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El NAPOLES

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de septiembre de 2019 a las 13:53

Siendo generosos con las palabras y sin intención de ofender, hasta la fecha, la historia malagueña de Baleària muy bien podría calificarse de peculiar. Tras posicionarse en el puerto malacitano en diciembre de 2016, ocho buques diferentes han cubierto la ruta del mar de Alborán; todo un record en la línea melillense que se me antoja difícil batir. Con el muy buen recuerdo del ferry Nissos Chios con el que se estreno esta compañía, el accidente del día uno de mayo de 2017 del catamarán Pinar del Rio que colisionó contra la escollera situada junto al pantalán de levante, abrió una etapa de vicisitudes que, volviendo a ser generosos con las palabras, ha acompañado a esta naviera en su periplo malagueño.

Y si bien hasta el momento los reveses han sido muchos: la avería del ferry Duba Bridge en su primer viaje a Melilla, la corta duración de la línea regular que se estableció con Tánger o el vertido de gasoil que el buque Sicilia dejó en las aguas portuarias malacitanas, hoy les contaré una muy alentadora circunstancia que llegaba hace tan solo unos días de la mano de esta compañía. En concreto, el pasado lunes dos de septiembre, sustituyendo al ya mencionado Sicilia, Baleària movilizaba para la ruta melillense al ferry Napoles; un barco que dispone de un sistema de propulsión dual con fuel o gas natural licuado.

Construido en los astilleros italianos Visentini en 2002 y tras navegar bajo el nombre Partenope, en 2015, este ferry de 186 metros pasaba a manos de Baleària que lo rebautizaba como Napoles. Navegando con pasaje y carga rodada en diferentes rutas, entre noviembre de 2018 y febrero de 2019 este ferry sustituía en los astilleros gibraltareños Gibdock sus dos motores convencionales por unos duales; un trabajo que con un coste de 12 millones de euros convertía a este barco en un buque a gas. Y si bien la denominación genérica de un buque a gas quizás no sea la más correcta (el Napoles luce en sus costados las palabras Eco LNG Ship), lo que sí está claro es que este ferry es el primero de estas características que opera en línea regular desde Málaga; una significativa circunstancia que ojalá cambie la hasta ahora peculiar historia malagueña de Baleària.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAECO LNG SHIP Napoles de Baleària en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de septiembre de 2019.

El fondeo del SVEN

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de julio de 2019 a las 12:06

Los asiduos a la playa de La Malagueta, con toda seguridad, se habrán fijado en un barco que desde  hace varias semanas permanece fondeado en la bahía. Este buque, que para más señas es un portacontenedores, se llama Sven y su historia reciente ha estado muy vinculada al puerto malacitano.

Propiedad de la compañía alemana Reederei Rambow, nuestro protagonista de hoy  fue construido en los astilleros hamburgueses J.J. Sietas, comenzando su vida de mar en 1996 con el nombre Solid. Rebautizado un año más tarde como Lucy Borchard, en 2000, este barco volvería a cambiar de identidad para ser renombrado como Sven.  Con 6.362 toneladas de registro bruto, 121,8 metros de eslora y 18,2 de manga, este pequeño portacontenedores con capacidad para 700 Teus se estrenaba en aguas malagueñas en miércoles 9 de noviembre de 2011 procedente de Ceuta y con destino a Cartagena. Sustituyendo al buque Wec Rubens de la compañía West European Container Line (Wec Line), el Sven comenzaba a trabajar en una línea regular; la denominada Intra Spain Service  que, con rotaciones semanales con inicio y final en Valencia realizaba escalas en  Cartagena, Almería, Málaga y Alicante. Cumplimentada desde entonces esta ruta, el pasado 7 de mayo, este barco, llegado de Alicante y con destino a Ceuta, realizaba su último atraque en la terminal de contenedores; un amarre con el que el Sven cerraba una vinculación semanal con Málaga de algo más de ocho años.

Sustituido pocos días después por el portacontenedores Mistral y quizás, permítanme la licencia, añorando las aguas malacitanas, el Seven regresaba el 14 de junio para quedar fondeado en la bahía. Desde aquella fecha y tras efectuar un fugaz atraque en el muelle siete los días 17 y 18 de julio, nuestro protagonista de hoy permanece en la rada malagueña a la espera de órdenes.

Una larga estancia que podría terminar en una venta o en un cambio de nombre y que, además de estas futuribles circunstancias, posicionan al Sven en la lista de los buques que más tiempo han estado parados frente a las playas de Málaga. Una singular nómina que tiene como primer protagonista al vapor de bandera holandesa Ursula que en 1923 permaneció fondeado 44 jornadas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPortacontenedores SVEN atracado en el muelle siete.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de julio de 2019.

El ROZEL

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de marzo de 2019 a las 8:45

Con el recuerdo de Ángela, una ejecutiva de Trasmediterránea que hace unos días dejaba la compañía y su trabajo en el puerto, hoy les hablaré del Rozel, un barco con una apasionante historia que fugazmente navegó para Trasmediterránea. Atendiendo a su historial malagueño, les diré que este ferry operó en la ruta del mar de Alborán  entre los meses de abril y octubre de 1992. Sustituyendo al melillero titular, este buque llegaba en régimen de fletamento; un breve alquiler que Trasmediterránea negoció con la empresa de origen británico Cenargo International, propietaria de este ferry desde 1986.

