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Avalancha de cruceristas japoneses en el puerto

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de mayo de 2018 a las 8:23

Realizando una vuelta al mundo de 102 días ayer atracó el ‘Asuka II’, el mayor buque dedicado al mercado crucerístico nipón.

Finalizado abril con un total de 51 escalas crucerísticas realizadas por 40 buques diferentes, y a la espera de que en octubre se superen estos números, ayer se cerraba el que será uno de los mejores meses de 2018 con la llegada de un significativo barco de turistas. Compartiendo estancia con los buques Costa Pacifica y Arcadia, el Asuka II atracaba en el muelle de levante entre las ocho de la mañana y las nueve de la noche. Dedicado al mercado crucerístico japonés, este buque que ya visitó Málaga en mayo de 2008, llegó a aguas malacitanas cumplimentando una vuelta al mundo de 102 días de duración que se iniciaba el pasado 25 de marzo en el puerto nipón de Yokohama.

Con 708 pasajeros a bordo, la jornada crucerística de ayer se centró fundamentalmente en el exotismo de los turistas japoneses que desembarcaron del Asuka II para realizar diversas rutas. Cumplimentado un amplio programa de excursiones, los paseos por las calles del centro fueron los principales protagonistas de esta escala; una estancia que permitió ver en Málaga a unos cruceristas muy diferentes a los que habitualmente visitan la Capital de la Costa del Sol.

Movilizados en autobuses desde el atraque de levante, los pasajeros de este barco, protegidos por sombrillas y cubiertos, un gran número de ellos, con sombreros, mascarillas y guantes, iniciaron sus itinerarios turísticos a pie desde las columnas del puerto situadas frente a la plaza de la Marina, lugar habitual para el desembarco de los autocares lanzadera que en esta ocasión estaba señalizado con una vistosa bandera escrita en japonés.

Y mientras estos pasajeros que han pagado 26.250 dólares (el precio base por 102 días de embarque para realizar esta vuelta al mundo) visitaban calles y monumentos, en el Asuka II, el mayor barco que hasta la fecha opera para el mercado crucerístico japonés, se podían ver algunos detalles propios de la ceremoniosa cultura nipona. Mostrando en su mástil la bandera marítima de Málaga, un detalle de cortesía que muy pocos buques de turistas cumplimentan, en tierra, dos marineros del barco pintaban en el pavimento del muelle de levante el logotipo de Asuka Cruises, una marca que, como otras, recordará la estancia de este buque en aguas malagueñas.

Una exótica escala que no se volverá a repetir hasta dentro de algunos años, cuando este mismo buque u otro similar regrese al puerto malagueño cumplimentando otra vuelta al mundo para japoneses.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAASUKA II atracado en el muelle de levante mostrando la bandera de Japón.

A medio pintar

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de mayo de 2018 a las 8:15

En los algo más de 21 años que llevo en los muelles malagueños, jamás había visto una cosa como la que hoy les contaré. Pero antes de narrarles esta historia, les pongo en antecedentes. Cuando un buque atraca en puerto, sea cual sea el tipo de barco, es bastante frecuente que la marinería realice labores de pintura sobre el casco. Con rodillos y largas pértigas desde tierra o con extraños esquifes desde la mar, estos trabajos de mantenimiento pretenden ocultar desconchones o manchas de óxido, unas acciones que son más habituales de ver en los buques de crucero.

Partiendo de este hecho, lo que no es nada frecuente es que un barco pinte todo su casco en una breve escala; una circunstancia que se pudo ver en aguas malagueñas hace apenas unos días.

A primeras horas de la mañana del 20 de abril,  a punto de finalizar una ruta crucerística, atracaba en el muelle de levante el buque Black Watch. Procedente del puerto italiano de Livorno, este barco integrado en la flota de la compañía Fred Olsen Cruise Lines, llegaba con la particularidad de traer pintado su casco con dos colores diferentes. En su banda de estribor, este veterano buque que en la década de 1970 fue uno de los más lujosos del mundo, lucía un flamante color azul, mientras que a babor, mostraba la tonalidad gris carbón con la que en 2016 se habían pintado todos los buques turísticos de esta naviera.

