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Algo nunca visto

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de diciembre de 2019 a las 9:13

El viernes 16 de julio de 2004, cumplimentando una escala técnica, atracaba en el muelle dos el buque de apoyo Discovery. Aquel barco que venía con los colores de la compañía noruega Stolt, me llamó poderosamente la atención por una plataforma para helicópteros que llevaba delante de su puente de mando.

Y aunque había visto fotos de barcos con esta visible estructura de aterrizaje, nunca hasta aquel momento había observado a uno en vivo; una circunstancia que me sirve para hablarles de un buque que hace unos días atracó en aguas malagueñas.

Denominados como Offshore, este tipo de barcos, con una serie de características muy específicas, operan en alta mar realizando labores en muy variadas circunstancias.  Y aunque inicialmente estos barcos  sólo servían de apoyo a otros buques o a plataformas de extracción, en la actualidad también realizan trabajos por sí mismos; un hecho que ha sido posible gracias a la tecnología que llevan a bordo.

Especializados en misiones concretas y manteniendo fundamentalmente una alta capacidad de carga, además de una amplia habilitación para trabajadores, los más modernos buques Offshore participan de la peculiaridad de disponer de posicionamiento dinámico; un sistema que les permite mantenerse parados en  punto concreto de la mar usando sus sistemas de propulsión. Pero además de esto, la gran mayoría de los más avanzados offshore disponen de una plataforma de aterrizaje para helicópteros que, para aprovechar el espacio, está situada a proa por encima o por debajo del puente de mando.

Dicho esto y volviendo al nuestro protagonista de hoy, les diré el pasada semana, realizando una escala técnica, atracó en aguas malacitanas el buque Adams Challenge. Diseñado para efectuar todo tipo de trabajos submarinos, especialmente los que se ejecutan con robots, este buque de 85 metros de eslora fue construido en 2009 en los astilleros guipuzcoanos Balenciaga. Disponiendo de la más alta tecnología, la propia de los más modernos Offshore, sin lugar a dudas, lo más llamativo de este barco de pabellón británico es su plataforma de aterrizaje; un espacio sobre el puente de mando que nunca se había visto hasta la fecha en el puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAADAMS CHALLENGE mostrado su plataforma para el aterrizaje de helicópteros.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de diciembre de 2019.

Exclusividad

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de noviembre de 2019 a las 11:23

El gran éxito de los buques de crucero, sin duda alguna, está en que los pasajeros puedan disfrutar de todo lo que se ofrece a bordo. Con esta premisa, la industria crucerística, desde sus inicios dejó a un lado la idea de las clases; una estructuración que fue una realidad en la época de los grandes trasatlánticos. Y aunque en los modernos barcos de turistas no todo el mundo puede disfrutar de lo mismo, las diferencias ya están marcadas en los precios de los camarotes y en los restaurantes de pago entre otras muchas cosas, en la actualidad, muchas de las navieras que operan en este mercado han apostado por ofertar algo diferente a sus pasajeros. Adornado el asunto bajo el término exclusividad, muchos de los grandes barcos que visitan el puerto malagueño ofrecen opciones muy similares a las que se vendían en los barcos a principios del siglo XX cuando existían las clases.

Y aunque podría ponerles muchos ejemplos, me centraré en uno de un buque que visitó las aguas malacitanas hace tan solo uno días. Con algo más de un mes de vida en la mar, el pasado 19 de noviembre el buque Sky Princess se estrenaba en el puerto de Málaga. Con 145.281 toneladas de registro bruto y 330 metros de eslora, este barco de 19 cubiertas que puede embarcar a un máximo de 3.600 pasajeros oferta un total de 1.834 camarotes divididos en  9 categorías diferentes; unas modalidades donde se incluyen unas suites de 174 metros cuadrados.

Y aunque este barco, uno de los herederos del protagonista de Vacaciones en el Mar no es uno de los más grandes de la flota crucerística internacional, su particular “Santuario” sí que llama poderosamente la atención. Situado a proa  en una de las cubiertas más alta del Sky Princess, The Sanctuary es un gran espacio reservado que, a dos niveles, ofrece esa exclusividad de las que les he hablado.  Con una gran  piscina privada, dos jacuzzis, un bar  y ocho pequeñas carpas muy bien acondicionadas, los pasajeros que quieran disfrutar de este espacio tendrán que pagar 220 dólares diarios; un precio que, más algunos extras más, no está incluido en la tarifa  viaje.

Visto lo visto, quizás sería bueno preguntarse si las clases no están volviendo a los buques de crucero.

IMG_20191119_125021Exclusivas carpas en el Santuario del buque de crucero SKY PRINCESS.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de noviembre de 2019.

Nunca vino a Málaga

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de noviembre de 2019 a las 11:07

El martes 4 de enero de 2011, como viene siendo costumbre en mi primera columna del año, les hablé del buque que en mi modesta opinión más había destacado en el  transcurso de 2010. En aquella ocasión, el barco al que  me referí fue el Monte Anaga, un  buque tanque que el 4 de octubre de aquel año realizaba la primera operación de repostaje barco a barco en la historia del puerto malagueño.

Después de cumplimentar entre los meses de octubre y noviembre de ese año cuatro operativas de suministro de combustible;  curiosamente las efectuó sobre un mismo barco, en concreto el buque de crucero Grand Voyager, el Monte Anaga , que desde entonces no había regresado a Málaga, vuelve esta semana para participar en un  importante simulacro marítimo.

Con el recuerdo de este barco de construcción española que ya forma parte de la historia reciente del puerto malacitano, hoy les narraré la biografía de otro buque que, luciendo este mismo nombre,  nunca visitó las aguas malagueñas y ahora les cuento.