Posicionado en aguas malagueñas el miércoles 15 de abril de 1992, el Rozel, luciendo en su chimenea los colores de Trasmediterránea y el nombre de la compañía en sus costados, en esa misma jornada comenzaba sus trabajos en línea. Mostrando la bandera de Bahamas y la matrícula de Nassau, este ferry,  desde su primer viaje marcó sustanciales diferencias con las operativas de los habituales melilleros. Embarcada una tripulación internacional en la que el  inglés era la lengua que se hablaba, el Rozel, que durante la gran parte de su estancia malagueña tuvo como viajera permanente a la esposa de su capitán, cumplió  a la perfección su contrato; un flete que finalizó el miércoles 14 de octubre tras haber realizado un total de 91 viajes a Melilla.

Pero con independencia de su breve estancia malacitana y dejándome en el tintero algunas curiosidades, lo que realmente resulta sorprendente es la  muy escasa información, por no decir ninguna, que se puede encontrar sobre este buque durante el periodo en el que navegó con los colores de Trasmediterránea. Dejando a un lado a los historiadores nacionales que de forma permanente escriben sobre los barcos de esta centenaria compañía; unos estudiosos que se han olvidado completamente del Rozel, la amplia plantilla de investigadores internacionales especializados en ferries que antes sembraban con sus publicaciones las librerías y ahora lo hacen en la red de redes, tampoco  han acertado demasiado al contar  la historia de este barco; un buque del que les volveré a hablar y  que durante unos meses navegó como uno de nuestros Melilleros.

ROZELROZEL antes de navegar para Trasmediterránea como Melillero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de marzo de 2019.

El misterio del DUBA

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de febrero de 2019 a las 10:11

Hace algún tiempo, un portuario me hablaba de unas extrañas voces que, según a él le habían contado, se escuchaban en el interior del desaparecido silo malagueño. También, otro trabajador de los muelles me narraba la historia de un saca mantecas que durante algunos años operó desde el muelle pesquero. Estas dos referencias, poco  o nada verificables, me sirven como introducción para hablarles de misterios; unas circunstancias nada documentadas en la prolija historia portuaria malacitana.

Y si bien lo que hoy les contaré poco tiene de misterioso, quizás, las vicisitudes que acompañan a estos hechos, muy bien podrían encajar bajo la denominación de misterio; toda una aventura marítima vivida con pocos meses de diferencia en las aguas del puerto malagueño.

Pero dejando  a un lado estas disquisiciones, les diré que el protagonista de esta historia es el buque Duba Bridge, un barco de 1976 que Baleària fletaba a un armador egipcio para cubrir la línea entre Málaga y Melilla.  Constituida  en junio de 2018 la compañía Marítima Alborán, una sociedad compartida ente Marítima Peregar y Baleària, este buque chipriota, llegaba a aguas malagueñas el día  14 de junio. Maniobrando con un remolcador y mostrando sus 42 años de vida, el Duba, tras varios cambios de atraque y  después de realizar a su bordo una recepción con autoridades, en la jornada del lunes 18 salía a las 22:45. Con la previsión de llegar a Melilla a las 06:00 del día siguiente y con diferentes directivos de la nueva compañía estrenando este viaje inaugural, el buque sufría una avería en su máquina y atracaba en la ciudad autónoma con 6 horas de retraso.

Tras aquel incidente y después de su reparación, el Duba Bridge era reposicionado en una ruta entre Denia e Ibiza; una línea que dejaba hace unas semanas para regresar a Málaga y volver a navegar en el mar de Alborán.  Llegado el pasado cinco de febrero, en esa misma jornada, el buque iniciaba sus navegaciones melillenses y tres  días después, nuevamente averiado, dejaba esta ruta.

Y aunque las causas de estas cancelaciones tienen una clara explicación, reconocerán conmigo  que algo de misterioso sí que tienen las aventuras de este buque en las aguas malagueñas.

Duba Bridge 14-VI-1815DUBA BRIDGE en su primera llegada a Málaga en junio de 2018.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de febrero de 2019.

Solo un día de crucero

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de octubre de 2018 a las 9:02

Hoy comenzaré hablándoles de la Isle of Man Steam Packet Company, una naviera que nada tiene que ver con el puerto de Málaga.  Fundada en 1830 y rebautizada con su actual nombre dos años más tarde, esta compañía, considerada como la naviera en activo  más antigua del mundo, cubre desde su creación diferentes rutas que enlazan la Isla de Man con diversos puertos de Gran Bretaña e Irlanda.

Con 188 años de historia y muchos barcos en su biografía, en mayo de 2018, esta compañía que hasta entonces había sido privada pasó a manos del gobierno de la isla, una circunstancia que, por el momento, no ha tenido significativas repercusiones en la habitual programación de sus navegaciones. Establecido el puerto de Douglas, la capital de la isla, como el centro de salidas y llegadas, esta naviera ofrece en la actualidad cinco rutas diferentes; tres que enlazan con las localidades inglesas de Heysham, Liverpool y Birkenhead y dos que comunican con los puertos irlandeses de Belfast y Dublín.