Mientras los pasajeros desembarcaban para realizaban diferentes actividades turísticas, la marinería del Black Watch comenzó a tapar el color gris del casco para sustituirlo por el que llevaba en su otra banda. A pié, con varias grúas y con una pequeña plataforma flotante, la tripulación del barco iniciaba unos trabajos contra reloj, ya que el costado de babor el Black Watch debía estar repintado antes de su horario de salida.

Finalmente, minutos antes de las seis de la tarde, momento en el que este veterano barco dejó las aguas malagueñas con destino a Southampton, el costado izquierdo del Black Watch estaba pintado, y buque dejaba el puerto mostrando el nuevo color azul de su casco.

IMG_4653Marineros del BLACK WATCH repintando el casco del barco.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 1 de mayo de 2018.

Una rareza

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de noviembre de 2017 a las 9:26

Desde hace algo más de una semana, los cazadores de barcos de guerra, un grupo malagueño de aficionados a este tipo de buques que se dedican a fotografiarlos, andan como locos por captar la  imagen de un catamarán atracado en el muelle de Levante. Este preciado trofeo nunca visto hasta la fecha en las aguas malacitanas, no es otro que el USNS Trenton, un transporte adscrito a la Military Sealift Command, una flota auxiliar norteamericana encargada de suministrar cualquier tipo de material a las tropas que este país mantiene desplegadas por todo el mundo, ya sea en tiempo de paz o de guerra.

Con la particularidad de ser un catamarán de alta velocidad, el primero de estas características que atraca en los muelles malagueños, les diré que el Trenton, que llegó procedente de Rota el pasado martes 7 de noviembre, pertenece a una serie de doce unidades denominadas Expeditionary Fast Transports; unos bicascos multifuncionales que movilizan tropas o suministros a lugares donde otros buques de transporte al uso no pueden llegar.

Construido en los astilleros norteamericanos Austral entre los años 2014 y 2015, el Trenton,  de 103 metros de eslora y 2.460 toneladas de desplazamiento (quinto de su clase), en diciembre del pasado año fue asignado para operar lejos de las aguas de los Estados Unidos  cumpliendo diferentes misiones de asistencia; un hecho que lo ha traído en escala técnica y de descanso  al puerto de Málaga.

Una oportunidad única para ver toda una rareza; un catamarán que nos recuerda a los grandes rápidos que ya conocemos de Trasmediterránea. Una unidad entre lo civil y lo militar que de seguir posicionada en el Mediterráneo veremos en aguas malagueñas en más de una ocasión.

IMG_3326USNS TRENTON atracado en el muelle de Levante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 14 de noviembre de 2017.

Segundo primer atraque

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de noviembre de 2017 a las 9:22

Hoy les contaré la curiosa circunstancia de un buque de crucero que ha llegado por primera vez a Málaga en dos ocasiones. El barco en cuestión es el Veendam de la compañía Holland America Line, una de las navieras más antiguas dedicadas a la industria crucerística.

Fundada el 8 de febrero de 1871, Holland America Line, como ya les he mencionado en alguna que otra ocasión, tiene la tradición de mantener los nombres de sus barcos con el paso de los años. Así pues, el Veendam del que hoy les hablaré es el cuatro de su saga; una línea histórica que comenzó en 1889 con el primer buque así bautizado. Tras seguir con dos barcos más que iniciaron  sus respectivas carreras en los años 1922 y 1972, en la actualidad,  Holland America Line mantiene desde 1996 al cuarto Veendam, un veterano al que le cabe el honor de ser uno de los pocos buques de crucero (ha habido otros),  que ha ejecutado dos primeras escalas en los muelles malagueños.

Construido entre los  años 1994 y 1996 en los astilleros italianos Fincantieri, el protagonista de esta historia llegaba por primera vez a Málaga el 2 de mayo de 1996, quedando amarrado a las 06:45 en el pantalán de Levante. Procedente del astillero y aún con trabajadores a bordo, y por supuesto, sin pasajeros, el Veendam salía con destino a Port Everglades a las 16:40 horas, cumplimentando el primer atraque que este buque realizaba desde su entrega a la compañía Holland America Line.

