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Los barcos HAV

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de mayo de 2021 a las 9:33

El pasado mes de abril y con muy pocos días de diferencia, el puerto malacitano recibía a dos buques de una misma naviera. Atracados en los muelles seis y siete, el Arctica HAV y HAV Pike cumplimentaban respectivamente cargas de dolomita y hueso de aceituna molida; unas muy rápidas operativas que, una vez finalizadas, llevaron a estos barcos a dos diferentes localidades del Reino Unido.

Dicho esto, y atendiendo a las reseñas de los buques que acabo de hacerles, hoy les contaré la trayectoria malacitana de la HAV Shipping; una compañía constituida en Noruega en el año 1999. Con su sede central en Bergen y oficinas en Oslo y en la ciudad rusa de Kaliningrado, este grupo naviero realiza diversas operativas marítimas enfocadas desde tres diferentes vertientes: la gestión directa del transporte marítimo, el fletamento de barcos y las contrataciones de tripulaciones.

Dedicada a las navegaciones en rutas fluviales y costeras en Europa, un sector al alza en las últimas décadas, la HAV Shipping, que moviliza carga seca, dispone en la actualidad de una flota de 17 buques; un grupo de diferentes barcos gemelos de entre 82 y 88 metros de eslora construidos entre los años 1982 y 1999.  Matriculados la gran mayoría de ellos en Bahamas, aunque hay dos que lucen las correspondientes banderas de Malta y San Vicente y las Granadinas, y otros dos que navegan bajo el pabellón de Antigua y Barbuda, los barcos HAV, en los últimos años han frecuentado las aguas malacitanas.

Estrenada la contraseña de esta naviera en Málaga en abril de 2001; en aquella ocasión el Baltica HAV atracó en el muelle número seis en un viaje entre los puertos de Almería y Belfast, con posterioridad, los buques: Swedica HAV, Germanica HAV, HAV Snapper, HAV Marlin, Arctica HAV y HAV Pike han visitado los muelles malagueños realizando en ellos diferentes operativas con graneles sólidos.

Unos barcos para navegaciones fluviales que además tienen la posibilidad de ejecutar rutas costeras, a Málaga llegan realizando estas singladuras, muy poco parecidos a los grandes buques de río rusos de más de 100 metros de eslora que también, aunque desde hace mucho más tiempo, visitan los muelles del puerto malacitano.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAARCTICA HAV atracado en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 4 de mayo de 2021.

El galgo

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de abril de 2021 a las 9:47

El día a día en los muelles malagueños, además de los asuntos estrictamente portuarios, genera una serie de situaciones que nada tienen que ver con el mundo de la mar y los barcos. Con esta realidad que dibujaría lo que muy bien podríamos denominar como “las otras historias portuarias”, hoy les narraré una curiosa; un hecho ocurrido hace apenas un par de semanas.

Y como la historia va de perros, permítanme que recuerde a mi buen amigo Jesús, un técnico del puerto de Málaga que, recuperado del virus y aún con secuelas, participa de la cualidad de ser un gran amante de los canes.

En la mañana del martes 13 de abril, un día no muy adecuado para los supersticiosos, un policía portuario descubría a un perro en unas circunstancias muy especiales. Atrapado en un reducido espacio entre dos vallas (entre ellas corre la gran puerta móvil que da acceso al muelle de levante), se encontraba un galgo de color canela. Con el añadido de que el espacio en el que se encontraba se veía reducido al accionar la apertura de la puerta, los intentos del policía portuario por atraer hacia él al tembloroso animal se hicieron infructuosos. Tras ofrecerle agua a la que no acudió, una llamada al centro de control del puerto activó el protocolo para su rescate. Transcurridos algo menos de 30 minutos desde el aviso, y ya con tres policías presentes, un furgón del servicio de recogida del Centro Zoosanitario municipal llegó al muelle de levante. Con la duda de cómo se había podido meter el galgo en aquel lugar, los laceros rescatadores: Juan y Manolo, tras verificar que el perro tenía chip, comenzaron a estudiar la forma de extraerlo. Sin posibilidades de que saliera por donde en teoría había entrado, su nerviosismo tampoco ayudaba nada, la única opción factible pasaba por ser izado; una maniobra que al instante comenzó a ejecutarse. Posicionado el furgón junto a la valla y con el perro laceado entre sus patas traseras y delanteras, uno de los operarios, subido al techo del vehículo lo levantó, y finalmente el asustado galgo quedó liberado.

Una historia, como otras muchas que a diario se viven el puerto de Málaga y que nada tienen que ver con barcos, mercancías o pasajeros.

1618310663867Galgo rescatado en la entrada del muelle de levante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de abril de 2021.

Adiós, SOROLLA

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de abril de 2021 a las 10:01

Hace unos días, muchos medios de comunicación nacionales e internacionales reseñaban una noticia marítima de alto calado. El grupo naviero Italiano Grimaldi compraba a Armas Trasmediterránea buques, terminales, almacenes y derechos de explotación en las rutas que la naviera española tenía con las Islas Baleares. Y sin entrar en detalles, y dejando a un lado lo que significará esta operación, hoy emplearé mi columna para loar a un barco; uno de los cinco ferris que ha sido vendido y que, en su amplia vida de mar con los colores de Trasmediterránea, ha tenido una muy estrecha relación con el puerto de Málaga.

Construido en los astilleros vigueses Hijos de J. Barrera, el Sorolla, luciendo el apellido del afamado pintor valenciano, era entregado a la Compañía Trasmediterránea en mayo de 2001. Tras iniciar su biografía navegando en las líneas regulares entre la península y Baleares, este buque de 172 metros de eslora y capacidad para 1.200 pasajeros, en abril de 2002 llegaba por primera vez a Málaga. Atracado en tres muelles diferentes, este buque realizaría en aguas malacitanas una significativa reforma de sus interiores; unos trabajos que se prolongarían durante quince días.

Años después de aquella visita, en concreto en enero de 2013, nuestro protagonista de hoy volvería a Málaga para hacerse cargo de la línea melillense; una suplencia temporal que se convirtió en definitiva en noviembre de 2014, fecha en la que el Sorolla se convertía en el Melillero titular de la ruta sustituyendo al Juan J. Sister.

