Archivos para el tag ‘línea regular de pasaje’

Una escala fallida

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de enero de 2015 a las 12:42

El 18 de septiembre de 1905, el vapor Florida realizaba su viaje inaugural entre Génova y Buenos Aires. Construido en los astilleros Societá Esercizio Bacini por encargo de la compañía Lloyd Italiano, este buque de dos chimeneas, 5.018 toneladas de registro bruto y 116 metros de eslora, meses después de su puesta de largo, ampliaba sus navegaciones finalizando su ruta en Nueva York. Con una acomodación de 25 pasajeros en primera y 1.600 en tercera, el Florida, en junio de 1909 colisionaba y hundía al buque de la compañía White Star Line Republic. Años más tarde, en concreto en 1911, el vapor era vendido a la naviera Ligure Brasiliana, siendo rebautizado como Cavour. Continuando sus viajes entre Italia y diversos puertos sudamericanos (la finalización de viaje en Nueva York desapareció), el barco pasaba a manos de la compañía Transtlantica Italiana en 1914.

Convertida su primera clase en segunda, el Cavour, tras sus salidas desde Génova y antes de efectuar el salto trasatlántico, realizaba una escala en Gibraltar; un hecho que se publicitaba en la mayoría de los periódicos españoles.

En enero de 1915, los diarios malagueños comenzaron a informar de que el barco, además de su parada gibraltareña haría una en Málaga. Gestionado el atraque por la agencia consignataria de Gibraltar Juan Carrera e Hijos, los anuncios de esta escala prevista para febrero, publicitaron al Cavour con el siguiente texto: “Trato inmejorable, alumbrado eléctrico, pan y carne fresca y vino todo el viaje, comida abundantísima, médico, medicinas y enfermeras gratis. Telégrafo Marconi para comunicar desde alta mar con otros vapores y con la tierra”. Finalmente, el Cavor pasó de largo y no escaló en Málaga.

Cavour mhPostal del vapor CAVOUR.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 20 de enero de 2015.

El ‘Cabo Santo Tomé’

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de enero de 2013 a las 9:22

El 31 de enero de 1932, varios periódicos malagueños reseñaban el atraque del buque de bandera española Cabo Santo Tomé. Recién entregado a su propietario, la naviera de origen sevillano Ybarra y Cía., este barco, llegaba por primera vez al puerto de Málaga en su viaje inaugural, cubriendo una línea regular de pasaje y carga denominada Mediterráneo-Brasil-Plata.

Con 17.000 toneladas de registro bruto y 152 metros de eslora, el Cabo Santo Tomé que disponía teóricamente de tres clases (de lujo con dos camarotes, única, también con dos cabinas y una amplia tercera clase), se publicitaba en el año 1932 por sus buenas aptitudes para navegar, además de por sus muy cuidados acabados, entre los que se destacaban sus alojamientos de tercera para dos, cuatro y seis personas con literas metálicas y  lavabos de porcelana.

Tras cumplimentar su primera escala malacitana, en la que procedente de Alicante continuó viaje con destino a Cádiz, Santos, Montevideo y Buenos Aires, en años posteriores, el buque de Ybarra, aunque no de una forma regular, visitó Málaga atracando en la mayoría de las ocasiones en el muelle de Cánovas (muelle número 3).

Durante la Guerra Civil y navegando bajo el gobierno de la República, el Cabo Santo Tomé, reconvertido en crucero auxiliar, realizó diferentes singladuras transportando mercancías y material bélico. El 10 de octubre de 1937, los cañoneros Dato y Cánovas del Castillo, tras un intenso intercambio de artillería lo hundían frente a las costas de Argelia.

Una historia con un dramático final y en la que el nombre de unos de los cañoneros que terminó con Cabo Santo Tomé coincide con el muelle en el que atracó este buque en la mayoría de sus visitas malagueñas.

CABO SANTO TOMÉ

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (15 de Enero de 2013).

Imprevistos

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de octubre de 2012 a las 12:28

HACE unos días, un buque de crucero adelantaba su llegada a Málaga tras cancelar una escala programada en otro puerto. Este tipo de circunstancia, ya sea referida a la cancelación o al adelanto del atraque, constituye un verdadero quebradero de cabeza para el personal portuario implicado en la atención de cualquier barco. Y aunque estos incidentes ocurren de una forma habitual, los medios técnicos existentes en la actualidad, en cierta medida, reducen considerablemente las complicaciones de estos imprevistos. Años atrás, sin las comunicaciones que hoy existen, las cancelaciones o adelantos de atraques constituían un verdadero problema en cualquier puerto del mundo.

Allá por finales del siglo XIX, la Société Générale de Transports Maritimes à Vapeur (SGTM) era la compañía que más buques en línea regular traía a Málaga en sus diferentes rutas con el nuevo mundo. Con una periodicidad quincenal o mensual, los vapores de esta naviera francesa embarcaban pasajeros y carga para diferentes puertos americanos apoyados en un curioso sistema publicitario que anunciaba, casi a diario, las entradas y salidas de estos barcos en los diferentes periódicos de la ciudad.

En unos anuncios tipo, donde sólo se cambiaba el nombre del buque y la fecha de llegada, los pasajeros que embarcaban en los vapores de la SGTM, debían estar muy atentos a la prensa local para verificar los datos que la agencia consignataria del barco les proporcionaba a la venta del pasaje. Habitualmente el consignatario solía ser el expendedor de los billetes. Cuando había retrasos, normalmente por mal tiempo o averías, la prensa reseñaba el imprevisto y el anuncio tipo se publicaba con la nueva fecha de la llegada del vapor.

Anuncio de la Société Générale de Transports Maritimes à Vapeur.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (2 de Octubre de 2012).

Todo un fracaso

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de septiembre de 2012 a las 12:17

LA historia marítima malagueña de las últimas décadas está repleta de líneas regulares de pasaje y carga. Con mayor o menor éxito comercial y duración, y dejando siempre a un lado a la centenaria ruta con Melilla, existe un puerto muy cercano a Málaga que nunca ha funcionado en lo que se refiere a las navegaciones regulares con pasajeros. Y aunque sí han existido diferentes intentonas, el enlace con el puerto de Ceuta siempre ha fallado debido a múltiples circunstancias.

Aún con el recuerdo de los catamaranes rápidos Catalonia L y Patricia Olivia que, a finales de los noventa, navegaron sin demasiado éxito entre Málaga y Ceuta bajo la contraseña de la compañía BuqueBus, el más rotundo fracaso en lo que a esta línea regular se refiere, se produjo entre los años 1983 y 1984.

Sin demasiado apoyo publicitario, el 27 de septiembre de 1983 se presentaba en el puerto malagueño el buque Menorca. Propiedad de la Empresa Isleña de Navegación y adscrito para el servicio que se inauguraba a la Naviera del Sur, este buque comenzaba ese mismo día una línea regular de pasaje con el puerto de Ceuta.

Con 292 toneladas de registro bruto, 41 metros de eslora y una capacidad para 200 pasajeros, el Menorca, había sido construido entre 1971 y 1972 en los Astilleros y Talleres de Celaya en la localidad bilbaína de Erandio.

Tras cancelar gran número de viajes aludiendo siempre a motivos técnicos del barco (la travesía, que costaba 1.500 pesetas, unía Málaga con Ceuta en cuatro horas y media), el 16 de febrero de 1984 la compañía que gestionaba el buque anunciaba el cierre de la línea. Ese mismo día, el Menorca dejaba Málaga con destino a Baleares para cubrir una ruta entre Ciudadela y Alcudia.

MENORCA

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (11 de Septiembre de 2012).