Muchos años después, en concreto 21, el pasado 3 de noviembre, el Veendam regresaba a Málaga realizando un viaje trasatlántico de ida y vuelta de 48 noches. Con 1.214 pasajeros  a bordo, el barco era agasajado por realizar su segundo primer atraque, curioso ¿no les parece?

Veendam primera vez con pasajeros 3-XI-1710Buque de crucero VEENDAM en su segundo primer atraque en el puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 7 de noviembre de 2017.

Final incierto

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de marzo de 2017 a las 8:51

A punto de cumplir dos meses de estancia sin ningún tipo de actividad,  atracado en el muelle de Levante se encuentra desde el pasado nueve de febrero el buque de bandera turca Efendi Baba. Llegado a remolque con  una importante avería en su máquina, este barco, que desde entonces ya ha sufrido una enmendada (una movilización en el mismo muelle en el que se encuentra amarrado), no parece que a corto o medio plazo tenga la intención de dejar las aguas malacitanas.

Perteneciente a una naviera con sede en Estambul que además de éste barco dispone de otro más, el Efendi Baba es un buque de carga general de 116 metros de eslora y 4.984 toneladas de registro bruto con posibilidad de transportar contenedores. Construido en 1994 en los astilleros alemanes Schiffswerft Wewelsfleth, este mercante, que ha navegado con cinco nombres diferentes, además de llegar a Málaga con una avería está a la venta; un hecho que podría alargar durante mucho tiempo su atraque malacitano.

Y aunque las circunstancias no son las mismas, en julio de 2015 llegó por sus propios medios  procedente de Algeciras el buque abanderado en las Islas Cook Ratibor. Con la intención de cumplimentar una breve escala técnica, la estancia malagueña de este barco se fue prolongando, y los problemas empezaron a aparecer. Tras multitud de cambios de muelle, finalmente el Ratibor, que también fue puesto en  venta, quedaba atracado en la desembocadura del río, un lugar en el que aún permanece ya sin tripulación y con una importante deuda acumulada.

Dos interesantes historias que presentan unas ciertas similitudes; la de un barco parado aún en activo y la de otro que, sin ningún tipo de futuro, apunta a un más que probable desguace.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEFENDI BABA atracado inactivo en el muelle de Levante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de marzo de 2017.

El emblema de Málaga en el puerto

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de septiembre de 2016 a las 8:28

Resulta curioso que en las dos últimas décadas, las noticias más significativas que ha generado el puerto de Málaga y que han suscitado intensos debates mediáticos y ciudadanos, hayan tenido muy poco que ver lo que realmente es y significa la actividad portuaria.

Con el recuerdo de aquella desafortunada soflama política que ofrecía a los malagueños el muelle de Levante para pasear, la polémica demolición del silo, las luces y sombras del Palmeral Sorpresas y el Muelle Uno, amén de lo que afean, para muchos, las grúas de la terminal de contenedores, el puerto malacitano, tras lidiar con una noria que en un futuro será más grande, afronta ahora el reto de convertirse en un destino turístico albergando en sus instalaciones un superhotel que, en esta ocasión, no será flotante.

Y sin entrar en el sangrante tema de lo que ya se escucha sobre la calidad emblemática que  se le atribuirá a esta torre de 135 metros de altura (para construcciones emblemáticas ya está la catedral o si me apuran el monumento a Torrijos o la Farola), este superhotel, participa de dos circunstancias que podrían afectar mucho al éxito crucerístico malacitano. Ocupando casi la totalidad  de la explanada de Levante, los 57.000 metros cuadrados donde se ubicará esta construcción, reducirán considerablemente las amplias zonas de aparcamiento que en la actualidad usan los autobuses que movilizan a los turistas de barco. Pero además de esto, lo más peliagudo del asunto radica en los dos años y medio de obras; unos trabajos que no sabemos cómo acogerán las compañías cruceristicas al tener que afrontar treinta largos meses atracando sus lujosos buques a menos de cien metros de una ¿emblemática obra?

