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Secuestro en Nigeria

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de junio de 2019 a las 10:21

Los más observadores y los que disfruten de una vista de águila, podrán haber apreciado las concertinas que llevan a su bordo los tres grandes remolcadores que, inactivos, se encuentran atracados en el muelle número cuatro. Con una interesante historia que dejo pendiente y una llegada a Málaga cargada de sensacionalismo, estos tres buques, participan de la peculiaridad de lucir las defensas más habituales que llevan los barcos que navegan por zonas susceptibles de ataques piratescos.

Abundando sobre este tema, hoy les vuelvo a traer la aventura de un barco que fue abordado por piratas y que hace unos de días pasó por aguas malacitanas. Procedente de Algeciras y con destino al puerto turco de Ambarli, este pasado sábado atracó en el muelle número nueve el portacontenedores de bandera liberiana Pomerenia Sky.  Fletado por Maersk Line, este buque propiedad del grupo alemán Peter Döhle fue construido en China en 2007. Con capacidad para 2.504 Teus, antes de lucir su actual nombre, este barco de 26.435 toneladas de registro bruto y 208 metros de eslora, navegó bajo las denominaciones CCNI Busan y Hammonia Pomerenia; dos nombres con los que curiosamente mantuvo el mismo puerto de registro.

Pero dejando a un lado los datos técnicos y su biografía, el incidente que hoy les cuento ocurrió el año pasado en una ruta que nuestro protagonista realizaba entre el puerto angoleño de Luanda y el nigeriano de Onne.  Navegando por el Golfo de Guinea, el 27 de octubre de 2018 a veinte millas de la costa nigeriana, el Pomerenia Sky sufría un ataque. Abordado por dos lanchas rápidas, 11 de los 20  tripulantes del portacontenedores: 8 polacos, 2 filipinos y un ucraniano eran secuestrados y llevados a tierra.

Alertadas las autoridades nigerianas y el armador del buque, unas secretas negociaciones en las que también participó el gobierno de Polonia, llevaron finalmente, dos meses después, al rescate de todos los marinos apresados. Una historia de piratas de un barco que hace unos días visitó el puerto. Un ataque en aguas de Nigeria, el mismo país en el que están matriculados dos de los tres remolcadores que, mostrando sus concertinas de protección,  están atracados en el muelle de Heredia.

IMG_7364Portacontenedores POMERENIA SKY atracado en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 18 de junio de 2019.

Secuestrado en Somalia

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de marzo de 2019 a las 10:04

Hoy les contaré una historia de piratas; toda una aventura que tiene como protagonista a un barco que en la actualidad  se encuentra en aguas malacitanas.  Pero antes de comenzar, me gustaría  recordarles qué  significa, en términos marítimos, la denominación  Supply; una referencia que  en nuestra lengua explicaría lo que es un  remolcador multipropósito de altura, un barco con muy diferentes posibilidades capaz de realizar, entre otros múltiples trabajos, remolques, salvamentos o tareas de apoyo a plataformas.

Aclarada la terminología, les diré  que la biografía de nuestro protagonista de hoy se iniciaba en los astilleros holandeses Tille Scheepsbouw en 1981, momento en el que este supply  comenzaba a trabajar bautizado como Smit Lloyd 72. Adquirido en 2009 por la compañía italiana Micoperi Marine Contractors, este remolcador de altura,  renombrado como Buccaneer, en ese mismo año sufría un  muy grave incidente. Navegando por el Golfo de Adén, un grupo de piratas somalíes secuestraba el barco en la jornada 11 de abril. Retenidos los 16 tripulantes que iban a bordo: 10 italianos, 5 rumanos y un croata, el buque era llevado a las costas del norte de Somalia para desde allí iniciar las negociaciones sobre su rescate. Tras cuatro meses de conversaciones,  finalmente,  en agosto de 2009  el gobierno italiano conseguía liberar al Buccaneer y a su tripulación; una acción en la que oficialmente no se realizó ningún desembolso económico.

