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Nueva imagen

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de julio de 2013 a las 7:31

El 7 de enero de 2006, coincidían en el puerto los ferries Ciudad de Valencia y Ciudad de Salamanca. Aquella curiosa circunstancia, además de permitirnos ver juntos a dos buques gemelos (ambos fueron los últimos ferries  de la Clase Canguro gestionados por Trasmediterránea), sirvió como presentación oficial  en Málaga de los nuevos colores de esta veterana naviera tras ser comprada por el grupo empresarial Acciona.

Manteniendo su casco en blanco, el Ciudad de Valencia, mostraba en sus costados una de franja roja que, en la mitad de la eslora del barco, se interrumpía para dejar paso a un logotipo que causó un verdadero revuelo en el mundo marítimo nacional e internacional.

Acompañando a la hoja de encina seña de identidad de este grupo empresarial, aparecía el nombre Acciona, y bajo éste, en un tamaño mucho menor, se mostraba la marca   Trasmediterránea.

Aquella circunstancia, que para muchos significó la total pérdida de identidad de una de las más importantes navieras del panorama marítimo español, pronto quedó en el olvido, y los buques de Acciona Trasmediterránea continuaron navegando luciendo su nueva contraseña.

Hace unos días, realizando la rotación que esta compañía efectúa todos los lunes (en esta el Melillero titular es sustituido por otro buque), el Sorolla llegaba al puerto mostrando una significativa novedad.

Debido a un cambio de identidad corporativa, aquel logotipo que tanto dio que hablar, venía cambiado. Perdiendo protagonismo la hoja de encina y la marca Acciona, el nombre Trasmediterránea volvía a destacar sobre el casco de este barco.

Una nueva imagen que poco a poco se extenderá a todos los buques de la flota de esta compañía, y que recupera el nombre de una naviera histórica.

Nuevo logotipo sobre el casco del buque SOROLLA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (2 de julio de 2013).

Baile de nombres

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de febrero de 2013 a las 12:29

Hace unos días, el barco de bandera holandesa Clipper Athena entraba en el dique flotante malagueño. Con la previsión de permanecer en seco algo menos de dos semanas para efectuar una serie de reparaciones, este buque de carga general, es el más grande que hasta la fecha ha varado en el dique Andalucía.

Pero con independencia de esta circunstancia y  dejando a un lado el hecho de que se trate de su primera visita a Málaga, lo más significativo en la biografía de este joven barco, es su  dilatado y curioso historial de nombres.

Construido en 2006 en los astilleros holandeses Damen Shipyard Hoogezand por encargo de la compañía Drenth Ship Consult (afincada también en los Países Bajos), el barco iniciaba su vida comercial con el nombre Norgenstond I. Un año después, fletado por la naviera alemana Beluga Shipping (esta compañía fue una de las primeras en probar grandes parapentes a proa de los barcos para complementar su propulsión), el buque pasó a llamarse Beluga Locomotion.

Tras llevar durante unos meses, en 2008, el nombre Kent Locomotion y volver a navegar ese mismo año, otra vez, como Beluga Locomotion, en diciembre de 2009, el barco recuperaba su nombre original y su casco que siempre había sido de color azul se pintaba de rojo.

Apenas unos meses después, en concreto en mayo de 2010, este carguero de 8.999 toneladas de registro bruto, nuevamente pintado de azul, era renombrado como Kent Sunrise.

Justo dos años después y por tercera vez en su corta biografía, el buque recuperaba su primer nombre; uno hecho que sólo duraría unos meses cuando en octubre de 2012 el barco era rebautizado con su actual nombre Clipper Athena.

Un curioso y complicado baile de nombres para el buque más grande que, hasta la fecha, ha entrado en el dique flotante malagueño.

El CLIPPER ATHENA en el dique flotante malagueño.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (26 de Febrero de 2013).

Billar a bordo

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de febrero de 2013 a las 17:40

Aunque existen infinidad de fotografías que desvelan cómo era el ocio a bordo de los  viejos trasatlánticos, tal vez, una de las instantáneas más repetidas, es la que muestra a varios pasajeros jugando al tejo en la cubierta de alguno estos barcos del pasado.

Y aunque el tejo, ya saben, el juego de colocar usando una especie de remo un pequeño disco dentro de un casillero numerado pintado en el suelo, es hoy día un divertimento que sigue estando presente en los barcos turísticos, el ocio a bordo de estos buques ha cambiado mucho.

Tras la moda del tiro al plato, algo que divirtió mucho a los pasajeros de los buques de crucero en los años sesenta y setenta, la tecnología se ha ido apoderando de las actividades lúdicas en los barcos de turistas. En nuestros días, la gran mayoría de los super hoteles flotantes ofertan simuladores de fórmula uno, cines Imax con asientos móviles o piscinas con olas para practicar surf entre otras muchas cosas.

