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Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de julio de 2018 a las 9:27

La mayor pesadilla para el armador de un barco y su tripulación, dejando a un lado los accidentes, pasa por el hecho de que su buque quede paralizado. Entrando en el complejo mundo de las leyes y los reglamentos marítimos, existen infinidad causas por las que un barco puede ser inmovilizado en un puerto; una circunstancia habitual que genera multitud de complicaciones.

Dejando para otra ocasión las historias de apresamientos por tráficos ilegales y los abandonos, ejemplos que el puerto de Málaga han vivido en los últimos años, existen dos causas que podrían aglutinar la mayor parte de las inmovilizaciones que se realizan en cualquier puerto del mundo. Las denuncias por impagos y las irregularidades técnicas constituyen los principales motivos por los que un barco atracado puede quedar paralizado; un hecho que, salvo en muy puntuales excepciones, se soluciona al satisfacer las deudas o reparar las irregularidades.

Y aunque esto que les he contado es más complicado de lo que parece y sin entrar en la semántica que diferencia lo que es retenido, detenido o inmovilizado, hoy les narraré la historia del Oya Star, un buque que sufrió en aguas malacitanas una de estas paralizaciones.

Construido entre 1981 y 1982 en Japón, este buque, bautizado como Seaward Ace iniciaba su vida operando como un bulk carrier. Tras varios cambios de armador, seis nombres diferentes y una reforma que lo convertía en un  cement carrier,  en 2014, el barco era rebautizado como Oya Star.

Luciendo bandera panameña, nuestro protagonista de hoy con sus 146 metros de eslora llegaba por primera vez a Málaga el 31 de mayo de este año. Procedente de Vigo y con destino a Banjul, el Oya Star atracaba en el muelle seis para cargar cemento. En el transcurso de esta operativa, el barco quedaba detenido, retenido o inmovilizado; una circunstancia que le llevó a ser reubicado en el muelle número nueve a la espera de acontecimientos.  Tras varios días allí, finalmente el Oya Star dejaba las aguas malacitanas para retomar su actividad; unas navegaciones que hace unos días le volvían a traer al puerto donde no hace mucho estuvo detenido, retenido o inmovilizado.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACementero OYA STAR atracado en Málaga tras sufrir una inmovilización.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de julio de 2018.

Ganado versus orujillo

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de julio de 2018 a las 9:08

El pasado jueves saltó la alarma: “Un barco de ganado atracado en el puerto inunda Málaga de olor a establo”.  A día siguiente, diferentes medios de comunicación se hicieron eco de la noticia y el sensacionalismo y los comentarios, más o menos acertados, empezaron a proliferar en  las redes sociales.

Y aunque todas las opiniones, excepto las que se acompañan de insultos, son totalmente respetables, quizás sería bueno no rasgarse las vestiduras tan rápido y reflexionar con mesura sobre  determinados asuntos portuarios.

Hace no demasiados años, prefiero no recordar la fecha, el puerto vivió otra experiencia muy  similar;  una circunstancia también olfativa que se centró en unas operativas realizadas con orujillo, un subproducto de la aceituna empleado como material de combustión.  Apilado en los muelles, aquel material de color marrón rojizo, ya estuviera cubierto o no por una lona, producía un desagradable olor que el viento se encargó de expandir por las zonas colindantes al recinto portuario. Las diferentes quejas de los vecinos que residían cerca del puerto, pronto se convirtieron en artículos de prensa, y éstos, en una nueva polémica portuaria donde hasta un galeno dictaminó que aquel olor podía ser perjudicial para la salud.

Y si bien aquellas protestas cesaron, curiosamente, las operativas con orujillo comenzaron a disminuir hasta desaparecer; unos embarques perdidos que hace no demasiado tiempo han vuelto tímidamente bajo la denominación de operativas de huesos de aceituna molidos.

Esta triste historia que muy bien se podría aplicar a las de los polvos de los  graneles que manchan a yates y buques de crucero o las de los ruidos que generan los barcos, no son otra cosa que las circunstancias propias de un puerto; un lugar donde debe haber polvo, ruidos y  olores razonablemente soportables.

Tras iniciarse en 2017 el tránsito de barcos de ganado, un rentable negocio que ya ha generado trece escalas en lo que llevamos de año, resultaría muy lamentable que unas horas de mal olor que para nada afectaron a toda la ciudad acabaran con un negocio de futuro donde están implicadas muchas familias malagueñas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABarco ganadero ALDELTA en su primer atraque en Málaga en 2017.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de julio de 2018.