Superado aquel hecho, este supply siguió trabajando, y a finales del año pasado, con una avería en su sistema de propulsión, el Buccaneer llegaba a Málaga. Procedente de Algeciras, este barco de 1.671 toneladas de registro bruto y 73 metros de eslora con matrícula de Rávena quedaba atracado en el muelle cuatro en la mañana del 11 de diciembre. Tras ocho  días de espera el buque entraba en dique y, sin haberse completado su reparación, el 3 de enero el  Buccaneer volvía a amarrar en el muelle de Heredia.

A la espera de que se remate el arreglo, una circunstancia que requerirá una nueva varada, el Buccaneer, el supply que durante cuatro meses estuvo secuestrado por piratas somalíes permanece en aguas malacitanas. Toda una historia.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAOLYMPUS DIGITAL CAMERABUCCANEER atracado en el muelle cuatro a la espera de finalizar su reparación.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de marzo de 2019.

Concertinas

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de febrero de 2014 a las 12:40

Cuando los piratas de las costas de Somalia empezaron a atacar barcos, los gobiernos de las naciones cuyos buques habían sido asaltados, comenzaron a plantear diversos métodos para repeler ataques y evitar posibles secuestros.  Con independencia del apoyo de unidades navales y, en determinados casos, el uso de personal armado a bordo, muchos buques instalaron diferentes dispositivos de defensa pasiva. Unos sistemas que sin ser letales a priori, imposibilitan o dificultan en gran medida los abordajes a grandes buques desde pequeñas embarcaciones.

De entre todos estos elementos de disuasión, uno de los que, aun pareciendo muy complejo de instalar a bordo de un barco, se ha usado mucho, es el alambre de espino. Electrificado en algunos casos o simplemente tendido sobre la borda, el perímetro de un buque rodeado por púas o pequeñas cuchillas se ha convertido en un eficaz sistema de defenderse ante posibles abordajes.

Usado por diferentes tipos de barcos, curiosamente, uno de los primeros que mostró al mundo este sistema, fue el buque de crucero Discovery, coprotagonista junto a su gemelo el Pacific Princess de la afamada serie televisiva Vacaciones en el Mar.

Y aunque Málaga está muy lejos de las conflictivas aguas somalíes, algunos buques atracados en los muelles malacitanos sí que han navegado por aquellas latitudes; un hecho que ha permitido ver algunas defensas pasivas anti piratería. En diciembre de 2013, el portacontenedores de bandera panameña Irenes Logos amarraba en la terminal del muelle nueve, y a popa, en su costado de estribor, mostraba varios grandes rollos de alambre de espino; en concreto las famosas concertinas tan tristemente de moda en los últimos meses en nuestro país.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARollos de alambre de espino a bordo del portacontenedores IRENES LOGOS.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (11 de febrero de 2014).

Animales domésticos

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de agosto de 2012 a las 9:03

DEJANDO a un lado los tópicos literarios o cinematográficos de los loros o monos tití que acompañaban a piratas, corsarios o bucaneros, la presencia de animales domésticos a bordo de barcos, desde siempre, ha sido y lo sigue siendo hoy día, una constante. Y aunque los perros suelen ser los que con mayor frecuencia se pueden ver embarcados en cualquier tipo de buque, existen algunos otros animales que también surcan los mares en su calidad de acompañantes.

Por el puerto de Málaga la variedad de animales domésticos que han escalado a bordo de sus respectivos barcos ha sido muy extensa, siendo quizás la más curiosa la que hace referencia a los canarios que viajaban en la cubierta de botes del buque de pasaje Empress of England que en varias ocasiones visitó las aguas malagueñas allá por la década años sesenta.

Y aunque también se podrían mencionar a gatos (no demasiados), peces en sus respectivos acuarios o incluso tortugas, los canes son, sin duda alguna, los más asiduos navegantes dentro del reino animal. A bordo de los remolcadores malagueños Don Ilde, Torre del Mar, Torre Bermeja y Torre Vigía, durante algunos años habitaron respectivamente Mendrugo y Bruno, dos perros de raza incalificable que además de acompañar a las tripulaciones, sirvieron de fieles guardianes de aquellos barcos.