Construido en los astilleros bilbaínos Euskalduna por encargo de la naviera Aznar, el Monte Anaga fue botado en octubre de 1957. Con 123 metros de eslora, 18 de manga y 6.813 toneladas de registro bruto, este barco, además de carga podía albergar a un total de 163 pasajeros repartidos en camarotes de primera y de clase turista. Luciendo en su vistosa chimenea amarilla una A mayúscula en  rojo, el Monte Anaga navegó cubriendo una ruta semanal entre Canarias y el Reino Unido; una línea que transportaba frutas y hortalizas y que compaginó además con  algunos viajes a diferentes puertos sudamericanos.

Completados un buen número de años bajo la contraseña de esta compañía española, en 1973 el barco  fue vendido al gobierno de Méjico que, tras rebautizado como  Primero de Junio lo usó como buque escuela de la marina mercante hasta su desguace en 1980.

Sin haber visitado nunca las aguas malagueñas, cosa que hicieron con bastante frecuencia otros muchos de los barcos de la naviera Aznar, el hecho de que el actual Monte Anaga, sí haya estado por aquí y lo hiciera una forma tan significativa, me ha servido hoy para esbozarles la biografía de un interesante mercante de otra época.

Monte AnagaMONTE ANAGA, el barco que nunca vino a Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de noviembre de 2019.

Dos gemelos

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de noviembre de 2019 a las 11:10

Hace unos días, el puerto malagueño recibió a dos buques de cruceros gemelos. Adscritos a diferentes navieras y manteniendo una característica en común, hoy les contaré las historias de estos barcos; unas biografías que están muy relacionadas con Málaga.

Rebautizados en la actualidad como Sirena y Azamara Pursuit, estos hermanos que navegan para Oceania Cruises y Azamara Cruises, comenzaron respectivamente sus vidas en 1999 y 2001. Formando parte de un ambicioso proyecto auspiciado por la naviera Renaissance Cruises, estos barcos conformaron una serie de ocho que, luciendo su número de orden precedido por la inicial de la naviera se construyeron entre 1998 y 2001 en los astilleros franceses  Chantiers de l’Atlantique. Denominados como buques de la Clase R, estos gemelos fueron en su momento una verdadera revolución en la industria crucerística. Con 30.200 toneladas de registro bruto y 180 metros de eslora, los R podían albergar a un total de 684 pasajeros repartidos en 9 de las 11 cubiertas que tenían.

Destinados fundamentalmente al mercado norteamericano, Málaga se convirtió en un puerto de escala habitual y entre julio de 1998 y septiembre de 2001 los R. One, R. Two, R. Five, R. Six y R. Seven fueron unos asiduos del muelle número dos.

Tras la quiebra de Renaissance Cruises en 2001, estos ocho gemelos comenzaron a ser adquiridos por navieras que mantuvieron todos sus estándares de lujo; unas características comunes que se ha mantenido e incluso mejorado.

Pero regresando a nuestros protagonistas de hoy, les diré que ninguno ellos visitó Málaga luciendo sus denominaciones originales. El  Sirena, antiguo R. Four, sin  realizar escalas como Tahitian Princess, se estrenó en aguas malacitanas en 2015 como Ocean Princess, regresando con su  actual nombre un año después.

Con menos edad pero con más recorrido, el Azamara Pursuit, antiguo R. Eight, ha visitado el puerto malagueño como Minerva II, Royal Primcess y Adonia, todos los nombres que ha llevado desde que dejó de ser un R.

Dos barcos que coincidían hace unos en Málaga y que, a pesar de sus cambios, mantienen la esencia de haber sido unos buques revolucionarios en  la industria crucerística internacional.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAGemelos de la Clase R hace unos días en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de noviembre de 2019.

El mondeño

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de noviembre de 2019 a las 13:13

Hace unos días, una conversación casual me puso tras la pista definitiva de un trabajador portuario al que llevaba investigado hace algunos años. Nacido en la última década 1800 en algún cortijo cercano a Monda, Juan González pasó su infancia trabajando de jornal en jornal en la Sierra de las Nieves. Aferrado a la miseria, con 15 años, sus padres lo enviaron a Málaga para que  se ganara la vida en la capital.  Empleado como mozo en los almacenes que la Sociedad Pesquera Malagueña tenía en la malagueta, Juan, viviendo en una pensión intentó en varias ocasiones sin éxito embarcarse en los barcos de esta compañía.  Después de aquellas negativas, nuestro protagonista dejaba la Pesquera Malagueña para intentar ganarse la vida en el puerto.

Trapicheando lo que podía a pie de muelle y durmiendo al resguardo de alguna caseta portuaria,  sin dinero no había pensión, el 21 de mayo de 1917 a Juan cambió la vida. Testigo directo de la explosión y del posterior incendio del vapor Sagundo que se encontraba atracado en el puerto, nuestro protagonista de hoy participó, junto con otros portuarios, en las improvisadas cuadrillas de trabajadores que ayudaron a descargar 600 bidones de gasolina que el accidentado buque llevada  en su bodega de proa. Gratificado con dos duros por el representante malagueño de Trasmediterránea, la compañía propietaria del vapor incendiado, Juan invirtió aquel dinero comprando un carro y alquilando un mulo.

Sin economía para pagar una licencia y frustrada su idea de convertirse en transportista  portuario, Juan empezó a trabajar como recopilador; una labor consistente en buscar por los muelles todo aquello que quedaba tras las operativas  de carga y descarga. Llenando a diario su carro de trozos de madera, cuerdas o cualquier otra cosa, Juan, establecido en un chamizo en el muelle de Heredia comenzó a ser conocido en el puerto como el mondeño.

Mantenida esta labor durante años y no sin problemas con el colectivo de cargadores y descargadores, Juan González dejaba el puerto con 30 años para, con su carro y ya con un mulo en propiedad y pudiendo alojarse en una pensión, ganarse la vida recorriendo las calles malagueñas realizando todo tipo de portes.

