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El atraque del año

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de septiembre de 2019 a las 10:16

Aunque aún faltan varios meses para que finalice 2019, la imagen que hace unos días se pudo ver en el puerto, tal vez merezca ser calificada como una de las más significativas de este año. Tras cambiar de nombre en febrero amarrado en el muelle número dos (otra foto que ya forma parte de la historia portuaria malagueña), el ferry Ciudad Autónoma Melilla, el antiguo Fortuny, durante unas cuantas horas el pasado 15 de septiembre atracó en el muelle norte de la estación marítima de levante. Llegado a primeras horas de la mañana de su navegación dominical y después de cumplimentar el desembarque de los pasajeros y vehículos que venían a  su bordo, el Melillero titular se posicionaba  en este espacio crucerístico para realizar una revisión de sus botes salvavidas.

Sin poder utilizar el muelle número dos, el habitual que emplea este buque para este tipo de tareas, el Ciudad Autónoma Melilla apoyaba su costado de babor en este atraque de cruceros; una circunstancia que nunca se había visto hasta la fecha en las aguas malacitanas.

Y si bien la maniobra no tuvo  nada de especial, simplemente no había otro atraque disponible y se usó el muelle norte, lo que sí es significativo, es que en este amarre crucerístico, el más importante del puerto malacitano, nunca había estado ubicado un Melillero.

Con el recuerdo de aquellos esporádicos atraques que realizaron respectivamente en el muelle de levante en los años 2011 y 2012  los ferries de Trasmediterránea Murillo y Zurbarán y el que efectuó  en febrero de 2015 en el muelle sur el Juan J. Sister  pocos días después de su colisión con el muelle uno, el amarre de hace unos días del antiguo Fortuny ya forma parte de historia portuaria malagueña.

Y si un buen día a alguien se le ocurre escribir sobre los más destacados buques que han pasado por los dos principales muelles crucerísticos malacitanos, entre los más destacados barcos de turistas, todos ellos con peculiaridades que los convierten en únicos, no estaría nada mal reservar un pequeño apartado para los Melilleros; unos barcos que, por una u otra causa cambiaron momentáneamente su centenario muelle de atraque para dejarse ver en un lugar destinado a otras historias.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACIUDAD AUTÓNOMA MELILLA atracado hace unos días en el muelle crucerístico norte.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24 de septiembre de 2019.

El ROZEL

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de marzo de 2019 a las 8:45

Con el recuerdo de Ángela, una ejecutiva de Trasmediterránea que hace unos días dejaba la compañía y su trabajo en el puerto, hoy les hablaré del Rozel, un barco con una apasionante historia que fugazmente navegó para Trasmediterránea. Atendiendo a su historial malagueño, les diré que este ferry operó en la ruta del mar de Alborán  entre los meses de abril y octubre de 1992. Sustituyendo al melillero titular, este buque llegaba en régimen de fletamento; un breve alquiler que Trasmediterránea negoció con la empresa de origen británico Cenargo International, propietaria de este ferry desde 1986.

Posicionado en aguas malagueñas el miércoles 15 de abril de 1992, el Rozel, luciendo en su chimenea los colores de Trasmediterránea y el nombre de la compañía en sus costados, en esa misma jornada comenzaba sus trabajos en línea. Mostrando la bandera de Bahamas y la matrícula de Nassau, este ferry,  desde su primer viaje marcó sustanciales diferencias con las operativas de los habituales melilleros. Embarcada una tripulación internacional en la que el  inglés era la lengua que se hablaba, el Rozel, que durante la gran parte de su estancia malagueña tuvo como viajera permanente a la esposa de su capitán, cumplió  a la perfección su contrato; un flete que finalizó el miércoles 14 de octubre tras haber realizado un total de 91 viajes a Melilla.

Pero con independencia de su breve estancia malacitana y dejándome en el tintero algunas curiosidades, lo que realmente resulta sorprendente es la  muy escasa información, por no decir ninguna, que se puede encontrar sobre este buque durante el periodo en el que navegó con los colores de Trasmediterránea. Dejando a un lado a los historiadores nacionales que de forma permanente escriben sobre los barcos de esta centenaria compañía; unos estudiosos que se han olvidado completamente del Rozel, la amplia plantilla de investigadores internacionales especializados en ferries que antes sembraban con sus publicaciones las librerías y ahora lo hacen en la red de redes, tampoco  han acertado demasiado al contar  la historia de este barco; un buque del que les volveré a hablar y  que durante unos meses navegó como uno de nuestros Melilleros.

ROZELROZEL antes de navegar para Trasmediterránea como Melillero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de marzo de 2019.

