Archivos para el tag ‘Patrullero’

Dos supervivientes

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de septiembre de 2016 a las 13:36

Hoy les hablaré de una curiosa imagen  que se vivió hace unos días en el puerto malagueño y  que ya se repitió en abril de 2013. Esta escena, que podría llevarnos a contradictorios sentimientos y a opiniones muy dispares, mostraba a los patrulleros de la Armada española Tagomago P-22 y Medas P-26 atracados juntos en el muelle número uno.

Supervivientes junto a un tercer buque, el Tabarca P-28, de una serie de diez gemelos (la denominada Clase Anaga) que con nombres de islas e islotes de la costa española se construyeron en 1980 en los astilleros gaditanos de la Empresa Nacional Bazán, estos dos patrulleros, junto con algún que otro barco más, constituyen en la actualidad las unidades más antiguas en activo en nuestra marina de guerra.

Conservando las mismas funciones de vigilancia y salvamento con las que comenzaron sus vidas de mar hace 36 años, el Tagomago y el Medas, que desde 2012 mantienen sus respectivas bases de actuación en Málaga y Cádiz, participan de una serie de hechos que conforman lo más destacado de sus biografías.

Tras sufrir en septiembre de 1985 un ametrallamiento en el banco sahariano mientras realizaba la búsqueda de un pesquero, el Tagomago, que en esta acción perdía a uno de sus tripulantes, en diciembre de 2003, debido a las malas condiciones de la mar, encallaba en la playa lanzaroteña de Las Coloradas. Sin tener en su historial un fallecimiento y con una carrera mucho menos accidentada, al Medas le cabe el honor de haber sido mandado por 25 comandantes, todo un record en la trayectoria de un barco de guerra español.

Dos veteranos que como sus gemelos, retirados en los años 2004, 2010 y 2012, deberían dejar paso a unos nuevos y más modernos patrulleros.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPatrulleros TAGOMAGO y MEDAS atracados en Málaga el 25 de agosto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de septiembre de 2016.

Otro MALAGA

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de agosto de 2016 a las 10:01

Desde hace muchos años mantengo una investigación en busca de barcos que hayan llevado  el nombre Málaga. Teniendo como punto de partida al petrolero que bajo la contraseña de la naviera española Marflet navegó mostrando el nombre de nuestra ciudad entre  1969 y 1983, una casualidad propia de los que andamos metidos entre documentos marítimos, me trajo hace unos días  una nueva referencia de otro Málaga.

Fabricado en los astilleros Thor Iron Works de Toronto por encargo del ministerio de marina canadiense, en junio de 1918 se completaba la construcción de un buque que comenzaba su vida de mar bajo la denominación TR 13. Con 271 toneladas de registro bruto, 38 metros de eslora y una máquina de vapor de 370 caballos, este barco diseñado como un pesquero de arrastre, con la posibilidad de ser usado como patrullero, cumplía su primera misión en 1920 remolcando una serie de barcazas por el Canal de Caledonia.

Parado sin actividad hasta 1926, la compañía Boston Deep Sea Fishing & Ice Co. Ltd. se hacía cargo del vapor rebautizándolo como Malaga GY 393. Matriculado en el puerto inglés de Grimsby, este barco comenzaba a navegar como pesquero de arrastre por el Norte de las islas británicas. Tras sufrir un hundimiento parcial en 1933 y ser reflotado, ese mismo año el Malaga era fletado por el gobierno de Italia para servir de apoyo a una serie de vuelos transoceánicos que le llevaron al puerto canadiense de San Juan de Terranova.

De regreso a aguas británicas, el protagonista de nuestra historia de hoy, desaparecía en octubre de 1935 con doce tripulantes a bordo en las costas de Irlanda del Norte; un hundimiento que fue precedido por el anuncio por radio de la pesca de 30 cajas de merluza.

Malaga GY393-01Imagen del pesquero MALAGA GY393.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de agosto de 2016.

El guerrero irlandés

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de diciembre de 2015 a las 8:42

Desde siempre, el coleccionismo de objetos relacionados con los barcos de guerra ha constituido una verdadera pasión, o si me lo permiten, obsesión, para los aficionados a los temas navales. Y si bien las gorras que se usan a bordo siguen siendo los elementos más cotizados, los escudos o logotipos en forma de parches, desde hace unos años, también conforman uno de los más valiosos objetos para este tipo de coleccionistas.

Al hilo de esto, hoy me gustaría comentarles una curiosa imagen que se ha podido ver en el puerto malagueño no hace demasiados días. Con apenas un año de vida de mar, la pasada semana, llegaba a aguas malacitanas en su primera visita el patrullero de la marina de guerra irlandesa Le Samuel Beckett P-61. Dedicado a la protección pesquera y al salvamento y rescate, este buque de 2.256 toneladas de registro bruto y 90 metros de eslora, atracaba en el muelle dos en lo que se denomina habitualmente una escala de descanso.