Puerto de Málaga1930Puerto de Málaga en los años en los que EL MONDEÑO fue recopilador.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de noviembre de 2019.

Una extraña biografía

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de octubre de 2019 a las 9:50

Aunque en los 15 años que llevo escribiendo esta columna les he contado muchas historias de barcos, muy pocas podrán superar a la  singular biografía de nuestro protagonista de hoy. Tras navegar durante 32 años con varios nombres diferentes, ahora les daré detalles, el  sábado 1 de diciembre de 1984, el puerto malagueño recibía la primera visita del buque de crucero Allegro. Adscrito a la contraseña de la compañía griega Dolphin Hellas, este barco, en ruta por el Mediterráneo llegaba al completo de pasaje. Pocos meses después, en concreto entre mayo y agosto de 1985, este buque, rebautizado como Albatros repetía en tres ocasiones en aguas malacitanas.

Visto el historial malagueño de este barco, les diré que su vida de mar se inició en 1952 cuando la naviera noruega Bergen Steamship Company  recibía de los astilleros británicos Swan Hunter a un novedoso ferry  bautizado como Leda. Asignado a una línea regular denominada  como La ruta del correo real de Noruega, este barco, que en su viaje inaugural encalló llevando a bordo al rey noruego Haakon VII, durante 22  años navegó por el mar del norte entre Bergen y Newcastle.  Reacondicionado como alojamiento para trabajadores de plataformas petrolíferas y con el proyecto de convertirse en un transporte para ganado, en 1979, rebautizado como Najla, fue usado como albergue flotante en Escocia.

Comprado en 1980 por la compañía Dolphin Hellas, tras una reconversión, este veterano ferry de 133 metros inició su carrera crucerística. Con capacidad para 484 pasajeros en 202 camarotes, este barco navegó fundamentalmente en rutas mediterránea luciendo los nombres: Albatross, con dos eses, Alegro y Albatros. Después de pasar por dos navieras más y navegar como Betsy Ross y Amalfi, en 1990, este veterano, rebautizado como Star of Venice fue usado Italia como cárcel de alta seguridad para terroristas y mafiosos. Tras un fracasado  intento de volver al mercado crucerístico y después usarse nuevamente como hotel, en 2001 el Star of Venice llegaba a las playas turcas de Aliaga donde activistas de Greenpeace se manifestaron a su bordo. Una muy extraña biografía de un barco que entre 1984 y 1985 pasó por aguas malagueñas.

Leda2-1953Buque que pasó por Málaga en 1984 y 1985 con su nombre original.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 29 de octubre de 2019.

Bibliotecas

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de octubre de 2019 a las 12:02

Por desgracia, en los tiempos que vivimos, los libros han dejado de ser imprescindibles. Arrinconados por los dispositivos digitales, estos  inseparables compañeros de estudio y esparcimiento están siendo suplantados por pequeñas pantallitas; un verdadero drama para los que hemos crecido aferrados al papel impreso.

Pero centrándonos en los barcos, les diré, que hasta hace muy pocos años, cualquier buque disponía de una pequeña biblioteca. Acondicionadas como tal o formando parte de alguna cámara, estanterías con los más variopintos volúmenes formaban parte del día a día de las personas embarcadas.

Y aunque en la mayoría de los buques los libros están desapareciendo (en muchos casos solo quedan los estrictamente necesarios para  asuntos de trabajo), hay unos barcos que, en mayor o menor medida, potencian como un atractivo más sus lujosas bibliotecas. En los buques de crucero, como una reminiscencia de aquellos trasatlánticos donde había mucho tiempo para leer, las bibliotecas compiten con sus elegantes decoraciones; unas estancias muy acondicionadas donde no pueden faltar maderas nobles y cómodos sillones de cuero.

Y como en la industria crucerística  todo está  cuantificado y si es posible publicitado, hoy les mencionaré los barcos que disponen de las bibliotecas más acondicionadas; una circunstancia que no tiene porqué indicar el número de volúmenes que poseen.

En el primer puesto de este ranking se encuentra el buque de Cunard  Line Queen Mary 2. Con una decoración clásica, quizás no demasiado victoriana, este barco muestras en sus estanterías 10.000 volúmenes escritos en seis idiomas diferentes. Con muchos menos libros, pero quizás con unos diseños más clásicos donde no nunca falta una bola del mundo y un modelo de barco, los buques de Holland America Line, Oceania, Celebrity y Regent Seven Seas Cruises son los que completan el quinteto de las bibliotecas más elegantes del panorama crucerístico internacional.

Unos barcos, los de estas compañías,  que en la mayoría de los casos han visitado las aguas malagueñas y que como otra de sus muchas atracciones presumen de disponer de unos muy acondicionados espacios con libros que además se pueden leer.

Biblioteca AMERABiblioteca de un buque de crucero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de octubre de 2019.

El ULTRA PROGRESSION

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de octubre de 2019 a las 12:06

Los asiduos a esta columna, seguro que recordarán cuando hace algunas semanas les hable del  Vectis Eagle. Aquel buque que llegó a Málaga para cargar cal, destacaba por un novedoso diseño  en su proa; una peculiaridad tecnológica que pretendía mejorar su eficiencia energética y su navegabilidad.

En esta ocasión y abundando sobre el tema, les hablaré de otro barco que hace unos días pasó por aguas malacitanas; un bulk carrier que llamó poderosamente la atención por sus formas.  Procedente de Gibraltar y con destino a Valencia, el muelle número seis recibía al buque de bandera singapuresa Ultra Progression que llegaba para cumplimentar una descarga de 25.000 tonelñadas de harina de soja.. Adscrito a la muy amplia flota de la compañía danesa Ultrabulk, nuestro protagonista de hoy que fue  construido en los astilleros filipinos Tsuneishi Heavy Industries  en 2018, participa de una serie de peculiaridades técnicas que, como en el caso del Vectis Eagle, pretenden mejorar todas sus prestaciones. Con 199 metros de eslora y 32 de manga, este carguero de 35.607 toneladas de registro bruto que puede albergar en sus bodegas 79.000 metros cúbicos de cualquier tipo de granel, forma parte de un grupo de barcos denominados TESS; unas siglas creadas por el astillero donde se construyó y que aluden a que se trata de un buque estándar económico. Y si bien el término económico podría hacernos entender que nos referimos a  una construcción de bajo coste, en este caso, esta palabra atiende a una serie de  mejoras  que pretenden  aumentar las capacidades  de este barco y reducir sus consumos.