Pero lo que sin duda alguna raya lo verdaderamente absurdo y ésta es una opinión muy personal, es que a bordo de estos barcos existan mesas de billar.

Uno de los primeros buques que llegó a Málaga con una de estas mesas situada uno de sus múltiples salones fue el barco de P&O Cruises Azura en mayo de 2010. Un hecho que desde entonces se ha repetido en diferentes ocasiones con otros hoteles flotantes atracados en aguas malagueñas.

Pero como la sofisticación referida al ocio en estos barcos es cada día más inverosímil, les comento que ya existen buques que disponen de mesas de billar americano en las que un complicado sistema giroscópico nivelante (sí lo denominan), mantiene las bolas inmóviles incluso cuando, con mala mar, el barco se mueve más de lo habitual.

Mesa de billar americano a bordo del buque AZURA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (12 de Febrero de 2013).

Matriculado de Zanzíbar

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de enero de 2013 a las 9:43

A principios de marzo de 2011, el buque de carga rodada Volcan de Tinache dejaba el puerto de Málaga. Vendido por Marítima Peregar a una compañía maltesa, este barco, se despedía de las aguas malagueñas rebautizado como Enrica M. y abanderado en Panamá.

Tras cumplimentar durante varios meses una línea regular entre Malta e Italia con la misma fisonomía con la que había dejado Málaga (casco blanco y una línea asimétrica de color azul), en abril de 2012, el Enrica M. cambiaba de nombre y bandera. Renombrado como Caroline y matriculado en el puerto tanzano de Zanzíbar,  el aspecto exterior del barco cambiaba. Sobre su casco,  pintado ahora en azul, se podía leer en letras amarillas el nombre de la naviera de origen turco Fergün Lines, nueva operadora de este buque.

A finales de 2012, con la creación de la compañía Mediterranean Maritime Services Limited, una empresa naviera compuesta por armadores malteses, turcos y chipriotas, el Caroline, manteniendo su puerto de registro, volvía a cambiar de nombre.  Rebautizado como Carolyn y con su casco pintado de verde con las iniciales de su nuevo armador en color blanco, el viejo Volcan de Tinache inauguraba 2013 cubriendo una línea regular de carga rodada entre los puertos de Malta, Misurata en Libia y Augusta en Sicilia.

Tras cumplimentar una intensa carrea de 15 años en el archipiélago canario bajo la contraseña de la naviera Armas, y trabajar durante 14 años más a cargo de Marítima Peregar cubriendo la ruta entre Málaga, Ceuta y Melilla, el recordado Volcan de Tinache, después de tres cambios de nombre en algo menos de dos años, sigue al pié del cañón. Un buque que fue malagueño y que ahora navega bajo la exótica bandera de Tanzania.

CAROLYN antiguo VOLCAN DE TINACHE (Foto ILHAM ©)

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (29 de Enero de 2013).

Los daños del ‘Trinidad’

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de enero de 2013 a las 9:13

La  estancia del Santísima Trinidad en el puerto (aquella idealización del más famoso navío de guerra español del siglo XVIII), pasará a los anales de la historia marítima de Málaga como un verdadero fracaso. Con una gestión no demasiado acertada, lo que pudo haber sido un muy atractivo reclamo, se convirtió, durante los años en que este artefacto flotante permaneció atracado en los muelles malagueños, en un verdadero problema.

Y aunque las vicisitudes del Trinidad fueron muchas; se podrían recordar todos y cada uno de sus accidentados cambios de muelle o su esperpéntico remolque a Alicante, existe una historia que ilustra a la perfección lo mucho que de atrezo y nada de marinero tenía aquel artefacto flotante.

En abril de 2009, un fuerte temporal del Sur azotó las costas malagueñas. En el puerto, los buques reforzaban sus amarras y el Santísima Trinidad, sufría las consecuencias de aquellas condiciones climatológicas.

Atracado en el muelle número dos, el viento y la resaca que dejaba la mar en la dársena de Guadiaro, hicieron que el artefacto flotante golpeara en reiteradas ocasiones con las defensas de caucho de este muelle. Paradójicamente, estas protecciones que sirven para evitar daños a los barcos atracados, en el caso del Trinidad, causaron numerosos desperfectos sobre su casco.

Y aunque esta  fragilidad, la referida a la tablazón con la que está construido esta idealización histórica, ya se hizo patente cuando alguno de los remolcadores malagueños debió apoyarse sobre él para moverlo, aquellos daños provocados en abril de 2009, constituyeron los más significativos que este artefacto flotante sufrió durante toda su estancia malagueña. Unos desperfectos producidos por unas defensas de muelle.

Detalle de los daños ern el casco del Santísima Trinidad.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (22 de Enero de 2013).

