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El DÍA E llevado a la mar

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de junio de 2011 a las 17:35

Hoy que se celebra el DÍA E, se me ocurre llevar el tema al mundo marítimo.

Y aunque la lengua internacional de la mar y los barcos (desafortunadamente) es el inglés, nuestro idioma, tratándose de términos relativos al mundo marítimo, es, infinitamente rico, variado y  muy preciso.

¿Ejemplos? Todos los que quieran y más. Desde palabras muy explícitas hasta vocablos que evocan el pasado, la lengua española referida a la mar y los barcos es, permítanme la expresión, alucinante.

Y como hay que elegir una palabra, se me ocurre proponerles como mi palabra marítima SONDALEZA; un término que yo calificaría como lánguido y bastante poético.

Estas son las dos acepciones que da la RAE a este término:

1. f. Maroma que se cruza de una orilla a otra de un río, dividida con señales para determinar los lugares en que se han verificado los diferentes sondeos y trazar luego por puntos la figura del corte transversal del álveo del río.

2. f. Mar. Cuerda larga y delgada, con la cual y el escandallo se sonda y se reconocen las brazas de agua que hay desde la superficie hasta el fondo.

Sobre esta segunda acepción le doy más detalles:

La sondaleza es un cordel largo y delgado en cuyo extremo se amarra el escandallo para sondar. En  los escandallos de puerto, la sondaleza mide hasta 25 metros, teniendo una mena de entre 18 y 22 mm. En los escandallos de costa, la sondaleza mide 100 metros, siendo su mena de 30 mm.

La graduación de la sondaleza se inicia a partir de un punto que corresponde a la mano del sondador cuando el escandallo toca el agua. Con esta referencia, la graduación, las señales que presenta la sondaleza son las siguientes: primer metro un nudo pequeño, segundo metros dos, quinto metro un nudo grande, sexto un nudo grande y otro pequeño, décimo metro un trozo de lanilla azul. Estas marcas se  van repitiendo hasta los veinte metros, donde la lanilla es de color rojo.

Un instrumento muy simple (un trozo de cuerda) que está bautizado con un muy bonito nombre; o por lo menos a mí me lo parece.

Si quieren, por favor, díganme cual es su palabra marítima favorita.

¡Costa a la vista!

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de abril de 2011 a las 9:17

La Nao Victoria llega a Málaga para presentar el proyecto Costa a la vista; una campaña de sensibilización ambiental que recorrerá gran parte del litoral de Andalucía.

Aunque la Nao Victoria llegaba al puerto de Málaga el pasado lunes, ayer, representantes de diversas instituciones locales y autonómicas, daban a conocer este proyecto. Se trata de una campaña que bajo la denominación Costa a la Vista pretende divulgar diferentes aspectos relacionados con la biodiversidad y el medio ambiente de las costas andaluzas.

Con el atractivo añadido de ser un proyecto itinerante a bordo de la  Nao Victoria (réplica del buque que circunnavegó la tierra entre los años 1519 y 1522), esta campaña multidisciplinar pretende ofrecer una amplia y documentada visión  ecológica del presente y futuro del litoral andaluz. Con una serie de conferencias y una exposición a bordo, donde se muestras aspectos relacionados con las características de nuestras costas, el ecosistema, los hábitats, las amenazas y oportunidades para una gestión sostenible, amén de reseñar la buena práctica que sobre la conservación de los espacios litorales se está llevando a cabo de diferentes países de Europa, esta campaña  que recorrerá  279 millas náuticas entre los meses de marzo y abril, tocará los puertos de Cádiz, Málaga, Motril, Carboneras y Benalmádena.

Nao Victoria blog

La NAO VICTORIA atracada ayer en el puerto de Málaga.

Con la colaboración de la Fundación Biodiversidad, Consejería de Medio Ambiente, así como de diversas universidades y centros de investigación,  la Fundación Nao Victoria vuelve a traer a Málaga ofreciendo un interesante proyecto divulgativo la réplica del primer barco que completó una vuelta al mundo.

La Nao Victoria que permanecerá atracada en el  muelle número dos de nuestro puerto hasta el próximo día 3, podrá ser visitada en horarios de mañana y tarde durante todo el fin de semana.

Artículo publicado en el diario Málaga Hoy (1 de Abril de 2011).

 

Independientemente de la noticia en sí (cualquier proyecto que pretenda estudiar y preservar la mar es muy de agradecer), me gustaría hacer un comentario puramente náutico; no sé si será hilar demasiado fino…

La Nao Victoria embarca un total de 24 tripulantes; de ellos, siete son marinos profesionales y el resto voluntarios universitarios.