Disponiendo de un sistema de propulsión que optimiza la navegabilidad, lo verdaderamente novedoso de este bulk carrier es su proa redondeada que, con un  bulbo integrado que apenas sobresale del casco, parece  que ofrece una menor resistencia al viento.

Un muy interesante buque que además de sus innovaciones tecnológicas está clasificado como Supramax; una modalidad de barcos de mediano tamaño con  gran capacidad de carga que, idóneos para realizar  navegaciones oceánicas, están especialmente diseñados para operar en puertos donde los muelles no son demasiado largos y los calados no muy grandes.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAULTRA PROGRESSION con su innovadora proa atracado en el muelle 6 del puerto malagueño.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 15 de octubre de 2019.

Un famoso vikingo

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de octubre de 2019 a las 12:31

Hoy comenzaré esta columna recordando un libro de mi infancia. Con el título Cuentos Escandinavos, este volumen que aún conservo, entre historias de hadas, duendes y princesas contaba las aventuras del Erik el rojo, un afamado vikingo de finales del siglo X.  Con aquella imagen de un héroe que iba íntimamente ligada a las de sus estilizados barcos, el siguiente vikingo que se me cruzó en el camino fue Vickie, el protagonista de una serie de dibujos animados. Después de algunas lecturas más sobre el tema y tras fabricar mi propio drakkar, quién no ha intentado iniciarse en el modelismo naval construyendo un barquito de vikingos, mi interés por estos personajes decayó, hasta que hace muy poco tiempo, la saga televisiva de Ragnar Lothbok volvió a engancharme en la materia vikinga.

Dicho esto y dejando a un lado a Erik, a Vickie y a Ragnar, el protagonista de hoy, que como no podía ser de otra forma, es un barco que  durante unas cuantas horas en marzo de 2019 eclipsó la fama de estos personajes escandinavos; una distinción que, para bien o para mal, lo acompañará durante toda su vida de mar.

Formando parte de la flota de la compañía Viking Cruises, una naviera que posee buques oceánicos y fluviales, el Viking Sky es el tercero de una serie compuesta hasta la fecha por seis barcos; unos buques de turistas que, luciendo la bandera de Noruega, explotan con mucho éxito viajes  por todo el mundo. Manteniendo a su bordo un espíritu vikingo, el Sky, tras ya haber visitado con anterioridad Málaga sus hermanos Sea, Star y Sun, se estrenaba en aguas malacitanas el 17 de abril de 2018.  Completadas dos escalas más, el 23 de marzo de este año, este buque captaba la atención mediática internacional al quedarse sin máquinas mientras, envuelto en un importante temporal, navegaba  con 1.373 turistas frente a las costas noruegas. Con las impactantes imágenes de cientos de pasajeros siendo rescatados en helicóptero y con la llegada sano y salvo a puerto al día siguiente del suceso, el Viking Sky, que la pasada semana realizó su cuarto atraque malagueño, durante unas horas fue famoso. Una notoriedad que lo convierte junto a Erik, Vickie, Ragnar y otros más en un insigne vikingo que ha pasado por Málaga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAVIKING SKY dejando Málaga en su última escala de hace unos días.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de octubre de 2019.

Dos bacaladeros

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de octubre de 2019 a las 12:32

Hoy les contaré el encuentro de dos barcos de vela; dos veteranos de la mar que este pasado fin de semana coincidieron en las aguas del puerto malagueño.  Construidos originalmente para pescar bacalao, el Marité y el Santa Maria Manuela, durante unas pocas horas en la mañana del domingo, pudieron verse de cerca en una coincidencia verdaderamente singular.

Llegados en circunstancia muy diferentes, uno para realizar una promoción de productos alimenticios y otro para desembarcar pasajeros, ambos buques participan de una historia común, la de unos barcos que, salvados del desguace, pretenden rememorar su pasado.

Luciendo bandera francesa y matrícula de Granville, el Marité, construido en 1922 y botado un año más tarde, comenzó su vida de mar como bacaladero y buque mercante de cabotaje. Tras pasar por varios propietarios y sobrevivir a la Segunda Guerra Mundial, en 1946, sin sus tres mástiles originales, este buque, dedicado al transporte y a la pesca del arenque dejaba de trabajar en 1973. Rescatado del desguace y reconstruido durante años, desde 2004, este velero de tres mástiles de 44 metros de eslora navega como embajador de Normandía ofreciendo todo tipo de viajes.

Compartiendo una historia similar, el Santa Maria Manuela, tras haber visitado Málaga en 2013, regresaba por segunda vez convertido ahora en buque de turistas. Iniciada su biografía en Lisboa en 1937, este velero de 4 mástiles y 68 metros, durante varias décadas formó  parte de la afamada flota blanca portuguesa de bacaladeros que operaba en las aguas de Terranova y Groenlandia.  Despojado de sus palos en 1963 y manteniendo su condición de pesquero, en 1993 este barco era abandonado a su suerte; una suerte que le cambió en el año 2007  cuando una fundación primero y luego una empresa privada se hacían cargo de él. Restaurado con su aspecto original, el Santa Maria Manuela, luciendo la  bandera de Portugal y el registro de Madeira navega desde 2010 realizando viajes turísticos y educacionales.

