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Animales domésticos

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de agosto de 2012 a las 9:03

DEJANDO a un lado los tópicos literarios o cinematográficos de los loros o monos tití que acompañaban a piratas, corsarios o bucaneros, la presencia de animales domésticos a bordo de barcos, desde siempre, ha sido y lo sigue siendo hoy día, una constante. Y aunque los perros suelen ser los que con mayor frecuencia se pueden ver embarcados en cualquier tipo de buque, existen algunos otros animales que también surcan los mares en su calidad de acompañantes.

Por el puerto de Málaga la variedad de animales domésticos que han escalado a bordo de sus respectivos barcos ha sido muy extensa, siendo quizás la más curiosa la que hace referencia a los canarios que viajaban en la cubierta de botes del buque de pasaje Empress of England que en varias ocasiones visitó las aguas malagueñas allá por la década años sesenta.

Y aunque también se podrían mencionar a gatos (no demasiados), peces en sus respectivos acuarios o incluso tortugas, los canes son, sin duda alguna, los más asiduos navegantes dentro del reino animal. A bordo de los remolcadores malagueños Don Ilde, Torre del Mar, Torre Bermeja y Torre Vigía, durante algunos años habitaron respectivamente Mendrugo y Bruno, dos perros de raza incalificable que además de acompañar a las tripulaciones, sirvieron de fieles guardianes de aquellos barcos.

Uno de estos animales, en concreto Mendrugo, moría ahogado, mientras que Bruno, debido a un exceso de celo a la hora de la vigilancia (solía morder a todo aquel que se acercaba a los remolcadores), era desembarcado de forma definitiva tras protagonizar algún que otro ataque más o menos significativo. Unas curiosas historias que ratifican el hecho de lo habitual de los animales domésticos a bordo de barcos.

El remolcador TORRE DEL MAR donde navegaron “Mendrugo” y “Bruno”.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (7 de Agosto de 2012).

El símbolo de proa

Juan Carlos Cilveti Puche | 31 de julio de 2012 a las 8:30

HASTA que llegaron las medidas de seguridad que actualmente existen en los puertos, los muelles fueron unos lugares muy habituales para el ocio. En Málaga, durante muchas décadas, el paseo dominical para ver los barcos atracados constituyó una constante para muchas familias en unos años donde no existían las diversiones de hoy.

El sábado 25 de septiembre de 1962, entraba al puerto malagueño el buque de bandera hindú Jalavijaya. Realizando un viaje fuera de las habituales rutas en las que navegaba este carguero matriculado en Bombay, el buque traía a Málaga un cargamento de 733 toneladas de aceite de cacahuete. Tras quedar atracado a las 22:30 en el muelle de Cánovas, al día siguiente, aún siendo domingo, el barco iniciaba su operativa de descarga.

Perteneciente a la compañía india Scindia Line, este barco, al igual que todos los que componían la flota de buques de esta naviera, además de compartir en su nombre el prefijo jala (mar en lengua hindú), lucía en su proa una cruz esvástica, un emblema que reconocía internacionalmente a esta compañía de navegación.

Y aunque este símbolo también se podía ver en una bandera izada en uno de los mástiles del buque (sobre un fondo azul un círculo central blanco albergaba la cruz en rojo), el emblema de proa, fue el que llamó la atención a los muchos malagueños que paseaban a pie de muelle aquella mañana de domingo.

Hasta tal punto llegó a ser la curiosidad de los paseantes que quisieron acercarse al barco para ver aquel símbolo que, un agente de la autoridad, tuvo que ser colocado junto al buque, a petición del consignatario, para evitar que se produjera algún tipo de accidente mientras el barco realizaba su operativa de descarga.

Símbolo de proa de un buque similar al llegado a Málaga en 1962.

Bandera de la compañía Scindia Line.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (31 de Julio de 2012).

Un barco de película

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de julio de 2012 a las 8:36

LOS aficionados al cine de temas marítimos tal vez recuerden la película Éxodo, una superproducción cargada de primeras estrellas del séptimo arte que narraba el dramático viaje de los 600 judíos que, procedentes de un campo de concentración en Chipre, navegaron rumbo a Palestina a bordo de un destartalado mercante. Y aunque aquella película constituye una de las grandes obras del género marítimo, existe otra que, también repleta de primeros actores y tratando un tema similar, quizás no haya tenido la repercusión de aquel film de 1960 dirigido por Otto Preminger.

Basada en un hecho real y rebautizada en España con el título de El viaje de los malditos, esta película cuenta el periplo del buque St. Louis, el cual zarpaba del puerto de Hamburgo el 13 de mayo de 1939 con 930 judíos alemanes en busca de asilo en la isla de Cuba.

Rodada parcialmente en España, en concreto en Barcelona en el año 1976, el buque que se usó para la película fue el Irpinia, un barco que durante muchos años mantuvo una muy estrecha relación con el puerto malagueño.