Adscrito a esta navegación tan solo durante cinco meses, en abril de 2015 era remplazado por su gemelo Fortuny, comenzando desde aquel instante una intermitente relación con en puerto malacitano; una circunstancia que se mantuvo hasta 2019, fecha en la que fue rebautizado como Ciudad de Granada. Ya con su nuevo nombre y tras realizar algunas sustituciones, el 25 de marzo de este año este ferry realizaba su última entrada malagueña; una escala con pernocta incluida que al día siguiente lo llevaría a Barcelona.

Un barco que ya es historia del puerto de Málaga y que ahora, bajo los colores de una naviera italiana comenzará una nueva vida. Hasta siempre Sorolla.

Copia de 1614599732202CIUDAD DE GRANADA, exSorolla en su última escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 20 de abril de 2021.

La GUARRERA

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de abril de 2021 a las 12:48

Aunque sería bastante pretencioso escribir que estas cosas solo ocurren en el puerto de Málaga (con toda seguridad sucederán en otros muchos recintos portuarios nacionales y extranjeros), hoy les reseñaré una muy peculiar situación, por no llamarla de otra forma, visible en el puerto malagueño desde finales de 2020.

El viernes 27 de noviembre de ese año, a las cuatro de la tarde cerraba el bar del puerto. Después de 25 años y ocho meses de continua actividad, la pandemia truncaba un negocio que se había convertido en el centro de neurálgico de la comunidad portuaria; un muy añorado espacio que, en gran medida, ha roto toda la vida social que en él se congregaba.

Y aunque todos lo conocíamos simplemente como el bar, realmente su nombre era Bar Restaurante El Puerto,  los más viejos del lugar apodaban a este local como la guarrera, un singular mote que ahora adquiriría toda su significación semántica; ahora les cuento. Cerradas sus puertas, y ya sin elementos de valor en su interior, el 3 de diciembre de 2020 este local amanecía siniestrado. Reventada su verja y roto uno de los cristales de su puerta, la guarrera sufría un robo; un hecho que al instante empezó a ser investigado.

Colocada primero una cadena en su puerta, y luego un trozo de valla que se amplió con otra para que nadie pudiera acercase, desde entonces, lo que fue la vieja cantina portuaria espera para ver cuál será su futuro. Y aunque la nueva vida de este espacio, y eso lo sabemos todos,  pasa por una concesión que lo convertirá nuevamente en un bar, tal vez, hasta que llegue ese momento, no sería mala idea adecentar este local vacío repleto de basura.

Y así, y con el añadido de que este espacio está situado junto a las dependencias portuarias de Sanidad Exterior, quizás, una limpieza extrema podría ser una primera solución; una actuación que muy bien podría completarse con la colocación de una loca que impidiera la visión interior de este local.

Y aunque el apodo de guarrera quizás fuera demasiado excesivo durante los muchos años en los que el bar del puerto estuvo en activo, ahora, cerrado desde hace unos meses, tal vez este término se quede corto ante la situación en la que se encuentra.

1617100186461Interior de la guarrera, el antiguo bar del puerto.

1617100186453Vista exterior.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 13 de abril de 2021.

El más largo

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de abril de 2021 a las 10:47

Hoy les narraré un récord portuario; uno de esos múltiples detalles ocurridos en los muelles malagueños que en la mayoría de las ocasiones suelen pasar desapercibidos. Pero antes de entrar en materia, les contaré algunas cosas sobre una muy significativa naviera; una compañía de origen holandés que con cierta frecuencia trae a algunos de sus barcos al puerto de Málaga. Fundada en 1898 en la ciudad portuaria de Delfzijl, la denominada Royal Wagenborg, tras iniciar su vida realizando rutas de cabotaje, pronto comenzó a crecer ampliando sus primigenias zonas de navegación. Convertida en la actualidad en una de las más importantes navieras del norte de Europa, Wagenborg, que moviliza 30 millones de toneladas al año, dispone de una amplia flota que supera las 180 unidades; unos barcos que, dedicados fundamentalmente a la carga seca y las cargas especiales, destacan por lucir unos cascos de color gris decorados por una vistosa franja roja.

Dicho esto, les contaré que no hace demasiadas semanas, un barco de esta naviera llegó a Málaga con una avería. Amarrado en el muelle norte de la estación marítima de levante,  el Manisa Emy, un buque de 108 metros de eslora, permaneció en este atraque crucerístico hasta que, una vez reparado, siguió viaje con destino a Sagunto.

Varios días después de la marcha de este barco, los astilleros de Mario López recibían al Volgaborg para cumplimentar una reparación en seco.  Luciendo los colores de Wagenborg, este buque construido en 2013 en Holanda constituía todo un récord para el dique flotante Andalucía. Con 7.367 toneladas de registro bruto, 142,6 metros de eslora y 15,8 de manga, el Volgaborg se convertía en el barco más largo entrado hasta la fecha en el dique malagueño.  Mostrando una espectacular proa invertida, a este carguero habilitado para navegar por mares helados, durante tres jornadas se le realizaron unas reparaciones mecánicas además de la pintura de toda su obra viva.

Una muy rápida varada que se convirtió en todo un acontecimiento. Una corta estancia que reseña a este buque de Royal Wagenborg como el de mayor longitud entrado en el dique Andalucía. Un significativo récord portuario del que era obligatorio escribir.

Volgaborg 22-III-21 (18)VOLGABORG sobre el dique flotante malagueño.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de abril de 2021.

La Semana Santa y el puerto de Málaga

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de marzo de 2021 a las 8:41

Reina Victoria en MálagaBuque REINA VICTORIA, el primero que trajo a las tropas legionarias al puerto de Málaga.

Aunque las llegadas en barco de la Legión han vinculado muy estrechamente al mundo cofrade con los muelles malagueños, antes del primer desembarco en 1930, el puerto ya fue testigo de algunas historias relacionadas con la Semana de Pasión.

Este año, al igual que ocurrió en 2020, los legionarios no desembarcarán en el puerto de Málaga. Canceladas las procesiones y todos los actos multitudinarios relacionados con la Semana Santa, este tradicional acto, paralizado desde el 18 de marzo 2019, constituye otra de las múltiples lágrimas que, bajo la pandemia del Covid-19, caerán por las mejillas de los cofrades malagueños a la espera de una Semana de Pasión en la calle en 2022.

Y así, ante esta esperanza y retomando los especiales ‘La mar de Historias’ de todos los Martes Santos publicados en la página Marítimas de Málaga Hoy desde el año 2005, hoy les recordaré tres hechos del pasado que vinculan al puerto con la Semana Santa malacitana; unas historias ocurridas antes de que llegaran los desembarques legionarios.

