Archivos para el tag ‘muelle Nº 7’

Al agua

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de marzo de 2018 a las 9:50

El viernes 2 de marzo de 2001, dos grúas del puerto se cayeron al agua. Este grave suceso que ya forma parte de la historia, hoy, muchos años después del incidente, aún sigue  generando algunas incógnitas.

Aquel día, una jornada ventosa con fuertes rachas de Poniente, las cuatro grúas que operaban en el muelle número siete se encontraban agrupadas en la confluencia de este atraque con el espigón pesquero Norte. A primeras horas de la tarde, las ráfagas de viento arreciaron, y las grúas comenzaron a moverse por sus raíles. Golpeándose las unas contra las otras, el efecto dominó desplazó a dos de ellas hasta el final del  muelle siete, lugar donde las grúas B1 y B2 cayeron al agua tras impactar contra el tope situado en el extremo de las vías.

Activadas todas las alertas, el lugar del accidente fue rápidamente acotado y balizado. Con uno de los brazos de las grúas sumergidas sobresaliendo sobre la superficie del agua, el muelle número siete se cerró al tráfico mientras diversos buzos comenzaron a inspeccionar la zona. Verificado el hecho de que el canal que da acceso a las dársenas interiores no estaba afectado por el hundimiento; una circunstancia que hubiera paralizado totalmente la navegación por el puerto, se iniciaron las labores para sacar las grúas. Ante la imposibilidad de que se pudieran elevar en su totalidad, la B1 y la B2 tuvieron que ser troceadas; unas labores que requirieron de  una serie de trabajos subacuáticos.

Izadas con la ayuda de dos potentes grúas móviles, la operativa se prolongó algo menos de dos semanas; tiempo tras el cual el muelle siete volvió a estar activo. Una historia portuaria que mantiene la incógnita de cómo la B1 y la B2 se fueron al agua.

Grúas caidas 6-III-2001 (2)Izado de parte de una de las grúas hundidas en marzo de 2001.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 13 de marzo de 2018.

Quince golpes

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de enero de 2016 a las 9:06

En la madrugada del 17 de enero de 1963, con un moderado temporal de Levante, atracaba en el muelle número siete el mercante de bandera inglesa Delphic. Luciendo la contraseña de la compañía británica Shaw Savill and Albion, este mercante con posibilidad de transportar mercancía refrigerada, llegaba al puerto malacitano para embarcar 24 toneladas de carga general.

Cubriendo una línea regular entre diferentes puertos de las islas británicas y Australia, el Delphic, de 173 metros de eslora y 10.690 toneladas de registro, tras fondear su ancla de estribor, quedaba atracado en el muelle siete, teniendo reforzar su amarre mientras realizaba la carga.

Varias horas más tarde, y ya con un intenso temporal fuera de la bocana, el mercante inglés, que había intentado desatracar por sus propios medios, pedía ayuda al Tavira, el remolcador que por aquellos años operaba en el puerto malagueño.

Con el cabo de remolque hecho firme a popa, el Delphic empezó a cobrar el fondeo, y el ancla del buque comenzó a garrear; o lo que es lo mismo, a resbalar por el fondo donde debía estar fijada. Ante aquella situación, y mientras el Tavira tiraba del barco, la proa del mercante golpeó contra el cantil del muelle. Con el remolcador maniobrando para minimizar los daños, el Delphic, antes que quedar nuevamente atracado impactó quince veces contra el muelle número siete; una circunstancia le produjo una vía de agua.

A primeras hora de la tarde de ese mismo día, ya con el temporal amainado, el buque accidentado auxiliado por Tavira y el remolcador Dracante que se encontraba en el puerto, quedaba atracado en el muelle cuatro donde durante tres días estuvo reparando a flote la avería producida por los impactos.

Delphic-19Mercante DELPHIC accidentado en el puerto en enero de 1963.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de enero de 2016.

Chimeneas a proa.

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de mayo de 2010 a las 8:50

Aunque en varias ocasiones ya les he hablado sobre chimeneas, hoy retomaré el tema para contarles algo verdaderamente curioso; una circunstancia que durante los últimos días, ha sido motivo de múltiples comentarios en algunos los habituales corrillos del puerto de nuestra ciudad.

El pasado miércoles día 19, a primeras horas de la mañana atracaba en el muelle número siete el buque de investigación Jean Charcot. Con la especial peculiaridad de llevar el nombre de un importante explorador galo y lucir bandera británica, este barco llegaba a Málaga para realizar una muy breve escala técnica.

Construido por encargo del gobierno francés en los astilleros  Societe des Forges et Chantiers de La Mediterranee entre los años 1964 y 1965, este buque de 2.141 toneladas de registro bruto y 74,5 metros de eslora destinado a estudios oceanográficos, tras cambiar en varias ocasiones de bandera y armador, en la actualidad, es propiedad de una empresa británica que trabaja para la Comunidad Económica Europea realizando todo tipo de controles e investigaciones relacionadas con la pesca.

Y aunque cualquier barco dedicado a la oceanografía tienes curiosidades dignas de ser reseñadas, en este caso, nuestro protagonista de hoy participa de una peculiaridad que lo hace único.

A modo de puntales paralelos, y con una cofa observatorio entre ambas, las dos chimeneas del Jean Charcot están ubicadas a proa del barco; muy por delante de donde está situado el puente de mando. Una interesante y poco frecuente curiosidad técnica (yo nunca había visto algo así), que confiere a este buque de bandera inglesa y nombre galo de una más que especial significación; algo que muy bien podríamos calificar de rareza.

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Jean Charcot con sus dos chimeneas a proa atracado en el muelle número siete.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (25 de Mayo de 2010)

Para completar el tema, les adjunto otra foto donde se aprecian las dos chimeneas en relación con el puente de mando.

Jean Charcot  20-V-10 blog