Tras inaugurar en enero de 1956 una línea regular de pasaje entre Málaga y diferentes puertos de Centroamérica, este buque que durante años llevó emigrantes andaluces y extremeños fundamentalmente al nuevo mundo, en 1970 comenzaba una nueva vida convertido en barco para turistas. Cumplimentados varios exitosos años en los que desde Génova realizó viajes de una y dos semanas, en 1976, el rodaje de la cinta El viaje de los malditos relanzó su carrera; una trayectoria que lo traía por última vez al puerto de Málaga en diciembre de 1978 realizando un crucero navideño.

Tres años más tarde, sin poder renovar parte de sus certificados de mar, el Irpinia quedaba amarrado en La Spezia, donde en 1983 era vendido para el desguace.

Imagen del IRPINIA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (24 de Julio de 2012).

Malagueña salerosa

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de julio de 2012 a las 19:22

La marina española, tanto la mercante como la de guerra, han tenido desde siempre una muy curiosa tradición musical que, hoy día, salvo en muy contadas ocasiones, se ha perdido.

Cuando un buque de bandera nacional llegaba a un puerto extranjero, como norma general y mientras se realizaba la maniobra de atraque (igualmente ocurría cuando el barco desatracaba), sonaba por megafonía algún tipo de alegre canción que indicaba que el buque que estaba maniobrando era de nacionalidad española.

Esta tradición que el tiempo fue relajando y que salvo determinados barcos con pasaje y buques de guerra siguieron escenificando, fue algo muy habitual, por ejemplo, en navieras tales como La Compañía Trasatlántica Española y Pinillos; las cuales,  durante  varias décadas (a finales del siglo XIX y principios del XX) mantuvieron viva con un variado repertorio de pasodobles  que sonaban en las escalas que sus barcos realizaban por todo el mundo.

Cuando las líneas regulares trasatlánticas patrias dejaron de existir, la tradición musical desapareció y sólo la Armada continuó haciendo sonar música en los atraques y desatraques.

Y aunque los habituales sones que nuestros barcos de guerra usan para mantener viva esta tradición son marchas militares, hace unos días, el puerto de Málaga pudo vivir una experiencia musical fuera de lo común.

Mientras el patrullero Tagomago P-22  realizaba su maniobra de atraque para establecer aquí, de forma permanente, su base de operaciones, por la megafonía del buque sonaba la conocida canción “Malagueña salerosa”. Sin duda alguna, un muy bonito detalle por parte del comandante del buque que quiso agasajar de una forma musical a la que desde ahora será su nueva casa.

TAGOMAGO P-22 atracando.

Les dejo un vídeo con la canción.

http://www.youtube.com/watch?v=kjw-I_pizp0

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (3 de Julio de 2012).

El TAGOMAGO P-22

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de junio de 2012 a las 9:00

EL 30 de septiembre de 2010, el patrullero de la Armada española Izaro P-27 dejaba Málaga. Después de muchas décadas de presencia activa, una serie de reestructuraciones internas en nuestra marina de guerra, privaban al puerto malagueño de la presencia permanente de un buque, quedando así la historia naval malacitana huérfana de un barco.

Tras acometerse una nueva reestructuración que movilizará a varios buques que, posicionados en Canarias, se situarán en diferentes puertos de la Península, hoy, el patrullero Tagomago P-22, hermano mayor del recordado Izaro, llegará a Málaga para establecer aquí su base de operaciones.

Perteneciente a la clase Anaga, una serie de diez patrulleros de la cual es el segundo, el Tagomago, se botaba el 14 de febrero de 1980 para ser entregado a la Armada en enero del año siguiente. Con una dotación compuesta por 27 personas, este buque de 44,26 metros de eslora, 6,60 de manga y un desplazamiento de 319 toneladas, fue diseñado para efectuar misiones de vigilancia marítimo pesquera, control de inmigración y salvamento; teniendo además posibilidades para realizar remolques de emergencia a embarcaciones menores, así como trasbordo de pequeñas cantidades de provisiones.

Con una larga historia de mar, y pasando de puntillas por un incidente que le hizo encallar en una playa lanzaroteña en diciembre de 2003, el hecho más destacado en la biografía de este buque ocurría el 21 de septiembre de 1985 en el banco Sahariano. Realizando labores de búsqueda de un pesquero perdido, desde tierra, el Tagomago recibía 48 impactos de bala que le costaba la vida a uno de los miembros de su dotación.

Todo un veterano de nuestra Armada que, posicionado desde hoy en el puerto de Málaga, aquí, muy probablemente, finalizará sus días.

TAGOMAGO P-22

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (26 de Junio de 2012).