En 1921, el año en el que se constituyó la Agrupación de Cofradías, un catastrófico suceso aconteció en los muelles malagueños. Minutos después de las 20:15 del 21 de marzo (Lunes Santo), el pailebote de tres palos Nati atracado en muelle transversal explotaba cargado de barriles de gasolina y petróleo que debían viajar a Santander. Envuelto en llamas y mostrando una densa columna de humo, los trabajadores portuarios que se encontraban cerca del buque acudieron a socorrerlo, mientras las campanas de la catedral anunciaban el accidente. Alertadas todas las autoridades locales que se personaron en el puerto, muchos de los malagueños que se encontraban en las calles del centro para ver los desfiles procesionales acudieron también para ver el incidente. Movilizado un retén de bomberos que inició la extinción del fuego acompañado de miembros de la Guardia Civil y Cruz Roja que coordinaron la evacuación de los heridos, las grandes dimensiones del incendio requirieron un mayor número personas para combatir las llamas. Ante esta necesidad, un considerable número de bomberos que se encontraban listos para desplazarse desde el Ayuntamiento a la iglesia de los Mártires donde debían participar en una procesión, fueron avisados. Todos ellos, vestidos con sus uniformes de gala acudiendo a combatir el peligroso incendio del Nati.

Tras aquel incidente que durante unas horas paralizó la noche del Lunes Santo de 1921, unos años más tarde, unos pasajeros de barco pudieron vivir un muy significativo acto cofrade. El 5 de abril (Domingo de Ramos) de 1925, salía por primera vez a la calle la cofradía de la Sagrada Cena Sacramental de Nuestro Señor Jesucristo. Ese mismo día a las 16:00, el buque de la Compañía Trasatlántica Española Infanta Isabel de Borbón fondeaba en la dársena de Guadiaro. Realizando su habitual escala mensual dentro de la línea de Buenos Aires,  una ruta que saliendo de Barcelona paraba en los puertos de Almería, Málaga, Cádiz, Tenerife-Las Palmas, Río de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires, los pasajeros de primera clase de este barco tenían reservada una sorpresa muy especial.  Organizado días antes el evento por don José Luís Duarte, el consignatario de la Trasatlántica en Málaga, los 53 pasajeros de primera clase que navegaban en el Infanta Isabel de Borbón fueron invitados a ver el desfile de la Sagrada Cena desde varios balcones alquilados de calle Larios. Celebrada a las 18:00 una merienda a bordo en la que también participaron los pasajeros de segunda y tercera clase, cada uno de estos en sus correspondientes comedores, los viajeros de primera, acompañados por algunos oficiales del buque desembarcaron para ver la procesión. Aquella iniciativa, la primera y una de las muy pocas que ha vinculado de una forma organizada a pasajeros de barco como la Semana Santa malagueña tuvo un curioso final. Estando establecida las 23:00 como hora límite para regresar al buque (a las doce de la noche el barco debía zarpar), los pasajeros de primera, que iban acompañados por oficiales de la Trasatlántica, no embarcaron hasta las 00:30; una circunstancia que obligó al Infanta Isabel de Borbón a salir a las dos de la mañana, la misma hora en la que según las crónicas de la época se encerró en la iglesia de la Victoria la Sagrada Cena Sacramental de Nuestro Señor Jesucristo.

Infanta Isabel de Borbón cartel

Cartel del INFANTA ISABEL DE BORBÓN.

En unas circunstancias muy similares a las que vivieron los pasajeros del Infanta Isabel de Borbón, un grupo de turistas españoles de barco, en 1930, fueron testigos de un hecho muy significativo para la historia cofrade malagueña.  A primeras horas de la mañana del 17 de abril (Jueves Santo), el buque de la compañía Trasmediterránea Infante Don Jaime quedaba atracado en el muelle número dos. Procedente de Alicante, este barco, que visitaba por primera vez las aguas malacitanas, estaba realizando una ruta turística por los principales puertos de España. A las 11:00, la totalidad de los 195 pasajeros que viajaban a su bordo desembarcaban para visitar la ciudad a pie o en coches de caballo. Una vez finalizados los paseos turísticos, los pasajeros del Infante Don Jaime fueron invitados a almorzar en un restaurante por la delegación malagueña de la Trasmediterránea. Finalizada la comida, la mayor parte de los turistas asistieron a los oficios religiosos para después, de camino al puerto, realizar en diferentes iglesias las tradicionales estaciones de penitencia del Jueves Santo.

Infante don JaimeINFANTE DON JAIME de Trasmediterránea.

Ya a bordo del buque, y mientras esperaban la llegada de diferentes autoridades que habían sido convocadas para una merienda,  a las 17:30, los turistas del Infante Don Jaime pudieron ver cómo entraba en el puerto de Málaga el vapor Reina Victoria; el cual, procedente de Ceuta traía a las primeras tropas de la Legión que desfilarían en la Semana Santa malagueña.

Legión 21-IV-112Desfile de legionarios por el muelle número dos tras su desembarco, año 2011.

Y aunque el Infante Don Jaime salió con destino a Sevilla minutos después de las ocho de la tarde y los turistas no pudieron ver ninguna procesión, aquellos pasajeros sí que presenciaron el primer desembarco legionario; un acto marítimo cofrade que desde entonces se ha celebrado en 77 ocasiones.

Cartel de Semana Santa de Málaga 1930

Cartel de la Semana Santa de Málaga de 1930.

Especial La Mar de Historias 30 de marzo de 2021.

Mercaderías

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de marzo de 2021 a las 10:10

Cuando los barcos transportaban en sus rutas muchas cargas diferentes, las listas donde se reflejaban los elementos embarcados conformaban una muy variopinta nómina; un curioso catálogo de productos que, en la mayoría de los casos, quedaban reseñados bajo el término mercaderías.

Y así, recordando esta palabra ya en desuso que en el pasado tuvo mucha vinculación con el mundo marítimo, hoy les contaré algunas de las muchas mercaderías que llegaban al puerto de Málaga a principios del siglo XX.