Dos antiguos bacaladeros que, con unas biografías muy similares, durante algunas horas  este pasado domingo coincidieron en Málaga. Una foto que ya forma parte de la historia del puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALos bacaladeros SANTA MARIA MANUELA y MARITÉ en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 1 de octubre de 2019.

El atraque del año

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de septiembre de 2019 a las 10:16

Aunque aún faltan varios meses para que finalice 2019, la imagen que hace unos días se pudo ver en el puerto, tal vez merezca ser calificada como una de las más significativas de este año. Tras cambiar de nombre en febrero amarrado en el muelle número dos (otra foto que ya forma parte de la historia portuaria malagueña), el ferry Ciudad Autónoma Melilla, el antiguo Fortuny, durante unas cuantas horas el pasado 15 de septiembre atracó en el muelle norte de la estación marítima de levante. Llegado a primeras horas de la mañana de su navegación dominical y después de cumplimentar el desembarque de los pasajeros y vehículos que venían a  su bordo, el Melillero titular se posicionaba  en este espacio crucerístico para realizar una revisión de sus botes salvavidas.

Sin poder utilizar el muelle número dos, el habitual que emplea este buque para este tipo de tareas, el Ciudad Autónoma Melilla apoyaba su costado de babor en este atraque de cruceros; una circunstancia que nunca se había visto hasta la fecha en las aguas malacitanas.

Y si bien la maniobra no tuvo  nada de especial, simplemente no había otro atraque disponible y se usó el muelle norte, lo que sí es significativo, es que en este amarre crucerístico, el más importante del puerto malacitano, nunca había estado ubicado un Melillero.

Con el recuerdo de aquellos esporádicos atraques que realizaron respectivamente en el muelle de levante en los años 2011 y 2012  los ferries de Trasmediterránea Murillo y Zurbarán y el que efectuó  en febrero de 2015 en el muelle sur el Juan J. Sister  pocos días después de su colisión con el muelle uno, el amarre de hace unos días del antiguo Fortuny ya forma parte de historia portuaria malagueña.

Y si un buen día a alguien se le ocurre escribir sobre los más destacados buques que han pasado por los dos principales muelles crucerísticos malacitanos, entre los más destacados barcos de turistas, todos ellos con peculiaridades que los convierten en únicos, no estaría nada mal reservar un pequeño apartado para los Melilleros; unos barcos que, por una u otra causa cambiaron momentáneamente su centenario muelle de atraque para dejarse ver en un lugar destinado a otras historias.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACIUDAD AUTÓNOMA MELILLA atracado hace unos días en el muelle crucerístico norte.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24 de septiembre de 2019.

Un diseño revolucionario

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de septiembre de 2019 a las 9:17

Hace unos días, en concreto el pasado lunes 9, las aguas malacitanas recibieron a un muy especial buque. Procedente del puerto francés de Caronte y con destino al finés de Kotka, el muelle número seis albergó al Vectis Eagle que, enarbolando la bandera portuguesa y consignado por la Agencia Marítima Condeminas, llegaba para cargar 2.500 toneladas de cal.

Adscrito a la flota de la naviera anglo-holandesa Carisbrooke Shipping, una compañía que ya ha visitado  en otras ocasiones el puerto malagueño, el Vectis Eagle participa de una serie de peculiaridades técnicas que lo convierten, junto con siete hermanos, tres similares y cuatro de mayor de tonelaje, en unos cargueros muy novedosos.

Construido en los astilleros chinos  Jiangsu Yangzijiang en 2011, este buque de 109 metros de eslora y 6.190 toneladas de registro bruto clasificado para poder realizar navegaciones en mares con hielo, destaca por el innovador diseño de su proa; unas formas creadas por la empresa Groot Ship Design con sedes en Holanda y Polonia.

Mostrando una proa recta que, a una determinada altura se inclina hacia atrás y queda rematada por un pequeño rompeolas, este diseño, financiado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, mejora las condiciones de navegabilidad basándose en el  principio de la perforación de las olas; una mecánica que le permite atravesarlas en vez de cabalgar sobre ellas.

Con una reducción en su consumo de combustible que puede llegar hasta un 30% en comparación con buques de similares características, la llegada malagueña de este barco que muestra sus máximas prestaciones navegando por encima de 12 nudos (22 kilómetros por hora), con independencia de estos datos técnicos, destaca por su novedosa imagen; una estampa  que no se había visto antes y que podría hacernos recordar a las anguladas estructuras que lucen los más modernos barcos de guerra.

Un diseño que, bautizado por sus creadores con el nombre  The Green Ship Project pretende mejorar la eficiencia energética de los barcos que lleven este tipo de proa; un avance  que supuestamente será revolucionario en el mundo de la navegación y que hace tan solo unos días se pudo ver en las aguas del puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA VECTIS EAGLE hace unos días en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de septiembre de 2019.

El NAPOLES

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de septiembre de 2019 a las 13:53

Siendo generosos con las palabras y sin intención de ofender, hasta la fecha, la historia malagueña de Baleària muy bien podría calificarse de peculiar. Tras posicionarse en el puerto malacitano en diciembre de 2016, ocho buques diferentes han cubierto la ruta del mar de Alborán; todo un record en la línea melillense que se me antoja difícil batir. Con el muy buen recuerdo del ferry Nissos Chios con el que se estreno esta compañía, el accidente del día uno de mayo de 2017 del catamarán Pinar del Rio que colisionó contra la escollera situada junto al pantalán de levante, abrió una etapa de vicisitudes que, volviendo a ser generosos con las palabras, ha acompañado a esta naviera en su periplo malagueño.