Una extraña escala

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de diciembre de 2012 a las 13:17

El miércoles 6 de abril de 2011, el buque AidaBella llegaba a las instalaciones crucerísticas malagueñas para cumplimenta su séptima visita de aquel año. Procedente del puerto de Cádiz y con unas condiciones climatológicas muy desfavorables, el barco necesitaba del auxilio de los remolcadores Vehinte y Vehinticuatro para atracar en el muelle Sur de la estación marítima de Levante. Cumpliendo con una, permítanme la expresión, estricta puntualidad germánica, el AidaBella, a pesar de la mala mar que se había encontrado, amarraba a las 6:50, diez minutos antes de la hora en la que estaba previsto su atraque.

Azotado por unas muy fuertes rachas de viento, el buque de 69.203 toneladas de registro bruto y 252 metros de eslora quedaba atracado con un total de 21 cabos de amarres; un nada habitual número de estachas que pretendía mantener al barco fijado al muelle de una forma segura.  Ante la posibilidad de la rotura de alguno de estos cabos, el buque pidió al remolcador Vehinte que, posicionado a proa, le empujara de forma permanente para no despegarse del muelle. Quince minutos después, el remolcador Vehinticuatro era requerido para mantener la popa del “Bella” pegada al muelle Sur.

Ante aquella complicada situación, quince minutos antes de las diez de la mañana, el buque, que no había desembarcado a ninguno de sus pasajeros, decidía dejar el puerto. Ayudado por los dos remolcadores malagueños, el AidaBella salía a mar abierto para capear el temporal con la intención de regresar si las condiciones climatológicas se lo permitían. Tras varias horas de espera navegando frente a las costas de Málaga, finalmente, el “Bella” cancelaba oficialmente su escala y ponía rumbo al puerto de Tánger.

AIDABELLA saliendo del puerto de Málaga el 6 de abril de 2011.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (24 de Diciembre de 2012).

Suciedad ignorada

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de diciembre de 2012 a las 11:30

Sería bueno recordar a todos los que se rasgan las vestiduras ante la posibilidad de obtener recursos naturales de los fondos marinos en las costas de Málaga, que año tras año, el litoral malagueño experimenta agresiones que pasan desapercibidas o, que en el mejor de los casos, se solucionan tarde y mal.

El 4 de octubre de este año, la bahía de Málaga amanecía sembrada por una enorme isla de suciedad flotante. Con varios centenares de metros de longitud, esta mancha compuesta por cañas y ramas de árboles fundamentalmente, amén de todo tipo de basura inorgánica, tras permanecer a la deriva durante muchas horas, finalmente desembarcaba plácidamente en las playas de la Malagueta y en las dársenas del puerto.

Esta circunstancia, fruto de unas intensas lluvias otoñales que arrojaron a la mar por diferentes arroyos y riachuelos todo tipo de desperdicios, no es la primera vez que ocurre y desgraciadamente, no será la última.

Y aunque estas manchas, en nada se parecen a otras que dañarían gravemente las costas malagueñas, lo que sí está claro, es que estas mareas que sí producen daños (una de las embarcaciones turísticas que da paseos por la bahía sufría una avería al chocar contra uno de los troncos que componían esta isla flotante), venden mucho menos polémica a la hora de hablar de la protección ante posibles agresiones medioambientales en la mar.

Si las cosas se hacen bien, efectuar prospecciones y posteriormente extraer recursos a muchas millas de la costa, no debería suponer un riesgo  de contaminación mayor que el que año tras año suponen las avalanchas de suciedad que la tierra arroja a la mar y que, los que tantas vestiduras se rasgan, no parecen tener demasiado en cuenta.

Mancha de suciedad en la bahía.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (18 de Diciembre de 2012).

Sólo tres visitas

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de diciembre de 2012 a las 18:55

Hoy les contaré la trayectoria de un histórico buque de crucero que sólo ha visitado el puerto de Málaga en tres ocasiones. Construido en los astilleros daneses Aalborg Vaerft en 1981 y bautizado como Tropicale, éste fue el primer barco encargado por la compañía Carnival Cruise Lines (desde su fundación en 1972, esta naviera norteamericana sólo había navegado con buques de segunda mano).

Después de dos exitosas décadas crucerísticas, en 2001 el barco era transferido a Costa Cruceros que, tras una reforma, lo rebautizaba como Costa Tropicale. En 2005, después de otro cambio de apariencia, el buque pasaba a manos de la naviera P&O Australia, operando durante tres años con el nombre Pacific Star.  Tras ser posicionado en Singapur, en 2008, el barco era vendido a Royal Caribbean, que lo integraba en la flota de su compañía filiar Pullmantur bajo el nombre Ocean Dream.

Pero con independencia de su muy peculiar biografía,  la breve historia malagueña de este buque se iniciaba en la primavera de 2002. Realizando un crucero de siete noches por el Mediterráneo, el Costa Tropicale visitaba por primera vez Málaga el 12 de abril. Procedente de Tánger y con destino Marsella, el barco que viajaba al completo de pasaje, atracaba en el pantalán de Levante. Cuatro días después, el buque de repetía escala y muelle, aunque en aquella ocasión su procedencia era Marsella y su puerto de destino Tánger.