Gestionadas todas las singladuras por sólo dos barcos: un catamarán de alta velocidad y un ferry, estas líneas  regulares movilizan a diario carga rodada y pasajeros, disponiendo además de una muy especial peculiaridad que ahora les paso a contar.

Desde su fundación, la Isle of Man Steam Packet Company dispone de un servicio que oferta viajes turísticos de un día a la isla, una opción con múltiples posibilidades que sólo funciona en los meses veraniegos y que se ha mantenido viva desde la creación de esta naviera. Estas singladuras, publicitadas como Isle of Man Holidays, se han perpetuado convirtiéndose en unos viajes clásicos que de forma continuada se reseñan en la historia marítima moderna del Reino Unido.

Y aunque todas las comparaciones son odiosas, al hilo de lo que les acabo de contar me gustaría preguntar si desde Málaga sería posible hacer algo similar. Aprovechando la recién estrenada línea con Tánger, la opción turística debería permitir asentar esta nueva ruta; una navegación que, manteniendo su actividad de carga y pasaje en tránsito, tendría que ofertar algo parecido a lo que la naviera  británica Isle of Man Steam Packet Company lleva haciendo desde hace 188 años.

2434648Uno de los dos buques que cubre las líneas regulares de la Isla de Man.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de octubre de 2018.

Un ferry del norte

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de abril de 2018 a las 9:45

El pasado 19 de marzo llegó al puerto un ferry de Trasmediterránea que nunca había venido a Málaga. Procedente de Palma de Mallorca, el Almariya, una de las últimas adquisiciones de esta naviera centenaria, atracaba para descargar en el muelle número nueve una serie de coches de alquiler antes de reincorporarse a su ruta habitual ente Almería y Nador.

Y aunque será difícil ver a este buque otra vez por aguas malagueñas, su interesante trayectoria me sirve para contarles cómo este ferry pasó de las frías rutas del norte de Europa a las navegaciones por el Mediterráneo.

Construido entre 1980 y 1981 en los astilleros A.G. Weser en la localidad alemana de Bremerhaven, este buque iniciaba su vida de mar con el nombre Olau Hollandia para la naviera danesa Olau Line. Con 22.152 toneladas de registro bruto y 153 metros de eslora, este ferry se estrenaba en una ruta mixta (embarcando pasajeros y transportando vehículos y carga rodada) entre el Reino Unido y Holanda. Bajo las contraseñas de dos nuevos armadores que lo rebautizaron como Nord Gotlandia y Nordlandia, este barco cubrió entre los años 1989 y 2013 una  línea regular  que enlazaba los puertos de Helsinki y Tallín. Después de sufrir algunos accidentes y quedarse atrapado en dos ocasiones en las aguas heladas de Helsinki, en junio de 2013 el barco era comprado por la naviera Isabella Cruise que lo registraba en Belice con el nombre Isabella I. Fletado en 2013 y 2015 por Trasmediterránea, finalmente, esta compañía lo compraba en 2016. Después de sufrir algunas reformas en los astilleros de Gibraltar, este veterano ferry era matriculado en Chipre y renombrado como Almariya para navegar en la línea regular entre Almería y Nador.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFerry ALMARIYA saliendo del puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de abril de 2018.

El TOUBKAL

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de enero de 2018 a las 9:44

Hace unos días, recibía una foto de dos barcos varados en las playas turcas de Aliaga a la espera de ser desguazados. Pertenecientes ambos a la naviera marroquí International Maritime Transport Corporation, los buques de los que les hablo son el Meknes y el Toubkal.

Y aunque del primero, un buque de carga rodada, poco puedo decirles, del segundo sí que puedo contarles cosas, ya que el Toubkal, durante varios años fue un habitual del puerto malagueño.  Construido  en 1990 en los astilleros daneses Orskow, este portacontenedores de 133 metros y 8.908 toneladas de registro bruto que comenzó a navegar con el nombre Flemming SIF, después de tres bautismos más, en 2009 era acristianado como Toubkal, luciendo desde entonces bandera de Marruecos y matrícula de Casablanca.

Realizando rutas por el Mediterráneo, este buque, que lucía en su casco el mismo color azul que los portacontenedores de Maersk Line y que como curiosidad mostraba a popa su nombre y puerto de registro en árabe, llegaba por primera vez aguas malacitanas en octubre de 2004.