Y si bien hasta el momento los reveses han sido muchos: la avería del ferry Duba Bridge en su primer viaje a Melilla, la corta duración de la línea regular que se estableció con Tánger o el vertido de gasoil que el buque Sicilia dejó en las aguas portuarias malacitanas, hoy les contaré una muy alentadora circunstancia que llegaba hace tan solo unos días de la mano de esta compañía. En concreto, el pasado lunes dos de septiembre, sustituyendo al ya mencionado Sicilia, Baleària movilizaba para la ruta melillense al ferry Napoles; un barco que dispone de un sistema de propulsión dual con fuel o gas natural licuado.

Construido en los astilleros italianos Visentini en 2002 y tras navegar bajo el nombre Partenope, en 2015, este ferry de 186 metros pasaba a manos de Baleària que lo rebautizaba como Napoles. Navegando con pasaje y carga rodada en diferentes rutas, entre noviembre de 2018 y febrero de 2019 este ferry sustituía en los astilleros gibraltareños Gibdock sus dos motores convencionales por unos duales; un trabajo que con un coste de 12 millones de euros convertía a este barco en un buque a gas. Y si bien la denominación genérica de un buque a gas quizás no sea la más correcta (el Napoles luce en sus costados las palabras Eco LNG Ship), lo que sí está claro es que este ferry es el primero de estas características que opera en línea regular desde Málaga; una significativa circunstancia que ojalá cambie la hasta ahora peculiar historia malagueña de Baleària.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAECO LNG SHIP Napoles de Baleària en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de septiembre de 2019.

El regreso de ELEONORA

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de septiembre de 2019 a las 13:06

Hace varias semanas, en concreto el 13 de agosto, el puerto malacitano recibió a un viejo conocido. Me refiero al buque portacontenedores Eleonora Maersk que, procedente de la localidad francesa de Le Havre y con destino a la terminal omaní de Salalah, quedaba atracado en el muelle número nueve.

Integrado en la amplia flota de la compañía danesa Maersk Line, el Eleonora forma parte de una familia de ocho gemelos que en su día navegaron con la consideración de ser los portacontenedores más grandes del mundo. Denominados como buques de la Clase E, por llevar todos ellos un nombre iniciado con esta letra, nuestro protagonista de hoy fue el tercero de la serie; unas construcciones que se llevaron a cabo en los astilleros daneses Odense Steel Shipyard entre los años 2006 y 2008.

Con 397 metros de eslora, 56 de manga y 15,9 de calado máximo, este barco que puede transportar 12.508 TEUS, llegaba por primera a Málaga vez el jueves 30 de julio de 2009, 27 días después de que su hermano Edith Maersk, el penúltimo de la serie, estrenara las escalas malacitanas de esta saga de gigantes.

Procedente del puerto belga de Brujas y con destino al africano de Tánger, tras aquel primer atraque en  el que coincidió con el buque de crucero Balmoral, los portacontenedores Rita Sibum y Casablanca Express, el buque de carga rodada Isla de los Volcanes, el Ferry Juan J. Sister y el catamarán de alta velocidad Milenium Dos, el Eleonora Maersk repetiría una visita en 2010 y dos en 2011.

Completadas aquellas  cuatro escalas, y con el añadido de que todos sus gemelos pasaron por Málaga entre julio de 2009 y noviembre de 2010, ahora, ocho años más tarde, este barco de 170.794 toneladas de registro bruto ha regresado al puerto malagueño en su quinto atraque.

Y aunque en la actualidad hay un buen número de buques portacontenedores que superan los muy altos números de los gemelos de la Clase E, a Málaga llegó en junio de 2016 el MSC London con una mayor eslora y un registro bruto superior, lo que sí está claro es que el Eleonora Maersk, que hace unas semanas volvió al puerto, fue en su momento el  buque más grande, o para ser más exactos, el segundo más  grande que  hasta aquella fecha había amarrado en las aguas malagueñas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAELEONORA MAERSK atracado en Málaga en su última escala de agosto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de septiembre de 2019.

Adiós ORIANA

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de agosto de 2019 a las 10:27

Una semana antes de que se iniciara la Feria, el Puerto informaba sobre los buques de crucero que tenían previsto su atraque durante estos días festivos. Entre los siete que se anunciaban, lamentablemente uno de ellos no llegó, y su ausencia, nos privó de poder dar la despedida a un clásico que con casi toda probabilidad nunca volverá a las aguas malacitanas.

Les estoy hablando del Oriana, un barco que tras 24 años y cuatro meses operando bajo la contraseña de la compañía británica P&O, navega ahora con destino a China para convertirse, con el nombre Piano Land, en el buque insignia de un grupo naviero asiático.

Ante esta circunstancia, y teniendo en cuenta el largo historial que este barco ha tenido en el puerto de Málaga, hoy me gustaría rendir un pequeño homenaje a este buque; un clásico entre los clásicos que visitó por última vez las aguas malagueñas en mayo de este mismo año.

Recuperando el nombre de otro barco que lo precedió, un buque que también frecuentó mucho el puerto malacitano, en el seis de abril de 1995, la reina Isabel de Inglaterra bautizaba a este barco que había sido construido en los astilleros alemanes Meyer. Completado su viaje inaugural en el mismo mes de su bautizo, en mayo de 1995, el Oriana  visitaba por primera vez a Málaga quedando atracado en el pantalán de levante. Mostrando su inconfundible chimenea amarilla, la marca de los buques de P&O, este barco de 260 metros de eslora llegaba convertido en el primero dedicado en exclusividad al mercado crucerístico británico; un hecho que le dio una significativa relevancia internacional.

Operando por todo el mundo y tras haber sufrido algunas reformas, las aguas malagueñas han sido un fiel testigo de la historia de este barco; una trayectoria que nos ha permitido ver cómo, siguiendo el cambio de imagen de la naviera propietaria, el Oriana mostraba en 2015 un nuevo look con la chimenea azul y la bandera del Reino Unido en su proa.

Un intenso historial saldado con un total de 53 atraques y un fondeo; un muy largo periodo de habituales visitas que, culminado con una cancelación, cierra la historia malagueña de un  buque clásico que ahora navega con destino a China para no volver.