Puerto y catedralVieja postal malagueña del puerto que muestra a la catedral.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de septiembre de 2016.

Aquel curioso plano

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de abril de 2013 a las 8:14

El  26 de septiembre de 2011, atracaba en el puerto el ferry de Acciona Trasmediterránera Murillo. Sustituyendo al también ferry Santa Cruz de Tenerife, este barco, llegaba para hacerse cargo de forma provisional de la rotación que todas las tardes de los lunes se realiza en la línea regular entre  Málaga y Melilla. Al tratarse de un barco mucho más grande que melillero titular, el Murillo, a propuesta de su capitán, estableció su atraque en el muelle de Levante; una circunstancia verdaderamente novedosa y que hasta la fecha nunca se había efectuado.

Después de organizarse una compleja operativa que implicaba el transporte de los pasajeros en autobús desde la estación marítima del muelle tres hasta el muelle de Levante, y la escolta policial de todos y cada uno de los camiones con carga que iban a embarcar o desembarcar en el  ferry, el primer atraque del Murillo se convirtió en toda una odisea.

Con la intención de seguir repitiendo esta operación durante su estancia malagueña (el Murillo tenía previsto mantener sus escalas de los lunes desde septiembre a noviembre), Acciona Trasmediterránea editó un curioso plano en el que se informaba a los pasajeros del nuevo atraque de este barco.

Tras una segunda estancia en el muelle de Levante, en su tercera y en sus posteriores visitas, el Murillo amarró en el muelle tres, el lugar habitual de todos los melilleros desde el año 1917.

Pero con independencia de esta circunstancia, lo más singular de esta historia lo constituye aquel pequeño plano informativo. Uno de los más curiosos documentos (por no decir el más), que la Trasmediterránea, o lo que es lo mismo, Acciona Trasmediterránea, ha editado en su casi centenaria relación con el puerto de Málaga.

Plano de atraque del melillero en el muelle de Levante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (16 de abril de 2013).

El WIND SURF

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de julio de 2012 a las 8:55

AL igual que en su momento los buques MSC Orchestra y Costa Mágica pasaron a la historia portuaria malagueña por haber sido los primeros en amarrar en los muelles turísticos Sur y Norte respectivamente, el velero de cinco mástiles Wind Surf, también quedará reflejado en los anales del puerto por reinaugurar la actividad crucerística del muelle número dos.

Con una estrecha relación con Málaga, este novedoso velero construido en 1989 y bautizado originalmente como La Fayette, un año más tarde, iniciaba su vida activa de mar con el nombre Club Med 1. Abanderado en Francia y publicitando la exclusividad de sus tecnológicas velas controladas por ordenador, el Club Med 1 llegaba por primera vez al puerto malagueño el 28 de abril de 1997. Tras aquel primer atraque en el pantalán de Levante donde pernoctó, ese mismo año, el barco repetía dos veces más, regresando al año siguiente bautizado ya como Wind Surf bajo la contraseña de la compañía WindStar Cruises.

Desde entonces, este buque de crucero con velas (así se definía a este barco en una revista especializada del sector crucerístico a finales de los noventa), se convertía en un habitual de las aguas malagueñas. A punto de completar 40 escalas y tras haber pasado por todos los muelles que, en las últimas décadas, han sido usados para los buques de turistas (muelles uno y dos, pantalán de Levante, muelle de Levante y atraques Norte y Sur), este velero, participa de una curiosa peculiaridad al respecto de sus estancias en el puerto de Málaga.

Tras haber conocido todos los muelles turísticos malagueños, hace unos días, al reinaugurar el muelle número dos, el Wind Surf regresaba al lugar en el que había quedado atracado en su primera visita a Málaga.

WIND SURF atracado en la reinauguración del muelle dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (17 de Julio de 2012).

Ese…., no.

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de julio de 2010 a las 19:48

Lo que ocurrió ayer (28 de Julio de 2010) en el puerto de Málaga, es una de esas cosas que si no la ves, y te la cuentan, no terminas de creértela.