Gánguiles

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de julio de 2018 a las 9:16

Hace ya algunos años, cuando se construyeron el muelle de levante y la terminal de contenedores, en el  puerto se pudieron ver algunos gánguiles. Estas embarcaciones, que a ojos de un profano constituyen toda una rareza, son fundamentales a la hora de realizar cualquier tipo de obra en un entorno marino.

Básicamente, un gánguil no es otra cosa que un gran recipiente flotante donde se depositan residuos; unos materiales tales como tierra, piedras o escombros que posteriormente son vertidos en la mar para efectuar rellenos.

Y si bien existen diversos tipos, hoy les hablaré de los denominados gánguiles de charnela, unas embarcaciones que abren longitudinalmente gran parte de su casco para vaciar en el fondo marino la carga que transportan.

Con el impactante recuerdo del Sato Tenerife, un gánguil de 53 metros de eslora que en noviembre 1997, literalmente abierto por la mitad se pudo ver atracado en el muelle número cuatro para reparar, las llegadas  a puerto de estas embarcaciones siempre llaman poderosamente la atención.

Con la peculiaridad de que estas barcazas (también se las denomina así), pueden o no estar autopropulsadas, en lo que llevamos de 2018 las aguas malacitanas han recibido  a varios gánguiles muy diferentes.

Llegados a remolque, los gánguiles Ras Tannurah V y Ras Tannurah 1, entre los meses de enero y febrero sufrieron una significativa reparación en los astilleros de Mario López. En la segunda semana de abril, compartiendo línea de atraque en el muelle cuatro con las dos barcazas Ras Tannurah que habían terminado sus trabajos, llegó en escala técnica el gánguil de bandera española Acanto; una muy cuidada embarcación de construcción nacional operada por Fomento de Construcciones y Contratas.

Pero sin duda alguna, el gánguil más destacado que ha entrado al puerto en lo que llevamos  de 2018 es el  L’aigle. Matriculado en Luxemburgo, este barco de 99 metros de eslora con capacidad para transportar 3.700 metros cúbicos de material de depósito llegaba para realizar una reparación a flote. Una ocasión que nos permitió ver  en el muelle seis al gánguil más grande que hasta la fecha ha visitado al puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAL’AIGLE, el mayor gánguil llegado a Málaga hasta la fecha.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de julio de 2018.

El BBC NORFOLK

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de junio de 2018 a las 10:03

El martes 15 de mayo de este año, comenzaba la aventura malagueña del barco del que hoy les hablaré. En ruta desde el puerto israelí de Ashdod al panameño de Balboa, el buque de carga general BBC Norfolk sufría una importante avería en su máquina. Sin gobierno, este barco propiedad de la compañía alemana Briese Schiffart  abanderado en Antigua y Barbuda que transportaba carga general, pedía auxilio. Acudiendo a su llamada el remolcador de altura singapurense Pacific Dolphin, rescatador y rescatado ponían rumbo a Málaga; una navegación que se prolongaba durante cuatro días.

Llegados a la bahía malacitana, a las ocho de la tarde del 15 de mayo, este mercante de 132 metros de eslora y 6.351 toneladas de registro bruto, ayudado por los remolcadores Vehintiocho y Vehintinueve entraba al puerto quedando atracado en el muelle número cuatro. Asistido por personal del astillero Mario López y por técnicos de la casa Rolls-Royce, marca a la que pertenece el sistema de propulsión de este barco, al día siguiente, se comenzaba a valorar el alcance de la avería.

Certificada la importancia de los daños y teniendo en cuenta que el buque iba cargado, la compañía propietaria del BBC Norfolk decidía traer otro barco para que se hiciera cargo de la mercancía del buque averiado; una operativa que se realizaría en el muelle número nueve.

Tras quedar posicionado el BBC Norfolk en la terminal de contenedores el 29 de mayo, el  martes 5 de junio llegaba al puerto malagueño el BBC Ursa para cumplimentar el traspaso de la carga. Ubicados ambos barcos en el muelle nueve, los 1.578 metros cúbicos de carga general que transportaba el buque averiado eran transvasados a su hermano de contraseña; una circunstancia no demasiado frecuente de ver en nuestras aguas.

Liberado de su carga y aún en fase de reparación, el BBC Norfolk era atracado en el muelle de levante en la jornada del viernes 8 de junio; un lugar en el que desde entonces permanece amarrado.

Una interesante historia portuaria que otro día les ampliaré cuando le hable de las bicicletas y la mesa de ping-pong que  la tripulación del  averiado BBC Norfolk tiene en el muelle de levante.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque BBC NORFOLK averiado en el muelle de levante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de junio de 2018.