En el siglo XVI; en  la época de este buque, era muy frecuente que en estas naves se embarcaran gentes sin mucha o ninguna relación con la mar. Aunque las famosas levas masivas (especialmente en buques de guerra) se realizaron, en nuestro país, bastantes años después; en estos buques, sí que había embarques de gentes que por diversas circunstancias (seguramente para salir de una situación de miseria en tierra) decidían hacerse a la mar.

Salvando todas las distancias, me parece curioso (esto ya lo pensé cuando me visité por primera vez la Victoria, hace de esto algunos años), que a bordo de este barco vaya un considerable número de voluntarios.

No sé si la Fundación Nao Victoria, que por lo que he podido ver cuida mucho los detalles, pensó en esto a la hora de dotar a sus barcos con tripulantes voluntarios.

Sea como sea, el tema me parece un curioso e interesante guiño a la historia.

El alma del puerto se jubila

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de febrero de 2011 a las 23:31

Enrique Bianchi, uno de los prácticos de Málaga, se retira tras una vida dedicada a la mar en la que ha garantizado la seguridad de miles de maniobras en el recinto portuario.

J. C. Cilveti · J. Gómez / Málaga

En una mañana lluviosa y desapacible, con el Mediterráneo extrañamente enfurecido y la aún más insólita estampa de un portacontenedores encallado en las playas de Almayate, no hace falta salir del cálido refugio de la oficina para sentir la terrible y a la vez atractiva dureza de la mar. Sinónimo de aventuras y peligros, imán de escritores, cubre las tres cuartas partes de la superficie del planeta. De todos sus oceános puede contar historias Enrique Bianchi. Y da gusto escucharlas.

Jubilado, “a la fuerza”, a los 67 años por un ictus traicionero sufrido mientras subía a un buque, este viejo lobo de mar ha sido en los últimos 20 años el alma del puerto de Málaga. Como práctico, un oficio tan necesario como desconocido, Bianchi ha asegurado la entrada de miles de buques en sus dársenas. Se conoce “metro a metro” los muelles malagueños, pero también muchos otros puertos. Lo hemos citado para una entrevista sobre su apasionante vida, pero es un tontería interrumpirlo. Nos regala un monólogo sobre viajes, peligros y la historia reciente del puerto. Cuando termina, la boca nos sabe a sal.

Bianchi tuvo, sin embargo, una infancia dulce. Hijo de un director general de la compañía Salsa, se crió en el ingenio azucarero de Nuestra señora del Carmen, en Torre del Mar. Puede que esas dos referencias naúticas le inspiraran, porque no había antecedentes de marinos en su familia. “Pero yo quería ver el mundo y sentía que era mi vocación, así que muy joven me apunté en la Escuela Naval de Cádiz”. Con 17 años ya era oficial en prácticas, y durante los siguiente treinta años trabajó para una de las principales navieras españolas, tanto en los puentes de sus buques como en un despacho en Madrid. También, durante un año que recuerda con mucho cariño, en los muelles de Nueva York, donde supervisaba la descarga de fruta. Allí conoció de primera mano el poder de la mafia, tanto la italiana como la portorriqueña, y las tensiones raciales que había entonces en una sociedad, la norteamericana, que no obstante admira mucho. Vivir y pasear por la Gran Manzana “era el sueño de cualquier joven”, relata.

 Cubrió la ruta frutera del Caribe -describe emocionado la belleza de la isla cubana de Pinos-, pero también llevó leche en polvo, como capitán, a diferentes países árabes y africanos. Todavía recuerda cómo tuvo que soltar amarras a la carrera para zarpar de un puerto libanés mientras a su alrededor caían las bombas israelíes, o las diferencias con la sociedad musulmana, ahora en plena revolución democrática. Conoció a varias mujeres españolas que, casadas con árabes que habían estudiado en nuestro país, chocaron de frente con un machismo brutal. “Se arrepentían al darse cuenta de su grave error, pero fue demasiado tarde para casi todas”. Pero a una compatriota, que convenció a su marido sirio para regresar con sus hijas pese a la oposición de la familia, la sacó a escondidas en su nave.

Capt Enrique Bianchi blog

Enrique Bianchi, con su uniforme de capitán, posa a bordo de una de las lanchas de los prácticos del puerto de Málaga.