Gramática

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de marzo de 2019 a las 11:19

El domingo 17 de febrero de 2019 el puerto de Málaga vivió una jornada histórica. Sin ningún tipo de relevancia institucional,  ferry de Trasmediterránea que cubre la ruta entre Málaga y Melilla, cambiaba de nombre; una muy significativa circunstancia que nunca se había dado en aguas malacitanas.

Tras haberse incorporado como titular de la línea del mar Alborán a finales de abril de 2015, el Fortuny, mostrando desde el martes 5 de febrero de este año la nueva imagen corporativa de Trasmediterránea, remataba unos días después su nueva apariencia con un cambio de nombre. Siguiendo la política de esta naviera de retomar la denominación de ciudades españolas en sus barcos, el apellido del pintor catalán con el que  fue bautizado en los astilleros gaditanos del Grupo Izar en diciembre de 2000, era cambiado en aguas malagueñas por el de Ciudad Autónoma Melilla; un guiño a la historia de esta compañía que ya tuvo un Ciudad de Melilla  que navegó entre los años 1931 y 1957.

Y aunque la idea de retomar nombres tradicionales de barcos antiguos es algo muy interesante, hay muchas navieras que lo hacen, el caso del Ciudad Autónoma Melilla suscita un sustancial interrogante.  Siendo estrictos con el lenguaje y aludiendo a la gramática, llama poderosamente la atención que el nuevo nombre de este veterano ferry  no sea Ciudad Autónoma de Melilla; una peculiar circunstancia que seguro  que tendrá una explicación.

Teniendo en cuenta que el nombre oficial de esta bella localidad española es Ciudad Autónoma de Melilla, resulta raro que Trasmediterránea, recuperando una tradición, haya decidido prescindir de un preposición a la hora de rebautizar a este ferry.

Frente a esta curiosidad y desconociendo el motivo de este error gramatical,   solo se me ocurre que la posible causa de esta inexactitud podría tener relación con el hecho de no  querer alargar demasiado el nombre del barco; una circunstancia que esta compañía no contempló con su ya desaparecido buque Ciudad de Santa Cruz de la Palma ni con el, aún en activo, Las Palmas de Gran Canaria. Toda una nimiedad frente a los 100 años que ha tardado Trasmediterránea en poner la tilde a su nombre ¿no les parece?

OLYMPUS DIGITAL CAMERACIUDAD AUTÓNOMA MELILLA ex FORTUNY.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 4 de marzo de 2019.

Nuevo look

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de febrero de 2019 a las 10:28

En abril de 2016, en esta misma columna con el título “Cuatro cambios de imagen”, les contaba las transformaciones que hasta esa fecha había sufrido el ferry de Trasmediterránera Fortuny, el  actual Melillero titular de la línea del mar de Alborán.

Tomando como referencia aquel escrito, hoy retomo esta historia para hablarles de un nuevo cambio; una quinta transformación sufrida por este buque que viene con un misterio incluido. Integrado en el grupo de los denominados superferries, el Fortuny, construido entre los años 1999 y 2001 en los astilleros gaditanos del grupo Izar era entregado a Trasmediterránea en junio de 2001, fecha en la que empezaba a navegar  compartiendo con su hermano gemelo el Sorolla las rutas que enlazaban Barcelona y Valencia con Palma de Mallorca.

Luciendo hasta 2006 los colores azul y verde con los que se identificaba por entonces a esta naviera, el Fortuny cambiaba de imagen para mostrar en blanco y rojo marca Acciona Trasmediterránea en sus costados.  Modificado este nombre por el de Trasmediterránea Acciona en 2013,  el 28 de abril de 2015 nuestro protagonista de hoy llegaba a Málaga para hacerse cargo de la línea melillense.

Tras posicionarse como Melillero titular, en febrero de 2016 este ferry experimentaba su cuarto cambio; una transformación que, con un nuevo logotipo,  celebraba el centenario de esta compañía.

Mantenida esta imagen, el Fortuny, tras realizar una última llegada malacitana el ocho de enero, salía con destino a Gibraltar para cumplimentar su revisión anual y cambiar otra vez de apariencia.

Luciendo la nueva imagen corporativa de Trasmediterránea; una vuelta al pasado que recupera el gallardete original con el que se fundó esta compañía en 1917, el Fortuny regresaba a Málaga este domingo mostrando su quinto look. Atracado en el muelle dos y estrenado un acento en la palabra Trasmediterránea que nunca se había visto en los barcos de esta compañía, el Melillero titular volverá a navegar hoy en su ruta habitual. Un regreso novedoso al que hay que añadir la misteriosa circunstancia de cuándo cambiará de nombre;  un hecho ya anunciado en la web de esta naviera que al parecer lo rebautizará como Ciudad de Melilla.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFORTUNY luciendo los nuevos colores de Trasmediterránea.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de febrero de 2019.