Rescates y salvamentos

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de junio de 2018 a las 10:00

El viernes 16 de febrero de este año, el buque de carga rodada Festivo realizaba un dramático salvamento en las aguas del mar de Alborán. Cubriendo el triángulo de navegación entre Málaga, Ceuta y Melilla, este buque de Marítima Peregar, desde hace años vive en primera persona el drama de las pateras; un hecho que le ha permitido rescatar de la muerte a muchas personas.

Navegando desde Melilla, a 17 millas al suroeste de la isla de Alborán, el segundo oficial del barco avistaba una lancha neumática de seis metros deshinchada donde iban embarcadas 36 personas. Tras dar aviso a las estaciones costeras de salvamento, el buque se acercó e inició las maniobras para el rescate. Lanzado un cabo desde el barco, el frágil esquife comenzó a hundirse, y el pánico se apoderó de los 27 hombres, 7 mujeres y dos niños que pedían auxilio desde la mar.  Manteniendo la calma, el capitán del Festivo, un marino acostumbrado a estas acciones y con las ideas muy claras, ordenó que se echara al agua uno de los botes del barco, una maniobra que salvó la vida de los náufragos.

Aquel rescate, del que existe un vídeo que muchos deberían ver, me sirve para hablarles la Salvamar Alnitak, la embarcación de Salvamento Marítimo posicionada en el puerto de Málaga. Con dos tripulaciones de cuatro marinos y una total disponibilidad que les obliga a vivir a menos de 20 minutos de su puesto de trabajo, esta lancha de 21 metros que alcanza una velocidad  máxima de 28 nudos (51.8 kilómetros por hora), realizó en 2017 un total de 116 salidas entre las que destacan 24 rescates de pateras en las que viajaban 1.212 personas.

Ante esto, y sin olvidar a los miembros de la Cruz Roja y a los policías que atienden a los migrantes que llegan a los puertos andaluces, no me gustaría terminar sin mencionar la televisada y politizada aventura del Aquaruis, el Dattilo y el Orione; un dramático rescate que quizás haya eclipsado otros muchos salvamentos que desgraciadamente ya forman parte de nuestro día a día. Por cierto, uno de los protagonistas de esta aventura, en concreto el buque la Guardia Costera italiana  Luigi Dattilo visitó en puerto de Málaga en  mayo de 2017.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque de la Guardia Costera italiana L. DATTILO en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de junio de 2018.

El MALMNES

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de junio de 2018 a las 9:19

El miércoles 10 de marzo de 2013, un día después de que llegase procedente de Ceuta, fotografié por primera vez al buque Malmnes. En la que si no estoy equivocado fue su primera escala malagueña, este barco de carga general atracaba en el muelle número seis para embarcar cemento con destino a Orán.

Y aunque no estaba clasificado oficialmente como un cement carrier (un buque especialmente construido para transportar este material), el  Malmnes, gracias a la peculiaridad de disponer de un brazo de descarga automática para graneles, vivió una prolongada biografía malacitana vinculado directamente al cemento.

Construido en 1993 en los astilleros holandeses Ferus Smit por encargo de la compañía Jebsens Thun Beltships, este barco iniciaba su vida de mar bajo bandera noruega luciendo el nombre Malmnes. Formando parte de un grupo de cuatro buques similares adscritos a la misma empresa, en 1999, nuestro protagonista de hoy pasaba a manos de naviera de origen sueco Erik Thun, una escisión de la compañía que originariamente había contratado su construcción.

Tras navegar principalmente por puertos del norte de Europa, en junio de 2012, el Malmnes abandonaba su registro noruego para lucir bandera portuguesa y matrícula de Madeira, iniciando desde entonces una carrera que lo vincularía muy estrechamente al puerto malagueño en el que operaría bajo la gestión de dos casas consignatarias diferentes.

Con 5.883 toneladas de registro bruto y 126 metros de eslora, este bulk carrier transportó cemento desde Málaga a diferentes puertos de Argelia y Gambia, realizando su última escala en el muelle número seis el 23 de marzo del presente año. Tras aquel atraque y después de pasar por Lisboa y por el puerto argelino de Tenes, el  14 de mayo el Malmnes llegaba a las playas turcas de Aliaga para ser desguazado.

Un interesante barco al que ya no veremos más y que curiosamente ha sido sustituido por uno similar; uno de aquellos cuatro buques con brazo de descarga automática para graneles que entre los años 1991 y 1993 construyó la compañía Jebsens Thun Beltships, la propietaria original del ya desaparecido Malmnes.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMALMNES cargando cemento en el muelle número seis.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de junio de 2018.

