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Animales domésticos

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de agosto de 2012 a las 9:03

DEJANDO a un lado los tópicos literarios o cinematográficos de los loros o monos tití que acompañaban a piratas, corsarios o bucaneros, la presencia de animales domésticos a bordo de barcos, desde siempre, ha sido y lo sigue siendo hoy día, una constante. Y aunque los perros suelen ser los que con mayor frecuencia se pueden ver embarcados en cualquier tipo de buque, existen algunos otros animales que también surcan los mares en su calidad de acompañantes.

Por el puerto de Málaga la variedad de animales domésticos que han escalado a bordo de sus respectivos barcos ha sido muy extensa, siendo quizás la más curiosa la que hace referencia a los canarios que viajaban en la cubierta de botes del buque de pasaje Empress of England que en varias ocasiones visitó las aguas malagueñas allá por la década años sesenta.

Y aunque también se podrían mencionar a gatos (no demasiados), peces en sus respectivos acuarios o incluso tortugas, los canes son, sin duda alguna, los más asiduos navegantes dentro del reino animal. A bordo de los remolcadores malagueños Don Ilde, Torre del Mar, Torre Bermeja y Torre Vigía, durante algunos años habitaron respectivamente Mendrugo y Bruno, dos perros de raza incalificable que además de acompañar a las tripulaciones, sirvieron de fieles guardianes de aquellos barcos.

Uno de estos animales, en concreto Mendrugo, moría ahogado, mientras que Bruno, debido a un exceso de celo a la hora de la vigilancia (solía morder a todo aquel que se acercaba a los remolcadores), era desembarcado de forma definitiva tras protagonizar algún que otro ataque más o menos significativo. Unas curiosas historias que ratifican el hecho de lo habitual de los animales domésticos a bordo de barcos.

El remolcador TORRE DEL MAR donde navegaron “Mendrugo” y “Bruno”.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (7 de Agosto de 2012).

El símbolo de proa

Juan Carlos Cilveti Puche | 31 de julio de 2012 a las 8:30

HASTA que llegaron las medidas de seguridad que actualmente existen en los puertos, los muelles fueron unos lugares muy habituales para el ocio. En Málaga, durante muchas décadas, el paseo dominical para ver los barcos atracados constituyó una constante para muchas familias en unos años donde no existían las diversiones de hoy.

El sábado 25 de septiembre de 1962, entraba al puerto malagueño el buque de bandera hindú Jalavijaya. Realizando un viaje fuera de las habituales rutas en las que navegaba este carguero matriculado en Bombay, el buque traía a Málaga un cargamento de 733 toneladas de aceite de cacahuete. Tras quedar atracado a las 22:30 en el muelle de Cánovas, al día siguiente, aún siendo domingo, el barco iniciaba su operativa de descarga.

Perteneciente a la compañía india Scindia Line, este barco, al igual que todos los que componían la flota de buques de esta naviera, además de compartir en su nombre el prefijo jala (mar en lengua hindú), lucía en su proa una cruz esvástica, un emblema que reconocía internacionalmente a esta compañía de navegación.

Y aunque este símbolo también se podía ver en una bandera izada en uno de los mástiles del buque (sobre un fondo azul un círculo central blanco albergaba la cruz en rojo), el emblema de proa, fue el que llamó la atención a los muchos malagueños que paseaban a pie de muelle aquella mañana de domingo.

Hasta tal punto llegó a ser la curiosidad de los paseantes que quisieron acercarse al barco para ver aquel símbolo que, un agente de la autoridad, tuvo que ser colocado junto al buque, a petición del consignatario, para evitar que se produjera algún tipo de accidente mientras el barco realizaba su operativa de descarga.

Símbolo de proa de un buque similar al llegado a Málaga en 1962.

Bandera de la compañía Scindia Line.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (31 de Julio de 2012).

Un barco de película

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de julio de 2012 a las 8:36

LOS aficionados al cine de temas marítimos tal vez recuerden la película Éxodo, una superproducción cargada de primeras estrellas del séptimo arte que narraba el dramático viaje de los 600 judíos que, procedentes de un campo de concentración en Chipre, navegaron rumbo a Palestina a bordo de un destartalado mercante. Y aunque aquella película constituye una de las grandes obras del género marítimo, existe otra que, también repleta de primeros actores y tratando un tema similar, quizás no haya tenido la repercusión de aquel film de 1960 dirigido por Otto Preminger.

Basada en un hecho real y rebautizada en España con el título de El viaje de los malditos, esta película cuenta el periplo del buque St. Louis, el cual zarpaba del puerto de Hamburgo el 13 de mayo de 1939 con 930 judíos alemanes en busca de asilo en la isla de Cuba.