Cuatro cambios de imagen

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de abril de 2016 a las 8:26

Al hilo de la celebración de los 100 años de historia de Trasmediterránea (un significativo evento del que se hablará mucho en Málaga), hoy me gustaría contarles una curiosa circunstancia relacionada con el Fortuny, el  actual Melillero titular que cubre la ruta del mar de Alborán.

Tras el impacto que supuso el posicionamiento en aguas malagueñas del Juan J. Sister (si lo recuerdan aquí lo denominamos como el Trasatlántico de Melilla), y la posterior la llegada del Sorolla, en abril de 2015, el Fortuny atracaba en el puerto malacitano para recibir de su hermano gemelo la titularidad de la línea melillense.

Luciendo los colores blanco y rojo  que en la actualidad llevan todos los buques de esta compañía, el Fortuny llegaba a Málaga mostrando en sus costados la marca Trasmediterránea Acciona; una inscripción que en febrero de este año era modificada por el logotipo del centenario.

Pero con independencia de esta circunstancia, y dejando a un lado que el estreno oficial de este emblema se realizó en aguas malagueñas, resultan curiosos los cambios de imagen que, hasta la fecha, ha mostrado el Fortuny en su casco.

Tras ser entregado a Trasmediterránea en 2001, este ferry recién construido comenzaba su vida de mar con los colores verde y azul que por entonces representaban a esta compañía. En 2006, ya pintado de blanco y rojo, los costados de este barco lucieron la marca Acciona Trasmediterránea; un logotipo que en 2013 fue modificado por la inscripción Trasmediterránea Acciona.

Cuatro cambios de imagen para un mismo barco; un ferry, el Fortuny, que si no hay cambios celebrará los 100 años la línea entre Málaga y Melilla, una de las más importantes rutas marítimas de esta compañía.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFORTUNY mostrando en Málaga el logotipo del centenario de Trasmediterránea.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de abril de 2016.

Un accidente con suerte

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de marzo de 2016 a las 8:16

Como les he referido en más de una ocasión, resulta verdaderamente extraño que los buques de la compañía Trasmediterránea hayan tenido tan pocos accidentes en el puerto malacitano. Teniendo en cuenta la habitualidad de realizar a diario dos maniobras, una de salida y otra de entrada, el porcentaje de incidencias dignas de destacar, resulta insignificante teniendo en cuenta que esta naviera, y por ende sus barcos, operan en aguas malagueñas desde hace casi cien años.

En junio de 1976, el buque Vicente Puchol, cubría de forma provisional la línea del mar de Alborán. Tras cumplimentar las operaciones de cargas y el embarque de pasajeros, a medio día del martes 29 de junio, el barco dejaba su atraque para iniciar su navegación con destino a Melilla. Liberado de su amarre, el buque, debido a un fallo en su máquina, chocaba de proa contra la esquina del muelle número seis. Aunque desde el puente de mando se había intentado minimizar el impacto echando el ancla de babor, el Vicente Puchol, no pudo evitar la embestida contra el cantil del trasversal de Poniente.

Con el barco parado, los remolcadores Marbella y Torrebermeja, se posicionaban junto al melillero para atracarlo en el muelle del que había partido tan solo unos minutos antes. Ya amarrado, la oficialidad del buque, miembros de la autoridad marítima y un inspector de una aseguradora, revisaban los daños en la proa del Vicente Puchol. Desembarcado todo el pasaje, se iniciaba una reparación de emergencia; una soldadura de una plancha provisional que permitiera, tras una verificación técnica, la navegabilidad del barco.

A última hora de la tarde de ese mismo día, el melillero accidentado recibió la autorización para salir a la mar.

VICENTE PUCHOLVICENTE PUCHOL que chocó contra el muelle seis en junio de 1976.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 15 de marzo de 2016.

Libre de impuestos

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de octubre de 2015 a las 8:19

Desde siempre, el tabaco libre de impuestos ha sido una mercancía muy valiosa a bordo de un barco. Destinado al consumo de las tripulaciones o como producto para ser vendido (en el caso de los buques con pasajeros), este tabaco, denominado de entrepot, en el pasado y por supuesto hoy día, constituye una moneda de cambio imprescindible en cualquier tipo de buque.

Y sin entrar en la picaresca, siendo amable con la expresión, de los contrabandos a mayor o menor escala (sobre esto hay más de una jugosa historia que ya les contaré), hoy les hablaré de un curioso hecho que viví hace unos años.