Asignado a una línea que por entonces enlazaba los puertos de Casablanca y Málaga, el Toubkal, que podía transportar un total de 976 TEUS, cubrió este itinerario hasta noviembre de 2006, fecha en la  que dejó de amarrar regularmente en el muelle nueve. Finalizadas aquellas navegaciones, y tras cumplimentar hasta septiembre de 2012 algunas escalas intermitentes, este portacontenedores que en 2005, sin contar a los buques de pasaje y carga rodada que cubren la línea con Melilla, ostentó el record de ser el mercante que más atraques realizó en Málaga,  espera ahora para ser desguazado. Un modesto barco que ya forma parte de la historia del puerto.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA TOUBKAL en uno de sus atraques en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de enero de 2018

La incógnita del año

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de enero de 2018 a las 9:59

A falta de que la Autoridad Portuaria presente pormenorizadamente los datos oficiales de todos tráficos que se han movilizado en 2017 (sólo se han expuesto las cifras referidas a los buques de cruceros y turistas), el nuevo año se presenta lleno de incógnitas. Y aunque las previsiones apuntan a que todo marchará como en los últimos 365 días, la caprichosa y cambiante lógica portuaria no asegura que 2018 finalice con las buenas cifras con la que se marchó el pasado año.

Con unas expectativas crucerísticas al alza en las que el principal desafío pasa por superar las 300 escalas, algo que sólo ha ocurrido en tres ocasiones en la historia portuaria malagueña, los graneles, especialmente los agroalimentarios, apuntan a unos incrementos que mantendrán una intensa actividad en los muelles. Frente a estos dos mascarones de proa que aglutinan los mejores resultados de 2017 y sin olvidar las reparaciones, los tráficos de graneles minerales, las descargas de coches o el repostaje de barcos,  la gran incógnita para estos próximos 365 días tiene un nombre propio. Y aunque el movimiento de contenedores, desde hace unos  años en la cuerda floja, podría ser muy bien el poseedor este nombre, el protagonista de esta interrogante es Baleària, la compañía que en diciembre de 2016 llegó para cubrir una nueva la línea regular con Melilla.

Cargada de muy buenas intenciones y sin haber hecho mella a Trasmediterránea que cerraba 2017 con unas cifras al alza, Baleària, tras un año repleto de contratiempos se reincorporaba este pasado domingo a la ruta melillense después de haber permanecido inactiva durante 27  días. Un significativo ejemplo que posiciona a esta compañía como la gran incógnita de 2018.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFerry de Baleària atracado en Málaga  este domingo  tras 27 días sin servicio.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de enero de 2018.

Dos viajes redondos

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de diciembre de 2017 a las 10:08

Habitualmente, las últimas semanas de diciembre no destacan demasiado en lo que al tráfico portuario se refiere. Reducido considerablemente el número de  atraques, los buques que navegan en línea regular son los que, de una forma ininterrumpida, cumplen con sus viajes sin tener en cuenta las fechas en las que nos encontramos.

Al respecto de estos barcos, hoy les contaré un hecho histórico protagonizado el ferry Fortuny, el  melillero titular que desde abril de 2015 cubre a diario la ruta del mar de Alborán. Construido por encargo de Trasmediterránea en los astilleros gaditanos del Grupo Izar entre  1999 y 2001, este superferrie de 26.916 toneladas de registro bruto y 172 metros de eslora que puede embarcar a un total de 1.200 pasajeros disponiendo además de 1.500 metros lineales de garaje para vehículos y carga rodada, protagonizó el pasado día 21 de diciembre dos viajes redondos a Melilla en un mismo día; una circunstancia que nunca se había dado en los cien años de historia de esta ruta.

Y aunque hace muchas décadas hubo dos ferries que realizaban conjuntamente estas navegaciones (uno salía de Málaga y otro de Melilla y ambos se cruzaban en el camino), y  dejando a un lado a los buques de alta velocidad que en los refuerzos veraniegos de 2002 y 2003 efectuaban varios viajes diarios, jamás hasta la fecha un ferry al uso había cumplimentado una navegación doble como la que les estoy narrando.  Tras llegar de Melilla el pasado día 21 a las 06:00, el Fortuny salía dos horas más tarde para regresar a aguas malacitanas a las 22:30 y partir nuevamente a las 00:30 del día 22. Todo un acontecimiento histórico ocurrido en diciembre que además se volverá a repetir en esta semana.

Fortuny 16-II-171FORTUNY que realizó la pasada semana cuatro viajes a Melilla en un día.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de diciembre de 2017.

Málaga-Tánger

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de noviembre de 2017 a las 9:48

En lo que llevamos de año, la Autoridad Portuaria ya ha anunciado en dos ocasiones el proyecto de una línea regular que enlazaría el puerto malagueño con el de Tánger. Si especificar si se trataría de una ruta fundamentalmente turística realizada por un buque de crucero o un itinerario con pasaje y carga que correría a cargo de un ferry (en este caso se podría hablar de un cruise-ferry), la idea, muy interesante por otra parte, me hace recordar las dos historias de los buques que en el pasado enlazaron las aguas malagueñas con la tangerinas.

El diciembre de 1964, Trasmediterránea apostaba por esta ruta posicionando en ella al transbordador Victoria, un buque que además de pasajeros y carga rodada podía embarcar vagones de ferrocarril. Incluso con aquella novedad, la primera línea regular malagueña con Tánger, que atendió más, todo sea dicho, a fines políticos que a los puramente marítimos, en muy poco tiempo se fue diluyendo, quedando totalmente desaparecida antes de que finalizara la década de los años sesenta.