Rodada parcialmente en España, en concreto en Barcelona en el año 1976, el buque que se usó para la película fue el Irpinia, un barco que durante muchos años mantuvo una muy estrecha relación con el puerto malagueño.

Tras inaugurar en enero de 1956 una línea regular de pasaje entre Málaga y diferentes puertos de Centroamérica, este buque que durante años llevó emigrantes andaluces y extremeños fundamentalmente al nuevo mundo, en 1970 comenzaba una nueva vida convertido en barco para turistas. Cumplimentados varios exitosos años en los que desde Génova realizó viajes de una y dos semanas, en 1976, el rodaje de la cinta El viaje de los malditos relanzó su carrera; una trayectoria que lo traía por última vez al puerto de Málaga en diciembre de 1978 realizando un crucero navideño.

Tres años más tarde, sin poder renovar parte de sus certificados de mar, el Irpinia quedaba amarrado en La Spezia, donde en 1983 era vendido para el desguace.

Imagen del IRPINIA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (24 de Julio de 2012).

Malagueña salerosa

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de julio de 2012 a las 19:22

La marina española, tanto la mercante como la de guerra, han tenido desde siempre una muy curiosa tradición musical que, hoy día, salvo en muy contadas ocasiones, se ha perdido.

Cuando un buque de bandera nacional llegaba a un puerto extranjero, como norma general y mientras se realizaba la maniobra de atraque (igualmente ocurría cuando el barco desatracaba), sonaba por megafonía algún tipo de alegre canción que indicaba que el buque que estaba maniobrando era de nacionalidad española.

Esta tradición que el tiempo fue relajando y que salvo determinados barcos con pasaje y buques de guerra siguieron escenificando, fue algo muy habitual, por ejemplo, en navieras tales como La Compañía Trasatlántica Española y Pinillos; las cuales,  durante  varias décadas (a finales del siglo XIX y principios del XX) mantuvieron viva con un variado repertorio de pasodobles  que sonaban en las escalas que sus barcos realizaban por todo el mundo.

Cuando las líneas regulares trasatlánticas patrias dejaron de existir, la tradición musical desapareció y sólo la Armada continuó haciendo sonar música en los atraques y desatraques.

Y aunque los habituales sones que nuestros barcos de guerra usan para mantener viva esta tradición son marchas militares, hace unos días, el puerto de Málaga pudo vivir una experiencia musical fuera de lo común.

Mientras el patrullero Tagomago P-22  realizaba su maniobra de atraque para establecer aquí, de forma permanente, su base de operaciones, por la megafonía del buque sonaba la conocida canción “Malagueña salerosa”. Sin duda alguna, un muy bonito detalle por parte del comandante del buque que quiso agasajar de una forma musical a la que desde ahora será su nueva casa.

TAGOMAGO P-22 atracando.

Les dejo un vídeo con la canción.

http://www.youtube.com/watch?v=kjw-I_pizp0

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (3 de Julio de 2012).

El TAGOMAGO P-22

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de junio de 2012 a las 9:00

EL 30 de septiembre de 2010, el patrullero de la Armada española Izaro P-27 dejaba Málaga. Después de muchas décadas de presencia activa, una serie de reestructuraciones internas en nuestra marina de guerra, privaban al puerto malagueño de la presencia permanente de un buque, quedando así la historia naval malacitana huérfana de un barco.

Tras acometerse una nueva reestructuración que movilizará a varios buques que, posicionados en Canarias, se situarán en diferentes puertos de la Península, hoy, el patrullero Tagomago P-22, hermano mayor del recordado Izaro, llegará a Málaga para establecer aquí su base de operaciones.

Perteneciente a la clase Anaga, una serie de diez patrulleros de la cual es el segundo, el Tagomago, se botaba el 14 de febrero de 1980 para ser entregado a la Armada en enero del año siguiente. Con una dotación compuesta por 27 personas, este buque de 44,26 metros de eslora, 6,60 de manga y un desplazamiento de 319 toneladas, fue diseñado para efectuar misiones de vigilancia marítimo pesquera, control de inmigración y salvamento; teniendo además posibilidades para realizar remolques de emergencia a embarcaciones menores, así como trasbordo de pequeñas cantidades de provisiones.

Con una larga historia de mar, y pasando de puntillas por un incidente que le hizo encallar en una playa lanzaroteña en diciembre de 2003, el hecho más destacado en la biografía de este buque ocurría el 21 de septiembre de 1985 en el banco Sahariano. Realizando labores de búsqueda de un pesquero perdido, desde tierra, el Tagomago recibía 48 impactos de bala que le costaba la vida a uno de los miembros de su dotación.