Con la misión de sustituir temporalmente al ferry Juan J. Sister, el por entonces titular de la línea entre Málaga y Melilla, el 30 de mayo de 2007, llegaba a aguas malacitanas el buque Las Palmas de Gran Canaria. Tras permanecer dos días en el muelle número cuatro, el viernes 1 de junio, después de que el Sister pasara al muelle dos, Las Palmas de Gran Canaria se posicionaba en el habitual amarre de los Melilleros. Mientras el ferry sustituto maniobraba para atracar, a pie de muelle, varios marineros y dos guardias civiles custodiaban una serie de cajas que momentos antes habían sido descargadas del Juan J. Sister.

Nada más quedar amarrado el barco, aquel cargamento donde fundamentalmente iba tabaco entraba por la proa del ferry. Tras quedar verificada que la cantidad de cajas procedentes del Sister eran las mismas que habían llegado a bordo de Las Palmas de Gran Canaria, los dos agentes de la autoridad desembarcaban, y la mercancía libre de impuestos quedaba a disposición para ser reubicada en la tienda del buque. Una curiosa historia que ilustra lo importante que es el tabaco a bordo de un barco.

Las palmas de Gran Canaria 10-V-096Proa del ferry LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de octubre de 2015.

Demasiado ruido

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de junio de 2015 a las 17:51

Hoy les contaré algo que les sorprenderá tanto como a mí. Un hecho que no cuadra demasiado con la edad del barco del que les hablaré. Pero antes, permítanme que le recuerde una vieja historia que ya referí hace unos años en esta misma columna.

Entre marzo de 2006 y diciembre de 2009, el buque de crucero Coral visitó las aguas malacitanas de forma permanente. Bajo la contraseña de la compañía Louis Cruises Lines, este veterano construido en 1971 en Holanda, realizó durante todo este tiempo, una escala semanal dentro de unos itinerarios de bajo coste por el Mediterráneo.

Tras haber navegado con cinco nombres diferentes para cinco navieras distintas, los muchos años del Coral, que estaba en perfecto estado para realizar sus viajes, se podían apreciar a simple vista. Y aunque había muchos detalles, no demasiado significativos, que delataban su ancianidad, había uno que llamaba poderosamente la atención cada vez que atracaba en Málaga. Debido seguramente a unos no demasiado buenos ajustes en su sala de máquinas, los motores auxiliares del Coral emitían de forma permanente un desagradable ruido (me atrevo a denominarlo estruendo), que en sus horas de escala malagueña eran audibles en gran parte del recinto portuario.

Aquella escandalosa, o si lo prefieren, ruidosa historia, finalizó cuando el Coral dejó de venir a Málaga, aunque desde hace unos meses, la contaminación acústica ha regresado al puerto.

Con tan sólo 14 años de vida, el Fortuny, el actual Melillero titular de la línea del Mar de Alborán, una vez atracado en su muelle habitual, comienza un desagradable concierto que inunda por completo la atmósfera portuaria. Una historia muy parecida a la del ya desaparecido Coral.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEl FORTUNY en su habitual muelle de atraque.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 23 de junio de 2015.

La familia Mollano

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de enero de 2015 a las 10:22

Hasta no hace demasiado tiempo, en la plaza de la Marina, aún se podían ver a las denominadas estraperlistas. Estas mujeres, que ofrecían su género sin ningún tipo de pudor, constituyen una muy representativa imagen de la vida portuaria de pasado; una vida en la que el contrabando a pequeña escala conformaba una forma habitual de subsistencia.

Lo que hoy les contaré, aunque a algunos les pueda parecer increíble, fue el día a día durante muchos años, de un considerable número de hombres y mujeres de Málaga.

Residentes en el barrio de Capuchinos, corrían los últimos años de la década de 1940, Antonio Mollano y su esposa María, en días alternos, se encaminaban al puerto para ejecutar su más que singular jornada laboral.

Tras verificar, y esto era muy importante, qué agentes de la autoridad estarían de servicio al día siguiente, uno de los cónyuges sacaba un billete de butaca o pasillo (los más baratos) en el melillero de turno.

Con unas ideas muy claras de lo que debían traer y casi siempre con algún que otro encargo, Antonio o María, que efectuaban sus compras en determinadas tiendas “de confianza”, tras pasar la noche en la estación marítima melillense regresaban a Málaga para afrontar el registro aduanero. Con la complacencia en la mayoría de las ocasiones de los agentes de la autoridad, nuestros protagonistas, al igual que otras muchas personas que casi a diario realizaban estos negocios, salían del recinto portuario con sus modestos cargamentos de medias de seda, tabaco, bebidas alcohólicas o cualquier otra cosa que pudiera ser vendida de forma ventajosa.

Una historia, la de la familia Mollano, que ilustra a la perfección lo que durante muchas décadas significó el estraperlo.