Y aunque los resultados de la línea de Trasmediterránea no fueron buenos, en julio de 1966, la compañía Hispano-Marroquí Limadet Ferry posicionaba en la ruta al Ibn Batouta; un buque que fue construido ex profeso para cumplimentar el recorrido marítimo entre Málaga y Tánger.

Con una gran aceptación, aquel barco pintado de amarillo que fue apodado por su puntualidad como “el reloj del Estrecho”, navegó en esta línea hasta septiembre de 1980, momento en el que las comunicaciones marítimas entre Málaga y Tánger dejaron de existir.

Ahora, muchos años después de aquellas dos experiencia, la Autoridad Portuaria vuelve a interesarse por esta  interesante e histórica ruta.

Ibn BatoutaIBN BATOUTA, el último ferry que cubrió la línea regular Málaga-Tánger.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de noviembre de 2017.

Casualidades

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de octubre de 2017 a las 8:58

El viernes 29 de septiembre, Baleària posicionaba en Málaga al ferry de bandera chipriota Dénia Ciutat Creativa. Tras estrenarse en la ruta del mar de Alborán con un buque de alta velocidad y cambiarlo por dos catamaranes rápidos, esta naviera, que aún no ha cumplido un año en la línea con Melilla, finalmente apostaba por un ferry tradicional para sus navegaciones a la ciudad autónoma.

Pero con independencia de esta circunstancia,  hoy les contaré  una curiosa casualidad que hace referencia a este barco. Construido en Holanda en 1992, este buque iniciaba su vida de mar con el nombre Via Ligure para la naviera transalpina Viamar di Navigazione que lo usó para transportar coches y carga rodada por aguas italianas. Reformado para llevar pasajeros en 1994 y rebautizado como Ionian Star con la contraseña de la naviera griega  Strinzis Lines, en el año 1999 el barco era comprado por la Compagnie Méridionale de Navigation que tras renombrarlo como Scandola lo empleó para cubrir una ruta entre Marsella y Córcega. Publicitado como un cruise-ferry y después de un breve alquiler con los colores de la compañía holandesa ASA Lines, en 2013 Trasmediterránea lo fletaba para navegar en competencia directa con Baleària entre Valencia e Ibiza.

Finalizado aquel flete, en 2016 Baleària compraba el barco por 15 millones de euros para, rebautizado como Dénia Ciutat Creativa, posicionarlo en la ruta Barcelona Ciudadela; una línea que dejaba hace algo más de un mes para venir a Málaga.

Un curioso buque de 150 metros de eslora y capacidad para 399 pasajeros que ahora tendrá que enfrentarse en el mar de Alborán a la centenaria Trasmediterránea, la naviera para la cual navegó no hace demasiado tiempo.

Denia Ciutat Creativa 29-IX-1715DÉNIA CIUTAT CREATIVA en su primera entrada a Málaga en septiembre.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24 de octubre de 2017.

Histórico al desguace

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de septiembre de 2017 a las 8:54

Hace unos días, recibía la noticia de que uno de los barcos más vinculados a la historia marítima de Málaga de los últimos años, había sido vendido para el desguace. Les hablo del Volcan de Tinache, un buque de carga rodada que durante 14 años, luciendo la contraseña de Marítima Peregar, navegó en línea regular enlazando las aguas malacitanas con los puertos de Ceuta y Melilla.

Construido en los astilleros vigueses Enrique Lorenzo y Cía. entre los años 1981 y 1982,  el Volcan de Tinache, tras operar en el archipiélago canario con los colores de la naviera Armas, llegaba a Málaga en octubre de 1997. Compaginado sus navegaciones a las ciudades autónomas con el Isla de los Volcanes, el otro buque que en aquellos años lucía la contraseña de Marítima Peregar, el Volcan, como popularmente se le conocía, escribió su biografía malagueña con infinidad de anécdotas; unas historias en las que habría que reseñar los rescates de pateras que realizó.

Finalizada su intensa vida malagueña, en abril de 2011 el barco era vendido a una naviera maltesa que lo rebautizaba como Enrica M.,  cambiando su matrícula de Las Palmas de Gran Canaria por la de Panamá. Formalizados todos los trámites, el lunes 18 de abril a las 19:20 horas, este barco, con su nuevo nombre y registro dejaba Málaga con destino al puerto italiano de  Pozzallo.

Conservando la bandera panameña  y después de navegar como Carolyn y Atesbey, el recordado Volcan de Tinache, que en los últimos seis años ha sufrido infinidad de detenciones por reiteradas deficiencias técnicas debidas al escaso mantenimiento que sus armadores le han dado desde que dejó Málaga, espera ahora el momento para ser desguazado en las playas turcas de Aliaga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAVOLCAN DE TINACHE en su habitual atraque durante 14 años.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de septiembre de 2017.