Una nueva aventura

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de junio de 2018 a las 8:27

En diciembre de 2016, en una rueda de prensa ofrecida en el puerto en la que se resumían los tráficos crucerísticos del año y se adelantaban las previsiones para 2017, el presidente de la Autoridad Portuaria reseñó la incorporación de una naviera que durante seis meses se posicionaría en Málaga. Con un cierto secretismo al respecto de los detalles, la nota de prensa posterior al  encuentro reflejaba que la compañía Pleasure Yachts  traería entre mayo y octubre a un lujoso buque con capacidad para 60 pasajeros; toda una temporada crucerística en la que se realizarían un total de doce escalas.

Tras aquella previsión, el 3 de junio de 2017, el  motovelero de dos mástiles Pan Orama II atracaba en el muelle número dos bajo la contraseña de Variety Cruises, la compañía que inicialmente había sido anunciada como Pleasure Yachts.  Este buque de 50 metros de eslora llegaba para iniciar una serie de itinerarios de ocho días denominados Glorias de España y Portugal; unos viajes que con salida en Málaga debían tocar Motril, Puerto Banús, Gibraltar, Cádiz, Portimao y Lisboa. Con este programa de ida y vuelta  y teniendo a Motril como un puerto de escala no fija, el Pan Orama II inició su campaña crucerística malacitana.

Dos días después de su primera salida, en concreto el 5 de junio, el Pan Orama II llegaba de arribada al puerto. Tras no poder fondear en Marbella, este velero se refugiaba en aguas malagueñas para horas después continuar su ruta a Lisboa. Superado aquel incidente y  con el añadido de realizar varias pernoctas no programadas en Málaga y anular uno de sus viajes en agosto, el  23 de septiembre el Pan Orama II finalizaba su ajetreada campaña malagueña; una temporada que se saldaba con un total de 11 atraques.

Tras aquellas singladuras, hace unos días, Variety Cruises posicionaba en el  puerto a su buque Harmony G, un yacht-cruise de 54 metros que hasta octubre tiene previsto realizar la misma ruta que efectuó el Pan Orama II en 2017. Una nueva aventura para una naviera que oferta viajes en barcos nada parecidos a los buques de crucero que habitualmente visitan el puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAHARMONY G en su primer atraque en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de junio de 2018.

Atracados juntos

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de mayo de 2018 a las 8:18

Esta pasada semana, el puerto recibía la visita dos veleros muy similares. En concreto, les hablo del Mutin y el Arosa, unas embarcaciones adscritas respectivamente a la marina de guerra francesa y la Armada española destinadas al adiestramiento de marinos. Con muchas similitudes aunque también con algunas diferencias, empezaré contándoles que ambos barcos, atendiendo a la más absoluta ortodoxia que hace referencia a su aparejo, son queches; un tipo de velero con unas características muy determinadas.  Montando siempre dos mástiles y con la particularidad de que su timón está por delante del palo de mesana, el situado más a popa, los queches comenzaron a navegar a finales de siglo XVII operando como pesqueros y barcos de carga en rutas de cabotaje. Tras desaparecer una vela cuadra que iba posicionada en su palo mayor, las velas triangulares y trapezoidales se convirtieron en las habituales de estos buques; una opción que dio más velocidad a unas embarcaciones que muy pocas ocasiones superaban los 30 metros de eslora.

Mantenido este aparejo, el norte de Europa se convirtió en el principal campo de acción de estos veleros; unos barcos que debido a sus muy especiales características fueron usados principalmente para la pesca de altura. A finales del siglo XIX,  los queches se convirtieron en una opción muy demandada a la hora de construir yates, un hecho que marcó, en las primeras décadas del siglo XX,  la desaparición de estos barcos para usos comerciales.

Con estos antecedentes y volviendo a los dos barcos que visitaron el puerto hace unos días, les diré que el Mutin, el primero que llegó, es el barco en activo más antiguo de la marina de guerra francesa. Construido en 1926 siguiendo los cánones de los veleros de la flota atunera gala de la época, este queche, desde su construcción siempre ha operado como buque escuela, una circunstancia muy diferente al del Arosa, un velero de manufactura británica que navegó como yate privado desde 1931 a 1981, fecha en el que la Armada española se hizo cargo de él. Unos barcos muy similares que durante unos días atracaron juntos en el muelle número dos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMUTIN y AROSA atracados juntos en el muelle número dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 29 de mayo de 2018.

Cara y cruz de dos navieras de gran lujo

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de mayo de 2018 a las 8:46

Seabourn Cruise Line duplicará sus escalas respecto a 2017 mientras que Silversea Cruises reducirá su presencia este año con sólo cuatro atraques.