V-PucholV. PUCHOl, uno de los melilleros en los que navegaron la familia Mollano.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de enero de 2015.

¿Un detalle?

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de diciembre de 2014 a las 9:01

El martes 11 de noviembre, atracaba en aguas malacitanas el buque de la compañía Trasmediterránea Sorolla. Convertido desde ese mismo momento en el melillero titular, este barco llegaba para sustituir definitivamente al Juan J. Sister, encargado desde 2006 de cubrir la ruta entre los puertos de Málaga y Melilla.

Disponiendo de una habilitación que le permite embarcar a 988 pasajeros repartidos en 182 camarotes y 340 butacas, este buque, además, puede transportar vehículos y carga rodada en sus 1.500 metros lineales de garaje; unas cifras que convierten al Sorolla en el ferry más grande que hasta la fecha ha navegado en la línea del mar de Alborán.

Con 26.916 toneladas de registro bruto, 172 metros de eslora y 26 de manga, este barco construido entre 2000 y 2001 en los astilleros vigueses Hijos de J. Barreras, ha navegado la mayor parte de su carrera en diversas líneas regulares entre la península y Baleares. Atendiendo a este hecho, y teniendo en cuenta que el Sorolla siempre ha cubierto rutas como correo marítimo, resulta verdaderamente extraño que desde su llegada al puerto de Málaga el barco no luzca en su popa la bandera española con las letras C M que lo califican como tal.

Y aunque esta circunstancia no deja de ser un simple detalle sin demasiada importancia, la llegada del Sorolla para hacerse cargo de la titularidad de una línea a punto de cumplir cien años, pasará a los anales de la historia marítima malagueña por dos hechos muy diferentes. Además de tratarse del ferry más grande que ha navegado en esta ruta, este barco se recordará como el que buque que inició sus navegaciones en línea regular sin lucir en su popa la bandera que lo identifica como correo marítimo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABandera del SOROLLA sin las siglas que lo identifican como Correo Marítimo.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 23 de diciembre de 2014.

La tragedia de Ramón Morelo

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de septiembre de 2014 a las 8:42

Una semana después haber cumplido 20 años,  corría 1921, Ramón Morelo llegaba a Málaga procedente de una pequeña aldea de su Galicia natal. Con la esperanza de poder instalarse con su esposa lo antes posible, Ramón, que se había casado días antes emprender su viaje, acudió a los muelles malagueños en busca de trabajo.

Después de malvivir durante varios meses, un marinero gallego de la Compañía Trasmediterránea consiguió que nuestro protagonista embarcara en el buque A. Lazaro para cubrir eventualmente una  plaza de fogonero. Con su primer sueldo, en septiembre de 1921, Ramón pagó el viaje desde Galicia a Málaga de su esposa. Tras permanecer escondida en el barco varias semanas (por aquellos años no era nada extraño que algunas mujeres de la marinería vivieran de una forma ilegal en los buques donde trabajaban sus maridos), finalmente la familia Morelo consiguió alquilar una vivienda en un corralón de Capuchinos.

Ya con un techo y con un trabajo fijo, Ramón y Agustina, que así se llamaba la joven esposa  de nuestro protagonista, tuvieron su primer hijo. Tras éste, y mientras Ramón seguían navegando en el A. Lazaro, la familia creció, y a finales de 1925 nacía el cuarto vástago de la pareja.

En febrero de 1926, el corralón donde vivía la familia Morelo sufrió un importante incendio. En el siniestro, perdían la vida Agustina y sus cuatro hijos: tres niños y una niña de apenas unos meses. Al día siguiente del accidente, cuando el Melillero llegó a Málaga, Ramón conoció la trágica noticia. Después de celebrarse el entierro que corrió a cargo de la Trasmediterránea, Ramón Morelo pidió un nuevo destino en un lugar lo más alejado posible de donde había perdido a su toda familia.

Antonio Lázaro antg bnVapor A. LAZARO donde navegó Morelo durante sus años en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de septiembre de 2014.

Aquel curioso plano

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de abril de 2013 a las 8:14

El  26 de septiembre de 2011, atracaba en el puerto el ferry de Acciona Trasmediterránera Murillo. Sustituyendo al también ferry Santa Cruz de Tenerife, este barco, llegaba para hacerse cargo de forma provisional de la rotación que todas las tardes de los lunes se realiza en la línea regular entre  Málaga y Melilla. Al tratarse de un barco mucho más grande que melillero titular, el Murillo, a propuesta de su capitán, estableció su atraque en el muelle de Levante; una circunstancia verdaderamente novedosa y que hasta la fecha nunca se había efectuado.