Uno de estos animales, en concreto Mendrugo, moría ahogado, mientras que Bruno, debido a un exceso de celo a la hora de la vigilancia (solía morder a todo aquel que se acercaba a los remolcadores), era desembarcado de forma definitiva tras protagonizar algún que otro ataque más o menos significativo. Unas curiosas historias que ratifican el hecho de lo habitual de los animales domésticos a bordo de barcos.

El remolcador TORRE DEL MAR donde navegaron “Mendrugo” y “Bruno”.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (7 de Agosto de 2012).

Sobre PIRATAS

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de marzo de 2011 a las 21:09

bandera-pirata

 

Como ahora ando un tanto fascinado con el mundo de la piratería, he pensado que tal vez sería interesante hablar de curiosidades sobre piratas.

Y para empezar con propiedad, la definición de la RAE en su tercera acepción:

Pirata: ‘Persona que, junto con otras de igual condición, se dedica al abordaje de barcos en el mar para robar.’

Y aunque hay muchos otros tipos de piratas, a los cuales se les podrían aplicar algunas que otras nuevas acepciones, nos quedaremos en el  clásico pirata marítimo  para el post de hoy.

Dentro del conjunto de todos los piratas (los que abordaban barcos en los siglos XVI, XVII y XVIII), podríamos establecer una especie de  clasificación básica; una lista que atendiendo a diversas denominaciones englobaría a todos estos delincuentes de la mar.

Corsarios: Se trataba de marinos que apoyados por un determinado país (estos disponían de la famosa carta oficial o patente de corso), delinquían sobre buques de naciones enemigas al gobierno que los respaldaba.

Bucaneros: Originariamente eran habitantes antillanos que, en tierra, cazaban cualquier tipo de animal (fundamentalmente vacas, cabras y cerdos) para posteriormente vender su carne a los buques que surcaban el Caribe.

 A partir de finales del siglo XVI y sobre todo en el XVII y XVIII, los bucaneros, que además de vender carne traficaban con todo lo traficable, se hicieron a la mar. Teniendo como base fundamental de su negocio el contrabando, también efectuaban actos violentos contra cualquier tipo de buque. Además de actuar en la mar, los bucaneros no dejaron nunca de  realizar cualquier tipo de acto delictivo en tierra.

Filibusteros: Eran piratas costeros. En el siglo XVII,  siglo en el que más repercusión tuvieron estos piratas, su principal área de influencia fue el mar de las Antillas (Caribe).

Actuando en grupos y con embarcaciones menores, los filibusteros compaginaban sus actos de piratería en la mar y en tierra firme.

Vista esta clasificación,  y para terminar, me gustaría comentarles un par de asuntos más que me parecen muy curiosos.

Algunos de estos piratas (en genérico), solían actuar con el apoyo de espías en tierra; informadores que a cuenta de una parte de las ganancias, facilitaban datos de posibles capturas.

Según he podido indagar (y esto no lo sabía), los más terribles, sanguinarios y brutales piratas eran los que surcaban las aguas asiáticas. Y aunque en el mundo de la piratería occidental existían unas ciertas normas, las de los piratas de los mares de Oriente eran casi inexistentes; algo que significaba la muerte para todo aquel que se enfrentaba o era atacado por estos estos delincuentes de la mar.

Termino con una referencia bibliográfica.

Aunque existen muchas monografías e infinidad de novelas, yo que quedo con el clásico de Stevenson La Isla del Tesoro.

Les dejo algo que en un principio no tenía pensado incluir en este post y que me ha surgido a última hora.

Por lo menos para mí, la serie televisiva de los setenta Sandokán fue algo casi sagrado;  y sus capítulos semanales eran algo que no podía perderme. Quizás hoy,  si volviera a visionarla, esta idea de infancia cambiaría sustancialmente.

http://www.youtube.com/watch?v=_VBoD92ui70

La historia de otro pirata malagueño

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de marzo de 2011 a las 9:43

Al hilo de un asunto personal (un desaprensivo que, abusando de mi confianza, se está dedicando a copiar burdamente y de una forma nada elegante muchas de las cosas que escribo sobre los barcos que llegan a nuestra ciudad), hoy les contaré; y el tema viene muy a propósito, la biografía de otro pirata malagueño.