Tras aquellos dos atraques, el 25 de noviembre de ese mismo año, el Costa Tropicale cumplimentaba su última escala malagueña, quedando amarrado en aquella ocasión en el muelle de Ricardo Gross. Un muy significativo barco en la moderna historia crucerística que sólo visitó Málaga en tres ocasiones.

Costa Tropicale en su primera visita a Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (4 de Diciembre de 2012).

Azul oscuro

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de noviembre de 2012 a las 12:34

En 1989 se creaba la compañía Renaissance Cruises. Con unas muy buenas expectativas de futuro, entre el año de su fundación y 1992, esta naviera encargaba la construcción de ocho pequeños buques de crucero. Tras el éxito de aquellos barcos (por entonces estaban muy de moda los denominados yacht cruises, pequeños y exclusivos buques que no solían superar el centenar de pasajeros), Renaissance Cruises ordenaba ocho nuevas unidades de mayor porte. Con un innovador diseño y con la seña de identidad de su casco pintado en azul oscuro, entre 1998 y 2001, esta compañía lanzaba al mercado crucerístico a sus ochos gemelos de 30.277 toneladas de registro bruto y 180 metros de eslora. Bautizados como R. One, R. Two y así, hasta R. Eight,  los buques de la denominada Clase R., durante un breve espacio de tiempo y fundamentalmente por el Mediterráneo, coparon gran parte del negocio de los viajes turísticos por mar.

Tras la bancarrota de Renaissance Cruises en 2001, los buques de la Clase R. comenzaron a ser vendidos y rebautizados; y la gran mayoría de ellos, con sus nuevos nombres, perdieron el color azul de sus cascos.

Los barcos de esta clase que visitaron Málaga bajo la contraseña de esta desaparecida naviera (R. One, R. Two, R. Five, R. Six y R. Seven), todos ellos, años después, regresaron al puerto malagueño con sus nuevas identidades, y en la mayoría de los casos, con sus cascos pintados de un blanco inmaculado.

Hace unos días, uno de estos barcos, en concreto el Azamara Quest (antiguo R. Seven), atracaba en Málaga pintado de blanco. Días después de esta visita, el barco regresaba con su casco pintado de color azul oscuro, retomando así la imagen original de los buques de la Clase R.

AZAMARA QUEST con su casco azul oscuro.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (20 de Noviembre de 2012).

El primer encuentro

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de noviembre de 2012 a las 8:46

Cuando dos barcos de una misma compañía coinciden atracados en un puerto, normalmente, los capitanes y algunos miembros de las tripulaciones suelen visitarse. Esta norma de cortesía, o si lo prefieren, de camaradería, habitualmente suele tener su segundo acto cuando uno de los barcos deja el puerto y ambos se despiden haciendo sonar sus bocinas.

Hace unos días, dos buques de Costa Cruceros atracaban con unas horas de diferencia en las instalaciones cruceristicas del puerto, y la tradicional visita y despedida sonora volvía a repetirse.

El miércoles 26 de julio de 1972, los muelles uno y dos (los que por entonces albergaban a la gran mayoría de buques de turistas que llegaban a Málaga) vivieron una jornada repleta de barcos. Procedente de Nápoles y con destino a Vigo, el buque español Monte Umbe atracaba en el muelle de Cánovas dentro de un curioso itinerario en el que viajaba un nutrido grupo de turistas de diversas nacionalidades. En ese mismo muelle, el buque de la  por entonces denominada Costa Line Federico C.,  amarraba tras haber tocado con anterioridad el puerto francés de Cannes. Completando la lista de barcos turísticos de ese día, el Irpinia, llegado de Tánger y con destino a Palma de Mallorca atracaba en el muelle de Ricardo Gross.

A las ocho de la tarde, el Federico C. dejaba las aguas del puerto rumbo a Funchal, y mientras salía, se encontraba con su hermano de contraseña Enrico C. que llegaba a Málaga para pasar la noche.

Unos prolongados saludos sonoros por parte de ambos barcos sirvieron para festejar aquel momento. Un histórico encuentro que significó la primera vez que coincidían en aguas malagueñas dos buques de Costa Line, lo que hoy es Costa Cruceros.

Federico C. y Enrico C.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (13 de Noviembre de 2012).

El Boudicca

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de octubre de 2012 a las 8:50

PERMÍTANME que hoy aluda a la épica de los buques de crucero del pasado para hablarles de un barco histórico aun en activo. Con 35 años de vida, el Boudicca, sin haber perdido ni un ápice de su encanto original, compite en igualdad de condiciones con los modernos hoteles flotantes que marcan la tendencia actual en cuanto al mercado crucerístico se refiere.