A primeras horas de la mañana, llegaba a la bahía malagueña el buque de transporte anfibio de la marina de guerra estadounidense ASHLAND LSD-48.

Ashland 1 blog

ASHLAND aproximándose al puerto de Málaga.

Con un leve retraso, ya que el inicio de la maniobra de entrada estaba anunciada para las 08:30 horas, este buque, ya con los remolcadores DIHECIOCHO a proa y VEHINTE a popa (con los cabos de remolque ya dados), llegaba a la bocana.

Situado muy próximo a la escollera de Poniente, casi pegado al muro exterior de la terminal de contenedores, el barco, que debía atracar en el Pantalán de Levante, redujo su marcha al mínimo. Tras quedar prácticamente inmóvil, el buque comenzó a dar atrás; y en breves instantes, sin atravesar la bocana, ponía rumbo nuevamente a mar abierto minutos después de la nueve de la mañana.

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ASHLAND en la bocana del puerto malagueño.

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ASHLAND tras bordear la bocana navegando hacia mar abierto.

Tras de permanecer cerca de media hora en las proximidades de la bocana, a las diez de la mañana y siempre con los remolcadores enganchados a él, el ASHLAND iniciaba la maniobra de entrada; aunque en esta ocasión, en vez de al Pantalán de Levante, el transporte anfibio se dirigía al muelle de Levante donde finalmente quedaba atracado.

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ASHLAND entrando al puerto para atracar en el muelle de Levante.

Y ahora se preguntarán ¿qué es lo que pasó?

Pues según me han contado los que allí estuvieron, parece ser que los mandos del barco, al ver el atraque que se les había asignado (el Pantalán de Levante), decidieron que este no era el  más adecuado para su buque, pidiendo (por razones de seguridad) quedar atracados el muelle de Levante donde no había ningún barco.

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ASHLAND atracado en el muelle de Levante.

Y aunque esta historia daría juego para hacer algún que otro comentario (tan seguros son el Pantalán como el muelle de Levante, teniendo en cuenta que el puerto de Málaga es uno de los puertos de nuestro país con mayor y mejor seguridad), creo que lo mejor es  pasar de puntillas y tomarse esta historia como una simpática anécdota portuaria.

Sin pena ni gloria

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de junio de 2010 a las 8:23

Hace tiempo, un lector me recriminaba que hubiera empleado la expresión sin pena ni gloria para referirme a la visita a Málaga de un buque dedicado a actividades teatrales. Hoy, con la esperanza de que nadie salga al paso de mis comentarios, volveré a usar esta frase para contarles la estancia malagueña de un barco muy diferente.

El pasado 21 de mayo, atracaba en el muelle de Levante el buque escuela norteamericano Empire State. Gestionado por el New York State University Maritime College (Universidad de Nueva York), este buque, propiedad de una institución subsidiaria del Gobierno de los Estados Unidos, llegaba a Málaga para realizar una corta escala de descanso, enmarcada dentro de uno de los habituales viajes de instrucción que esta universidad realiza para futuros marinos.

Con una apasionante historia que se iniciaba en 1961; este barco, tras algo menos de treinta años navegando como buque de carga para diversas navieras, y después de haber lucido dos nombres diferentes (originariamente se llamó Oregon y posteriormente Mormactide), en 1989 se convertía en buque escuela de la marina mercante.

Mostrando una estampa que recuerda a los buques de las clases Victory y Liberty; aquellos mercantes que durante la segunda guerra mundial comunicaron los Estados Unidos con Europa, el Empire State  rendía su segunda visita al puerto de Málaga.

Manteniendo unas muy estrictas medidas de seguridad; excesivas para tratarse de un buque supuestamente civil, la escala malagueña de tres días de este precioso buque, pasó totalmente desapercibida. Otro barco que añadir a la afortunadamente escasa lista de buques más o menos significativos que han pasado por nuestro puerto sin pena ni gloria.

Empire State blog

Estampa clásica del Empire State atracado en el muelle de Levante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (15 de Junio de 2010)