La empavesada

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de junio de 2012 a las 9:21

CUANDO a bordo de un barco (casi siempre atracado o fondeado en puerto) hay que conmemorar algo, el buque se engalana. Por norma general, los adornos que se colocan sobre el barco, suelen reducirse a las guirnaldas de banderas o luces que de una forma aérea recorren la eslora de proa a popa.

Pero con independencia de esta forma de adornar barcos, existe otra modalidad que bajo la denominación de empavesada, se usaba de una forma muy habitual en el pasado, algo que hoy día constituye toda una rareza de ver a bordo de un buque.

Usada especialmente en barcos de guerra, las empavesadas no eran otra cosa que una serie de lonas que, colocadas sobre la borda, adornaban de una forma muy vistosa a los buques que las llevaban.

Con la peculiaridad de que existían lonas de empavesada para invierno y verano (la marina española y especialmente la Armada, tenían unas lonas azules con una franja roja para la estación invernal y otras azules con una franja igualmente azul, de otra tonalidad, para los meses de verano), estas fajas que adornaban los barcos han caído en el olvido.

Y aunque en alguna ocasión determinados buques de guerra extranjeros han tendido a modo de empavesada alguna bandera española sobre su borda, la única oportunidad de ver algo que recuerde a este adorno del pasado se puede ver en el puerto de Málaga el día que se celebra la procesión marítima de la Virgen del Carmen.

El remolcador que se encarga de pasear a la patrona de las gentes de la mar, además de lucir una guirnalda de banderas, coloca en determinadas zonas de su borda largas piezas de tela con los colores de las banderas de España y Málaga, amén de los de la Virgen del Carmen. Una jornada festiva que recuerda una olvidada forma de adornar barcos.

El VEHINTE luciendo una empavesada en la procesión del Carmen.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (19 de Junio de 2012).

El MAERSK PIRAEUS

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de junio de 2012 a las 8:47

El martes 9 de marzo de 2004, atracaba en el muelle número nueve el portacontenedores de bandera alemana Maersk Piraeus. Procedente de San Pedro y con destino al puerto de  Valencia, este buque, estrenaba la actividad comercial de la terminal malagueña.

Después de efectuar un total de 24 escalas, el 19 de junio de 2007,  este buque de 16.915 toneladas de registro bruto, 168 metros de eslora, 27 de manga y capacidad para 1.645 Teus, realizaba su último atraque en Málaga en un viaje que lo llevaba desde Lome a Algeciras.

Construido entre los años 1997 y 1998 en los astilleros surcoreanos Hanjin Heavy Industries & Construction Co., Ltd. de Ulsan, este buque, iniciaba su carrera comercial con el nombre de Hansa Calypso. Tras navegar durante varios meses como Cma Hakata y  volver a retomar su nombre original, el año 2000, el buque era rebautizado como Maersk Piraeus.

Una vez completadas las diversas rutas que casi durante tres años trajeron a este buque a la terminal de contenedores malagueña, el Maersk Piraeus, varios días después de su último atraque en Málaga, cambiaba de identidad para volver a llevar pintado sobre su casco el  nombre que originalmente había recibido el día de su bautismo.

En la actualidad, el Hansa Calypso,  que opera bajo la contraseña de la compañía alemana  Leonhardt & Blumberg, navega fundamentalmente en rutas por los lejanos mares de Asia luciendo pabellón liberiano. Un modesto barco muy similar a los muchos portacontenedores de pequeño y mediano porte que han pasado y pasan por Málaga y al que le cabe el honor de haber sido el primero que trabajó en la terminal del muelle número nueve. Un significativo nombre, Maersk Piraeus,  para historia moderna del puerto.

MAERSK PIRAEUS atracado en la terminal de contenedores de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (12 de Junio de 2012).

Alemanes

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de junio de 2012 a las 8:48

DESDE principios del siglo XX, los buques de compañías alemanas con pasajeros alemanes, convirtieron al puerto de Málaga en un punto de escala fija para sus diferentes itinerarios turísticos por mar. Con esta premisa y con una habitualidad mantenida durante años, las navieras dedicadas en exclusividad al mercado germano, han seguido trayendo sus barcos a Málaga de una forma continuada y permanente.

Un claro ejemplo de lo que les digo, se pudo vivir en las instalaciones crucerísticas malagueñas tan solo hace unos días. El martes 29 de mayo, atracaba en el muelle Sur de la estación marítima de Levante el buque Hamburg y al día siguiente, en el mismo muelle, amarraba sus estachas el Columbus 2.

Dedicados ambos en exclusividad al turismo marítimo alemán, estos dos buques llegaban con una muy especial particularidad; un hecho verdaderamente significativo y curioso que potencia la tesis de que el puerto malagueño es un importante destino para este mercado turístico.