Situados en febrero de 1904, les reseñaré qué es lo que reflejaba el parte de carga para Málaga del buque de bandera española Cabo Tortosa. Con 1.551 toneladas de registro bruto y 76 metros de eslora, este vapor construido en 1893 en los astilleros ingleses Joseph L. Thompson and Sons, bajo la contraseña de la naviera Ybarra y Compañía realizaba una línea regular quincenal con pasaje y carga entre Bilbao y Marsella cumplimentando escalas en diferentes puertos intermedios.  Procedente de Almería y con destino a Cádiz, este buque que llegaba el viernes 5 de febrero con 25 pasajeros a su bordo, traía en sus bodegas diferentes mercaderías a nombre de diversos comerciantes e industriales malagueños. Cuantificados todos los productos en bultos, una denominación muy propia de la época, el Cabo Tortosa había cargado en Marsella para Málaga: 4 bultos de quincalla, 17 de vidriería, 100 de envases, 120 de cañamones, 10 de cloruro de cal, 700 de cemento, 105 de ferrería, 3 de botellas vacías, 2 de ferretería y 100 de alpiste. Completando esta lista de importaciones, este vapor descargaba también 1.500 bultos de abono procedentes de Cette.

En cuanto a las mercaderías nacionales, de Barcelona, el Cabo Tortosa dejaba 535 bultos de cemento y 427 de vidrio, mientras que de Cartagena traía 142 bultos de guano y 30 de almendras; un producto que se repetía con 5 bultos más procedentes de Almería.

Una variada nómina de mercaderías, o si lo prefieren de mercancías que, con unas tarifas específicas para cada tipo de producto (cada naviera disponía de listas de precios para las diferentes cargas), en el caso concreto del Cabo Torosa fueron descargada en el puerto malacitano en menos de 24 horas.

22-3-2021 12.3.16 1Vapor CABO TORTOSA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 23 de marzo de 2021.

Los Oldendorff

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de marzo de 2021 a las 9:14

Hace algo menos de un mes, en concreto el pasado 25 de febrero, llegaba a las aguas malacitanas el buque August Oldendorff. Procedente de la localidad marroquí de Nador y con destino al puerto togolés de Lomé, este barco abanderado en Liberia llegaba para cargar 40.000 toneladas de clinker atracado en el muelle número siete.

Pero antes de contarles más cosas sobre aquella estancia, les diré que este buque es propiedad de la compañía Oldendorff Carriers; una naviera con sede en la ciudad alemana de Lübeck que en este 2021 cumple 100 años de vida. Dedicada al transporte de carga seca, esta compañía fundada en 1921 por Egon Oldendorff, en la actualidad moviliza anualmente 320 millones de toneladas; unas cifras gestionadas por 700 buques que, en propiedad o fletados operan en rutas por todo el mundo.

Dicho esto, y con el añadido de la reseña histórica de que está naviera sufrió unas catastróficas pérdidas durante la Segunda Guerra Mundial (de los 13 barcos que componían su flota al inicio del conflicto sólo quedaron dos al finalizar la contienda), retomaré la visita que el August Oldendorff realizó a puerto malacitano hace unas semanas.

Construido en 2015 los astilleros Kure en la localidad japonesa de Hiroshima, este bulk-carrier de 34.349 toneladas de registro bruto, 198 metros de eslora y 32 de manga, pertenece a una serie buques similares (en concreto August tiene un gemelo), fabricados en astilleros chinos y japoneses bajo la denominación Eco-Ultramax.

Luciendo la inconfundible chimenea tricolor de esta naviera donde se muestran las letras EO, las iniciales del fundador de esta compañía, el August Oldendorff, atracado en el muelle número siete con la ayuda de dos remolcadores cumplimentaba una carga que prolongó durante cinco días; una operativa que dejaba dos significativos hechos para la historia portuaria malacitana.

Sin haber sido los barcos de esta naviera demasiado habituales, la llegada de nuestro protagonista de hoy se escenificaba 14 años después de la última visita que un buque de esta compañía; un regreso tras muchos años de ausencia que se completaba con el hecho de que el August Oldendorff realizaba su primera escala en aguas malagueñas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAAUGUST OLDENDORFF maniobrando para atracar en el muelle siete.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de marzo de 2021.

Una intriga real

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de marzo de 2021 a las 9:54

Hace unos días, el puerto malacitano recibió al Prince Abdulaziz, el yate real de Arabia Saudí. Rodeado de los misterios que envuelven a este tipo de barcos, un detalle de él me llamó poderosamente la atención; una circunstancia me suscitó una pregunta a la cual no le encuentro respuesta. Pero antes de entrar en materia, les recordaré dos aspectos ya tratados en esta columna y que añadirán un mucho de misterio a lo que hoy les cuento.

En la marina mercante, desde hace muchas décadas, las banderas de conveniencia son algo muy habitual. La posibilidad de que un barco navegue bajo un determinado pabellón distinto al del país de su propietario, posibilita una serie de beneficios económicos; unas circunstancias que repercuten en las tripulaciones que, en base al país de la bandera, trabajan y cobran sus salarios.

Dicho esto, ahora les comentaré qué es lo que significa el término barco de estado. Atendiendo a una simple pero muy clara definición, los barcos de estado son aquellos que son propiedad de un país y que, explotados por este, lo representan realizando servicios oficiales no comerciales.

Ya con estos dos conceptos, y retomando a la escala de hace unos días del Prince Abdulaziz, les diré que este yate regio llegó a aguas malacitanas luciendo la bandera de las Islas Marshall; una circunstancia verdaderamente llamativa.

Ante este hecho, habría que preguntarse ¿cómo es posible que este yate real no navegue bajo el pabellón de su país?, y como la cuestión se queda corta, también creo acertado cuestionar ¿es el Prince Abdulaziz un barco de estado?  Con estas incógnitas y con las imágenes malagueñas de los yates regios de Catar u Omán que mostraban las banderas de sus países, les diré que, para crear algo más de confusión, el Prince Abdulaziz, en su escala malacitana de 2017 sí que mostraba la bandera de Arabia Saudí.

Una curiosa intriga que se podría acentuar si les digo que la matrícula de Jaluit, el puerto de Islas Marshall donde está registrado este yate, se podía ver pintada en letras doradas sobre una tablilla en la popa del Prince Abdulaziz; un postizo que ocultaba el nombre Jeddah, el puerto de Arabia Saudí con el que un día navegó este yate real.

Prince Abdulaziz 4-III-21 (19)PRINCE ABDULAZIZ mostrando su bandera de Islas Marshall.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de marzo de 2021.