MATIAS F. BAYO

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de septiembre de 2017 a las 8:59

Hoy les contaré la historia de un buque que, en los primeros años del siglo XX,  fue muy popular en las aguas malacitanas. El Matias F. Bayo era un vapor de 1.358 toneladas de registro bruto y 70,1 metros de eslora. Construido en 1890 en los astilleros  S.P. Austin & Son Ltd. de la localidad inglesa de Sunderlan para la naviera austriaca Gerolimich & Co., este carguero  comenzaba su  vida de mar con el nombre Adriatico. Después de ser comprado en 1899 por  Óscar de Olavarría Lozano y Cía. y ser rebautizado como Matias F. Bayo, este vapor que también navegó bajo las contraseñas gijonesas de V. González y A. López de Haro & Cía., en 1911 era adquirido por la naviera Rodríguez y Cerra, una compañía muy asidua al puerto malagueño. Transportado carga general y con la posibilidad de embarcar a algunos pasajeros que sólo podían viajar en cortos trayectos por las precarias condiciones de habitabilidad del barco, hasta 1914, el Matias F. Bayo cubrió una línea que, con inicio en Barcelona, visitaba semanalmente las aguas malacitanas.

Vendido a la Compañía Gijonesa de Vapores, este buque que siguió manteniendo su nombre, continuó frecuentando Málaga. Ya sin la posibilidad de embarcar pasajeros y navegando en rutas más largas, el Matias F. Bayo pasaba a la Trasmediterránea en 1916, siendo rebautizado como Españoleto y  luciendo la matrícula de Valencia.

Transportando carbón fundamentalmente, los atraques en  los muelles malacitanos se fueron reduciendo, y este vapor, tras ser renombrado como  Maria Dolores era desguazado en Bilbao en 1937. Un muy interesante y a la vez desconocido buque que formó parte de los habituales tráficos en el puerto de Málaga en los primeros años del siglo XX.

Matias F BayoCartel de 1903 anunciando al vapor MATIAS F. BAYO.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de septiembre de 2017.

El primer temporal

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de febrero de 2017 a las 9:57

Desde que existe una conexión marítima con Melilla, las cancelaciones puntuales o los viajes en condiciones de navegabilidad casi imposibles, han sido una constante en esta ruta. Teniendo en cuenta las muy especiales condiciones meteorológicas del mar de Alborán, la historia náutica de Málaga y  Melilla está repleta de temporales y barcos  que se enfrentaron   en épicas batallas contra el viento y las olas.

El lunes 19 de diciembre de 2016, la naviera de origen valenciano-balear Baleària se posicionaba en el puerto malacitano para cubrir una línea con Melilla. En libre competencia con Trasmediterránea, que este año cumplirá los cien años en la ruta del mar de Alborán, Baleária comenzaba sus viajes con un ferry rápido; una singular circunstancia que se suma al histórico hecho de que dos compañías operen en esta línea.

Y como al final, más tarde o temprano tenía que llegar, hace unos días, Baleària se enfrentaba a su primer temporal. Con la imposibilidad de salir a la mar, el barco de esta naviera, al igual que el de la competencia, anulaba su entrada malagueña en la tarde del 20 de febrero. Tras esta decisión, y  aún con el mar de Alborán muy enfadado, al día siguiente,  mientras Trasmediterránea cancelaba, el ferry rápido de Baleària decidía salir, y el habitual viaje de cinco horas se convertía en una  larga odisea de ocho.

Y aunque esto que les he contado no es nada extraño, lo más curioso de esta historia es que una compañía decidiera navegar con mal tiempo y  la otra no; una circunstancia que evidencia una clara competencia y en la que los pasajeros de Baleària que vivieron esta experiencia, fueron testigos de cómo esta naviera se estrenaba en un temporal en la ruta de Alborán.

Nissos Chios BaleariaFerry rápido de Baleària que sufrió su primer temporal el 21 de febrero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de febrero de 2017.

El barco de 2016

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de enero de 2017 a las 10:02

Siguiendo lo que ya es una tradición en esta primera columna del año, hoy les comentaré el que en mi opinión ha sido el barco más destacado en el puerto en el recién finalizado 2016.

Y aunque las aguas malacitanas han recibido en los últimos doce meses a muchos y muy interesantes buques; sólo habría que recordar al  Harmony of the Seas, el nuevo  barco de turistas grande del mundo o al bulk carrier Nordic Odyssey, uno de los primeros cargueros en cumplimentar una navegación por el paso del Noroeste, 2016 se recordará en Málaga por la llegada del Nissos Chios, el ferry de Baleària que ha inaugurado una segunda línea regular con el puerto de Melilla.

Y si bien el protagonista de este hecho no destaca demasiado por sus características, quizás lo más novedoso de este barco es que se trata de un transbordador de alta velocidad que supera los cien metros de eslora (algo nunca visto hasta la fecha en un buque rápido en la línea regular del mar de Alborán), su posicionamiento lo convierte en mi opinión en el barco más significativo del año que acaba de terminar.