Fletado recientemente por un periodo de diez años a Hapag-Lloyd, la más importante compañía naviera alemana de la historia, el Hamburg que antes de ser alquilado se llamaba C. Columbus, visitaba por primera vez Málaga bajo la contraseña de Plantours & Partner, un significativo operador turístico germano. Sustituyendo al fletado C. Columbus, el día 30 de mayo y bajo los colores de Hapag-Lloyd, atracaba también por primera vez en Málaga el Columbus 2; un barco alquilado por esta compañía alemana a una naviera de origen norteamericano.

Un extraño y tal vez demasiado complicado baile de compañías, nombres y barcos, que deja muy a las claras la importancia que para el mercado crucerístico alemán tiene el puerto de Málaga.

HAMBURG y COLUMBUS 2.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (5 de Junio de 2012).

El MERMOZ

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de mayo de 2012 a las 8:51

EL 2 de octubre de 2002 llegaba a Málaga el buque de crucero Serenade. Coincidiendo en puerto con el también buque turístico Constellation, el Serenade, que procedente de Limasol viajaba con destino a Civitavecchia, atracaba en el muelle número dos en la que sería su última visita malagueña.

Construido en 1957 por encargo de la compañía de navegación Fraissinet et Cyprien Fabre, este buque, era bautizado como Jean Mermoz para cubrir una línea regular de pasaje y carga entre Marsella y diversos puertos de África.

Aún trabajando como buque de línea, el 22 de abril de 1962, el Jean Mermoz escalaba en Málaga, y atracado en el muelle uno, a su bordo, se celebraba una sonada recepción para conmemorar su primera visita malagueña. Tras una escala más con ese nombre, habría que esperar a abril de 1971 para volver a ver amarrado en Málaga a este barco, aunque en aquella ocasión, regresara rebautizado como Mermoz y reconvertido en buque de crucero. Ya con una única clase y manteniendo algunos detalles que recordaban su pasado como barco de línea, este buque, que fue uno de los primeros buques de crucero en llevar a bordo una guardería, navegó por todo el mundo realizando viajes turísticos de una forma muy exitosa.

Después de varios cambios de armador (este buque durante unos años perteneció a Costa Line, lo que hoy es Costa Cruceros), el Mermoz que hasta agosto de 1999 realizaba 28 visitas turísticas en puerto de Málaga, ese mismo año, y ya en franca decadencia frente a los modernos buques de cruceros, era renombrado como Serenade.

Tras varias temporadas realizando cortos viajes por mar bajo la contraseña de Louis Cruises, en 2008 el barco era vendido para el desguace con el nombre Serena.

MERMOZ atracado en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (29 de Mayo de 2012).

Fotos curiosas: El deporte más jugado a bordo

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de mayo de 2012 a las 13:21

Ya en alguna ocasión les he hablado de este tema, y hoy, vuelvo sobre él por lo curioso del asunto.

A poco que se fije uno, es muy frecuente ver cómo los buques portacontenedores llevan, aprovechando alguno de los pocos espacios libres de que disponen, una canasta de baloncesto.

Hace unos días, llegaba al puerto malagueño el buque de bandera inglesa CMA CGM CENDRILLON, y a bordo de este portacontenedores de 334 metros de eslora y  90.931 toneladas de registro bruto, se podía ver otra canasta de baloncesto.

CMA CGM CENDRILLON maniobrando para entrar en Málaga.

Aprovechando un espacio en la cubierta principal a popa, este barco matriculado en Londres dispone de una canasta y un espacio algo más amplio de lo habitual para practicar este deporte.

Canasta y campo de baloncesto delCMA CGM CENDRILLON.

Hace muchos años, se decía que a bordo de los barcos mercantes, lo único que se hacía en el tiempo libre, era dormir y jugar a las cartas (o a otros juegos de mesa). Hoy día, además de disponer de diversas opciones de ocio, los tripulantes de estos barcos pueden practicar algún deporte, y por lo que parece, el basket es el más habitual.

Les dejo dos ejemplos más de canastas a bordo.

MOL SASSANDRA.

SANTA GIANNINA. En este caso el tablero lleva el mismo logo que la chimenea, el escudo del armador

Siempre lo mismo

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de mayo de 2012 a las 7:54

LA pasada semana se celebraba en nuestra ciudad la Semana Marítima Europea. Con un programa repleto de diferentes actividades, esta conmemoración que llegaba por primera vez a Málaga ha pasado sin pena ni gloria y sin demasiado tirón popular. Pero independientemente de esta valoración más o menos acertada, lo que hoy me gustaría reseñarles es que cada vez que se habla de la mar en nuestra ciudad se vuelve al manido tópico de la Málaga marinera, un hecho que siempre pasa por la barca de jábega y el recuerdo de una actividad pesquera del pasado muy desconocida y sobre todo, muy mitificada.