Hace 100 años

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de marzo de 2021 a las 9:59

Hace unos días, un buen amigo me preguntaba sobre cómo han cambiado los tráficos en el puerto de Málaga de unos años acá. Ahorrándoles aquel parlamento, y aunque existen muchos otros factores, el quid de la cuestión radica en qué se transportaba y cómo eran los barcos que lo hacían.  Retomando un ejercicio que ya en otras ocasiones he hecho, hoy les contaré qué es lo que se cocía en el puerto malagueño hace 100 años.

El miércoles 2 de marzo de 1921 amaneció nublado. Con una temperatura primaveral, en aquella jornada, los muelles malacitanos albergaban un total de 23 barcos; un muy claro ejemplo del tráfico marítimo de la época. Estando como Melillero titular el vapor Monte Toro, que curiosamente aquel día no entró en Málaga, en operaciones de carga y descarga se encontraban 13 buques; siete vapores y seis veleros de diversas nacionalidades que, procedentes puertos españoles y extranjeros movilizaban lo que por aquel entonces se denominaba carga general. Además de éstos, amarrado en el transversal, lo que hoy son los muelles seis y siete, se encontraba el vapor español Inocencio Figaredo que, procedente del puerto americano de Tampa estaba ejecutando una descarga completa de fosfato.

Con esta actividad, la jornada del 2 de marzo de 1921 se completaba con la entrada de dos barcos muy diferentes. Por una parte, de arribada con una vía de agua, llegaba el velero de bandera inglesa Cyril 7 que, transportando bacalao pedía permiso para desembarcarlo y reparar su avería.  Además, el vapor de naviera William Thomson & Co. Cronstadt, con sus 75 metros de eslora y luciendo su vistosa chimenea de color amarillo, procedente del puerto de Alejandría, atracaba en el muelle transversal para descargar gasolina.

Completando esta revisión, les diré que en aquella jornada, seis vapores y tres veleros dejaron las aguas malacitanas con destino a: Gibraltar, Marbella, Setúbal, Bridgetown, Valencia, Londres, Barry y Torrevieja.

Y aunque las comparaciones son odiosas, lo que está muy claro es que los tipos de mercancías y los barcos que las transportaban hace un siglo han cambiado mucho; una circunstancia que ha modificado muy considerablemente los tráficos en el puerto de Málaga.

Monte ToroVapor MONTE TORO.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de marzo de 2021.

Los NAVIS

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de febrero de 2021 a las 12:54

Hoy les contaré algunas curiosidades de dos barcos gemelos; dos buques que este año, y con algo menos de un mes de diferencia, han pasado por las aguas malacitanas. Pero antes de entrar en materia, y recordando un par de columnas ya publicadas hace algunos años, les reseñaré algunas particularidades de los denominados barcos de río. Construidos originariamente para realizar singladuras fluviales, estos buques, que hasta no hace demasiados años sólo podían surcar grandes ríos o canales, en la actualidad, también pueden efectuar navegaciones en mar abierto. Teniendo como principal exponente, al hablar de este tipo de barcos, a la flota mercante rusa, la historia portuaria malagueña de las últimas décadas está repleta de llegadas de buques de río mostrando sus nombres en alfabeto cirílico.

Y así, con el recuerdo de los atraques de los barcos de las clases Sormovskiy y Volzhskiy que, luciendo siempre estos nombres genéricos sólo se distinguían por sus diferentes numeraciones, hoy les contaré las recientes visitas malacitanas de los Navis. Diseñados como buques multipropósito con capacidad para carga seca, la compañía State Transport Leasing Company PJSC, en 2018 contrataba con el astillero ruso Okskaya la construcción de ocho gemelos; unos barcos que inicialmente estaban destinados a la navegación por una ruta interior entre los mares Caspio y de Azov surcando los ríos Volga y Don y el canal que los une. Con 4.982 toneladas de registro bruto, 123 metros de eslora, 16 de manga y 5,5 de calado, en la actualidad, siete de los ocho hermanos Navis ya operan en rutas fluviales además de en algunas singladuras costeras.

Y aunque el primero de estos buques que visitó Málaga fue el Navis-6 que, en septiembre de 2020 atracó en la terminal del muelle número nueve, la curiosidad que hoy les quiero destacar ocurría hace muy poco tiempo cuando los hermanos Navis-5 y Navis-3, con tan sólo 29 días de diferencia y atracados ambos en la misma posición en el muelle número seis, cargaban huesos de aceituna molida con destino a la localidad italiana de Vasto.

Una moderna familia rusa de barcos de río que muy probablemente volverá a las aguas malacitanas a por nuevas cargas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERANAVIS-3 cargando hueso de aceituna molida en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 23 de febrero de 2021.

El vapor CID (II)

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de febrero de 2021 a las 9:40

Retomando la historia del vapor Cid que les conté en mi anterior columna, hoy les narraré como este buque, que durante 15 años visitó mensualmente Málaga en una línea regular con pasaje y carga, durante unos meses entre 1859 y 1860 se convirtió en un barco hospital.

Iniciada la denominada Primera Guerra de Marruecos, el gobierno español alquiló algunos barcos para transportar a las tropas heridas; siendo el Cid el primero que se habilitó para tal efecto. Con la ventaja de ser un vapor de ruedas laterales, algo que en teoría le daba una mayor estabilidad a la hora de navegar con soldados maltrechos, este buque reformó sus bodegas para convertirlas en salas de hospitalización. Sin que se sepa el número fijo de heridos que podía embarcar, en el Cid se colocaron una serie de literas, de dos alturas, para los heridos. Equipada cada cama con un cabecero, un colchón, dos sábanas, dos mantas y un arcón para cada soldado, este barco convertido hospital que disponía de un amplio botiquín y llevaba uno o dos médicos, cinco practicantes, un farmacéutico y varios enfermeros, se estrenó en la evacuación de tropas el 27 de noviembre de 1859 cuando trajo a Málaga a 160 heridos. Después tener que lidiar en esta primera singladura con un caso de cólera, probablemente este contagio fue el que desencadenó la epidemia malagueña de esta enfermedad acaecida a principios de 1860, el Cid, tras aquel estreno cumplimento seis viajes documentados al puerto de Málaga; unas navegaciones que finalizaban el 20 de enero de 1860 cuando procedente de Tetuán desembarcó a 157 militares.

Con la circunstancia de que este vapor, debido a la posición de sus ruedas laterales no podía atracar y tenía que fondear en alguna de las dársenas del puerto, los desembarcos de los heridos debían que hacerse con una grúa a una barcaza; unas maniobras que ralentizaban mucho las llegadas a tierra.