Si se le pregunta ingenuamente por las situaciones en las que ha pasado más miedo en la mar, su respuesta, con una sonrisa, es de manual militar: “Los marinos no tenemos miedo de la mar”. Después cuenta que hubo dos incendios que vivió “con preocupación”. En el más grave, la bodega de su buque, en el que era un joven primer oficial, se incendió de madrugada mientras navegaban por el Canal de la Mancha. Todo lo que pudo salir mal fue peor. Al capitán le dio un ataque al corazón por el estrés y él tuvo que hacerse cargo del barco. Llevaban una carga de productos químicos tóxicos, y en la cubierta tractores. “Temí por mi vida cuando empezaron a explotar, por el calor, las ruedas gigantes de los tractores. La goma golpeaba por todas partes con furia y era muy peligrosa”. Finalmente los rescató un remolcador alemán, y el naufragio fue noticia en los periódicos británicos y franceses, por el riesgo de que el vertido tóxico llegara a sus costas. La solución fue tajante, antiecológica y secreta. “Llegó una fragata francesa y hundió el barco de un cañonazo”, revela de un asunto que se tapó a la opinión pública para evitar un escándalo.

 Bianchi trabajó durante años como responsable de personal de su empresa, en un despacho en Madrid. En 1990 logró una de las pocas plazas de práctico del puerto de Málaga. Volvía a su tierra en un puesto que le permitía estar cerca de su familia después de haberse perdido muchos momentos importantes por su trabajo en el mar. “No pude ir al funeral de mi padre, ni a la boda de mi hermano”, recuerda aunque a la vez subraya que se siente “muy satisfecho” de su carrera como marino, tanto al frente de buques como en el puerto. “Aunque se los compara, el práctico no es como un controlador aéreo. Es un capitán que llega a asesorar al capitán de cada barco para la entrada en los puertos. Confían mucho en nosotros”, explica. Su responsabilidad también es enorme. “Un portacontenedores -él atracó en 2009 el Edith Maersk, el primer gigante de la clase E que entró en el muelle 9, con 171.000 toneladas de registro bruto y casi 400 metros de eslora- puede destruir un muelle y causar un daño multimillonario, y en los cruceros hay varios miles de personas a bordo que están en las manos del capitán”, destaca. Tampoco es un oficio exento de riesgos y penalidades, con largas guardias nocturnas y accidentes. Subir por una precaria escala en mitad de la noche y con marejada no es fácil, y abundan los golpes y caídas. Él mismo cayó a la mar de noche cuando se le vino abajo la escala de un barco turco, y tuvo la suerte de no golpear la pequeña barca de los prácticos.

 En estas dos décadas, Bianchi se ha convertido en una institución, en el alma del puerto de Málaga. Es muy querido por los capitanes. A todos los agasaja, cuando hacen escala, con una botella de vino de Málaga. “No hay vino que les guste más a los extranjeros, alguna vez les obsequié con un buen Jerez porque no pude encontrar el nuestro y me lo reprocharon”. En la tempestad del plan especial del puerto, del que lleva oyendo y leyendo estos últimos 20 años, prefiere no meterse mucho. Reconoce que no le gustan las palmeras del muelle 2 -“en Abu Dhabi están bien, pero es un crimen no aprovechar el clima subtropical de Málaga para plantar otras especies”-, aunque cree que la ciudad está siendo injusta con el proyecto. “El puerto ha sido muy generoso al ceder este espacio, pero no tiene dinero para hacer proyectos que podrían haber realizado otras instituciones. Así es normal que se ceda a empresarios y comerciantes, y que estos quieran abrir tiendas y restaurantes”. En lo que no tiene ninguna duda es en la estrategia de los cruceros: “El puerto de Málaga es ahora la envidia de muchos puertos por todos los cruceristas que llegan, y eso es gracias al aliado que tenemos en Granada y en la Alhambra”.

 Con dos hijos y ya abuelo, “camino del desguace”, bromea, sigue saliendo en su yate cada vez que tiene oportunidad. Un retiro de ensueño para una vida dedicada a la mar.

Artículo publicado en el diario Málaga Hoy (20 de Febrero de 2011)

Fotos curiosas: CINCO CONTENEDORES

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de agosto de 2010 a las 20:42

Hace unos días, a bordo del remolcador DIHECIOCHO, pude ver varias maniobras. En una de estas, la correspondiente al atraque del cementero MADEIRA, fotografié algo que me pareció bastante curioso.

Pero antes les pongo en antecedentes al respecto del barco.

Construido en 1979 en los astilleros japoneses Namura Shipbuilding Co. Ltd., este Cement Carrier (cementero), comenzó su vida de mar con el nombre KISAN MARU Nº. 5 (los que sigan mis columnas en el diario Málaga hoy,  tal vez recordarán cuando expliqué lo de los buques japoneses y el nombre MARU).

Tras ser rebautizado en 2001 como CEM MADEIRA; en 2004, este buque volvió a cambiar de nombre, luciendo el que lleva en la actualidad.

Madeira 1-VIII-10 blog

MADEIRA.