Teniendo la Plaza de la Constitución como escaparate para este evento, resulta bastante triste y decepcionante que lo único que los organizadores de esta semana han mostrado a la ciudad haya sido un sardinal, una barca de jábega y un bote en construcción. Ante este pobre despliegue, habría que preguntarse si en la Málaga del siglo XXI no hay más cosas relacionadas con el mundo de la mar y los barcos suficientemente dignas o significativas de ser expuestas en unas jornadas de estas características.

Sin olvidarnos de nuestro pasado (esta columna abunda en historias de ese tipo), la Málaga marítima (Europea) de nuestros días, pasa por mucho más que por unas barcas de pesca tradicional. Dejando a un lado el tráfico crucerístico, ya suficientemente publicitado, la Málaga marítima (Europea) de 2012 también está conformada por otras muchas cosas; cosas tales como los contenedores, el Instituto Oceanográfico, los estudios arqueológicos o las muchas empresas portuarias o no que día a día trabajan por mantener una actividad comercial y que nada tienen que ver con esas barcas que al parecer son nuestra más significativa seña de identidad marítima.

Barca de jábega en la Plaza de la Constitución.

El capitán Casares

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de mayo de 2012 a las 8:38

LA pasada semana, fallecía el capitán de la marina mercante malagueño José María Casares Barroso. Tras una dura enfermedad que muy pocos conocimos y que sufrió con ejemplaridad, José María se fue y en el recuerdo nos dejó su muy especial forma de ser y su desmesurado amor por la mar y los barcos.

Vinculado a la Trasmediterránea, compañía en la que pasó la gran mayoría de su vida de mar, el capitán Casares, como él me permitía llamarlo de una forma cómplice y cariñosa, aun residiendo en Cádiz, nunca se olvidó de su ciudad natal, y cada vez que la ocasión le era propicia, regresaba a Málaga y al puerto que tanto quería.

Después de cubrir durante años diversas rutas en diferentes buques (sus destierros como a él le gustaba decir), José María, ya al final de su carrera, conseguía el mando del ferry Las Palmas de Gran Canaria, y con “su barco”, regresaba temporalmente a Málaga para cubrir, durante varias campañas, la ausencia del melillero titular.

Y aunque nunca se separó de su cámara fotográfica (las instantáneas tomadas desde los alerones de los puentes de mando de los buques en los que navegó fueron una constante durante su carrera), el capitán Casares, una vez jubilado, se volcó en su afición por fotografiar barcos.

Ubicado siempre en los mismos lugares tanto en Cádiz como en Málaga (el desaparecido morro de Poniente era su punto preferido de disparo cuando estaba en su tierra), José María Casares vivió sus últimos años enganchado a las fotos mientras recordaba sus muchas vivencias en la mar.

Y aunque unos absurdos avatares impuestos caprichosamente por la vida rompieron nuestra amistad poco tiempo antes de su muerte, sirvan estas palabras para recordar a un gran hombre y marino al que nunca olvidaré.

José María Casares a bordo de su barco en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (15 de Mayo de 2012).

La espía rumana

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de mayo de 2012 a las 8:17

AL hilo de la historia que hace unas semanas les contaba sobre El hombre del traje (aquel supuesto espía que viajaba regularmente en el melillero allá por la década de los años cuarenta), hoy les narraré un extraño suceso ocurrido en el puerto en marzo de 1934.

A bordo del Empress of Japan, un buque de línea regular trasatlántica que realizaba un puntual viaje que hoy denominaríamos crucerístico, llegaba una mujer de 30 años de nacionalidad rumana llamaba Cristeta Boulagne. Sola y con una pequeña maleta como único equipaje, aquella misteriosa joven que había tomado un camarote de primera clase en un puerto francés, viajaba con destino a Italia en aquel barco que, tras visitar Lisboa y Cádiz, tocaba Málaga para seguir viaje a Barcelona en un itinerario turístico por el Mediterráneo.

Aislada y sin participar en ninguna de las actividades que se habían realizado a bordo, la joven rumana, al llegar a Málaga recibía un misterioso telegrama, y al instante, desembarcaba sin dar explicaciones para alojarse en un céntrico hotel de la ciudad.

Varias horas más tarde, en el momento en el que el barco se preparaba para salir, otro misterioso telegrama que obligaba a paralizar la maniobra, llegaba a bordo informando al capitán que la joven rumana no debía abandonar el buque.

Ante la imposibilidad de retrasar su salida, el Empress of Japan seguía viaje y Cristeta Boulagne, tras pasar una noche en el hotel, dejaba Málaga en un taxi con destino a Madrid.

Una singular historia que un diario de la época tituló como “La misteriosa historia de la espía rumana”, en la que se reseñaba una enigmática clave de tres cifras (la que recibió en el telegrama) y que al parecer fue el motivo de la rápida huida de esta joven hacia la capital de España.