Tras una última entrada malagueñas como buque hospital; en aquella ocasión, el 19 de abril de 1860 carboneó y siguió viaje hacia Barcelona con algunos heridos, el Cid, una semana más tarde se reincorporaba a sus trabajos en línea y, como había hecho desde el inicio de su carrera regresó a Málaga con pasaje y carga.

Lord-Elgin-4-770x472Vapor de ruedas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de febrero de 2021.

El vapor CID (I)

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de febrero de 2021 a las 9:32

Hoy les contaré la biografía de un barco histórico; un muy desconocido buque que durante toda su vida de mar mantuvo una estrecha relación con el puerto de Málaga. Construido en los astilleros de Mahón en 1848, el vapor Cid, adscrito a la Sociedad de Navegación e Industria, fue botado el 27 de agosto de ese mismo año, entrando en servicio en enero de 1849. Gemelo de un hermano mayor llamado Nuevo Balear, el Cid era un vapor de ruedas laterales; el segundo que se construía en España para realizar navegaciones de cabotaje. Sin demasiados datos sobre él, este buque de 56 metros de eslora y 8 de manga estaba construido en roble italiano con un forro en su casco de cobre. Desplazando 118 toneladas, el Cid, que podía transportar pasaje y tenía una capacidad para 118 toneladas de carga, tras viajar desde Mahón a Barcelona donde se le instaló la máquina de vapor de 130 caballos que lo propulsaba, comenzó su vida de mar en una línea comercial entre Marsella, Barcelona y Cádiz. Realizando dentro de esta ruta escalas fijas en: Ciotat (una localidad cercana a Marsella), Valencia, Alicante, Cartagena, Almería, Málaga y Algeciras, además de paradas no regladas y según necesidades en: Civitavecchia, Génova, Nápoles y Gibraltar, el vapor Cid comenzó a anunciarse en la prensa malacitana en enero de 1849, fecha en la que comenzó sus navegaciones. Reseñadas dos llegadas fijas al mes, una procedente de Almería y otra desde Algeciras o Gibraltar con tan sólo siete días de diferencia, la primera escala que aparece en una lista de buques entrados en el puerto de Málaga corresponde al martes 10 de abril de 1849. Desde aquella fecha, las entradas malagueñas del Cid se hicieron habituales hasta el 30 de julio de 1863, día en el que procedente de Algeciras, este vapor realizaba su última escala en aguas malacitanas.

Tras 15 de años de vida, este vapor, que no encontró un comprador tras ponerse a la venta, muy probablemente fue desguazado. Una histórica y muy desconocida biografía que les ampliaré próximamente cuando les cuente cómo el Cid, reconvertido durante algunos meses entre 1859 y 1860 en un barco hospital, trajo al puerto malacitano a militares heridos procedentes de África.

France-Spain_Portugal_Steamer-LebretonVapor de ruedas similar al CID.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de febrero de 2021.

La incógnita del HANSEATIC

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de febrero de 2021 a las 9:52

Corría abril de 1999 cuando, tras pedir los permisos pertinentes, obtuve la autorización para visitar el Hanseatic. Con el interés de llevar un nombre histórico, y con el añadido de ser uno de los primeros barcos turísticos que navegaban por el mundo calificados como buques de expedición, aquel embarque, aunque ya había hecho algunos otros, me produjo un cierto nerviosismo.

Atracado en el muelle numero dos junto al buque de crucero Astra II, el Hanseatic, del que ya les conté algunas cosas hace un tiempo, realizaba su segunda visita malagueña; una escala que lo traía procedente de Motril y lo llevaba a la localidad portuguesa de Portimao.

Realizada la visita comprobé de primera mano lo que era un buque de estas características; un pequeño gran barco de lujo nada parecido a los primeros hoteles flotantes que ya por entonces se empezaban a poner de moda.  Tras aquella escala, nuestro protagonista de hoy, con sus 128 metros y su habilitación para navegar por mares helados, repitió sus visitas malacitanas adscrito a la compañía Hanseatic Tours. Cumplimentadas desde su estreno un total de 14 escalas, en septiembre de 2011 el Hanseatic apareció en Málaga luciendo los colores de la compañía Hapag-Lloyd Cruises; un cambio contraseña que vino precedido de unas mejoras realizadas en los astilleros hamburgueses de Blohm+Voss. Mostrando estos colores y tras efectuar tres vistas más, el Hanseatic se despedía de las aguas malacitanas el 22 de mayo de 2013, unas semanas antes de sufrir un grave incendio mientras permanecía varado en dique en la localidad alemana de Bremerhaven.

Comprado en 2017 por la compañía canadiense One Ocean Expeditions, este veterano construido en Finlandia en 1991, tras cambiar su bandera bahameña por la de Portugal fue rebautizado como RCGS Resolute. Iniciada su carrera con problemas financieros y cancelados algunos itinerarios, marzo de 2020 significaría un punto de inflexión en la biografía de este barco. Navegando por la costa venezolana, el RCGS Resolute colisionó y hundió a la patrullera de la marina de guerra de Venezuela Naiguatá; un muy extraño hecho que muy probablemente significará el final un barco que pasó por el puerto de Málaga.

escanear0002El HANSEATIC en su segunda escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de febrero de 2021.

Pinchados

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de enero de 2021 a las 10:56

Aunque en más de una ocasión les he contado curiosidades sobre el argot que se usa a bordo de los barcos, hoy, abundando sobre el tema les reseñaré una expresión muy propia de los remolcadores. Teniendo la misión en puerto de ayudar en las maniobras atraque y desatraque, los remolcadores, además de tirar de los barcos los empujan; una circunstancia esta que me lleva a la expresión que les quiero referir.  Y así, cuando un remolcador está apoyado en el buque sobre el que está maniobrando se dice que está “pinchado”; una acción que le permite aplicar su potencia de empuje para posicionar a los barcos en su correcto lugar de atraque.

Realizando siempre estas actuaciones manteniendo un cabo de remolque, los empujes sobre el buque que se está moviendo requieren de una precisión milimétrica; unos trabajos que puede mantener a los remolcadores pinchados al casco de un barco durante bastantes minutos.