A falta de algo más de una semana para que finalice mayo, y con este mes termine el primer tramo de la temporada alta de escalas de barcos turísticos, de los 106 atraques realizados hasta la fecha y con la previsión anual presentada por la Autoridad Portuaria, se dibuja un significativo hecho protagonizado por dos de las más importantes navieras que operan en el panorama crucerístico internacional.

Formando parte del más selecto y premiado grupo de compañías desde sus respectivas fundaciones en 1987 y 1994, Seabourn Cruise Line y Silversea Cruises vivirán en el presente año en aguas malacitanas la cara y la cruz del éxito.

Y aunque ambas empresas desde que iniciaron sus actividades crucerísticas han apostado muy seriamente por Málaga trayendo a todos los barcos que componen sus respectivas flotas (algunos de estos ya navegan bajo las contraseñas de otras navieras), este año, una de ellas reducirá muy considerablemente su presencia en los muelles malagueños.

Galardonada permanentemente con premios anuales que significan al barco más lujoso, los itinerarios más selectos o la naviera que mejor acomoda a personas que viajan solas o en pareja (la nómina de distinciones en la industria crucerística es interminable), Silversea Cruises rebajará notablemente el número de sus escalas en el presente ejercicio. Con 10 atraques realizados en 2017 por cinco barcos diferentes, la totalidad de su flota salvo los tres buques que realizan expediciones que nunca han tocado el puerto, esta naviera sólo ejecutará en Málaga durante 2018 cuatro atraques cumplimentados por cuatro barcos diferentes.

Frente a esta circunstancia, Seabourn Cruise Line, otra de las compañías que desde su creación no se ha bajado de los primeros puestos en las listas de las empresas crucerísticas más selectas manteniendo una permanente fidelidad con Málaga, en el presente ejercicio duplicará sus escalas con respecto a 2017.  Ante los cuatro atraques realizados el pasado año con dos barcos diferentes, esta naviera que el domingo trajo por primera vez al puerto a su nuevo buque Seabourn Ovation ejecutará ocho visitas cumplimentadas por cuatros de sus barcos; un significativo incremento que la convierte en la compañía de las clasificadas de gran  lujo con mayor presencia en las instalaciones crucerísticas malacitanas en 2018.

IMG_5375Nuevo buque de Seabourn Cruise Line, la naviera de gran lujo que más visitará el puerto en 2018.

Sagas portuarias

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de mayo de 2018 a las 8:36

Permítanme que hoy comience la columna felicitando a Antonio Garrido, patrón de uno de los remolcadores que opera en el puerto, y a su esposa Esther, que fueron padres hace unos días. La venturosa llegada al mundo de este niño al que bautizarán con el nombre de Rodrigo, me sirve de excusa para contarles algunas curiosidades sobre las sagas portuarias.

Y aunque suele ser bastante frecuente, quizás ahora algo menos, que los hijos sigan las sendas  profesionales de sus padres, en los puertos, históricamente los trabajos se han ido perpetuando en las familias; una circunstancia que ha posibilitado generación tras generación la creación de clanes, aunque tal vez, para que esta palabra no moleste a nadie, mejor sería decir sagas portuarias.

Centrándonos en el puerto malacitano, les diré que tanto a pie de muelle como en cualquiera de las múltiples oficinas en las que día a día se trabaja en asuntos marítimos, podemos encontrar muchos claros ejemplos de lo que hoy les estoy contando.

Sin necesidad de dar nombre concretos salvo el de Rodrigo, nuestro protagonista de hoy, les diré que uno de los colectivos portuarios más arraigados al asunto parental es el de la estiba. Y si bien hoy día la competencia laboral para cargar y descargar barcos pasa por una serie cualificaciones profesionales, aún existen trabajadores que, años atrás, vivieron la circunstancia familiar de heredar un puesto en las collas portuarias malagueñas.

Con el recuerdo de algunos de estos apellidos estibadores, otro sector muy vinculado a la familia ha sido, y sigue siéndolo en la actualidad, el de las casas consignatarias; unas empresas en las que la representación de los barcos que llegan al puerto ha pasado por las manos de abuelos, padres y nietos.

Y aunque existen otros muchos ejemplos, el nacimiento de Rodrigo me lleva a comentarles la vinculación familiar que existe en los remolcadores que operan en las aguas de Málaga. Varias generaciones de marinos acumulan la historia de estos barcos; unos buques en los que tal vez un día nuestro protagonista de hoy navegue de patrón como lo hace en la actualidad su padre.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARemolcadores que patronea Antonio Garrido, el padre de Rodrigo.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de mayo de 2018.