Empress of Japan, en el que llegó a Málaga en 1934 Cristeta.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (8 de Mayo de 2012).

El buzón de correos

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de abril de 2012 a las 8:45

En más de una ocasión, les he hablado de determinadas fotos portuarias que me hubiera gustado tomar y que por múltiples motivos no pude hacer. Una de estas instantáneas, quizás de las más deseadas por el hecho de no tenerla, es la del singular buzón de correos ambulante que a diario se colocaba en la escala de los melilleros.

Desde el año 1920, todos los buques de la Compañía Trasmediterránea que han cubierto la línea regular entre los puertos de Málaga y Melilla, han lucido una muy especial bandera nacional con las iniciales C M (Correo Marítimo), indicativas de ser buques subvencionados estatalmente y encargados de transportar oficialmente el correo. Hoy día, la correspondencia que se embarca en los buques de línea regular, llega a bordo de un camión, y el encanto de aquel buzón de correos de quita y pon ya no existe.

Construido con una simple tabla con su correspondiente ranura bajo la cual colgaba una saca de correos, este singular artilugio se situaba junto a la escala del barco nada más llegar a puerto, y unos minutos antes de salir (era lo último que se hacía antes de soltar las estachas), un marinero quitaba el improvisado receptáculo que era entregado a un funcionario de Correos, el ambulante, que durante el transcurso de la travesía clasificaba toda esta correspondencia.

Aquel tan especial buzón que tantos malagueños y melillenses usaron a diario para depositar sus cartas de última hora, se mantuvo activo durante muchos años, hasta que un día, allá por la década de los años setenta desapareció.

Una imagen de otra época que muchos recordarán, y que forma parte de las múltiples fotos portuarias que, desafortunadamente, no pude tomar y que no están en mi archivo.

Camión de Correos entrando en el Melillero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (24 de Abril de 2012).

Las cenas de gala

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de febrero de 2012 a las 8:49

Si han viajado en un buque de crucero, habrán comprobado la excesiva decoración que  acompaña a los alimentos que se sirven en sus bufetes y restaurantes. Desde esculturas hechas con hielo, pasando por todo tipo de frutas talladas y terminando con infinidad de flores, la comida que se sirve en estos barcos, es, como se suele decir, algo que entra por los ojos.

Y aunque estos adornos suelen estar bastante estandarizados (por supuesto cada barco tiene su toque especial), en determinadas ocasiones, se encuentran detalles que marcan la diferencia por su originalidad.

El 20 de agosto de 2006, atracaba en el muelle  número uno el buque de crucero Van Gogh. Realizando un  largo  viaje con turistas alemanes, el barco llegaba a Málaga procedente de Gibraltar para efectuar una larga escala desde las seis de la mañana hasta las nueve de la noche. Al tratarse de un viejo buque de la clase Belorrusiya (una serie de ferries reconvertidos en buque de cruceros de los que ya les he hablado), semanas antes de su llegada pedí permiso para  visitar el buque.  Acompañado del jefe de relaciones públicas recorrí el barco, y me sorprendí, cuando sin pedirlo, pude acceder a lugares que normalmente no se suelen visitar. Tras conocer la cocina, mi anfitrión me mostró una pequeña estancia en la que se fabricaban unas esculturas que servían para decorar el comedor principal del barco en sus cenas de gala. Realizadas con corcho blanco pintado, un camarero singapurés copiaba  de una foto algún monumento típico de la ciudad que se iba a visitar, y lo exponía en el restaurante  junto a la comida la noche  antes de que el buque llegara el puerto de esa ciudad.

Una muy especial  e idealizada réplica de la catedral malagueña, tras haber presidido la cena la noche anterior, se encontraba en ese taller para ser reconvertida en la catedral de Cádiz,  siguiente puerto de escala que debía tocar el Van Gogh.

La supuesta catedral de Málaga del VAN GOGH

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (28 de Febrero de 2012).

El primer barco

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de febrero de 2012 a las 9:37

APROVECHANDO estas fechas, hoy les hablaré de Carnival, el mayor operador de buques de crucero del mundo, de su compañía, la Carnival Cruise Lines, y de su relación con Málaga.

En 1972, en Estados Unidos, nacía la compañía de buques Carnival Cruise Lines. Tras la adquisición de un barco de segunda mano, esta naviera comenzaba a dar sus primeros pasos en la industria de los buques de turistas. Con una exitosa visión comercial, la flota de esta empresa creció, y en menos de 20 años, además de barcos, la compañía se quedaba con muchas de las navieras que por entonces navegaban realizando viajes turísticos. Carnival Corporation, manteniendo las marcas (muchas de ellas centenarias) de todas las compañías absorbidas, en la actualidad, controla casi sin competencia el mercado crucerístico internacional.