Construido en los astilleros finlandeses Oy Wärtsilä Ab en 1973, este buque, último de una serie de tres unidades encargadas por la compañía Royal Viking Line, iniciaba su vida de mar con el nombre Royal Viking Sky. Convertido junto a sus dos gemelos en los buques de crucero más famosos y lujosos de la década de los setenta, el Royal Viking Sky visitaba por primera vez Málaga en noviembre de 1977. Después de aquella primera escala en la que atracó en el muelle de Ricardo Gross, este buque, que en 1982 alargaba su eslora 27 metros, frecuentó las aguas malagueñas de forma continuada en sus muy exclusivos y caros itinerarios crucerísticos hasta 1989.

Tras verse mermada su aceptación por parte del público (paradójicamente el alargamiento de los tres gemelos de la Royal Viking Line les hizo perder su exclusividad), el Royal Viking Sky iniciaba una carrera repleta de cambios de nombres. Entre 1991 y 2004 el buque navegó con siete nombres diferentes, trabajando durante muchos de estos años para el mercado asiático. En 2005, tras una brevísima aventura con los colores un operador español, el barco era comprado por la compañía Fred Olsen Cruises, siendo rebautizado como Boudicca.

El 13 de junio de 2006 el Boudicca se estrenaba en Málaga, y curiosamente, en su primera escala atracaba en el mismo muelle en el que se amarró en 1977.

El ‘Boudicca’, en su primer atraque en Málaga en 2006.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (9 de Octubre de 2012).

Imprevistos

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de octubre de 2012 a las 12:28

HACE unos días, un buque de crucero adelantaba su llegada a Málaga tras cancelar una escala programada en otro puerto. Este tipo de circunstancia, ya sea referida a la cancelación o al adelanto del atraque, constituye un verdadero quebradero de cabeza para el personal portuario implicado en la atención de cualquier barco. Y aunque estos incidentes ocurren de una forma habitual, los medios técnicos existentes en la actualidad, en cierta medida, reducen considerablemente las complicaciones de estos imprevistos. Años atrás, sin las comunicaciones que hoy existen, las cancelaciones o adelantos de atraques constituían un verdadero problema en cualquier puerto del mundo.

Allá por finales del siglo XIX, la Société Générale de Transports Maritimes à Vapeur (SGTM) era la compañía que más buques en línea regular traía a Málaga en sus diferentes rutas con el nuevo mundo. Con una periodicidad quincenal o mensual, los vapores de esta naviera francesa embarcaban pasajeros y carga para diferentes puertos americanos apoyados en un curioso sistema publicitario que anunciaba, casi a diario, las entradas y salidas de estos barcos en los diferentes periódicos de la ciudad.

En unos anuncios tipo, donde sólo se cambiaba el nombre del buque y la fecha de llegada, los pasajeros que embarcaban en los vapores de la SGTM, debían estar muy atentos a la prensa local para verificar los datos que la agencia consignataria del barco les proporcionaba a la venta del pasaje. Habitualmente el consignatario solía ser el expendedor de los billetes. Cuando había retrasos, normalmente por mal tiempo o averías, la prensa reseñaba el imprevisto y el anuncio tipo se publicaba con la nueva fecha de la llegada del vapor.

Anuncio de la Société Générale de Transports Maritimes à Vapeur.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (2 de Octubre de 2012).

Princesas

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de septiembre de 2012 a las 8:29

En el año 2003, el Comité Olímpico Internacional obligó a la compañía de origen griego Royal Olympic Cruises a cambiar su nombre y el de todos sus barcos. Rebautizada como Royal Olympia Cruises, los buques que componían la flota de esta naviera también remodelaron sus apellidos, y el histórico nombre Olympic tuvo que ser cambiado el de Olympia.

Esta singular circunstancia, única en la historia marítima internacional, me sirve para comentarles un curioso hecho al respecto de algunos nombres de barcos dedicados al turismo. Fundada en 1965, la compañía Princess Cruises, desde un principio, bautizó a todos sus barcos con el apellido Princess.

Teniendo como principal reclamo al Pacific Princess, o si lo prefieren Princesa del Pacífico (protagonista de la afamada serie televisiva Vacaciones en el Mar), esta compañía se ha hecho con parte del pastel crucerístico internacional con un extensa flota de Princesas; unos buques modernos que como en el caso de otras navieras, pretenden vender un estilo o filosofía de vida propia a bordo de todos sus barcos.

Y aunque lo más normal debería ser, teniendo en cuenta diferentes asuntos legales referidos a registros de marcas o publicidad, que sólo existieran buques crucero nombrados como Princess a cargo de esta compañía naviera, resulta curioso que haya otros barcos de turistas que luzcan en su casco este mismo nombre.

Bajo la contraseña de Classic International Cruises, una compañía dedicada a la gestión de barcos de turistas clásicos, navegan por el mundo los buques Princess Danae y Princess Daphne. Unas princesas, tanto las de una compañía como las de otra, que, desde hace muchos años visitan con asiduidad los muelles del puerto de Málaga.

