les reseñaré algo que en lo quizás no hayan reparado; una curiosa peculiaridad que constituye una habitualidad en la industria de este tipo de buques.

Integrado en la ruta denominada Mediterranean Gulf Express a cargo de la naviera alemana Hapag-Lloyd, la estancia malagueña del MY NY destacó por un detalle que quizás muy pocos percibieran. El buque en cuestión no mostraba en su casco la marca de la naviera para la que está trabajando; una circunstancia que alude a que este barco no es propiedad de esta compañía y que sólo opera para ella en régimen de alquiler.

Frente a este hecho, y con la particularidad de que no todas las navieras muestran su marcas en el costado de sus barcos, los ejemplos de buques rentados conforman gran parte del día en la actividad del puerto malagueño; ya sea en el ámbito de los mercantes, los cruceros, los portacontenedores e incluso los ferris.

Al respecto de estos últimos, me gustaría darles dos ilustrativas referencias sobre lo que les estoy contando. Cuando Baleària se posicionó en aguas malacitanas allá por diciembre de 2016, el buque que se hizo cargo de la ruta melillense fue el Nissos Chios. Sin lucir los colores de los ferris de esta naviera salvo en su chimenea, este barco de alta velocidad mostraba su casco de color azul, un detalle que también se repetiría con el Duba Bridge en 2018. Dos claras referencias que aludían a que ambos barcos estaban alquilados por esta compañía y que volviendo a la compleja industria del tráfico de portacontenedores por todo el mundo constituye un hecho muy habitual.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPortacontenedores MY NY sin la marca de Hapag-Lloyd.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 20 de octubre de 2020.

El barco del nitrato

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de octubre de 2020 a las 12:55

Hoy les hablaré de un mercante; un carguero sin dada destacable que desde hace unos meses ha cobrado un significativo protagonismo en las aguas malacitanas. En concreto me refiero al Atlantic Island, un buque de bandera chipriota que, junto con otros, está participando en una campaña de exportación de nitrato amónico.

Pero antes de reseñarles el porqué de esta fama, les diré que este barco fue construido 2002 en los astilleros holandeses Thecla Bodewes. Bautizado como Westerscheldeborg, este carguero de 95 metros de eslora y 3.164 toneladas de registro bruto, comenzaba su vida de mar a cargo de la naviera Wagenborg Shipping con la que operó hasta 2007. Rebautizado en mayo de ese año como Atlantic Island y tras cambiar su bandera holandesa por la chipriota, nuestro protagonista de hoy comenzada a operar bajo la contraseña de la compañía Oost Atlantic Lijn.

Con capacidad para albergar en sus dos bodegas 6.090 metros cúbicos de grano y con la posibilidad de llevar además un total de 176 contenedores, el Atlantic Island, que con anterioridad ya había visitado Málaga, el 24 de marzo de este año atracaba en la terminal del muelle número nueve para cumplimentar una carga de nitrato amónico.

Iniciada una campaña de exportación de este producto a Marruecos, Mauritania y Túnez, tras dos embarques realizados en abril por dos buques diferentes, el Atlantic Island afrontaba su primera operativa malagueña; un viaje que tendría como destino el puerto de Casablanca.

Mantenidas en todo momento unas medidas de seguridad muy estrictas (el nitrato amónico requiere de una muy especial manipulación), las llegadas de nuestro protagonista de hoy se han ido sucediendo, y de los nueve embarques que hasta la fecha se han realizado en Málaga, cinco de ellos han corrido a cargo del Atlantic Island que, en cada uno de estos viajes ha embarcado entre 1.400 y 1.500 toneladas de este producto.

Y como la historia marítima malacitana está llega de todo tipo de apodos, muchos de ellos referidos a barcos, tal vez sería bueno ir pensando qué tal le quedaría al Atlantic Island el mote de el barco del nitrato amónico; un calificativo que aquí en Málaga daría una cierta relevancia a este mercante.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAATLANTIC ISLAND cargando nitrato amónico.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 13 de octubre de 2020.