Y aunque el primer buque con los colores de Carnival Cruise Lines visitaba Málaga no hace demasiados años; en concreto el Carnival Destiny fondeaba en la bahía el 29 de octubre de 1996, el primer barco que tuvo esta compañía, sí que atracó en los muelle malagueños en varias ocasiones.

Construido en los astilleros ingleses Vickers-Armstrongs en 1961 con el nombre Empress of Canada, este buque de línea, tras completar 121 viajes trasatlánticos redondos con la contraseña de Canadian Pacific Steamship Company, era comprado en 1972 por Carnival Cruise Lines. Tras una revolucionaria carrera de 21 años con los colores de esta naviera, el buque fue pasando de mano en mano, y en agosto de 1998, atracaba en Málaga como Apollon siendo propiedad de Royal Olympic Cruises. Un histórico barco con el que se inició la más importante compañía dedicada al negocio turístico por mar que existe en la actualidad.

APOLLON en su primera escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (21 de Febrero de 2012).

El novio de Málaga

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de febrero de 2012 a las 8:57

RESULTA curioso que uno de los más famosos buques en la historia de la Armada española llevara como apodo El novio de Málaga. Les hablo del acorazado Jaime I, un buque al que se le achaca una muy mala suerte, y al que durante algo menos de un año, al principio de la Guerra Civil, le unió una muy estrecha relación con Málaga.

Perteneciente a una serie de tres buques denominados Clase España (España, Alfonso XIII y Jaime I), este acorazado, último en ser construido en los astilleros ferrolanos de la Sociedad Española de Construcción Naval, entraba en servicio en 1921.

Tras sufrir en 1922 una colisión con un mercante en aguas turcas, el Jaime I participaba en el desembarco de Alhucemas y, años después, en concreto en 1934, bombardeaba diversas localidades costeras en lo que se denominó la Revolución de Asturias.

Al iniciarse la Guerra Civil, el buque, que se encontraba en Santander recibió la orden de navegar al Mediterráneo. En el camino, su tripulación se rebeló y el acorazado se mantuvo fiel al Gobierno de la República. Tras bombardear Tánger, La Línea, Ceuta y Melilla, este barco usó Málaga como base de operaciones para mantener el bloqueo naval en el Estrecho. En constante movimiento, pero siempre regresando a Málaga para aprovisionarse, el 13 de agosto de 1936 el Jaime I recibió en aguas malagueñas el impacto de una bomba aérea.

Después de una rápida incursión por el Cantábrico, El novio de Málaga regresaba al Mediterráneo, y en abril de 1937, bombardeaba la ciudad a la que durante tantos meses había estado ligada. En mayo de ese mismo año, tres bombas lo alcanzaron en Almería, y el 17 de junio, una explosión en Cartagena terminó con la vida activa de El novio de Málaga.

Acorazado JAIME I

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (14 de Febrero de 2012).

Deportes y piscinas

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de enero de 2012 a las 20:42

Durante los últimos años que el ferry Ciudad de Sevilla cubrió la línea regular del mar de Alborán, una de las comidillas portuarias malagueñas más repetidas, fue la de la bicicleta estática que iba en el puente de mando de este buque.
Pero con independencia de este singular caso (quizás el puente de gobierno no fuera el lugar más indicado para un aparato como este), en la actualidad, no resulta nada extraño que la gran mayoría de buques dispongan de pequeños habitáculos donde sus tripulantes puedan hacen ejercicio con algunas máquinas de gimnasio.
Y aunque estos lugares suelen ser muy frecuentados, en muchos barcos, además, existen pequeñas zonas al aire libre dedicadas al deporte; unas áreas en las que siempre suele haber una canasta de baloncesto.  Ubicadas en lugares verdaderamente inverosímiles y casi siempre rodeadas por una red, estas canchas se pueden ver en todo tipo de buques; ya sean pequeños barcos de carga general o grandes portacontenedores.
Pero dando una vuelta de tuerca más a estos aspectos, muchos buques, independientemente de su zona de deportes, llevan además, una pequeña piscina. Aprovechando igualmente espacios sin demasiada utilidad, estos barcos albergan pequeñas piletas que en días calurosos hacen las delicias de los hombres de la mar.
Y aunque les podría poner varios ejemplos, la piscina que más me ha llamado la atención hasta la fecha, fue del buque de investigación OHM Leader que invernó en Málaga en el año 2009. Aprovechando un hueco de su superestructura en la cubierta principal, este barco disponía de una minúscula piscina; un espacio de diversión rodeado de dos palmeras, una pintada en una de las paredes que la rodeaba y  la otra en un tiesto.

Piscina del OHM LEADER.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (10 de Enero de 2012).