Después de organizarse una compleja operativa que implicaba el transporte de los pasajeros en autobús desde la estación marítima del muelle tres hasta el muelle de Levante, y la escolta policial de todos y cada uno de los camiones con carga que iban a embarcar o desembarcar en el  ferry, el primer atraque del Murillo se convirtió en toda una odisea.

Con la intención de seguir repitiendo esta operación durante su estancia malagueña (el Murillo tenía previsto mantener sus escalas de los lunes desde septiembre a noviembre), Acciona Trasmediterránea editó un curioso plano en el que se informaba a los pasajeros del nuevo atraque de este barco.

Tras una segunda estancia en el muelle de Levante, en su tercera y en sus posteriores visitas, el Murillo amarró en el muelle tres, el lugar habitual de todos los melilleros desde el año 1917.

Pero con independencia de esta circunstancia, lo más singular de esta historia lo constituye aquel pequeño plano informativo. Uno de los más curiosos documentos (por no decir el más), que la Trasmediterránea, o lo que es lo mismo, Acciona Trasmediterránea, ha editado en su casi centenaria relación con el puerto de Málaga.

Plano de atraque del melillero en el muelle de Levante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (16 de abril de 2013).

La espía rumana

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de mayo de 2012 a las 8:17

AL hilo de la historia que hace unas semanas les contaba sobre El hombre del traje (aquel supuesto espía que viajaba regularmente en el melillero allá por la década de los años cuarenta), hoy les narraré un extraño suceso ocurrido en el puerto en marzo de 1934.

A bordo del Empress of Japan, un buque de línea regular trasatlántica que realizaba un puntual viaje que hoy denominaríamos crucerístico, llegaba una mujer de 30 años de nacionalidad rumana llamaba Cristeta Boulagne. Sola y con una pequeña maleta como único equipaje, aquella misteriosa joven que había tomado un camarote de primera clase en un puerto francés, viajaba con destino a Italia en aquel barco que, tras visitar Lisboa y Cádiz, tocaba Málaga para seguir viaje a Barcelona en un itinerario turístico por el Mediterráneo.

Aislada y sin participar en ninguna de las actividades que se habían realizado a bordo, la joven rumana, al llegar a Málaga recibía un misterioso telegrama, y al instante, desembarcaba sin dar explicaciones para alojarse en un céntrico hotel de la ciudad.

Varias horas más tarde, en el momento en el que el barco se preparaba para salir, otro misterioso telegrama que obligaba a paralizar la maniobra, llegaba a bordo informando al capitán que la joven rumana no debía abandonar el buque.

Ante la imposibilidad de retrasar su salida, el Empress of Japan seguía viaje y Cristeta Boulagne, tras pasar una noche en el hotel, dejaba Málaga en un taxi con destino a Madrid.

Una singular historia que un diario de la época tituló como “La misteriosa historia de la espía rumana”, en la que se reseñaba una enigmática clave de tres cifras (la que recibió en el telegrama) y que al parecer fue el motivo de la rápida huida de esta joven hacia la capital de España.

Empress of Japan, en el que llegó a Málaga en 1934 Cristeta.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (8 de Mayo de 2012).

1924

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de agosto de 2011 a las 9:19

Haciendo un guiño personal, hoy les contaré qué es lo que se cocía en el puerto de Málaga en el año 1924. Con una estructura, en lo que a los muelles se refiere, bastante diferente a la actual, y con la particularidad de que la forma de atraque de los barcos era otra (no demasiados buques se colocaban de costado al muelle, siendo lo habitual atracar de punta o fondear en las dársenas), la actividad marítima malagueña del año 24 fue muy intensa.

Sin haber cumplido aún los diez años de vida, la Compañía Trasmediterránea que por entonces no tenía instaurada la figura del Melillero titular, operó durante aquel año en la línea del Mar de Alborán con los buques: Barcelo, V. Puchol, A. Lazaro, Monte Toro y JJ Sister. Curiosamente, durante algunos meses de 1924, el Melillero realizó sus salidas desde Málaga a las ocho de la noche.

Siguiendo con las navieras que realizaban escalas fijas en el puerto malagueño dentro de sus recorridos en línea regular con pasaje y carga,  además de la Compañía Trasatlántica Española y Pinillos (ambas navegaban a Centro y Sudamérica), compañías italianas, francesas, holandesas y portuguesas traían sus buques a Málaga para cubrir itinerarios internacionales que llegaban incluso hasta Australia.

Pero con independencia de estos grandes tráficos, el puerto malagueño se nutría con un vastísimo movimiento de pequeños mercantes; un hecho que se mantuvo constante en toda la década de los años veinte, y que posicionó a Málaga como el segundo puerto comercial español de la época.