Combinado el aspecto de un barco de guerra muy tecnológico con la más rancia tradición de un trozo de madera donde se mostraba su nombre, Le Samuel Beckett llamaba poderosamente la atención por un curioso dibujo que destacaba sobre su sobrio color gris militar.

Enmarcado en un círculo de rojo, la chimenea del patrullero mostraba la imagen de Yoda, el maestro Jedi de la Guerra de las Galaxia luciendo un gorro de marinero y una espada láser con los colores de la bandera irlandesa.

Una curiosa imagen poco ortodoxa para los puristas y nada parecida al escudo oficial del buque, y que seguramente, si se ha reproducido en gorras, parches o cualquier otro tipo de elemento, constituirá todo un tesoro para los apasionados coleccionistas de objetos navales.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALogotipo de la chimenea del patrullero irlandés LE SAMUEL BECKETT.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 15 de diciembre de 2015.

Dos supervivientes

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de mayo de 2013 a las 8:13

Cuando a finales de 2013 o a principios de 2014, aparezca el habitual resumen portuario del año recién terminado, una de las reseñas de importancia, debería aludir a la presencia  en  aguas malacitanas de la patrullera de la Armada española Medas P-26.

Empleando la muy antigua y tradicional terminología de las entradas y salidas a puerto de cualquier buque de guerra, el Medas,  “procedente de la mar y con destino a la mar”, realizaba una breve escala en Málaga los pasados días 23 y 24 de abril. Abarloado a su hermano gemelo el Tagomago P-22 (la patrullera que tiene en el puerto malagueño su base de operaciones), durante unas cuantas horas, ambos barcos mostraron una singular imagen. Una instantánea de dos de los tres supervivientes de una clase a punto de desaparecer.

Adscritos al Plan General de la Armada de 1977, un ambicioso proyecto que tendría como resultado la fabricación por parte de la Empresa Nacional Bazán de 10 patrulleros destinados a la vigilancia costera, control pesquero y salvamento, el  31 de enero de 1979 arrancaba la construcción de los cuatro primeros buques de una serie que llevaría los nombres de diferentes islas o islotes del litoral español.

Tras ser entregado en octubre de 1980 el primero de ellos, el Anaga P-21 (el buque que daba nombre a la clase), entre los años 1981 y 1982 se completaba la totalidad de la serie. Después de una primera baja, la del Deva P-29 en julio de 2004, seis de los patrulleros de la clase dejaban de navegar en los años 2010 y 2012. Permaneciendo activos ya sólo tres de ellos (Tagomago P-22, Medas P-26 y Tabarca P-28), el ver juntas a dos de estas unidades como hace poco tiempo ocurrió en el puerto de Málaga, constituye toda una rareza.

El TAGOMAGO P-22 y el MEDAS P-26 juntos en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (14 de mayo de 2013).

El TAGOMAGO P-22

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de junio de 2012 a las 9:00

EL 30 de septiembre de 2010, el patrullero de la Armada española Izaro P-27 dejaba Málaga. Después de muchas décadas de presencia activa, una serie de reestructuraciones internas en nuestra marina de guerra, privaban al puerto malagueño de la presencia permanente de un buque, quedando así la historia naval malacitana huérfana de un barco.

Tras acometerse una nueva reestructuración que movilizará a varios buques que, posicionados en Canarias, se situarán en diferentes puertos de la Península, hoy, el patrullero Tagomago P-22, hermano mayor del recordado Izaro, llegará a Málaga para establecer aquí su base de operaciones.

Perteneciente a la clase Anaga, una serie de diez patrulleros de la cual es el segundo, el Tagomago, se botaba el 14 de febrero de 1980 para ser entregado a la Armada en enero del año siguiente. Con una dotación compuesta por 27 personas, este buque de 44,26 metros de eslora, 6,60 de manga y un desplazamiento de 319 toneladas, fue diseñado para efectuar misiones de vigilancia marítimo pesquera, control de inmigración y salvamento; teniendo además posibilidades para realizar remolques de emergencia a embarcaciones menores, así como trasbordo de pequeñas cantidades de provisiones.

Con una larga historia de mar, y pasando de puntillas por un incidente que le hizo encallar en una playa lanzaroteña en diciembre de 2003, el hecho más destacado en la biografía de este buque ocurría el 21 de septiembre de 1985 en el banco Sahariano. Realizando labores de búsqueda de un pesquero perdido, desde tierra, el Tagomago recibía 48 impactos de bala que le costaba la vida a uno de los miembros de su dotación.

Todo un veterano de nuestra Armada que, posicionado desde hoy en el puerto de Málaga, aquí, muy probablemente, finalizará sus días.

TAGOMAGO P-22

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (26 de Junio de 2012).