Oriana 18-VI-111Buque de crucero ORIANA en una de sus escalas malagueñas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de agosto de 2019.

Decoraciones portuarias

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de agosto de 2019 a las 9:10

En noviembre de 2012, en un artículo que escribí en la página Marítimas de este diario, describía siete elementos decorativos que por aquellas fechas ornaban el recinto portuario malacitano. Tras  aquel escrito y después haber publicado en dos ocasiones, en concreto en 2010 y 2011, sendas referencias a una histórica fuente: la de doña Juana MacCulloch, viuda de don Juan Clemens Ramírez (un importante comerciante exportador de vino y frutos secos), donaba a la comunidad portuaria malagueña en el año 1903, esta pieza, olvidada desde 2007 en un almacén portuario, recuperaba su esplendor en 2013 en los jardines situados junto al Instituto de Estudios Portuarios. Ya con estos ocho elementos decorativos, el año pasado, tres de esculturas  de Elena Laverón que, para conmemorar el bicentenario de la Farola, conformaron la exposición “Caminantes en el Puerto”, eran cedidas por su autora para adornar tres espacios del recinto portuario malagueño.

Reseñada esta lista de objetos, y creo que no me he dejado ninguno,  la llegada del nuevo presidente de la Autoridad Portuaria ha traído algunos nuevos elementos ornamentales; unas piezas que, en una ubicación muy precisa y como complemento al gran mástil y a la gran bandera que se colocaron en el mes de julio, completan la decoración de la rotonda ubicada frente al Plaza de la Marina.  En concreto, cuatro anclas que señalan los puntos cardinales reposan sobre sendos bloques de piedra; unos sillares que formaron parte del desaparecido dique de poniente y ahora rematan este conjunto situado frente al edificio de la Autoridad Portuaria.

Ante esta circunstancia, y quizás a falta de una pequeña placa que diera algunos datos sobre las  anclas y las piedras que las sustentan, la idea de inundar los espacios públicos del puerto con objetos históricos se me antoja como muy atractiva; un hecho que permitiría sacar a la luz olvidadas piezas portuarias. Una interesante iniciativa que quizás debería comenzar con la restauración de la Doncella del Puerto que, conocida también como la Sirenita, muestra desde hace décadas, desde que dejó su ubicación  interior en la antigua estación marítima del muelle número tres, una maltrecha y mutilada imagen.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARotonda frente al edificio de la Autoridad Portuaria con los nuevos anclas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 20 de agosto de 2019.

Un candray

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de agosto de 2019 a las 9:50

La Real Academia Española de la lengua, define la palabra candray en su segunda acepción como una embarcación vieja y descuidada. En el argot marítimo,  este significado, añade una serie de cualidades que dibujan lo que sería un barco mal cuidado; un buque lento y peligroso que, con muchos años de vida podría carecer incluso de ciertos  documentos  obligatorios para una normal navegación. Existiendo mares donde estos barcos realizan singladuras sin demasiadas complicaciones (las aguas asiáticas y africanas son las más habituales), de vez en cuando  algún que otro candray recala en un puerto europeo.

Hace no demasiados días,  el muelle seis recibía al buque Inter DJ, un mercante abanderado en la República micronésica de Palaos,  que procedente de Suez y con destino al puerto senegalés de Ziguinchor embarcaba suministros durante dos días.

Y si bien su llegada se hizo con todos sus papeles en regla; de no haber sido así no podría haber entrado y mucho menos salido, el historial de este buque dibuja a la perfección lo que sería un candray. Construido en Japón en 1984, este barco de carga general de 76 metros y 1.932 toneladas de registro bruto iniciaba su biografía abanderado en Panamá con el nombre Toyo Nº 2.  Tras ser renombrado como Woo AM en 1995 luciendo el pabellón de Korea, en 2007, este barco era rebautizado como Mutha Pioneer con bandera de la isla caribeña de Dominika.

Bajo esta denominación, en diciembre de 2014 el Mutha Pioneer embarrancaba en el de la isla de Thilafushi  en las Maldivas; un incidente que se saldó con daños medioambientales.  Varios años más tarde, en concreto en junio de 2018, este mercante en ruta entre Colombo, en Sri Lanka y  Addu en Maldivas, perdía el control y se escoraba de babor; una circunstancia que obligó al rescate de sus 11 tripulantes.  Reflotado un mes después, las autoridades marítimas de Sri Lanka detectaban que este buque había estado navegando con múltiples deficiencias desde 2015.

Solventadas, teóricamente, todas las irregularidades, en 2019 este mercante era renombrado  como Inter DJ; nombre con el que hace unos días llegó a aguas malacitanas con la  exótica bandera de  la República de Palaos. Un candray en toda regla.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque de carga general INTER DJ atracando en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 13 de agosto de 2019.

El EUROPA 2

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de agosto de 2019 a las 9:19

El 27 de mayo de 2013, debido al mal tiempo, llegaba de arribada al Puerto de Málaga el buque de crucero Europa 2. Adelantando un día su atraque previsto para el martes 28, este  buque de la compañía alemana  Hapag- Lloyd Cruises quedaba amarrado en el muelle norte de la estación marítima de levante. Después de aquella visita con pernocta incluida, este barco que se estrenaba en aguas malacitanas tras haber finalizado su viaje inaugural, ha repetido escalas en el puerto de Málaga en cinco ocasiones más; unos escasos atraques que nos ha permitido verlo por última vez este pasado fin de semana.

Pero con independencia de su historial malagueño, el Europa 2 participa de una serie de características que lo convierten en un buque de crucero puntero; un barco que desde su construcción está considerado como uno de los más lujosos del mundo.