Un muy exitoso año 1924 que se completó con la visita de un buen número de buques con turistas (lo que hoy llamaríamos buques de crucero), aunque esa historia la dejaremos para otra ocasión.

JJ SISTER, uno de los Melilleros que operó en Málaga en 1924.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (2 de Agosto de 2011).

Aún a flote

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de junio de 2011 a las 8:51

Aunque todos los melilleros que han pasado por Málaga desde el año 1917 tienen su mucho de historia; algunos de ellos, permanecen mucho más presentes que otros en la memoria marítima malagueña.

Uno de estos casos, sin duda alguna sería el  del segundo Vicente Puchol; un barco que durante mucho tiempo cubrió la línea del mar de Alborán, y que en la actualidad, tras una historia repleta de nombres y banderas diferentes aún sigue a flote.

Construido en los astilleros valencianos de la Unión Naval de Levante en 1968, este buque, del cual  se habían proyectado cuatro gemelos (Clase Cormorán) de los que finalmente sólo se hicieron dos, fue diseñado especialmente para trabajar en línea regular entre los puertos de Málaga y Melilla.

Después de algo más de diez años cubriendo este trayecto,  y tras haber dejado sus trabajos en línea en 1983, el 19 de julio de 1986, el Vicente Puchol visitaba por última vez Málaga. Tras quedar parado durante un tiempo, el buque era vendido a un armador griego, el cual, lo reconvertía en buque de crucero.

Con una muy irregular carrera  crucerística en la que ha navegado bajo seis nombres distintos: Arcadia (en dos ocasiones diferentes), Angelina Lauro, Caribic Star, Coco Explorer 2 y 7107 Islands Cruise; en la actualidad, este antiguo melillero, permanece parado en el muelle número seis del puerto de Manila.

Arrestado desde junio de 2009 por el impago de diversas tasas, y con  una peculiaridad prácticamente única en el mundo de los buques de crucero (el barco lleva pintado su costado de estribor de color blanco y el de babor en azul), el 7107 Islands Cruise  se mantiene a la espera de ver cual será su futuro. Un futuro que muy probablemente signifique el desguace.

VICENTE PUCHOL.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (7 de Junio de 2011).

Como complemento les dejo la ficha del buque y unas fotos del barco con sus diversos nombres.

7107 ISLANDS CRUISE

AÑO DE CONSTRUCCIÓN: 1968.

ASTILLERO: Unión Naval de Levante S.A. (UNL). Valencia, España.

BANDERA: Filipinas.

PUERTO DE REGISTRO: Manila.

Nº DE CASCO: 101.  Nº IMO: 6816970.

ARMADOR: 7107 Islands Cruise Corp. (Filipinas).

SHIPMANAGER y OPERADOR: 7107 Islands Cruise Corp. (Filipinas).

REGISTRO BRUTO: 5.113 TRB.

ESLORA: 106,910 m.

MANGA: 16,310 m.

CALADO: 4,974 m.

TRIPULACIÓN: 99.

ACOMODACIÓN:

PASAJEROS (Capacidad máxima): 342

CAMAROTES: 137

MÁQUINA:

2 oil engines driving 2 CP propellers.

Total Power: Mcr 4,590kW (6,240hp).

Service Speed: 17.50kts.

HISTORIAL (RENOMBRES): VICENTE PUCHOL (1968), ARCADIA (1987), ANGELINA LAURO (1990), ARCADIA (1991), CARIBIC STAR (2002), COCO EXPLORER 2 (2005), 7107 ISLANDS CRUISE (2009).

INDICATIVO DE LLAMADA: 4DEE2.

VICENTE PUCHOL

ARCADIA.

ANGELINA LAURO.

ARCADIA.

CARIBIC STAR.

COCO EXPLORER 2.

7107 ISLANDS CRUISE.

Golpes

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de abril de 2011 a las 8:51

Si hubiera que hacer una clasificación de los muelles malagueños más golpeados por barcos durante maniobras de atraque o desatraque, sin duda alguna, el primero que encabezaría esta lista sería el muelle de Heredia; o si lo prefieren, el número cuatro.

Y aunque la historia de los impactos sobre este muelle podría remontarse al  mismo día en  que se inauguraba (por otra parte es lógico al tratarse de una de las línea de atraque que más tráfico soporta), hoy les contaré uno de los más significativos incidentes ocurridos  en este muelle en los últimos años.

A punto de ser sustituido en la titularidad de su línea, el ferry Ciudad de Sevilla, sufría una importante avería de máquina en septiembre de 2006. Tras llegar renqueante a nuestro puerto el sábado día dos (este sería el último viaje que realizaría en la ruta Málaga-Melilla), este veterano buque, pasaba de su habitual muelle de atraque al número seis. Después de efectuar varios cambios de muelle en días sucesivos, finalmente, el  Ciudad de Sevilla quedaba amarrado en el muelle de Heredia.