Construido en los astilleros griegos Elefsis entre 2005 y 2006, en junio de 2007 este fast ferry fue entregado a la compañía Hellenic Seaways Maritime para cubrir la ruta entre el Piero, la isla de Chios (que le da su nombre) y Mitilene; una navegación que se mantuvo hasta 2014 cuando Baleària lo fletó. Con 8.126 toneladas de registro bruto, 141 metros de eslora, capacidad para 1.400 personas, 402 vehículos y 1.000 metros lineales de carga, el Nissos Chios, llegado a aguas malagueñas en la segunda quincena de diciembre del pasado año, es, aunque ha habido otros muchos, el barco más destacado en el puerto de Málaga en 2016.

Nissos Chios 17-XII-169Ferry NISSOS CHIOS en su primer atraque en Málaga en diciembre de 2016.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de enero de 2017.

Batalla en Alborán

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de diciembre de 2016 a las 9:32

Esta pasada semana, saltó la noticia de que Balearia se posicionará en Málaga para cubrir una línea regular con Melilla. Y aunque la manera de informar a los medios sólo se limitó a una simple nota de prensa (probablemente en unos días se realice una presentación con más parafernalia), lo que sí está claro, es que la llegada de esta naviera generará una verdadera guerra comercial para captar al  pasaje que quieran navegar en la ruta del mar de Alborán.

Y aunque la competición con la centenaria Trasmediterránea parece que será complicada, lo que sí está claro, es que los nuevos aires de la naviera balear favorecerán que muchos prueben el viaje; una navegación que se publicita en cinco horas de duración y en las que las actividades a bordo recuerdan a las que se pueden vivir en los buques de crucero.

Ante esta perspectiva, y teniendo en cuenta que el día a día nos mostrará la realidad del tiempo efectivo de la singladura y de lo que se pueda hacer o no a bordo, las dos verdaderas piedras de toque con las que Balearia tendrá que lidiar para llevarse parte del pastel de la línea serán los precios de los billetes y sobre todo la carga que pueda movilizar.

Con una política de tarifas muy centrada, como no podía ser de otra manera, en los residentes de la ciudad autónoma y unos horarios nada parecidos a los que en la actualidad gestiona Trasmediterránea, el tema de la carga, del que por el momento no se ha hablado nada, seguramente sea el que incline la balanza y nos diga en no demasiado tiempo si esta nueva línea es o no rentable.

Una apasionante aventura que dará mucho que hablar en los próximos meses y que muy bien podría ser calificada como la batalla del mar de Alborán.

Trasmediterranea BaleariaFerries de Balearia y Trasmediterránea que navegarán en la línea con Melilla.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de diciembre de 2016.

En novedoso ‘rápido’ de 2016

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de julio de 2016 a las 17:38

El pasado viernes, Trasmediterránea comenzó en el puerto su temporada de alta velocidad; una campaña veraniega  que se inicia repleta de novedades. Ofreciendo hasta el 31 de agosto una llegada y una salida a la semana, y manteniendo unos precios muy similares a los de 2015, el gran cambio de este año en la línea rápida del mar de Alborán lo constituye el buque que cubrirá la navegación; un fast  ferry que nunca había estado en aguas malagueñas pero que recuerda con su nombre a uno de los pioneros de esta ruta iniciada en 2002.

Con la particularidad de tratarse de un monocasco, el Almudaina Dos, con 100,3 metros de eslora, 4.662 toneladas de registro bruto y unas capacidades que le permiten embarcar a 714 pasajeros en dos clases y 140 vehículos,  fue construido en los astilleros italianos Fincantieri en 1996. Bautizado como SuperSeaCat One, este buque, después de navegar para cuatro navieras diferentes manteniendo su nombre original, en 2006 pasaba a manos de Trasmediterránea que lo rebautizaba como Almudaina Dos  en recuerdo del segundo fast ferry con el que esta compañía se iniciaba en la alta velocidad.

Tras haber cubierto durante todos estos años diferentes rutas, ahora, el Almudaina Dos, rompiendo la supremacía que durante cerca de una década han tenido los catamaranes rápidos en la línea veraniega del mar de Alborán, afronta su primera temporada compartiendo viajes hacia Melilla desde los puertos de Málaga y Almería.

Pero además de todo esto, otras de las novedades que presenta este ferry es que está matriculado en Chipre; una circunstancia a la que habría que añadir que gran parte de su tripulación, en concreto dos tercios de ella, está compuesta por marinos no españoles.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque rápido ALMUDAINA DOS en su primer atraque en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de julio de 2016.

Sólo dos escalas

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de febrero de 2016 a las 9:53

Hoy les contaré la breve historia malagueña de un barco de pasaje muy famoso. Construido en los astilleros genoveses Ansaldo por encargo de la naviera Italian Line, el Leonardo da Vinci, en junio de 1960, iniciaba su vida de mar cubriendo la línea regular entre Génova y Nueva York. Sustituyendo al afamado Andrea Doria que se hundía tras un grave accidente en el año 1956, el Leonardo, manteniendo la tradición de los más reputados barcos de pasaje italianos, dejaba la ruta trasatlántica en 1965 para navegar como un buque de crucero.