Nacido, cuentan las crónicas, en las inmediaciones de Nerja en la última década del siglo XVI, Francisco Cruz, que así es como se llamaba nuestro protagonista de hoy, siendo apenas un niño y sin pasar por la escuela, comenzó a trabajar con su padre en la pesca.

Después de unos años faenando por las costas de nuestro litoral, Francisco, aun adolescente, inició su carrera delictiva. Al mando de un grupo de pollastres, y ya con el apodo de  ‘El Pescador’, las hazañas en tierra de este sinvergüenza empezaron a ser reconocidas.

Tras heredar, al fallecer su padre, la barca familiar con todas sus artes, Francisco cambiaba estas posesiones por un pequeño falucho y se hacía a la mar.

Además de contrabandear con cualquier cosa, nuestro protagonista, sabedor de cómo operaban los pescadores del litoral, decidió dedicarse a robarles. Frente a las lentas barcas de pesca, el rápido falucho de Francisco con dos falconetes pedreros a bordo, se convirtió en el azote de estos trabajadores de la mar. Actuando fundamentalmente en las costas almerienses granadinas y malagueñas; y ya con algún delito de sangre a sus espaldas, ‘El Pescador’, comenzó a ser acosado por la ley. Tras diversas persecuciones, y después de salir indemne de un encuentro con una galeaza muy superior a su falucho, nuestro protagonista se vio obligado a refugiarse en la costa africana, desde donde realizó todo tipo de actos de piratería.

Ante la dura competencia que encontró en las aguas norteafricanas y el peligro que suponía volver al litoral andaluz, Francisco se unió a la flota del afamado corsario ‘Blanquillo’; con el cual continuó su carrera delictiva.

En 1623, fuerzas de tierra y mar de la corona capturaban a las huestes del corsario morisco, y la pista de Francisco Cruz ‘El Pescador’ se perdía para siempre.

La historia de un desconocido pirata malagueño que me sirve para recordar que, hoy día, sin necesidad de salir de casa y sin faluchos, abordajes o falconetes pedreros, existen piratas tan desalmados como los que surcaban los mares siglos atrás.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (1 de Marzo de 2011).

La sonrisa de la fragata

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de febrero de 2010 a las 20:10

Los que no están demasiado acostumbrados a mirar con detenimiento un barco, se pierden en la mayoría de los casos, pequeños y curiosos detalles que en ocasiones, incluso, podrían causar una cierta hilaridad.

Hoy les comentaré una curiosidad, o mejor dicho, un detalle que resulta gracioso de observar.

En la jornada de ayer (9 de febrero), llegaba a Málaga la fragata alemana Bremen.  Tras haber pasado siete meses operando en las costas de Somalia; ya saben, en la operación Atalanta, el buque germano, de camino a casa, realiza una escala de descanso en Málaga para “desfogar” a sus tripulantes. Así, estos llegarán algo más tranquilos a sus hogares después de unos meses muy duros de lucha contra los piratas.

Tras observar y fotografiar al buque por activa y por pasiva, encontré una imagen muy curiosa; una imagen que me gustaría compartir con ustedes. Compartiré la foto y lo que se me vino a la cabeza al ver esta imagen.

Empleando la rica terminología marítima, seguro que muchos de ustedes no me comprenderán. Así pues, tras describir la imagen según los cánones (siempre hay gente que le gusta leer esta terminología), la re-describiré empleando un lenguaje que seguro entenderán sin problemas.

Mirando al buque de costado, a la altura de la proa, el escobén, al estar el ancla a la pendura, muestra una imagen que podría representar una sonrisa.

Me explico. Mirando la proa, que es la parte delantera del barco, se puede apreciar una especie de agujero o hendidura por el que sale la cadena del ancla. Al no estar el ancla ajustada a este agujero, el caso del barco parece que está sonriendo.

Proa sonriente de la fragata Bremen

Una sonrisa (y aquí viene lo que se me vino a la cabeza), que podría significar la alegría que demuestra la fragata por el regreso a su puerto base; es decir, a su casa.

Además del detalle de la sonrisa de la fragata,   aquí les dejo una foto completa del buque.

Fragata alemana BREMEN F-207