Una vez reparada la avería, el 16 de septiembre, el aun Melillero titular, salía  para hacer  pruebas de mar. Cuatro días más tarde, nuevamente repetía las pruebas; aunque en esta ocasión, regresaba auxiliado por el remolcador Diheciseis. En aquella maniobra, el Ciudad de Sevilla golpeaba  levemente contra el cantil del muelle de Heredia, y tres norayes se veían dañados por el impacto.

El 23 de septiembre de 2006, tras ser relevado oficialmente en la  titularidad de la línea Málaga-Melilla, el Ciudad de Sevilla dejaba nuestro puerto para siempre; y en el muelle número cuatro,  se reparaban los desperfectos producidos por  aquel incidente.

Ciudad de Sevilla blog

CIUDAD DE SEVILLA saliendo de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (12 de Abril de 2011).

Temporales interiores

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de junio de 2010 a las 9:00

Cuando se habla de temporales, en muy pocas ocasiones, se piensa sobre las consecuencias que estos pueden tener sobre los puertos y los buques que se encuentran amarrados en ellos.

Y aunque la historia del puerto de Málaga está repleta de incidentes, de mayor o menor importancia, provocados por el mal tiempo, hoy les contaré un susto ocurrido hace apenas unos meses.

La mañana del sábado seis de marzo del presente año, amanecía con muy mal tiempo. Un fuerte temporal de levante azotaba la costa malagueña; y las consecuencias de la temperie, muy pronto se vieron reflejadas en los muelles del puerto nuestra ciudad.

Con el nuevo remolcador Vehintinuno llegando desde Ferrol para posicionarse en Málaga y  el melillero capeando el temporal en la bahía, a media mañana, saltaban las alarmas portuarias. En el espigón norte pesquero, azotado fuertemente por el viento, el fast ferry de bandera maltesa Eid Travel estaba siendo golpeado peligrosamente contra el muelle. Ante esta circunstancia, y para evitar que el catamarán sufriera importantes desperfectos, se decidió añadir unas defensas complementarias entre el casco del buque y el muelle; y así, una vez colocadas estas y reforzados los amarres, evitar un problema que podría haber acarreado serias e importantes consecuencias.

Con una muy desagradable llovizna y con un intenso viento racheado que dificultaba la labor, los amarradores desde tierra y el remolcador Vehinte desde la mar, completaban, en algo más de una hora, esta complicada maniobra.

Una emergencia que afortunadamente no pasó a mayores, y que ilustra a la perfección algunos de los múltiples problemas que se pueden dar dentro de un puerto cuando, fuera, la mar se pone brava.

Maniobra Eid Travel desde el Vehinte blog

Eid Travel en el espigón norte pesquero momentos antes de la maniobra.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (22 de Junio de 2010).

Completo esta columna con varias fotos de aquella maniobra.

Maniobra Eid Travel desde el Vehinte 6-III-10 blog2

Maniobra Eid Travel desde el Vehinte 6-III-10 blog1

Maniobra Eid Travel desde el Vehinte 6-III-10 blog3

Cada vez que el mar de Alborán estalla, estalla la polémica

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de marzo de 2010 a las 18:59

Juan J. Sister capeando el temporal

Ferry Juan J. Sister capeando el temporal frente al puerto de Málaga

 

El pasado sábado, el ferry Juan J. Sister se vio obligado a pasar algo más de siete horas frente al puerto de Málaga capeando un importante temporal. Considerables olas y fuertes rachas de viento llevaron al Capitán del buque a tomar la decisión de no entrar en puerto.

Y como casi siempre; cada vez que el “Melillero” se retrasa por algún tipo de causa, estalla una especie de sensacionalismo marítimo que en mi opinión, está, en la mayoría de los casos,  fuera de lugar, amén de estar sesgado, o mejor dicho, influenciado por el más absoluto de los desconocimientos al respecto de lo que es un barco y lo que supone salir a la mar con la responsabilidad de llevar a muchas personas y  mucha carga a bordo.

Sin entrar en detalles, me resisto y me molesta que en estas películas siempre tenga que haber BUENOS y MALOS.

El término medio y la mesura, si se habla de la Trasme y los pasajeros que vienen y van a Melilla, nunca ha existido; y me temo que nunca existirá.

Demonizar e informar de una forma  excesivamente sensacionalista me parece una muy mala política; tan mala como lo es, politizar (en el más estricto sentido de la palabra) algo que no debería pasar por la vara de los que mandan.

El Capitán del “Sister” decidió no entrar; y ante esta decisión (acertada o desacertada) lo demás está de sobra.