El POGORIA

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de octubre de 2011 a las 7:52

Con independencia de algunos buques de vela (podríamos recordar al Amorina o incluso al Peace),  que  durante más o menos tiempo han tenido en Málaga su base, sin duda alguna, el velero que más ha frecuentado el puerto malagueño en la últimas décadas, ha sido el bergantín goleta de bandera polaca Pogoria.

Construido en el año 1980 en los astilleros Lenin de Gdansk, este airoso buque de tres mástiles, 48 metros de eslora y 295 toneladas de registro bruto,  comenzaba su carrera de la mano un muy interesante proyecto fundando en Polonia en 1971; una experiencia muy habitual en algunos países del norte de Europa, en los cuales, la educación de los jóvenes se complementa con diferentes periodos de vida en la mar.

Perteneciente a la Sail Training Association Poland, una delegación integrada en una  organización británica de carácter marítimo educacional, el Pogoria, además de realizar sus viajes con estudiantes, participa por todo el mundo en las más importantes regatas de grandes veleros, así como en viajes de placer donde todos sus pasajeros  se convierten en tripulantes ocasionales del barco.

Pero retomando la historia malagueña de este buque, quizás, su más recordada estancia, fue la que en julio de 2002, con motivo de la celebración de la regata Cutty Sark, mantuvo a este velero atracado durante varios días en el muelle número uno. Realizando de forma habitual varias visitas al año, es muy frecuente que en sus escalas en el puerto de Málaga, el Pogoria embarque a pasajeros, un hecho que permite ver cómo los tripulantes del barco, antes de salir a la mar, instruyen a los pasajeros, convertidos en marineros ocasionales, sobre las más básicas actividades que se realizan a bordo.

POGORIA saliendo del puerto de Málaga

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (11 de Octubre de 2011).

Pasajeros en tierra

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de septiembre de 2011 a las 16:18

Las 200 personas que debían embarcar en el GEMINI no lo hicieron finalmente por problemas económicos de la naviera.

Procedente de Lisboa, a las 14 horas de ayer, llegaba al puerto malagueño el buque de crucero Gemini. Sin estar incluida esta escala en las previsiones iniciales que el puerto dispone a principios de año, el buque, hace algo menos de un mes, anunciaba su llegada a Málaga para iniciar desde las instalaciones de la terminal de cruceros un viaje de siete días por el mar Mediterráneo.

GEMINI atracado ayer (domingo 25 de septiembre) en el muelle sur de

la estación marítimade Levante del puerto malagueño.

Perteneciente a la compañía Happy Cruises, englobada bajo la marca Quail Travel Group (un grupo empresarial español creado en 2008 y compuesto por una naviera y un touroperador), el Gemini, al igual que los dos otros buques que componen la flota de esta compañía, trabaja en exclusividad para el mercado español, ofreciendo viajes por mar de bajo coste donde todo va incluido.

Con serios problemas económicos -fuentes consultadas por Málaga Hoy ponen de manifiesto que Happy Cruises está preparando la venta de su flota-, el pasado día 23, diversos medios especializados en el mundo crucerístico hacían sonar las alarmas de que la naviera había quebrado; y ese mismo día, las páginas web de Happy Cruises y Quail Travel Group desaparecían.

Pese la incertidumbre por el futuro de esta compañía, ayer, desde el puerto de Málaga, debía haberse iniciado un crucero por el Mediterráneo Occidental (Málaga, día de navegación, Barcelona, Villefranche, Livorno, Ajaccio, Barcelona), que quedaba anulado. Aunque la gran mayoría de los casi  200 pasajeros que debían embarcar en Málaga ya habían sido informados por sus respectivas agencias de viajes, algunos turistas se personaban en las instalaciones de la terminal Sur tras llevarse la desagradable sorpresa y para pedir explicaciones a pie de muelle.

Desembarque de las maletas de los pasajeros llegados a Málaga a bordo del GEMINI.

Tras realizar la operativa de desembarque de los 600 cruceristas que rendían su viaje en Málaga, y sin la posibilidad de que ningún miembro de la tripulación pudiera ir a tierra como es habitual mientras se realizan estos trabajos, el buque que llegaba a Málaga consignado por Cabeza Marítima, una vez desembarcado todo el pasaje, a las 16: 15 horas soltaba amarras y salía con rumbo a Barcelona.

Abanderado en Bahamas y construido en el año 1992, el Gemini, al igual que los otros dos buques que componen la flota de Happy Cruises, afronta un futuro incierto, que podría pasar por quedar parado indefinidamente en algún puerto español.

Artículo publicado en el Diario Málaga Hoy (26 de septiembre de 2011).

Como el tema es interesante para comentar, les dejo el artículo, y si quieren, hablámos sobre del asunto.

Les dejo igualmente algunos de los anuncios que sobre este viaje cancelado se pueden encontrar en la red; anuncios publicados por agencias de viajes, ya que las páginas de Happy Cruises y Quail Travel  Gruop están desaparecidas.