Ante este hecho, y dejando a un lado algunas maniobras interminables que mantienen a los remolcadores pegados durante demasiado tiempo, el estar pinchado, en determinadas ocasiones ha solventado algunas situaciones de emergencia. En octubre de 2006, el buque de crucero Boudicca llegaba a Málaga con un fuerte temporal. Atracado en el pantalán de levante, el viento que le azotaba comenzó a romper los cabos de amarre a tierra, y los remolcadores Diheciseis y Dihecisite tuvieron que pincharse y empujar a este barco de turistas durante varias horas.  Unos años más tarde, en concreto en abril de 2009, la fragata inglesa St. Albans F-83, amarrada en el muelle de levante y golpeada por fuertes rachas de viento, demandó de urgencia la presencia del remolcador Diheciocho que, con el añadido del oleaje residual que entraba por la bocana, durante algo más de una hora se pinchó al buque de guerra mientras se reforzaban sus cabos de amarre.

Una acción que se puede ver a diario en aguas malagueñas; una expresión propia de los remolcadores a la que volveré en otra ocasión para contarles la historia de aquel cocinero que, a bordo de su barco, ofreció unas manzanas a la tripulación de unos de los remolcadores mientras, pinchados, esperaban terminar el atraque de aquel buque en el muelle siete.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARemolcador pinchado a un buque portacontenedores.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de enero de 2021.

El anuncio del camión

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de enero de 2021 a las 9:30

Desde siempre, el puerto de Málaga ha tenido una muy estrecha relación con el mundo cinematográfico. Mostrando encuadres que muchas veces no los hacían reconocibles, los muelles y edificios portuarios malacitanos han servido para recrear infinidad de escenarios de películas; unos espacios que también ha sido utilizados para realizar todo tipo de anuncios publicitarios.

Poniendo el foco en los anuncios, y recalcando que es muy frecuente ver grabaciones de spots en las instalaciones portuarias malagueñas, hoy les contaré un rodaje realizado a bordo de un barco muy relacionado con el puerto de Málaga. Corría el año 2008 cuando la empresa alemana Mercedes-Benz decidía efectuar una filmación promocional de uno de sus camiones; una historia que narraba como una cabeza tractora con su correspondiente remolque embarcaba y viajaba a bordo de un barco. Elegido el buque de carga rodada Isla de los Volcanes que por entonces realizaba las rutas entre Málaga y los puertos de Ceuta y Melilla, durante 12 horas, el tiempo por el que fue alquilado el barco, un equipo de 40 personas tomaba al asalto el buque de Marítima Peregar para ejecutar una grabación que se complementaría con una serie de escenas tomadas en la provincia de Cádiz.

Escenificando la llegada nocturna de un reluciente camión de color rojo que, bajo una lluvia ficticia, entraba en el barco y se posicionaba junto a otro en la cubierta exterior del Isla de los Volcanes, este anuncio, mostraba como el conductor del Mercedes, en vez de usar los camarotes que este buque tenía destinados al descanso de los camioneros, elegía la cabina de su camión para pasar la noche; una confortable pernocta en alta mar antes de amanecer en un soleado día entrando en el puerto malacitano listo para el desembarque.

Aquel spot, pese a la habitualidad con la que se filman este tipo de películas cortas en el puerto malagueño, constituye toda una rareza. Una grabación publicitaria a bordo de un barco navegando que recuerda a las que se efectuaron en el remolcador Fuengirola promocionando un refresco o la que tuvo como protagonista al bergantín goleta Amorina que salió a la mar para vender las excelencias de una marca de cerveza.

 WhatsApp Video 2021-01-14 at 20.54.56_Moment1 WhatsApp Video 2021-01-14 at 20.54.56_Moment2 WhatsApp Video 2021-01-14 at 20.54.56_Moment3 WhatsApp Video 2021-01-14 at 20.54.56_Moment0Fotogramas del anuncio.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de enero de 2021.

El AQUITAINE

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de enero de 2021 a las 10:24

Hoy les contaré la historia del Aquitaine, un barco que frecuentó las aguas malacitanas en las dos últimas décadas del siglo XIX. Adscrito a la amplia flota de la compañía francesa Société Générale de Transports Maritimes a Vapeur (SGTM), este vapor fue construido entre 1880 y 1881 en los astilleros británicos Bartram & Son.  Con 3.252 toneladas de registro bruto y 92 metros de eslora, este buque que podía alcanzar los 14 nudos de velocidad, iniciaba su vida de mar cubriendo diferentes líneas regulares con pasaje y carga entre Marsella y diversos puertos del norte de África.

Asignado a la ruta sudamericana que la SGTM tenía establecida desde 1886, una singladura donde el puerto malagueño estaba incluido, en octubre de 1898 nuestro protagonista de hoy comenzó a ser anunciado en la prensa local. Calificado como un vapor trasatlántico de primer orden, el Aquitaine, consignado por la agencia Pedro Gómez Gómez desde su oficina de la calle Alcazabilla,  ofrecía billetes de primera, segunda, segunda especial y tercera clase para los puertos de Río de Janeiro, Santos, Montevideo y Buenos Aires. Con una periodicidad mensual y tras hacer algunos viajes extraordinarios fuera de línea:  en diciembre de 1898 embarcó a militares españoles repatriados desde Cuba y en julio de 1900 llevó tropas francesas a China, este vapor, luciendo su chimenea negra con una franja roja en su zona central,  en los primeros años del siglo XX continuó cubriendo la ruta sudamericana con escalas en Málaga.

Sustituido por otros vapores, la biografía Aquitaine, que en su etapa como barco de línea podía embarcar a un máximo de 1.040 pasajeros, quedó vinculada a diferentes asuntos militares durante la Primera Guerra Mundial.  Después de transportar tropas, convertirse en un hospital flotante en Marsella, ser depósito de municiones en Salónica y embarcar tras el conflicto a refugiados rusos con destino a Sudamérica, nuestro protagonista de hoy, en sus últimos años de vida activa retomó sus trabajos como barco de línea. Cumplimentadas algunas navegaciones en rutas africanas, el Aquitaine,  tras sufrir un incendio en 1924 fue desguazado tres años más tarde en la localidad francesa de La Seyne-sur-Mer.

Aquitaine postalAQUITAINE.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de enero de 2021.

El barco de 2020

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de enero de 2021 a las 10:38

El recién finalizado 2020 quedará reseñado en los anales portuarios malagueños por ser uno de los peores años de su historia. Paralizado casi todo por la crisis sanitaria provocada por el Covid-19, los muelles malacitanos, a pesar de la pandemia, no han dejado de tener actividad; una marcha al ralentí en la que curiosamente han sucedido muchas cosas.

Ante esta circunstancia y retomando la tradición, hoy, en mi primera comuna del nuevo año les contaré el que en mi opinión ha sido el barco más destacado del aciago 2020.