PRINCESS DAPHNE atracado en el muelle número 2 del puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (25 de Septiembre de 2012).

El repintador de barcos

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de septiembre de 2012 a las 9:56

LA historia de José Luque tal vez sea una de las más singulares que hasta la fecha he conocido de un portuario malagueño. Nacido a principios de los años veinte en el seno una familia humilde, José, de la mano de su hermano mayor, muy pronto comenzó a trabajar en los muelles. Carente de escolarización y de juegos infantiles, nuestro protagonista se iniciaba en la vida portuaria a bordo de un pequeño bote: el único patrimonio de la familia Luque. Realizando pequeños portes entre los buques fondeados en las dársenas y los muelles, José y su hermano trabajaban sin horarios y sin días de descanso.

Con apenas diez años, una reyerta acababa con la vida del hermano de José y éste, sin ninguna otra familia, se quedaba solo. Convertido en un niño portuario, José siguió patroneando su pequeño bote a remos hasta que un barco le cambió la vida. El lunes 19 de marzo del año 1934, procedente de Barcelona y en ruta hacia Nueva York, atracaba en el muelle de Cánovas el buque de la Compañía Trasatlántica Española Magallanes.

Ante la necesidad de tapar algunos desconchones en el casco de este trasatlántico, el consignatario del buque ofreció la faena a varios barqueros portuarios, siendo José uno de los seleccionados. Tras aquel trabajo, la barca del joven malagueño se convirtió en una habitual de estas labores y durante muchos años, sólo o acompañado de los marineros de los barcos en cuestión, José repintó las manchas de los cascos de infinidad de buques atracados en el puerto de Málaga.

Cuando los barcos dejaron de emplear a trabajadores externos para realizar estas labores, José Luque dejó de trabajar y con él se perdió una muy curiosa y antigua profesión portuaria.

Tareas de pintura en el caso de un buque de crucero en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (18 de Septiembre de 2012).

Todo un fracaso

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de septiembre de 2012 a las 12:17

LA historia marítima malagueña de las últimas décadas está repleta de líneas regulares de pasaje y carga. Con mayor o menor éxito comercial y duración, y dejando siempre a un lado a la centenaria ruta con Melilla, existe un puerto muy cercano a Málaga que nunca ha funcionado en lo que se refiere a las navegaciones regulares con pasajeros. Y aunque sí han existido diferentes intentonas, el enlace con el puerto de Ceuta siempre ha fallado debido a múltiples circunstancias.

Aún con el recuerdo de los catamaranes rápidos Catalonia L y Patricia Olivia que, a finales de los noventa, navegaron sin demasiado éxito entre Málaga y Ceuta bajo la contraseña de la compañía BuqueBus, el más rotundo fracaso en lo que a esta línea regular se refiere, se produjo entre los años 1983 y 1984.

Sin demasiado apoyo publicitario, el 27 de septiembre de 1983 se presentaba en el puerto malagueño el buque Menorca. Propiedad de la Empresa Isleña de Navegación y adscrito para el servicio que se inauguraba a la Naviera del Sur, este buque comenzaba ese mismo día una línea regular de pasaje con el puerto de Ceuta.

Con 292 toneladas de registro bruto, 41 metros de eslora y una capacidad para 200 pasajeros, el Menorca, había sido construido entre 1971 y 1972 en los Astilleros y Talleres de Celaya en la localidad bilbaína de Erandio.

Tras cancelar gran número de viajes aludiendo siempre a motivos técnicos del barco (la travesía, que costaba 1.500 pesetas, unía Málaga con Ceuta en cuatro horas y media), el 16 de febrero de 1984 la compañía que gestionaba el buque anunciaba el cierre de la línea. Ese mismo día, el Menorca dejaba Málaga con destino a Baleares para cubrir una ruta entre Ciudadela y Alcudia.

MENORCA

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (11 de Septiembre de 2012).

Un yate regio que nunca fue

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de septiembre de 2012 a las 10:34

Desde hace unos días, permanece atracado en el muelle número uno el velero de bandera inglesa ORION. Construido en 1910 en los astilleros británicos Camper & Nicholsons por encargo de la familia de real española, esta goleta de dos mástiles nunca llegó a navegar bajo pabellón regio. Adquirido por un militar inglés, el SYLVANIA (este fue su primer nombre), tras navegar tres años bajo el pabellón del Reino Unido, comenzó una errática carrera cargada de cambios de nombres y armadores. Con la peculiaridad de haber sido propiedad del periódico francés Le Matín, este velero que en 1922 fue adquirido por el astillero que lo había construido, en el año 1927, dejaba el Viejo Continente para posicionarse en Sudamérica rebautizado como VIRA.