Todo un veterano de nuestra Armada que, posicionado desde hoy en el puerto de Málaga, aquí, muy probablemente, finalizará sus días.

TAGOMAGO P-22

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (26 de Junio de 2012).

La empavesada

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de junio de 2012 a las 9:21

CUANDO a bordo de un barco (casi siempre atracado o fondeado en puerto) hay que conmemorar algo, el buque se engalana. Por norma general, los adornos que se colocan sobre el barco, suelen reducirse a las guirnaldas de banderas o luces que de una forma aérea recorren la eslora de proa a popa.

Pero con independencia de esta forma de adornar barcos, existe otra modalidad que bajo la denominación de empavesada, se usaba de una forma muy habitual en el pasado, algo que hoy día constituye toda una rareza de ver a bordo de un buque.

Usada especialmente en barcos de guerra, las empavesadas no eran otra cosa que una serie de lonas que, colocadas sobre la borda, adornaban de una forma muy vistosa a los buques que las llevaban.

Con la peculiaridad de que existían lonas de empavesada para invierno y verano (la marina española y especialmente la Armada, tenían unas lonas azules con una franja roja para la estación invernal y otras azules con una franja igualmente azul, de otra tonalidad, para los meses de verano), estas fajas que adornaban los barcos han caído en el olvido.

Y aunque en alguna ocasión determinados buques de guerra extranjeros han tendido a modo de empavesada alguna bandera española sobre su borda, la única oportunidad de ver algo que recuerde a este adorno del pasado se puede ver en el puerto de Málaga el día que se celebra la procesión marítima de la Virgen del Carmen.

El remolcador que se encarga de pasear a la patrona de las gentes de la mar, además de lucir una guirnalda de banderas, coloca en determinadas zonas de su borda largas piezas de tela con los colores de las banderas de España y Málaga, amén de los de la Virgen del Carmen. Una jornada festiva que recuerda una olvidada forma de adornar barcos.

El VEHINTE luciendo una empavesada en la procesión del Carmen.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (19 de Junio de 2012).

El MAERSK PIRAEUS

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de junio de 2012 a las 8:47

El martes 9 de marzo de 2004, atracaba en el muelle número nueve el portacontenedores de bandera alemana Maersk Piraeus. Procedente de San Pedro y con destino al puerto de  Valencia, este buque, estrenaba la actividad comercial de la terminal malagueña.

Después de efectuar un total de 24 escalas, el 19 de junio de 2007,  este buque de 16.915 toneladas de registro bruto, 168 metros de eslora, 27 de manga y capacidad para 1.645 Teus, realizaba su último atraque en Málaga en un viaje que lo llevaba desde Lome a Algeciras.

Construido entre los años 1997 y 1998 en los astilleros surcoreanos Hanjin Heavy Industries & Construction Co., Ltd. de Ulsan, este buque, iniciaba su carrera comercial con el nombre de Hansa Calypso. Tras navegar durante varios meses como Cma Hakata y  volver a retomar su nombre original, el año 2000, el buque era rebautizado como Maersk Piraeus.

Una vez completadas las diversas rutas que casi durante tres años trajeron a este buque a la terminal de contenedores malagueña, el Maersk Piraeus, varios días después de su último atraque en Málaga, cambiaba de identidad para volver a llevar pintado sobre su casco el  nombre que originalmente había recibido el día de su bautismo.

En la actualidad, el Hansa Calypso,  que opera bajo la contraseña de la compañía alemana  Leonhardt & Blumberg, navega fundamentalmente en rutas por los lejanos mares de Asia luciendo pabellón liberiano. Un modesto barco muy similar a los muchos portacontenedores de pequeño y mediano porte que han pasado y pasan por Málaga y al que le cabe el honor de haber sido el primero que trabajó en la terminal del muelle número nueve. Un significativo nombre, Maersk Piraeus,  para historia moderna del puerto.

MAERSK PIRAEUS atracado en la terminal de contenedores de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (12 de Junio de 2012).

Alemanes

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de junio de 2012 a las 8:48

DESDE principios del siglo XX, los buques de compañías alemanas con pasajeros alemanes, convirtieron al puerto de Málaga en un punto de escala fija para sus diferentes itinerarios turísticos por mar. Con esta premisa y con una habitualidad mantenida durante años, las navieras dedicadas en exclusividad al mercado germano, han seguido trayendo sus barcos a Málaga de una forma continuada y permanente.