Y si bien habría muchos candidatos para este honorífico galardón, en un año donde las escalas crucerísticas han sido mínimas, el título del buque más significativo de 2020, sin lugar a duda, debería llevar el nombre de Sovereign; un barco de turistas que ya forma parte de la historia del puerto de Málaga.

Después de 32 años de vida activa y tras efectuar 13 escalas en Málaga, la pandemia dejaba parado a este buque en el muelle norte malagueño; una estancia iniciada el 22 de marzo que se prolongó durante 58 jornadas.  Pero con independencia de este récord que será difícil de batir, el extraordinario atraque de este buque se recordará por dos muy significativos hechos. Además de donar alimentos para las familias malagueñas más azotadas por la crisis, el Sovereign instauró las pitadas solidarias en el puerto; un concierto de bocinas de barcos que durante dos meses capitaneó este buque de crucero.

Con la paradoja de que en este año horrible se ejecutaron la mayor descarga de granel agroalimentario y la más grande exportación de granel mineral realizadas hasta la fecha, y con el añadido de ser el año del primer repostaje de Gas Natural Licuado, el Sovereign, que fue testigo de la ausencia del barco de la Legión y del baile de ferris que navegaron en la línea melillense, tras sus largos 58 días estancia, regresó a Málaga para despedirse. En un breve atraque que apenas duró seis horas en la jornada del 29 de mayo, este buque zarpó para no volver más. Una triste marcha con destino al desguace; el adiós de un barco que sin haber destacado en su historia activa en Málaga, sí que lo hizo atracado sin pasajeros en el muelle norte de la estación marítima de levante.

OLYMPUS DIGITAL CAMERASOVEREIGN durante su larga estancia en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de enero de 2021.

La cena del FESTIVO

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de diciembre de 2020 a las 10:21

Hace unos días, en concreto en la tarde del pasado 24 de diciembre, mi buen amigo Juan Luis Rodríguez, el capitán del buque de carga Festivo, me enviaba una foto de los manjares que él y su tripulación iban a degustar en su cena de Nochebuena.

Canapés y mariscos variados, además de unos pimientos del Piquillo rellenos de bacalao y gambas conformaban el menú; una carta que, ausente de vinos y bebidas alcohólicas que están prohibidas a bordo, se completaba con un amplio surtido de productos navideños.

Propiedad de la naviera malagueña Marítima Peregar desde principios de 2012, el Festivo es un buque de carga rodada de 136 metros construido en Suecia en 1979 que, en la actualidad, cubre una ruta entre Algeciras y Ceuta tocando los fines de semana los puertos de Melilla y Málaga.

Atracado en aguas algecireñas para pasar la Nochebuena y el día de Navidad, de los 12 tripulantes que navegan en él, siete recibían permiso para desembarcar por tener a la familia cerca, mientras que el resto, como otros muchos marinos en todo el mundo, afrontaban estas fechas tan señaladas alejados de sus casas.

Sin dejar sus obligaciones a bordo, el capitán, el jefe de máquinas, el primer oficial de cubierta y dos marineros, a las 21:00 de esta noche tan señalada, sentados en dos mesas en la cámara degustaron su cena de Nochebuena; un menú que curiosamente había cocinado el capitán al que no se le dan nada mal las artes culinarias.

Asumiendo que las ausencias en estas fechas tan señaladas forman parte de su profesión y con el añadido de que a causa de la pandemia los familiares más cercanos no pudieron embarcarse para la cena (esta circunstancia suele ser habitual en tiempos de normalidad), la celebración gastronómica a bordo del Festivo, con el recuerdo de los seres queridos,  transcurrió entre las luces y sombras con la que todos los marinos afrontan estas fiestas.

Y como les he contado lo que la tripulación de este barco cenó en Nochebuena, no me resisto a decirles el día de Navidad, además de los restos de la noche anterior, como hacemos todos, los tripulantes del Festivo comieron una suculenta paella con bogavante. Las penas con pan, o mejor dicho con buena comida, son menos.

WhatsApp Image 2020-12-24 at 20.17.33Cena de Nochebuena del FESTIVO antes de ser servida.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 29 de diciembre de 2020.

El Bosque Portuario

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de diciembre de 2020 a las 12:41

Muy probablemente, muchos de ustedes, en algún momento de su vida habrán plantado un árbol. Con el recuerdo de aquel momento, hoy, dejaré las historias de barcos para contarles una simpática jornada que se vivió hace días en el puerto malagueño. Integrado dentro de un ambicioso proyecto denominado Puerto Verde; una iniciativa que ya está en marcha con el fin de promover actuaciones de índole medioambiental, el pasado viernes se inauguró el denominado Bosque Portuario. Situado en el margen oeste del río Guadalmedina a la altura de la antigua puerta de San Andrés, una pequeña zona donde se encontraban algunos pinos, ha sido el lugar elegido para la creación de este espacio.  Recuperados algo menos de 2.500 metros cuadrados para este futuro boque, la jornada del 18 de diciembre de 2020, una fecha para recordar, amanecía con todo preparado para esta reforestación portuaria.

Clavadas sobre el terreno unas guías de caña que conformaban una gran cuadrícula, a la una de la tarde, 200 plantones de pino Carrasco esperaban para ser plantados. Estructurada la siembra en grupos de cinco personas, el Capitán Marítimo malagueño, azada en mano comenzó la plantación; una acción que dio paso a la puesta de la totalidad de los futuros árboles.

Con el firme propósito del presidente de la Autoridad Portuaria de que este singular espacio verde recibirá los cuidados pertinentes durante al menos dos años, esta plantación finalizaba con el descubrimiento de una placa con la que quedaba oficialmente inaugurado el Bosque Portuario.

Un acto al que quizás deberían haber asistido más trabajadores portuarios (estaban invitados todos los que están en activo además de los que ya se han jubilado), y en el que de una forma espontánea se plantó un árbol, en concreto en número 47, a nombre de Bernardo Liñán, un muy querido y respetado miembro de esta comunidad que por motivos de salud no pudo asistir al evento.

Una interesante iniciativa que, en fechas navideñas y en un año muy complicado, dibuja un símbolo de esperanza para el conjunto de la comunidad portuaria malacitana. Un pequeño bosque que se hará visible llevando el nombre genérico de todos los que día a día trabajan en el puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPlantación de pinos en el Bosque Portuario.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de diciembre de 2020.