Después de su aventura americana, en 1930, el naviero español Miguel Martínez de Pinillos se hizo cargo del barco rebautizándolo como ORION. Abanderado en España y matriculado en Cádiz, en 1949 la goleta marchó a Barcelona, donde en 1951 protagonizaba la película Pandora y el holandés errante. Se dice que durante el rodaje de esta cinta, Ava Gardner y el actor y torero catalán Mario Cabré vivieron a bordo del ORION un apasionado romance. Tras quedar desarbolado en 1967 debido a un fuerte temporal mientras navegaba entre Barcelona y Marsella, el velero fue reparado en el puerto italiano de La Spezia, desde donde realizó hasta 1970 diferentes cruceros turísticos con base en Montecarlo. Después permanecer varado en tierra casi 30 años, en 1999, el ORION volvió a navegar totalmente restaurado retomando su fisonomía original. Con 45,50 metros de eslora, 7,15 de manga y un desplazamiento de 254 toneladas, esta goleta de dos palos que gestiona 986 metros cuadrados de superficie vélica, navega la mayor parte del tiempo impulsada por el viento. Tripulada por 11 personas y con una capacidad máxima para 10 pasajeros, el ORION opera fundamentalmente por el Mediterráneo en régimen de alquiler. Una verdadera joya flotante.

Les dejo algunos datos más del barco:

Sus nombres:

SYLVANA: 1910-1919.

PAYS DE FRANCE: 1919.

LE MATÍN: 1920-1922.

DIANE: 1923-1927.

VIRA: 1927-1930.

ORION: 1930.

Con todos estos nombres, el barco ha navegado bajo seis banderas diferentes.

Al respecto de sus armadores, hay que reseñar que el barco, hasta la fecha, ha tenido más de una docena de propietarios. Resulta curioso que el periódico francés Le Matín fuera dueño de la goleta durante dos años. También resulta llamativo que el astillero donde se construyó se hiciera cargo del barco como armador.

Sin perder su aparejo de goleta, el yate, durante algunos años, navegó con un aparejo de goleta modificado. Según he podido investigar, el aparejo que en la actualidad gestiona el ORION es igual al que originariamente tenía cuando fue construido.

Una última curiosidad. Si buscan datos del barco en internet lo encontrarán bajo el nombre ORION OF THE SEAS….

Algunas fotos:

ORION atracado en el muelle  número uno del puerto de Málaga . Fotos M.L ©

Paseos en coche de caballos

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de septiembre de 2012 a las 10:22

El  martes cuatro de septiembre de 1934, fondeaba en la bahía malagueña el buque de bandera inglesa Atlantis. Procedente de Southampton y con destino a Nápoles, este barco que realizaba un exclusivo itinerario crucerístico por el Mediterráneo, llegaba a Málaga con 450 pasajeros (su ocupación máxima). Organizado el desembarco en diferentes botes salvavidas del buque, la mayoría de los turistas británicos que bajaron a tierra, durante varias horas, visitaron la ciudad y sus alrededores subidos en coches de caballos.

Aquella escala turística, tan organizada como las que en la actualidad efectúan los muchos buques de crucero que llegan al puerto malagueño, fue la última de este barco en Málaga. Una visita que como las anteriores 14, realizadas desde 1930, se caracterizó por una curiosa circunstancia.

Construido en 1913 en los astilleros norirlandeses Harland & Wolf (los mismos que dos años antes habían botado al Titanic), este buque, comenzaba a navegar con el nombre Andes bajo la contraseña de la compañía británica Royal Mail Lines. Tras realizar viajes en línea regular con Sudamérica y participar como mercante artillado en la Primera Guerra Mundial, en 1930, rebautizado como Atlantis, comenzaba a navegar como buque de crucero. Ese mismo año, en uno de sus primeros itinerarios turísticos por mar, el barco visitaba el puerto de Málaga. Atracado en el muelle de Cánovas, la agencia encargada de consignar a este buque ofreció, de forma gratuita, a todos los pasajeros del Atlantis un paseo en coche de caballos. Aquel recorrido turístico por las calles malagueñas fue todo un éxito y el Atlantis, en sus siguientes 14 escalas en Málaga, siempre ofertó a sus pasajeros esta singular actividad.

Buque de crucero ATLANTIS.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (4 de Septiembre de 2012).

Sólo dos años en Málaga

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de agosto de 2012 a las 12:38

Hubo un señor muy relacionado con el mundo marítimo malagueño que,  durante muchos años, mantuvo una lucha permanente con la compañía Trasmediterránea para que alguno de sus barcos luciera el nombre Ciudad de Málaga.

Esta peculiar batalla que se prolongó entre las décadas de los años sesenta y ochenta, finalmente (no sabría muy bien decir si debido a la persistencia de este señor o a los planes de la compañía), se saldó con puesta en marcha en 1998 de un ferry  que lucía en su casco en nombre de la capital de la Costa del Sol.