Un claro ejemplo de lo que les digo, se pudo vivir en las instalaciones crucerísticas malagueñas tan solo hace unos días. El martes 29 de mayo, atracaba en el muelle Sur de la estación marítima de Levante el buque Hamburg y al día siguiente, en el mismo muelle, amarraba sus estachas el Columbus 2.

Dedicados ambos en exclusividad al turismo marítimo alemán, estos dos buques llegaban con una muy especial particularidad; un hecho verdaderamente significativo y curioso que potencia la tesis de que el puerto malagueño es un importante destino para este mercado turístico.

Fletado recientemente por un periodo de diez años a Hapag-Lloyd, la más importante compañía naviera alemana de la historia, el Hamburg que antes de ser alquilado se llamaba C. Columbus, visitaba por primera vez Málaga bajo la contraseña de Plantours & Partner, un significativo operador turístico germano. Sustituyendo al fletado C. Columbus, el día 30 de mayo y bajo los colores de Hapag-Lloyd, atracaba también por primera vez en Málaga el Columbus 2; un barco alquilado por esta compañía alemana a una naviera de origen norteamericano.

Un extraño y tal vez demasiado complicado baile de compañías, nombres y barcos, que deja muy a las claras la importancia que para el mercado crucerístico alemán tiene el puerto de Málaga.

HAMBURG y COLUMBUS 2.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (5 de Junio de 2012).

El MERMOZ

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de mayo de 2012 a las 8:51

EL 2 de octubre de 2002 llegaba a Málaga el buque de crucero Serenade. Coincidiendo en puerto con el también buque turístico Constellation, el Serenade, que procedente de Limasol viajaba con destino a Civitavecchia, atracaba en el muelle número dos en la que sería su última visita malagueña.

Construido en 1957 por encargo de la compañía de navegación Fraissinet et Cyprien Fabre, este buque, era bautizado como Jean Mermoz para cubrir una línea regular de pasaje y carga entre Marsella y diversos puertos de África.

Aún trabajando como buque de línea, el 22 de abril de 1962, el Jean Mermoz escalaba en Málaga, y atracado en el muelle uno, a su bordo, se celebraba una sonada recepción para conmemorar su primera visita malagueña. Tras una escala más con ese nombre, habría que esperar a abril de 1971 para volver a ver amarrado en Málaga a este barco, aunque en aquella ocasión, regresara rebautizado como Mermoz y reconvertido en buque de crucero. Ya con una única clase y manteniendo algunos detalles que recordaban su pasado como barco de línea, este buque, que fue uno de los primeros buques de crucero en llevar a bordo una guardería, navegó por todo el mundo realizando viajes turísticos de una forma muy exitosa.

Después de varios cambios de armador (este buque durante unos años perteneció a Costa Line, lo que hoy es Costa Cruceros), el Mermoz que hasta agosto de 1999 realizaba 28 visitas turísticas en puerto de Málaga, ese mismo año, y ya en franca decadencia frente a los modernos buques de cruceros, era renombrado como Serenade.

Tras varias temporadas realizando cortos viajes por mar bajo la contraseña de Louis Cruises, en 2008 el barco era vendido para el desguace con el nombre Serena.

MERMOZ atracado en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (29 de Mayo de 2012).

Fotos curiosas: El deporte más jugado a bordo

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de mayo de 2012 a las 13:21

Ya en alguna ocasión les he hablado de este tema, y hoy, vuelvo sobre él por lo curioso del asunto.

A poco que se fije uno, es muy frecuente ver cómo los buques portacontenedores llevan, aprovechando alguno de los pocos espacios libres de que disponen, una canasta de baloncesto.

Hace unos días, llegaba al puerto malagueño el buque de bandera inglesa CMA CGM CENDRILLON, y a bordo de este portacontenedores de 334 metros de eslora y  90.931 toneladas de registro bruto, se podía ver otra canasta de baloncesto.

CMA CGM CENDRILLON maniobrando para entrar en Málaga.

Aprovechando un espacio en la cubierta principal a popa, este barco matriculado en Londres dispone de una canasta y un espacio algo más amplio de lo habitual para practicar este deporte.

Canasta y campo de baloncesto delCMA CGM CENDRILLON.

Hace muchos años, se decía que a bordo de los barcos mercantes, lo único que se hacía en el tiempo libre, era dormir y jugar a las cartas (o a otros juegos de mesa). Hoy día, además de disponer de diversas opciones de ocio, los tripulantes de estos barcos pueden practicar algún deporte, y por lo que parece, el basket es el más habitual.

Les dejo dos ejemplos más de canastas a bordo.

MOL SASSANDRA.

SANTA GIANNINA. En este caso el tablero lleva el mismo logo que la chimenea, el escudo del armador