Con el principal inconveniente de su acomodación en tres clases, que fue reestructurada en una única modalidad de pasaje, el Leonardo da Vinci, comenzó su nueva vida de barco turístico realizando grandes viajes. Cumplimentando su primera gran ruta, y ya con su casco de color blanco (mientras navegó en línea regular lo llevaba pintado de negro), el 7 de abril de 1966, dentro de un crucero de 42 días con inicio y final en Nueva York, el barco de la Italian Line llegó a Málaga. Con 531 pasajeros a su bordo, el Leonardo da Vinci, realizó fondeado en la bahía su primera visita malagueña; una escala de siete horas que se prolongó entre las ocho de la mañana y las tres de la tarde.

Varios meses después, en concreto el 14 de octubre, el Leonardo volvió a Málaga. Cumplimentando una ruta denominada Crucero de Gran Gala, un viaje de 32 días con escalas en 17 puertos de ocho países diferentes, el buque italiano que traía 560 pasajeros, la gran mayoría de ellos de nacionalidad norteamericana, quedó fondeado en la bahía permaneciendo en aguas malacitanas durante once horas. Tras aquellas dos visitas, el afamado Leonardo da Vinci nunca más regresó a Málaga.

Leonardo da Vinci-08LEONARDO DA VINCI que sólo visitó Málaga en dos ocasiones.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de febrero de 2016.

Cena navideña en tierra

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de diciembre de 2015 a las 8:19

En la tarde del 24 de diciembre de 1921, procedente de Buenos Aires y con destino a Barcelona, llegaba al puerto malacitano el vapor Catalina. Con 61 pasajeros de primera, 50 de segunda, 180 de tercera y 155 en acomodación emigrante, este buque entraba en Málaga trayendo en sus bodegas 505.000 kilos de maíz y 605 cueros secos de becerro.

Construido en los astilleros escoceses Charles Connell & Co. en 1893 para Pinillos Sáenz y Compañía (posteriormente Pinillos Izquierdo y Compañía), este vapor de 5.291 toneladas de registro bruto y 122,5 metros de eslora, en el momento de su entrega, estuvo considerado como el barco de mayor tonelaje de la flota mercante española, amén de ser el que más capacidad de carga tenía.

Asiduo visitante de las aguas malacitana desde el comienzo de su vida de mar, tras cumplimentar una larga carrera en una ruta a La Habana, en 1916, el Catalina quedaba asignado a la línea Barcelona Buenos Aires, una singladura en la que Málaga estaba incluida tanto en los viajes de ida como en los de vuelta.

Pero retomando la escala del 24 de diciembre de 1921, debido a la fecha y con la necesidad de realizar una carga con destino a la Ciudad Condal, el vapor de Pinillos decidió quedar atracado hasta el día 25; un hecho que ya se había informado con anterioridad a la agencia Viuda de P . López Ortiz encargada del buque en Málaga.

Ante esta circunstancia, la empresa consignataria ofreció a los pasajeros del Catalina la posibilidad de celebrar una cena Nochebuena en el hotel Niza situado en la Calle del Marqués de Larios. Dos oficiales del vapor y 72 pasajeros desembarcaron para el evento, regresando a bordo del barco de Pinillos varias horas más tarde para seguir su viaje a Barcelona el día de Navidad.

114_Linea+Pinillos_1910Cartel anunciador de la línea Pinillos que operaba en el puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de diciembre de 2015.

El hijo del largo

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de septiembre de 2015 a las 8:09

Lo que hoy les contaré, visto con la perspectiva de los años, les parecerá algo fuera de lugar; una circunstancia impensable en nuestro días que en el pasado constituía algo muy frecuente de ver. Corría el año 1921, y el puerto malagueño recibía casi a diario a los múltiples buques que por entonces, navegando en diferentes líneas regulares, escalaban en Málaga para embarcar o desembarcar pasajeros o cumplimentar cargas y descargas.
El 28 de abril de aquel año, procedente de Valencia y con destino a Cádiz, Nueva York, La Habana y Veracruz, fondeaba en la dársena de Guadiaro el vapor de la Compañía Trasatlántica Española Antonio Lopez. Con 117 pasajeros a bordo, este buque que cubría la denominada línea Nueva York – Cuba – Méjico, llegaba a Málaga para cargar una ser de cajas con maquinaria facturadas para La Habana.
Con la necesidad de realizar esta operación desde una gabarra, la colla de “El Calvo” fue la encargada de acometer la tarea, y los diez estibadores que componían este grupo comenzaron el trabajo hasta que un accidente paralizó la carga. Mientras se izaba una de las cajas, ésta cayó sobre Manuel Romero, apodado “El hijo de el largo”. Tras ser evacuado a una casa de socorro primero, Manuel, terminó ingresado en el Hospital Noble donde el aplastamiento de su brazo derecho terminó con la amputación de éste.
Recuperado de su accidente y a pesar de su significativa minusvalía, “El hijo del largo”, durante muchos años siguió trabajando en los muelles en su habitual colla de estibadores. Una curiosa y a la vez muy dramática historia que nos revela la dureza de las condiciones laborales de los trabajadores portuarios malagueños de las primeras décadas del siglo XX.

Antonio Lopez 3Vapor ANTONIO LOPEZ donde se accidentó ‘El hijo del largo’

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 1 de septiembre de 2015.