Pero con independencia de que este barco aún sigue activo y con la peculiaridad de que nunca ha operado en el puerto que lleva su nombre, en los años treinta, sí que existió un buque llamado Ciudad de Málaga que con los colores de la Trasmediterránea trabajó en el puerto malagueño.

En noviembre de 1929, los astilleros gaditanos Echevarrieta y Larrínaga iniciaban la construcción de dos barcos que debían recibir los nombres de General Berenguer y General Jordana. Ya en el agua y aun en fase de armamento, la proclamación de la Segunda República española cambió estos planes y ambos buques comenzaron sus respectivas carreras de mar rebautizados como Ciudad de Mahón y Ciudad de Málaga.

Con 1.550 toneladas de registro bruto, 71 metros de eslora y una capacidad para 290 pasajeros, a finales de 1931, el Ciudad de Málaga comenzó a trabajar en la línea entre Málaga y Melilla junto a los buques A. Lázaro y J.J. Sister.

Dos años después y tras un corto espacio de tiempo en Baleares, el Ciudad de Málaga fue desplazado a Canarias al servicio entre islas. Saliendo de Las Palmas el 8 de enero de 1936, el barco se hundía tras ser abordado por el mercante de bandera inglesa Cape of Good Hope.

CIUDAD DE MALAGA

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (28 de Agosto de 2012).

Un barco de otra época

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de agosto de 2012 a las 12:15

El 21 de abril de 1982, los astilleros polacos Warski, Szczecin entregaban a la compañía soviética Baltic Shipping Company el buque Konstantin Simonov. Integrado en una serie de siete ferries denominados clase Dmitriy Shostakovich, este buque iniciaba su vida de mar operando en una línea regular entre los puertos de Leningrado, Riga y Helsinki.

Realizando ocasionalmente recorridos crucerísticos, el Konstantin Simonov visitaba Málaga una vez en 1985 y dos en 1987 en unos viajes especiales para turistas bajo el pabellón de la hoz y el martillo.

Tras la desaparición de la URSS y la quiebra de la compañía estatal que lo gestionaba, el buque quedaba parado en Kiel, siendo vendido en 1996 para trabajar como ferry en Australia. Después de cuatro años con el nombre Francesca, en 2000, el barco otra vez cambiaba de propietario. Rebautizado como The Iris y tras sufrir una importante reforma, el viejo buque soviético comenzaba a navegar en exclusividad como barco para turistas realizando diferentes recorridos crucerísticos por el Mediterráneo.

Aún en buenas condiciones, en 2009 la naviera finlandesa Kristina Cruises compraba el barco. Renombrado como Kristina Katarina  y convertido en el buque insignia de esta compañía en sustitución del Kristina Regina (un viejo conocido en el puerto malagueño), este barco, comenzaba en 2010 sus itinerarios turísticos por Europa Occidental y el Mediterráneo dedicado en exclusividad al mercado crucerístico finlandés.

Tras realizar su primera visita a Málaga el 14 de mayo de 2011, el Kristina Katarina, hace unos días completaba su tercera escala malagueña; una estancia que nuevamente permitió ver a un barco que muy bien podríamos calificar como de otra época.

KRISTINA KATARINA atracado en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (21 de Agosto de 2012).

Los estrenos de 1963

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de agosto de 2012 a las 8:25

HOY en día, nos parecería inconcebible que en el puerto no existieran remolcadores, o que los prácticos, no pudieran comunicar por radio con los barcos que se encuentran en el exterior y que sus lanchas, debido al mal tiempo, no pudieran salir a la bahía para realizar su trabajo.

Y aunque en la actualidad todo esto forma parte del habitual día a día portuario, hasta principios de los años sesenta, el puerto malagueño careció de casi todas estas herramientas de trabajo; unos medios que poco a poco fueron apareciendo y que, con muchos, aunque mejor sería decir muchísimos años de retraso, convirtieron a Málaga en un puerto moderno.

En febrero de 1963, el buque de bandera española Cabo Roche traía al puerto de Málaga una nueva lancha adquirida por la corporación de prácticos. Construida en los astilleros barceloneses de la familia Cardona, esta embarcación de 10,45 metros de eslora, 1,72 de manga y capacidad para diez personas, llegaba para sustituir a las dos lanchas que hasta entonces se habían estado usando en el puerto; unas viejas barcas de reducidas dimensiones que con muchos años de vida activa eran incapaces de afrontar una salida a la bahía cuando la mar estaba picada.

Tras finalizarse su armamento en el puerto, la nueva lancha comenzó a trabajar y con ella, la corporación de prácticos malagueños estrenaba también un nuevo sistema de comunicaciones. Tres radiotransmisores con un alcance de nueve kilómetros: uno para el práctico, otro para el barquero al mando de la lancha y un tercero para un remolcador (desde julio de 1962 el puerto ya disponía de uno), componían un innovador sistema móvil de comunicaciones que ponía al puerto de Málaga en el camino de su modernización.

Lancha de prácticos en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (14 de Agosto de 2012).