Construido en los astilleros franceses STX Europe, nuestro protagonista de hoy, con 42.830 toneladas de registro bruto y 225 metros de eslora puede embarcar a 516 pasajeros distribuidos en 251 camarotes de siete categorías diferentes. Con estas características que lo convierten en un buque de crucero no demasiado grande, el Europa 2 tiene la mayor proporción de espacio público útil  por pasajero que existe en la flota crucerística internacional; una medición real avalada por la  Asociación Internacional de Líneas de Crucero (CLIA).

Frente a este dato que junto a sus altas calidades lo clasifican como un barco de cinco estrellas plus,  aunque esta calificación ya no sería tan cuantificable, el Eupora 2 destaca por llevar a su bordo 900 obras de arte repartidas en unos espacios donde la decoración nada se parece a la de otros buques de crucero.

Pero además de estas singularidades, quizás, otro de los aspectos más destacables de este buque se centre en su internacionalización; un hecho que ha convertido al Europa 2, que inicialmente estaba dedicado en exclusividad al mercado  crucerístico alemán, en un barco asequible para los que no hablen la lengua de Goethe.

Un lujoso buque de turistas con bandera maltesa que ha visitado poco las aguas malacitanas y que,  hasta la fecha, en sus seis escalas siempre ha atracado en los muelles de levante.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEUROPA 2 en su escala malagueña de este pasado fín de semana.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de agosto de 2019.

El fondeo del SVEN

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de julio de 2019 a las 12:06

Los asiduos a la playa de La Malagueta, con toda seguridad, se habrán fijado en un barco que desde  hace varias semanas permanece fondeado en la bahía. Este buque, que para más señas es un portacontenedores, se llama Sven y su historia reciente ha estado muy vinculada al puerto malacitano.

Propiedad de la compañía alemana Reederei Rambow, nuestro protagonista de hoy  fue construido en los astilleros hamburgueses J.J. Sietas, comenzando su vida de mar en 1996 con el nombre Solid. Rebautizado un año más tarde como Lucy Borchard, en 2000, este barco volvería a cambiar de identidad para ser renombrado como Sven.  Con 6.362 toneladas de registro bruto, 121,8 metros de eslora y 18,2 de manga, este pequeño portacontenedores con capacidad para 700 Teus se estrenaba en aguas malagueñas en miércoles 9 de noviembre de 2011 procedente de Ceuta y con destino a Cartagena. Sustituyendo al buque Wec Rubens de la compañía West European Container Line (Wec Line), el Sven comenzaba a trabajar en una línea regular; la denominada Intra Spain Service  que, con rotaciones semanales con inicio y final en Valencia realizaba escalas en  Cartagena, Almería, Málaga y Alicante. Cumplimentada desde entonces esta ruta, el pasado 7 de mayo, este barco, llegado de Alicante y con destino a Ceuta, realizaba su último atraque en la terminal de contenedores; un amarre con el que el Sven cerraba una vinculación semanal con Málaga de algo más de ocho años.

Sustituido pocos días después por el portacontenedores Mistral y quizás, permítanme la licencia, añorando las aguas malacitanas, el Seven regresaba el 14 de junio para quedar fondeado en la bahía. Desde aquella fecha y tras efectuar un fugaz atraque en el muelle siete los días 17 y 18 de julio, nuestro protagonista de hoy permanece en la rada malagueña a la espera de órdenes.

Una larga estancia que podría terminar en una venta o en un cambio de nombre y que, además de estas futuribles circunstancias, posicionan al Sven en la lista de los buques que más tiempo han estado parados frente a las playas de Málaga. Una singular nómina que tiene como primer protagonista al vapor de bandera holandesa Ursula que en 1923 permaneció fondeado 44 jornadas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPortacontenedores SVEN atracado en el muelle siete.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de julio de 2019.

Triste procesión

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de julio de 2019 a las 12:31

El domingo 21 de julio de 2019, pasará a la historia marítima de Málaga por ser el año en el que la procesión  oficial de la Virgen del Carmen se celebró por la mañana. Pero con independencia de esta circunstancia, lo que sí quedará reseñado en los anales, será la mula participación en la mar y la muy pobre imagen que este tradicional cortejo dejó a todos los que asistimos al evento.

Y como quizás estas palabras puedan herir algunas susceptibilidades, creo que lo mejor será narrar con todo lujo de detalles cómo acontecieron las dos horas en las que la patrona de las gentes de la mar fue procesionada por las aguas interiores y exteriores del puerto.

Minutos después de las diez de la mañana, el remolcador  Vehintinueve, tras embarcar a la Virgen Coronada en el muelle número dos, comenzó su solemne navegación. Acompañado el cortejo por el remolcador Vehintiocho, los tres catamaranes que operan como golondrinas, la lancha de Salvamento Marítimo con base en Málaga y una neumática de la Cruz Roja, siete  pequeñas embarcaciones completaban esta procesión; un escaso número de seguidores al que se les agregaron, ya fuera de la bocana, un yatecito y un velero.

Completada la formación y sin demasiadas  personas  a bordo del remolcador que llevaba a la patrona, la procesión, que este año transcurrió sin música, completaba su programa con el tradicional hermanamiento con la virgen submarina situada frente a las playas malagueñas; un encuentro que, sin megafonía, se escenificó con una oración, la salve marinera y el lanzamiento de tres coronas en honor de las gentes fallecidas en el mar.

De regreso al puerto, el cortejo, acompañado de un menor número de embarcaciones de las que habían iniciado la procesión, finalmente concluyó su navegación en el muelle número dos con el desembarco de la patrona.

Y si bien esta tradicional celebración, la oficial de Nuestra Señora del Carmen Coronada, en los últimos años había empezado a tener muy poca participación en la mar, ahora, con la novedosa escenificación mañanera, la cosa no ha mejorado. Una procesión fallida donde quizás sobren algunas cosas y falten otras y que los responsables de este cortejo deberían estudiarán con detenimiento.

Fotos de la procesión

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Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 23 de julio de 2019.