Con todo esto, la imagen que me llamó la atención fue la de cinco barriles, cada uno de un color, situados a popa del barco en la banda de estribor; cinco contenedores destinados a albergar de forma clasificada residuos para reciclar.

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Contenedores amarillo, rojo, verde, marrón y azul del MADEIRA.

Y el motivo de haberles contado de forma rápida la historia del MADEIRA, es porque me parece raro ver, en un buque como este, cinco contenedores de reciclaje. Y aunque existe una  muy estricta normativa al respecto de los  residuos generados  a bordo de los barcos, convendrán conmigo que, cuando menos, es extraño ver cinco contenedores de basura a bordo de un viejo buque que transporta cemento.

Una imagen gratificante (permítanme la expresión) que contrasta con la vieja idea de que en los barcos, toda la basura se tiraba por la borda.

Por cierto, creo que los colores de cada contenedor corresponden a los siguientes tipos de residuos:

Amarillo: Envases y plásticos.

Rojo: Sustancias peligrosas y altamente contaminantes.

Verde: Vidrio.

Marrón: Materia orgánica.

Azul: Papel y cartón.

 

Píldoras Marinas

Juan Carlos Cilveti Puche | 31 de julio de 2010 a las 20:27

Con el firme propósito de retomar las recomendaciones relacionadas con el mundo marítimo que hace unos meses dejé de hacer (prometo en Septiembre retomar el tema), hoy me gustaría recomendarles un curioso librito.

Desde hace unos meses, venía viendo en la mesa de una redactora de Málaga Hoy este pequeño volumen. Tras ojearlo en varias ocasiones, hace unos días, y viendo que el pobre no se movía de allí, decidí pedírselo.

Ya en mis manos, lo leí con verdadera fruición, encontrando en sus escasas 71 páginas infinidad de curiosidades relacionadas con la mar,  los barcos y medio ambiente marino.

Y aunque se trata de una obra para niños/jóvenes mayores de doce años (esta es la recomendación que aparece en su interior), en las páginas de estas Píldoras Marinas, he descubierto cosas muy interesantes.

Sin mayores pretensiones y con un afán divulgativo, en mi opinión, muy bien estructurado (cada página narra un determinado tema), esta obra, seguro que les hará pasar unos muy buenos ratos. Y si tienen hijos, pues eso, disfrutan al alimón de este libro.

Perteneciente a una colección titulada “Píldoras para Curiosos”, este libro está editado y distribuido en 2009 por Divulga S.L.  y patrocinado por el Instituto Español de Oceanografía. Su ISBN es: 978-84-612-8258-6.

Al respecto de este pequeño libro, sólo me queda decirles que tal vez les sea algo complicado encontrarlo. Tras hacer una primera búsqueda en internet, los resultados no han sido demasiado fructíferos. En cualquier caso, puestos a buscarlo seguro que se encuentra.

blog pildoras marinas

Cien gracias

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de julio de 2010 a las 13:37

Como este es el post número 100 del blog, sólo quiero agradecer la gentileza y amabilidad de todos y cada uno de los que en estas cien primeras entregas, se han pasado por aquí y han participado.

Con la esperanza de que para los próximos cien post se unan muchos más amigos de la mar y los barcos, les reitero mis más sinceras gracias por estar ahí.

Y para ilustrar esta celebración, una curiosidad.

Aunque había pensado en algún vídeo de tempestades, accidentes o buques peleándose con la mar (sé que estos vídeos tienen muchos seguidores), finalmente he decidido dejarles un video que seguramente a muchos les traerá algún que otro buen recuerdo.

Se trata de la presentación de la serie Vacaciones en el Mar (The Love Boat); aquella serie televisiva que tanto influyó en lo que actualmente es el mercado crucerístico. Una serie, vista con la distancia un tanto ñoña, pero que a muchos de nosotros nos tuvo durante  algunos años enganchados frente al televisor.

Lo dicho, MUCHAS GRACIAS.

 

Pd: Algún día les contaré el chasco que le llevé cuando vi por primera vez en vivo al famoso Pacific Princess

http://www.youtube.com/watch?v=vTK0hr5oAOk

Peces robot

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de febrero de 2010 a las 13:10

Hace unos días, leía un interesante artículo en la revista Puertos del Estado.
Bajo el título El “Pez Robot”, este artículo explicaba un curioso proyecto para la vigilancia medioambiental de la mar.
Básicamente, la cosa consiste en el desarrollo de unos robots en forma de pez; los cuales, equipados con una serie de sensores, permitirán realizar una amplia gama de mediciones que servirían para controlar diferentes parámetros medioambientales de la mar.

Les dejo el enlace de la revista por si desean leer el artículo.

http://www.puertos.es/es/publicaciones/revista_puertos/revistas/nx_154.html